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Plan de fuga

España (2016) *

Duración: 105 min.

Música: Pascal Gaigne

Fotografía: Sergi Vilanova Claudín

Guion y Dirección: Iñaki Dorronsoro

Intérpretes: Alain Hernández (Víctor), Javier Gutiérrez (Rápido), Alba Galocha (Helena), Itziar Atienza (Marta), Luis Tosar (Teniente), Florin Opritescu (Damir), Jaroslaw Bielski (Nikolay), Peter Nikolas (Luka), Miquel García Borda (Oficial Asuntos Internos), Ramón Aguirre (Gero).

Un teniente dirige el brifing en comisaría, explicando a los policías asistentes su objetivo, vigilar a Luka, Damir y Nikolay, dos serbios y un ruso, uno de los cuales mató alrededor de 60 civiles en la guerra de Yugoslavia, y que, instalados en España se dedican a robar,

Siendo el último, el ruso, que es el jefe, el encargado de blanquear el dinero.

En unos años han invertido mucho dinero en negocios legales, especialmente en construcción, pero van a volver a crear un equipo para robar, y necesitan para ello a un buen conductor que conozca bien la zona y sustituir a su butronero, que murió.

En efecto, Luka y Damir contactan con un hombre que hizo un butrón en una peletería, aunque les extraña que nunca haya estado en la cárcel y que, si es tan bueno haya trabajado solo con aficionados, indicando que necesitaba el dinero y no había riesgo.

El nuevo butronero les cuenta que estuvo con las fuerzas de pacificación en Mostar, lo que no parece suficiente para ellos, dándoles entonces dos nombres, el del Chino, con el que, dice, hizo un atraco a una joyería y el de Gero el viejo.

Esto parece convencerles y le llevan hasta un club donde le presentan a Nikolay que le dice que creía que Gero estaba retirado, diciéndole él que lo está, que trabajó para él en el pasado, pese a su juventud, y al ver que no se fía de él, le dice que es mejor que busque a otro, aunque eso hace que recurran a él.

El ruso le explica que es un trabajo limpio, consistente en perforar un metro de hormigón, y le pagarán por tiempo.

Tras ello le invitan a divertirse en el club, donde, tras observar a un tipo que está con algunas de las chicas, se marcha.

Le despierta una llamada al timbre, viendo al abrir a una chica muy escotada a la que se quedó mirando antes en el club, y que le pregunta si no se acuerda de ella, pues lo estuvo buscando durante la fiesta y que le asegura que los hombres nunca lo rechazan, aunque él le cierra la puerta.

El Teniente acude a un túnel donde apareció muerto un hombre, el artificiero encargado de las voladuras y del transporte de los explosivos de los del este.

Un equipo policial sigue a los ladrones hasta un lugar al que llevan al nuevo butronero, al que Damir reprocha que no aceptara el regalo de la mujer que le envió.

Le hace entrar en un contenedor que hay en un camión, y solo allí le explican que debe realizar el butrón en un edificio de oficinas, esquivando la vigilancia, sin salir del camión, algo muy peligroso, replica el butronero, pues una lanza térmica genera un enorme calor y humo, aunque ellos le proporcionan trajes térmicos.

Desde dentro del contenedor empieza a abrir un butrón en un suelo de hormigón macizo, mientras Luka controla la temperatura, consiguiendo que el bloque caiga.

Fuera, la policía los vigila dispuestos a intervenir hasta que el teniente les dice que se retiren, pues no se puede detener a nadie por robar en su propia casa.

Y el butronero ve, en efecto, al salir, que se encuentra en un edificio donde le esperan Nikolay y Damir, preguntándose él de qué se trata. Ellos le dan un fajo de billetes y él se queja, pues no le gusta trabajar sin saber lo que tiene que hacer, diciéndole Nikolay que ha entrado en su casa y le ofrece trabajar para ellos atracando el Banco de Crédito Suizo, donde esperan encontrar 30 millones. Será un día de trabajo y el resto de su vida para disfrutarlo.

Tras ello Damir derrama gasolina por todo el edificio y lo incendia.

De vuelta a su casa encuentra esperándolo de nuevo a la chica del día anterior, a la que esta vez deja entrar, aunque no parece dispuesto a contarle nada y le dice que si sus amigos quieren ver lo que tiene en sus cajones deben ir ellos y no enviarla a ella, aunque le permita que duerma en el sofá para que no tenga problemas con ellos.

El teniente acude al edificio de oficinas que los delincuentes incendiaron el día anterior, encontrando allí a los de delitos económicos que trataban de investigar si la promotora falseaba las cuentas, estando en realidad en quiebra técnica, teniendo programada una inspección para esa semana, que no podrán hacer al haber ardido todo.

Interrogan al asesor legal de la empresa que vieron que les habían entrado a robar tras detectarse el incendio, pensando que entraron a robar y forzaron la caja fuerte, provocando el incendio para tratar de borrar sus huellas.

