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Parásitos

Gisaengchung (2019) * Corea del Sur / República Checa

          También conocida como:
                    - "Parasite" (Chile)
                    - "Parásito" (Colombia, Perú)
                    - "Parasite: Parásitos" (Argentina)

Duración: 132 Min.

Música: Jaeil Jung

Fotografía: Hong Kyung-pyo

Guion: Bong Joon-ho, Han Jin-won

Dirección: Bong Joon-ho

Intérpretes: Choi Woo-shik (Kim Ki-woo), Park So-dam (Kim Ki-jung), Song Kang-ho (Kim Ki-taek), Cho Yeo-jeong (Choi Yeon-gyo), Lee Sun-kyun (Park Dong-ik), Jang Hye-jin (Kim Chung-sook), Lee Jung-eun (Gook Moon-gwang), Jung Ji-so (Park Da-hye), Jung Hyeon-jun (Park Da-song), Park Myung-hoon (Oh Geun-sae), Park Seo-joon (Min-hyuk).

La familia Kim vive en un semisótano de los barrios bajos donde abundan las chinches.

Carentes de trabajo, deben piratear el Wifi de sus vecinos, y cuando cambian la contraseña deben tratar de conseguir otra señal.

Chung-sook, la madre, tiene una medalla como lanzadora de peso, pero ahora solo consiguen un trabajo temporal doblando cajas de pizza, aunque les penalizan con un 10% del pago por haber doblado algunas de forma defectuosa, aunque Ki-woo, el hijo, trata de que le contraten en la pizzería para sustituir a un empleado que se fue.

Mientras brindan, gracias al dinero conseguido, ven que fuera, frente a su ventana, hay un borracho orinando, apareciendo entonces Min-hyuk, un amigo de Ki-woo, que va a visitarlos y que le echa la bronca al muchacho.

Min-hyuk, que pertenece a una familia adinerada, les lleva un regalo de parte de su abuela, una piedra de erudito, que, les explica, lleva riqueza material a las familias.

Salen luego los dos amigos, contándole Ki-woo a su amigo que sus padres no tienen trabajo y que su hermana Ki-jung no va a clases porque no pueda pagárselas.

Min-hyuk le muestra la foto Park Da-hye, una muchacha a la que da clases particulares de inglés, proponiéndole que le sustituya él en esas clases mientras él estudia en el extranjero, diciéndole que confía en él más que en otros compañeros de la universidad porque no quiere que se aprovechen de ella, pues piensa en invitarla a salir formalmente cuando entre en la universidad, y sabe que él cuidará de ella y le sabe capacitado, para lo que debe fingir ser universitario, y él además le recomendará, asegurando que la madre de la muchacha es muy simple y Ki-jung puede falsificarle el título con Photoshop.

Y, al día siguiente, acude con su "título de Oxford" a ver casa de la familia Park, a un barrio residencial, quedando sorprendido por la majestuosidad del edificio y su jardín, explicándole la sirvienta que la casa fue construida por el famoso arquitecto Namgoong.

Observa que tienen enmarcado en la pared un cuadro de tipo picassiano, aunque de trazos infantiles y una foto de toda la familia junto con varios artículos enmarcados donde se pone de manifiesto el éxito del señor Park en Central Park.

En la entrevista, Choi Yeon-gyo, madre de su alumna, le dice. que no le importa tanto el título como que fue recomendado por Min-hyuk, aunque espera que tenga el mismo nivel que él, pidiéndole, para poder comprobarlo, que le permita acudir a la clase del primer día.

Queda satisfecha y le dice que dará tres clases de dos horas a la semana, ofreciéndole algo más de dinero que a Min, aunque diciéndole que le llamarán Kevin.

