Haz clic aquí para volver a la página de inicio




Bienvenido a mi página de cine

Sexo fácil, películas tristes / El amor y otras historias
Sexo fácil, peículas tristes / El amor y otras historias

España / Argentina (2014) *

Duración: 92 min.

Música: Julio de la Rosa

Fotografía: Julián Apeztequía

Guión y Dirección: Alejo Flah

Intérpretes: Ernesto Alterio (Pablo Diuk), Quim Gutiérrez (Víctor Montero), Marta Etura (Marina), Julieta Cardinali (Valeria), Luis Luque (Andrés), Carlos Areces (Luis), Bárbara Santa-Cruz (Clara), María Alché (Camila), Mónica Antonópulos (Lucía).

Puerta del Sol. 31 de diciembre. A punto de dar las campanadas que darán paso al nuevo año, una pareja, como otras muchas espera con sus uvas en medio del bullicio.

En su casa Marina, otra chica, pela las uvas que se dispone a tomar sola, corriendo al teléfono cuando le llega un mensaje, para ver que es de publicidad.

Mientras todos gritan y cantan, la pareja de la plaza desentona pareciendo falta de confianza, cuando de pronto el chico, Víctor, asegura que se tiene que ir.

Pablo, guionista argentino asegura que la última escena de una comedia romántica es la más fácil de escribir, pues solo hace falta una gran declaración de amor en la que los dos protagonistas logran superar todos los obstáculos y deciden permanecer juntos para siempre, tras lo cual viene el beso.

Y mientras Pablo pronuncia estas palabras vemos a Víctor corriendo por las calles desiertas del centro de Madrid.

Pablo asegura que el comienzo también es fácil, imaginando por ejemplo una librería, donde Víctor busca un libro mientras Marina ojea otro, entablando conversación.

En la comedia romántica el protagonista debe tener un amigo más gordo o más tímido que él y con quien comparte sus confidencias, debiendo tener a su vez la protagonista otra amiga que viva de forma conflictiva sus historias de amor.

También podría pasar que los amigos de los protagonistas se acaben enamorando, siendo su boda la excusa perfecta para que Víctor y Marina se reencuentren.

Esos son los elementos fundamentales de la historia que ahora Pablo debe escribir.

Este se despierta cuando suena el despertador junto a Valeria, con la que convive y que cuando se levanta se queja de que vomitó la noche anterior debido a la comida.

El guionista habla con Andrés, el productor, que es además su amigo, que espera que sea una coproducción hispano argentina, adelantándole a Pablo algo de dinero, que a este le parece absolutamente insuficiente.

Sentado frente al ordenador Pablo comienza a escribir la historia del encuentro en la librería, donde Víctor y Marina comparten mesa, aunque le cuesta concentrarse con la música de piano que viene de la habitación de al lado donde Valeria da clase de música a un muchacho, aunque eso le da una idea para continuar.

Cuando Víctor y Marina salen de la biblioteca ella le explica que da clase de danza a niños, explicándole él que es diseñador de páginas web, tratando de convencerla de tomar una copa más juntos, a lo que ella se niega, pues baila al día siguiente, ante lo que él contraataca diciéndole que lo rechaza porque todavía no lo conoce bien, tras lo que se presenta formalmente, diciéndole que se llama Víctor Montero, que tiene 32 años, que se rompió un dedo con 5 años y se le quedó torcido para siempre. Que tiene un hermano que vende coches en Alemania y que sus padres viven en Barcelona y comen paella todos los domingos y que a él, como a ella lo que le gusta es el gin-tonic, tras lo que la invita a descubrir más cosas de él, aunque, en contra de lo esperado, y en vez de seguirle el juego ella le dice que es una pena, porque todo iba muy bien hasta ese momento tras lo que se marcha.

Víctor le cuenta lo ocurrido a su amigo Luis mientras salen a correr juntos, asegurando que no se pueden forzar las cosas, pues al principio todo es pasión, luego deciden vivir juntos para no pagar dos pisos, y su novia se acaba convirtiendo en su compañera de piso, perdiendo la pasión y año y medio de su vida, aunque Luis no opina lo mismo y le anima a seguir intentando conquistarla, proponiéndole ir a verla bailar, con la esperanza de que además tenga alguna amiga para él.

Pablo, que es además profesor de Literatura en la Universidad les dice a sus alumnos que sus trabajos son muy flojos, excepto el de una de alumna, Camila, que a la salida le da las gracias por sus elogios, afirmando que es un orgullo para ella que se pasó años leyendo su columna y que su novela le encantó.

