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Rebelde sin causa
Rebelde sin causa

Rebel without a cause (1955) * USA

Duración: 107 min.

Música: Leonard Rosenman

Fotografía: Ernest Haller

Guión: Stewart Stern (Argumento de Nicholas Ray / Adaptación: Irving Shulman)

Dirección: Nicholas Ray

Intérpretes: James Dean (Jim Stark), Natalie Wood (Judy), Sal Mineo (John Crawford / "Platón), Jim Backus (Frank Stark), Ann Doran (Carol Stark), Corey Allen (Buzz Gunderson), William Hopper (Padre de Judy), Rochelle Hudson (Madre de Judy), Dennis Hopper (Goon), Edward Platt (Ray Frameck), Frank Mazzola (Crunch).

Un joven, Jim Stark avanza por una calle de Los Ángeles totalmente ebrio hacia un mono de juguete al que tapa con un papel para que no tenga frío, tras lo que se acuesta a su lado y se duerme mientras suena la sirena de un coche policial que poco después lo llevan a comisaría por embriaguez.

En la misma comisaría hay una muchacha, Judy declarando ante el oficial al cargo de la sección de menores, Ray Frameck, al que le dice que cree que su padre debe odiarla, pues no le gusta nada de ella, ni le gustan sus amigos y le dijo que era una cualquiera.

Ese día estaba toda la familia junta para celebrar la Pascua. Iban a ir al teatro y ella se puso el vestido nuevo, entonces su padre le cogió de la cara y empezó a quitarle la pintura de los labios como si quisiera borrarle la cara. Por eso se marchó y la encontraron los policías en la calle a la 1 de la madrugada, diciéndole Frameck que quizá se fue esperando que él le prestara mayor atención, tras lo que le preguntan si quiere que llamen a su padre para ver si pueden solucionarlo y que vuelva a su casa, dándole ella el número de su casa para que lo llame.

Fuera, Jim imita el sonido de una sirena policial mientras observa que cerca de él, y con su criada negra hay otro menor, John Crawford, y al verlo le pregunta si tiene frío, ofreciéndole su chaqueta que John rechaza.

Frameck informa a Judy que irá su madre a recogerla, respondiendo ella mientras y dice que le dijeron que llamaría a su padre, llorando desconsolada, dejándose al marcharse una cajita de maquillaje.

Llaman entonces a John Crawford que entra con su criada.

Llegan entonces los padres de Jim, fijándose el muchacho en que su padre va muy elegante, por lo que le dice que es el rey del baile, haciéndole reír.

El agente Ray les manda pasar a declarar en una sala que está al lado de la de John, al que el policía encargado de interrogarlo le pregunta por qué mató a unos perritos.

El joven, que le dice que lo llaman Platón le dice que no sabe por qué mató a los perritos y que cogió el arma del cajón de su madre.

Señala la criada que la madre del muchacho tiene una hermana en Chicago y se fue a pasar allí las fiestas dejando solo al chico el día de su cumpleaños, haciendo mucho que no ve a su padre, separado de su madre.

El policía la pregunta si alguna vez vio a un psiquiatra respondiendo la criada que la Sra. Crawford no cree en ellos.

El padre de Jim trata de quitar hierro al asunto de su hijo diciendo que no cree que sea tan malo tomar una copa de vez en cuando y que él también bebió alguna vez de joven, preguntándole su mujer cuándo fue eso, debiendo decirle él que no empiece.

Le explica tras ello al policía que se trasladaron hace poco tiempo y su hijo aún no tiene amigos, pidiéndole Jim que diga por qué se han mudado.

El hombre le recuerda que le ha regalado todo lo que quería, una bicicleta, un coche…, reconociendo el chico que le compra muchas cosas, diciendo su padre que también le dan amor y cariño, tras lo que le pregunta si se enfadó porque salieron de fiesta, excusándose y diciendo que no le llevaron porque no era un buen sitio para él, pues se bebe y la gente acaba discutiendo.

