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No matarás
No matarás

España (2020) *

Duración: 92 min.

Música: Adrian Foulkes, Federico Jusid

Fotografía: Elías M. Félix

Guion: Jordi Vallejo, David Victori, Clara Viola

Dirección: David Victori

Intérpretes: Mario Casas (Daniel Aranda / "Dani"), Milena Smit (Mila), Elisabeth Larena (Laura Aranda), Fernando Valdivielso (Ray).

Dani juega al ajedrez con su padre, al que cuida en su casa donde tiene una cama de hospital y está monitorizado.

Sale para comprar tabaco, viendo al regresar que su padre ya no respira y que el monitor refleja una raya continua.

Llama a Laura, su hermana, para decirle que ya se acabó, llevándoselo poco después los de la funeraria, mientras abraza a su hermana, tratando de calmarla.

Ella le dice que se encargará ella del papeleo, aunque él ya adelantó algunas cosas, pues él ya hizo mucho en esos años.

Dani le dice que pedirá jornada completa, preguntándole su hermana porqué no hace eso que quería, diciendo él que era una tontería.

En la agencia de viajes en que trabaja recibe sorpresivamente, como clienta, a su hermana, que le dice está interesada en el Around the World Ticket, para poder viajar por todo el mundo en el avión, explicándole él que solo tiene la obligación de ir siempre en la misma dirección.

Ella le da la tarjeta de crédito y le pide que se lo haga, aunque a nombre de él, amenazando, si no le hace caso, con hablar con su encargada, por lo que finalmente le abre el bono, diciéndole que tiene dos semanas para cancelarlo sin cargos, asegurándole que él no va a ir a ningún viaje, preguntándole ella de qué tiene miedo, mientras le deja el bono encima de la mesa antes de marcharse.

De regreso a su casa recoge todo lo de su padre, encontrando en la caja del ajedrez un sobre en el que ve una foto suya de pequeño y escrito detrás: "He sido muy egoísta contigo. Ahora ten cojones y ¡VUELA!. PAPÁ".

Acude hasta el edificio donde trabaja su hermana a la que llama por teléfono y pide que se asome a la ventana y le pregunta a dónde quiere que le mande las postales, a casa o al trabajo, diciéndole ella que allí, porque tiene mucho trabajo, pero que, en cuanto termine ese caso irá a verle a algún lugar donde haya playa.

Comienza a activar la tarjeta mientras se come una hamburguesa en un bar, poniendo Berlín como primer destino, aunque cuando debe darle a aceptar, pues ya no hay marcha atrás, se queda pensando.

En ese momento llega una chica que le pregunta si le importa que se siente con él, que le pregunta si se encuentra bien, diciéndole que había pedido dos hamburguesas porque había quedado a cenar con alguien que la dejó tirada, y le pregunta si se la puede pagar él, pues no tiene dinero, dándole él 20 Euros.

Cuando sale del local poco después, ve que ella está fuera y le pide perdón, asegurándole que no es así, presentándose como Mila e indicándole que si la acompaña al lado le devolverá el dinero, aunque él le insiste en que está invitada.

Pero ella comienza a llorar y le pide que la acompañe para devolverle el dinero, accediendo finalmente él a acompañarla mientras ella se sigue excusando, diciéndole que lleva un día horrible, pues había quedado para cenar y le dieron plantón.

Le pregunta tras ello cuándo se marcha, pues vio que tenía un billete de avión, diciendo él que no sabe cuándo y le explica que quiere dar la vuelta al mundo, pidiéndole ella que la lleve con él ahora que son amigos, aclarándole después que es broma.

Ve cómo saca las llaves de un canalón, explicándole que las dejó allí porque luego iban a ir unos amigos, para que puedan entrar, viendo él que son las llaves de un local, no de su casa, explicándole ella que trabaja allí.

Le ayuda él a subir la persiana metálica, momento en que empieza a sentirse inseguro e insiste en que tiene que marcharse y que no hace falta que le devuelva nada, aunque ella le toma de la mano y le pide que pase antes de que suene la alarma.

Entran y ella enciende las luces, tras repetir él que le regala las hamburguesas, cerrando ella la persiana sin atender al deseo de él de marcharse, diciéndole ella que si no quiere cobrarle la cena, tendrá que compensarle de alguna forma, pidiéndole que elija un tatuaje, pues uno hecho por ella vale mucho más que las hamburguesas, aunque él le dice que no quiere hacerse ningún tatuaje.