Él le cuenta que tiene varios proyectos entre manos, entre ellos un guión que le encargó un amigo suyo productor, diciéndole ella que por lo menos con eso podrá cambiar de coche, al ver el viejo auto en que él la lleva a su casa.

Por el camino, ella le cuenta que también estudió cine y que empezó varias carreras que fue dejando, y que dejará también la actual porque desea marcharse fuera y estudiar otras cosas, deseando hacer una película mostrando la vida de su portero.

Cuando llegan a su casa ella le invita a tomar un té y le dice que podrá así firmarle su novela, diciéndole ella una vez arriba que se hace pis y preguntándole a él si quiere mirar mientras lo hace.

Cuando llega a su casa su mujer parece aburrida tecleando el piano, lo que le inspira la siguiente situación para su película, en la que los dos amigos acuden al espectáculo de danza de Marina, aunque Luis se aburre y se dedica a juguetear con su móvil, pese a lo cual a la salida le dice que el baile es el paraíso, pues está lleno de tías buenísimas y maricones, por lo que le dice que se van a aficionar a la danza.

Cuando sale Marina, va a saludarlo, halagándole él diciendo que le encantó porque le parecía que ella flotaba y que sus movimientos le sugerían muchas cosas.

Sale entonces una amiga de Marina, Clara, y esta le presenta a Víctor y a Luis, con los que van a tomar unas cañas, viendo en el bar que Marina es muy exigente con su gin- tonic, pues no lo quiere frío, sino que se enfríe con el hielo, y con solo dos cubitos, preguntándole Víctor si después de tomar cuatro sigue notando todo eso.

Ella le cuenta, para no mentirle, que está empezando a salir con otra persona, diciendo entonces él que no cree mucho en la amistad, viendo cómo a la salida Clara coge un taxi y le dice a Luis que cree que van en la misma dirección, yéndose juntos.

Víctor y Marina caminan hasta la casa de ella antes de despedirse.

Andrés lee las páginas del guión que le da su amigo, y pregunta cuándo se besa la pareja, diciendo él que aun falta, pues no puede ser tan fácil y tan rápido.

Ve tras ello cómo Andrés se toma una pastilla que le cuenta es para la tensión, pues tras dos whiskys le sube, aunque con la pastilla la controla, diciéndole que lo que le preocupa es que Adriana, su nueva pareja no se involucra en su relación, diciéndole Pablo por su parte que él está pasando por un buen momento en su relación.

Pero cuando regresa a su casa encuentra a Valeria en la cama junto a un tipo semidesnudo, como ella que toca el violonchelo, siendo la reacción de Valeria la de preguntarle qué hace allí, respondiendo él que no tuvo clase, marchándose tras ello a un bar donde bebe solo, pareciendo, una vez que regresa a su casa incapaz de hablar de ello con su mujer.

Habla con Andrés por teléfono y le cuenta que no está pudiendo avanzar, mientras unos operarios bajan el órgano de su mujer, insistiendo en que le pague el adelanto.

Continúa la historia con los dos amigos en un bar, contándole Luis que Clara le dice que lo que más le gusta es su "pollón", aunque no sabe usarlo, pues se corre muy rápido, diciéndole ella que debe empezar a conocer a otras chicas, y ella a otros chicos, asegurando Luis que necesita que alguien le quiera, comenzando a agobiarse, tras lo que se marcha dejando a Víctor solo.

Cuando este sale del bar se cruza con una mujer que lleva una maleta, y que no es otra que Camila, la alumna de Pablo, que este introduce en la historia como personaje, que le pregunta por una calle, explicándole a Víctor que acaba de llegar a Madrid.

Víctor llama entonces a Marina, que está durmiendo, para decirle que tiene razón, que es un tío previsible, pero que quiere invitarla a desayunar, y le pide que le deje llevarle el desayuno a la cama pidiéndole que no se peine ni se duche ni se lave los dientes.

Marina sonríe, como sonríe Pablo tras dar con la clave para continuar su guión.

Cuando Víctor llega a casa de Marina, oye ruidos en la cocina, presentándole ella al autor de los ruidos, que es Gustavo, su gato, diciéndole él que huele muy bien, pese a que ella le dice que ensayó el día anterior hasta tarde y no se duchó.

Mientras desayunan Víctor le propone salir ese mismo día hacia la playa y si superan ese primer día juntos se quedarán a dormir, reconociendo ella que la ha sorprendido.

