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Quién te cantará

España / Francia (2018) *

Duración: 125 min.

Música: Alberto Iglesias

Fotografía: Eduardo Grau

Guion y Dirección: Carlos Vermut

Intérpretes: Najwa Nimri (Lila Cassen), Eva Llorach (Violeta), Carme Elías (Blanca Guerrero), Natalia de Molina (Marta), Julián Villagrán (Nicolás), Ignacio Mateos (Álvaro), Carolina Yuste (Ana), Catalina Sopelana (Diana).

Blanca Guerrero trata de reanimar en la playa a Lila Cassen haciéndole el boca a boca y dándole un masaje cardiaco hasta conseguir que reaccione.

Cuando se despierta en el hospital ve a su lado a Blanca, que le cuenta dónde está y que tuvo un accidente, pero está bien, tras lo que le pregunta si sabe quién es, a lo que responde negativamente, desconociendo la respuesta a todas las preguntas.

Blanca le cuenta que es amiga suya y estaba en su casa haciendo papeleos y al ver que tardaba salió a buscarla a la playa y la encontró inconsciente en el agua.

Le van mostrando fotos de famosos a los que sí reconoce, sabiendo también el nombre de una de las famosas que le muestran y que es ella misma, Lila Cassen.

Le pregunta luego a Blanca si tiene casa, pidiéndole cuando le responde que sí, que la lleve a su casa.

Cuando sale del hospital hay decenas de cámaras y de fans grabándola.

Tampoco recuerda su magnífica casa, que da al mar, ni recuerda que es crudívora, es decir que solo come sosas crudas porque cree que es mejor para el organismo, no comiendo carne.

Mientras le preparan algo de comer recorre la casa redescubriéndola y llegando a una sala presidida por una foto gigante y rodeada de discos de oro.

Blanca le cuenta que lleva 10 años sin cantar y ha estado vivido de los derechos de autor desde que lo dejó, pero que han organizado su regreso a los escenarios porque ya no puede vivir así, teniendo ya firmadas 10 galas, siendo la primera de ellas en dos meses en Madrid, y de no hacerlas debería vender la casa y retirarse de todo, u optar por vender su vida a los programas del corazón, algo que cree sería absurdo, ya que ella tiene verdadero talento y no necesita hacerlo, pero decidió retirarse tras la muerte de su madre.

Blanca le dice que lleva 25 años con ella y que no la dejará sola.

Lila busca noticias suyas y videos en Internet e incluso trata de cantar imitándose a sí misma en el video, pero no le sale.

Ve también el video de una mujer, Violeta, imitándola.

Violeta actúa en un karaoke de Rota, donde algunos al verla la confunden con la propia Lila Cassen, de la que es toda una experta, conociendo todo su repertorio, incluidas las canciones que no son suya, desmintiendo siempre el rumor de que comía animales vivos, lo que ella asegura es una leyenda urbana.

En ocasiones se acuesta con alguno de los clientes del karaoke, como Nicolás, un vendedor de muñecos que le expresa su admiración por la estrella de los 90.

Por la mañana regresa a su casa y ve roto el cristal de la puerta del salón, sin que Marta, su hija, que está sentada en el sofá haya hecho nada por recogerlo ni le responda, observando además que ha tirado las cáscaras de las pipas por el suelo.

Solo le habla para decirle que necesita un móvil nuevo que haga mejores fotografías, pidiéndole dinero para comprarlo.

Violeta le dice que si quiere dinero debe ponerse a trabajar como ella, asegurándole Marta que lo último que quiere es parecerse a ella, e insiste en que le dé dinero, diciéndole su madre que le anularon la tarjeta y que no tiene dinero, aunque la chica lo revuelve todo tratando de encontrarlo, mientras ella le insiste en que no hay dinero.

Vuelve entonces Marta con un cuchillo que se coloca en el cuello mientras le pregunta dónde está el dinero, asegurándole que, si no se lo dice, se lo clavará, y que solo por joderle la vida sería capaz de cortarse el cuello.

