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Psicosis
Psicosis

Psycho (1960) * USA

Duración: 109 min.

Fotografía: John L. Russell

Guión: Joseph Stefano (Novela: Robert Bloch)

Dirección: Alfred Hitchcock

Intérpretes: Anthony Perkins (Norman Bates), Janet Leigh (Marion Crane), Vera Miles (Lila Crane), John Gavin (Sam Loomis), Martin Balsam (Milton Arbogast), John McIntire (Al Chambers), Simon Oakland (Dr. Fred Richmond), Frank Albertson (Tom Cassidy), Pat Hitchcock (Caroline), Vaughn Taylor (George Lowery).

Phoenix, Arizona, viernes 11 de diciembre a las 14'43.

En la habitación de un motel una pareja se despereza haciéndole ver el hombre, Sam Loomis a su pareja, Marion Crane, que no ha almorzado nada, diciendo ella que tiene que regresar ya a la oficina, pues su jefe se pone nervioso si se tome demasiado tiempo para almorzar, diciéndole él que debería llamarlo y tomarse el resto de la tarde libre ya que es viernes y hace mucho calor, aunque ella le dice que el alquiler termina a las 3 y además él tiene que irse al aeropuerto, haciéndole ver lo horrible que es tener que verse en sitios como ese, diciéndole que esa es la última vez, pues no puede soportarlo ya.

Sam le dice que volverá la semana siguiente, diciéndole Marion que podrán seguir viéndose, pero decentemente y en casa con su madre, burlándose él al escucharla, aunque luego le dice que necesita verla incluso respetablemente, por lo que acepta sus condiciones, señalando que está harto de tener que pagar por todo, pues paga por las deudas de su padre, que ya murió y debe pagar la pensión de su ex mujer, aunque le dice que en un par de años habrá pagado las deudas y si su mujer se casa podrá dejar de pagar la pensión, aunque Marion le pide que se casen pese a todas las dificultades.

Cuando regresa a la oficina todavía no está su jefe, el señor Lowery, que salió a comer con un rico cliente texano, que, atraído por Marion se dirige a ella y le sugiere que le pida a su jefe que les ponga aire acondicionado, pues con el negocio que ha cerrado con él dispondrá de dinero, ya que le ha comprado a su hija, que va a casarse una casa de 40.000 dólares como regalo de boda.

Regresa el señor Lowery, su jefe, que estuvo comiendo con un rico texano Tom Cassidy que les dice a Marion y a su compañera cuando vuelven que le pidan a su jefe que ponga aire acondicionado, pues ahora tendrá dinero, ya que le ha comprado a su hija una casa como regalo de boda por 40.000 dólares, asegurándole que su hija es feliz y que el secreto para ello es tener dinero, entregándole los 40.000 dólares en billetes.

El señor Lowery le pide a Marion que lleve el dinero al banco y que le hagan un cheque con fecha de efectos del lunes, pidiéndole ella antes de marcharse permiso para irse a su casa desde el banco, pues le asegura que le duele mucho la cabeza.

Pero en vez de ir al banco, Marion va directamente a su casa y hace la maleta, cambiándose de ropa, tras lo que coge su coche dispuesta a ir a buscar a Sam, imaginándose mientras conduce la reacción de este al verla, cuando de pronto cruza por delante de ella el señor Lowery, que comprende que le ha mentido.

Pese a todo continúa su camino haciéndosele de noche y venciéndola el sueño, por lo que para a un lado de la carretera y se acuesta para descansar un rato.

La despierta a la mañana siguiente un agente que al ver el coche parado junto a la carretera se acerca al mismo, preguntándole tras despertarla si tiene algún problema, explicándole ella que trataba de descansar un poco antes de seguir, preguntándole él si se encuentra en algún apuro, asegurando ella que tiene prisa y debe marcharse, aunque el agente le hace parar el motor y le pide su permiso de conducir, tras lo cual le deja continuar su camino, viendo inquieta cómo la sigue el agente, que finalmente se desvía.

Tras darse cuenta de que su matrícula de Arizona llama la atención, Marion para en una tienda de coches usados y decide comprar un Ford con matrícula de California, fijándose en que desde la acera de enfrente la observa el policía que la paró antes.