Antes de salir, el policía observa que en la pared hay fotos de varios inversores, entre los que está la de Nikolay Korovin.

La banda se reúne para estudiar el banco, que no tiene sucursales y donde hay 20 millones en efectivo y 10 más en pagarés, disponiendo de las llaves de la caja el director y el interventor, disponiendo de una apertura retardada de 20 minutos, debiendo hacer el butrón en un punto ciego de 40 metros cúbicos, lejos de las alarmas,

El señala que aunque sea un punto ciego el banco tiene sensores de temperatura y de movimientos, señalándole Nikolay que ellos se ocuparán de eso, aunque él observa que el techo son planchas de acero, por lo que la temperatura subirá mucho y puede que tengan que abandonar, diciéndole su jefe que no podrán hacerlo.

El butronero va a ver a Gero, al que le dice necesita ayuda para trabajar en un espacio pequeño y a temperaturas muy elevadas.

Gero le dice que lo llamó el ruso preguntando por él, y le recuerda que el trato era que no lo iba a involucrar, pues, además esa gente no les gusta.

Le aconseja, no obstante, utilizar oxígeno líquido, aunque le pide que no vuelva.

Cuando regresa a casa se encuentra nuevamente a la chica, esta vez con una maleta, diciéndole que como debe seguir durmiendo allí lleva un secador y ropa.

Mientras cenan, él le cuenta que conoció a su mejor amigo siendo un niño y que le enseñó todo y nunca hicieron daño por placer, divirtiéndoles las chicas, las drogas y robar y no que no les cogieran.

Una noche se fueron a bañar al pasar por una playa sin cambiar de coche, ni sacar lo que habían robado en una joyería y además aparcaron encima de la acera.

Él estaba en el agua y su amigo en la arena y al ver llegar a la policía él empezó a nadar.

Lo visitó muchas veces, sobre todo al principio, y decidió que eso no le podía pasar a él y cambió, asegurando que ya no se divierte. Solo se gana la vida y le gusta trabajar solo para no cometer errores ni tener cómplices, y si no puede trabajar solo intenta hacerlo con gente que le olvide.

Le entrega tras ello a la chica un reloj de oro y le dice que con el número de serie podrán comprobar dónde lo robó y con eso espera que le levanten la vigilancia.

Ella le pregunta por qué le molesta tanto, indicando él que no es personal, aunque ella le dice que lo parece. Él le dice que le gusta y esa es otra razón para que se marche.

Mientras él hace el amor escucha el llanto de un niño que les interrumpe.

Está con su mujer, Marta, a la que le dice que tiene que marcharse y ve que ella no muestra buena cara, diciéndole que le gustaría notar que siente marcharse en vez de estar allí con ella, pues le necesita más cerca, a lo que él le responde que hace lo que puede, señalando ella que hace lo mínimo para que no se vaya.

Él le dice que ella sabía a lo que se dedicaba cuando se fue con él, preguntándole ella por qué tuvo un hijo con ella, a lo que le responde que fue idea suya, señalando ella que es cruel, inmaduro y un cerdo antes de irse a atender a su hijo.

Con el oxígeno líquido consigue demostrar al ruso que funcionará su plan.

Aparece entonces otro de los colaboradores de los delincuentes, el conductor, al que ya vio varias veces, aunque sin ser visto él, y que cuando lo ve se queda petrificado, y en la reunión posterior con los jefes les dice que está enfermo y desea irse, no admitiendo los del este sus excusas, echando mano el butronero a un arma que lleva en la espalda, e indicando con un gesto de su cabeza al conductor que no haga nada.

Mientras hablan detectan movimiento fuera.

En efecto un grupo de policías llega armado hasta la nave e irrumpen acabando con Luka, tras matar este a uno de los policías, defendiéndose Damir aunque es alcanzado por un tirador.

El nuevo y el conductor consiguen escapar, haciendo que este último salga por una puerta mientras él se queda, cerrando la puerta por la que escapó con llave.

Mientras huye, el conductor ve cómo dan el alto a Nikolay, que también cae abatido al negarse a entregarse, no oponiendo sin embargo él ningún tipo de resistencia.

Retenido y esposado un policía que dice ser de la Interpol le pregunta quién es y por qué no tiene datos sobre él, y como responde chulescamente, el policía le da una bofetada, diciendo él que quiere un abogado y que prefiere esperar, recibiendo otro golpe mientras le preguntan quién es, aunque interrumpe el interrogatorio la llegada del teniente, que pide que le suelte, colgándole una placa policial y soltándolo él mismo.

