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Pantaleón y las visitadoras

Perú / España (1999) *

Duración: 142 min.

Música: Bingen Mendizábal

Fotografía: Teo Delgado

Guión: Giovanna Pollarolo, Enrique Moncloa (N.: Mario Vargas Llosa)

Dirección: Francisco J. Lombardi

Intérpretes: Salvador del Solar (Pantaleón Pantoja), Angie Cepeda (Olga Arellano, "la Colombiana"), Mónica Sánchez (Pochita), Pilar Bardem (Chuchupe), Gianfranco Brero (General Collazos), Gustavo Bueno (Coronel López), Carlos Kaniowsky (Padre Beltrán), Sergio Galliani (Bacacorzo), Tatiana Astengo (Pechuga), Pold Gastello (Chupito), Carlos Tuccio (General Scavino), Aristóteles Picho (El Sinchi), César Bravo (Palomino Ríoalto), Basilio Soraluz (Sinforoso Caihuas).

Pantaleón Pantoja, capitán del Ejército, es un hombre íntegro, buen esposo y excelente profesional, que, debido a su carácter serio y responsable, a su discreción, a sus dotes de estadista y de organizador nato, es elegido por sus superiores para realizar una difícil y secreta misión: montar un Servicio de Visitadoras para Guarniciones, Puestos de Frontera y Afines (SVGPFA), consistente en llevar prostitutas ("visitadoras") a los cuarteles de Iquitos, donde deben complacer a los soldados, y de ese modo evitar el elevado número de violaciones de la región que acaban con mujeres embarazadas y bodas obligadas.

A pesar de su nula experiencia, Pantaleón, acata la decisión de sus superiores y se entrega de lleno para cumplir a la perfección la misión encomendada, cuyo carácter secreto le obligará a mentir y ocultársela incluso a su esposa, Pochita.

Pantaleón sanea la base que estaba en muy mal estado con la colaboración de dos hombres de confianza, tras lo cual contrata los servicios de madame Chuchupe, que ejercerá el trabajo de control de las muchachas contratadas, dada su experiencia en su antiguo prostíbulo, obteniendo de los servicios fluviales del ejército un barco con el que se desplazarán las muchachas debidamente uniformadas.

El mismo Pantaleón comprueba que la libido es superior en el trópico, lo que, unido a algunas comidas y bebidas locales afrodisíacas provocan un deseo superior al normal en los soldados allí destacados.

Pantaleón elije personalmente a las "visitadoras", aceptando entre ellas a la atractiva Olga Arellano, "La Colombiana", pese a los recelos de Chuchupe.

Y Pantaleón, que siempre fue un hombre fiel a su Pochita, cae ante los encantos de la Colombiana, siendo descubierto por Germán Láudano el locutor estrella de una radio local, que se alimenta de escándalos, descubriendo el negocio a todo el mundo, incluida Pochita, que le rechaza por el asco que le da.

El ejército se verá obligado a comprar el silencio del locutor para evitar el escándalo.

Pero los servicios que prestan son conocidos por todos, y los nativos piden que se extiendan también a ellos, llegando en una ocasión a asaltar el barco en que se trasladan y matando a "La Colombiana".

Dolido por su muerte, Pantaleón se presenta en su entierro vestido de militar (haciendo público así al carácter del servicio y desvelando el secreto al que estaba obligado) con el objetivo de levantarle la moral a las trabajadoras y rendir un homenaje a su amante.

Esa aparición hará que sus superiores se vean obligados a negar la existencia del servicio y a clausurarlo, siendo destituido Pantaleón.

Chuchupe le pide que se quede y que presten el servicio por su cuenta, pero Pantaleón siente que su vocación es la de militar y por ello solicita a sus superiores que le permitan continuar aunque lo trasladen a otro lugar.

Estos aceptarán su petición, enviándole a la zona más alejada y gélida del país donde pondrá todo su empeño en alfabetizar a los niños y jóvenes del lugar, donde aplica sus métodos de eficiencia, dispuesto a acabar como sea con esa lacra apoyado pese a todo por Pochita, con la que tiene un hijo.

Calificación: 2