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Palmeras en la nieve
Palmeras en la nieve

España (2015) *

Duración: 163 min.

Música: Lucas Vidal

Fotografía: Xavi Giménez

Guión: Sergio G. Sánchez (N.: Luz Gabás)

Dirección: Fernando González Molina

Intérpretes: Mario Casas (Kilian), Berta Vázquez (Bisila), Adriana Ugarte (Clarence), Macarena García (Julia), Alain Hernández (Jacobo), Emilio Gutiérrez Caba (Antón), José María Kimbo (Osé), Daniel Grao (Manuel), Djedje Apali (Iniko), Fernando Cayo (Garuz), Luis Callejo (Gregorio), Celso Bugallo (Kilian anciano), Petra Martínez (Julia anciana), Serge Happi (Simón), José Manuel Poga (Marcial), Michael Batista (Laha), Laia Costa (Daniela).

1970. Una tremenda tormenta se abate sobre la finca Sanpaka de Fernando Poo en Guinea, mientras que ajenos a la misma un hombre blanco y una nativa hacen el amor.

Alguien llama poco después a la puerta de la habitación para avisar al hombre de que le esperan, rompiendo este, Kilian, en dos una fotografía, cuya mitad, en la que sale él le entrega a la chica, a la que le pide que le recuerde siempre como es en ese momento, asegurando que él hará lo mismo con ella mientras se guarda la otra mitad antes de salir con su maleta mientras ella, Bisila, le desea suerte.

2003. Pasalobino, en el pirineo oscense. A sus 76 años entierran a Jacobo de Rabaltué en medio de una fuerte tormenta de nieve.

Tras el entierro su hija Clarence lamenta ante su prima Daniela no haber ido antes a verle, quejándose esta de que su padre parece que no está, y habla solo de Bioko.

Le dice a Clarence que necesitan su firma porque los abogados de la estación de esquí tratan de conseguir que les vendan sus terrenos.

Examinando los papeles de su tío, Clarence encuentra artículos sobre Guinea y cartas enviadas desde allí, así como un diario personal.

Luego ayuda a Daniela a bañar a su padre, que ve tiene una extraña marca.

Habla luego con Julia a la que le muestra el trozo de una carta, viendo cómo ella llora al reconocer la letra de su marido, preguntándole Clarence a quién se refiere la carta, pues habla de una mujer y unos niños a los que les enviaban dinero, habiendo comprobado tras revisar los libros de cuentas que se hacían envíos periódicos, diciéndole Julia que debería preguntarle a su tío, que recuerda esta ya nada puede contar, recordando Julia que si no se hubieran ido como se fueron nunca habrían vuelto.

Clarence le dice que desea ir a Bioko, diciéndole Julia que tras casi 40 años no le gustará lo que se encuentre, pues no queda nada de lo que conocieron y es un viaje peligroso para una mujer, aunque le explica que no hay nada tan importante para los bubis como honrar a sus antepasados, pidiéndole que pregunte por Simón, el "Boy" de Kilian y el contacto para el envío del dinero y puede que él le pueda presentar a Fernando.

Entre las páginas del diario de su tío encuentra la mitad de la foto que Kilian se llevó antes de partir de Guinea de su amante con un niño.

Lee la primera carta que Kilian envió en enero de 1954 a su hermana Catalina tratando de calmar a su madre a la que le dice que 6.000 kilómetros no son nada recordando el momento en que, cargado con una bolsa se aprestaba a ponerse los esquíes para seguir su camino por el valle, momento en que la propia Catalina le entregó un diario para que escriba sus experiencias y que pueda leerlo cuando regresen.

Ya en el autobús habla de su deseo de ver el mar, aunque una vez en el barco y en medio de fuertes tormentas vomita.

Su siguiente carta, de febrero, indica que están a punto de llegar a Guinea, habiendo conocido en el barco a Manuel Ruiz, que será el nuevo médico de la finca, manifestando su deseo de volver a ver su Guinea Natal y a los indígenas y la Guinea auténtica.