Su mujer le recuerda que poco antes dijo que no le importaba que bebiera una copa.

Al escucharles discutir el muchacho reacciona gritando y diciendo que le aturden

Cuando la madre le dice que esa no es manera de comportarse su abuela le dice que ya sabe a quién se parece.

El policía decide llevarse a Jim a otra sala, preguntándole por qué no lleva zapatos, lanzándose el muchacho hacia el policía que lo esquiva y le dice que parece que le disgusta que no le detengan y le manden al tribunal de menores, preguntándole por qué quiere que le encierren, tras lo que le recomienda que le pegue a la mesa, golpeando el muchacho con los puños y los pies la mesa hasta que le duelen las manos.

Ray le pregunta si se mudaron para librarle de problemas, diciendo Jim que sus padres creen que pueden protegerle llevándolo de un sitio a otro.

El policía le dice que está yendo por el camino equivocado y le pregunta por qué lo hace diciendo que le pegó a un chico porque lo llamó gallina y sus padres no lo entendieron, y creen que puede tener amigos si se mudan y que trasladándose todo cambiará.

Mira a sus padres y dice que ella se come vivo a su padre y este se resigna, por lo que su casa es un manicomio.

Su padre quiere ser su amigo, y él no quiere herirlo, pero ya no sabe qué puede hacer si no es morirse, y se plantea que si tuviera agallas para plantarle cara a lo mejor su madre sería feliz y dejaría de molestarle, pues lo está machacando y él no quiere llegar a ser como su padre, un gallina, preguntándole cómo puede crecer algo así.

Le dice que ojalá consiguiera dejar de estar aturdido al menos por un día no sintiéndose avergonzado y sintiendo que pertenece a algún sitio…

Ray le aconseja que si vuelve a tener ganas de hacer algo así, que antes de estallar y meterse en problemas vaya hasta allí y hable con él para desahogarse, pues a veces es más fácil que con los padres, sin importar la hora.

Ya más tranquilo se reúne con sus padres y le dice a su madre que lo siente y ella le dice abrazándolo que no ha sido nada, diciéndole su abuela que aunque se ha equivocado ha dicho que lo siente y que siempre fue un chico muy cariñoso y no habrá más problemas.

El padre le ofrece al policía unos puros, aunque este los rechaza.

Al día siguiente ve desde su ventana a la chica que estaba la noche anterior en comisaría y que es vecina suya.

A punto de salir para ir al instituto no desayuna para poder encontrarse con Judy, diciéndoles a sus padres que cree que se quedarán allí mucho tiempo.

Fuera Judy fuma un cigarrillo y él le dice que la ha visto en comisaría, asegurando ella que han mejorado ya las cosas.

Le pregunta dónde está el colegio Dawson, ofreciéndose a llevarla en su coche, aunque ella le dice que irá con sus amigos, llegando entonces un coche cargado de estudiantes, besándose con Buzz, el líder del grupo.

Le dice que se alegra de que lo soltaran, diciendo él que nadie se chivó.

Le pregunta dónde está el instituto, pero ellos se ríen, aunque pese a todo consigue llegar, aunque quien más llama la atención es Platón, que llega en una moto que hace un ruido infernal.

Empiezan a entrar a clase, llamándole un profesor la atención por pisar el escudo del instituto que está en el suelo y que le dicen nunca lo había hecho nadie, excusándose él diciendo que es nuevo, viendo al darse la vuelta ve que le están mirando los amigos de Judy con cara desafiante.

Una vez dentro se fija en Platón que se peina frente a su taquilla como si fuera Alan Ladd, cuya foto tiene pegada en la puerta.

Ve una nota en la que les anuncian que ese día tiene una visita al planetario a las 2.

