Haz clic aquí para volver a la página de inicio




Bienvenido a mi página de cine

No
No

Chile / México / Francia (2012) *

Duración: 118 min.

Música: Carlos Cabezas

Fotografía: Sergio Armstrong

Guión: Pedro Peirano (Obra "El plebiscito" de Antonio Skármeta)

Dirección: Pablo Larraín

Intérpretes: Gael García Bernal (René Saavedra), Alfredo Castro (Lucho Guzmán), Luis Gnecco (José Tomás Urrutia), Antonia Zegers (Verónica Carvajal), Marcial Tagle (Costa), Néstor Cantillana (Fernando Arancibia), Jaime Vadell (Sergio Fernández), Alejandro Goic (Ricardo).

En 1973 las Fuerzas Armadas de Chile dieron un golpe de Estado contra el Gobierno de Salvador Allende, pasando el general Augusto Pinochet a ostentar la presidencia del país, decidiendo tras 15 años de dictadura y ante las presiones internacionales, convocar un plebiscito en 1988 para tratar de legitimar su permanencia en el poder durante 8 años más.

Para ello se acordó realizar durante 27 días una campaña en la que tanto la opción del Sí, como la del No tendrían 15 minutos de televisión diarios.

Un grupo de publicistas presenta una campaña sobre una bebida refrescante de cola llamada "Free" a los dueños de la bebida, cuando son interrumpidos por una secretaria que les dice que les espera fuera el "comunista" José Tomás Urrutia.

Sale para atenderle René Saavedra el publicista encargado de la campaña de la bebida, que trabaja para Lucho Guzmán, y con el que Urrutia desea contactar porque conocía a su padre, exiliado en México, país del que René regresó, diciéndole René que si Pinochet ha convocado un plebiscito es porque está seguro de que va a ganarlo y que está todo amañado, ante lo que Urrutia le dice que tienen una pequeña posibilidad de derrotar a la dictadura y que aunque tienen un buen equipo desea que les asesore una mirada externa.

Su jefe lo interroga, pues no desea que se alíe con los comunistas, pese a que él insiste en que no son comunistas, y que Urrutia es amigo de la familia y que ha rechazado su propuesta, aunque solo participará como asesor y le dice que incluso los americanos han puesto dinero para la campaña del No.

Dentro de los asesores del régimen, entre los que participa Guzmán están convencidos de que, dado que ellos tienen además de los 15 minutos, el resto del tiempo, y la oposición está fragmentada en 17 partidos y deben dividirse esos 15 minutos, y además de madrugada, su mensaje se diluirá, recomendando los publicistas del régimen que Pinochet salga de civil, tratando de inventar un himno que la gente cante con orgullo, pudiendo vender sus progresos en la modernización del país, pudiendo asustarles con el pasado y haciéndoles ver las miserias del socialismo frente a un sistema en que cualquiera puede llegar a ser rico.

René acude a comisaría debido a que arrestaron a Verónica, su ex mujer y madre de su hijo Simón, siendo testigo del maltrato que dan a los opositores sin importarles su sexo, debiendo hacerse él cargo de su hijo en esos momentos.

Cuando finalmente es puesta en libertad, René le habla de su proyecto, tratando ella de persuadirlo para que no colabore en la validación del fraude del régimen.

Urrutia le lleva hasta la oficina de campaña de la opción del No, en que le muestran el material preparado, un anuncio en el que, sobre imágenes de tanques disparando contra la Casa de la Moneda, y de muertos y de militares ocupando el país, acompañado de otras de represión de manifestantes, informan de los 34.690 torturados, los 200.000 exiliados, los 2.110 ejecutados y los 1.248 desaparecidos.

René les preguntan si solo tienen eso y no hay algo más ligero y simpático, pues aunque sea cierto lo que cuentan, eso no vende, y les preguntan si creen que con esa campaña pueden ganar, estando todos convencidos de que servirá para abrir los ojos y crear conciencia, pero no para ganar.

Saben que hay un gran número de indecisos, en los que pesa el miedo, siguiendo su reunión durante un fin de semana en la playa en que discuten cómo atraer a los indecisos, entre los que se encuentra la gente mayor que teme al socialismo y a las colas de racionamiento y a los jóvenes que piensan que el plebiscito está amañado

Le preguntan a la mujer que trabaja con René, que estaría dentro del grupo de los mayores, y ella les dice que ahora viven bien y los muertos y desaparecidos son cosa del pasado y que ahora todos van a poder opinar democráticamente.

