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Rumbos
Rumbos

España (2015) *

Duración: 93 min.

Música: Mikel Salas

Fotografía: Unax Mendía

Guión y Dirección: Manuela Burló Moreno

Intérpretes: Karra Elejalde (Pedro), Fernando Albizu (Paco), Carmen Machi (Lupe), Ernesto Alterio (Alberto), Pilar López de Ayala (Lucía), Miki Esparbé (Iván), Nora Navas (María), Emilio Palacios (Koke), Rafa Ordorika (Manu), Chistopher Torres (Luisito), Fanny de Castro (Rita), Pepa Aniorte (Fany).

A las 4'30 de una calurosa madrugada de sábado comienza un programa de radio, dando la locutora, Julia Otero, paso a la primera llamada de la noche.

En ese momento una pareja, Lucía e Iván se besan en el coche, quejándose ella de que no la besa con ganas.

En lugar de eso, él recuerda que tiene que viajar a Sevilla porque van a montar una franquicia, diciendo que dormirá en casa de una amiga de su hermana.

Y de pronto le dice a Lucía que no está enamorada de él y que le da igual todo, pues cuando le dijo que iría a casa de una amiga de su hermana no mostró ningún interés en saber cómo era ni se sintió celosa, respondiéndole ella que es porque confía en él, a lo que Iván le responde que lo que ella llama confianza él lo llama indiferencia, y falta de miedo a perderle, no enfadándose nunca con él y mostrándose siempre comprensiva, entendiendo que es porque le da igual todo, por lo que le dice que no puede continuar con una farsa en la que se siente ignorado, no entendiendo ella que estando pensando en casarse y tener un niño él lo vea como una farsa.

Él le dice que sabe que no va a ser feliz con ella porque su forma de ser lo llena de inseguridades, ante lo que ella insiste en que le quiere muchísimo pero él le dice que no lo ama, que lo quiere, pero no le ama.

Ella espera que todo sea una broma, pero él dice que en el fondo le está haciendo un favor, pese a que sea el día de la boda de su hermana a lo que Lucía le responde que se ha vuelto loco y la quiere volver loca a ella, tras lo que sale del coche, aunque regresa al momento disculpándose.

Pero él dice que es una opinión que tiene madurada pese a que habían previsto irse a vivir juntos un mes más tarde.

Ella le dice que si lo desea se enfadará y se pondrá celosa y le insultará, diciéndole él que no sea patética, tras lo que ella se va definitivamente.

Pero en vez de entrar en su casa coge un taxi.

Una vez en él ve cómo su novio lo para, aunque no es, como ella esperaba, porque hubiera cambiado de opinión, sino para devolverle la chaqueta que se dejaba en el coche y que ella le lanza despreciativamente.

Desde el taxi llama a una amiga a la que le dice que está yendo para su casa porque no quiere estar en la suya.

Pedro, el taxista le acerca un pañuelo y le dice que seguro que se puede solucionar.

Ella le dice que no entiende que la haya dejado así después de 3 años juntos diciendo que no le quiere porque le dice te quiero y no te amo, y que tras decirle muchas veces que lo que más le gustaba era que no era celosa, de pronto dice que eso le crea inseguridades, dejando una relación de 3 años en 10 minutos y justo el día de la boda de su hermana, donde paradójicamente le cayó a ella el ramo.

Recuerda no obstante que antes de hablar todo eso él le estaba dando unos besos mediocres y sin sustancia que ella le recriminó.

Pedro le dice que su novio ha sido muy hábil y le ha dado la vuelta a la tortilla haciéndole sentirse culpable a ella, aunque cree que es él quien no lo tiene claro.

Tras un rato de silencio ella le cuenta que está embarazada y que es a él al primero que se lo cuenta, aunque no quiso retenerlo con eso y pensaba decírselo a la vuelta de su viaje a Sevilla que coincide con su cumpleaños.

Antes de bajarse Pedro le da una tarjeta por si necesita volver a llamarle y le dice que a partir de ese momento, señalándole la tripa, ya nunca volverá a estar sola.