El vendedor le pide 700 dólares aparte de su coche y ella acepta, pidiéndole al vendedor que hagan deprisa la transacción, acercándose mientras formalizan el papeleo el policía hasta el concesionario, aunque antes de que pueda hacer nada ella sube al coche y se marcha, aunque no puede evitar sentirse inquieta imaginándose la conversación que habrá entre el vendedor, extrañado de que ella le comprara el coche sin regatear y el policía, que ya sospechaba de ella y de su rapidez por marcharse.

Se imagina luego lo que ocurrirá el lunes siguiente cuando no aparezca en la oficina, imaginándose la conversación entre su jefe y su compañera, y las sospechas hasta ver que el dinero no está en el banco.

Mientras conduce vuelve a hacérsele de noche y además empieza a llover, siéndole muy molestas las luces de los demás automóviles, por lo que al pasar junto al Motel Bates decide parar para pasar allí la noche y que no le ocurra lo mismo que el día anterior.

Desde la puerta del motel observa el caserón anexo, ya que nadie la atiende, viendo tras una ventana con luz la silueta de una mujer que se pasea, por lo que hace sonar su claxon hasta que aparece Norman Bates, el dueño del motel, que le dice que tienen 12 habitaciones y todas ellas vacías, ya que desde que desviaron la carretera solo paran allí los que se pierden, como ella, que se despistó por culpa de la tormenta.

Marion se registra con un nombre falso: "Marie Samuels", tras lo que le asigna la habitación Nº 1, justo al lado de la oficina.

Dado que ella le dijo que tenía hambre y hay más de 20 kilómetros hasta el restaurante más cercano, en Fairvale, y llueve, Bates la invita a cenar en su casa con él.

Ya sola en la habitación, Marion esconde el dinero dentro de un periódico que compró poco antes de cambiarse de coche tratando de ver si había alguna noticia sobre ella.

Escucha desde su habitación una bronca entre Norman y su madre, oyendo cómo aquella le prohíbe que invite a la extraña a su casa, pues teme que quiera tener un romance con ella en su propio domicilio.

Poco después aparece Bates con una bandeja con comida, preguntándole Marion si han regañado por su culpa, diciéndole Norman que su madre está mal de los nervios, disculpándose por ella, pidiéndole Marion que pase y cene con ella en la habitación, aunque él le dice que será mejor que lo hagan en la oficina, pasando juntos a un salón anexo a la recepción lleno de aves disecadas.

Él le dice que no tiene apetito y que coma ella sola mientras hablan de su afición por la taxidermia de pájaros mientras cuida de del hotel.

Marion le pregunta si tiene amigos, respondiendo él que el mejor amigo de una persona es su madre.

Norman le pregunta adónde va y ella, asegurándole que busca una isla, preguntándole él de qué huye tras lo cual él le dice que tratar de huir es inútil, pues todos tienen algún problema, y que por mucho que se intente no hay solución y el problema existirá siempre, como en su caso, que nació con su problema y no le importa.

Le cuenta que a veces cuando su madre le habla así siente deseos de abandonarla y marcharse, pero está enferma y desde que murió su padre tuvo que ocuparse de todo, recordando que hubo un hombre que la convenció para que para que construyera eso y cuando el hombre murió sufrió un shock nervioso y sintió que no le quedaba nada.

Le pregunta por qué no se marcha, diciendo él que nunca la dejará sola, pues alguien tiene que cuidar de ella y le faltaría valor para hacerle eso incluso aunque la odiara, aunque no la odia a ella, sino su enfermedad.

Ella le sugiere que la lleve a algún sitio, diciendo él que le parece cruel llevarla a un manicomio, ya que su madre no es peligrosa y es tan inofensiva como sus pájaros y que todos le sugieren cosas horrendas con la mayor delicadeza y que hubo un tiempo en que lo pensó, pero le dio pena, pues no es una demente furiosa y solo comete pequeñas locuras, al igual que todos alguna vez lo hacen, diciéndole Marion que es cierto y que a veces con una es suficiente.

Marion decide retirarse tras la conversación afirmando que está cansada y debe hacer un largo viaje y regresar a Phoenix pues debe ver si tiene arreglo un problema que tiene allí y que está aún a tiempo de resolver, pidiéndole que le sirva el desayuno a la salida del sol, a lo que él asiente, fingiéndose al despedirse de ella no recordar su nombre, diciéndole ella llamarse Crane, aunque él lee en el libro el nombre de Marie Samuels.

