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Ofrenda a la tormenta
Ofrenda a la tormenta

España / Alemania (2019) *

Duración: 138 min.

Música: Fernando Velázquez

Fotografía: Xavi Jiménez

Guion: Luiso Berdejo (Novela: Dolores Redondo)

Dirección: Fernando González Molina

Intérpretes: Marta Etura (Amaia Salazar), Leonardo Sbaraglia (Magistrado Javier Markina), Carlos Librado "Nene" (Jonan Etxaide), Francesc Orella (Fermín Montes), Imanol Arias (Padre Sarasola), Benn Northover (James), Itziar Aizpuru (Tía Engrasi), Susi Sánchez (Rosario), Álvaro Cervantes (Dr. Berasategui), Elvira Mínguez (Flora Salazar), Marta Larralde (Yolanda Berrueta), Alicia Sánchez (Elena Ochoa), Patricia López Arnaiz (Rosaura Salazar), Eduardo Rosa (Goñi), Ana Wagener (Fina Hidalgo), Paco Tous (Dr. San Martín), Pedro Casablanc (Comisario) Ánjel Alkain (Iriarte).

Un hombre asfixia a un bebé valiéndose de un oso de peluche.

Tras el entierro saca su cuerpo del ataúd y trata de huir, aunque se detecta su actuación y es perseguido por varios policías forales, consiguiendo detenerlo Amaia Salazar.

Valentín Esparza, el detenido, es interrogado más tarde en su celda, contándoles que se la llevó porque tenía solo 4 meses y quería tenerla solo un poco más.

Amaia le dice que tienen pruebas de que la mató él, ya que su suegra lo vio huyendo, habiéndose comprobado tras la autopsia que había una marca en su cara que coincidía con el ojo del osito de peluche de la niña, con el que la ahogaron.

Esparza dice que se llevó el cadáver porque no quería que la incineraran, que quería terminarlo, pues si no lo termina, todo lo que hizo no habrá servido de nada, insistiendo en que no la mató, que la entregó.

Amaia discrepa tanto de sus hermanas como de James, que creen que debe celebrarse el funeral de su madre, pues ella no la creerá muerta hasta encontrar su cuerpo.

Va a interrogar al Dr. Berasategui para preguntarle dónde se ocultaba cuando iba al Baztán y le pregunta también por su madre, pues, le dice, sabe que está viva, a lo que Berasategui le responde que tiene un mensaje de su madre: "duerme con un ojo abierto, pequeña zorra, porque tarde o temprano la ama te comerá", apretándole mientras se lo dice el cuello con fuerza, debiendo pedir que la saquen.

Se lo cuenta al Magistrado Markina, que le dice que Berasategui en realidad se aprovechó de su debilidad y se inventó el mensaje, citándola para la noche.

Acuden al cementerio tras recibir un aviso de que alguien entró en un panteón, viendo que movieron un ataúd, que observan, está vacío, diciendo la abuela que la mató Inguma.

Les llaman de la cárcel para avisar de que el compañero de celda de Esparza lo apuñaló.

Amaia decide revisar la grabación del interrogatorio, pues dijo algo que no fueron capaces de descifrar, por lo que recurren a un experto en leer los labios, viendo que decía que la entregó a Inguma, un demonio de la mitología que mata a la gente mientras duerme y provoca la muerte súbita de los bebés.

Amaia solicita tras ello estudiar todos los casos de muerte súbita de lactantes de los últimos 5 años en el valle.

Va a visitar tras ello a Elena Ochoa, a la que le muestra las fotos que tomaron en la cueva, confirmando esta que son los mismos símbolos de cuando sacrificaban animales, aunque ignora su significado

Amaia le dice que sabe que su madre está viva y le pregunta por la casa en que se reunían, aunque ella dice que si habla la matarán.

Le pregunta si llegaron a hacer sacrificios humanos, a lo que Elena le responde que en aquella época la única embarazada del grupo era su madre y ella está viva.

Amaia le cuenta que tuvo una gemela que falleció de muerte súbita y de la que encontraron la tumba, pero el ataúd vacío, sintiéndose aterrada Elena al escucharla, echándola de su casa sin responderle qué hacían con los cuerpos.

En la cárcel de Pamplona, Berasategui se acuesta y comienza a convulsionar y a echar espuma por la boca.

