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Poesía
Poesía

Shi (2010) * Corea del Sur

          También conocida como:
                    - "Poesía para el alma" (Argentina)

Duración: 139 min.

Fotografía: Kim Hyunseok

Guion y Dirección: Lee Chang-dong

Intérpretes: Yun Jeong-hie (Yang Mi-ja), Lee David (Jong-wook), Kim Hee-ra (Elder Kang), Ahn Nae-sang (Padre de Ki-beom), Kim Yong-taek (Poeta Kim Yong-taek), Park Myung-shin (Madre de Hee-jin), Kim Jong-goo (Park Sang-tae), Kim Hye-jung (Jo Mi-hye), Min Bok-gi (Padre de Soon-jeong).

Un grupo de niños juega a la orilla del río, cuando uno de ellos se fija en algo que baja arrastrado por la corriente, dándose cuenta de que se trata del cadáver de una niña vestida con el uniforme escolar.

Yang Mi-ja, una anciana de 66 años espera en la consulta del médico, preocupada por su brazo derecho, donde nota cierto hormigueo, observando el médico que además se le olvidan algunas palabras, algo que dice, le viene ocurriendo desde primavera.

Respecto del brazo, le dice que tiene los músculos agarrotados y debe hacer ejercicio, pero además le pide un chequeo para que la examinen por su pérdida de memoria.

A la salida llama a su hija, a la que le habla solo del brazo, sin darle importancia, observando a una mujer que parece alocada y se queja de lo cruel que fue su hija.

Mi-ja es asistenta y cuida de un anciano que vive encima de una tienda regentada por la nuera de este, teniendo que bañarlo, lavar la ropa y limpiar la casa, durante tres horas.

El hombre le da dinero a espaldas de su familia, aunque ella se lo cuenta a la nuera, que le dice que su suegro es famoso por su tacañería, por lo que le debió caer muy bien.

Le cuenta también que vio en el hospital a una madre que estaba muy triste porque su hija había muerto en el río, y le contaron que se había tirado desde el puente.

Regresa en autobús a su casa viendo que Jong-wook, su nieto tiene la música muy alta y ella se la apaga.

Le pregunta por qué no le cogió el teléfono, quejándose el muchacho de que su móvil es malo y quiere otro, explicándole ella que le llamó porque se enteró de que la chica que se había suicidado era de su instituto, aunque él dice que casi no la conocía.

La abuela le dice que no tiene dinero para un móvil nuevo y que se lo pida a su madre.

Le hace jugar luego a bádminton con ella para hacer ejercicio, como le dijo el médico, aunque se va pronto con sus amigos.

Mi-ja se apunta a un curso de poesía en la casa de cultura, y aunque llega fuera de plazo consigue que la admitan.

Las clases serán impartidas por el poeta Kim Yong-taek, que les indica que lo primero que deben hacer es observar bien lo que nos rodea y que al final del curso todos escribirán un poema, pues para entender la poesía es importante escribirla.

A partir de ese día, Mi-ja se afana en tratar de observar las cosas con otros ojos, aunque, asegura que le gusta más comer la manzana que mirarla.

Ve luego en su casa como Wook recibe a sus amigos y se encierran en su cuarto.

Al día siguiente sale a la calle y comienza a mirar un árbol para ver qué le dice.

Recibe entonces una llamada del padre de Ki-beom, un amigo de Wook que desea hablar con ella, que le dice que no puede en ese momento porque tiene que ir a clase de poesía.

En esta le explican que deben tratar de observar la belleza en las cosas que les rodean.

A la salida le espera el padre de Ki-beom que le explica que los padres de todos los amigos decidieron reunirse para comer y hablar y la lleva con ellos.

Durante el camino le explica que decidió estudiar poesía y va dos veces por semana a un curso, porque cuando era joven y estaba en primaria había un concurso de poesía y al final de este un profesor le dijo que algún día sería poetisa, habiendo pasado más de 50 años desde ese momento.

Cuando se lo contó a su hija le dijo que tenía alma de poeta porque le gustan las flores y le dice que se lleva muy bien con ella y son como amigas, aunque ella vive en Busan.

Piensa que la reunión es por algo malo y que no son buenas noticias, lo que el hombre le confirma.

Se reúnen en un restaurante otros 5 hombres y ella para tratar un tema delicado, el del suicidio de una alumna del instituto, Agnes Hee-jin, que vivía en una granja en las afueras.

La muchacha tenía un diario en el que escribió que había 6 alumnos del instituto la violaron durante meses y por eso decidió suicidarse.