Llegan finalmente a Guinea, donde les espera su padre a él y a Jacobo, llevándolos ante Don Lorenzo, que le dice que necesitan personas enérgicas y decididas, por lo que dedicará sus primeros 15 días a aprender bajo el mando de Gregorio y poniéndole a Simón como "boy".

Manuel por su parte le cuenta que ha ido allí porque le interesa la botánica y su aplicación en los remedios.

Ya el primer día le despierta Simón antes de amanecer, poniéndose a las órdenes de Gregorio, del que ve de inmediato su crueldad con los trabajadores, viendo cómo golpea con el látigo a uno de ellos que decía estar enfermo y necesitar quinina.

De pronto saltan de uno de los camiones todos los nativos asustados por una serpiente, pidiéndole Gregorio a Kilian que la mate él, aunque al verlo dudar le quita su machete y él mismo le corta la cabeza.

Kilian observa a los guineanos cantando mientras trabajan, contándole Osé un nativo amigo de su padre que las canciones hablan de trabajo y que cantan para no pensar.

Kilian se interna en el bosque hasta llegar a unas cataratas frente a las cuales canta una bonita nativa que observa, al volverse, está llorando.

Le distraen unos ruidos, que le hacen volver la cabeza, habiendo desaparecido la mujer al volver a mirar, encontrando, al seguir los ruidos a Gregorio acostándose con otra nativa a la que se niega a pagar debido a que la presencia de Kilian lo dejó a medias.

Por la tarde se acerca al pueblo donde una chica lo llama por su nombre y en la que finalmente reconoce a Julia a la que no había vuelto a ver desde que tenían 10 años, llegando Jacobo en ese momento a recoger un pedido, aprovechando Julia para invitarlos a una fiesta que dan sus padres esa noche para el doctor que se marcha, aceptando Kilian de inmediato para enfado de su hermano que le dice que justo ese día cobran y todos van a divertirse a Santa Isabel menos ellos por haber aceptado la cena.

Los dos hermanos acuden a la fiesta donde Julia los espera impaciente, atribuyéndole la madre el éxito de la cena a Julia para vergüenza de esta, hablándose durante la cena de los vientos de independencia que soplan por toda la zona.

Interrumpe la cena el boy de Jacobo que les dice que se ha formado una pelea con machetes en los barracones y no hay blancos para pararla, yendo él y Kilian a solucionarlo, dejando a Julia atribulada, y comprendiendo Kilian una vez en el coche que todo ha sido urdido por Jacobo para poder ausentarse pronto de la fiesta.

Van a otra más divertida en el casino donde los trabajadores beben, bailan y se acuestan con mujeres, yendo la cantante del local a su mesa y sacando a Kilian a bailar, mostrándose con él sumamente sensual mientras sus compañeros se ríen de él, saliendo luego con ella hacia el bosque donde entre otras parejas se acuestan.

Kilian cuenta en sus cartas que la tierra es tan fértil que tienen que desbrozar cada día para que la maleza no invada los cacaotales, acercándose Manuel cada vez que tiene un rato libre para estudiar las plantas locales, escapándose los días que libran a Santa Isabel con Dick y Pau, amigos de su hermano, aunque comenta que no ha conseguido hacer amistades entre los nativos, sintiendo que le vean solo como un extranjero más.

Pero sigue divirtiéndose con la chica a la que, como los demás, paga.

En su siguiente fiesta de sociedad Jacobo se dirige a Julia a la que le pregunta si espera a alguien, respondiendo ella que a Nelson, que seguro no tardará en rescatarlos de esa fiesta tan aburrida, diciendo estar al tanto de que no hubo ninguna pelea en la finca, diciendo él que ella no es su novia para que le controle así, tras lo que se marcha.

Kilian trata de suavizar la situación invitándola a bailar, quejándose ella de que ellos puedan salir a divertirse y ellas tengan que esperar a que se cansen y decidan casarse, sin poder ellas hacer lo mismo, por lo que también discuten.

Pero luego Kilian le presenta a Manuel, con el que Julia conecta de inmediato.

