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Norma Rae

Norma Rae (1979) * USA

Duración: 113 min.

Música: David Shire

Fotografía: John A. Alonzo

Guion: Irving Ravetch, Harriet Frank Jr.

Dirección: Martin Ritt

Intérpretes: Sally Field (Norma Rae Webster), Beau Bridges (Sonny Webster), Ron Leibman (Reuben Warshowsky), Pat Hingle (Vernon Wichard), Barbara Baxley (Leona Wichard), Gail Strickland (Bonnie Mae), Morgan Paull (Wayne Billings), Robert Broyles (Sam Bolen), John Calvin (Ellis Harper).

Factoría Textil O.P. Henley en Henleyville. Verano de 1978.

Norma Rae es una de las trabajadoras de la sección de telares de la fábrica, igual que su padre y su madre, asustándose cuando ve que esta no la escucha, por lo que la lleva a ver al médico de la fábrica, que no le da importancia y le dice que se le pasará, que es algo temporal que ocurre a menudo.

El médico le dice que si no está contenta puede buscar otro trabajo, indicándole Norma que en ese pueblo solo hay ese trabajo.

Norma vive con sus padres, y en efecto ella recupera el oído, cuidándole ellos a veces a sus dos hijos cuando sale.

Un día, mientras se dispone a salir, llama a la puerta un hombre que pregunta por Vernon Wichard, su padre. El hombre, que dice llamarse Reuben Warshowsky, le dice que desea convivir con alguna familia que trabaje en las hilaturas, aunque Vernon le dice que hay un hotel y un motel en el pueblo, aunque Reuben le dice que quiere conocer a los trabajadores de la fábrica a fondo, pues quiere organizar un sindicato en la fábrica.

Vernon le dice que en su opinión los sindicalistas son comunistas, agitadores, granujas o judíos o las cuatro cosas juntas, y cuando llegan, la gente suele perder sus empleos y acaban apaleados.

Reuben le pregunta cuánto cobra, señalando él que 1,33 dólares por pieza, tras lo que le pregunta cuándo tuvo su último aumento por el alza del coste de la vida, algo que nunca ocurrió, y le dice que dada la inflación, le parece un poco tonto, pues le pagan poco y le hacen trabajar mucho aprovechándose de él y explotándolo, pese a lo cual Vernon le echa.

Norma está en la recepción del motel sentada cuando llega Reuben a pedir una habitación, quejándose de lo poco acogedor que es el pueblo.

Ella va luego a una habitación con George, su amante, el cual le dice tras acostarse, que volverá por allí el miércoles después de cenar con la familia de su mujer, aunque ella le dice que esa será la última vez, asegurando que lleva pensándolo un tiempo.

George la llama sucia pueblerina que lleva las uñas sucias y utiliza las cerillas como mondadientes y la abofetea.

Sale sangrando, por ello, proponiéndole Reuben que pase a su habitación para que le ponga hielo, diciéndole ella que se dio un golpe, aunque él sabedor de lo ocurrido le dice que creía que los galanes del sur eran unos Romeos, diciendo ella que quien trata con mulas se expone a sus coces, y se queja de los hombres.

Ella observa la foto que Reuben tiene en su mesa, diciéndole él que es de Dorothy Finkelstein, eminente abogada laboralista.

Ella finalmente se presenta y se excusa por la forma de tratarlo de su padre, señalando que está acostumbrado, aunque en alguna ocasión le abren y le tratan como un familiar.

Ella le pregunta si es judío, diciendo él que sí, señalando ella que es el primer judío que conoce, y que le habían dicho que tenían cuernos, aunque no parece diferente a ellos, diciendo él que sí lo es, porque tienen historia.

Al día siguiente él va entregando folletos a la entrada de la fábrica indicando que es de la Unión de Trabajadores Textiles (TWUA).

Norma le dice que en el folleto hay palabras difíciles de entender, y que si ella no lo entiende, los demás tampoco lo harán.

Al ver que habla con él, un encargado le pregunta si es amigo suyo, diciéndole luego a Reuben que cada cuatro años aparecen tipos como él, como la langosta, advirtiéndole Reuben que ya denunciaron a 6 tipos por impedir la propaganda sindical.

