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Superlópez

España (2018)

Duración: 108 min.

Música: Fernando Velázquez

Fotografía: Arnau Valls Colomer

Guion: Borja Cobeaga, Diego San José (Cómic: Jan)

Dirección: Javier Ruiz Caldera

Intérpretes: Dani Rovira (Juan López / "Superlópez"), Alexandra Jiménez (Luisa Lanas), Julián López (Jaime González Lidenbrock), Maribel Verdú (Ágata Müller), Pedro Casablanc (Juan López), Gracia Olayo (María), Ferrán Rañé (Almirante Skorba), Gonzalo de Castro (Jan), Mireia Portas (madre biológica).

En el Planeta Chitón de 250.000 habitantes, y donde gobierna el dictador, Almirante Skorba, el científico Jan y su esposa están felices por el nacimiento de su primer hijo, aunque de inmediato ven que aparece una nave, lo que les desconcierta, pues creen que es imposible que se enteraran tan pronto, y, para librarlo de su destino deciden subirlo a una nave, y enviarlo a la zona más avanzada del planeta Tierra, esperando que algún día les libere del dictador, cuando crezca.

Un grupo de soldados entra en el laboratorio, escoltando a Skorba, que dice que lo sabe todo y que no debe considerarlo su hijo, pues es un experimento, por lo que les exige que se lo entreguen.

Aparece también Ágata, la hija del Almirante, que le pide que le deje actuar a ella, aunque Skorba le recuerda que es demasiado blanda, pues cuando le pidió que acabara con todas las mascotas del planeta acabó escondiendo algunas, asegurando ella que ya no es tan blanda y tras ver que sus padres lo enviaron a la zona más avanzada de la Tierra, a Estados Unidos, le dice que ella conseguirá capturarle y no lo decepcionará, diciéndole su padre que lo quiere vivo, pues es el arma definitiva, por lo que cuando lo capture bajará él a la tierra para ir a buscarlo él.

Ágata avanza tras la nave de su primo, hasta que esta choca con el satélite Hispasat y desvía su rumbo hacia España mientras ella continúa hacia Estados Unidos.

Un matrimonio va en su furgoneta, con el rótulo de Taller López, cuando ve una luz que piensa es la de alguien que quiere adelantarle, observando cómo en efecto pasa a su lado a toda velocidad hasta acabar en un campo.

Juan López, el dueño del coche ve la oportunidad de hacerse con un dinero vendiendo las piezas de lo que él piensa es un meteorito o un asteroide, aunque, cuando se acercan escuchan el llanto de un bebé, viendo, cuando se abre la cápsula, que dentro hay, en efecto un bebé, aunque con una peculiaridad: tiene bigote, lo que le lleva a decir a Juan que no es un niño, sino un enano, insistiéndole su mujer en llevarlo, pues lleva mucho tiempo rezando para tener un hijo y es la respuesta a sus plegarias.

Cuando ella lo coge, Juan trata de hacerle una gracia, viendo cómo el bebé le agarra del dedo y se lo rompe.

Finalmente deciden llevarse la cápsula y al niño a su casa, junto al taller donde esconden la nave, tras lo que tratan de mejorar el aspecto del niño, al que afeitan, para ver cómo enseguida le vuelve a crecer el bigote, diciéndoles su pediatra que por todo lo demás es un niño normal, aunque cuando trata de ver sus reflejos le hace atravesar la pared de la patada.

Un niño, en realidad que puede levantar un coche sin ningún esfuerzo si trata de encontrar algo que se le cayó debajo, y que lanza por los aires a la niña a la que empuja en el columpio

Un niño con el que nadie quiere jugar al fútbol, porque, es tan rápido que no deja que juegue ningún otro niño y que empotra al portero contra la red, pese a que su padre le pide que no haga esas cosas delante de los demás y que trate de disimular para parecer normal, pues es tan impopular que no va ningún niño a su cumpleaños, tratando su padre de consolarle diciéndole que, si hubiera nacido en otro país, destacaría, pero que tiene la mala suerte de vivir en España, donde, para ser feliz hay que ser mediocre.