Le explica que uno de ellos tenía una denuncia por crímenes de guerra y la Interpol dictó una orden de búsqueda y captura sin que se cruzaran informaciones y además está siendo investigado por asuntos internos, pues creen que él tuvo algo que ver con la muerte del anterior artificiero, al que le dio una partida de explosivos defectuosos, señalando él que necesitaba llamar la atención porque le dieron una mala coartada.

Va de copas con el teniente al que le pregunta si puede hacer algo por su amigo, recomendándole este que le diga que se entregue, pues no puede hacer nada por él.

Va a ver a su amigo, el Rápido, que le dice que se enteró de que tiene un hijo, y que eso le dará estabilidad. Él había pesado hacer ese trabajo y luego desaparecer y montar un negocio, pidiéndole que le saque de esa, pues si vuelve a la cárcel se morirá.

Víctor le pide que le dé algo a cambio que pueda servir ante un juez, recordándole el Rápido que fueron amigos, señalando Víctor que el chantaje emocional no vale, aunque él le recuerda que no lo delató.

Víctor trata de buscar otro hilo del que tirar, dando con un hombre que sufrió un accidente laboral en el edificio desaparecido.

Pide el expediente a los de delitos económicos que se lo llevan a su despacho, pues ya no pueden hacer nada debido a que quemaron todo el material y las cuentas de los rusos se transfirieron a otra sociedad, pero tuvieron pinchado el teléfono del despacho del abogado y dos horas después de la muerte de los rusos hablaba con sus nuevos socios, que le dijeron y que el plan se mantenía.

Además su amigo le contó que le habían ofrecido dinero por el furgón blindado, lo que espera pueda servirle para ayudar a este, pues cree que hay algo en el furgón importante para ellos.

Le habla también del caso de Mendoza, pues la empresa dijo que fue una caída a gran altura y el informe médico hablaba de enterramiento prolongado y el hombre se marchó del país en cuanto tuvo el alta, deduciendo de lo estudiado que estaban haciendo un túnel para robar el banco aprovechando las obras de al lado y se les cayó el techo, por lo que utilizaron los papeles de un trabajador legal, pues cuando subió al avión el supuesto herido no tenía nada roto.

Le pide al Teniente que le deje investigar cómo iban a salir, aunque este le dice que es un caso cerrado, pues están muertos todos los implicados, por lo que le permite que investigue el robo, aunque sin entrar en asuntos internacionales.

Vuelve a ver al Rápido, que le muestra la foto de una playa y le dice que es en Argentina, donde pensaba abrir un chiringuito con el dinero del robo y le habla de un plan de protección de testigos, queriendo dinero y papeles a cambio, pues, le dice son gente muy chunga.

Pero Víctor le dice que nadie le ofrecerá inmunidad por la dirección de un garaje, y le pide que le diga dónde está el furgón y que se entregue, pues según los resultados, algún juez podría eximirle, aunque él solo puede asegurarle una rebaja por colaboración, advirtiéndole que Argentina tiene tratado de extradición, y además cree que es incapaz de llevar un negocio y antes de comprar el billete se lo habrá metido por la vena.

El Rápido le pregunta por qué cree que no puede cambiar y tener una vida como la suya.

Vuelve a casa y besa a su mujer, pero entonces recibe una llamada en un segundo teléfono que tiene.

Es Helena, con la que queda en el piso donde estuvieron, que quiere sus cosas, y le tira el periódico donde venía la noticia de la caída de la banda del este.

Observa que tiene una herida en la pierna, diciendo ella que los nuevos dueños del club dejaron sueltos los perros y uno de ellos le mordió.

Él le hace quitarse los pantalones y le cura la herida y le da una pastilla para el dolor, tras lo que le habla de establecerse en Argentina, asegurando ella que le seguiría, diciendo él que deben hacerlo sin nada.

Hacen por fin el amor, no escuchando él, por tenerlo silenciado, el teléfono, hasta que de la vibración acaba cayendo.

Llega al hospital donde se encuentra Marta con el teniente que le dice que le llamó su mujer siguiendo las directrices para los casos de agentes infiltrados, algo raro, pues él ya no lo está desde tres días antes.

Tiene a su hijo ingresado y es el propio teniente quien le explica que tenía solo mucosidad en las vías respiratorias, pero Marta se lo llevó y le dijo que iba a pasar varios días fuera y que no la llamara, aconsejándole que se tome un descanso, lo que él rechaza y le pide que cierre el caso ese mismo día.

Vuelve a hablar con su amigo, que insiste en preguntarle qué le ofrece, recordándole de nuevo los viejos tiempos, a lo que Víctor le responde que no le deja más alternativa que decir que es policía a sus amigos, debiendo optar por entregarse o recibir un tiro.

Tras su conversación moviliza a un grupo de policías y acude al club de streaptease para realizar una redada, encontrando a Helena en un apartado bailando para un hombre, dándole a Víctor varias bofetadas al ver que es policía.