Surge entretanto una discusión, pues un negro trajeado, Gustavo, se queja ante el padre de Julia de que ya les explotaron lo suficiente y llegó el momento de que se marchen, llamando a Gustavo, desagradecido, debiendo intermediar Julia para evitar que todo acabe mal pidiendo que no dejen que la política estropee años de amistad, fijándose antes de marcharse con su padre en Jacobo, que charla con otras dos chicas.

Una mañana Kilian es despertado por su padre que le dice que después de un mes solo conoce el casino y Santa Isabel, y no desea que se eche a perder como su hermano, disponiéndose a mostrarle otras partes de la isla, comentándole a Osé, que les acompaña que no termina de encontrar su sitio, a lo que Osé le dice que ese es su sitio, yendo a una hermosa playa donde acaban de eclosionar los huevos de las tortugas cuyas crías se dirigen hacia el mar, del que los machos nunca volverán a tierra firme, y las hembras solo a desovar.

Van luego al pueblo de Osé, donde ve el cariño con que es recibido su padre, contándole Osé que va de vez en cuando allí para tomar los aceites que le ayudan a sobrellevar la fatiga, y donde vuelve a ver a la mujer que vio junto a la catarata, que es hija de Osé.

Una noche Julia se acerca a la plantación para ver a Jacobo en una noche en que no hay luz porque, según le cuenta Manuel organizaron una cacería de ratas de bosque.

Cuando aparece Jacobo ella le dice que iba al cine y cuando Jacobo le dice que ha dado un buen rodeo, ella dice que es que se acordó de que Manuel la había invitado a la cacería, sentándose tras ello en torno al fuego donde asan los animales que luego se comen pese a que Jacobo dice que no es sitio para una mujer.

Pero Antón la anima incluso a que salga a bailar junto con las nativas, mientras el fascinado Manuel la dibuja observado por Jacobo.

De vuelta a su habitación Kilian se encuentra una serpiente, que consigue matar, acusando a Simón de haberla metido él y preguntándole quién le pagó para que lo hiciera, diciendo este que no fue él, pero que vio a otro hombre salir de allí, dirigiéndose Kilian hasta la fiesta con la cabeza de la serpiente en su machete y preguntándole al nativo que vio Simón qué hacía en su habitación, respondiendo él que estuvo bailando toda la noche, ante lo que Kilian pide que lo sujeten y que le lleven la vara, y aunque Antón está a punto de intervenir, Jacobo se lo impide, viendo cómo Kilian lo golpea duramente hasta que interviene Osé para impedirle que siga diciendo que él le hará hablar, acusando el hombre a Gregorio, al que Kilian se dirige, diciéndole este que ya es como él y que le irá bien en la isla, antes de ser golpeado por Kilian, que cae al suelo debido a que le mordió la serpiente.

Despierta en el hospital donde la atiende Bisila, que es enfermera, contándole su hermano que le picó la bitis y creyeron que no lo iba a contar.

Finaliza su primera campaña de recogida del cacao que es estupenda y le cuenta en sus cartas que Julia entabló amistad con Manuel.

Osé les invita a él y a su padre a la boda de su hija a la que ve salir entre cánticos de las demás mujeres vestida y pintada al modo tradicional mientras él y todos los demás invitados va a desearle que sea muy feliz, quedándose ambos mirándose mutuamente.

Un día va Simón a buscarlo porque encontraron desmayado a su padre, corriendo al hospital a verlo en medio de una fortísima tormenta, comentándole Manuel al llegar que le ha dado una dosis más elevada de morfina, contándole que llevan meses dándosela para evitarle los dolores y que tiene una enfermedad incurable, siendo su muerte cuestión de días, algo que solo sabía Osé, que señala le juró que no lo contaría.

El médico dice que está en manos de Dios, diciendo Bisila que Dios no envía la enfermedad, sino los espíritus de los antepasados cuando no los honran debidamente.

Llora luego de rabia y le cuenta a Bisila que se siente inútil no pudiendo hacer nada y viendo cómo ella trata a su padre con un cariño que a él le enseñaron a no mostrar, preguntándole qué haría ella si fuera su padre, a lo que le responde que le llevaría al médico que le estuvo tratando antes, yendo al hospital un curandero de la tribu, que realiza sus ritos.

