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Sonámbulos
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España (1977) *

Duración: 96 min.

Música: José Nieto

Fotografía: Teo Escamilla

Guion y Dirección: Manuel Gutiérrez Aragón

Intérpretes: Ana Belén (Ana Cuesta), Norman Brisky (Norman), María Rosa Salgado (María Rosa Gala), Lola Gaos (Fátima), Javier Delgado (Javier), José Luis Gómez (Juan), Eduardo MacGregor (Médico), José Manuel Cervino (Pepe), Félix Rotaeta (Félix), Ricardo Franco (Javier), José Luis Borau (Director de la biblioteca)

A finales de 1970 un grupo de jóvenes vascos son juzgados en un consejo de guerra sumarísimo acusados de la muerte de un inspector de policía, pidiendo el fiscal militar 6 sentencias de muerte.

Aquello provocó que toda la oposición se uniera para salvarles la vida, habiendo muchas asambleas y manifestaciones.

Los trabajadores de la Biblioteca Nacional, reunidos en asamblea se plantean que deben colaborar con el comité de arte y cultura, debiendo designar a un delegado para que acuda a la reunión que celebrarán el jueves en casa de la actriz Maria Rosa Gala, permaneciendo la hija de esta, Ana Cuesta, compañera de ellos dormida durante la reunión, debido a sus fuertes dolores de cabeza y mareos.

Tan fuertes, que, no se despierta en un principio cuando los antidisturbios, rompiendo los cristales de la sala en que estaban reunidos, entran a caballo y comienzan a golpear a sus compañeros, siendo ella misma golpeada cuando finalmente despierta.

Un grupo de sus compañeros se parapeta tras un cuadro de Goya para evitar que les ataquen hasta que un hombre que lo observa todo desde una silla en lo alto advierte que se trata tan solo de una copia sin valor.

El chivato, Juan, recoge a Ana, aún sin conocimiento, y la lleva a la trastienda.

Cuando se recupera le pregunta si es hija de Maria Rosa Gala, diciéndole que él estudió con su tío Norman, pero que ahora trabaja en la limpieza de la biblioteca.

Le pide que le lleve un libro a su tío Norman, que trabaja en ese momento de traductor en el teatro.

Le cuenta mientras trata de reanimarla, pues sigue mareada, que también conoció a su padre y que le gustaba mucho su música y que conoce a su madre, diciéndole que su tío le dijo que no se llevan nada bien, aunque ella lo niega.

Poco más tarde acude con su hijo al teatro para llevarle el libro a su tío.

Este discute con el director de la obra de Strindberg que se va a representar durante un festival internacional de teatro, pues este desea que se mantenga la música que él les proporcionó, diciéndole Norman que su música se perdió, aunque rebela a un compañero, aprovechando que el director no habla español, que la que él ha decidido poner en su sustitución la escribió su hermano antes de morirse.

De pronto, y mientras pasa entre los actores que ensayan la obra, Ana cae al suelo y comienza a tener convulsiones.

La llevan al hospital donde, el doctor que la atiende, indica que padece un proceso de degeneración celular del cerebro.

Norman le cuenta que está viviendo con la madre de Ana desde que su hermano murió y que quiere que Ana y el niño vayan también a vivir con ella.

Luego Norman le presenta al niño al doctor, que le dice que su tío también es médico y muy bueno además, pues a él le salvó la vida al conseguir una medicina que cuando estuvo enfermo era muy difícil obtener, salvando la vida de muchas otras personas, figurando por ello su nombre en muchos hospitales.

Norman le dice luego al doctor que quiere llevarse a Ana y atenderla él, recordándole su amigo que él no puede ejercer la medicina y que la policía continúa vigilándole y que no solo debieron quitarle el título, sino aplastarle como una cucaracha.

Le cuenta luego a Ana, aunque sigue sin sentido y tras un cristal, que le quedan pocos meses de vida y que la cuenta atrás comienza cuando pierda el control del esfínter y luego sentirá que su cuerpo comienza a pudrirse y a dar un olor fétido, tras lo que dejará de gozar del sexo y a sentir como si un gato comenzara a comer su cerebro con pequeños mordiscos y una mano retorciera su corazón.