A su regreso le dice al teniente que se está rindiendo y está pidiendo tres órdenes de expulsión para los nuevos dueños del club, pues entraron como turistas y dirigen un club y tienen antecedentes por robo, ya que no ha conseguido nada más.

Pero el teniente le dice que está suspendido y le pide la placa y la pistola.

Va a casa de su amigo, al que encuentra sin sentido, por lo que llama a una ambulancia, aunque entonces le escucha toser y lo mete en la ducha, tras lo que rompe a llorar.

Consigue convencerle para que le lleve hasta el furgón, donde encuentra, además de herramientas, planos del banco, un código y un sensor, por lo que llama al teniente, aunque este no se lo coge.

Unos días más tarde, vestidos con trajes de guardia jurado y a bordo del furgón blindado llegan Víctor y el Rápido al banco, y tras lograr reducir a los guardias jurado, y con el rostro cubierto entran en el banco, lleno de gente, aunque nadie parece reparar en ellos hasta que señalan que se trata de un atraco y muestran sus armas, pidiendo que se tiren todos al suelo, tras lo que preguntan por el director y el interventor, y una vez que los identifican hacen que todos los demás se vayan a la calle.

Esposa al director y al interventor a la puerta de la cámara acorazada donde colocan un detonador, de modo que si en 20 minutos no se abre la cámara explotarán.

Entretanto llegan los primeros policías, que rodean el banco y que les llaman para pedirles que se rindan y que dejen libertad a los dos rehenes que quedan.

Pero Víctor sabe que no es un equipo de asalto, sino el primer coche patrulla que llegó

Por las cámaras ve los movimientos policiales y pide que retiren a los dos policías del aparcamiento o lanzará fuera el primer cadáver

A los 20 minutos se abre la caja y pide que se marchen los dos rehenes, entrando en la caja y colocando por la parte de fuera de la puerta un detonador mientras ellos dos se encierran dentro de la cámara acorazada.

Llega el teniente para hacerse cargo de la investigación.

Dentro, Víctor se prepara para realizar un butrón tras detectar con el sensor el lugar apropiado que conduce a un túnel.

El teniente pide que corten la iluminación de la cámara y pregunta cómo pueden abrir la puerta, señalando el director que sin llaves ni mecanismo de apertura no se puede.

Dice que hay una copia de las llaves que tiene un operario que está viajando desde Austria.

El teniente pide que detengan a los tres hombres cuya petición de expulsión tramitó Víctor, al que llama, pero no le coge el teléfono, preguntándose por qué dejaron salir a los rehenes.

Dentro la lanza térmica provoca tanto calor que cuando el oxígeno líquido se transforma en hielo que el Rápido se marea y debe descansar.

El teniente toca la puerta y ve que está muy caliente, por lo que pide una cámara térmica mientras dentro Víctor le pide a su amigo que le hable de su playa para que aguante.

Con la cámara térmica ven que hay más de 100 grados, habiendo una fuente de calor que los produce que el director del banco piensa que se trata de los billetes ardiendo.

El teniente pide que revisen los sótanos de todos los edificios aledaños buscando un túnel, viendo con la cámara cómo alguien se acerca a la puerta y parece mirarlo desafiante.

En ese momento, el director del banco, enfadado, hace saltar la alarma antiincendios empapando a todos, lo cual les viene muy bien a los de dentro, pues refresca el ambiente y pueden seguir con la lanza térmica.

El teniente pregunta si se puede volar la puerta y le dicen que sí, pero que pueden poner en peligro la estructura del edificio.

Pide que se amplíe el perímetro a dos kilómetros y que controlen todas las calles organizando un inmenso atasco.

Abierto el agujero, y cortadas las calles, avanzan por el túnel, donde ven que hay colocados barrenos, por lo que tras avanzar tirando dificultosamente de su amigo vuelan el túnel, al final del cual les espera una ambulancia con la que se internan en el bosque, donde se bañan para refrescarse.

Su amigo está muy enfadado, pues le dice que tenían dinero para vivir mil vidas y lo dejaron atrás con la explosión. Diciéndole Víctor que él solo necesita una.

Al ir a secarse, el Rápido ve cómo se le caen varios lingotes de una toalla y aunque se queja de que había mucho más lo abraza y le dice que un trozo del restaurante es suyo.

Le dice que siempre le dio suerte y sabe que con él todo saldrá bien.

En el bar de la estación, Víctor ve la noticia de la caída de una banda del este, sospechosa de la muerte de un abogado.

Se encuentra allí con el teniente, que le devuelve la placa pues asuntos internos decidió no interponer ninguna denuncia.

Víctor le pide que le deje todas sus cosas en su cajón, preguntándole su jefe si pasará a recogerlo, diciendo él que se lo deje allí.

Helena llega a la estación con su maleta y Víctor sin nada.

Él la abraza y le susurra en el oído: "perdóname".

Calificación: 3