20 años después

Juan dormita en su sofá cuando le despierta el teléfono. Ve que es Jaime, su jefe, que le pregunta si se quedó dormido, lo que niega, diciéndole que baja a verle a su despacho, debiendo Juan ducharse, lavarse los dientes, hacer sus necesidades, y llegar a su despacho en el tiempo que Jaime tarde en llegar a él.

Jaime, que además de jefe es su amigo, le dice que ha contratado a una chica que le gustó durante la entrevista que le hizo, reprochándole Juan que use su puesto para ligar, pidiéndole Juan que le ayude a conquistarla, acudiendo a la fiesta de bienvenida que le ha preparado, pese a que Juan le recuerda que nunca preparan fiestas de bienvenida.

Ve de pronto gracias a sus poderes que le ayudan a ver lo que hay al otro lado de la pared que la nueva contratada de la empresa Llauna, S.A. es una antigua compañera de estudios, Luisa Lanas, a la que le dice que normalmente cuando entra alguien nuevo le hacen una fiesta, aunque solo acuden Jaime, Juan, y dos obreros.

Ella va al baño tras hacerse una foto y Jaime le pregunta a Juan de qué la conoce, diciéndole que coincidieron en la universidad y ella era la novia de un amigo, pidiéndole Jaime que, cuando le pida que vaya a por hielos, no regrese.

Pero Juan, de nuevo gracias a sus poderes puede ver y escuchar cómo Luisa le cuenta a una amiga por teléfono que el jefe de recursos humanos trata de ligar con ella, por lo que pondrá una excusa y se marchará, ante lo que Juan decide no marcharse pese a la petición de Jaime, y cuando lo envía a por hielo, va a la cocina y lo fabrica echando su aliento al agua, viendo cuando regresa que Luisa se fue ya.

Él hace lo mismo y la sigue hasta el metro, invitándola a tomar una pizza, aprovechando para preguntarle por Robert, aunque ella le dice que ni llegaron a ser novios y que le decía siempre que Juan escondía algo, aunque ella le decía que era normal.

Unos chicos comienzan a molestarles y Luisa se encara con ellos, y, aunque él trata de evitar el conflicto, uno de los chicos lo tumba tras empujarlo con solo un dedo.

Humillado, ya solo en el metro, y mientras recuerda a sus padres pidiéndole que no destaque, escucha que el metro se estropeó y va sin frenos a toda velocidad y la gente va muy asustada dentro, por lo que decide dar el paso.

Comienza a correr por las vías tras él hasta adelantarlo y lo espera para pararlo ante los viajeros, que ven cómo se lo lleva por delante, quedándose pegado al cristal.

Sigue tratando de pararlo corriendo hasta la siguiente estación, donde hay un tope contra el que el tren chocará, por lo que coge la manguera antiincendios y la enrolla para que choque contra esta, mientras él coloca sus manos para pararlo, aunque entonces la manguera funciona como una goma e impulsa el tren hacia el lado contrario, lo que le hace sentirse avergonzado pese a que evitó el choque.

Una cámara de la empresa Chit Technologies graba la escena.

La presidenta de la compañía presenta en la sede de la empresa el Chitobot, un robot que realizará las labores de la casa y que será toda una revolución cuando le informan de que lo han encontrado.

La mujer, Ágata recibe la noticia de que alguien evitó el accidente del metro en España que ellos provocaron, y, aunque el video no grabó su cara, pues se puso una gorra que robó, saben que es la persona que buscan.

Ella pide que avisen a sus clones de España, pidiéndoles que tengan cuidado, no debiendo olvidar que se trata del arma definitiva.