Desde la salita escucha los ruidos que hace ella en la habitación contigua, por lo que descuelga un cuadro y mira a través de un agujero que hay tras él, viendo cómo se quita la ropa para disponerse a dormir.

Norman regresa tras ello a su casa mientras en la habitación Marion se sienta a hacer cuentas para ver cómo soluciona el problema del dinero y los 700 dólares que le faltan, aunque luego lanza el papel al inodoro antes de prepararse para darse una ducha.

Mientras lo hace no puede ver cómo se abre la puerta de la habitación en la que entra una anciana que le clava repetidamente un enorme cuchillo hasta acabar con su vida, arrancando la muchacha al caer la cortina mientras la ducha sigue funcionando.

Poco después se oye a Norman que grita al ver a su madre llena de sangre antes de salir hacia el hotel, observando al entrar en la habitación de Marion que esta ha sido asesinada en la ducha, por lo que tras cerrar puertas, ventanas y apagar la luz acude a la oficina donde recoge una fregona y un cubo con los que regresa a la habitación de la clienta, colocando a esta sobre la propia cortina de la ducha antes de limpiar meticulosamente la bañera.

Coloca tras ello en el maletero del coche de la propia Marion el cadáver junto con su maleta en la que metió todas sus pertenencias, para hacer un último repaso a la habitación donde descubre que se le había olvidado recoger el periódico, que coge y mete también en el maletero antes de alejarse con el coche hasta un pantano cercano al que empuja el coche, observando cómo se hunde poco a poco hasta desaparecer.

Una semana más tarde Sam Loomis escribe una carta para Marion en su ferretería de Fairvale, en la que le dice que tiene razón y que quiere vivir con ella aunque tengan poco dinero, cuando escucha cómo una mujer pregunta por él, presentándose la mujer cuando él sale como Lila Crane, a la que él parece contento de conocer, aunque ella no parece tan feliz y le pregunta si su hermana está allí, a lo que Sam le responde que no y le pregunta si le ha ocurrido algo, contándole Lila que su hermana se fue el viernes anterior de su casa y no han sabido nada de ella desde entonces, diciéndole a Sam que quiere hablar con ella, tengan lo que tengan entre ellos.

Sam, ofendido, le pregunta de qué cree que tienen que esconderse, entrando en ese momento en la tienda un hombre que se presenta como Milton Arbogast, que afirma ser detective privado, el cual le pregunta a Lila dónde está su hermana, afirmando ella que no lo conoce, asegurando el detective que gracias a eso ha podido seguirla.

Sam le pregunta qué interés tiene él en Marion, afirmando que 40.000 dólares, explicándole Lila que debió depositarlos el viernes en el banco y no lo hizo y nadie la vio desde entonces, aunque su jefe no quiere denunciarla, solo que devuelva el dinero, por lo que le pide a Sam que la ayude y colabore aunque él asegura que no está allí y pregunta si la buscaron en los hospitales en Phoenix, respondiendo Arbogast que su propio jefe la vio abandonar la ciudad y está convencido de que está en Fairvale y asegura que dará con ella, disponiéndose para ello a recorrer todos los hoteles y moteles de la zona en su búsqueda, llegando así hasta el motel de Bates.

Arbogast le dice que está siguiendo la pista de una muchacha desaparecida, asegurando Norman que no ha pasado por allí nadie desde dos semanas antes, pese a lo cual el detective le pide que le deje echar una ojeada a su libro de registro, ya que tiene una muestra de escritura de Norman, viendo que coincide con la inscrita como Marie Samuels.

Al saberse descubierto en la mentira Norman debe reconocer que sí paró una mujer con el cabello mojado que llegó muy tarde y se fue muy temprano la mañana del domingo.

Arbogast le dice que piensa que sigue por allí, y le pide que le deje ver las habitaciones.

Le pregunta tras ello si hay alguien en la casa, respondiendo Norman que no, y cuando Arbogast le dice que ha visto a alguien en la ventana le dice que es su madre que es inválida, preguntándole el detective se le dejaría hablar con ella, a lo que Norman se niega y le pide que se marche.

Poco después el detective realiza una llamada desde una cabina a Lila contándole que ha descubierto que su hermana estuvo en el motel de Bates la noche del sábado y que le parece sospechosa la actitud de Bates, estando convencido de que la madre de este la vio y habló con ella, considerando interesante volver al motel para entrevistarla, diciéndole que está casi convencido de que Sam ignoraba que Marion estuvo allí, quedando en llamarla en una hora.