Ella, al observar su nerviosismo le pregunta si le tiene miedo, y le pregunta por qué no la mira, pues cuando le habla quita la mirada, acercándose mucho a él, como si fuera a besarlo.

Le pregunta qué es lo último que le han dicho que le hizo daño, y le indica que mientras lo piensa le va a dar algo que puede ayudarle a decidirse, sirviéndole un whisky, aunque él le dice que no bebe, llevándole ella el vaso y preguntándole cuántas veces más dir-a que no.

Finalmente le sienta y le prepara el brazo para el tatuaje. Escribiéndole "VUELA", tras lo que le sirve otro whisky para pasar el dolor.

Se hace tras ello una foto con él como dice, hace con todos los tatuados, viendo que hay una pared llena de fotografías y la cuelga en el panel junto con las de los demás.

Tras ello le dice que se tienen que ir, poniendo la alarma de nuevo.

Salen corriendo, haciendo él ademán de marcharse, aunque ella le pide que la acompañe y le pregunta si tiene algo mejor que hacer, tras lo que echa a correr diciéndole que es un aburrido, yendo finalmente tras ella.

Van luego a otro edificio. Van al 5º piso donde hay varias naves. Se acerca mucho a él que trata de besarla, aunque ella solo huele su cuello.

Entran en uno de los locales, habilitado como vivienda, iluminado con luces rojas y neones, invitándolo a él a sentarse en el sofá mientras pone música y le sirve otro licor.

Se sienta a su lado y echa su cabeza hacia atrás, debiendo él echarle el licor en la boca, tras lo que coge su dedo y se lo muerde.

Luego ella hace lo mismo con él, da una calada y le pasa el homo con un beso.

Comienzan a besarse tras ello, aunque ella se levanta de pronto, pareciendo haberse arrepentido mientras mira el móvil. Pero tras ello se sube a la mesa con las piernas abiertas y le pide que le quite las medias, tras lo que se tumba en la mesa mientras él le quita las medias y luego las bragas, que ella coloca sobre la nariz para que las huela.

Ella le desabrocha el pantalón y le ata con el cinturón las manos atrás, llevándolas hasta su vagina, aunque mientras lo hacen se oye que llaman a la puerta.

Él se asusta, aunque escucha que se trata de un vecino que se queja por la música y amenaza con llamar a la policía si no la bajan.

Ella, en respuesta, le dice "toma mis bragas y hazte una paja", tras lo que le cierra y vuelve a poner la música que él había apagado por miedo a la policía.

Le pide que le rompa el vestido, mientras continúan con los juegos sexuales, pidiéndole ella que le coja del pelo, hasta que de pronto, vuelven a llamar a la puerta, golpeándola repetidamente mientras un hombre les pide que le abra.

Ella le pide a él que abra, aunque él tiene miedo de que sea la policía, viendo al abrir, aun con la cadena puesta, que se trata de un hombre, que le pregunta quién es él y que le pide que le abra la puerta de su casa, tras lo que entra rompiendo la cadena de un golpe mientras llama imbécil a Mila y le pregunta qué pasa allí.

Ella le dice que no sabía dónde estaba, diciendo Ray, que estaba trabajando, a lo que ella le replica que estaba trabajándosela y le pregunta con quién se estaba acostando, insistiendo él en que estaba trabajando y que le está haciendo perder mucho dinero, diciendo Dani al ver su actitud agresiva, pues la coge por el cuello, que va a llamar a la policía, pidiéndole ella que se calle, dándole a Ray una bofetada que él le devuelve.

Él coge sus cosas, preguntándole el hombre a dónde va, diciendo él que a avisar a la policía, cerrándole el hombre la puerta para que no pueda salir.

Le coge tras ello del cuello y le pregunta si se ha acostado con ella, aunque le dice que ya sabe que es ella la buscona, diciendo Dani que no follaron, aunque Ray le dice que quería hacerlo y que si no hubiera aparecido él, lo habría hecho.

Interviene entonces Mila para decir que en el ascensor ya la estaba follando, preguntando él si se conocían de antes, pidiéndole a Mila que no le haga eso, aunque ella insiste en que la folló en el ascensor, en la mesa y en la cama, en la que empieza a saltar provocativa, mientras él insiste en preguntarle si la conocía de antes.

Ray le dice que ella le estuvo mandando mensajitos contándole todo lo que pasaba y dice que hasta le da pena, pues ha cogido al más "tupi", pidiéndole ella que le huela las manos, enfadándose mucho cuando lo hace, comenzando a golpearlo mientras Mila ríe alocada al ver cómo lo hace mientras le pregunta dónde se corrió, diciendo entonces ella que en su boca, volviendo Ray hacia ella y cogiéndola del cuello mientras le dice que ya no se acuesta con ella porque se acuesta con una cubana cada día.