Mientras Norma trabaja, le llama su jefe inmediato, que le dice que como es la empleada más protestona, pues pide más descansos, más tiempo para fumar y cambiar las máquinas, la van a ascender a inspectora, algo que, le dice, le hará tener menos amigos, aunque ganará un dólar y medio más por hora.

Comienza a realizar su labor como inspectora, debiendo controlar incluso a sus padres y los tiempos que invierten en la realización de sus trabajos.

Luego, en su casa, su padre se queja de que lo atosiguen, diciendo ella que ahora gana más dinero y lo necesita para sus hijos, asegurando su padre que él no haría algo así ni por ella.

Por la noche acude al béisbol, donde vuelve a coincidir con Reuben.

Ve también a Ellis, que se acerca a ella y le pregunta por su hijo, diciéndole que debería ir a verlo de vez en cuando, señalando él que le es difícil como excusa.

Le cuenta a Reuben que 6 años antes Ellis le ofreció llevarla a su casa en su Cadillac una noche que llovía y la dejó embarazada, no habiéndose ocupado nunca de su hijo.

Le dice que cada vez que se ven, la encuentra discutiendo con un hombre distinto, por lo que se pregunta qué pensará de ella, diciendo él que cree que es una buena chica y no debería pasarle eso.

Haciendo su ronda en el trabajo se topa con Sonny, que al verla se dedica a jugar pidiéndole que la siga, temiendo ella que haga que pierdan los dos el empleo.

Esa noche suena el timbre de su casa, viendo. al abrir, que se trata de Sonny, que le pide disculpas, pues sabe que no dando parte de su comportamiento se jugó su puesto, pero le dice que le habían dado los papeles de su divorcio y perdió la cabeza.

La invita a tomar una copa como desagravio y le recuerda que se conocen porque de pequeña iba a la panadería de su madre, recordando entonces que se trata de Sonny Webster, recordando ella que siempre se equivocaba con el cambio.

Toman cerveza y escuchan música en el bar, hasta emborracharse.

Él le cuenta que pensó en matar a su mujer y a su amante, aunque no se atrevió.

Ve también en el bar a Reuben y lo llama y hace que se siente con ellos.

Sonny dice que las grandes empresas hacen lo que quieren y lo único que le hace que se le pase la hartura es la cerveza.

Suena entonces una canción que le hace recordar a Norma a Woody, su marido. La escuchaba cuando la llamaron para decirle que lo habían matado en una riña entre cervecerías. Estaba borracho y rompió una botella, mientras el otro le atacaba con otra. Recuerda que su padre no le dejó verlo muerto, recordando Sonny que él conoció a Woody en la escuela.

Sonny y Norma van tan borrachos, que debe llevarles Reuben a su casa, debiendo parar en el camino para vomitar.

Al día siguiente, Norma observa cómo algunos de sus compañeros no le hablan y la llaman chivata, por lo que va a hablar con su jefe, descubriendo que sus informes sirvieron para que despidieran a los que no cumplían con los tiempos exigidos, diciéndole su jefe que debió suponerlo, ante lo que Norma decide renunciar a su puesto, pese a lo que le dejan regresar a la sección de telares en atención a que su familia lleva mucho tiempo en la empresa.

Vuelve pues, a su puesto de siempre.

En el fin de semana, Sonny va a buscarla, llevándose la sorpresa de que Norma lleva también a sus hijos, algo que él no se esperaba, y a lo que reacciona yendo a buscar también a su hija, yendo todos juntos a pasar el día en el lago.

Sonny le cuenta que ha conseguido un nuevo empleo en la gasolinera. Que no debe nada y Alice y él están solos y ella y sus hijos también y se pueden ayudar el uno al otro.

Ella reconoce que hace tiempo que no le habían ofrecido algo así, y le pide que la bese, asegurando que si eso funciona, todo lo demás funcionará bien.

Poco después se casan, en efecto, en una ceremonia íntima.

