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Roma

México / USA (2018) *

Duración: 135 min.

Música: Varios

Fotografía: Alfonso Cuarón

Guion y Dirección: Alfonso Cuarón

Intérpretes: Yalitza Aparicio (Cleodegaria Gutiérrez / "Cleo"), Marina de Tavira (Sofía), Marco Graf (Pepe), Daniela Demesa (Sofi), Diego Cortina Autrey (Toño), Carlos Peralta (Paco), Nancy García (Adela), Verónica García (Teresa), Fernando Grediaga (Antonio), Jorge Antonio Guerrero (Fermín), Andy Cortés (Ignacio).

Cleo es sirvienta en casa de Sofía y Antonio en la colonia Roma de Ciudad de México.

Tras limpiar el patio e ir al aseo que hay en el mismo, la muchacha entra en la casa de sus patrones para seguir con la limpieza antes de marcharse a buscar a Pepe, el hijo más pequeño al jardín de infancia.

Cuando regresa recibe la llamada de Fermín, bromeando Adela, la otra sirvienta sobre ello y preguntándole si ya ha quedado con él, diciéndole Cleo que son solo amigos.

Mientras comen Doña Sofía le dice a Cleo que debe llevar a la tintorería los dos trajes del señor, pues se tiene que ir el viernes a un congreso en Quebec.

Luego Cleo sube a la terraza, viendo, mientras lava la ropa cómo dos de los niños corretean jugando a su alrededor, mientras en la terraza de al lado otras asistentas realizan la misma tarea, terminando ella por jugar con Pepe cuando su hermano se marcha.

La allegada del padre, con su gran coche, en el que va escuchando música clásica, y que tiene dificultades para entrar en la casa, por lo estrecho de las puertas y del pasillo, es un gran acontecimiento en la casa y todos salen a recibirlo.

Por la noche, toda la familia se sienta frente a la tele, incluyendo a Cleo, en la que el pequeño Pepe descansa, aunque ella debe levantarse de cuando en cuando si le piden algo, sin tener consideración y aunque tenga por ello que perderse parte del programa.

Cuando llega la hora de dormir debe ayudar a acostar a los pequeños y dejar todo limpio en la cocina y todas las luces de la casa apagadas antes de poder retirarse.

Cuando lo hace, a una habitación que comparte con Adela, ambas hacen gimnasia, aunque deben hacerlo a la luz de una vela, pues a la señora Teresa no le gusta que gasten luz, pese a que poco antes en la casa, tenían todas encendidas.

El fin de semana sale con Adela y quedan luego con el novio de esta, Ramón, y con Fermín, su primo, y que fue quien se lo presentó a Cleo.

Piensan en ir al cine, pero antes de entrar Fermín le propone a ella ir a la alameda y cuando acepta, Fermín le pide dinero a Ramón y van a un hotel, donde se acuestan.

Tras hacerlo, Fermín le muestra cómo realiza artes marciales, señalando que estas le salvaron la vida, pues antes andaba en malas compañías y bebía.

Al día siguiente debe madrugar y despertar a los niños, saliendo, después de desayunar,

los tres mayores con la abuela y el chófer hacia el colegio.

Ella da el desayuno al pequeño, Pepe, al que luego ayuda su madre, que le dice a Cleo que no importa que ese día el niño llegue un poco más tarde al cole, pues así podrá despedirse de su padre antes de que salga hacia su viaje a Canadá.

Cleo saca las maletas del doctor al coche, saliendo Sofía y Pepe a despedirlo, aunque al hacerlo Antonio pisa una de las cacas de Borras.

Antonio se despide cariñosamente de Pepe, y antes de subir al coche Sofía lo abraza apasionadamente a su espalda y luego le coge la cara para besarlo sin dejar que se separe, diciéndole él fríamente que serán solo unas semanas.

Cuando se macha y pierden de vista el coche Sofía regaña a Cleo por no haber limpiado las cacas del perro, llevando ella ese día ella al niño al colegio mientras deja a Cleo limpiando las numerosas cacas de Borras.

Va al cine con Fermín y le confiesa que está preocupada porque no le llegó el mes y teme estar embarazada, aunque a Fermín no le parece mal, lo que la tranquiliza, aunque poco antes de terminar la película él dice que va al servicio. Cleo le espera un rato cuando acaba la película, pero él no regresa, ni le encuentra tampoco a la salida.

