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Perversidad

Scarlet Street (1945) * USA

          También conocida como:
                    - "Mala mujer" (México)

Duración: 103 min.

Música: Han J. Salter

Fotografía: Milton R. Krasner

Guion: Dudley Nichols (Novela: Georges de La Fouchardière, André Mouézy-Éon)

Dirección: Fritz Lang

Intérpretes: Edward G. Robinson (Christopher Cross / Chris), Joan Bennett (Katherine March / "Kitty"), Dan Duryea (Johnny Prince), Margaret Lindsay (Millie Ray), Rosalind Ivan (Adele), Jess Barker (David Janeway), Charles Kemper (Homer Higgins), Arthur Loft (Delarowe), Russell Hicks (J.J. Hogarth).

El recepcionista de un hotel sube hasta un comedor privado donde se está celebrando una fiesta en honor de Christopher Cross, el cajero de la tienda de ropa de J.J. Hogarth, que antes de marcharse con la joven que ha ido a buscarle, le entrega a Cross un lujoso reloj con 17 rubíes, leyendo cuando se lo entregan lo que hicieron grabar: "Para mi amigo Christopher Cross, en reconocimiento a 25 años de lealtad de J.J. Hogarth, 1909-1934."

Tras la cena en su honor y el regalo, Cross se ve forzado a hablar aunque le faltan palabras, asegurando no haber soñado nunca tener un reloj como ese y que tienen al mejor jefe de Nueva York, tras lo que todos le felicitan.

Luego Hogarth le entrega un puro, corriendo todos los invitados luego hasta la ventana desde la que puede observar a la preciosa mujer que le espera en el coche, bromeando al decir que es su esposa, aunque todos saben que no lo es.

Christopher se marcha con Charlie, otro de los invitados.

Debe coger el metro para llegar a Brooklyn, pero como llueve y no tiene prisa acompaña antes con su paraguas a Charlie hasta su parada de autobús, preguntándole a su compañero mientras esperan si cree que J.J. tiene un lío con esa chica, diciendo el hombre que eso parece, preguntándose Chris cómo será sentir que te quiere una joven como esa, pues a él nunca lo miraron así, ni siquiera de joven.

Recuerda que de joven soñaba con ser un gran pintor, y, aunque aún pinta los domingos, es un simple cajero.

Como al día siguiente es domingo y Charlie asegura que se aburre, le invita a que se pase por su casa.

Cuando su amigo coge el autobús y camino del metro, observa cómo un hombre está golpeando a una muchacha, por lo que corre hacia él y lo golpea, yendo tras ello a buscar a un policía al que antes le preguntó por dónde se iba al metro, pese a que la chica le pedía que no fuera, viendo cuando regresa con el agente que el hombre huyó.

La chica le dice al policía que le robó 15 dólares y no la creyó cuando le dijo que no tenía más y por eso la golpeó, teniendo la suerte de que apareciera ese señor.

El policía trata de encontrarlo y les pide que le esperen allí, aunque la chica le dice a Chris que deben irse, pues no quiere ver su nombre en los periódicos si arrestan al hombre y además le llamarán para declarar semana tras semana, lo que es un fastidio.

Le pide que la acompañe a su casa, y allí le dice que siente no poder invitarlo a subir, pues comparte el apartamento con otra chica, Millie, invitándola él a tomar un café.

Ella le pregunta a Tiny, el camarero, por Johnny, diciéndole que no lo ha vuelto a ver.

En vez del café, la chica pide un ron y anima a Chris que se pida otro, y le dice que se llama Katherine March, y, al ver cómo la observa, le dice que es preciosa, aunque luego le dice que podría ser su padre, diciéndole ella que le gustan los hombres maduros.

Chris le indica que no debería ir por la calle sola a esas horas, diciéndole ella que volvía del trabajo, pidiéndole que adivine cuál es, diciéndole él que seguro que es actriz.

Kitty le pregunta a él si es artista, a lo que le responde que es pintor, diciendo ella que le había tomado por un cajero.

Al decirle que es pintor, ella le cuenta que en una ocasión vio en una galería un cuadro de 50.000 dólares, de Cézanne.

Él dice que le gustaría tener ese cuadro y que al arte no se le puede poner precio, que las obras valen lo que uno puede pagar, diciéndole ella que seguro que ha visto algún cuadro suyo y no lo reconoció, y que la siguiente vez que vaya buscará su nombre.