Entretanto Amaia se despierta sola en la cama por el llanto de su bebé, viendo a James en el salón afligido, explicándole que su padre tiene una lesión en el corazón y deben hacerle un baipás, por lo que tras el funeral de Rosario se irá a su país.

Acude tras ello a la cárcel, donde le explican que Berasategui tomó algo que le provocó un ataque cardiaco, no habiendo signos de violencia ni síntomas de sufrimiento.

Amaia dice Berasategui no quería morir, pues el suicidio no es propio de un carácter narcisista, observando que además lloró antes de morir.

Tras revisar las imágenes de las cámaras de seguridad ven cómo un funcionario le entrega algo, tras lo que el propio funcionario se suicida dándose un tiro.

Markina la sigue hasta la comisaría para decirle que puede contar con él para lo que desee, pues le importa y sus sentimientos hacia ella no han cambiado ni van a cambiar, viendo cómo James pasa frente a ellos en ese momento.

Habla con el padre Sarasola, asegurando que varias veces, pero que no le sacó nada.

Amaia le dice que sabe que su madre está viva y que tras todo el asunto hay un plan más complejo, diciéndole el sacerdote que por fin empieza a comprender.

Sarasola les pide que olviden sus prejuicios y lo racional, pues las personas de que hablan creen que el sacrificio de bebés les da salud, vida, o, incluso, dinero, decidiendo que fueran niños de menos de 2 años, pues transitan entre dos mundos y pueden ver y escuchar lo que pasa en ambos y matarlos con un ritual, en que suelen desangrarlos, aunque a veces los desmiembran para usarlos por partes, siendo el cráneo y los huesos más largos los más valorados, aunque en ocasiones utilizan uñas, pelos o dientes. O machacan sus huesos más pequeños y los llevarían a un lugar mágico, para convocar a los espíritus y honrarlos.

Iriarte les informa que descubrieron 5 casos de muerte súbita en los últimos 7 años, por lo que le pide que hable con la policía.

Aparece el cadáver de una mujer que descubrió su hija, que llegó de Pamplona porque no conseguía contactar con ella, comprobando Amaia que se trata de Elena Ochoa.

Los sanitarios le informan que les pareció una hemorragia interna hasta que vieron que en la sangre había astillas de cáscara de nuez que perforaron estómago, duodeno y tráquea al tragarlas y luego al vomitarlas destrozaron todo a su paso.

La hija dice que su madre jamás se suicidaría y odiaba las nueces, pues le hizo jurar que no las tocaría, habiéndola notado paranoica en los últimos tiempos, aunque no le contó el motivo, diciéndola al reconocerla como hija de Rosario que su madre lloró muchas veces por culpa de su madre.

Llama a Aloisius y le cuenta a su contestador, pues no lo localiza, que todo el que se implica acaba muriendo, como si estuvieran creando un cortafuegos a su alrededor.

Vuelve por fin James que le pide que vaya con él y con el niño a Estados Unidos, habiendo reservado ya los billetes, asegurando ella que lo hará.

Por la noche llama a su puerta la hija de Elena que encontró bajo la almohada una carta para ella, por lo que piensa que es probable que se suicidara, aunque ella le dice que es solo la localización de un lugar al que ella solía ir con su madre.

Elena le explica en su carta que ellos lo saben y que nadie puede protegerla de ellos. Como sabe que va a morir puede ya revelarle el lugar, un casón en la carretera de Orabidea, estando segura de que la encontrarán.

Va hasta la casa y llama al telefonillo, aunque nadie le responde, preguntando en otra casa cercana cuya propietaria reconoce a Berasategui como una de las personas que iban a la casa cercana, diciéndole que pregunte por Ainara.

Ve que justo en ese momento llega un coche al caserón y consigue llegar a tiempo para colarse antes de que se cierre el portón de entrada.

Les dice a los propietarios que falleció su amigo Berasategui, diciéndole el hombre que su relación con él es secreto profesional, dándole la tarjeta de su abogada.

San Martín le confirma que Elena Ochoa no se suicidó.

En comisaría le dicen que encontraron los datos de Ainara, una niña nacida en 1977, que nació en el caserío con la asistencia de Fina Hidalgo.

Montes le cuenta que cuando murió la niña eran gente normal, pero ahora nadan en la abundancia, con laboratorios, inmobiliarias, bufete de abogados.