Toda la prensa española se hace eco del suceso ocurrido en el metro, aunque Luisa, cree que se trata de un truco publicitario, pues es imposible que haya un superhéroe español, estando ella más preocupada por Jaime, del que piensa que la enchufó solo para ligar con ella.

Aparece entonces este y les cuenta que Ágata Müller, la que llama gurú tecnológica va a llegar a España, viendo poco después en televisión cómo es entrevistada a su llegada por la prensa, enviando un mensaje, que solo él sabe que le va dirigido, dándole las gracias por ser ese gran héroe, diciéndole que juntos pueden hacer grandes cosas.

Desde la sede de Chit en Barcelona, en la torre Agbar, Ágata contacta con su padre para informarle de que por fin ha encontrado al hijo de Jan, diciéndole que entretanto ha extendido su tecnología por todo el planeta y lo controla todo, aunque no logra impresionarlo, le dice que otro lo habría arrasado en dos días y habría vuelto, recordando ella que le dijo que lo quería vivo, por lo que le pide que se una a ella y lo arrasarán juntos, diciéndole su padre que si cuando llegue él no lo tiene ya arrasará el planeta, pero con ella dentro.

Juan vuelve a salir con Luisa a cenar, aunque antes de llegar, y mientras va en el autobús comienza a oír en su cabeza una voz, la de Ágata, pareciendo tener una radio dentro de su cabeza que le dice que tiene que ir a verla, pudiendo gracias a su poder auditivo detectar de dónde le llega la voz, asegurando haber ido a ayudarle.

Llega así hasta la torre Agbar, donde uno de los clones le dice que le esperaban.

Llega así hasta una sala donde le espera Ágata con la cena, aunque no entiende nada, pues para él Ágata es la de las aspiradoras, contándole que tiene una licuadora suya.

Ágata le dice que llevaba 30 años buscándolo y le pide que se siente con ella, asegurándole que son iguales y vienen del mismo lugar y no pueden estar toda su vida en ese planeta, diciendo él que al escucharla parece que fuera extraterrestres, diciéndole ella que la gente no puede hacer las cosas que hace él, correr a esa velocidad o detener a un metro.

Le dice que ella le puede llevar a un sitio donde puede ser normal.

Pero ve a Juan impaciente, y al leerle la mente ve que es porque desea estar con Luisa, que ya le está esperando con impaciencia.

Intenta detenerlo uno de los clones, golpeándolo, empujándolo Juan, ante lo que se queda con su brazo en la mano, comprobando que se trata de un androide, confirmando Ágata, al ver su superfuerza que es la persona que busca, por lo que cierra todas las puertas y lo rodean sus hombres, pidiéndoles que acaben con él.

Un ejército de guardias trata de reducirlo, pero sus porras no le hacen el menor daño, acabando con ellos mismos, que se deshace de ellos pese a lo numerosos que son gracias a su fuerza y a los rayos que lanza con sus ojos, consiguiendo escapar, lo que no preocupa a Ágata, que conoce ya su punto débil, Luisa, cuyos datos encuentra en una tarjeta que Juan llevaba en la chaqueta, pidiendo su ADN.

Uno de sus robots aspirador que tienen en Llauna, S.A. comienza a moverse por su cuenta y detecta el ADN en un vaso que escanea, enviando los resultados por ordenador, y cuando Jaime trata de evitarlo se ve atacado por el aspirador.

Con la ayuda de los operarios de limpieza destrozan al robot, aunque ve que el ordenador de Luisa ha transmitido ya el ADN de esta.

Juan va a casa de Luisa, que no le abre, viendo que no estaba, que llega tras él bebiendo vino y borracha tras haberlo esperado en el restaurante sin que llegara.

Jaime la llama desde el autobús y le cuenta que ha visto a un robot aspirador enviando su ADN a alguien.

Entretanto, Juan le dice que le contará lo que ha sucedido cuando lo tenga claro y cuando hable con sus padres.