Al bajarse del taxi está a punto de ser atropellada por dos adolescentes, Koke y Luisito que van a toda prisa en un deportivo descapotable, llevando el segundo un cachorro, por lo que le pide a su amigo que no conduzca tan deprisa, pues teme que vomite.

Recuerda que de pequeños iban siempre a los coches de choque y era siempre Koke el que conducía porque ya tenía experiencia porque su padre le dejaba conducir sobre sus rodillas, mientras que los padres de Luisito ni siquiera tenían coche.

Koke espera sorprender a su novia con el coche, diciéndole que las dos cosas que más le gustan, tienen el mismo nombre, su novia y la droga: María.

Koke le dice que tienen que parar para comer algo, recordándole Luisito que se comió ya dos hamburguesas, no entendiendo que comiendo tanto sea tan delgado, y lamentando que a él no le pase lo mismo, diciendo Koke que es así desde pequeño, y que de hecho de pequeño creían que tendría la solitaria.

Francisco José, Paco, también conduce esa noche mientras escucha "Cuéntaselo a Julia" y decide llamar mientras conduce su camión para contar que no sabe cómo decirle que le gusta a una mujer pese a que lleva enamorado de ella 4 años y se ven una vez cada 15 días, aunque a veces pasan meses sin verse, señalando que pese a tener 47 años nunca ha tenido novia ni se ha declarado a una mujer.

Cuenta que Lupe, la mujer, trabaja en una fábrica de sofás y siempre hablan de sus cosas y nunca de su vida privada, pues un hijo de ella murió en un accidente y no quiere hablar de ello, pero se preocupa de él y le da buenos consejos.

Tras la llamada para en una gasolinera y va al servicio.

De la misma gasolinera sale una ambulancia ocupada por Alberto y Manu, el cual antes de marcharse tira un chicle por la ventana.

Manu le dice a Alberto que le va a echar mucho de menos, y que con su nuevo compañero no será lo mismo, pues les cuenta siempre cosas que no les importa, como sus sueños, o les enseña las fotografías de su sobrino o de sus vacaciones.

Alberto comenta que el peor insulto que podrían hacerle es llamarle peatón.

Manu le pregunta qué toma para ser tan feliz, pues desde que lo conoce nunca lo ha visto de mal rollo. Diciéndole este que lo que toma son decisiones, aunque reconoce que también él pasó una época larga en que le pesaba la vida, señalando lo paradójico que es que traten de salvar vidas y a veces no sepan salvarse a sí mismos.

Cuenta que estaba desquiciado y tuvo que ir a un psicólogo que le decía que estaba perdido, lo que coincidió además con su despido del trabajo, por lo que decidió cambiarse a otra provincia.

Pero ahora está muy contento, pues le queda solo una para decirle adiós a esa ciudad.

Manu, que no para de mirar el teléfono le pide que le llame, pues cree que no funciona su móvil, comprobando que sí le va.

Entretanto Pedro llama al programa de la radio para decir que a él también, igual que a Paco, le costó dar el paso de declararse a su mujer y fue durante 3 años al bar donde trabajaba con sus padres hasta que un día le dijo que si se iba con él nunca le faltarían besos, habiendo pasado ya 18 años desde entonces, aconsejándole que se lo diga cuanto antes, pues el tiempo pasa demasiado deprisa, aprovechando la llamada para enviarle un mensaje a su mujer en el que le dice que está loco por ella.

Poco después recibe una llamada de su mujer, que está llorando y que le dice que no ha escuchado la radio, y que tiene algo que decirle, aunque justo entonces se queda él sin batería.

Koke y Luisito siguen entretanto conduciendo por la ciudad, viendo a lo lejos unos fuegos artificiales, mientras fuman un porro, diciéndole Koke que cuando estén con María que él se quede con la amiga de esta, aunque Luisito comenta que la amiga tiene cara de pija y no querrá nada con él.