Amaia queda para cenar con Markina al que le dice que cree que Fina, la partera, está implicada, y le pide su ayuda para entrar a Argi Beltz y ver los archivos de la matrona, pues si aparecen los certificados de defunción podrá pedir la exhumación de los cadáveres, diciéndole que le autorizará para examinar los archivos, pero no para las exhumaciones, pues crearían mucho dolor, explicándole luego, caminando que tuvo un hermano que falleció a las tres semanas y su madre se volvió loca de dolor e intentó suicidarse, por lo que la internaron en una clínica y a los dos años murió.

Antes de marcharse él la besa, viendo cómo ella es receptiva.

Conseguida la autorización judicial, los policías acuden a casa de Fina, descubriendo los archivadores vacíos, diciéndoles Fina que los quemó justamente el día anterior, viendo que, en efecto está todo quemado y las cenizas machacadas.

Amaia, enfadada, pide los nombres de todos los que sabían que iban, ofendiéndose sus compañeros porque dude de ellas.

Vuelve a visitar a la vecina del caserío, que le muestra fotografías de gente de la casa, y que le cuenta que llevaban animales y llevaban a mucha gente a reunirse, escuchando en ocasiones chillidos como si fuera un matadero.

Vuelve a hablarles de Ainara, la niña, contándole que apenas le hacían caso y estaba siempre sucia y no le daban ni de comer.

Ahora, dicen, están forrados y van cochazos y gente incluso con escolta.

Una noche fue a llevarles ropa de sus hijas para la niña y le dijeron que había muerto de un ictus, pese a lo cual observó que había un montón de gente celebrando algo.

Le contaron que murió durante un viaje a Inglaterra y la enterraron allí.

Le muestra la foto de Fina Hidalgo, diciéndole la mujer que va a menudo por la casa.

Cuando sale ve a una mujer que hace fotos a la casa, por lo que la persigue, logrando alcanzarla, contándole que está allí porque esa gente mató a sus hijos.

Le cuenta que se casó con un hombre francés que conoció a la gente de esa casa cuando estaba embarazada, y ella se volvió loca cuando murieron sus gemelos por muerte de cuna y al ver cómo el día del entierro se llevó sus cuerpos.

Dice que quería que abrieran sus ataúdes, pero el panteón de Ainhoa, donde las enterraron era de su familia y su marido se negaba. Empezó a seguirlo, viendo que iba siempre a ese caserío, teniendo montones de fotos

Ainhoa. Francia

Acuden al cementerio de Ainhoa aprovechando que allí Markina no tiene jurisdicción, aunque justo antes de abrir la tumba hay una llamada del propio Markina que le dice a la juez francesa que él no autorizó la exhumación, lo que hace que la jueza se enfade por la mentira y le pide que nunca volverá a colaborar con ella.

Amaia llama a Markina para disculparse, pero no se lo coge.

James le dice que irán al funeral de Rosario al día siguiente y luego se irán a Estados Unidos.

La despierta una llamado de Iriarte debido a una actuación de Yolanda Berrueta, que colocó Goma2 que rescató de una antigua mina de su familia en el panteón de la familia de su marido y perdió varios dedos y un ojo.

La llama Markina para que acuda a un interrogatorio con el marido de la Yolanda y sus suegros, siendo la suegra jefa de pediatría en el hospital en que murieron los bebés.

Pregunta por qué no hicieron las autopsias, diciéndole la pediatra que no hubo muerte súbita, que la causa fue una deficiencia pulmonar que tenían desde que nacieron y además ella se negó a que les hicieran las autopsias.

Les pregunta por su relación con Berasategui y le dicen que dirigía un grupo de ayuda para padres que perdieron a sus hijos y su actuación fue ejemplar.

Ya a solas, Markina le reprocha que no acudiera a él, pues le ha dado todo lo que pidió, contándole que no pudieron examinar los archivos de Hidalgo, y que se va unos días por asuntos personales.

Fuera le espera Jonan al que le pide que la deje en la iglesia, aunque él le dice que no debe ir al funeral de su madre, pues sabe que no está muerta y le pide que siga fiándose de su instinto, y le dice también que su implicación personal con el juez la está cegando.

Finalmente opta por no entrar al funeral, viendo que tampoco fue su tía Engrasi, que le dice que las cartas le dijeron que un amigo suyo está en peligro.

Piensa en Dupree, y llama a sus superiores, que le dicen que perdieron el contacto con él y temen que esté en contacto con grupos de control, es decir, una secta.

Terminado el funeral, y ya en casa toda la familia, Flora dice que ha empezado a salir con Fermín Montes, el compañero de Amaia, con el que ya salió algún tiempo antes.

