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Thirst
Thirst

Bakjwi (2009) * Corea del Sur / USA

Duración: 133 min.

Música: Jo Yeong-wook

Fotografía: Chung Chung-hoon

Guion: Park Chan-wook, Jeong Seo-Gyeong (Inspirado en "Thérèse Raquin" de Émile Zola)

Dirección: Park Chan-wook

Intérpretes: Song Kang-ho (Sang-hyun), Kim Ok-bin (Tae-ju), Shin Ha-kyun (Kang-woo), Kim Hae-sook (Señora Ra), Park In-hwan (Padre Roh), Song Young-chang (Seung-dae), Oh Dal-su (Young-du), Mercedes Cabral (Evelyn).

Sang-hyun, es un sacerdote católico que proporciona ayuda y consuelo espiritual a los enfermos del hospital, debiendo incluso colaborar en una ocasión en un masaje cardiaco que le dan a un hombre que está a punto de fallecer.

Pero esa vida no le llena y desea hacer algo más importante para la humanidad, por lo que le pide a su superior, el padre Roh que le envíe al laboratorio Emmanuel, donde se realizan investigaciones sobre un virus letal, pues desea ofrecer su cuerpo a la ciencia para que realicen las pruebas que necesiten, aunque el padre Roh le dice que esas investigaciones no están aprobadas por el Vaticano y no se sabe lo que hacen allí realmente, aunque él dice que es demasiado duro ver morir a la gente y quiere ayudar de una forma activa.

Consigue que le destinen finalmente al Laboratorio Bioquímico del Padre Emmanuel en África, donde realizan la investigación sobre el Virus Emmanuel, que, le informan, se caracteriza porque primero aparecen ampollas en las extremidades, y luego en labios, párpados y orificios nasales, extendiéndose luego al tórax a través del aparato respiratorio y digestivo, uniéndose finalmente las ampollas para terminar abriéndose.

Cuando se produce en los músculos, se desarrollan grandes úlceras que terminan en hemorragias y si llega hasta los órganos internos se provoca una hematemesis y el paciente acaba muriendo desangrado, por lo que, le dicen, si se infecta durante el proceso del experimento, morirá, pues no hay cura.

Le preguntan por la verdadera razón por la que se presentó voluntario, pues no quieren mártires, diciendo él que está convencido de que Dios le ayudará.

Le cuentan que, desde que el padre Emmanuel aisló el virus, no hubo ningún africano entre las 600 víctimas, siendo el 80% de los afectados, misioneros, es decir, solteros, por lo que es conocido como la maldición de Bazira, la diosa de las viudas.

Le explican que le inyectarán primero la vacuna y luego el Virus Emmanuel inactivo, y tras ello observarán si fue efectiva la vacuna.

Realizado el experimento, escribe que pasado un mes jugaba al voleibol, pero que, de tanto tomar el sol se le está cayendo la piel, y tiene heridas y ampollas en las manos, hasta que llega un momento en que comienza a vomitar sangre y le salen ampollas por todo el cuerpo, por lo que es llevado al quirófano, pese a lo cual fallece.

Pero tras anotar su fallecimiento se dan cuenta, tras su última trasfusión de sangre que vuelve a respirar y que las ampollas de su piel desparecieron.

6 meses después, y ya de regreso en su país, es recibido por un grupo de personas enfermas que consideran que su sanación es un acto milagroso y salen a su encuentro para pedirle que rece por ellos o por sus hijos enfermos, llevando una figura de Cristo vendada como él, que aparece así para ocultar sus ampollas, llamándolo la gente el "Santo Vendado".

Él le explica al padre Roh que no sabe cómo surgió el rumor, aunque hay gente que se curó de verdad.

Respecto del experimento, él es el único paciente curado de entre 50 voluntarios.

Poco a poco su piel mejora y sigue haciendo su labor en el hospital, entreteniendo a los niños con cáncer con juegos de magia, cuando de pronto aparece una mujer para buscarle, pues, dice, le informaron que es el único superviviente de entre 500 personas y quiere que ayude a su hijo, pues tiene cáncer y desea que rece por él

El sacerdote acude a verle, advirtiéndoles que no cree que pueda hacer nada, dándose cuenta el enfermo, Kang-woo, al verlo, que le conoce, pues cuando era un estudiante, Sang-hyun, que vivía en el orfanato en Pusan, iba a comer a veces a su casa.