Allí el profesor de astronomía les habla de las constelaciones, llegando Jim un poco tarde y sentándose tras los amigos de Judy, y delante de Platón, y en el momento en que el profesor les habla de la constelación de Tauro el muge como un toro, aunque en vez de hacer gracia a Judy y sus amigos, dice Buzz que parece gracioso y que le van las peleas, apostando a que también lucha con vacas, diciéndole Platón, que es mejor no meterse con él, pues es un veleta como ella y es difícil hacerse amigo de alguien así, asegurando Jim que él no quiere hacer amistades.

Cuando el hombre les explica que el mundo acabará en una explosión cósmica como cuando fue creado, Platón se tapa la cabeza y se esconde, concluyendo el profesor diciéndoles que en la inmensidad del universo nadie echará en falta la Tierra ni los minúsculos problemas del hombre.

Acabada la clase Jim le dice a Platón que ya puede levantarse, que ya acabó todo, diciéndole este que el profesor no sabe nada de la soledad.

Fuera, el grupo de Judy planea cómo divertirse, proponiendo Buzz reírse de la "vaca" y bajarle los humos, escuchándolo Platón y Jim cuando dice que ya se le ocurrirá algo y para evitar problemas se retrasan.

Platón le dice que le esperan y que sabe de un sitio, una casa abandonada cercada a la que pueden ir escabulléndose sin que se den cuenta.

Pero observa cómo la pandilla se coloca en torno a su coche., sacando Buzz una navaja con la que le raja una de las ruedas.

Él decide bajar entonces y le dice que le gustan mucho las novelas infantiles, sacando el gato para cambiar la rueda, haciendo Buzz tras él mugidos, preguntándole Jim si le está llamando gallina, respondiendo este que sí, dirigiéndose Jim a Judy para decirle que no entiende que se junte a tipos de esa calaña.

Buzz lo provoca, pero Jim, tira la palanca que tenía en su mano para evitar problemas, aunque Buzz no está dispuesto a dejarlo pasar y abre su navaja mientras pide a uno de sus amigos que le entreguen una, insistiendo él en que no quiere jaleos hasta que le vuelven a llamar gallinas, explicándole Buzz que no es necesario clavar la navaja y que basta con pinchar, recibiendo Jim varios pinchazos a modo de ejemplo, diciéndole Buzz que si logra cortarle un botón entrará en su club.

Platón coge una cadena y trata de defenderlo, pero es reducido enseguida.

Un ordenanza los ve y llama al profesor.

Tras recibir varios pinchazos Jim consigue desarmar a su rival, preguntándole sus compañeros si lo rajan a lo que Buzz se niega, diciéndole a Jim que no debe decir ni una palabra, pues si lo hace lo matará, diciendo él que pueden verse donde quiera, pero sin navajas, aceptando Buzz el reto, citándolo a las 8 en el acantilado de Millertown donde realizarán una carrera de gallinas antes de ser dispersados por el ordenanza.

Solo entonces Jim le pregunta a Platón qué es una carrera de gallinas.

Cuando llega a su casa, Jim ve a su padre con un delantal de volantes y de rodillas recogiendo la comida que se le cayó, explicándole que la chica se fue y él le está preparando la cena a su madre que se encuentra mal y se tropezó y se le cayó.

Jim le pide que lo deje y que su madre lo vea tirado pidiéndole a su padre que se levante, pues se siente avergonzado por él.

Entretanto Judy va a besar a su padre al ver que este al entrar no lo hizo y él le dice que ya es demasiado mayor para eso, lo que les hace acabar discutiendo, pues el padre le dice que a esa edad ya no se hacen esas cosas, volviendo ella a besarlo, recibiendo una bofetada, ante lo que decide marcharse indignada.

Arrepentido, su padre le dice que anularán los compromisos y se quedarán en casa, diciendo ella que esa no es su casa, saliendo con un portazo, diciendo el padre a su mujer que no sabe qué hacer con ella, pues todo es un problema, diciéndole ella que se la pasará, pues es solo un problema de edad.

El padre de Jim entra en su cuarto para hablar con él, aun con el delantal, aprovechando él para preguntarle qué haría él si tuviera que hacer algo que es peligroso, pero que afectan al honor y a la dignidad.