La llama más tarde la madre de Jonan, muy nerviosa porque este había quedado en ir a comer y su móvil está apagado y no fue ni avisó.

Llama a Montes, y este dice que enviará a Goñi a su casa.

Poco después Montes le cuenta que fue Goñi a su casa y encontró su puerta abierta y a él en el suelo, pues le habían disparado, por lo que salen hacia Pamplona.

Cuando llegan ven que sigue en su casa, no en un hospital y ven el coche de San Martín, el forense, comprendiendo que está muerto.

Rota de dolor ante el cadáver, ella le pide perdón.

Pide luego que hagan fotos de todo antes de que les echen, pues está segura de que les apartarán del caso.

Llama a James para pedirle que no se marche, aunque está ya en el aeropuerto y le dice que debe hacerlo.

Le explican que todo apunta a que conocía a su asesino pues le dispararon en el torso y en la frente, por lo que creen que el asesino debía estar sentado o de rodillas y solo se llevaron su portátil, la cámara, discos duros y tarjetas de memoria y la pistola.

Cree que el segundo disparo fue para que no sufriera, y además le cerró los ojos.

Le dicen que Jonan entraba asiduamente en el ordenador de ella para copiar archivos y correos, diciendo ella que como ayudante suyo tenía acceso a todo, insinuándole que pudo ser él quien avisó a la partera, ya que entró ese día en su ordenador personal, algo que ella considera imposible.

Se presenta entonces Marc, que, le dice, es el marido de Jonan, aunque ella no sabía que estaba con nadie, el cual le dice que dejó un mensaje para ella

Dejó un mensaje para Amaia, pues estaba preparando algo y le dijo una palabra. Ofrenda, y su número, por si le pasaba algo.

A la salida le espera Markina, que la invita a una copa y la consuela y se besan, yendo luego a casa de él donde se acuestan.

La despierta una llamada de James que le dice que la operación de su padre fue muy bien, pero su hijo le echa de menos.

De pronto recibe un mensaje de Etxaide, en el que le indican que este desea compartir con ella puede compartir documentos e imágenes con ella, por lo que accede a los archivos compartidos con la clave Ofrenda y su número de placa, encontrando archivos con documentación de los últimos casos.

Viendo sus fotos descubren que en las que hizo en Ainhoa estaban los cuerpos de los gemelos, pero hay un tercer ataúd de bebé con una bolsa.

Hablan con el padre de Yolanda, que les indica que, antes de los gemelos, tuvo una hija que murió de muerte de cuna y eso es lo que la hizo enloquecer, no la muerte de los gemelos, aunque ya no les dejarán reabrir las tumbas.

Amaia observa que todas las bebés fallecidas lo hicieron a lo largo del río Baztán, y con el nexo de Fina Hidalgo, por lo que pide que investiguen a las familias cuyos hijos fallecieron en ese espacio, tanto en Navarra como en Guipúzcoa (allí Bidasoa) y si se enriquecieron, buscando el modo de conseguir una orden para entrar a Argi Beltz.

La llama Marc inquieto, pues nadie limpió la sangre y no puede soportarlo, encargándose ella de todo, descubriendo un trozo de tejido en la ventana que enviarán a un forense experto en tejidos para que los analice.

Vuelve a acostarse con Markina, pero no se queda por la noche pese a su insistencia y le pide que pare y no se obsesione con fantasmas del pasado, diciéndole ella que no es una obsesión, sino espíritu de supervivencia, pues su madre sigue viva.

Ve que frente a su casa le espera el padre Sarasola, que tiene algo para ella, contándole que tres años atrás un hombre confesó que en 1979 participó en un sacrificio humano cerca de Lesaka, viviendo desde entonces protegido por el Opus Dei.

Amaia dice que no conoce ningún caso de homicidio allí, diciéndole Sarasola que se decretó secreto de sumario, contando que no hallaron nunca el cadáver.

Le cuenta que 30 años atrás conoció a una chica que le invitó a su casa en el monte, que era como una comuna donde vivían, bailaban y se drogaban, siendo el líder Xabier Tabese, que les decía que si despertaban a las fuerzas primitivas con ofrendas podrían obtener todo lo que quisieran, y por ello comenzaron a hacer sacrificios de animales, tras lo que hacían orgías, se bebían su sangre y se cubrían con ella.