Él entonces les reconoce y dice acordarse de su hermana pequeña, Tae-ju, aclarándole la madre de Kang-woo, la señora Ra, que no era su hermana, que sus padres habían alquilado una habitación en su casa y un día se marcharon y no regresaron a buscarla, por lo que la crio como una hija, siendo ahora la esposa de su hijo Kang-woo.

Tras salir del hospital, la familia invita al sacerdote a su casa, viendo, cuando le ofrecen pescado, que está a punto de vomitar, diciéndoles que lleva un tiempo en que es muy sensible a los a los olores y al oler la sangre fresca le dieron náuseas, corriendo Tae-ju al baño, al comprender que el olor era por su menstruación.

Esa noche acuden, para la noche semanal de mahjong, varios amigos de la familia, como Young-du, jefe de la sección de medioambiente de la presa en que trabaja Kang-woo, que va con su esposa filipina, Evelyn, también católica, y Seung-dae, el antiguo jefe de seguridad de la presa, que invita al sacerdote a ir a pescar una noche pese a que está prohibido.

Mientras juegan a mahjong, la madre Ra cuenta a los amigos que, tras rezar el padre Sang-hyun por él, su hijo dijo que sentía algo caliente por dentro y le hicieron las pruebas y vieron que le había desaparecido el tumor, siendo el propio sacerdote el primer sorprendido, pues ignoraba la curación.

Tae-ju se siente humillada cuando Kang-woo juega con ella y la tira al suelo dejando que se vean sus piernas y sus bragas, que Sang-hyun observa atraído.

Esa noche, de luna llena, desnudo, el sacerdote se golpea con un palo para tratar de ahuyentar las tentaciones carnales, comenzando a escuchar tras ello hasta los más nimios ruidos, como los de los ácaros y acaba cayendo al suelo sin sentido.

Le despierta la luz del sol que, al incidir sobre su piel, comienza a humear, pasando el día oculto en el armario, observando cuando sale, por la noche, que su piel se ha llenado de nuevo de ampollas.

Acude al hospital, donde una creyente que sufrió un accidente necesita su auxilio espiritual, debiendo ir de nuevo con el cuerpo vendado, no pudiendo evitar chuparse los dedos tras haber hecho con ellos la señal de la cruz en las manos ensangrentadas de la moribunda.

Acude tras ello al cuarto de otro enfermo que tiene un catéter y comienza a beber su sangre, observando cómo, tras ello las ampollas vuelven a desaparecer de su cuerpo, aunque luego, arrepentido de su acto decide suicidarse lanzándose por la ventana.

Cae sobre un coche, pero, pese al impacto no muere.

Tae-ju sale algunas noches descalza a correr para apaciguar su rabia, y esa noche vuelve a hacerlo al no poder dormir, topándose con el sacerdote, que le pone sus zapatos, observando cómo corre la sangre por sus venas.

A su marido y a la señora Ra les cuenta que es sonámbula.

Sang-hyun habla con el padre Roh y le confiesa lo que le ocurre, pudiendo observar el sacerdote, pese a su ceguera cómo puede introducir su mano hasta el corazón de Sang-hyun, y que, al sacarla, se le cierre la herida, contándole cómo las ampollas desaparecieron tras beber la sangre, como si las células vampíricas hubieran suprimido el virus, aunque el remedio solo dura unos días y tiene sed de pecado y se pregunta cómo puede conseguir sangre sin matar a nadie, haciéndose su superior un corte que deja que Sang-hyun chupe con fruición.

Sigue yendo los miércoles a casa de la señora Ra a las noches de mahjong, comenzando a sentirse atraído por Tae-ju.

Ella, como en otras ocasiones, se dispone a salir corriendo descalza, cuando de pronto aparece frente a ella Sang-hyun, no explicándose ella cómo pudo salir.