Él le dice que no suele vender sus cuadros, haciéndose ella a la idea de que los venderá en Europa, aunque él dice que pintar le divierte y no piensa en el dinero.

Ella le dice que esa noche representó su última obra, y ya es muy tarde y debe ir a la cama, entregándole una de las flores que había en la mesa para que no la olvide, preguntándole él si podrá volver a verla, diciendo ella que sí, diciéndole que le escribirá.

Le pregunta antes de irse quién es Johnny, diciendo ella que el novio de su amiga Millie.

Al día siguiente busca inspiración para su cuadro en la flor que le regaló Kitty, llegando para visitarlo su amigo Charlie, ante el que insiste en que estuvieron juntos la noche anterior hasta tarde, para que le escuche su mujer.

Le cuenta luego que aún no se acostó, y que aún tiene que fregar, para que su mujer no se enfade, explicándole que el retrato que preside el salón es del primer marido de Adele, un policía que se ahogó en el East River, aunque no encontraron su cadáver.

Le cuenta que lleva 5 años casado.

Que Adele no quería gastarse el dinero del seguro y le alquiló una habitación que le costaba poco, y entonces le trataba bien y acabaron casándose.

Le muestra sus cuadros, viendo que la flor pintada nada tiene que ver con la real.

Cuando Adele entra luego en el baño tira la flor por el retrete.

Kitty recibe una carta de Chris, riendo Johnny al verla, pues parece la nota de un estudiante, preguntándole a ella si está pervirtiendo a un menor, diciéndole ella que es tan viejo que podría ser su padre, pero que es un pintor rico y encantador y que no le sacudiría como él.

Le recuerda que él estaba muy borracho ese día, diciendo que se enfadó porque solo le llevó 15 dólares y él esperaba 50 y ella lo miró de mala manera.

Le dice que debe usar la cabeza. Que está colado por ella y puede ser su gran oportunidad, diciéndole que le proponga una cita, aunque ella dice que no quiere sacarle dinero a ese hombre, aunque Johnny le dice que necesitaría unos 4.000 dólares para poder entrar como socio de un taller de coches y luego podrá librarse de los socios.

Ella dice que no sabría cómo conseguir ese dinero, que podría conseguir 50 o 100 dólares, pero no más, y cuando él decide marcharse enfadado, ella corre tras él, llegando en ese momento Millie, su compañera de piso, que trabaja como modelo y que, le dice, podría trabajar también ella con lo guapa que es, si no fuera tan perezosa.

La echaron de su anterior trabajo por llegar siempre tarde desde que conoció a Johnny.,

Ella le dice que está muy enamorada, diciéndole su amiga que pudiendo elegir al hombre que quisiera escogió al que la maltrata.

Tras la discusión con su amiga decide escribir al "pintor" y vuelven a verse en la terraza de un bar, donde él incluso silba alegremente, diciendo que se siente como un niño.

Kitty le pide que le pinte un cuadro, preguntando él si puede ir a su apartamento, diciendo ella que su amiga no le dejaría.

Le cuenta tras ello que está en un lío, pues no tiene dinero, e incluso su vestido se lo prestó Millie, y finge llorar, diciendo que además debe el alquiler, aunque le asegura que no podría aceptar nada de él para no estropear su amistad, pues no podría devolvérselo, aunque le propone que le alquile un estudio. Así ella podría vivir allí y él podría pintar su retrato.

Lo ve sombrío al escucharla, diciéndole él que la ha engañado, pues es un hombre casado, no pudiendo ella sujetar la sonrisa al escucharlo, aunque disimula diciendo que no es de esa clase de mujeres que salen con hombres casados y le echa en cara que no se lo dijera, y ya empezó a ilusionarse y a pensar solo en él.

Él le dice que no está enamorado de su mujer y que se casó porque se sentía muy solo.

Al ver que no está enfadada y sonríe dice que debe dejar que la ayude, pidiéndole ella 500 dólares, tornándose el gesto de Chris sombrío.

No sabiendo cómo conseguir el dinero, piensa en sustraerlo de la caja de la tienda, aunque, arrepentido, vuelve a dejarlo y trata de pedir un préstamo, diciendo que devolverá 10 dólares cada semana, aunque le dicen que necesitará un aval.