Su padre se da cuenta entonces de que tiene la camisa manchada de sangre y le pregunta en qué lío se ha metido, diciéndole mientras le cura que hay que meditarlo bien, respondiéndole Jim que no hay tiempo para pensarlo reposadamente.

El padre le dice que harán una lista con pros y contras y pedirán si es necesario ayuda, insistiendo Jim en preguntarle qué hacer cuando está en juego la hombría.

Su padre trata de quitarle importancia diciendo que en 10 años se acordará de eso y se reirá, insistiendo Jim en que necesita una respuesta ya, no en 10 años.

Ante la falta de respuestas decide marcharse hacia la carrera de gallinas, en la que deberán lanzarse a gran velocidad hasta el borde del acantilado con dos coches robados, siendo el primero que salte el gallina.

Jim observa que hay gran expectación cuando llega, viendo que está también Platón, al que Judy le pregunta si es amigo de Jim, a lo que este le responde que es su mejor amigo, preguntándole ella qué clase de tipo es, respondiendo él que no suele hablar mucho, pero que cuando lo hace es sincero, para decir a continuación que quizá en verano lo llevará a cazar o a pescar con él, diciendo que aunque lo llaman Jim su nombre es James, aunque la gente que le quiere de verdad le llama Jamie.

Entretanto Buzz le pide a Jim que pruebe el coche tras sortear el que llevará cada uno compartiendo un cigarrillo, diciéndole Buzz que ha demostrado que es un gran chico, preguntándole Jim por qué hacen eso entonces, respondiéndole Buzz que algo tienen que hacer.

Antes de empezar, los demás asistente colocan sus coches formando un pasillo y encienden los faros para que los otros puedan verlos.

Judy va a ver a Buzz y le pregunta si está preparado, pidiéndole él que le dé un puñado de tierra con la que frota sus manos antes de despedirse de ella con un beso.

Entonces la llama Jim y le pide que a él también le dé un poco de tierra mientras Buzz muestra su tranquilidad peinándose antes de empezar la carrera.

Judy da la señal de partida mientras Platón cruza los dedos, comenzando así la carrera, que Buzz realiza con el peine entre los dientes.

Cuando se preparan para saltar, Buzz se da cuenta de que se le ha enganchado la chaqueta a la puerta y no puede saltar, precipitándose por el acantilado.

Casi todos se marchan dejando solos a Jim, Platón y Judy, tomando Jim la mano de esta y llevándola, junto con Platón en su coche.

La lleva hasta su casa, devolviéndole antes la cajita que se dejó olvidada en comisaría.

Platón invita a Jim a ir a su casa, diciéndole que no hay nadie y no está cansado, diciéndole que no tiene muchos amigos. Que podrían charlar y desayunar juntos como hacía años atrás con su padre, tras lo que le dice que ojalá fuera él su padre, aunque Jim se excusa y se despide diciéndole que se verán al día siguiente, anotando Platón anota su dirección en su agenda antes de marcharse.

Cuando Judy llega a su casa sus padres están en la habitación. Sale Peter a saludarla y la abraza, aunque ella rehúye a sus padres.

Jim observa que su padre se ha quedado dormido viendo la televisión en su butaca y él se tumba en el sofá junto a él, llegando entonces su madre para verlo, contenta de que ya esté en casa diciendo que no podía dormir sabiendo que no estaba, ya que oyeron en televisión que hubo un accidente en el acantilado

Él les dice que quiere hablar y necesita una respuesta concreta, contándoles que él estaba en el acantilado, empezando su madre a regañarle, debiendo él cortarla diciéndole que no le interesa nada de lo que dice y no le deja hablar, empezando ella a hacerse la víctima recordando lo que sufrió para traerlo al mundo.

Él dice que participó en la carrera porque era un asunto de honor, pues le llamaron gallina y si no hubiera ido no podría mirarles a la cara, contándoles lo ocurrido, tras lo que le muestra su deseo de ir a la policía.