Cuando se despierta, su padre le cuenta que pronto estará de vuelta con los sus antepasados, preguntándole Kilian por qué no volvió a casa si estaba tan mal, respondiéndole él que es como las tortugas, que una vez se adentran en el mar no vuelven más a tierra y que no quiso que su madre lo viera morir, señalando que ella ya sabe todo lo que sentía y que la estará esperando, muriendo tras ello.

Junto a su tumba Osé planta un árbol, observando Kilian cómo llora Bisila.

Julia, que acudió con Manuel, trata de consolar a Jacobo, al que le coge la mano, marchándose este antes de que acaben de enterrarlo y Julia detrás de él, encontrándolo llorando y abrazado a un árbol, haciendo lo mismo con ella a la que empieza a besar frenéticamente, debiendo Julia frenarlo y decirle que no vuelva a hacerlo, pues está prometida a Manuel, señalando él que ella no lo quiere, a lo que ella dice que lo ha esperado mucho tiempo y tuvo que llegar Manuel para que él se diera cuenta de sus sentimientos, señalando que a ella le toca ahora empezar a vivir.

Jacobo sale corriendo mientras llora por el mismo bosque por el que ahora deambula su hija Clarence hasta llegar a lo que en su día fue el cementerio, donde siguen los restos de su abuelo Antón a los pies de cuya lápida ha crecido un robusto árbol, observando que hay una flor en su tumba.

Acude tras ello a la oficina de la plantación, señalando que quiere ayudar a las personas de las que su tío no puede ahora ocuparse por su alzhéimer, preguntando por Simón, el boy de su tío y el contacto entre este y la gente que quedó allí, aunque el hombre dice no saber cómo ayudarle, dejándole examinar los archivos entre los que consigue encontrar las fichas de su tío y de su padre, viendo en la de este que tuvo sífilis.

A la hora del cierre el encargado le pide a Iniko, uno de los trabajadores que la lleve de vuelta al hotel, pese a que este no se mostró demasiado hospitalario con ella antes diciéndole que era descendiente de un colonizador.

Pero antes de llevarla él va al aeropuerto para recoger a un muchacho, Laha, que se muestra más simpático que Iniko, al que le cuenta que es estudiante de lingüística y desea ver el nivel de castellano que se habla en Guinea.

Laha le cuenta que estudia ingeniería en Madrid, porque tienen petróleo y gas y lo explotan empresas extranjeras y desea trabajar allí, aunque Iniko le hace callar, contando él entonces que es su hermano, e invitándola a salir esa noche con ellos.

Antes de llegar al bar se tropiezan con una nativa que la mira y le dice que le recuerda a alguien que conoció mucho tiempo atrás y que le dice que tenga cuidado, pues puede encontrar lo que busca, contándole Laha que esa mujer tuvo un hijo con un blanco del que se enamoró y luego este la abandonó.

Una vez en la sala de fiestas ve cómo los dos hermanos se divierten con sus amigos, sintiéndose un poco abandonada hasta que Iniko le pide que baile con él, y aunque en principio se niega, finalmente lo hace, pidiéndole él que cierre los ojos y no mire tanto a la gente y sienta la música, dejándose finalmente llevar por esta.

Al día siguiente continúa sus investigaciones en el archivo de la plantación y se pregunta a sí misma dónde se está metiendo.

Le dice a Iniko que se le acaba el tiempo y no ha avanzado nada, preguntándole este para qué ha ido hasta allí realmente, contándole ella que su padre murió unos días antes y su abuelo falleció en la isla y encontró flores frescas sobre su tumba, preguntándole ella si conoce a un hombre que se llama Simón, recordándole Iniko que durante la ocupación cada africano tenía un nombre castellano y otro africano.

Y de pronto varía el rumbo de su todoterreno y se introduce en la selva, haciendo que ella se sienta un poco asustada, hasta que le muestra una magnífica playa, aquella que le mostraron a Kilian, y en la que ahora ve a las tortugas regresando al agua tras desovar, contándole él que cada diciembre miles de tortugas hembra cruzan el Atlántico para desovar en esas playas, mostrándole tras ello al "Guardián de la isla", un islote cercano a la playa que le explica vela por sus habitantes, y al que le hacen una ofrenda lanzando pétalos al agua.

