Haz clic aquí para volver a la página de inicio




Bienvenido a mi página de cine

Testigo de cargo

Witness for the prosecution (1957) * USA

Duración: 116 min.

Música: Matty Malneck

Fotografía: Rusell Harlan

Guión: Billy Wilder, Harry Kurnitz, Larry Marcus (N.: Agatha Christie)

Dirección: Billy Wilder

Intérpretes: Tyrone Power (Leonard Vole), Marlene Dietrich (Christine Vole / Helm), Charles Laughton (Sir Wilfrid Robarts), Elsa Lanchester (Miss Plimsoll), John Williams (Brogan-Moore), Henry Daniell (Mayhew), Ian Wolfe (Carter), Torin Thatcher (Mr. Myers), Norma Varden (Mrs. Emily Jane French), Una O'Connor (Janet McKenzie), Francis Compton (Juez), Philip Tonge (Inspector Hearne), Ruta Lee (Diana).

El asesinato de Emily Frech, una adinerada solterona lleva a la policía a sospechar que el mismo es obra de Stephen Vole, un inventor sin oficio ni beneficio, casado con una cantante alemana que, tras la muerte de esa mujer se ve favorecido con toda su fortuna.

Sir Wilfrid Robards, un abogado cascarrabias con fama de ser el mejor en su oficio recibe la visita de ese hombre solicitando sus servicios. Pero Sir Wilfrid ha salido del hospital con graves problemas de corazón y no es aconsejable que se ocupe de casos que requieran demasiado apasionamiento y, aunque en principio rechaza el caso, finalmente se ve picado en su orgullo y decide aceptarlo como un reto.

El empeño es difícil, pues todos los indicios inculpan a Leonard, pero él se ocupa de atar todos los cabos.

El unico testimonio a su favor es el procedente de Christine, su mujer, que señalaría que él llegó a las 21.26 a su casa y el asesinato se produjo a las 21.30, pero Wilfrid se entera entonces de que Christine ya estaba casada cuando se unió a Leonard y decide no utilizar su declaración.

Sí lo hará en cambio el fiscal. Y ella declarará en contra de su marido contando que llegó a su casa a las 10.10 y con la chaqueta manchada de sangre.

Su testimonio es fundamental contra Leonard, si bien sir Wilfrid contará a última hora con una ayuda inesperada. Una mujer le entrega unas cartas pertenecientes a Christine en la que esta confiesa su amor hacia otro hombre y su disposición a declarar en contra de su marido para así librarse de él.

Con su testimonio Leonard será declarado inocente.

Sir Wilfrid ha triunfado de nuevo, pese a lo cual no se siente plenamente satisfecho. Piensa que existe algo que se le está escapando. Y muy pronto sabrá de qué se trata. La propia Christine se lo contará: su relato ante el tribunal era cierto, pero no las cartas. Ella urdió el plan para conseguir que quedara en libertad. Le ama profundamente y sabía que actuando así conseguiría liberarle. Si declaraba a su favor, el resultado no sería tan favorable dado que lo tomarían como una declaración interesada.

Leonard también estaba seguro de que Christine haría algo. Pero el pago que le tiene preparado no es el esperado por ella, ya que él, que mantenía en secreto una relación con otra mujer, se marchará con ella a disfrutar del dinero, dejando a Christine en la estacada.

Pero ella le ama demasiado como para dejarlo marchar, y antes que verlo con otra prefiere acabar con él.

Sir Wilfrid, sorprendido y admirado por esa mujer decide hacerse cargo de su defensa.

Calificación: 3