Ella le dice que lo que le pasa es que tiene miedo porque sabe que están enamorados y le pide que suba con ella a su casa, asegurando él que lo haría sin pensarlo, pero que si lo hace en esas circunstancias se consideraría un ser despreciable y se marcha, preguntándole ella qué tiene que hacer para que le dé un morreo, regresando él y haciéndolo, justo en el momento en que llega Jaime con el aspirador y los ve.

Pero no llega solo él, también Ágata, que le pregunta a dónde va con la aspiradora, creyendo él que es del servicio técnico.

Pero Ágata lee su mente y ve que Jaime también está pensando en Luisa, por lo que le dice que, si le ayuda, Luisa será suya, abriendo la puerta de la furgoneta y viendo Jaime a Luisa pidiéndole que suba.

Entretanto, Juan llega a casa de sus padres, diciéndole su padre que en cuanto vio el telediario supo que era él pese a que su madre decía que no sería tan gilipollas.

Les dice que quiere saber la verdad, pues dice, hay una chica que le quiere llevar a otra galaxia, comprendiendo que en efecto es de otra galaxia cuando sus padre se lamenta de que parara el metro.

Finalmente, sus padres le muestran la nave en que llegó, y que tuvieron escondida durante esos años, y que vuelve a encenderse al darle a un botón, apareciendo un holograma de Jan, su verdadero padre que le dice que es el arma definitiva para acabar con Skorba, y que incluso volará y que llegará un día en que entenderá que es su esperanza y que la nave le llevará a Chitón si sube en ella, para salvarlos.

Pero él no tiene ganas de volver, y cree que ya habrán encontrado otra solución en tanto tiempo, poniendo la excusa de que tiene mucho trabajo y que no quiere destacar.

Pero su madre, que encontró una tela con una S, le dice que le hará un traje con esa tela ahora que es un superhéroe, asegurando él que los héroes no existen, aunque acepta ponerse el traje ante la insistencia de ella, aunque para su padre parece un drogadicto, pese a lo cual le dice que tiene que aprender a volar, subiéndole para ello a lo alto de la torre del taller, desde donde le piden que se lance, aunque no se atreve, no funcionando lo de apretar el puño, por lo que finalmente le lanza, pero para caer a plomo, y, aunque no le pasó nada no quiere volver a probarlo.

Aparecen entonces tres niños en sus bicicletas que comienzan a insultarlo por llevar unas bragas por fuera y a preguntarle si la S significa sarasa, haciéndoles él una peineta, observando los niños cómo empieza a elevarse en el aire, por lo que, asustados, se marchan corriendo, observando él que luego, al hacer una peineta con el otro puño comienza a volar a toda velocidad, aunque como no controla el vuelo acaba cayendo al mar cerca de Mallorca, acabando, tras su siguiente intento en el País Vasco.

Y aunque no sabe dominar su poder, poco a poco comienza a disfrutar y consigue llegar a su casa, colocándole su madre, antes de marcharse, el traje de superhéroe debajo de su ropa normal.

Llega entonces a casa de sus padres, Luisa, que le reprocha, una vez a solas en su cuarto, que no le contara la verdad la noche anterior y le dice que lo sabe todo y que esa gente quiere ayudarle a regresar a su hogar, y Ágata está muy arrepentida de su modo de actuar y le pide perdón, aunque Juan nota algo raro en ella, de cuando en cuando un sonido robótico y le falla un ojo y le pregunta por lo de la noche anterior.

Pero no lo sabe, porque Luisa en realidad es un robot con su voz, aunque la que habla es Ágata, que debe aceptar que hable Jaime, que sí sabe lo que ocurrió y cuenta que fueron solo dos besos mal dados en un portal, y eso no los hace novios, y además se va a ir a otra galaxia, pues no puede seguir allí haciendo esas cosas raras, recordando él que no son cosas raras, sino superpoderes, como su supervista, rayos X, superoído, capacidad de volar y superfuerza, diciéndole entonces Luisa que su amigo Jaime es superlisto y se dio cuenta de lo suyo y lo traicionó, pese a que sabía que Luisa le gustaba, reconociendo Juan que le cuesta hacer amigos, pero que a Jaime lo quiere, pues es su único amigo, llorando Jaime al oírlo.