Le cuenta que algunas chicas se ponen tampones empapados en vodka para emborracharse.

Tras afeitarse en el baño de la gasolinera, el camionero sigue su camino hasta llegar a un polígono donde hay numerosas prostitutas, parando al llegar donde está una de ellas, Lupe, que al verlo se da cuenta de que se ha afeitado llevando además numerosos cortes, reconociendo que no se había afeitado desde la mili.

Le entrega una caja de bombones ya medio derretidos, preguntándole ella qué tal le fue por Alemania y que pensó que ya no volvería, pues hace ya dos meses desde la última vez que se vieron, contándole que no ha ido porque se puso enferma su madre.

Él le asegura que para él no es una puta.

Alberto le pregunta a Manu si espera una llamada, pues lleva toda la noche mirando el móvil, diciendo que lo hace por ver la hora, aunque tienen un reloj delante.

Hablan de los nombres, diciendo Manu haber escuchado que el nombre determina el destino, diciendo Alberto que a él le pusieron el de su abuelo.

Manu dice que su madre le puso a todas sus hermanas el nombre de flores, y paradójicamente todas son alérgicas al polen.

El taxista consigue recuperar el móvil y llama a su mujer diciéndole que está yendo para casa, pidiéndole ella que no lo haga, pues se va a marchar porque no está bien y no es feliz, sintiendo que no tiene vida y que se pasa las noches escuchando la radio y viendo el ordenador, recordándole Pedro que decidieron juntos que hiciera el turno de noche para luego pasar el día juntos, pero que si lo prefiere pueden cambiar de turno, aunque ella le dice que su mundo ya no es el suyo y siente que se está marchitando en esa relación, pues no la hace sentirse especial dando por hecho que siempre estará, no teniendo ya miedo a perderla, y es por eso que no la valora y le tiene cariño, pero no amor, y por eso ha decidido marcharse.

Luisito le pregunta entretanto a Koke cómo se besa, enterándose así Koke de que nunca lo ha hecho pese a que dijo que dijo que se había liado con una chica en una fiesta, diciendo que ella no la dejó besarla porque llevaba aparato de dientes.

Su amigo trata de explicarle cómo se besa pidiéndole que intente desenroscar el tapón de una botella con la lengua.

Paran tras ello en la gasolinera para comprar algo, pisando Koke al salir el chicle que tiró antes Manu, alejándose para intentar quitárselo.

Luisito aprovecha para pasear a su perro, viendo cómo se acerca un coche de policía. Se acerca al coche y pregunta si van solos, diciendo Koke, mientras se sienta en el asiento de atrás, que van con su padre, que está en el servicio,

Cuando el policía se aleja hacia la tienda Koke salta al asiento de adelante y salen a toda velocidad, siendo seguidos de inmediato por los policías.

En el camión Lupe termina los bombones y él le devuelve una foto que se le cayó y que ve es de su hijo, recordando ella que al día siguiente cumpliría 30 años, contándole que esa foto es del día de la boda de su hermana.

Recuerda que se le olvidó su último cumpleaños, cuando cumplía los 16.

Cuando llegó a su casa el chico puso una cerilla en una magdalena y le pidió que le felicitara, sintiéndose en ese momento como la peor madre del mundo, por lo que al día siguiente decidió pedir un préstamo y comprarle la moto con la que luego se mató.

Nunca se perdonó habérsela comprado y cada día se le pasa por la cabeza que podría habérselo evitado, recordando además que la moto le duró solo un mes.

Los dos primeros años fueron terribles, y recuerda que cada vez que le llegaba el recibo de un préstamo recibía una punzada.

Paco le da las gracias por haber compartido con él su historia y sus lágrimas y le dice que no iba con el pensamiento de acostarse con ella esa noche.

Cuando la ambulancia pasa delante de la casa de Manu Alberto se da cuenta de que tiene la luz encendida, diciéndole que la deja para que cuando llegue a casa le parezca que hay alguien esperando y le cuenta que ese mismo día cumplió 35 años y solo le felicitó el cajero.