Mientras pasean junto al mar se hablan de sus manías, contando ella que suele imaginarse a la gente de mayor y que dejó a un novio por ello, contándole él que tiene la manía de hacer figuras geométricas con las sílabas.

Pablo continúa con la historia mientras recibe un masaje en la cabeza de un extraño aparato, a punto de llegar al momento clave.

Esta tendrá lugar en un bar donde Marina le prepara un gin-tonic, siendo él incapaz de detectar esos pequeños detalles que lo hacen especial para ella, pese a lo cual acaban besándose, corriendo luego felices hacia el hotel, donde se acuestan.

Y mientras recrea ese feliz momento Pablo está, paradójicamente, solo en su cama, dedicándose a ver las viejas películas grabadas de él con su mujer en los tiempos en que eran felices, incluidos algunos momentos íntimos.

Reunido con Valeria en un bar lamenta las cosas malas que hicieron, aunque recuerda que también vivieron momentos muy bonitos juntos, recordando su primer viaje a la playa, diciéndole Valeria que la vida es muy compleja y que de un día a otro la gente cambia y que hay días que se llevan muy bien y otros que no se aguantan, señalando ella que estadísticamente son más los días que están mal que los contrarios, diciendo Pablo que quizá deberían haber tenido hijos, porque así no pensarían tanto en ellos y podrían poner el foco en otra parte, recordando ella que era él quien no quería tenerlos, marchándose enfadada y dolida.

En una comedia romántica, reflexiona Pablo, la pareja es feliz, y sabemos que si la película terminara en ese momento tendríamos la sensación de que esa pareja va a ser feliz durante toda su vida.

Continúa la historia en el momento en que Víctor deja su piso y se traslada al de ella, habiendo en ese momento un entendimiento absoluto.

Y para remarcar lo felices que son ellos están sus amigos que siempre están mal.

Y así Luis dice que no tiene fuerzas más que para ver series porque Clara le dice que son demasiado jóvenes para una relación tan seria.

Andrés le hace ver a Pablo que en su guión es todo demasiado feliz, mientras le dice que no se preocupe, que cobrará, pues está tratando de vender la productora y le pide que haga que parte de la trama suceda en París, ya que hay una productora francesa interesada en poner una pequeña cantidad.

Andrés le hace ver luego a la sensual Adriana, su novia, que le dice que le sugirió quedar con él y con Valeria un día para comer, debiendo contarle él que cortó ya con Valeria, pese a lo cual él le insiste para que hable con ella sugiriendo un intercambio de pareja que Pablo rechaza horrorizado.

Continúa su guión con Marina contándole a Víctor que le ha surgido una gran oportunidad con una de las mejores compañías del mundo para ir a París, haciéndole ver a él lo bien que estarían allí los dos, aunque él parece reacio a dejar su trabajo pese a que siempre se queja del mismo.

Mientras ojea libros en una librería, incluido su propio libro, Pablo se imagina una discusión de Marina y Víctor, en otra librería, al no estar el segundo decidido sobre el viaje además de no animarla a ella con su nuevo baile, ya que dice él no lo entiende.

Y en esa librería. Pablo se encuentra con Lucía, una antigua amiga con la que irá a tomar algo, contándole ella que sigue viviendo en Montevideo, dándose la curiosidad de que ambos compraron sus propios libros que se intercambian tras dedicárselos.

Pablo le cuenta que no llegó a casarse ni tuvo hijos, contándole ella que se separó tres años antes.

Camila vuelve a encontrarse con Víctor, del que recuerda que fue la primera persona a la que le habló al llegar a Madrid, preguntándole Víctor qué hace allí, contándole ella que ha montando una obra de teatro que ella misma escribió, contándole que es la historia del portero de un edificio que se enamora de una muchacha y deja a su familia, contándole que se van a ir de gira a París y a Roma y que podrá dejar su trabajo de camarera, aunque entretanto debe abrir el bar donde trabaja, preguntándole a Víctor si quiere entrar con ella hasta que lo abra una hora más tarde, accediendo él.

Pablo se despide de Lucía tras haber estado juntos en casa de él, diciéndole ella que se quedará unos días más allí, aunque si lo prefiere lo espera en Montevideo, pidiéndole antes de marcharse que no lea la dedicatoria de su libro hasta que no termine el que él está escribiendo.

Un poco arrepentido de lo ocurrido, Pablo trata de hablar con Valeria, aunque solo escucha el mensaje de su contestador, poniéndose a escribir tras ello de nuevo.

Continúa la historia con Marina lanzándole a Víctor el ordenador y pidiéndole que diga algo, respondiendo ella que le perdone, preguntándole ella con quién más se escribe.