Pero, le dice, ahora tiene las llaves del armario de luna de su casa, donde escondía sus medicamentos y si vuelve a casa con ellos podrá iniciar el tratamiento, aunque, le advierte que sus medicamentos producen una liberación que colocan al paciente más allá del bien y del mal y de la memoria, que se va borrando poco a poco.

Pero si le entrega su mente la salvará y empezará a contemplar el espectáculo de la vida de otra manera, pues, ya que se va a morir, todo le está permitido.

Ana regresa, en efecto, con su hijo, a casa de su madre.

El niño ve a Norman leyendo el libro que le llevó Ana, y le cuenta que, es un cuento sobre una princesa que está enferma por la muerte de su madre, pero que hay un mago que tiene el libro de la sabiduría para ayudarle

Entretanto, la madre de Ana celebra la reunión del comité de arte y cultura en el salón, que está junto a la habitación, de la que los separan unos cristales opacos, tras los cuales se pueden distinguir sus figuras mientras comentan la condena y que, si en 5 días el Consejo de Ministros no conmuta la pena, los ejecutarán, por lo que se plantean que leerán durante la representación, en el teatro, un comunicado, y lanzarán panfletos.

El niño encuentra el libro y lo lleva a la habitación, donde le lee a su madre la historia de la reina y el mago, contando la historia que el mago le dijo a la princesa que para ser libre debía destruir a su madre, la reina.

Ya a solas, Norman y Maria Rosa discuten, pues ella afirma que no hay remedio para Ana, como dijo el médico, al que él acusa de ser un imbécil, y que sí hay cura, pidiéndole ella que no use una de sus curas milagrosas, diciendo él que con su tratamiento adquiriría una nueva forma de conocimiento, aunque Maria Rosa lo acusa de loco y de criminal, aunque él afirma ser inocente, mientras se pelean.

Aparece entonces el niño que les dice que su madre le da miedo, pues está soñando y llora, por lo que les pide que le dejen quedarse allí con ellos.

Entra entretanto, y mientras Ana duerme en la habitación una empleada de hogar y se lleva el libro.

Cuando al día siguiente el niño la despierta ella ve las sábanas mojadas y le pregunta si se ha hecho pis, diciéndole el niño que no ha dormido en esa cama, lo que la asusta.

Se da cuenta además de que ya no está el libro.

En la biblioteca recibe la visita de dos policías que le preguntan por un libro en que hay un mago y una reina, aunque dicen ignorar el título y el autor, buscando la ficha del "Libro de todas las cosas", aunque dice, el archivo que contiene la referencia ya no existe, pidiéndole ellos que lo encuentre para el día siguiente, aunque ella le dice que ha pedido la excedencia a partir del día siguiente, aunque ellos le aseguran que estará.

Su jefe le dice que le dará la excedencia si encuentra el libro que falta en su sección, pero que mientras no aparezca tendrá que seguir yendo a trabajar.

Le cuenta a Juan, que le encargó llevar el libro el día anterior, que este desapareció, diciendo él que su casa encierra muchos secretos, al igual que su familia.

Le explica que, durante un tiempo, su tío Norman se dedicó al contrabando de medicinas y así salvó a mucha gente, aunque era él quien se arriesgaba, hasta que las cosas fueron mal y entonces fue él el delincuente y el contrabandista y acabó trabajando allí, en la biblioteca como limpiador.

Él la invita a comer lentejas, diciendo ella que ya comió muchas lentejas, recordándole Juan que su padre tenía dos pasiones: las lentejas y las mujeres.

Había entonces una enfermera, enamorada de su padre, que le proporcionaba las lentejas a su madre, que las utilizó para cebarlo y enamorarlo, y cuando se casaron a la enfermera solo le dieron un puesto en la cocina, y le confiesa que esa enfermera, Fátima, es su madre.

