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Paulina / La patota
Paulina

La patota (2015) * Argentina / Brasil / Francia

Duración: 103 min.

Música: Nicolás Varchausky

Fotografía: Gustavo Biazzi

Guión: Santiago Mitre, Mariano Llinás (Historia: Eduardo Borrás, Daniel Tinayre)

Dirección: Santiago Mitre

Intérpretes: Dolores Fonzi (Paulina Vidal), Oscar Martínez (Fernando), Esteban Lamothe (Alberto), Cristian Salguero (Ciro), Laura López Moyano (Laura), Ezequiel Díaz (Rudy), Verónica Llinás (Victoria), Marcos Machuca (Walter), Walter Casco (Mellizo), Thiny Karai Ramírez (Maxi), Andrea Quattrocchi (Vivi).

Paulina Vidal le cuenta a su padre que se va a quedar en Posadas y no va a volver a Buenos Aires haciendo caso omiso de los consejos de este, que le dice que es casi una doctora y abogada de primer nivel y ha trabajado mucho para llegar hasta allí.

Paulina alega que trabaja haciendo guardias y no es cierto que sea una abogada de primer nivel, insistiendo su padre en que va a tirar su carrera por hacerse maestra rural y le dice que si de verdad quiere cambiar las cosas debe hacer carrera en el poder judicial y olvidarse de lo que no son más que las fantasías románticas de una mochilera.

Paulina se queja de que la trate como si fuera una chica de 12 años echándole en cara que se proclame de izquierdas, pero no viva en absoluto como un proletario mientras que para ella el proyecto que le parece más interesante es poder cambiar la vida a alguien, asegurándole que prefiere equivocarse ahora que arrepentirse en 10 años.

Su padre trata de hacerla entrar en razón diciéndole que puede formar parte del programa desde un lugar acorde a su preparación, coordinando por ejemplo a las maestras, pudiendo hacer ese trabajo como ejecutiva.

Ella reacciona llamándolo clasista y elitista al no poder entender que alguien de clase media vaya a hacer trabajo de base, asegurándole que si defiende el proyecto puede extenderlo a toda la provincia y quiere empezar desde abajo y poco a poco.

Algún tiempo después una mujer la entrevista y le dice que empiece a contar su historia, preguntándole por su novio, diciendo ella que a él le costaba más entender su empeño que a su padre.

Recuerda que antes de irse salió de fiesta con él y luego se acostaron.

Al día siguiente partió hacia su nuevo trabajo, acompañándola en el coche otro profesor, Rudy, con el que va descubriendo los paisajes deprimidos de la zona a la que va a trabajar, avanzando por caminos sin asfaltar, fijándose en una zona cercana ya al colegio en un grupo de muchachos que miran el camino desde arriba.

Una vez en el colegio Rudy se la presenta a sus alumnos a los que les dice que Paulina impartirá el taller de Formación Política durante el siguiente semestre.

Paulina, que lleva muy buena actitud se encuentra con la realidad de unos alumnos que parecen apáticos y que no parecen querer participar, asegurándoles ella que no puede obligarles a quedarse a sus clases, lo que ellos se toman como un permiso, decidiendo marcharse todos menos dos, aunque asegura a la persona que la atiende que no se dio por vencida y cambió de estrategia.

Trató de lograr interesarlos por su asignatura proponiéndoles un juego, aunque tampoco funciona, pues lo único que consigue es que varios de los chicos se pongan a discutir en guaraní, debiendo poner orden Laura, otra profesora.

Tras las clases la propia Laura la invita a ir a su casa diciéndole a Paulina que no debe tenerles miedo, pero menos lástima y que debe ganárselos enfrentándoseles, pues a nadie le gusta que le tengan lástima.

Se pasan la tarde bebiendo y haciéndose confidencias, contando Paulina, ya borracha que su novio es un desastre, sobre todo cuando hablan de política.

Llegada la noche Laura se dispone a llevarla, pero como está demasiado borracha para hacerlo decide dejarle su moto.