Adele le echa en cara que no sea capaz de pedirle un aumento a Hogarth y que, mientras ella no hace más que ahorrar, él se gasta todo en pinturas y dice que ojalá siguiese viuda y que la tiene harta, diciéndole él que también lo está, pues le reprocha constantemente que no tiene dinero siquiera para comprarse una radio, y le dice que se la compre ella. que tiene dinero, diciendo que el dinero del seguro lo guarda para su vejez y le amenaza con vender sus cuadros a un chamarilero, pues no sabe pintar.

Cuando ella baja a escuchar el serial al piso de su vecina, él hurga en sus cajones tras encontrar la llave escondida bajo su colchón, cogiendo algunos bonos, estando a punto de ser sorprendido por su mujer, que sube antes de tiempo porque se rompió la radio, y además le pide que deje el periódico y friegue los platos.

Él dice que no tendrá que dar sus cuadros a un chamarilero, pues un amigo suyo va a alquilar un estudio en Greenwich Village y los llevará allí.

Kitty y Johnny van a ver un bonito apartamento por el que les piden 150 dólares al mes.

Al día siguiente ve a Johnny hurgando en su bolso y cogiéndole todo su dinero, incluso el que escondía, y le dice que necesita al menos 1.000 dólares, diciendo ella que su amigo parece incómodo cuando le habla de dinero, pidiéndole él que lo chantajee amenazando con contarle todo a su esposa.

Llega entonces Millie, que fue a ver el nuevo apartamento, y a continuación Chris, cargado con sus pinturas, diciéndole Millie que Johnny es el novio de Millie.

Al saludarlo, Chris le pregunta si le conoce de algo, aunque no llega a recordarlo, y cuando se marcha con Millie, Chris le dice que no le termina de gustar su amigo.

Pero luego le dice que es feliz por vez primera en su vida y piensa en ella a todas horas, mintiéndole ella al decirle que solo hubo un hombre en su vida, pero que le ha olvidado.

Él le pregunta que si no tuviese esposa y si tuviese algo que le liberase de ella, si se casaría con él, a lo que no le responde, diciéndole que debe buscar un trabajo, pues el apartamento es caro y sabe que él no ha vendido ningún cuadro últimamente, aunque necesitaría 1.000 dólares solo para vestidos, pues un artista necesita causar buena impresión, indicando que quizá se los pida a Millie o a Johnny, diciéndole él que a Johnny no, asegurando que le conseguirá el dinero como sea.

Cuando se marcha, Johnny, que estaba abajo escondido vuelve a subir y, al ver sus cuadros se pregunta si hay alguien capaz de pagar por eso, preguntándose si no será un farsante, diciendo ella que Chris no tiene imaginación para serlo.

Decidido a conseguir dinero, se plantea vender los cuadros, aunque Kitty le indica que cualquier experto los reconocería.

Le cuenta además que Chris intentó besarla y eso no le gusta y no soporta que nadie la mire si no es él y más si no tiene cara de vicioso.

Chris se queda hasta tarde en la oficina y coge dinero de la caja, creyendo haber sido descubierto por su jefe cuando dice que le pillo, para añadir que antes de que se fuera, pues necesita que le cambie un cheque para su alivio.

Johnny va con dos de los cuadros de Chris a una casa de empeños, explicando que al autor le dan 50.000 dólares por cada uno, diciéndole el encargado de la casa de empeños que esos cuadros los venden los bohemios del Village por el precio de la tela.

Va al Village, donde, en efecto hay numerosos pintores, dirigiéndose a uno de ellos que, al ver el cuadro le dice que tienen una perspectiva peculiar y le dice que puede vendérselos por 25 dólares a cambio de una comisión.

Encuentra a Kitty en el bar, viendo esta que con los 900 dólares que le dio desempeñó su reloj, pero no su anillo, diciéndole además que es tonta, pues los cuadros valen solo 25 dólares y Chris es un farsante.

Ella le dice que tiene dinero, diciendo él que pueden ser sus ahorros o que lo robara, aunque ella dice que es incapaz de robar y asegura que sabe mucho de arte, pues fue con él al Metropolitan y la gente se paraba a escucharle.