Luego Iniko se desnuda y va a bañarse a una cascada cercana a la que corre ella también para acabar haciendo el amor en las arenas de la playa.

Tras ello él le cuenta que estuvo en prisión solo por ser bubi, como otros cientos, aunque él tuvo suerte y fue indultado, pero otros murieron.

En la plantación reconoce un rincón donde están su padre y su abuelo se fotografiaron y donde ella hace unas fotos, diciéndole los jornaleros que está prohibido hacerlas, entrando en lo que fue el hospital, preguntándoles a los nativos si alguno de ellos conoce a Simón, aunque estos le piden que se vaya, pues no quieren allí a gente blanca como ella, debiendo llevársela Iniko para evitar que la ataquen, entrando en un almacén donde ven a un hombre que evita que la ataquen y le roben la cámara.

Iniko le cuenta que ese hombre trabajó en la finca durante la ocupación española, pero que juró que nunca volvería a hablar en español, aunque lo entiende, diciéndole el hombre que conoció a su abuelo, a su padre y a su tío y que su abuelo y el abuelo de Iniko fueron buenos amigos, pidiéndole que salude al massa Kilian y le diga que la vida no le fue tan mal pese a todo, mientras le acaricia a Clarence la cara y le dice que lo que la sangre separó, la sangre lo volverá a unir.

Ella trata de preguntarle por Fernando, pero Iniko la obliga a marcharse contándole ella en el coche que su padre o su tío tuvieron un hijo con una nativa que se llamaba Fernando, diciéndole él que ese nombre era muy común, siendo ese por ejemplo el segundo nombre de su hermano Laha, tras lo que ella le muestra una fotografía de Bisila, estando a punto de sufrir un accidente por la impresión de Iniko que reconoce en la mujer de la foto a su madre.

La lleva a su casa, donde Bisila se presenta con la otra mitad de la fotografía señalando que sabía que ese momento llegaría, viendo que la otra mitad de la foto es Kilian, contándole Bisila que gracias a él pudieron salir adelante.

Laha pregunta si ese es su padre, diciendo Bisila que los espíritus decidieron que llegó ya el momento de que sus hijos conozcan su historia y que la propia Clarence está en Bioko porque debió sentir esa llamada.

Bisila recuerda que Kilian estuvo tres años en Pasalobino cuando se marchó, teniendo durante ese tiempo ella a su hijo Iniko.

Cuando regresó en 1957 y fue a la aldea fue recibido con cariño por Osé que le presentó a su nieto, aprovechando el momento Kilian para preguntarle a ella su nombre, que ignoraba, presentándose como Daniela Bisila, y señalando que aunque había pasado mucho tiempo es como si este no hubiera transcurrido para ellos, volviendo a encontrarse con Simón, hijo de un jefe bubi, y ahora partidario de la independencia.

En el casino vuelve a ver a la cantante, aunque ahora no parece quererle a hacer caso, quejándose ella de que aunque se gane la vida como prostituta tiene sentimientos.

Encuentra finalmente a su hermano, borracho como una cuba escuchándose mientras se abrazan unos disparos de Gregorio, que tiene retenida a la cantante y que dice que al primero que se acerque le vuela la cabeza.

Pese a ello Kilian se acerca y le pide que baje el arma mientras un nativo les dice que esa es la verdadera cara de los blancos, que mientras obedecen todo va bien, pidiéndoles a los suyos, que se levanten, pues no tiene balas para todos y son más, insistiendo Kilian en que baje el arma, y señalando otro nativo que le dejarán marchar, pues nadie quiere que eso acabe mal, consiguiendo Kilian que Gregorio suelte a la chica y deje su arma.

De vuelta, con su hermano y los amigos de ese le cuenta que llegó en avión al mediodía, y diciéndole que él debería marcharse también un tiempo para refrescarse, partiendo en efecto, también en avión unos días más tarde.

En julio de 1960 el padre de Julia se quejaba de que les estaban dejando solos, recordando Julia que Francia e Inglaterra ya emanciparon sus colonias y a España le ocurrirá lo mismo.