Reuben acaba celebrando una reunión en la iglesia de un pueblo cercano, a la que acuden los negros y les habla de la unión, diciéndoles que la suya, es la única empresa textil no integrada en la unión, y por eso, les asegura, abusan de ellos, por lo que les pide que se afilien, aunque hay muy poca gente, la mayoría, negros.

Le pide a Norma que le ayude, pues si nadie lo hace tendrá que marcharse pronto.

Un día, Reuben se presenta a inspeccionar la factoría, pues tiene derecho a ver los tablones de anuncios una vez a la semana para comprobar que sus comunicados no fueron arrancados, obligándoles a colocarlos a la altura de sus ojos y a quitar todo lo que obstruye la vista del tablón de la sección de hilaturas.

Va a ver a Reuben al motel y le pregunta si perdería su empleo si se afiliara. Él le dice que puede hacerlo, e incluso llevar una chapa y repartir sus folletos en su tiempo libre y le asegura que ella es el pez que quería pescar.

En efecto, empieza a repartir chapas en su tiempo libre.

Incluso va a ver al reverendo de su parroquia y le pregunta si les permitirá hacer una reunión allí entre blancos y negros, algo que el reverendo rechaza, señalando ella que no volverá a esa iglesia.

Decide celebrar la reunión en su propia casa, advirtiendo de lo que va a hacer al encargado de seguridad de las hilaturas que es vecino suyo.

Los que acuden se quejan de las condiciones de trabajo, pues les obligan a trabajar de pie, aunque estén mal y trabajan algunos de cara a la pared, siendo frecuentes las muertes debidas al polvo de algodón.

Son avances. Pero Reuben se queja de que van solo 17 de 800 trabajadores, y las cosas van más lentas de lo que esperaba, aunque Norma le anima a seguir. Pide que compre unas botellas de whisky y regrese el sábado.

Recorren juntos el pueblo e invitan a la gente a unirse, cayendo él sobre estiércol, decidiendo Norma lavarle la camiseta en el río, bañándose luego los dos juntos.

Llama también por teléfono a gente para animarlos, quejándose Sonny de que ella no duerme y no le deja dormir a él y de que trabajando para el sindicato, no tiene tiempo de hacer ninguna otra cosa, teniendo la casa y los hijos abandonados, e incluso él, aunque tras la discusión Sonny consigue calmar sus nervios.

Sigue repartiendo propaganda y hablando con toda la gente a la que conoce, aunque observa que su padre ha vuelto a beber.

Un día Reuben va a la iglesia y ve que no va nadie, por lo que va a preguntar a uno de sus afiliados que le cuenta que redujeron el trabajo a 3 días por semana, y tienen el doble de trabajo por la mitad de jornal, echándole la culpa a él.

Un día, mientras trabaja, Vernon ve cómo se le agarrota el brazo, pese a lo cual no le dejan descansar y acaba muriendo mientras trabaja.

Norma está cansada. Trabaja mucho y eso le lleva a discutir con quienes no tienen su misma implicación, debiendo reprenderle Reuben para que se contenga.

Un día se queda dormida en el apartamento de este mientras él sale, despertándola dos hombres que dicen ser del secretariado nacional de la Unión y que le dicen a Reuben cuando llega que no está consiguiendo buenos resultados.

Le regañan además recordándole que está en un pueblo baptista del sur y debe por tanto mantener las formas, pues les han dicho que Norma ha hecho una película pornográfica con un agente de la policía local, y aunque Reuben les pregunta si han visto esa película, ellos dicen que basta con que la gente lo crea, pues es una mujer que ha tenido un hijo ilegítimo y en ocasiones, como ese día, se ha quedado dormida en su cama, lo que da lugar a habladurías.

Reuben se enfada y les dice que Norma trabaja 18 horas al día y no tiene tiempo ni de ver a sus hijos y que no necesitan una santa, tras lo que los echa de allí.

Ella dice que no desea perjudicar a la Unión y que si lo cree conveniente se marchará, algo que él rebate.

Un grupo de hombres golpea a uno de los trabajadores negros del sindicato.

Cuando llega Reuben, Norma le explica que los patronos colocaron una nota en el tablón haciendo creer que los negros serán los amos del sindicato y lo volverán contra ellos.