Aparece entonces el hijo pequeño, Da-song, con su arco, disparándoles, contándole su madre que son flechas indias que le llevan de Estados Unidos y que es muy inquieto y que es un artista nato, mostrándole su cuadro donde Ki-woo dice ver un chimpancé, en lo que, la madre le explica, es un autorretrato, y, aunque pasaron por allí varios profesores de arte, ninguno duró más de un mes, pues Da-song es difícil de controlar.

Ki-woo le habla entonces de Jessica, una chica que estaba en la misma escuela de arte que su prima y que estudió artes aplicadas en Illinois y ahora está en Corea y, aunque su forma de enseñar es inusual, sabe tratar a los niños y les ayuda a ingresar en las escuelas de arte, estando muy solicitada.

El siguiente día de clases va con su hermana a la casa.

Choi le muestra los dibujos del niño, que ella compara con Basquiat.

Mientras "Jessica" habla con Choi, Ki-woo sube a dar clase a Da-hye, que le dice que Da-song finge y se hace el genio y que la cuarta dimensión es una farsa.

Le dice que se queda inmóvil mirando al cielo como si le llegara la inspiración y luego camina mirando las nubes.

La chica le pregunta si Jessica es de verdad una amiga de su prima o es en realidad su novia, diciéndole él que es la primera vez que la ve, aunque reconoce que es muy guapa, aunque nada parecido a ella, tras lo que se besan.

Ki-jung dice que ella no da clases delante de los padres, y pide a Choi que les deje solos.

Esta se siente muy nerviosa, y le pide por ello a la sirvienta que les lleve unos zumos para poder ver qué hacen, aunque cuando suben con ellos ven que Ki-jung y el niño bajaron ya al salón, mostrándole el dibujo que Da-song hizo, tras lo que le explica a Choi que estudia psicología y terapias artísticas, preguntándole, tras echar a la sirvienta, si le ocurrió algo a Da-song durante el primer curso, quedándose sorprendida la madre por su pregunta, como si hubiera descubierto algo extraordinario.

Jessica le explica que en los cuadros, la parte inferior derecha se conoce como la zona de la esquizofrenia, donde se revelan los signos psicóticos, observando la madre que en el cuadro que tienen colgado el niño dibujó lo mismo que ese día.

Ki-jung le dice que necesitará cuatro sesiones semanales de dos horas de terapia artística, y por ello, su tarifa es elevada, aunque la madre parece encantada con la idea, y así se lo expresa a Park Dong-ik, su marido, cuando llega.

Este le pide a Yoom, su chófer que la lleve a su casa, aunque ella le dice que es mejor que la deje en una estación de metro, y cuando él insiste en llevarla, ella le dice que quedó con su novio en la estación de metro.

Entretanto se quita las bragas y las deja semiocultas en el coche.

Luego, y mientras come toda la familia en una cantina, Ki-jung le pregunta a su padre si cuando trabajó como chófer condujo Mercedes, diciendo él que entonces no, pero que sí lo hizo cuando trabajó de aparcacoches, recordando que tuvo ese trabajo después del fracaso de su tienda de pollos y de la pastelería taiwanesa.

Ella le explica que dejó un cebo en el coche, y luego se burla de Choi con su hermano, por la cara que se le quedó, ya que llegó incluso a llorar, cuando le habló del niño, después de haber buscado en Google terapia artística.

En el coche, en efecto Dong-ik, descubre las bragas que Ki-jung dejó, y cuando regresa a su casa le muestra a su mujer las bragas y le pregunta si acaso no le paga bien como para poder ir a un motel, quejándose además de que se acostara en su asiento, aunque lo más raro es, según él, que alguien olvidara sus bragas, por lo que sospecha sobre el estado de esa mujer, pensando que pudo tomar droga, lo que asusta Choi temiendo que la policía pudiera encontrar en su coche restos de droga.

Park le propone a su mujer que se busque una excusa inocente para echarlo sin hablar de temas escabrosos.