Julia que tiene ya un hijo le pregunta a Kilian si Jacobo, que lleva ya nueve meses en Pasalobino volverá, algo que él ignora.

Mientras hablan se presenta Bisila que va a buscarla de parte del padre Rafael porque hay un hombre herido en la iglesia, Gustavo, llevándoles Kilian.

Tras recoger al herido y cuando regresan con él en el coche son detenidos por un control militar, viendo cómo mientras un militar controla su coche, en el sentido contrario un hombre discute con otro soldado, el cual acaba disparándole, gracias a lo cual les dejan pasar sin descubrir al hombre que llevan herido en el maletero y al que, una vez en el hospital le cose Bisila las heridas, quedándose Kilian con ella hasta que acaba, tras lo que se lavan sus manchas de sangre, secándole ella, y cogiéndole él la mano, siendo interrumpidos por la llegada de Manuel.

Acabado su trabajo y a su salida ella va a buscarlo, y él le dice que desde la primera vez que escuchó su voz fue como un hechizo que le llegó a una parte de sí mismo que no conocía, viendo cómo ella se desnuda y le dice que aunque su cuerpo no es virgen lo es su corazón y se lo entrega a él, abrazándose y besándose desnudos en el almacén.

Tras hacer el amor le pregunta por qué lloraba cuándo la conoció, señalando que porque ella no podía escoger libremente su camino, tras lo que le dice que ahora deberán mantener su relación en secreto sin poder aspirar a más a lo que él le responde que siempre estará con ella.

Kilian sigue con su trabajo, mientras que, como su padre, hace amistad con los nativos, viéndose con Bisila en secreto, que cuando está libre le envía señales con su linterna, aunque Simón se da cuenta de todo y le pregunta qué le duele para ir de nuevo al hospital.

Diciembre de 1963

En casa de Julia y Manuel este comenta que Fernando Poo votó en contra de la independencia pero por un escaso margen y que pronto deberán irse.

Le lleva entonces Simón un telegrama a Kilian informándole que su hermana Catalina está muy enferma y que no creen que se recupere, por lo que le piden que regrese para despedirse de ella, debiendo partir de inmediato, debiendo ser Julia quien le lleve la carta de despedida a Bisila.

Una vez en su casa le entrega a Catalina el diario que empezó a escribir tras su primera partida y que él le irá leyendo, recibiendo ahora Bisila sus cartas.

También él recibe una de ella, encontrando en el sobre tan solo un dibujo tribal.

Un día unos nativos empiezan a lanzar piedras contra el hospital saliendo Bisila a reprenderlos recordándoles que allí hay enfermos, quejándose ellos de que sea un hospital solo para empleados de la finca.

Llega entonces de regreso, y tras tanto tiempo Jacobo, que le cuenta a Julia que ha conocido a alguien especial que se llama Carmen, que no es de Pasalobino, contándole ella que está muy bien con Manuel y sus dos hijos, aunque antes de marcharse él la besa y le dice que no lo engaña.

Una noche, al salir del hospital Bisila se pasa por el almacén de cacao, cuyo olor le recuerda a Kilian, topándose a la salida con un coche, que ve que la persigue, saliendo de este, muy borrachos, Dick y Pau, los amigos de Jacobo que la inmovilizan y la violan haciéndolo también Jacobo que muy borracho llega más tarde.

Al escuchar la historia Clarence llora mientras le dice a Bisila que lo siente, diciéndole esta que no es culpa suya.

La encontró Simón, al que ella le pidió que no le contara nada de lo ocurrido a nadie, debiendo él encajarle el brazo que le habían dislocado.

Con él en cabestrillo y su rostro herido la ve Kilian, de regreso de España, viendo al entrar en el hospital a Jacobo, ingresado por padecer sífilis, aunque cuando Kilian le pregunta a Manuel este se limita a darle la receta de la medicación, no contándole nada.

Simón, pese a la promesa que hizo, le cuenta lo sucedido a uno de los líderes independentistas, el cual a su vez se lo cuenta al marido de Bisila.

Esta, en el hospital, se encuentra finalmente con Kilian al que le cuenta que la arrolló un vehículo, diciéndole él que su hermano está muy enfermo y debe ayudarlo, aunque ella le dice que ojalá se muera.