Finalmente, y por miedo le dice dónde está el dinero, que es en el disco de Lila.

Esa noche, tras actuar en el karaoke, y tomarse una copa va a la playa y empieza a caminar hacia el agua vestida cuando escucha cómo alguien la saluda.

Ve que se trata de Blanca, que le dice que la vio en el karaoke y la felicita, pues nunca había visto a alguien interpretar tan bien una canción de Lila.

Entonces Violeta la reconoce y la identifica como Blanca Guerrero, la cual la invita a tomar algo con ella.

Blanca le cuenta que su madre era de Jerez y su padre de Sabadell, pero en verano bajaban allí para estar con la familia, y tuvo un novio americano que le regalaba discos que eran difíciles de conseguir en España.

Violeta, por su parte, le cuenta que es de Madrid, pero vive en Rota 10 años atrás.

Blanca le pregunta si nunca ha pensado en cantar, diciéndole que es feliz cantando las canciones de Lila, y que le alegró mucho la noticia de su vuelta, teniendo ya entradas, confesándole también que fue a verla a la puerta del hospital.

Blanca le cuenta que en realidad Lila se desmayó en la bañera, aunque en la prensa dijeron que fue en la playa.

Cuando se despiden, un hombre que se presenta como Álvaro, se acerca a la mesa de Violeta y le confiesa que es periodista y que la vio con Blanca Guerrero, a la que conoce porque es fan de Lila, y que le interesa saber cómo está.

Le pregunta tras ello si es amiga de Blanca y qué hacía con ella, respondiéndole ella que no, y que no le importa, pese a lo cual el periodista le da su teléfono, aunque ella le dice que no está interesada pese a que él le insiste en que la revista es muy generosa con sus colaboradores.

Álvaro llama tras hablar con ella a Blanca para decirle que no ha aceptado.

Cuando poco después Lila sale del bar para regresar a su casa, Blanca para a su lado para seguir hablando con ella, explicándole que no ha sido honesta y que Álvaro no es periodista, sino ayudante suyo.

Le cuenta tras ello la verdad. Que Lila se desmayó en realidad en la playa y que no está bien, aunque nadie más lo sabe, confesándole que padece amnesia.

Le cuenta tras ello que ella sabe que esa es su última oportunidad y si cancelan sus conciertos es el final de su carrera y se lo cuenta porque desea que ayude a Lila, que no recuerda quién es, pero quiere aprender a serlo y quiere que sea ella quien le enseñe.

La lleva al día siguiente a casa de Lila y le hace firmar un contrato, mientras Lila la observa escondida, hasta que Blanca se la presenta.

Comienzan pronto los ensayos, imitando Violeta a Lila, aunque le dice que le cuesta hacerlo con ella delante porque le da vergüenza.

Lila le pregunta si se había imaginado antes el momento de conocerse, contando ella que la conoció y fue amable, pues le firmó un disco, aunque no fue como esperaba.

Violeta le pregunta si no tiene miedo a fingir ser alguien que no es, diciendo que sí, que tiene miedo, pero que todavía no sabe a qué.

Violeta le cuenta tras ello su sueño, que era que Lila entraba por casualidad en el karaoke tras pinchar una rueda y ella le contaba que le encantaba "El vuelo invertido" y la invitaba a comer en su casa.

Cuando regresa a su casa, Marta vuelve a casa a comer y le dice que siente lo del otro día, aunque ella le dice que no importa, diciéndole Marta que le gustaría devolverle el dinero poco a poco, aunque su madre le dice que no hace falta.

Continúan sus clases. Una parte de estas consistente en que Lila estudia sus propias respuestas en antiguas entrevistas y le dice que lo hace, no porque tema expresar lo que de verdad piensa, sino porque no conoce la respuesta.

Luego, Lila le pregunta a Blanca a quién imitaba ella de pequeña, y le dice que cuando la conoció cantaba ya sus propias canciones que componía, porque es especial.