Al leerlo, la madre habló con el director del instituto, que habló con los alumnos y los 6 reconocieron haberlo hecho.

Primero fueron solo dos, el hijo del que cuenta la historia, Kwon Soon-jeong y Kim, y luego se unieron los otros cuatro.

Los chicos contaron que al principio ella lo hacía voluntariamente e incluso disfrutaba, indicando uno de los padres que la chica era bajita y fea, preguntando otro si hubiera sido mejor que fuera guapa recriminando el comentario.

Cuentan que lo hacían en el laboratorio del instituto, del que uno de ellos tenía las llaves y que apenas se usaba y estaba retirado.

Deciden que, aunque sienten pena por la chica deben preocuparse por sus hijos y tomar una decisión común, tratando de calmar a la madre, que por suerte no habló con nadie más, por lo que deberán darle una indemnización, que consideran debe ser de 30 millones de won, según les indicaron en el instituto.

Mi-ja escucha que la mujer tuvo que criar sola a sus hijos porque su padre murió en un accidente de moto y decide salir afuera abandonando la reunión.

Los demás padres continúan hablando, señalando que afortunadamente solo lo sabe algún profesor y un par de policías y en el instituto los apoyan porque no desean que el asunto salga a la luz y la policía no investigará si la familia no denuncia, siendo el único peligro el periódico local, que se enteró de algo y va haciendo preguntas.

Observan a Mi-ja afuera como si no estuviera bien, dedicándose a mirar las flores, sacando su cuaderno, no explicándose qué hace en un momento así.

El padre de Kim-beom les cuenta a los demás que la mujer se quedó con su nieto y lo educó cuando su hija se divorció y se marchó a Busan.

Se preguntan cómo pagará sus 5 millones, pues tiene una pequeña pensión y trabaja como asistenta y su hija no le pasa dinero.

El hombre sale afuera, y la ve escribiendo mientras mira las flores, preguntándole si escribe un poema, diciendo ella que solo toma notas, habiendo escrito sangre, pues la flor es roja como la sangre.

Cuando llega a su casa ve a su nieto riendo con la televisión y se queja de volver a comer lo mismo que ya comió ese día en el instituto.

Cuando se marcha, ella entra en su habitación y busca entre sus cosas y mira su ordenador, aunque no sabe cómo funciona, y acaba por desenchufarlo.

La llaman para una reunión con el director del instituto.

Este les pide que tengan cuidado con lo que dicen, pues en el instituto solo lo saben él, el jefe de estudios y la tutora de la niña y que paguen cuanto antes la indemnización.

Tras la reunión acude a la iglesia católica donde se celebra el funeral por Agnes Park Hee-jin.

Ve que hay poca gente y entre ellas tres alumnas, que la observan, yéndose enseguida, llevándose en el bolso la foto de la niña que había a la entrada.

Vuelve al cuidado del anciano, que le pregunta si le ocurre algo, pues suele hablar mucho y es alegre como las alondras y la ve enfadada, diciendo ella que no le sonríe para que no se enamore de ella, pues les pasaba a todos los hombres cuando sonreía.

Luego, mientras se ducha, tras atenderlo, llora amargamente.

Pero su nieto sigue su vida normal, como si nada hubiera ocurrido, regañándole ella por su desorden, y cuando más tarde lo despierta y trata de hablar con él, preguntándole por qué lo hizo, aunque él se oculta bajo su edredón sin decir nada y al día siguiente ya no hablan del asunto.

En la clase de poesía, cada alumno explica alguna de sus experiencias de las que podrían sacar poesía.

Una de las alumnas habla de su abuela, que ejerció como madre para ella y a la que le gustaban mucho las canciones pero no había aprendido a cantar y le enseñó ella, recordando que fue el mejor momento de su vida.

Otra mujer cuenta su parto, casi con casi 40 años.

Hay otro alumno que dice que no recuerda nada memorable de su vida. Solo que logró un alquiler asequible cuando se mudó a la ciudad.

Mi-ja toma notas al escuchar cantar a los pájaros y se pregunta qué estarán diciendo.

Acude tras ello a la casa de cultura y ve que en el salón de actos hay un recital de poesía y entra para escuchar, explicando la presentadora del acto que quienes aman la poesía tienen flores en el corazón, tras lo que varios de los asistentes leen sus poemas y los explican.

Mi-ja se sienta junto a la primera participante, pues le gustó su poema, diciéndole ella que había comenzado a escribir hacía poco tiempo, lamentando que ella ha intentado escribir poemas, pero no le llega la inspiración.

La mujer le dice que ella también al principio intentaba encontrar la inspiración, pero eso le hacía angustiarse más y lo importante, dice, es el sentimiento y debe escribirlos con honestidad.