Víctor habla con su amigo Luis al que le cuenta que el tema del sexo no está bien solucionado en la pareja, pues hagan lo que hagan suele haber problemas, tratando pese a todo de ver las cosas con optimismo señalando que a lo mejor estar separados les viene bien para saber qué sienten y ver su historia con perspectiva a lo que Luis le responde que puede acostarse con muchas mujeres, pero que al final acabará sintiéndose solo.

Pablo habla en un bar con Andrés delante de la hija de este, hablándole de Lucía cuando recibe una llamada de esta que no coge, animándole Andrés a llamarla, aunque Pablo le dice que lo de Valeria aun no terminó.

Un día, al llegar a su casa Víctor se encuentra con una nota de Marina que afirma que no le gustan las despedidas y que volverá en 6 meses, pidiéndole que se ocupe del piso y del gato.

Como en cualquier historia romántica, recuerda Pablo que llega un momento en que los protagonistas deben separarse.

Víctor coge un taxi y va al aeropuerto, aunque llega demasiado tarde.

Pablo consigue hablar finalmente con Valeria que le lleva a su casa y le cuenta que Lucas está de viaje, apareciendo ante él con un vestido blanco de boda, diciéndole que quería mostrárselo porque no le va a invitar.

Pablo no puede dar crédito a que se vaya a casar y le pregunta si está segura de lo que va a hacer, respondiendo ella que no, pero que ya no se puede echar atrás, pidiéndole a él que siga siendo su amigo y no la olvide, proponiéndole él una despedida.

Y tras acostarse se despiden al día siguiente, deseándole él suerte antes de volver caminando solo hacia su casa, como caminan solos también sus personajes, Víctor por Madrid y Marina por París, decidiendo el primero empaquetar sus cosas y marcharse de la casa de ella.

Se reencontrarán en la boda de Luis con Clara, contándole luego a Marina mientras toman un gin-tonic que se llevó ya todas sus cosas del piso, diciéndole ella que lo dejará también, y aunque están juntos, acompañándola él mientras ella sale a fumar, no parecen ya saber de qué hablar, acompañándola luego a su casa, diciéndole ella antes de despedirse que se volverá a marchar en dos semanas, tras las Navidades.

Él le cuenta que la revista cerró y le echaron, aunque como le dieron dinero pudo montar una revista en Internet con una sección de danza y está contento porque está realizando cosas suyas, reconociendo que no tuvieron demasiada suerte. Que tal vez si hubieran estado juntos en el mismo sitio podría haber funcionado lo suyo.

Solo, como sus personajes, Pablo deambula por el pasillo de un hospital extrañado. Finalmente entra en una habitación donde convalece Andrés al que iba a ver pensando que era cierto lo que le dijo por teléfono de que tenía una oficina nueva.

Le cuenta que Adriana le dejó tras enamorarse del "Turco" con el que hicieron un intercambio de parejas, aunque eso le vino bien, porque él le compró la productora y todas las películas, por lo que le podrá pagar el guión, señalando que además le dijo que el guión costaba el doble de lo que él le había ofrecido.

Brindan pues por el guión con el alcohol que Andrés tenía escondido en la mesilla, estando Pablo contento de terminar por fin algo de lo que empezó.

Se despide cuando su amigo ve rodeada su cama por sus numerosos hijos y nietos.

Pablo reflexiona diciendo que todas las comedias románticas terminan con una gran declaración de amor y con un beso, quedando fijadas sus vidas en un momento feliz, antes de que empiecen los problemas, momento en que las películas se parecerían demasiado a la vida, algo que a él no le gustaría que ocurriera.

Tal como comenzó la historia, Víctor sale corriendo desde la Puerta del Sol donde estaba con una chica y corre por el desierto Madrid hasta la casa de Marina, que al abrirle le pregunta qué quiere, a lo que él responde que quiere estar con ella, ese día, ese año y todos los que vengan después aunque tenga que cambiar su vida.

Ambos han tenido otras parejas, pero como con el gin-tonic, la diferencia está en los pequeños detalles, y a él le gustan los pequeños detalles de ella y no quiere perder el tiempo y quiere cuidar de ella, que finalmente lo besa y abraza emocionada.

Pablo repasa su guión recién terminado y se acuerda del libro "Madrigal" que le regaló Lucía y en cuya dedicatoria recuerda que esas páginas son en parte suyas, partiendo tras ello en un buque hacia Montevideo.

Calificación: 3