Desde la ventana de la cocina, observa, triste, cómo en contraposición a ella, los niños cantan felices bajo la granizada.

Va a servir a las señoras, escuchando cómo Sofía le pregunta a Doña Teresa qué debe decirles, respondiéndole esta que debe decir que está de viaje, diciéndole que tiene que ser fuerte por sus hijos.

Los reúne tras ello para decirles que en Navidad irán a casa de su tío Pablo, noticia que solo acoge con alegría Sofi, porque tiene sus primas, y Año Nuevo a la hacienda de los De la Bárcena, donde coincidirán con los Richard, Los Matos y los Larson, pero no podrá ir su padre, pues se investigación se retrasó y debe continuar en Quebec, pidiéndoles a cada uno de los niños que le escriban una carta diciéndole que le quieren mucho y le echan de menos y que desean que regrese cuanto antes.

Habla tras ello con Cleo, que le cuenta que está embarazada, diciéndole que el hijo es de Fermín, un primo del novio de Adela que no da señales de vida.

Cleo le pregunta si la va a despedir, diciéndole Sofía que no y que la llevará al médico.

Sofía lleva a Cleo a la clínica en su enorme Galaxy, metiéndose entre dos camiones entre los que no cabe, por lo que raya el coche, quedando además encajada entre ambos, por lo que cuando llega a la clínica lleva todo el coche abollado.

Acuden a la clínica donde trabaja Antonio, y donde las recibe la doctora Vélez, aprovechando mientras esta atiende a Cleo para hablar ella con el Doctor Zabala, al que le pide que hable con Antonio, que no se ocupa ya de nada, ni del colegio ni del súper.

Cleo le dice a la doctora que lleva tres meses sin regla, diciéndole que va todo bien y espera a su hijo para finales de junio.

Sofía envía a Cleo a neonatología mientras ella sigue hablando con el doctor, siendo testigo mientras está allí de un pequeño terremoto.

Sofía, sus hijos y Cleo van a pasar Noche Vieja y el año nuevo con los De la Bárcena, quejándose los niños de que Ricky y su mujer se pasan el día hablando en inglés, y, además, señala uno de ellos, Leslie les mira como si olieran mal.

Al llegar son recibidos alegremente, encontrándose Cleo con una amiga, Benita, que observa su embarazo y la lleva luego hasta una habitación que está adornada con las cabezas disecadas de todos los perros que hubo en la hacienda, comentando Benita que al último cree que lo mataron por los conflictos con los vecinos por las tierras.

Salen todos los invitados al campo, donde practican el tiro con sus pistolas.

En Noche Vieja, decenas de invitados se reúnen en el enorme salón llena de todo tipo de animales disecados, comenzando todos a bailar.

Benita, llama a Cleo y la lleva a la fiesta de la gente pobre del pueblo, donde la gente también brinda y baila contenta.

Cuando vuelve a la casa puede ver cómo Billy, otro de los invitados abraza a Sofía, que lo rechaza, aunque él le dice que solo quería consolarla.

Cleo se queda en el corredor mirando hacia el bosque donde se ve el crepitar de las llamas, hasta que de pronto suena una campana y la gente comienza a gritar que hay fuego, debiendo salir todos para tratar de apagarlo, formando para ello una cadena humana que va acercando los cubos, mientras a lo lejos se siguen escuchando los fuegos artificiales de la gente celebrando el nuevo año.

Al día siguiente se acercan a la falda del cerro y Cleo dice que allí, en medio de la naturaleza se siente como en su pueblo.

De regreso les espera Beto, un amigo de Toño, que come con ellos, pues piensan ir esa tarde al cine a ver "Atrapados en el espacio", señalando sus hermanos que también quieren ir, algo que a Toño no le apetece y les dice que se busquen a sus propios amigos si quieren ir, hasta que Sofía señala que van todos o no va ninguno.

Van finalmente todos al cine con Doña Teresa y con Cleo, aunque Toño y su amigo Beto se separan del grupo y van más deprisa, corriendo Cleo tras ellos y llegando por ello antes que los hermanos pequeños al cine Las Américas, entreteniéndose en el quiosco, desde donde ven a una pareja que va llamando la atención, pues corretean como chiquillos molestando a la gente, reconociendo Beto a Antonio, el padre de Toño, que niega a ultranza ante su amigo que fuera él, al que también ve Cleo, aunque ante Toño simula no haberlo visto.