El siguiente día que va a cuidar al anciano, este le entrega una pastilla para que se lo abra y se lo dé, explicándole que son vitaminas, aunque luego, mientras se baña, ella observa que el hombre tiene una erección y le dice que quiere hacerlo solo una vez más antes de morirse, pues quiere volver a sentirse como un hombre, adivinando ella que lo que tomó era una viagra, ante lo que reacciona diciéndole que por quién la toma, tras lo que le dice que no vuelva a contar con ella y se marcha.

Vuelve al hospital y le dice la doctora que preferiría que hubiera ido con un familiar, pues según los resultados padece alzhéimer.

Ella le dice que no nota nada, respondiéndole la doctora que está en una fase inicial y solo ha empezado a olvidar palabras, pero que empeorará.

Al salir vuelve a hablar con su hija, aunque le dice que está todo bien. Que haga ejercicios y escriba poesía.

Acude al karaoke del padre de Kim-beom, y mientras lo espera canta una canción, alabándola el hombre por lo bien que lo hace, aunque, al verse descubierta se avergüenza.

Mi-ja le pide que le presté él el dinero, pues no tiene forma de conseguirlo, ofreciéndose a trabajar allí, aunque el hombre le dice que no dispone de ese dinero para dejárselo ni tiene un puesto para ella en el karaoke, sugiriéndole que se lo pida a su hija.

Entretanto continúa yendo a las clases de poesía, donde otra alumna habla del amante del que no consigue olvidarse, pues trabaja con él, aunque ambos están casados.

Mi-ja, cuando llega su turno recuerda un momento de su niñez cuando su hermana cuidaba de ella y se sentía querida y fue feliz. Llora al recordarlo.

Se acerca en autobús hasta el puente del viaducto desde el que se lanzó la niña, volándosele el sombrero hasta el agua, pudiendo observar cómo se lo lleva.

Baja luego hasta la orilla del río y trata de escribir algo en su cuaderno de poesía, pero de pronto comienza a llover y el cuaderno queda inservible y ella queda empapada.

Coge así, empapada. el autobús de vuelta que le lleva hasta la casa del anciano pese a su decisión del último día, y, una vez allí busca en los cajones la pastilla de viagra y se la da al hombre, y luego, cuando lo tiene en la bañera, se desnuda ella, y se coloca encima de él y hacen el amor.

Al volver a su casa encuentra a un periodista del diario local que quiere entrevistarla y le pregunta por los compensaciones, diciendo ella que no van muy bien, pues parece que la madre de la niña no está de acuerdo, aunque luego decide no seguir hablando y se marcha.

Va luego a contárselo a los otro padres, que le recriminan que no guardara silencio, tal como acordaron, teniendo la idea entonces de que vaya ella a visitar a la madre de la chica y que la convenza de que acepte el dinero, aunque ella dice que no se siente capaz, diciéndole ellos que si le habla con el corazón conseguirá convencerla, pues verán a una abuela preocupada por su nieto y sin mucho dinero.

La lleva el padre de Kim-beom, que una vez allí piensa que la ropa de la anciana no encaja en ese barrio, aunque, como les corre prisa, decide que siga y trate de ser convincente.

Cuando llega a casa de la mujer ve que no hay nadie, entrando después de esperar un rato al ver que está abierto, para observar las fotos de la niña, en una de las cuales aparece con flores rojas.

La ve entonces una vecina le dice que la madre está en el campo y no regresará hasta tarde, decidiendo ir a verla, recogiendo un albaricoque caído que saborea con gusto.

Cuando encuentra a la mujer, le dice que le gustan mucho las flores y se siente feliz allí entre ellas, y le dice a la mujer que espera que tenga una buena cosecha, tras lo que se despide, no dándose cuenta hasta que lo ha hecho de que no ha cumplido con el propósito de su visita, pues estuvo hablando de cosas triviales, y, aunque se preocupa, prefiere marcharse sin hablar más.

Le dice luego al padre del amigo de su nieto por teléfono que no encontró a la mujer, que no estaba en su casa y no pudo por ello hablar con ella.

Acude de nuevo al recital de poesía, en el que sale un hombre que ya lo hizo la semana anterior, y que contó entonces que estaba de baja tras un accidente y que, tras leer su poesía empieza a hacer bromas de carácter sexual, algo que incomoda a Mi-ja, que le dice a la mujer con la que se sienta, que es la misma con la que habló la vez anterior, que cree que amar la poesía es amar las cosas bellas y el hombre, al que todos aplauden y ríen con sus bromas, le gusta decir cosas soeces.