Al verlo así, Ágata indica que lo hará a su manera, haciendo que Luisa bese a Juan, tras lo que le golpea y luego lo lanza contra una pared que atraviesa, dándose cuenta entonces de que no es Luisa realmente, y trata de quitarse la ropa para volver a ser un superhéroe, aunque deben ayudarle sus padres a hacerlo.

Recibe entonces varios puñetazos de ella que no puede evitar, por lo que se arma con una sartén que usa como escudo y con la que la golpea, lanzándola luego al suelo, tratando su madre de defenderlo golpeándola con el zapato, aunque la robot la coge y está a punto de lanzarla cuando Juan la golpea con un jamón, arrancándole la cabeza.

Ágata le dice a Jaime que necesita a la verdadera Luisa para atraerlo, pues no puede llevarlo a la fuerza.

Jaime le dice que ya le ayudó y ya acabó su trato, leyendo Ágata su mente y viendo que quiere avisar a Luisa decide obligarlo a que les ayude.

Los padres de Juan le dicen que la verdadera Luisa está en peligro por su culpa y si no quiere salvar el planeta debe al menos salvarla a ella, por lo que acude volando a verla hasta el arco del triunfo en Barcelona.

Le habla de sus superpoderes, aunque Luisa no le cree y le dice que paró el metro y que incluso puede volar, pensando ella que son escusas para dejarla y le pide que le demuestre que vuela, diciéndole él que si lo hace allí en medio lo descubrirá Ágata, que le dice, es de su mismo planeta.

Para demostrarle que lo dice en serio se quita su ropa y se queda con el traje de superhéroe, aunque entonces todos los que están disfrazados de superhéroe por allí para conseguir dinero le dicen que no puede trabajar allí sin el permiso de su jefe.

Mientras discute con los otros "superhéroes", Ágata secuestra a Luisa y le hace llegar a Juan un mensaje en que le pide que se una a ellos para acabar con esas patéticas criaturas si no quiere que le haga daño a Luisa.

Regresa a la torre Agbar para tratar de salvar a Luisa, viendo que tienen atados a Luisa y a Jaime, que le indica que no debe salir del ascensor, pues es una trampa, aunque demasiado tarde.

Luisa insiste en que no tiene superpoderes, aunque él le muestra que tiene supervista, lo que le lleva a ver que tiene un tatuaje con el nombre de Robert.

El sonido que solo escucha él le hace caer y no poder hacer nada.

Tratan de halagarle para que se levante y los salve, aunque cuando empiezan a criticarlo ven que sí reacciona y le ayudan a recuperar sus superpoderes y con sus rayos X funde la puerta de acero y consigue salir, llevándose volando a sus dos amigos.

Llega entretanto Skorba, deseoso de encontrar al hijo de Jan, viendo cuando llega n que ya no está, por lo que Skorba le vuelve a decir a Ágata que es la vergüenza de la familia, pues su primo, con solo 18 años lleva ya dos genocidios, mientras que ella ha dejado que ese planeta siga vivo, diciendo ella que todo el planeta está bajo su control aunque no se den cuenta, diciéndole su padre que de qué sirve si no se dan cuenta, y le dije que ojalá no fuera su hija, ante, lo que, muy enfadada le desenchufa el egoísmo, viendo que es en ese momento cuando su padre piensa que por fin está orgulloso de ella.

Toma el lugar del padre en el trono de este y dice que tiene un planeta que arrasar.

Juan y Luisa van hasta la casa de su padre, donde Juan decide quemar su traje de superhéroe, llegando entonces la nave en que llegó Skorba, viendo que su traje no arde.