Unos días más tarde Cleo va en autobús a un barrio de chabolas y sin asfaltar, donde hay un mitin a favor de Echevarría del que pasa de larga hasta llegar a casa de Ramón.

Lo encuentra ensayando con su grupo de música. Le dice que desea devolverle a Fermín su chaqueta, indicando él que ya se la dará él, aunque ella insiste en hablar con él, accediendo a llevarla en el coche de un amigo hasta el lugar donde aquel suele entrenar para las artes marciales, aunque advirtiéndole que no debe decirle que le llevó él.

Llega a una esplanada donde entrenan cientos de jóvenes en artes marciales, dirigidos por el famoso señor Zovek, que, vestido como un superhéroe les anima a desarrollar su potencial, mostrándoles un ejercicio que, según él solo pueden hacer los lamas y maestros de artes marciales, viendo cómo, tras hacer que venden sus ojos, levanta una de sus piernas y eleva sus brazos, pidiendo a todos, que no ven nada extraordinario en ello, que hagan lo mismo, observando que con los ojos cerrados se desequilibran, aunque Cleo lo hace sin problema.

Terminado el entrenamiento ella se dirige a él, diciéndole que le dejó varios recados y no respondió, a lo que le contesta que el entrenamiento lo tiene muy ocupado.

Le pregunta quién le dijo que estaría allí, y aunque ella le miente él adivina que fue Ramón, al que asegura dará su merecido.

Cleo vuelve a decirle que está embarazada y que la criatura es suya, pidiéndole Fermín que no lo repita nunca más y que no vuelva a buscarlo, mostrándole con movimientos de artes marciales lo que le hará si vuelve a verlo.

Cleo escucha cómo Sofía se lamenta hablando por teléfono con alguien, quejándose de que Antonio se fue hace ya casi 6 meses y desde entonces no les ha pasado nada de dinero diciendo que no le llega, aunque ella sabe que se fue a Acapulco tras comprarse todo el equipo para bucear, mientras a los niños les envía cartas, supuestamente desde Quebec diciéndoles que los extraña mucho, pero que su investigación se ha retrasado.

Paco la escucha hablando del asunto y lo sorprende, dándole una bofetada y regañando luego a Cleo por dejarle estar allí pese a que esta había tratado de evitarlo.

Arrepentida, pide perdón al niño, al que le pide que no cuente nada a sus hermanos.

Tras jugar al Scalextric, Paco y Toño se enzarzan en una pelea, siendo inútil la intervención de la abuela para separarlos, por lo que Sofi pide ayuda a Cleo, que acababa de descubrir que Sofía se quitó ya la alianza de casada.

Pero Paco está tan enfadado que lanza una piedra a Paco, que logra esquivarla, pero su abuela le indica que podría haberlo matado.

Adela le cuenta a Cleo que el gobierno ha expropiado los terrenos de sus padres y le sugiere ir a verlos, pero ella no se atreve a hacerlo con su panza.

Llega Sofía borracha en su Galaxy y golpea todas las columnas, volviendo a destrozar el coche, tras lo que le dice a Cleo que siempre están solas les digan lo que les digan.

El 10 de junio, cercano ya el parto de Cleo, Doña Teresa acompaña a esta, con el chófer a una tienda para comprar la cuna para el bebé.

Conforme se acercaban a la tienda iban viendo decenas de vehículos policiales encargados de controlar la manifestación de estudiantes que iba a tener lugar, aparcando el coche en un lugar alejado del lugar de esta.

Mientras encargan la cuna se empiezan a escuchar fuera detonaciones, corriendo los estudiantes despavoridos, viendo desde las ventanas de la tienda, cómo, armados con palos de kendo un grupo de personas ataca a los estudiantes.

Entra un estudiante herido en la tienda con su novia, seguidos por cuatro hombres armados que los persiguen, disparando dos de ellos al estudiante, mientras otros dos apuntan a los clientes de la tienda para que no hagan nada, observando Cleo que quien les apunta a ellas es Fermín, ante el que Doña Teresa reza mientras Cleo lo mira petrificada, quedándose Fermín mirándolas un rato y apuntándolas antes de marcharse con sus compañeros.

Cuando se marchan, y mientras algunos clientes atienden a la estudiante, Cleo rompe aguas, por lo que Doña Teresa llama a Ignacio para que les ayude.

Salen hacia el coche justo detrás de un grupo de paramilitares que disparan contra los estudiantes desde detrás de un coche mientras una muchacha grita desesperada, pues alcanzaron a su novio y nadie le echa una mano.