Avanzan en las clases y vuelve a cantar como lo hacía antes de retirarse, aunque esos movimientos, indica, la hacen parecer gilipollas y le parece imposible volver a ser aquella persona, tras lo que acaba llorando.

Pese a todo sigue esforzándose y progresa.

Entretanto, Marta sale de fiesta con sus amigos, fiesta que continúan en la playa, donde habla con Diana, su mejor amiga a la que le dice que es la mejor persona que conoce y le pide que le dé una bofetada, aunque ella se niega a hacerlo.

Se acerca tras ello a otra amiga y le dice que quería hablar con ella para contarle que cuando llamó a su novio la semana anterior y él le dijo que estaba con otro chico, en realidad estaba con ella en el baño y se la estaba chupando, consiguiendo así que esta otra chica la abofetee.

Marta se marcha tras ello sin hacer caso a Diana, que la llama, prefiriendo marcharse hasta el karaoke donde trabaja su madre, aunque cuando pregunta por esta, la camarera le dice que lleva unos días sin trabajar por su madre, que está enferma y debe cuidarla.

A la mañana siguiente, Marta le pregunta si trabajó mucho en el karaoke, diciéndole Violeta que le gustaría ir un día para cantar una canción de Lady Gaga, por lo que a lo mejor se pasa la noche siguiente.

Violeta le dice que mejor espere la semana siguiente, porque tienen muchas despedidas de soltero y es imposible salir a cantar.

Lila se considera ya preparada y le dice a Violeta que le gustaría llevarla de gira con ella, algo a lo que Violeta se niega, diciéndole que Blanca piensa que es mejor que no vaya, y que además tendría que inventarse una excusa para su hija.

Lila acepta sus excusas, pero le dice que cuando acabe la gira será ella quien vaya a visitarla, y para que la imite de verdad, puede escoger uno de sus vestidos, el que más le guste.

Coge uno y se lo prueba, yendo con él las dos a la playa, escuchando ambas la voz de Blanca que las llama cuando van a llegar al agua, aunque cuando va a regresar encuentra en la playa una de sus uñas postizas.

Al llegar a su casa, Violeta ve que Marta ha arreglado el cristal de la puerta que rompió.

Le pregunta si le apetece ir al primer concierto de Lila Cassen en Madrid, pues no han vuelto a la capital desde que se fueron, juntas, aunque Marta le dice que se le ocurre un plan mejor para ver a Lila Cassen: ir directamente a su casa.

Le cuenta entonces que la siguió y le pregunta por qué no confía en ella, insistiendo en que le diga la verdad.

Violeta le cuenta todo, explicándole que la representante de Lila quería que la ayudase a volver a cantar.

A Marta le parece tan increíble, que la abraza orgullosa, diciéndole que se van a forrar, pues podrán contarlo todo, incluso insinuando que se han liado.

Violeta llora desconsolada tras escucharla, hasta que parece llegar a una conclusión.

Lanza el móvil de su hija por la terraza cuando no la ve, y cuando regresa al salón le dice a su madre que lo va a hacer por ellas y que no cree que sea tan estúpida de pensar que Lila es su amiga, pues solo la está utilizando, tras lo que le dice que puede quedarse con el móvil y con su amiga, a la que, dice, le importa una mierda, lo mismo que a ella, que decide marcharse enfadada, viendo entonces que no están las llaves, por lo que amenaza con destrozar la casa si no se las da, comenzando a romper cosas sin que Violeta se inmute.

Va entonces a la cocina y regresa de nuevo con el cuchillo en el cuello, amenazando con rajarse la garganta si no de las llaves, aunque ella no hace nada. Ni siquiera responde por más que repite que lo va a hacer, hasta que finalmente le dice, "hazlo".

En su casa, Violeta despierta con sensación de ahogo, como cuando Blanca consiguió que volviera a respirar, en la playa y comienza a llorar.