Dani aprovecha ese momento para sacar su móvil, viéndolo Ray, por lo que vuelve hacia él y se lo quita.

Le dice a ella que no lo aguanta más y le pide a ella que se marche.

Él trata de huir, pero al hacerlo se interna en otro cuarto lleno de plantas de marihuana, diciéndole Ray que ahora sí se metió en la boca del lobo.

Solo entonces se da cuenta ella de la gravedad de la situación y coge unas tijeras de podar y le grita a Ray diciéndole que no es verdad lo que dijo y que no follaron, amenazando con clavarse las tijeras en el cuello, consiguiendo Ray quitarle las tijeras, tratando de aprovechar Dani ese momento de confusión para tratar de escapar, aunque Ray le intercepta y vuelve a golpearlo y se coloca sobre él y aprieta su cuello, mientras Mila grita que pare, pues le va a matar, tratando ella de apartarlo sin éxito.

Cada vez le resulta más complicado respirar, consiguiendo finalmente coger las tijeras que le clava a su agresor en el costado, sin que parezca inmutarse, hasta que se las clava en el cuello, consiguiendo así acabar con él.

Cuando consigue volver en sí se da cuenta de lo sucedido y llora, al igual que Mila, a la que Dani le pide el teléfono para llamar a una ambulancia y evitar que se desangre, diciendo ella que va a llamar y dirá que lo ha matado y que ha sido su culpa, pero que está segura de que a ella no la creerán y le creerán a él por esa cara de gilipollas que tiene, asegurando que los ha matado a los dos. Le dice que se va a ir y él va a tener que explicar todo, viendo cómo rompe con una silla el cristal de la ventana, tras lo que se arroja al vacío.

Él corre hasta la ventana, viendo que cayó sobre un coche cuya alarma pita.

Él llora sin saber qué hacer y llora desesperado mientras abajo escucha gritos.

Finalmente reacciona. Se lava la cara y comienza a limpiarlo todo, recogiendo las botellas, que mete en una bolsa. Luego, mientras abajo llega la policía se coloca una sudadera con capucha.

Recoge su móvil, empapado de sangre su cinturón y limpia las tijeras, aunque, al intentar salir ve la puerta cerrada, por lo que debe volver hacia Ray para buscarlas en sus bolsillos mientras repite que lo siente.

Pero antes de salir ve por la mirilla al vecino que dijo que iba a avisar a la policía, diciendo al escuchar las sirenas que no esperaba que fueran tan rápido, viendo cómo se queda a esperarlos, no pudiendo salir por temor a ser descubierto.

Viendo que en su puerta hay un cartel de imprenta gráfica, busca el teléfono de esta en el móvil y lo llama., consiguiendo que el hombre entre en su nave, momento que aprovecha para salir y comienza a bajar.

Debe esquivar a varios vecinos que salen al escuchar el alboroto.

Consigue llegar al portal en el momento en que entran los policías que dicen que están subiendo, ocultándose dentro del ascensor del que sale cuando los oye ya subiendo, consiguiendo llegar al parking del que sale por la salida de emergencia, consiguiendo llegar a la calle justo detrás de donde están los mossos de escuadra y la gente mirando, pasando entre ellos como un espectador más y se aleja y regresa a su casa.

Una vez allí, y pasado todo, llora.

Después de lavarse, busca en Twitter las noticias sobre suicidios en Barcelona de esa noche y sobre los sospechosos, viendo que informan que se busca a una tercera persona que, según testimonios, huyó del lugar.

Quema en la chimenea todos los objetos que recogió y su ropa.

Busca luego su pasaporte y se marcha hacia el aeropuerto, viendo cuando va a llegar a este que se acerca por detrás un coche policial con la sirena encendida y que le ordenan que se detenga. Le piden la documentación y le preguntan por qué ha huido, pues vieron cómo daba media vuelta cuando los vio, diciendo él que se equivocó de ruta y tenía que girar y que iba a su casa.

Le piden que pare el motor y baje del coche y suba al coche patrulla y se lo llevan hasta un control de alcoholemia.

Ve entonces que le detuvieron porque huyó al verlos, pensando que debía haber bebido, estando convencidos de que dará positivo.

Ponen un cepo a su coche y le dicen que podrá recogerlo cuando dé negativo, preguntándole si tiene a alguien que pueda ir a recogerlo, diciendo él que sí.