Le hace pasar y le entrega una caja con sus zapatos, fijándose luego en sus ampollas, explicándole él que padece una especie de enfermedad contagiosa, preguntándole él si la asusta, preguntándole ella cómo se contagia, a lo que él le responde que no se contagia con un beso, tras lo que le dice que no ha besado a nadie en toda su vida, tras lo que la besa, siendo respondido de inmediato por ella.

Tae-ju le explica, mientras se besan y acarician, que no es muy tímida, pero que está harta desde que vivían en Pusan, de la madre, de su hijo imbécil y de las canciones antiguas y la casa siniestra, recordando que siempre lo miraba desde la ventana cuando no era más que un niño huérfano, pues le caía bien al "imbécil" y cuando él estaba la dejaba en paz.

Le cuenta que siempre sale corriendo descalza porque quiere irse de ese infierno y sale simulando que es sonámbula.

La muchacha se desnuda, lo que hace que el sacerdote se excite, por lo que comienza a golpearse para tratar de evitarlo, aunque Tae-ju le quita la ropa y se coloca sobre él y hacen el amor hasta que les interrumpe Kang-woo pidiéndole que ponga el calentador, abofeteándola y llamándola puta por su tardanza en llegar.

Entretanto, el sacerdote salta hasta la ventana del servicio del segundo piso para volver a la partida, donde habla con Tae-ju en clave, y, como si hablara del mahjong, ella le dice que el juego le parece muy excitante, diciendo el sacerdote que podría hacerlo toda la noche, y que no puede esperar hasta la semana siguiente, diciendo Kang-woo que pueden reunirse también el domingo, aunque él, dice, es el de Pascua y no podrá.

Al día siguiente, Tae-ju le dice a su suegra que le gustaría ayudar a los más necesitados y trabajar en un hospital como voluntaria los domingos.

Acude con su beneplácito al hospital en que trabaja el sacerdote, que la lleva hasta una habitación semivacía, en la que solo hay un hombre en coma, el hombre del que se nutre, y le da las gracias por ir, aunque le pide que no vuelva, pues lo que hacen es un pecado para un sacerdote, diciéndole ella que no es católica y que para ella es solo un hombre soltero.

Él le dice que están condenados e irán al infierno por eso, a lo que Tae-ju le responde que ella no tiene fe y a ella no le pasará nada.

Él le dice entonces que tiene una enfermedad terrible, diciéndole la chica que ella está terriblemente sana y que desearía estar enferma al menos una vez, mordiéndola él en el cuello, algo que a la chica le molesta.

Él le besa con fruición aquellas durezas de los pies que recordaba en ella desde niña.

Finalmente se desnudan y vuelve a morder su cuello, diciéndole ella que le gusta pese a que es extraño, preguntándose si es una pervertida por sentir gusto, tras lo que hacen el amor apasionadamente.

Ella le dice luego que podrían verse durante el día, pero él le confiesa la realidad sobre su enfermedad, asustándose al ver cómo se alimenta de la sangre del enfermo, por lo que se marcha corriendo.

Sang-hyun, colgado por los pies del borde del tejado, sorprende a Tae-ju en el baño y le dice que nunca mató a nadie y lamenta que su enfermedad no sea entendida, pues él solo quería hacer el bien y cree que le gustaba a ella solo porque era un sacerdote y no entiende que ahora ya no le guste por ser un vampiro, disponiéndose a llevarla con él lejos de su aburrido marido, aunque Tae-ju no puede disimular el terror que le produce, por lo que decide irse solo, viendo ella cómo salta por la ventana y golpea con rabia una farola, que cae destrozada.

El sacerdote ayuda en el hospital lavando al enfermo al que, a la vez le va sacando sangre que se guarda en diversos frascos para tomar luego.

Recibe entonces una llamada de Tae-ju, que le pregunta qué debe hacer para convertirse en vampiro, preguntándole si se contagia a través del sexo.

Vuelven a verse en una azotea, siendo testigo ella de cómo se toma su ración de sangre, observando cómo tras ello desaparecen sus ampollas, preguntándole si puede saltar desde la azotea, cogiéndola en brazos y saltando hasta aterrizar sin daño alguno en la calle, lo que a ella le fascina, diciéndole tras ello que está preparada.