René opina que no pueden atemorizar a la gente hablándoles de torturas, muertes y exilios, pues eso es lo que los retrae a la hora de votar y piensan que deben basarse en la alegría, estando Urrutia en contra de obviar el dolor de mucha gente.

Busca a un músico que le haga un jingle, pues no quiere un cantante ni un himno.

Finalmente a uno de los publicistas se le ocurre un eslogan simple, al añadir al NO, el signo +, lo que todos pueden acomodar a lo que piensen: no mas mentiras, no mas dictadura, no mas tortura…, pero el realizador está preocupado pues a tres semanas del proceso no tienen nada y necesitan rellenar 15 minutos cada día durante un mes.

Lucho, su jefe le dice que no se meta en eso, pues él vive bien y nadie le ha tocado desde que regresó, ofreciéndole como añadidura un porcentaje en la agencia.

Finalmente presenta su maqueta con trozos de otros anuncios y con el jingle que vende "Chile, la alegría ya viene", y que a todos les parece un anuncio de Coca-Cola, siendo rechazado de pleno por algunos de los opositores que creen que están abogando por una campaña de silencio.

Él les presenta al resto un No bajo un arco iris representativo de todos los partidos opositores, socialistas, democristianos, socialdemócratas o humanistas, aunque tras la reunión René le asegura a Urrutia que es mejor que la gente no sepa qué clase de políticos tiene, pues cada uno busca su beneficio.

Guzmán habla con un ministro que está convencido de que a la hora del programa todos estarán durmiendo y nadie querrá verlo, aunque Guzmán cree que deben hacer algo, pues la gente que prepara la campaña del No está demasiado tranquila.

Y tras la conversación las cosas cambian. Y así René ve que entraron en su casa y pusieron en marcha el tren de su hijo e hicieron una pintada acusándolo de marxista vende patrias, saliendo su empleada del hogar Carmen a enfrentarse a los acosadores que están en un coche frente a su casa.

Todos los colaboradores se ven perseguidos y acosados, aunque Urrutia les dice que no deben temer nada, pues los ojos del mundo están puestos sobre su país, afirmando Fernando que el hecho de que se pongan nerviosos quiere decir que están acertando.

Finalmente ruedan varios spots con canciones pegadizas, grabando también entrevistas a los políticos, aunque cuando salen estos René los ve como una lápida para su campaña pese a que comprende que tiene derecho a hablar porque estuvieron mucho tiempo callados, no gustándole tampoco los videos de familiares de desaparecidos, que considera que queda lastimero y llorón, discutiendo con Fernando.

Consigue que los políticos comiencen su charla diciendo "Chile, la alegría ya viene", siendo el jingle muy pegadizo y alegre.

Empieza así la campaña en las que frente a la campaña del No, en que se hace hincapié en que su patria será grande cuando un chileno no tenga miedo de otro chileno, mostrando la represión policial.

También se emite el spot del sí, con sus canciones, vendiendo un Chile próspero y poniendo también imágenes de los terroristas y diciendo que pueden perderlo todo.

En el gabinete que se encarga del estudio del impacto de la campaña se sienten molestos con la campaña del No, que el propio Pinochet consideró una burla, señalando Guzmán que no se puede luchar contra una campaña que defiende la alegría con una que habla del crecimiento de la exportación de fruta.

Los publicistas oficialistas defienden que su campaña se ciñe a las directrices que les dieron y que partían de la premisa de que a esa hora nadie iba a ver la campaña y la de que era imposible que el presidente perdiera.

Le piden a Guzmán que se ocupe él de la campaña, señalando que la oposición se ha valido de todos los trucos publicitarios y que ellos deben centrarse en demostrar quién es capaz y quién no de gobernar.

La mujer de René no comprende su campaña de gente guapa y alta celebrando que se van a reír de ellos y ella no quiere acostarse con él, aduciendo que la última vez fue él quien no quiso, y aunque se queda a dormir y se besan ella no desea nada más.

Guzmán les dice que hay demasiados militares y mujeres de coroneles y tienen poco material, y no deben hablar tanto de los políticos y sí de los dirigentes del No.

Hacen entonces un espacio exponiendo las mentiras de la campaña del No, como que la humilde gente de sus campañas es gente con dinero, decidiendo René que es mejor no responder nada.

Y esa noche cuando Fernando sale de la reunión con el material para el día siguiente observa que lo siguen, por lo que deciden salir todos juntos para despistarlos, entregándoles a cada uno una caja vacía, llevando él a televisión la de la película.