Ana le dice que apenas la conoce, pues cuando ella vivía allí ya no estaba, diciéndole él que volvió más tarde.

Le recuerda que su madre tenía un bulbo en el pecho en forma de pata de gallina, signo de una enfermedad que contagió a su padre y su padre a ella.

Le dice luego que si quiere recuperar el libro se ponga en manos de su tío Norman.

De vuelta a su casa, ve que su madre le ha preparado lentejas y solo entonces se atreve a admitir que detesta las lentejas, diciendo que las hizo por ella, porque creía que le encantaban, confesando entonces que a ella tampoco le gustan las lentejas, que siempre ha detestado, pero las hacía por ella y por su padre.

Maria Rosa dice, cuando entra Fátima, que ese día fregará Norman, a lo que ella se niega, pues dice, es su trabajo, aunque Maria Rosa dice que a ella si le importa que ella friegue los platos donde ella come, insistiendo Norman en hacerlo.

Maria Rosa le dice a su hija que Fátima es como una rata. Que cuando era enfermera se dedicaba a asustar a los enfermos inventando historias sobre ellos, aunque luego fue ella la que quiso ir a servir allí.

Se llevaba mal con todas las criadas y no paró hasta echarlas a todas, y, aunque cree que cocina bien solo prepara guisos grasientos y espesos y cuece tanto los alimentos que les quita toda sustancia y les roba el café y les da un agua coloreada, habiéndola descubierto incluso escupiendo en su taza.

Que exige ser mandada aunque no obedece las órdenes, no entendiendo Ana por qué no la echa, respondiéndole que sabe demasiadas cosas de ellos.

Norman le dice a su sobrina que el tratamiento comenzó ya, aunque ella le dice que no ha notado nada, asegurándole él que puede hacerle sentir lo que quiera por extraño que parezca, incluyendo el placer sexual, preguntándole él cuánto tiempo hace, y si es desde que comenzó la enfermedad, diciendo ella que desde antes. Que disfrutaba hasta que dejó de necesitarlo a él y luego dejó de necesitarse a sí misma y luego no quiso ya probar con otra gente.

Norman le dice que le demostrará que puede vivirlo sin amor y sin afecto, pues este es solo culpabilidad. Y sin amor el placer es más intenso.

Observa que está allí Fátima, ahora en labores de enfermera, que, le dice, Norman, forma parte del instrumental.

Ana comienza en efecto a gozar ante su tío y Fátima, debiendo echar de allí al niño cuando aparece y pregunta qué le están haciendo, y tras responderle él que disfrutar.

Le dice lo mismo a Maria Rosa, cuando aparece, pidiéndole que siga tocando el piano, preguntándole en ese momento Fátima a Ana qué opina de la enfermedad de su padre, y le recuerda que puede contraerse solo de una manera, tras lo que le dice que ella era muy bella y gozaba mucho con el amor y hacía gozar y que su padre le decía que era una diosa disfrazada, abriéndole Ana la blusa y contemplando el bulto de su pecho.

Recibe la visita de dos policías, uno de los que estuvo el día anterior en la biblioteca y su jefe, insistiendo en que necesitan el libro.

Javier, el policía que estuvo el día anterior le comenta que la hija del inspector asesinado declaro el día anterior en el juicio y dijo que su madre salió a abrir y oyó un disparo y comprendió que a su padre le habían disparado y le salió sangre por la boca.

Ella se enfada, diciéndole Pepe, el superior, que debe tratarlos bien como a cualquier otra visita, pues solo son funcionarios e igual sirven a un régimen que a otro y que puede que pronto tengan que servirlos a ellos.

Cuando se marchan, aparece Laly Soldevila, que forma parte del comité y temen que la policía aparezca en el teatro, diciendo Ana que ella los sacará, pues no le importa lo que le puedan hacer ya.

Aparece entonces Juan, que le dice que se ha despedido de la biblioteca.