Aparecen colgados de un árbol y con piedras atadas en los pies los amigos de Jacobo, Dick y Pau, diciéndole Manuel a Kilian que le diga a su hermano que tenga cuidado, viendo Kilian cómo todos los nativos que unos meses antes eran amigos suyos lo miran ahora de forma hostil, preguntándoles qué ocurre a Osé y a Simón, y aunque sin contarlo, comprende lo ocurrido, advirtiéndole Simón que Mossi, el marido de Bisila sabe lo que pasó y que él debe dejar que haga lo que tiene que hacer, pues de lo contrario le contarán lo suyo con Bisila y acabarán también ellos colgados de un árbol, diciéndole Osé que si de verdad la quiere se mantendrá al margen.

Cuando regresa al hospital Jacobo se encuentra mejor e incluso se levanta para abrazar a su hermano, que lo rechaza, contándole lo que les ocurrió a Dick y Pau, excusándose Jacobo diciendo que había bebido tanto que no recuerda nada.

Kilian le pregunta si sabe quién era la mujer, a lo que Jacobo le responde que igual da una que otra y le pregunta si el problema es que se fue sin pagar, ante lo que recibe un cabezazo de su hermano que luego lo golpea inmisericordemente estando a punto de acabar con él tras lo que le echa en cara que violara a la hija de Osé, a la que él considera su mujer, diciéndole que debería matarle él porque sería menos doloroso que lo que le va a hacer Mossi, el esposo de la mujer.

Corre luego en medio de la tormenta hasta la casa de Osé que está reunido con otros hombres de la tribu y que le regaña por haber cruzado el bosque solo de noche, pidiéndole que le traduzca algo que escribió en un papel.

Vuelve tras ello al hospital para ver a Bisila a la que le dice que lo sabe todo en la lengua de ella y le dice que lo siente y le pide perdón a ella y a sus antepasados en nombre de su hermano y de sus antepasados y pide perdón a todas las mujeres humilladas por hombres como él y le recuerda que le prometió no abandonarla jamás y que no piensa hacerlo a menos que ella se lo pida.

Ella le dice que necesita tiempo, respondiéndole él que no lo tienen, ante lo que ella le dice que podrán verse al día siguiente en que como cada viernes todos bajarán a Santa Isabel y aquello se quedará muy vacío.

El camión en que vuelve Kilian de la plantación al día siguiente se estropea en el camino, y pide que les envíen al mecánico, quedándose él y el conductor en medio de la plantación esperando.

Comienza la tormenta y su compañero se duerme, pero él comienza entonces a correr en medio de otra tormenta hacia el poblado.

Allí, en el hospital Mossi entra en el hospital aprovechando la tranquilidad del día dispuesto a acabar con Jacobo, que al escucharlo coge una pistola.

Tras una larga carrera entre la lluvia y el barro, Kilian consigue llegar al hospital a tiempo de escuchar varios disparos, entrando para tranquilizar a su hermano, que sigue con la pistola, aunque no puede evitar que le dispare a Mossi, apareciendo al escuchar los disparos enfermos y enfermeras, y entre ellos Bisila, que encuentra a su marido muerto.

Kilian le pide a Jacobo que se vaya de su isla, haciendo este rápidamente la maleta, negándose Kilian a llevarlo al aeropuerto al que parte entre las miradas hostiles de los nativos, viendo a Julia, también presente de la que se despide con un adiós con la mano.

Cuando se abre su puerta Kilian teme que vaya a por él, recibiendo con un machete en la mano a Bisila, que se ha cortado el pelo y le dice que siguen en su mente todas las imágenes, explicándole que Mossi no tenía familia, por lo que nadie reclamará a Iniko, al que dejará con su madre, mudándose ella a otra cabaña en las afueras, debiendo pasar un tiempo sin que nadie pueda verla tras lo que será libre para hacer lo que desee, pidiéndole que le prometa que no intentará verla en ese tiempo, un año, que es lo que tardan los cacaotales en dar flor, a lo que él le dice que no tienen tanto tiempo, asegurándole ella que siempre estará a su lado aunque no pueda verla.