Pero cuando la revisa Guzmán hace que llamen a la oficina del No para decirles que no pueden sacar su programa como lo habían entregado, pues en él había una entrevista a un juez que hablaba de la participación de la CNI en casos de torturas.

René decide darla la vuelta al asunto y comienzan el programa con el No, como siempre y debajo la palabra "censura" y tras un cartel que indica no ticias muestran el repudio que en la prensa y en la gente produjo la censura del programa en que aparecía el juez denunciando la participación de la CNI en más de 50 casos de tortura.

Esa noche René se despierta al recibir una llamada telefónica en que le preguntan

Por la noche le despierta una llamada de teléfono en la que le preguntan cómo está Simón y diciendo que le gustó su trenecito, mostrándole que entraron en su casa, por lo que, asustado de que puedan hacerle algo a su hijo se lo lleva a Verónica, a la que le pide que impida que salga solo, felicitándolo ella por haber conseguido enojar a Pinochet.

Guzmán recibe la petición de que trate de desacreditar la campaña del No, aunque lamenta no haber conseguido ningún artista importante para su campaña, al estar todos a favor de la campaña del No.

Estos graban un spot con todos los artistas y músicos más importantes del país comprometidos con el No, consiguiendo reunir a centenares de personas que cantan su nuevo himno de "Chile, la alegría ya viene", tras lo que muestran a Pinochet que unas veces va con capa y otras de civil ofreciendo la paz cuando generó tanto odio, insertando además divertidos spots con la campaña del No, pese a lo cual las encuestas muestran que el Si tiene una ventaja del 47% frente al 42% del No.

Por su parte, la campaña del Si empieza a basarse en la burla de los partidarios del No a los que muestran cantando su alegre canción hablando de paz, aunque encapuchados y poniendo bombas, afirmando que, aunque el marxista se vista de seda marxista se queda.

En la televisión muestran una masiva manifestación de gente llegada de todo el país a la capital para respaldar al presidente en el último día de campaña.

Los del No preparan también su acto final en que el principal orador será el democristiano Patricio Alwyn, y al que todos acuden con ánimo festivo, hasta que de pronto comienzan a ver cargas policiales, pidiendo los oradores que no respondan a la violencia con violencia, saliendo René corriendo con su hijo en brazos, temiendo que le ocurra algo, observando cómo mientras huyen, la policía apresa a Verónica mientras los antidisturbios tratan de reprimir con cañones de agua a los manifestantes.

Tras meter a su hijo en el coche, él regresa para tratar de rescatar a Verónica, siendo también él golpeado.

Tras recoger a su hijo se dirige a la comisaría, apareciendo poco después Guzmán, su jefe, que, tras hablar con los mandos policiales le confirma que Verónica está allí detenida, consiguiendo que la liberen poco después.

Para su último programa, los partidarios del No consiguen el apoyo de algunos actores estadounidenses como Jane Fonda, Christopher Reeves o Richard Dreyfuss.

Llegado el día de las votaciones, se forman largas colas, observando René al ir a la sede del No un gran despliegue policial en previsión de posibles disturbios.

En el primer recuento oficial hay un 57% de partidarios del Si y un 40% de los del No, no pudiendo dar crédito a tales resultados en la sede de estos.

Poco después observan cómo los antidisturbios se marchan, yéndose poco después la luz, por lo que empiezan a temer la existencia de un fraude, aunque René se resiste a creer en ello al estar el país lleno de observadores y de periodista extranjeros.

El recuento paralelo efectuado por los partidarios del No les indica que tienen una clara mayoría y creen que las informaciones oficiales son una cortina de humo para ganar tiempo.

En la televisión anuncian la llegada de numerosos generales convocados por Pinochet al Palacio de la Moneda para una reunión de emergencia, anunciando el comandante en Jefe ante las cámaras que al parecer ganó el No.

Comprenden que los militaros dejaron solo a Pinochet obligándolo a reconocer el triunfo del No, por lo que en la sede de estos comienzan a aplaudir y gritar, anunciando el nuevo recuento oficial que ganó la opción del No por un 54,68%, frente al 43,04% del sí, estallando la felicidad entre los votantes del No.

René sale a las calles con su hijo para observar a los ciudadanos que celebran felices el fin de la dictadura con gritos y cánticos.

Terminado su importante trabajo René acude de nuevo a la agencia para seguir con su vida normal como creativo publicitario, mostrando a sus clientes el lanzamiento de una nueva telenovela.

Calificación: 3