Ki-jung, que los ha escuchado finge bajar en ese momento y al despedirla, Choi le pregunta por el chófer, ya que la llevó el día anterior, diciendo ella que fue muy simpático. Que le pidió que la dejara en la estación de metro, aunque él insistió en llevarla hasta su casa, aunque ella no quiso y fue muy caballeroso.

Ki-jung le dice si no cree que sería mejor una persona mayor para ese puesto, hablándole del chófer de un hermano de su padre, que era muy entrañable y se pregunta si estará libre, diciendo que se sentiría más tranquila si alguien le transmite confianza.

Ki-woo va con su padre a un concesionario y estudian el coche por dentro con ayuda de Internet para saber cómo funciona todo, acudiendo al día siguiente a una entrevista.

Park le hace una prueba, aunque le dice que no lo es, llevando un café que ve que no se mueve apenas, viendo que Kim hace los giros muy suaves.

Luego, en su casa, los Kim hablan de la empleada del hogar, que es a la que más temen, pues es la persona que más tiempo ha vivido en la casa y siempre está al acecho y conservó el cargo después de haber trabajado para el anterior propietario.

Piensan en un plan para poder hacer que se despida.

Da-hye le cuenta a Ki-woo que en su casa no comen melocotones porque Gook es alérgica.

Compran melocotones, y Ki-jung les pasa una cuchilla para hacerse hace con la pelusilla que lo recubre, pues solo con acercarse le sale una erupción por todo el cuerpo y tiene problemas respiratorios, echándole Ki-woo el polvillo, escuchándola toser enseguida, debiendo acudir al médico, donde va también Kim, que la fotografía mientras simula hacerse un selfie.

Al día siguiente, Kim le enseña la foto a la señora Park, preguntándole si cree que la mujer que sale en la foto de su selfie es su empleada, lo que ella confirma, diciéndole Kim que la vio en la sala de espera del hospital cuando fue a su revisión, y, aunque no era su intención, no pudo evitar escuchar que decía por teléfono que le habían diagnosticado tuberculosis.

Choi no cree que siga existiendo tuberculosis, señalando él que leyó que Corea tiene una de las mayores tasas de tuberculosis de los países de la OCDE, y le recuerda que la mujer friega los platos pese a que hay un niño como Da-song en la casa.

Kim escribe a su hija, para decirle que están a punto de llegar de las compras, momento en que Ki-jung le rocía con pelusilla de melocotón, de modo que, cuando llegan, la ven tosiendo de forma exagerada, echando Kim kétchup sobre el pañuelo que vio que tiraba a la basura y que le muestra a su jefa, que ya no tiene duda alguna.

La mujer le pide que no se lo cuente a su marido, pues si lo sabe se volvería loco.

Kim, por su parte, le dice que no quiere que lo tomen por chivato, diciendo la mujer que se inventará una excusa para despedirla discretamente sin hablar de la tuberculosis.

El señor Park le pide a Kim que le lleve a un restaurante donde hagan costillas, pues su empleada las hacía muy bien y ahora no tiene quien se las haga, porque su mujer no está dotada para las tareas domésticas y Gook llevaba siempre bien todo, no sabiendo por qué la despidió su mujer, siendo su único defecto que comía por dos.

Kim le entrega una tarjeta de una empresa de multiservicio para clientes VIP, que proporcionan trabajadores con experiencia.

Pronto será Chung-sook la nueva ama de llaves, volviendo a comerse melocotones en la casa.

Da-song de pronto dice que tanto Kim como su mujer huelen igual, y luego dice que Jessica también huele igual. Que todos huelen igual.

En su casa, los Kim deciden que deben usar jabones y detergentes y suavizantes diferentes cada uno, aunque Ki-jung cree que no es por el jabón, sino el olor de su casa.

La familia Park se prepara para ir a celebrar el cumpleaños de Da-song con una acampada, enfadándose Da-hye porque no la dejan quedarse estudiando inglés.