Llegan entretanto tiempos de cambio a Guinea, donde las tropas comienzan a tomar sus calles, y muchos de los españoles comienzan a salir de la isla, proclamándose la independencia de lo que será la República de Guinea Ecuatorial.

Los padres de Julia abandonan el negocio al que dedicaron su vida.

Mientras recogen todo lo en la plantación el jefe le pregunta a Kilian si sabe algo de Gregorio, pues pensaban que se habría vuelto a España sin avisar, pero en su cuarto continúan todas sus cosas incluido el pasaporte.

Kilian es retenido por un grupo de nativos que le obligan a cavar una fosa, explicándole que debía ser la tumba de su hermano, aunque será él quien pague por sus actos por no haberse marchado él también, tras lo que lo golpean y comienzan a enterrarle sin haber acabado con su vida, apareciendo entonces Simón que les dice que es inocente, a lo que el otro hombre le dice que no respetó sus leyes, revelándoles Simón que Bisila lo ama y está guardando el duelo para poder reunirse con él, decidiendo entonces el matón darle tiempo hasta que Bisila complete su luto, pero entonces tendrán que irse.

Manuel le cura las heridas y Kilian le pide a Simón que le haga un favor.

Mientras trabaja en los cacaotales como un bracero más, cantando como ellos, Kilian muestra en su pecho marcada la figura que Bisila le envió en su carta y que sirve para ahuyentar los malos espíritus, recordando con Osé su primer día cuando le preguntó qué cantaban los trabajadores, algo que él ahora sabe, pues cantan para no pensar.

También Julia y Manuel preparan su equipaje, tratando de convencer a Kilian para que haga lo mismo, asegurándole que es peligroso quedarse allí, preguntándole Julia si cambiaría de opinión y se iría con ellos si ella también decidiera irse con ellos, viendo entonces que abajo está Bisila con Iniko y con otro nuevo hijo que le dice se llama Fernando Laha, diciéndole él que ya nada podrá impedir que sean una familia, pese a que, según le cuenta ella, no podrá tener más hijos.

Un enorme barco espera a todos los que desean abandonar la isla, yendo Kilian con Bisila y sus hijos, negándole el paso un soldado, que le indica que ella es guineana y no puede pasar, señalando él que es su esposa.

Cuando le piden los papeles dice el padre Rafael que él los casó aunque sus papeles se perdieron durante un incendio en las revueltas, a lo que el soldado replica que los hijos de guineana y español son guineanos y los niños no pueden viajar, negándose Kilian a irse sin ellos.

Al contrario que él muchos españoles que no pueden subir ya al barco se lanzan al agua para tratar de darle alcance, disparando los soldados contra ellos.

Kilian seguirá en Guinea junto a Bisila sabiendo que no les van a permitir seguir viviendo juntos, pese a lo cual un día acuden a la playa y ella se viste con su traje de boda y se pinta y le pinta luego a él, al que le explica que ellos tienen dos tipos de matrimonio, el que compra la virginidad, y otro por amor, que aunque no tiene valor ante la ley si lo tiene ante ellos mismos, y aunque no tienen sacerdotisa el guardián de la isla será su testigo.

Ella le promete que le será fiel en su corazón, diciendo él que no abandonará a esa esposa a pesar de las muchas que pueda tener, señalando él que no piensa abandonarla pase lo que pase.

En la población de ella vivían su amor en libertad hasta que un decreto de Macías obligó a todos los españoles a abandonar la isla para no poder volver, aunque recuerda que aquellos fueron sus días más felices y dieron valor a toda una vida.

Clarence regresa a Pasalobino y va a ver a Kilian al que le lleva un salacot, recordando él al verlo a Bisila. Le canta tras ello una canción que Bisila le enseñó, haciendo que el anciano llore al escucharla.

Algún tiempo después Bisila recibe una carta de Clarence y tras leerla se dirige al mar y se adentra en sus aguas hasta morir.

A Pasalobino llega un coche con Laha e Iniko, que son recibidos por Clarence y su prima, hermanastra de ellos.

Calificación: 2