Alberto le dice que entiende por qué mira entonces tanto el móvil.

Pedro sigue su ronda y ve de pronto a su lado a Iván que va en otro coche con otra mujer con la que se besa, no pudiendo evitar llorar.

Los chicos siguen su carrera perseguidos por la policía, mostrándose Koke como una persona muy hábil con la conducción, consiguiendo despistarlo y esconderse, aprovechando Luis la excusa para darle un beso diciéndole que solo quería ensayar el beso para luego.

Paco se dispone a declararse a Lupe cuando llega Fany, una de sus compañeras que necesita unos condones, contándole a su amiga las conquistas de esa noche.

Cuando Fany se marcha, Paco le pregunta si quiere casarse con él, ante lo que ella se ríe, diciéndole él que está enamorado de ella, diciéndole Lupe que no puede enamorarse de una puta, diciendo ella que esas cosas solo pasan en las películas, diciéndole entonces que si se va con él nunca le faltarán besos, besándolo ella al escuchar sus palabras y diciéndole que arranque, confesándole que no se llama Lupe, sino Esperanza, marchándose juntos mientras dejan atrás la fábrica de sofás cerrada, frente a la que trabajaba cada día.

Lucía, sentada en un banco de la calle ve pasar un autobús.

En este viaja una mujer, María, que se gira cuando ve que entra otra mujer, tratando de evitar que la reconozca, aunque esta, Rita, lo hace.

María le explica que va hacer de niñera del hijo de una amiga.

Rita por su parte le dice que ella va a cuidar a un anciano, dándose cuenta de que María lleva una maleta, diciéndole que lleva ropa de su hijo de cuando era pequeño para el chico al que va a cuidar.

Le pregunta por Pedro y le dice que hombres como él ya no quedan y que ella se llevó el último, tras lo que le dice que tiene los ojos muy rojos y que tiene conjuntivitis.

Alberto se fija al parar en un semáforo en una mujer que va con su perro y que le da comida al perro de un mendigo, aunque no le lleva nada a este, viendo cómo el pobre le quita la comida al perro.

Alberto dice que necesita meterse en el mar y que su historia es de película, pues ha conocido a la mujer y al coche de su vida casi a la vez, tras lo cual le dice a Manu que si de verdad quiere empezar de cero debe quitar del salvapantallas de su móvil la foto de su mujer y dejar de mirarlo.

Reciben justo entonces una llamada de un accidente y antes de salir Manu tira el móvil por la ventana, diciéndole a Alberto que ha tomado una decisión.

Rita observa que María no coge su móvil pese a que le suena varias veces.

Antes de marcharse le pide a Rita que salude a su marido, aunque esta le cuenta que su marido desapareció tras llamar un día desde el trabajo diciendo que no pensaba volver a casa, sin dar explicaciones, diciéndole que hay un dicho de que "el que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen", pero dice que ella ya no quiere que vuelva, pues se cansó de esperar.

María se baja finalmente del autobús.

Alberto le cuenta a Manu que tardó tanto en encontrar su coche porque era un modelo del que hicieron una edición limitada y además de determinado color y cuando salió carecía de dinero.

Reciben un aviso para acudir a un accidente y mientras se dirigen al lugar del mismo Alberto recibe una llamada de María que le dice que cuando llegó no encontró en el buzón las llaves ni estaba el coche en el garaje, temiendo que fuera su hijo Koke el que se lo llevó tras leer sus correos un día que se despistó y lo dejó abierto.

Y cuando llegan al lugar del accidente, puede observar su coche volcado en medio de la carretera en la que Esperanza y Paco tratan de reanimar a los muchachos, viendo la primera cómo Koke después de un rato abre los ojos, poniéndose muy contenta al recordar que no pudo hacer nada por su hijo, pero por este sí.

Mientras Alberto se queda parado, sin poder reaccionar, Manu recoge al perro de Luisito, observándolo Lucía desde el taxi de Pedro, y sonriéndole.

Calificación: 2