Aprovechando la ausencia de sus jefes, los Kim disfrutan de la mansión. Ki-woo lee, tumbado en el césped y luego en la cama de Da-Hye, bañándose Ki-jung en la bañera mientras ve la televisión, y, como llueve, ni siquiera deben regar, por lo que cenan y beben a lo grande

Mientras cenan, ven que Ki-woo tiene el diario de Da-hye, a la que, indica, pedirá oficialmente salir cuando vaya a la universidad el año siguiente y, cuando se casen, contratará a unos actores para que hagan de sus padres.

Dicen que la señora, a pesar de ser rica, es maja, pues los ricos son muy ingenuos.

Y mientras fuera estalló una terrible tormenta, empieza a sonar el portero automático, viendo que se trata de Moon-gwang la antigua empleada, que no deja de llamar, por lo que Chung-sook debe preguntar, diciéndole la mujer que cuando se fue olvidó algo en el sótano, decidiendo dejarla pasar, escondiéndose los demás.

La antigua ama de llaves baja al sótano sola, mientras los demás siguen escondidos, aunque, al ver que tarda mucho, Chung-sook decide bajar, encontrando a la mujer entre el mueble de la comida y la pared, pidiéndole que la ayude a mover el mueble, pues, a pesar de estar vertical empujando no consigue moverlo del todo, quitando Chung-sook una parrilla y gracias a ello se abre, dejando paso a una puerta que da a un sótano al que la mujer corre gritando saludos cariñosos a alguien, viendo la mujer que en ese lugar, un búnker, donde ve que hay un hombre al que Moon-gwang entrega comida y bebida, contándole que una parrilla impedía que pudiera mover el mueble, diciendo el hombre que por eso no pudo abrir él.

Moon-gwang le cuenta que se sigue escribiendo con Da-song y por eso sabía que no estarían los dueños esa noche, habiendo además cortado el cable de videovigilancia.

Le dice que el hombre allí escondido es su marido, Geun-sae, concluyendo Chung-sook que robaba comida para llevársela a su marido, diciendo ella que no era así, que se la compraba con su sueldo y que su marido lleva allí más de cuatro años.

Antes de que se instalaran allí los Park, lo llevó allí, aprovechando el búnker que crearon los anteriores dueños por si eran atacados por Corea del Norte o por ladrones, ignorando el nuevo dueño la existencia de ese escondite.

Chung-sook dice que debe llamar a la policía, diciéndole Moon-gwang que no pude sacarlo, pues los morosos siguen buscándolo y quieren acabar con su vida, diciendo él que puso una pastelería taiwanesa y tiene muchas deudas.

Moon-gwang le ofrece dinero para que le lleve comida a su marido una vez cada dos días, o incluso una vez por semana.

Chung-sook dice que llamará a la policía, pero entonces aparece el resto de su familia, que estaban espiando y se caen, grabándoles Moon-gwang con su móvil cuando ve a Jessica y a Kevin, que ve que llama a Kim papá, amenazándolos con enviar el video a la señora.

Suben todos arriba para que su marido pueda respirar aire puro, dándole ella un masaje mientras Geun-sae los vigila y les obliga a los Kim a permanecer de rodillas con las manos en alto, diciendo Geun-sae que el móvil es como el botón de una bomba nuclear de Corea del Norte, mientras su mujer imita a Kim Jong-un.

Geun-sae recuerda los buenos tiempos, cuando tomaban el sol porque no había nadie.

Los Kim aprovechan ese momento de recuerdos para lanzarse contra el sillón donde están Geun-sae y su mujer, tirando el móvil al suelo, luchando todos por cogerlo.

Moon-gwang los golpea, corriendo Ki-jung ir a buscar melocotones para pasárselos por la cara, haciéndose Ki-woo con el móvil.

Suena el teléfono, comprobando que se trata de la señora Park que le pide que ponga a hervir agua, pues estarán allí en breve y quiere que prepare fideos ram-dom para Da-song, pues el río se desbordó y tuvieron que recoger y regresar, faltándole solo 8 minutos para llegar.