Su padre trata de disuadirle y le pregunta si alguien vio su matrícula, diciéndole que nadie le dará las gracias por decir la verdad, respondiendo que es importante para él.

La madre le dice que había más personas y no tiene por qué ser él el único culpable, diciendo él que estuvo involucrado y no puede olvidarse que Buzz murió.

El padre le dice que ya ha reconocido que lo que hizo estuvo mal y eso es lo importante, diciéndole él que siempre le dijeron que dijese la verdad, diciéndole su madre que no debe ser el primero.

Su madre le dice que se irán de allí, asegurando él que no se irá y que no lo va a utilizar de nuevo para huir, pues cada vez que no puede afrontar la verdad le echa la culpa a él o al vecindario, asegurando que por una vez quiere hacer las cosas bien tras lo que le pide a su padre que le diga algo no consiguiendo que este contradiga a su madre.

Tratando de conseguir que reaccione le coge de las solapas y le pide que tenga valor, llegando a lanzarlo al suelo, debiendo separarlos su madre, tras lo que el muchacho sale dando una patada a un retrato.

Cuando llega a la comisaría ve que salen de esta varios amigos de Buzz a los que dejan en libertad pese a que les detuvieron, los cuales, al ver llegar a Jim piensan que los va a delatar, ya que va voluntariamente, proponiendo Crunch vengarse.

Jim no consigue su objetivo, pues Frameck no está ese día ni le esperan, por lo que llama desde la comisaría a Judy, aunque quien coge el teléfono es su padre y le cuelga diciendo que no conoce a ningún Jim sin avisar a Judy, que lo escucha y se enfada.

Cuando Jim regresa a su casa Judy lo espera en bata y lo llama Jamie, preguntando de dónde sacó ese nombre.

Ella le pregunta desde cuándo conoce a Platón, diciéndole él que desde esa mañana.

En la radio del coche escuchan que Buzz le dedica a Judy una canción y Jim la apaga.

Judy le dice que está deshecha por lo ocurrido y le dice que los demás le buscarán.

Él le cuenta que cuando se despertó esa mañana vio que era un día estupendo y a la primera persona que vio fue a ella y pensó que ese iba a ser un día fantástico.

Ella se disculpa por lo que hizo por la mañana y le dice que no debe creer lo que dice cuando está con los otros chicos, pues nadie es sincero.

Él la besa en la frente y ella le pregunta por qué lo hizo, diciendo él que deseaba hacerlo.

Le dice tras ello que no piensa volver a su casa y ella dice que ella tampoco, hablándole él de la casa abandonada que le mostró Platón cerca del planetario y le pregunta si quiere ir con él, accediendo ella a hacerlo.

Entretanto la banda es retenida por los tres amigos cuando regresa con su moto y le preguntan dónde vive su amigo, negándose él a decírselo, quitándole ellos su agenda antes de que la criada de los Crawford salga y los eche.

Platón sube a su habitación donde encuentra una carta de su padre, aunque en ella solo encuentra un cheque, lamentando él que solo saben darle dinero.

Tras ello decide coger de nuevo la pistola que tenía escondida bajo la almohada y sale corriendo para ir a avisar a Jim de que le están buscando.

En casa de este su padre escucha que llaman, aunque no baja a ver quién es asegurando que Jim está en casa, pues le oyó llegar en el coche, aunque acuciado por su mujer finalmente baja viendo al abrir la puerta una gallina colgada de la puerta, preguntándole los tres muchachos, subidos en un árbol, dónde está su hijo.

El padre cierra la puerta y una vez dentro comprueba que Jim no está en casa.

Llega entonces Platón que pregunta a su padre si sabe dónde está Jim, y cuando le dice que no está tiene una idea y se marcha en su moto a buscarlo.

Entretanto el padre del muchacho llama a Frameck, al igual que la criada de John y los padres de Judy, cada uno por su parte.

Ellos acceden a la casa abandonada, a la que poco después llega Platón que ve allí el coche y que le advierte que lo buscan Crunch, Goon y los demás porque creen que los ha denunciado.