Llega Ágata que le dice que piensa arrasar el planeta, comenzando por su familia, viendo cómo su trono se convierte en un enorme robot, ante lo que Juan decide recuperar su traje.

Mientras él se lo pone, su padre dispara al robot con su escopeta, sin causarle mal alguno, haciendo ella que uno de sus brazos se convierta en succionador que se lo lleva sin que su hijo pueda evitarlo, lanzando luego a Juan de un lado a otro mientras los chavales a los que asustó unos días antes lo graban todo.

El robot lanza con tal fuerza a Juan que acaba en medio del Camp Nou, en pleno partido, decidiendo cortar la red de la portería para lanzársela al robot, aunque cae sobre su madre, que es también succionada, pisoteando a Juan una y otra vez.

Al tratar Jaime de llamar su atención para alejarla y evitar que acabe con Juan, cuando ve que saca una sierra circular del brazo izquierdo es también succionado con el derecho, decidiendo volver a insultarlo para tratar de que reaccione.

También Luisa trata de llamar la atención del monstruo, saliendo con la furgoneta de su padre mientras Jaime y sus padres se meten con él.

El monstruo trata de succionarla, viendo Luisa cómo de pronto deja de hacerlo, debido a que Juan logra arrancarle el brazo succionador.

Trata de golpearla sin éxito, diciéndole Luisa que haga como en su primera cita y la derribe de un soplido, lanzando este en efecto sobre el robot mientras Ágata duda de su capacidad y le dice "no trates de hacerte el héroe, López", a lo que le responde: "me llamo Superlópez", empañando con su viento helador la cabina, tras lo que lo empuja haciendo que tropiece con la furgoneta de su padre y caiga a la piscina, de la que salen poco después sus padres y Jaime, así como Ágata.

Los niños, que han grabado todo comentan que preferían lo de Sarasa a Superlópez.

Luisa le dice que ahora si cree que puede ser un poco superhéroe, diciéndole él que no sabe si ella será capaz de vivir con eso.

Todo parece haber acabado bien, aunque su madre le recuerda que sus verdaderos padres le están esperando en Chitón confiando en que vaya a salvarlos, diciéndoles él que no deben preocuparse, pues lo tienen todo controlado.

La nave de Ágata regresa, en efecto a Chitón, donde los padres de Superlópez se muestran felices de volver a ver a su hijo después de tanto tiempo, aunque a quien Ágata hace pasar por su hijo es Jeferson Noruega, el Spider-Man pasado de quilos con el que Juan se peleó junto al Arco del Triunfo de Barcelona, y que pasará a ser el nuevo líder de Chitón.

Ahora, ya sin obstáculos, Juan y Luisa despiertan juntos, poniéndose él su traje de Superlópez con el que, tras desayunar sobrevuela la ciudad, donde su aparición no concita todos los parabienes que esperaba, ya que, por su culpa subirán los impuestos para hacer frente a los destrozos causados en la ciudad por su actuación, a lo que han de sumar el parón en la línea 1 del metro por el accidente y la suspensión del partido de la suspensión de copa.

Algunos dicen que es una cortina de humo para que no se hable de otras cosas.

Otros dicen que no tiene pinta de héroe tan flaco, tan feo y con ese nombre tan ridículo.

Luisa por su parte se queja de que siempre llegue tarde porque prioriza sus actuaciones como superhéroe a su vida en pareja, diciéndole que debe aprender a conciliar ambos mundos, diciendo él que, si alguna vez hay una catástrofe y no hace nada, la culpa será suya, cosa que ella está dispuesta a asumir.

Y cuando pide la cuenta le dicen que ya la pagó un tipo que está en la barra, y que cuando se vuelve, observan es un hombre con un chupete que, de pronto se hace invisible, desapareciendo así "El Señor de los Chupetes".

Entretanto, en Chitón, descontento con su situación, Jeferson Noruega trata de regresar a la Tierra robando una de las naves pequeñas.

Calificación: 2