Regresa al motel, no encontrando a Bates en la recepción, por lo que se dirige hasta la casa con la esperanza de poder hablar con su madre sin que él se entere, por lo que entra sin llamar y sube hasta el piso superior, donde vio que había luz, viendo cuando se acerca cómo se abre una puerta de la que sale la anciana, de nuevo armada con su cuchillo con el que acaba con el detective.

Lila y Sam esperan inquietos sus noticias, señalando ella que le dijo que tardaría una hora y han pasado ya tres, por lo que se muestra dispuesta a ir hasta el motel, aunque Sam le dice que irá él, pue ella no lo encontrará, y debe esperar por si regresa Arbogast entretanto.

Al llegar al parador, Sam grita llamando al detective, escuchando sus gritos Norman, que en ese momento está lanzándolo junto con su coche al pantano.

Sam regresa a la ferretería y le cuenta a Lila que no encontró ni a Arbogast ni a Bates, solo a la anciana que ni siquiera le pudo abrir la puerta debido a su estado, proponiendo acudir a ver al sheriff del distrito para informar de la desaparición del detective.

Al Chambers, el sheriff, y su esposa Eliza escuchan la historia de Sam y Lila, que les cuentan que Arbogast decidió regresar al motel para hablar con la señora Bates, preguntando la señora Chambers al escucharlos si se ha casado Norman, a lo que le responden que lo que quería Arbogast era hablar con su madre anciana.

Chambers tiene otra teoría, cree que Norman Bates le dio al detective alguna pista sobre el lugar al que se dirigió su hermana y salió tras su pista.

La mujer le sugiere que llame a Norman para que le explique lo ocurrido, contando Sam que él estuvo allí y no lo encontró, a lo que el sheriff le replica que Norman muchas veces no responde, pues vive como un ermitaño, aunque finalmente llama a Norman, que le confirma que Arbogast pasó por allí y que tras el interrogatorio no regresó.

Cuando cuelga, el sheriff les dice que el detective les mintió cuando les dijo que quería interrogar a la madre de Norman, ya que la mujer murió 10 años atrás.

Les cuenta tras ello que la madre de Norman envenenó a un tipo que vivía con ella al descubrir que estaba casado y luego se tomó ella una dosis de la estricnina que empleó con él, encontrando Norman los cuerpos de ambos muertos.

Al escuchar la explicación del sheriff, Sam se pregunta quién era entonces la anciana que él mismo vio a través de la ventana de su casa, y que aunque la llamó ni siquiera se volvió, concluyendo Lila que lo contado por Sam concuerda con lo que les dijo Arbogast, preguntándose el sheriff que si la mujer que hay en la casa es la señora Bates, quién es la persona a la que enterraron en Greenlawn.

En su casa, Norman discute con su madre a la que le pide que baje a la bodega, asegurándole ella no estar dispuesta a esconderse nunca más, explicándole Norman que irán a investigar la muerte de la chica y del detective y no pueden verla, asegurándole que será solo por unos días, insistiendo ella en que no saldrá de su habitación, decidiendo Norman bajarla cogida en brazos desoyendo sus protestas.

A la mañana siguiente, la del domingo, Lila y Sam esperan al Sheriff y a su mujer a la salida de la iglesia, contándoles este que estuvo en el motel y habló con Norman, que le contó lo mismo que ya sabían, asegurando que no había ninguna mujer en su casa, pidiéndoles que esa tarde se pasen por su oficina y denuncien la desaparición de su hermana y del robo, invitándolos también a cenar en su casa.

Sam, convencido de que no ve visiones y de que vio a una mujer en la casa decide ir con Lila al motel, planificando durante el recorrido hacerse pasar por marido y mujer.

Norman los ve desde su casa y baja para atenderlos, insistiendo Sam en firmar el libro, ya que, indica, debe justificar ante su jefe el gasto, viendo así el registro de Marion.

Norman les instala en la habitación 10, planificando cómo entrar en la que vieron estuvo Marion para tratar de encontrar algún indicio, sugiriendo Lila que tal vez Norman robó el dinero que llevaba su hermana para salvar su ruinoso negocio.