Reuben dice que presentarán una querella, para lo que le pide a Norma que copie una línea cada vez que pase por delante de la nota y se la haga llegar, copiándolo en el papel higiénico, aunque como no se acuerda de todo, Reuben le pide que copie esa nota completa, aunque la despidan.

Todos sus jefes tratan de disuadirla de que copie la nota, pidiéndole el jefe que vaya a su despacho y ella empieza a anotar los nombres de todos los que la rodean, diciéndole su jefe que está despedida.

Pero ella decide seguir en su sitio y pide que llamen al sheriff para salir de allí.

Mientras lo espera, escribe UNION en un cartón, y de pie sobre una mesa gira sobre sí misma mostrándola a todos los obreros.

Una de las mujeres, la que se quedó viuda, para su máquina, seguida de alguna otra mujer, empezando todas a parar sus máquinas una a una, siguiéndola algunos hombres, hasta que poco a poco el ruido infernal de los telares se va apagando.

Vuelven a salir los jefes ahora con el sheriff y le piden que baje, haciéndole ella mientras sonríe a sus compañeros y le dice al sheriff que quiere que declare por escrito que va a llevarla a su casa, que firme la declaración y se la entregue, a lo que este se niega.

Al ver que ha ido con el coche patrulla patea y se rebela, pues no desea ir a la cárcel, debiendo meterla entre tres hombres que la llevan al calabozo por alteración del orden.

Como tiene derecho a una llamada, pide que le pongan con Reuben, que paga su fianza y le dice que la primera vez que te encarcelan es la peor, aunque, le explica, son gajes del oficio. Que ha visto muchas barbaridades y ella solo acaba de empezar.

La lleva a su casa, donde Sonny está realizando las tareas de la casa y le dice que ya acostó a los niños, aunque ella los despierta para hablar con ellos.

Les cuenta que estuvo en la cárcel, porque sabe que se lo dirán en el colegio y quiere contárselo ella bien, explicándoles de paso que tuvo varios hombres en su vida, pues no es perfecta y que Craig no es hijo de Woody ni de Sonny, sino de otro hombre y les muestra las fotos a cada uno, de sus respectivos padres.

Les dice que desea que su vida sea mejor que la de ella y por eso se inscribió en la Unión y cree que hay que luchar por lo que es justo.

Sonny se queja de que pudiendo hacer una llamada fuera a Reuben a quien lo hiciera, diciéndole este que lo hizo porque sabía que él podía pagar su fianza.

Se muestra descontento porque la ha cambiado, y a él no le gusta que Norma sea una cabecilla, pero Reuben le dice que subiéndose a una mesa demostró que es una mujer libre y debe aceptarlo.

Luego, ya solos, le pregunta a ella si se acostó con Reuben, respondiéndole ella que no, pero que lo lleva en la cabeza, a lo que Sonny le responde que él estará a su lado cuando esté cansada o cuando enferme o envejezca. Que siempre estará a su lado y no hay nadie en su cabeza más que ella, que lo abraza en la cama.

Finalmente, la empresa debe plegarse a las exigencias del sindicato y convocan elecciones sindicales, lo que es un gran acontecimiento, cubierto por la prensa.

Se cuentan 373 votos de la empresa contra la Unión, lo cual es jaleado por algunos trabajadores, debiendo seguir el escrutinio desde fuera Norma y Reuben, aunque los votos a favor de la Unión son 427, lo cual es celebrado con mayor alegría.

Conseguido su objetivo, Reuben y Norma están felices, aunque ello supone el momento de la despedida de él, que le pregunta qué va a hacer ahora, diciendo ella, que vivir.

Él se ofrece a regalarle un libro de Dylan Thomas, aunque ella le dice que lo compró ya, preguntándole él si no le va a dejar hacer nada por ella, diciéndole ella que ha hecho mucho por ella.

Él dice que ella ha hecho más por ellos y le da las gracias para despedirse por su apoyo y su compañerismo y le dice que fue un placer ver sus cabellos brillantes y su rostro resplandeciente y que el recuerdo que se lleva de ella es maravilloso, tras lo que le da la mano antes de subir al coche, ya cargado para marcharse.

Calificación: 3