Paulina sale pues con esta hacia su casa cuando de pronto algo la hace caer.

Un muchacho, Ciro, se dirige, tras salir de su trabajo en la serrería local, a ver a una mujer, Vivi, una muchacha que tiene un hijo, la cual le dice que prefiere dejar su relación, pues a ella le gusta salir y a él le gustan otro tipo de chicas, contándole ella además que está comenzando una relación con un brasileño.

Un grupo de muchachos, entre los que se encuentra el propio Ciro y varios de los alumnos de Paulina observan el camino desde lo alto, gritando todos ellos a Vivi cuando pasa por el camino, poco antes de que pasara Paulina camino del colegio el día que llegó a la zona e iba con Rudy.

Varios de los chicos van con Ciro hasta un lugar desde el que pueden ver a Vivi acostándose en un coche con su nuevo novio brasileño, obligándoles Ciro a marcharse y a dejar de mirar.

Sus amigos le proponen darle una paliza al brasileño cuando lo ven llegar por la noche, aunque este no quiere hacerlo, pese a las burlas de sus amigos.

Ven entonces la moto de la profesora y Ciro les dice que vayan a por ella, bajando el grupo y tirándola de la moto tras lo que la violan Ciro y otro de los chicos, negándose los otros dos a hacerlo, prefiriendo marcharse.

Una vez que se queda sola vuelve a la moto para llegar hasta su casa.

La mujer que graba su confesión le dice que si lo desea puede parar, aunque ella prefiere seguir.

Cuando la interrogó la policía ella cuenta que no pudo reaccionar, pues la abordó un grupo grande de personas e ignoraba el nombre de los agresores, y como estaba oscuro y le taparon la cabeza no vio nada.

Confiesa que estaba un poco borracha, aunque en ese momento su padre hace que paren el interrogatorio y no permite que siga.

La examina la forense para ver los daños, recetándole retrovirales y analgésicos antes de declarar en el juzgado.

Laura la visita compungida viendo los daños que le hicieron.

Pocos días después decide ir a trabajar de nuevo pese a los consejos de su padre, que sigue con ella y que le dice que necesita más tiempo para reaccionar.

Vuelve al trabajo en el autobús, pasando otra vez por el lugar donde la violaron.

Los chicos que participaron se muestran recelosos no sabiendo si ella podrá reconocerlos, pese a lo cual entran en clase, donde ella empieza a explicarles la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

También va a verla Alberto su novio que le dice que pedirá a un amigo que trabaja en una empresa de seguridad que le ayude a averiguar quiénes fueron los violadores, diciéndole ella que sospecha de los chicos de la escuela aunque le pide que se tranquilice y no haga nada.

Alberto le pide que haga la denuncia, pidiendo ella que no se meta en sus decisiones, no entendiendo él su forma de actuar, antes de que ella se ponga a toser y a vomitar.

Decide llevarla por ello al hospital, donde le dicen, tras un examen, que está embarazada.

Alberto le pregunta si puede ser suyo, diciendo Paulina que no lo cree, pidiéndole él que se haga la prueba de ADN a lo que ella se niega diciéndole que solo le hace mal, ante lo que él decide marcharse.

No volvió a verlo desde ese día, pues tras eso se fue de lo provincia, o incluso a Paraguay, algo que no le extraña.

Decidió tras ello ir a pasar unos días a casa de su tía Victoria, recordando que le vino muy bien hablar con ella pese a que habla fatal de su madre que le recuerda que era una hija de puta pese a que ella la recuerde como un ángel, recordando que cada vez que a ella le gustaba alguien su hermana se lo arrebataba y se los llevaba además a su casa, metiéndolos en su habitación, contigua a la suya donde daba enormes gritos de placer, aunque lo hacía solo para fastidiarla.

Va a visitarla su padre al que le cuenta que quiere volver a trabajar, diciéndole este que haga lo que prefiera, pero que él habló ya con su ginecólogo y está todo arreglado para cuando ella decida, aunque ella le dice que va a tener al niño.