Dispuestos a investigar, van hasta la habitación número 1 tras asegurarse de que Bates no les ve, rebuscando una vez en esta por todos los rincones, encontrando un trozo del papel donde Marion estuvo haciendo cálculos, sugiriendo Lila, al igual que Arbogast, hablar con la anciana, debiendo Sam para ello entretener a Norman, pidiéndole a Lila que si logra enterarse de algo por la madre que tome el camino de regreso a la ciudad y no vaya a buscarlo.

Cuando salen, Sam encuentra a Norman de nuevo en la recepción y le dice que su esposa está durmiendo, por lo que ha salido para charlar un rato con él y entretenerse.

Lila aprovecha el momento para dirigirse hacia la casa, donde entra, como Arbogast, sin llamar, subiendo como aquel al piso superior, donde encuentra un dormitorio que parece estar en uso y el armario lleno de ropa de la mujer, aunque no hay nadie pese a que en el colchón está marcada la forma de una persona que estuvo tumbada allí.

Abajo Sam le pregunta a Bates si no es triste su vida solo allí y si no se marcharía si tuviera oportunidad de ello, a lo que él le replica que ese es su mundo y que su madre y él han sido allí muy felices, diciéndole Sam que parece nervioso cuando habla de su madre, tras lo que le pregunta si va a comprar otro motel y si ya ha conseguido el dinero para ello, asegurándole que su madre les dirá dónde lo guarda y cómo lo consiguió.

Norman siente que le han tendido una trampa y le pregunta dónde está su mujer y tras golpear a Sam en la cabeza sale corriendo hacia la casa para buscarla.

Cuando Lila comienza a bajar ve que se acerca Norman, por lo que se oculta bajo las escaleras, dándose cuenta una vez allí que estas bajan hasta otra puerta, la de la bodega, decidiendo bajar e investigar esa estancia, observando al abrir la puerta, que en efecto la anciana que buscaban está allí, de espaldas a la puerta, aunque no contesta cuando la llama "señora Bates", por lo que se acerca a ella y al poner su mano sobre el hombro de la anciana se gira la silla en que está sentada descubriendo que se trata de un cadáver momificado, gritando aterrorizada al verla, apareciendo en la puerta entonces otra anciana que se abalanza sobre ella con un cuchillo, dispuesta a matarla, librándose de morir gracias a la llegada de Sam que consigue sujetarla por detrás y dominarla, viendo al hacerlo cómo se le cae la peluca revelando que se trata de Norman disfrazado de mujer.

Ya en comisaría, el sheriff cuenta que Norman se ha negado a hablar con él, saliendo tras ello un psiquiatra, el Dr. Fred Richmond que les dice que ya sabe toda la historia, aunque no se la contó Bates, sino "su Madre", asegurando que Norman ya no existe.

Richmond les cuenta que en efecto Norman mató a Marion y a Arbogast y que si dragan el pantano los encontrarán junto con otras muchachas desaparecidas de la región.

Les cuenta que cuando murió su padre pasó a vivir solo con su autoritaria y absorbente madre, la cual conoció a otro hombre, sintiéndose Norman postergado, por lo que decidió acabar con ese hombre y con su madre.

Para borrar un crimen tan despreciable de su mente robó el cadáver de su madre y lo conservó y para sentir que seguía viva empezó a sentir como ella, a usar su ropa y una peluca, manteniendo incluso conversaciones, llegando en ocasiones a ser dominado por la mitad materna, no siendo nunca Norman, aunque a menudo era enteramente su madre, triunfando finalmente la mitad dominante, la de su madre.

Cuando se sentía atraído por otra mujer se alborotaba su lado materno, y eso ocurrió con Marion, por la que se sintió atraído y excitado, lo que provocó los celos de la madre que acabó con ella, aunque no se quedó con los 40.000 dólares, pues los suyos eran crímenes pasionales, no lucrativos.

Un policía va a llevarle una manta a Norman, encerrado en un cuarto de la comisaría, dándole las gracias con la voz de su madre.

Y esa voz resuena en la cabeza de Norman, que sentado sin moverse escucha cómo le dice que es muy triste que una madre deba declarar contra su propio hijo, pero que no podía permitir que pensaran que los crímenes los cometió ella, que solo puede estar sentada sin moverse y que si la vigilan se darán cuenta de que no puede moverse y que no es capaz de matar ni a una mosca, al ver cómo una se posa una sobre sus manos.

Las grúas comienzan a sacar los coches del pantano para aclarar los crímenes.

Calificación: 4