Johnny le dice que llevarán los cuadros al museo, para hacerla quedar en ridículo, pero cuando regresa para recuperarlos, el hombre al que se los dejó le dice que se los vendió a Damon Janeway, crítico de arte y la mayor autoridad en arte moderno de Nueva York, que quiere ponerse en contacto con él, aunque al escucharlo, Johnny sale corriendo.

Kitty se ríe de él al ver que vendió dos cuadros por 10 centavos, aunque luego se preocupa de que Chris pueda leer la crítica de Janeway.

Llaman entonces a la puerta y aparecen tres hombres. El vendedor de cuadros y dos hombres más que buscan a un hombre, ocultándose Johnny al pensar que son policías. Pero el vendedor ve, desde la puerta, más cuadros, y al entrar descubre a Johnny, al que le da los 50 dólares de la venta, aunque él asegura que no sabe de qué le habla.

Les dice que le acompañan Janeway y Delarowe un importante galerista, que le dicen que quieren saber quién pintó esos cuadros y pide que les ponga en contacto con Delarowe, diciendo él entonces que los pintó Kitty.

Le dicen tras escucharlo, que es una gran artista.

Johnny les indica que ella no quiere que sus cuadros los vea nadie, pues es tímida y por eso ni los firma, aunque, para ayudarle a coger confianza él se llevó los dos cuadros.

Janeway le dice que su trabajo es muy vigoroso.

Ella le dice a Johnny en un aparte que no podrá engañar al crítico, diciéndole él que siempre quiso ser actriz y ahora tiene la oportunidad pues ya sabe cómo habla el viejo y puede imitarlo.

Delarowe habla con Johnny le pregunta si cree que la señorita le dejaría los cuadros, preguntando él cuánto le daría.

Entretanto Janeway, fascinado con Kitty, habla con ella, asegurándole que suele saber si un cuadro lo pintó un hombre o una mujer, pero ella le ha engañado, hablándole ella, en efecto, como Chris, pareciéndole a Janeway muy estimulante.

Johnny le explica que Delarowe quiere exhibir en exclusiva su obra y les pide que vayan al día siguiente a la galería a las 12, asegurando Johnny que allí estará.

Cuando se van, Johnny se congratula al ver que tiene a Janeway en el bote, aunque ella cree que no deseará solo almorzar, diciéndole él que no se comporte como una cría, asegurándole que le hablará de arte, diciendo ella que si fuese sensata se iría de su lado, abofeteándola él, tras lo que le pide que firme los cuadros de Chris.

Llega entonces Chris, diciendo Johnny antes de despedirse que subió porque pensaba que estaría Millie.

Cuando se va, Chris le dice que no le gusta, y le pregunta si es él el hombre que hubo en su vida, diciendo ella que no muy enfadada, pese a lo cual le pide que se quede pintando, aunque él dice que no puede pintar si está enfadada con él.

Le pregunta tras ello si quiere casarse con él, diciéndole ella que no puede, pues está casado, diciendo él que tal vez ocurra algo.

Él se ofrece a pintarle las uñas de los pies.

Un día, mientras pasea, Adele ve en el escaparate de Delarowe los dos cuadros de Chris y entra a preguntar.

Luego, cuando llega a casa, le pregunta desde cuándo conoce a Katherine March, pues lleva años copiando sus cuadros, simulando que ser el creador, cuando se limitaba a copiar la obra de una gran artista y que seguro que va a los escaparates de Delarowe para copiar esos cuadros que valen 500 dólares y le llama farsante y le dice que Hogarth debe tener cuidado, pues es capaz de robarle.

En el apartamento Johnny y Kitty están felices por cómo está yendo todo, aunque Kitty indica que empieza a ponerse nerviosa con Janeway, pues esa semana ya salió a cenar con él tres veces y ya empieza a pensar en quedar con ella para desayunar, pidiéndole

Johnny que se limite a tenerlo contento.

Llega entonces Chris corriendo y empieza a mirar sus cuadros y pregunta cómo llegaron a Delarowe, pidiéndole ella que no se enfade, diciéndole él que no está enfadado, pero que no entiende nada, diciéndole Kitty que necesitaba dinero para pagar los muebles y fue tan generoso con él que no podía pedirle más.