Deben recogerlo todo rápidamente y bajan al matrimonio al sótano y los atan

Los dos hermanos lo limpian todo y Ki-woo debe volver a colocar el diario en su sitio, debiendo ocultarse bajo la cama, mientras su hermana lo hace bajo la mesa del salón, peleándose abajo Kim con Moon-gwang, que logra zafarse y sale corriendo y llamando a la señora, aunque cuando va a llegar arriba, Chung-sook le da una patada y la hace rodar escaleras abajo, pudiendo así Kim volver a hacerse cargo de ella, ahora herida.

Ve también cómo Geun-sae hace que se enciendan unas luces en la casa utilizando el código morse, esperando que Da-song lo descifre.

La señora Park le cuenta a Chung-sook que si miman tanto a Da-song es porque tuvo un trauma de pequeño debido a que vio un fantasma en la casa el día de su cumpleaños cuando estaba en primer grado.

Aquel día, y tras la fiesta de cumpleaños, el niño bajó a la cocina y sacó la tarta y se puso a comer, cuando, de pronto, gritó al ver surgir por la escalera del sótano un fantasma, quedándose tras la visión con los ojos en blanco y con espasmos.

Le explica que cuando tienen un ataque epiléptico debe ser tratado en menos de 15 minutos o moriría, y por eso ahora siempre se van cuando llega su cumpleaños.

Abajo, Kim le pregunta a Geun-sae cómo puede vivir y si no tiene otro plan, respondiéndole que allí se siente cómodo, pues no tiene derecho a una pensión de jubilación, por lo que le pide que le permita vivir allí abajo.

Tras atarlo, sube para hacer lo mismo con Moon-gwang, observando que, como consecuencia de los golpes tras caer por la escalera sangra por la cabeza.

Les deja así y sube, dispuesto a marcharse, junto con Ki-woo, que estuvo a punto de ser descubierto por el perro, y Ki-jung, aunque entonces aparece Da-song y deben esconderse todos bajo la mesa del salón.

Da Song sale con su tienda india dispuesto a montarla en el jardín para pasar la noche en ella, proponiéndole Park a su mujer dormir en su cómodo sofá para poder vigilarle, teniendo a su lado un walkie talkie con el que se comunican con él.

Con los Kim escondidos bajo la mesa, Park le dice a su mujer si no nota el olor al señor Kim, algo dice, similar a un rábano pasado o a un trapo hervido, asegurando que le gusta Kim porque, aunque a veces está a punto de pasarse de la raya, nunca llega a excederse, pero su olor se extiende hasta atrás y le resulta difícilmente soportable.

De pronto le dice a su mujer que en el sofá parece que estuvieran en el asiento trasero del coche y empieza a tocarla y se masturban mutuamente, mientras le dice que si se pone las bragas baratas de la novia de Yoom se excitará mucho.

Cuando finalmente se duermen, Chung-sook avisa a su familia de que pueden marcharse, por lo que comienzan a reptar hacia la puerta, momento en que el walkie talkie del niño despierta a sus padres, a los que les dice que no consigue dormir, aunque se niega a irse a su cama.

Afortunadamente estaban tan somnolientos que no los ven y consiguen llegar hasta el garaje y salir por allí, debiendo correr bajo la lluvia torrencial hacia su casa.

Pero antes de llegar, se paran a descansar un momento y se pregunta Ki-jung qué harán con la antigua ama de llaves y su marido, asegurando Kim que él se encargará de todo, por lo que ellos deben olvidarse, pues nadie más sabe lo que ocurre allí.

Según se van acercando a su casa ven cómo todo el barrio está inundado y el agua en su casa les llega al pecho y se cuela por la taza del servicio.