Le dejan entrar con ellos y John les enseña la casa como si fuera un agente inmobiliario y ellos una pareja adinerada que busca piso.

Les explica que es una casa amplia y podrán jugar sus hijos, quejándose Judy de que los niños son molestos, pues lloran mucho, mostrándoles Platón la piscina, que podría servirles como guardería.

Platón les dice que nunca se había divertido tanto porque siempre estaba solo e iba siempre que se escapaba de sus padres, y ahora que no los tiene lamenta haberlos perdido pese a que odiaba que discutieran.

Cuenta que fue a un psiquiatra, pero como costaba mucho dinero su madre hizo que lo dejara para irse ella a Hawái.

Le preguntan dónde está su padre diciéndoles que murió, y fue un héroe en el Mar de China, recordándole Jim que le dijo que trabajaba en Nueva York, diciendo el muchacho que es como si hubiese muerto.

Como si fuera su madre, Judy le tararea una canción mientras acaricia su pelo hasta que se duerme, tras lo cual se va con Jim a explorar el resto de la casa, riendo al ver que el muchacho lleva un calcetín rojo y otro azul.

La pareja se va a otra habitación y se tumban, preguntándose ella si es eso lo que se siente al querer a una persona y le dice que una chica necesita un hombre cariñoso y bueno y que dé la cara como él, que se hizo amigo de Platón al que nadie hacía caso, demostrando que es muy fuerte y que ya nunca estarán solos y que ya quiere a alguien. Que siempre esperó a una persona que la quisiera y ahora es ella la que quiere y es muy fácil, asegurando que lo quiere con toda su alma, diciendo él que también la quiere, tras lo que finalmente se besan.

Ignoran que fuera los pandilleros han visto su coche y provistos de cadenas han entrado en la casa, descubriendo a Platón dormido.

Cuando le despiertan, y pese a verse sorprendido consigue huir hacia la piscina, donde, gracias a una manguera que voltea consigue librarse de ellos y corre a recuperar su cazadora en la que esconde la pistola tras lo que corre a refugiarse bajo una mesa, corriendo tras él los tres matones que llevan linternas para buscarlos.

Un coche de policía patrulla por la zona y comunica la aparición del coche, diciendo que piensan que es una fuga y piden que den aviso al departamento de menores.

Platón corre tratando de encontrar a sus amigos, pero encuentra la puerta cerrada, y al ver que se dirige uno de los chicos hacia él le dispara.

Al escuchar el disparo sale Jim, al que, asustado, también le dispara, aunque este consigue esquivarlo y le pregunta qué le ocurre, diciendo que lo confundió con otra persona, echándole en cara que le dejaran solo, tras lo que sale corriendo y le grita a Jim que él no es su padre.

Llega la policía atraída por los disparos y le dan el alto diciéndole que si se acerca pacíficamente no le ocurrirá nada, aunque él asustado se oculta entre los árboles, yendo tras él uno de los policías, por lo que él vuelve a disparar, dándole el policía el alto y disparando al aire.

Jim decide ir a buscar a Platón, aunque Judy trata de disuadirle diciéndole que deben marcharse, pero él le dice que debe buscar a Platón, recordándole ella que le disparó, aunque Jim le dice que fue por error y que no debieron dejarlo solo, pues los necesita, pues quería hacer de ellos su familia reemplazando a sus padres.

Finalmente Platón consigue llegar hasta el planetario donde se cuela tras romper el cristal de la puerta.

El policía le conmina a que salga antes de que se compliquen las cosas, pero cuando trata de entrar Platón le dispara para impedírselo.

Tras escuchar los disparos llega otro coche de policía y les explican los que ya estaban que hay un joven perturbado con un arma que ha herido ya a otro joven, por lo que deciden ir por detrás para tratar de detenerlo.