Pero de pronto unos padres ofrecieron a su hija y la mataron siguiendo el ritual que Tabese les indicó, luego él se llevó el cuerpo y el grupo se disolvió, y todos ellos se hicieron ricos

Unos años más tarde su hijo tuvo cáncer y en el hospital reconoció a un médico que estuvo entonces con ellos que le propuso hacer una ofrenda para salvarle.

Cuando, pocos meses después su hijo murió, decidió denunciarlo todo, viendo cómo su vida fue cuesta abajo desde entonces, pues perdió su trabajo, a su mujer y a sus amigos.

Sabe que había un grupo en Baztán que iba a hacer un sacrificio pronto.

Tenían a una niña a la que alimentaban lo justo.

Le muestra una fotografía de su madre de joven, que le dice formaba parte del grupo y estaba entonces embarazada y era muy devota.

Le explica que hacían el sacrificio a Inguma con una niña sin bautizar, pues Inguma quería que fueran de su mismo sexo y edad, llevando luego el cuerpo a un lugar mágico, aunque ignora dónde era.

Le dice que conseguían todo lo que querían, no pudiendo nadie abandonar el grupo.

De regreso a casa encuentra la puerta abierta, por lo que entra con precaución, observando que le robaron los discos duros buscando los archivos de Jonan.

Va a dormir a casa de su tía y le pregunta si no quiere ya a James.

Las investigaciones indican que Tabese murió 11 años antes en accidente náutico, viendo que tiene un panteón de lujo y orquídeas, por lo que pide que averigüen quién paga sus flores.

Ve que la ha perseguido Yolanda hasta el cementerio y le hace fotos, obsesionada con su hija, y le confiesa que fu Markina quien le habló de ella y le indicó que ella se ocuparía de su caso si conseguía que se interesara por él, confesándole él que le dio pena y no podía pedírselo a ella, no entendiendo que le pida que deje el caso y a la vez le empuje.

Le dicen que cambian las orquídeas cada semana y pagan en metálico.

Le dicen que, descartadas las bautizadas, hay 5 casos con las mismas características, habiendo conseguido varios permisos para abrir algunas de las tumbas.

Les informan entonces que se cerró el caso de Etxaide, al decir el juez encargado que fueron las mafias del Este por tráfico de drogas.

El forense de telas que le informa que la fibra es satén de seda de altísima calidad y confeccionada en Inglaterra, estando muy dañada por un disparo que atravesó la tela y arrancó esa porción, pensando que el propietario llevara el arma en el bolsillo.

Al volver a su casa ve una sombra y la sigue hasta el puente, viendo que es su madre, que tiene un cuchillo, aunque en vez de dirigirse a ella se corta el cuello ella misma.

Mientras Iriarte y Goñi asisten a la apertura de varias tumbas, que encuentran vacías, Amaia ve que Jonan tenía una carpeta con fotos suyas y de Markina.

San Martín le informa que su madre no estuvo expuesta a las inclemencias del tiempo, pues estaba bien cuidada y le pide que no deje que su madre se convierta en un fantasma, dejándola junto a su cadáver para que pueda contemplar que ya no está.

Amaia le pregunta a Flora por qué deja nueces en la tumba de Anne Arbizu, confesándole que Anne era su hija, fruto de una aventura con un tratante de ganado.

Su madre le dijo que era mejor entregarla y le presentó a una partera que se ocuparía de todo, Fina Hidalgo, aunque ella no se fio y fue a Pamplona y dio a su hija en adopción.

Un día vio a su hija en la plaza en Elizondo y la reconoció y decidió volver a vivir allí para poder tenerla cerca.

Un día Anne fue a verla al obrador y le dijo que sabía que era su madre y fue a conocerla, sin reprocharle nada, y fueron los dos años mejores de su vida hasta que la mató Víctor.

Dice que al bañarlas y depilarlas volvía a convertirlas en niñas, y las estaba entregando porque eran ofrendas fallidas y era su madre la que le indicaba las víctimas.

Ella deja nueces porque simbolizan el poder de las mujeres en el Baztán y le unen a ella.

Le informan que los dos ataúdes que examinaron estaban vacíos.

Montes le informa que entre los 70 y los 90 hubo una clínica en las Rozas llamada Clínica Tabese donde el médico era el padre del juez Markina.