En el sótano de los Park, Moon-gwang logra arrastrarse hacia su marido y trata de desatarlo con los dientes, pero, cree que tiene una conmoción cerebral, pues ya no ve, poniéndose Geun-sae a enviar mensajes en morse que ve Da-song desde su tienda.

La gente vaga por las calles sobre tablones con las escasas pertenencias que pudieron rescatar y pasan la noche en un polideportivo, donde Ki-woo le pregunta a su padre cuál es su plan, diciéndole este que lo mejor es no tener ninguno, pues las cosas nunca salen como se planean, y si no tienes plan, no puede fallar, haciéndole ver que los centenares de personas que están allí jamás habría planeado pasar la noche en un polideportivo.

Ki-woo le dice que él lo solucionará todo, pues rescató la piedra de la suerte de Min-hyuk.

Al día siguiente amanece soleado y la señora Park llama a Jessica y le pide que vaya a comer con ellos, pues van a dar una fiesta improvisada por el cumpleaños de Da-song, y se lo contabilizará como si fuera una clase.

Da-hye le pide a su madre que invite a Kevin también, llamando también a Kim Choi para que la lleve a todas las compras que debe hacer, pagándole horas extras por ello.

Le pide antes a Chung-sook que saque las mesas del sótano al jardín, donde se hará la fiesta, en torno a la tienda de Da-song.

Mientras hace la compra con la ayuda de Kim, va llamando a todos sus amigos para invitarlos a la fiesta improvisada, pidiéndoles que no lleven regalos.

Más tarde, mientras los invitados disfrutan de la fiesta en el jardín, Da-hye y Ki-woo se besan en la habitación de esta, aunque él parece ausente. Desde la ventana observa a los invitados, y le dice a la chica que van todos muy elegantes pese a ser una fiesta improvisada y se pregunta si él encaja en ese ambiente, diciéndole ella que sí.

Ki-woo le dice que debe bajar, aunque no con los invitados, sino más abajo.

Entretanto, Kim y el señor Park se disfrazan de indios, explicándole al chófer que harán un desfile y Jessica irá delante con una tarta de cumpleaños. Entonces saldrán ellos y atacarán a Jessica con sus hachas indias, saliendo entonces Da-song, como indio bueno y les vencerá y salvará a Jessica y todos le aclamarán.

Ki-jung le dice a su madre que deberían bajar para hablar con Moon-gwang y su marido para tratar de llegar a un acuerdo, decidiendo bajarles comida, aunque no puede hacerlo al llegar la señora Park con su tarta.

Sin hablar con nadie, Ki-woo se dispone también a solucionar el problema, bajando con su piedra al búnker, y, aunque trataba de no hacer ruido, la piedra se le cae.

Cuando llega abajo ve a Moon-gwang en el suelo y se acerca hacia ella, preguntándole si se encuentra bien, siendo sorprendido por Geun-sae que le coge por el cuello con un lazo metálico y lo arrastra, aunque cuando va a golpearlo en la cabeza con su propia piedra, Ki-woo logra escapar, y logra llegar a la cocina, aunque entonces el lazo se le engancha y Geun-sae logra alcanzarlo y lo golpea con la piedra en la cabeza, que luego deja caer de nuevo sobre esta, tras lo que coge un cuchillo y sale al jardín, donde, ajenos a todo, los invitados disfrutan de la actuación de una cantante de ópera.

Da-hye trata de encontrar a Kevin, mientras afuera, Jessica sale con la tarta, tal como estaba previsto, aunque, en vez de los indios, es Geun-sae quien se abalanza sobre ella y le clava el cuchillo en el corazón, no pudiendo hacer otra cosa Jessica que lanzarle la tarta a la cara.

Al ver lo ocurrido, y la cara de su "fantasma" en la que se mezcla la sangre con la tarta, Da-song cae al suelo con los ojos en blanco.