Fernando, muy enfadado le echa la culpa de la decisión a Victoria, aunque esta le asegura que no es cosa y que lo decidió Paulina sola.

Fernando le dice que está loca, pero la tía la defiende y le dice que es su decisión y que no pueden presionarla y que es mejor esperar.

A su vuelta Paulina decide quedarse durante un tiempo en casa de Laura.

Con ella acude a ver a Vivi, la anterior novia de Ciro, la cual se ofrece como testigo, contándole que tuvo a su hijo con 14 años con un hermano de su madre, y que esta lo defendía. Cuando le contaron que lo mataron de una cuchillada, se alegró, aunque también sintió rabia por no haberlo sido ella la que lo matara.

Le cuenta tras ello que el que la violó fue Ciro, que es el mayor de todos los amigos y el cual no va a la escuela, asegurando que él mismo se lo contó.

Tras conocer la verdad Paulina acude al aserradero para hablar con Ciro al que le dice que solo quiere hablar y que no le va a pasar nada, quedando con él para el jueves a las 5 de la tarde, en el lugar de la violación asegurándole que no irá con la policía.

Cuando la mujer que la entrevista le pregunta si sintió algo al hablar con él, parecido al Síndrome de Estocolmo, ella le dice que no, que solo quería saber la verdad, pues para ella la justicia no busca la verdad, sino culpables.

Laura tiene miedo de que pueda ocurrirle algo y le dice que si a las 6 no la ha llamado para decirle que va todo bien llamará a la policía.

Fernando viaja a Paraguay para hablar con Alberto porque no la ve bien y en ese estado no puede decidir qué hacer con el bebé.

Alberto le dice que no está haciendo lo que debería como padre, no pudiendo entender cómo le permite a su hija que, sabiendo quiénes la violaron no los denuncie, enterándose Fernando de ese modo de algo que desconocía.

Con esa información Fernando, que antes pidió, siguiendo los deseos de Paulina que no siguieran investigando, habla ahora con la policía para pedir que detengan a los sospechosos, aunque les indica que los detengan en su barrio, no en la escuela.

La policía detiene tras ello a los chicos, incluido Ciro cuando este salía del trabajo, por lo que no puede presentarse a la cita.

En comisaría les interrogan pegándoles duramente para que acusen a Ciro, al que golpean duramente mientras tratan de obligarle a confesar.

Llevan tras ello a Paulina para que trate de reconocer a sus agresores en una rueda de reconocimiento, aunque ella asegura que no son ellos tras ver que han sido agredidos.

Ella vuelve a sus clases, pero ni siquiera Laura entiende qué quiere demostrar y le parece mal lo que hace, preguntándole si no tiene miedo de que cuando vea la cara de su hijo que se le aparezca en ella la cara de su violador, aunque luego le pide perdón.

Su padre le dice que no entiende lo que está haciendo, preguntando ella si no vio el estado de los muchachos, a los que les arrancaron la confesión a golpes, preguntándole a quién le sirve que los detengan.

Su padre le dice que les ocurrió por su culpa por negarse a declarar y asegura que estará mejor si los ve en la cárcel, haciéndole ver que si la violaron a ella pudieron violar a otra mujer antes y pueden volver a hacerlo, y que es una víctima, no una heroína.

Paulina le pregunta por qué le sienta tan mal que haya decidido tener ese hijo, preguntándole su padre que habría hecho si hubiera sido Alberto el que la hubiera violado, asegurando ella que en ese caso habría abortado, lo que hace todo más incomprensible para su padre.

Ella insiste en que no está loca y que entiende su forma de pensar y que si le pasase a su hija pensaría como él, pero ella no está en su lugar, pues le pasó a ella y aunque es una víctima, no le sirve de nada serlo, siendo solo la consecuencia de un mundo horrible y aunque no eligió estar así, ya que lo está quiere seguir.

Terminada la entrevista previa y el informe se retira, siendo interrogada luego por la policía, jurando que dirá la verdad.

Paulina camina tras ello con paso decidido hacia su futuro.

Calificación: 2