Acude al edificio donde trabaja su hermana, que consigue que el encargado de seguridad le permita pasar pese a que dice, no lleva el DNI, sin registrar.

Al verlo alterado le pregunta qué le pasa, contándole él que ha matado a alguien.

Ella hace una llamada, diciéndole que no pudo hablar con su contacto de la policía. Que hizo un par de preguntas aunque sin insistir y le dijeron que saben que la chica llegó acompañada, pero no saben si la persona se marchó antes o después de las muertes.

Él cree que debe entregarse, aunque ella le dice que no debe hacerle, pues no le creerán y pensarán que empujó a la chica para evitar que hablara de la muerte de su novio.

Él piensa que tiene que estar todo lleno de huellas dactilares, diciendo ella que, aunque las encontraran, no tendrían con qué compararlas, pues no está fichado y no saben si fue hombre o mujer.

Él dice que cenaron juntos en el mismo restaurante, aunque, a preguntas de ella, recuerda que pagó en efectivo, diciéndole que no hay nada que les lleve hacia él.

Le pregunta si el tatuaje lo pagó con tarjeta, diciendo él que no, concluyendo su hermana que no hay nada que lo relacione con ella, recordando entonces él que hay una foto que sacó con una Polaroid.

Ella le dice que esperarán a que llame su contacto en la policía.

Regresa a su casa, aunque antes de entrar se marcha hacia el salón de tatuajes.

Busca las llaves en el canalón, aunque ya no están allí, observando que la persiana metálica no está del todo cerrada y decide colarse, escuchando dentro voces en el piso de arriba, dirigiéndose hasta el panel donde está su foto, que se guarda.

Escucha entonces que las personas que estaban allí bajan y se esconde, quejándose uno de ellos de que dejaran la persiana abierta.

Recibe una llamada que debe cortar.

Ve cómo los de dentro se reparten el dinero y ponen la alarma antes de marcharse y cerrar, comentando uno de ellos que ha llamado a Mila pero no le coge el teléfono.

Cuando están fuera escucha un audio de su hermana que le dice que habló con su contacto y le dijo que Mila y su novio discutían todo el tiempo y piensan que ella mató al novio y después se suicidó y que la persona que estaba con ella se largó al ver que llegaba el novio, por lo que van a archivar el caso y nadie le busca.

Llora al escucharla. Pero ahora está encerrado y no puede salir del local, empezando además a sonar la alarma, que trata de cortar, pero ignora la clave, por lo que empieza a sonar fuerte, subiendo hasta el piso de arriba tratando de huir de los que estaban fuera fumando.

Consigue escapar por la ventana pese a que lo sujetaban, cayendo sobre unas bolsas.

Pero no se libra de ellos, que le persiguen, por lo que, al ver un coche abierto se cuela en él, aunque le persiguen, consiguiendo una persona agarrarse a la ventanilla, consiguiente tirarlo en marcha, atropellando luego a otra persona, dándose cuenta entonces de que hay un bebé en el coche.

Se baja y huye a pie mientras le persiguen dos hombres.

Baja por unas escaleras para llegar hasta un túnel que ve está cerrado con una verja, por lo que no tiene escapatoria, preguntándole los dos que le perseguían qué hacía en la tienda.

Él se abalanza sobre uno de ellos y trata de huir, pero le retienen y le golpean.

De un carrito que hay tras los barrotes coge una cadena y los golpea y pelea con los agresores, dejando a uno de ellos sin sentido, golpeándolo el otro con una barra de hierro y pateándolo luego y reteniéndolo, aunque entonces él le arranca la oreja de un mordisco y puede así, aunque magullado, marcharse.

Ve que su hermana lo llama, pero tiene roto el teléfono, por lo que le pide a unas chicas que pasan que se lo dejen, y al ver su aspecto se asustan, pues creen que quiere atracarlas y se lo entregan y huyen.

Llama a su hermana que le confirma lo que le contaron, pero, dice, quiere verlo en casa de sus padres, contándole cuando él le insiste que Mila está viva y en coma en el Hospital del Mar y no saben si sobrevivirá o si despertará algún día. Que puede tardar años, pero que, si se despierta, puede hablar.

Él va hasta el hospital y sigue los carteles que indican la UCI, pasando desapercibido.

Consigue llegar a la habitación donde está Mila, observando allí su propio aspecto en el espejo de la habitación, soltando algunas lágrimas con mirada de rabia.

Calificación: 3
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