Ray Frameck acompaña a los padres de Jim tratando de encontrar al muchacho, recibiendo un aviso en que le explican lo que ocurre en el observatorio y la existencia de cinco denuncias por fugas en el distrito, por lo que se dirige hacia allí, viéndolo Jim llegar, junto con varios coches de policía más, otro con la criada de John.

Ray se dirige mediante megáfono a Platón advirtiéndole que fuera está la policía armada por lo que le pide que arroje su arma y salga pacíficamente.

Entretanto Jim y Judy corren hacia el Planetario también, siendo reconocido por su padre, por lo que Frameck ordena que no abran fuego.

Dentro, Jim llama a Platón y le dice que es su amigo y eso significa mucho para él, tras lo que abre la puerta del auditorio, donde estuvieron por la mañana y le pregunta cómo está, procediendo a encender la maquinaria que refleja los astros.

Platón le pregunta entonces si cree que el fin del mundo sucederá por la noche, diciéndole él que piensa que será al amanecer.

Le pregunta tras ello por qué se esconde, pues no le gusta hablar con él sin verle, recordándole que ya vio el día anterior ese espectáculo, asegurándole que no quiere hacerle ningún daño.

Finalmente se levanta y le pregunta por qué le abandonaron, diciéndole Jim que no lo hicieron, pues pensaban volver y que Judy está esperándolo.

Pese a todo él se niega a salir aunque Jim le promete que no le ocurrirá nada si sale, entregándole su chaqueta roja, que le dice que le regala.

Jim le pide a cambio que le deje la pistola, diciéndole Platón que la necesita, diciéndole Jim que solo quiere que se la deje un momento, accediendo Platón a dejársela, aprovechando Jim mientras el muchacho se pone su cazadora para sacar el cargador.

Le explica para que no se asuste que hay mucha gente fuera que quieren asegurarse de que está bien porque le quieren y por eso le mandaron a él entrar a buscarle, viendo al salir que está fuera Judy esperándolos.

Pero antes de llegar a la puerta principal observa que hay demasiada luz y dice que le deslumbran, asegurándole Jim que él lo arreglará.

Sale afuera y pregunta por Frameck, al que le pide que apaguen los faros, asegurándole que en cuanto lo hagan saldrán.

Lo hacen. Pero al ver a los policías Platón se asusta, pues dice que antes disparó contra uno de ellos, tratando Jim de calmarle diciéndole que no le hizo nada, aunque él dice que no son sus amigos y le dice a Jim que les pida que se vayan.

Jim sale con las manos en alto y le pide a Ray que pida a los demás policías que se vayan, aunque uno de ellos observa que el muchacho lleva aún la pistola y enciende nuevamente un reflector, volviendo a pedir Jim que lo apaguen, pues asustan a Platón, aunque no le hacen caso, por lo que John pierde los nervios y se zafa de los brazos de Judy que intentaba sujetarlo y trata de huir, recibiendo el disparo de uno de los policías.

Jim les grita que tiene él las balas, mostrando el cargador mientras se dirige al cuerpo ya sin vida de Platón, hacia el que corren también los policías y el padre de Jim, que al ver la cazadora roja creyó que era su hijo.

Mientras llora, Jim pregunta a su amigo por qué hizo eso, diciéndole su padre que él no pudo hacer más para evitarlo pese a que hizo todo lo posible, riendo Jim de forma histérica al ver de nuevo los calcetines desparejados de Platón, tras lo que se abraza a las piernas de su padre pidiéndole ayuda, asegurándole su padre que él estará siempre con él y le ayudará a afrontar cualquier problema y que será tan fuerte como él quiera que sea, tras lo que se lo lleva abrazado.

Mientras cargan el cadáver de John su criada llora diciendo que no tenía a nadie, acercándose Jim a él y abrochándole la cazadora, diciendo que siempre tenía frío.

Judy se abraza a él mientras su padre le pone su chaqueta.

Jim aprovecha el momento para presentarles a sus padres a Judy, sonriendo estos al ver que finalmente ha conseguido una amistad, tras lo que se alejan.

Calificación: 4