Su compañera le dice que Park es un buen hombre. Un policía al que enviaron a provincias desde Seúl tras denunciar un caso de corrupción.

La mujer le dice al policía lo que piensa Mi-ja.

Luego, mientras toman algo, el encargado les presenta al poeta Kim Yong-taek, su profesor, que entra a saludar a los aficionados, y que les dice que cree que pronto la poesía morirá.

Mi-ja, sentada frente a él, le pregunta cómo escribir poesía, pues aunque lo intenta no lo consigue, pese a que les dijo que tenían que liberar la poesía atrapada en su corazón, aunque interrumpe su conversación uno de los asistentes que decide cantar en honor a los poetas.

Park, el policía, la encuentra luego fuera llorando y le pregunta qué le ocurre.

Ya en su casa, la mujer saca la fotografía de la niña muerta y la coloca en la mesa, por lo que su nieto la ve cuando se levanta, aunque no dice nada. Solo que tiene hambre, y se pone a ver la televisión.

Va al bar del padre del amigo de su hijo, donde están varios de los padres con la madre de Agnes y con el reportero que la abordó unos días antes.

Le dicen a la mujer que la abuela de Wook trató de hablar con ella para disculparse, pero que no la encontró, debiendo Mi-ja bajar la cabeza avergonzada y sale afuera, como hizo en el bar en que se reunieron la vez anterior, por lo que sale el padre de Kim-beom para hablar con ella y preguntarle si consiguió el dinero, diciendo ella que no pudo hacerlo, confesando que no habló con su hija, ante lo que le dice el hombre que el tiempo apremia, pues las conversaciones van bien gracias a la colaboración del reportero, pero tienen que pagar ya.

Vuelve a casa del señor Kang, que está reunido en una celebración familiar, diciendo que debe hablar con él.

Le dice que necesita 6 millones de wons, aunque le pide que no le pregunte por qué. Le dice que le gustaría decirle que es un préstamo, pero le mentiría, pidiéndole el hombre una buena razón, para preguntarle a continuación si es un chantaje, diciéndole ella que no le importa que lo piense, pero que no puede darle explicaciones.

Tras salir de casa del señor Kang vuelve al bar y les entrega el dinero.

Le dicen que la madre está de acuerdo, por lo que pueden brindar, pues, aunque al ser una menor la policía puede todavía investigar, están todos de acuerdo en el instituto y con la prensa, por lo que creen que no pasará nada.

Al marcharse pasa por un salón de juegos, donde está su nieto jugando con los amigos, pidiéndole que se vaya con ella.

Mientras comen en una pizzería, le dice que irán a casa y que debe ducharse y cortarse las uñas para estar presentable, pues va a ir su madre.

Le ayuda luego con su higiene y luego salen de nuevo a jugar a bádminton, llegando mientras lo hacen un coche, del que bajan el detective Park y otro policía.

Park sustituye al muchacho en el juego mientras el otro agente se lleva a Wook detenido.

La anciana escribe luego.

Al día siguiente, el último de las clases de poesía, el poeta Kim Yong-taek ve un ramo de flores en su atril, diciéndole que las llevó Mi-ja, junto con un poema.

Ningún otro alumno escribió su poema, por lo que el poeta decide leer el de Mi-ja, titulado "El canto de Agnes".

Entretanto llega la hija a su casa y no la encuentra, por lo que la llama, aunque no le contesta.

Comienza su poema preguntando a la niña cómo es el lugar en que está y si está muy sola.

Si se enrojece al ponerse el sol y si los pájaros cantan camino del bosque y le pregunta si recibió la carta que no se atrevió a mandar y cómo puede decirle lo que no se atreve a susurrar.

Le dice que es hora de despedirse como el viento que pasa y se va, como una sombra.

El poema sigue ahora con la voz de Agnes, a la que vemos llegar al colegio, pasando por el laboratorio y luego por su casa mientras dice: "Por las promesas incumplidas, por el amor nunca declarado, por la hierba que abraza mis cansados tobillos, por los diminutos pasos que me siguen…

Dice que es hora de despedirse y se pregunta si al llegar la noche volverá a encenderse la vela y que espera que nadie vierta una lágrima y le dice a su hermano "para que sepas que siempre te he querido"

Sigue diciendo: "Antes de cruzar el oscuro río con el último suspiro de mi alma, empiezo a soñar una brillante mañana soleada. Me despierto cegada por la luz y te encuentro cerca de mí.

Mientras dice esto, se va acercando hasta el borde del puente y se gira.

Calificación: 4
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