Este le cuenta que su padre los abandonó cuando su madre enfermó dejando un fondo para sus gastos y estudios e ignoraba sus actividades, diciéndole ella que compaginaba su trabajo en la clínica con la dirección de dos grupos en Lesaka y Baztán, habiendo un testigo que lo identificó y lo denunció por realizar sacrificios humanos y otro de la relación directa de su terapia con los crímenes de Basajaun.

Él se muestra violento pues, dice, no esperaba que su carrera acabara así, a lo que ella le responde que él no es responsable de lo que hizo su padre, aunque él dice que el que se sepa que su padre era líder de una secta satánica lo destruirá, diciendo ella que le deje ayudarle, aunque él dice que no puede hacerlo.

Vuelven a acostarse hasta que vuelve a sonar el teléfono de ella, viendo que se trata de James, molesto porque no le contara lo de su madre y le pide que se vaya con él.

Mientras habla, se pone, pues estaba desnuda, la chaqueta de él y observa su tejido.

Él le entrega la orden de registro para Argi Beltz, tras lo que le dice que la quiere tanto que no soportaría perderla.

Llama a Montes para que se dirijan hacia Argi Beltz, recibiendo una llamada del padre de Yolanda, porque le dijo que iba a un lugar que conoció gracias a ella para poner fin a todo de una vez y sabe que la otra vez que no usó todo el explosivo que tenía.

Montes llega al caserío, al que accede disparando contra la puerta de entrada, pues nadie le responde, llegando tras él Iriarte y Goñi, debiendo disparar nuevamente contra la puerta de entrada para poder entrar y recorrer la vivienda.

Amaia por su parte cambia de destino y se dirige al cementerio, donde ve que está el coche de Yolanda, viendo una explosión a lo lejos, viendo que Yolanda trata de entrar en el panteón de Tabese asegurando que está allí su hija, siendo golpeada por Yolanda cuando trata de evitar que entre.

Sus compañeros no encuentran nada importante en la casa, más allá de una habitación donde creen, debió esconderse la vieja todo ese tiempo.

Amaia sigue tratando de evitar que Yolanda reviente la puerta del panteón, viendo cómo, cuando la va a golpear cae por un disparo, que, observa, realizó Markina, porque asegura que la iba a matar.

Ella le pregunta si están allí, pidiéndole Markina que no entre, mientras le apunta y le dice que es imposible pararlo, que al principio tampoco entendía a su padre, pero luego comprendió que era más grande de lo que pensaba.

Reconoce que mató a Berasategui porque la amenazó a ella y a su madre porque le dijo que no descansaría mientras estuviera viva.

Pese a las amenazas Amaia abre la puerta y entra, viendo que dentro del panteón hay unas escaleras que llevan a una sala, donde en círculo, y rodeando el ataúd de Markina hay numerosos restos de bebés sacrificados.

Le pregunta al juez si forma parte de ello, diciendo que él es solo el canal conductor de una religión tan antigua como el mundo y con origen en su valle y un poder que hay que alimentar a cambio de una recompensa extraordinaria.

Se siente ofendido al ver que ella le trata como si estuviera loco, recordándole que su madre mató a su propia hija, lo intentó con ella a lo largo de toda su vida y con Ibai.

Él le dice que su madre estaba obsesionada, pero que ahora nadie les hará daño.

Ella le pregunta por qué se acercó a ella, diciendo que aunque no tenía planeado enamorarse de ella, sucedió y le pertenece.

Amaia le pregunta cuántas muertes pesan sobre él, diciendo que ninguna, pues su madre iba a acabar con ella y él la ha protegido.

Le pregunta también qué poder tiene sobre esas personas, y le pregunta si mató a Jonan, diciendo él que no se lo pregunte, aunque luego le dice que tuvo que hacerlo y que ahora tiene que matarla a ella, apuntando a su mentón con la pistola de Jonan.

Se oyen varios disparos, aunque el que cae es Markina al que ella le disparó antes de que lo hiciera él con ella.

Ven que la tumba de Tabese está también vacía, por lo que su jefe emite una orden internacional de busca y captura.

Fina Hidalgo recibe una llamada y tras ello se suicida, como Rosario, cortándose el cuello.

En la radio hablan de conmoción en Hondarribia de dos personas en el cementerio.

Amaia regresa junto a su tía y llora desconsolada.

Llama al día siguiente a James y le dice que tienen que hablar, pues pasaron muchas cosas, aunque él le dice que solo le importa si se reunirá con Ibai y con él para volver juntos a casa, a lo que ella le contesta que sí.

Calificación: 1
Te cuento la película