Geun-sae evita que se acerquen a él, con el cuchillo y llama a Chung-sook, que se abalanza sobre él con una de las hachas indias, mientras Kim presiona la herida de su hija tratando de evitar que se desangre, viendo cómo Da-hye lleva a Ki-woo, sangrando también, cargado a sus espaldas, y el señor Park corre con el suyo en brazos para llevarlo al hospital, pidiéndole a Kim las llaves del coche, que este le lanza, aunque son interceptadas por Geun-sae, sobre el que Chung-sook le clava uno de los pinchos de la parrilla a modo de espada, hasta matarlo.

El señor Park corre a coger las llaves del coche de debajo de Geun-sae, y se tapa la nariz al ver cómo huele, algo que indigna a Kim, que, harto de escucharle hablar sobre su olor, se hace con el cuchillo de Geun-sae y se lo clava a su jefe, para, un momento después, y tras darse cuenta de lo que hizo, huir hacia la calle.

Ki-woo, cuenta que tardó un mes en recuperar la consciencia. Y la primera persona que fue era un policía que le leyó sus derechos, aunque él reaccionó riéndose.

El doctor explicó al policía que a veces ocurre eso después de una cirugía cerebral. Los pacientes se ponen a reír sin motivo.

Se siguió riendo incluso cuando le contaron lo que había sangrado Ki-jung, y cuando, ya en el juicio, donde compareció con su madre, les acusaron de falsificación de documentos, de invasión de la propiedad privada, de acto criminal y de defensa propia.

Tuvieron la suerte de obtener la libertad condicional, y siguió riendo frente al columbario donde estaban los restos de su hermana.

Pero cuando regresó a casa y vio los informativos dejó de reírse para siempre.

Viendo los videos de los noticiarios informaba que, al parecer, Kim, el chófer, y la víctima, el señor Park mantenían buenas relaciones, centrándose las investigaciones en tratar de localizar al asesino, que, al parecer, desapareció por los callejones vecinos.

De hecho, ni Ki-woo ni su madre tenían la menor idea de dónde se encontraba su padre, aunque los policías les vigilaban constantemente.

Pasado un tiempo dejó de ser noticia y dejaron de vigilarles, y entonces él empezó a subir a la montaña, desde donde había una visita magnífica de la casa.

Un día, y a pesar de que estaba nevada, se quedó más tiempo del habitual, y, cuando los dueños de la casa se fueron a la cama, vio cómo una luz se encendía y apagaba, comprendiendo que alguien trataba de comunicarse utilizando el código morse.

Tradujo lo que transmitían, comprendiendo que el autor de las señales es su padre, que escribía con la esperanza de que algún día él fuera capaz de leer esa "carta".

Le pregunta por sus heridas y le dice que él no está mal del todo, aunque cuando piensa en Ki-jung, llora, recordando todo lo de aquel día como un sueño, aunque sabe que es real.

Le cuenta que cuando escapó se coló por la puerta del garaje y se ocultó en el búnker.

Sabía que una casa donde se había producido un crimen tan macabro no sería fácil de vender y pasó muchos apuros, aunque, gracias a que la casa estaba desocupada, pudo enterrar adecuadamente a Moon-gwang, en el jardín, bajo un árbol.

Pero finalmente lograron vender la casa a una familia alemana recién llegada a Corea.

Ambos padres trabajan y los hijos van al colegio, aunque la sirvienta está allí siempre, por lo que, cada vez que sale de su escondite se juega la vida.

Le dice que decidió dedicarse a transmitir el contenido de su carta cada noche con la esperanza de que algún día la leyera.

Ki-woo corre a su casa y escribe una carta explicándole a su padre que tiene un gran plan.

Ganará mucho dinero y comprará la casa y cuando se instalen estarán su madre y él en el jardín. Él subirá las escaleras y podrá reunirse con ellos y abrazarse por fin.

Esperando ese día, le pide que se cuide y le dice que se verán pronto.

Calificación: 4