Le dice luego que sabe que no debió firmarlos con su nombre, pero Delarowe exigía saber quién los pintó y no quería darle su nombre.

Él asegura que si los hubiera llevado él no se los habrían cogido, pues es un fracasado.

Ella dice que tanto Delarowe como Janeway dijeron que era una gran pintora, diciendo él, feliz, que seguirán diciéndolo pues es como un sueño y que no le importa quién firme los cuadros y, como se siente en deuda, pintará su "autorretrato".

Johnny, que se había escondido, aprovecha ese momento para marcharse.

Pronto habrá una exposición en las galerías de los cuadros de Katherine March, que empiezan a venderse bien, publicando Janeway un artículo en que señala que a veces piensa que la autora parece dos personas distintas.

Christopher lee satisfecho el artículo, en que figura el autorretrato.

Pero de pronto un día le dicen que ha ido preguntando por él un detective.

Cuando sale ve que es un pordiosero con un parche en el ojo, reconociendo, cuando se lo quita, a Homer, el exmarido de Adele.

Este le explica que cuando desapareció estaba metido en un lío, pues sacaba dinero a los bares clandestinos del puerto, y empezaron a investigarlo.

Un día, yendo por el puente escuchó que había saltado una mujer al agua y se lanzó, creyó coger su brazo, y entonces pasó un remolcador y se sujetó y se dejó llevar, viendo que lo que llevaba enganchado no era el brazo, sino el bolso de la mujer, donde descubrió que había 2.700 dólares.

La barcaza le llevó hasta un barco bananero que iba con destino a Honduras.

Él comprende que si Homer no está muerto, él no está casado con Adele, pidiéndole Homer 2.000 dólares por mantener la boca cerrada y desaparecer.

Él entra en la caja y le entrega a la salida 200 dólares, pero le dice a Homer, ya muy borracho, que Adele cobró un seguro de 2.000 dólares que en realidad son suyos, y le dice que los guarda en su habitación y si los coge será justo, pues son suyos.

Le explica que, como esa noche Adele irá al cine, él le dejará entrar y podrá coger el dinero.

Esa noche le abre, en efecto la puerta, teniendo él preparada ya su maleta y le hace entrar en la habitación de Adele con una linterna para buscar el dinero.

Cuando escucha el grito de Adele, asustada al pensar que entraron ladrones y, descubrir que es Homer, Chris se marcha, feliz de haberse librado de ella, yendo con la maleta al apartamento de Kitty, que abre con cuidado para no despertarla, viendo el sombrero de Johnny en la entrada y a Kitty abrazándolo diciéndole cuánto le quiere, y besándose.

Oyen un portazo y Johnny sale corriendo, aunque no ve a nadie y le echa la culpa a ella, a la que le dice que está harto de ella y la abofetea, tras lo que se marcha.

En un bar Chris bebe mientras recuerda la desagradable escena anterior.

Kitty llama a Millie para confirmar que Johnny fue a bar de Tiny, diciéndole su amiga que estuvo y dijo que iría allí a darle una paliza, asegurando ella que es inofensivo.

Cuando escucha la puerta llama a Johnny, pensando que va borracho, aunque quien entra en Chris, que dice que le mintió, preguntando ella si tiene la culpa de estar enamorada, diciéndole Chris que no puede querer a un hombre como ese que es malo y la tiene dominada y le asegura que querría matarlo.

Le dice que fue allí esa noche para pedirle que se case con él, preguntándole ella por su mujer, contándole él que regresó su marido y es libre y podrán irse lejos, aunque ella se ríe de él y lo llama imbécil, preguntándose cómo puede ser tan tonto, diciéndole que se ha reído de él desde que lo conoció, pues es feo y viejo y está harta de él, y que Johnny si es un hombre.

Tras escucharla, Chris coge el punzón del hielo, que subió antes Johnny del bar y acaba con ella.

Llega entonces, absolutamente borracho, y en el fabuloso coche que se compró gracias a los cuadros de Chris, y choca contra un bolardo antes de subir.

Chris, que se marchaba en ese momento con su maleta, ve llegar a Johnny, que rompe el cristal del portal para entrar, escondiéndose Chris para no ser visto.

Al día siguiente lee en el periódico cómo se habla del crimen del punzón en Greenwich Village y de la famosa pintora asesinada.