Llegan al coche, pero las calles están colapsadas y no avanzan, mientras Cleo siente los dolores del parto, ante la angustia de la anciana, que reza el rosario sin saber qué hacer.

Consiguen finalmente llegar al hospital, corriendo Ignacio a preguntar por la doctora Vélez a la que ya había llamado Sofía, por lo que la llevan de inmediato al paritorio

Entretanto Doña Teresa debe dar los datos de la muchacha de la que solo sabe el nombre y su primer apellido, ignorando cualquier otro dato.

Mientras la llevan a quirófano aparece Antonio en el ascensor animándola, aunque no la acompaña, pretextando tener consulta.

La examinan, observando uno de los asistentes que no escucha el latido del bebé, pasándola de inmediato a quirófano, donde hacen acudir al pediatra.

El bebé nace sin latido, por lo que tratan de reanimarle, sin éxito, comunicándoselo así el pediatra, que le informa que era una niña, dejándosela para que la vea y pueda despedirse de ella, viendo luego cómo la amortajan mientras la curan a ella.

Cleo permanece triste en casa, cuando aparece Sofía con un coche nuevo, un Renault, mucho más estrecho que el Galaxy, del que dice estaba harta, pero del que dice se despedirán yendo ese fin de semana a la playa de Tuxpan, en Veracruz, pidiendo a Cleo que vaya con ellos de vacaciones, para que se anime, accediendo cuando Sofi y Pepe se lo piden.

Sofía quiere ir al hotel para dejar las maletas, pero los niños, al ver la playa piden unánimemente ir antes a la playa, decidiendo Sofía complacerles, aunque Cleo prefiere no hacerlo diciendo que no sabe nadar.

Una vez en el hotel deben poner cremas a los niños, que se quemaron, quejándose Pepe a Cleo de que no habla.

Luego, mientras cena, Sofía les confiesa que su padre no está en Ottawa, pues realmente allí estuvo solo una semana, pero que no va a regresar a su casa, y que, de hecho, hicieron ese viaje para que, entretanto él fuera a la casa a recoger sus cosas.

Los niños preguntan si se van a divorciar, aunque Antonio dijo que no sabía, como no sabía tampoco cuando iba a ir a verlos, aunque, sería pronto, pues los sigue queriendo.

Por su parte, ella va a empezar a trabajar en una editorial pese a que es química, pues su padre no les envía dinero y lo necesitan.

Comen de postre helado, pero con las noticias recién conocidas no parecen disfrutarlos.

Al día siguiente regresan a la playa y pasan un día divertido, hasta que, a última hora Sofía decide ir a revisar las llantas con Toño, dejando a Cleo a cargo de los otros niños, a los que la madre permite que se bañen, pero sin alejarse de la orilla, ya que Cleo no sabe nadar.

Esta se retira con Pepe bajo las sombrillas, viendo cómo Sofía y Paco entran más adentro de lo que les dijeron, por lo que Cleo debe entrar en el agua para buscarlos hasta donde le cubre ya del todo, excepto la cabeza, consiguiendo alcanzar a Sofi, que ya se estaba hundiendo y alejando debido a la resaca.

Consigue así sacar a la niña pese a las dificultades, atendiendo a la niña que no para de toser mientras Paco, aún asustado abraza a Cleo, encontrándolos así Sofía y Toño cuando llegan asustados, agradeciéndole a Cleo lo que hizo, pese a lo cual esta rompe a llorar mientras reconoce que ella no quería que naciera su hija, viendo cómo todos la abrazan y le dicen que la quieren mucho.

De regreso van en silencio, mientras a lo lejos comienza una tormenta. Cleo lleva cogido a Pepe en brazos y Sofi se recuesta también sobre ella y le dice que la quiere mucho.

Cuando llegan a su casa lo encuentran todo cambiado, al haberse llevado su padre las librerías y algunos libros, habiendo dejado otros por el suelo.

Arriba les espera Doña Teresa, que les explica que cambiaron las habitaciones, corriendo los niños de una a otra para ver cómo han quedado estas ahora, diciéndoles Sofía que será como vivir una nueva aventura y que irán también al pueblo de Cleo.

Todos parecen contentos con los cambios, mientras le cuentan su aventura a la abuela, a la que le dicen que Cleo la salvó, mientras esta, ahora ya contenta continúa con sus labores de antes, subiendo la ropa sucia hasta la azotea.

Calificación: 4