Ella le pregunta por qué se siente atraída por todo lo que debía odiar y odia lo que le debería gustar.

Juan le cuenta que durante muchos años guardó el libro que busca, aunque lo que quieren no es el libro, sino la llave que pende de él, que abre el cajón de las sorpresas.

Él le dice que para conseguir el libro debe destruir a su madre, la reina, y le pide que vaya a su cuarto de la biblioteca el jueves por la noche después del teatro.

Aparecen tras ello un grupo de actores para una nueva asamblea.

El jueves, día de la representación, acuden Ana, los activistas y los policías.

Ana cruza el escenario justo cuando se levanta el telón y se dirige a los policías a los que lleva afuera de la sala hasta la Biblioteca Nacional, donde está ya Félix, el otro de los policías que la visitaron el día anterior, junto con varios policías más, diciendo Félix que necesitarían 12 años solo para leer los títulos de todos los libros que hay allí.

Pepe le dice que el libro no les importa, que quieren saber dónde está el cajón de las sorpresas, pues el movimiento vasco que trabaja en Madrid lo utiliza como refugio.

Le preguntan también si hay militares en el movimiento vasco, diciendo ella que no conoce a nadie, tras lo que le dicen que si explotan las bombas, morirán niños y gente inocente, golpeándola uno de los policías que la llama asesina.

Pepe, le dice que le da vergüenza pegarle mientras vuelve a preguntarle por el cajón de las sorpresas, que ella dice ignorar de qué se trata, tratando solo de buscar el libro, pese a que sabe que a ellos no les importa.

Luego el otro policía, Javier, le lanza encima varios cubos de agua.

En la última escena ven sorprendidos actores y el público, entre el que se encuentra un nutrido grupo de militares de alta graduación, cómo alguien grita "No a las penas de muerte" y explican que mientras ellos ven esa obra se lleva a cabo en Burgos un proceso militar sumarísimo, tras lo que lanzan panfletos.

Ana despierta viendo a su lado al jefe de los policías junto con otro policía comiendo lentejas, repitiéndose entre ellos la misma conversación que Ana tuvo antes con su madre, ya que el jefe afirma que nunca le gustaron las lentejas aunque las come.

Finalizada la obra, Ana observa que cuelga de su cuello la llave que todos buscaban con la, que tras buscar una cerradura oculta abre el armario del teatro observando, que detrás hay un cuartito donde está su madre, habiendo una rotativa, libros, panfletos y banderas del Partido Comunista y ejemplares de Mundo Obrero.

Su madre sale esperándola fuera un grupo importante de policías que la llevan detenida.

Ana acaba ingresada en un hospital.

Van a verle sus familiares y comen juntos, diciéndole a su madre que ha encargado lentejas, porque sabe que le gustan.

Les muestra que ha apuntado en una libreta las cosas que le gustan y otras que necesita recordar.

Su madre le dice que ha ido a despedirse, pues al día siguiente ingresa en la cárcel porque ella la denunció, y le pregunta si se acuerda de que lo hizo.

Ella no responde. Empieza a leer las cosas que se apuntó en su libretas. Cosas como dónde está su dormitorio, o la puerta del baño, o que debe levantarse para orinar, que pertenece al partido y quiere a su madre, o que su color favorito es el azul para el día y el gris para la noche o que a su jefe le huele el aliento, pero es muy atento.

Norman le coge la libreta y lee una frase: "Solo se destruye aquello que se ama".

Cuando se va su familia llega Juan, que le lleva el libro desaparecido donde estaban todas las respuestas a todas las preguntas y una advertencia: "guárdate de la reina, la reina es la muerte, pero guárdate también del mago, el mago es la locura.

La reina posee el libro, pero solo el mago puede descifrarlo y después te destruirán

Si quieres conocer todas las respuestas a todas las preguntas te destruyes, si renuncias a saber, te salvas.

Mientras pensaba en qué hacer, la princesa escribió el libro.

Juan se marcha tras contarle esto y la deja pensando.

Calificación: 2
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