Llegan dos policías a su empresa y suben a ver a Hogarth, tratando él de marcharse, aunque antes de hacerlo su jefe le pide que suba a su oficina.

Él coloca sus manos para que le esposen, aunque es el señor Hogarth el que le pregunta por qué lo hizo, contando los policías que lo denunció por teléfono un tal Higgins. Homer.

Hogarth dice que consultó los libros antes de llamarle y vio que faltaban más de 1.200 dólares, por lo que la policía se dispone a llevárselo, indicando Hogarth que no puede denunciarlo, por lo que se van sin detenerlo.

Ya a solas le pregunta si fue por una mujer, diciendo él que sí, diciéndole su jefe que no quiere que vaya a la cárcel, pero no puede seguir trabajando allí.

Entretanto, la policía detiene a Johnny en Riverside Drive intentando huir en el coche de la chica, aunque él indica que es suyo.

Le dicen que encontraron un pañuelo con sus iniciales y manchado de sangre y 140 dólares que le quitó del bolso a ella, aunque él dice que son suyos.

Se llevó también el anillo de ella, que dicen está valorado en unos 6.000 dólares, aunque él se ríe y dice que pagó por él solo 1.200 y el resto de las joyas, aunque no valían mucho, indicando que ella ya no iba a necesitarlas.

Ven el punzón que lleva sus huellas, diciendo él que lo recogió del suelo porque pensó que estaba dormida, no muerta.

Cuenta luego, ante el juez que en realidad no pintó ella todos esos cuadros, sino Cross.

Van desfilando todos los testigos, desde el hombre que vendió sus primeros cuadros, al galerista Delarowe, o Tiny, que indica que cuando bebía era violento, o el dueño del bar de abajo que le dejó el punzón del hielo y que le vio llegar borracho, y Millie que dice que no entiende que cuenten de su amiga que pintaba, pues nunca la vio pintar.

También declara Adele, que dice que Cross pintaba, pero solo copiaba y era un farsante que le robó a ella, a su jefe y a Katherine.

Cuando declara, él mismo dice que no sabe pintar, y que sus copias eran tan malas que tuvo que destruirlas.

Tras escuchar todos los testimonios, Johnny es condenado a la silla eléctrica y morirá en Sing-Sing.

Cross coincide en el tren con varios periodistas que van a ver la ejecución y que le recuerdan que al decir que no sabía pintar condenó a Prince, pues las pruebas eran circunstanciales y podían haberle condenado a cadena perpetua, pero al ponerse a insultar a la chica convenció al jurado.

Cross les dice que seguro que piensan que era inocente y el verdadero culpable salió libre, diciéndole uno de los periodistas que ningún crimen queda impune, pues todos llevamos un tribunal en nuestro corazón con juez, jurado y verdugo y el problema está dentro y sigues castigándote sin cesar, asegurando que prefiere que un juez dice sentencia, antes que hacerlo él mismo.

Un sacerdote acompaña a Prince hasta la silla eléctrica, manteniendo hasta el último momento que él no lo hizo.

Cross va hasta su apartamento silbando y aparentemente feliz y muy borracho, empezando a escuchar entonces la voz de Kitty diciéndole a Johnny que le adora y a él llamándola perezosa de forma cariñosa.

Escucha también cómo ella dice que ahora están juntos, diciendo Johnny que también lo mató a él, y que así los unió para siempre.

Escucha la voz de ella diciéndole que es viejo y feo y que él les mató.

Un vecino escucha ruidos y avisa a otro seguros de que está pasando algo, por lo que entran en el piso y ven que se intentó ahorcar.

Tiempo después, dos policías patrullan por un parque y ven a Cross durmiendo en un banco bajo la nieve y le dicen que no se puede dormir allí, que debe ir al albergue.

El policía que se lo dice le cuenta al otro que se trata de un viejo que siempre va diciendo que mató a dos personas cinco o seis años atrás y que siempre está intentando entregarse para que lo juzguen y lo ejecuten, indicando que es un pobre loco.

Al día siguiente camina por la ciudad y al pasar frente a la galería de Delarowe ve el "autorretrato", la obra maestra de March, vendida por 10.000 dólares.

Pero él sigue deambulando por la calle y escuchando las voces de Kitty y de Johnny.

Calificación: 3
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