Blanca llama a su puerta y ve que no le abre. La encuentra sentada en la cama.

Le pide que se apure, pues está ya abajo Violeta para el último día de ensayos.

Pero cuando llega a la sala de ensayos lleva la pintura corrida de llorar.

Blanca le pregunta qué ha pasado y ella le responde que no va a volver a ser Lila.

Blanca trata de calmarla y de convencerla de que todo saldrá bien, pero Lila le responde que siente no poder devolverle los 10 años que ha perdido con ella, pero puede hacer que no pierda otros 10 esperando que vuelva a ocurrir algo que no va a pasar.

Blanca le dice que estuvo con ella sin pedir una explicación y esperando protegerla, pero ella insiste en que no puede volver a ser Lila.

Blanca le advierte que si se va nunca más volverá a verla, diciéndole Lila que la comprende, tras lo que la ve marcharse sin decirle nada.

Ante de salir, Blanca le dice que puede que no ser Lila sea fácil, pero duda que pueda vivir sin cantar.

Desde la terraza, Violeta ve cómo se aleja el coche de Blanca, tras lo que ayuda a Lila a despojarse de su vestido de artista.

Mientras descansa, Violeta canturrea una canción, contándole a Lila, cuando le pregunta, que es suya, pero que cuando nació su hija, tuvo que dejar de cantar para poder cuidar de ella.

Lila le dice que es curioso, pues ella tuvo que empezar a cantar para poder cuidar de su madre, algo que nadie sabe.

Le pide que busque algo detrás de su foto, donde encuentra un disco, diciéndole que la mujer de la portada es su madre, que le cuenta, era cantante y tras escribir algunas canciones se pagó una maqueta, la que ahora tiene en sus manos ella, aunque no consiguió que nadie la contratara.

Su madre además era heroinómana.

Ella empezó a cantar imitándola, recordando que hubo un tiempo en fue una persona que no le daba asco.

Ella ganó su primer concurso con 18 años y le dieron 10.000 pesetas, por lo que fue feliz de ver que podía ganar dinero cantando, por lo que se presentó a todos los concursos de canto que pudo y a ganar casi todos.

En un año ahorró lo suficiente para llevarla a un centro de desintoxicación, consiguiendo que abandonara la heroína. Y entonces apareció Blanca.

Sacó su primer disco, que fue número uno es España, pero, le dice, en él se incluían las mismas canciones de la maqueta de su madre, y su madre fue feliz al ver que sus canciones se habían hecho famosas gracias a su hija, aunque esta le dijo que no figuraría en los créditos.

Pasaron los años y grabaron más discos, escribiendo su madre todas las canciones, sin figurar nunca en los créditos.

Pero cuando preparaba el 5º disco descubrió que había vuelto a pincharse y ella comenzó a preocuparse de que acabara yendo a la televisión a contar que era ella la autora de los discos y que era toxicómana y la odiaba por eso.

Tras sacar ese quinto disco fue a felicitarla por su 60 cumpleaños y le regaló 10 gramos de heroína y al día siguiente la llamaron para decirle que había muerto de sobredosis, y Lila murió con su madre.

Al día siguiente, Violeta la despierta y le dice que la espera en la sala de ensayos, pues les queda un día de trabajo, recordándole que no piensa volver a ser Lila.

Violeta le entrega entonces su teléfono y le pide que se llame a sí misma, sonando entonces una música, cantando Violeta la canción que compuso.

Pronto será Lila quien cante esa canción frente a su público, anunciándose esta vez en la puerta del teatro como Violeta Cassen.

Tras el debut, Violeta regresa a su casa y encuentra las paredes llenas de sangre y a Marta muerta sentada frente al televisor, aunque ni la mira.

Saca entonces el vestido que le regaló Lila y vuelve a disfrazarse de esta, regresando con él a la playa y metiéndose en el mar, avanzando entre las olas hasta desaparecer.

Calificación: 3