Luego, mientras la sube en brazos, observa sus piernas, viendo que tiene heridas, por lo que le pregunta si Kang-woo le pega, ofreciéndose a acabar con él.

Ella le dice que ha vivido como un perro ayudándole a comer e incluso a masturbarse.

Pero Kang-woo en realidad le cura las heridas y le pide que deje el hospital.

El padre Roh le sugiere que regrese al laboratorio para que investiguen el modo de curarse, aunque él le dice que no podría evitar los rayos de sol por el camino.

El padre Roh asegura que daría lo que fuera por poder ver el amanecer junto al mar antes de morir, pidiéndole que él, que puede obrar milagros, le dé un poco de su sangre para recuperar la vista antes de morir, aunque Sang-hyun se niega y se marcha diciéndole que ya no es sacerdote y no le importan las reglas nie el Vaticano.

La señora Ra le da cobijo en su casa, acostándose el sacerdote con Tae-ju cuando los demás están durmiendo.

Pero Kang-woo se despierta, y, al ver que no está en la cama sale hacia la farmacia, pensando que salió sonámbula, aunque no la encuentra.

Por ello, y para evitar esas salidas, su suegra coloca un candado en la puerta del dormitorio, que la chica es incapaz de abrir, por lo que, rabiosa, se hiere en las piernas.

Cuando despierta ve que está a su lado Sang-hyun, observando sus heridas, pensando en acabar con Kang-woo, pidiéndole ella que no lo haga.

Cambiarán su estrategia. Salen por la noche a pescar con Kang-woo al pantano, aprovechando la invitación de Seung-dae.

Luego, mientras pescan en la barca, Kang-woo recuerda que de niña Tae-ju era muy fea, y que, cuando tenía 12 años le enseñó sus braguitas diciendo que había hecho pipí con sangre y lloraron juntos toda la noche.

Tae-ju pregunta si pasarán allí toda la noche, pues necesitarán tiempo para ir a la policía y al hospital antes de que salga el sol, ante lo que Sang-hyun coge un cuchillo y dice que necesita beber un poco, pues comienzan a salirle las ampollas, diciendo ella que si le hacen una autopsia lo descubrirán, diciendo él que por qué ir a otra parte a buscar sangre si la tienen allí, tras lo que se lanza sobre Kang-woo al que lanza al agua, enganchándose accidentalmente el anzuelo en la oreja de Tae-ju, que se acaba desgarrando.

Ve cómo Kang-woo intenta subir a la barca y ella trata de impedírselo pateándolo, viendo cómo lo hunde Sang-hyun, que antes de subir a la barca se abalanza sobre la oreja sangrante de Tae-ju, que se ve sorprendida.

Poco después se la llevan en una ambulancia, tras haber perdido mucha sangre, mientras Seung-dae, le pide al sacerdote que no diga a nadie que él les permitió pescar en la presa, indicando que del resto se ocupará él.

De regreso pasa por el asentamiento de sus seguidores, que, al ver de nuevo sus ampollas creen que es por culpa de sus pecados y se arrodillan ante él y rezan esperando que les alcance su bendición.

Agobiado y no sabiendo qué hacer, de pronto comienza a levitar y se aleja volando, dejándolos asombrados.

Confiesa su crimen al padre Roh, al que le cuenta que fue muy difícil deshacerse de Kang-woo, pues le perseguía. Había una casa en el fondo del lago y él tuvo que colocarlo dentro de un armario y con una roca sobre el pecho para que no lo siguiera.

Le dice que los muertos no son inmortales para tratar de convencer a su superior de que no le pida convertirlo en vampiro, aunque este insiste en que desea volver a ver, asegurando él que le dará su sangre si le absuelve de sus pecados.

Shang-hyun se encuentra muy mal. Sus ampollas le cubren por completo y sangra y vomita sangre, necesitado de esta.

El sacerdote le absuelve y cuando va a probar su sangre, Shang-hyun se lo impide. Le clava un pincho en el corazón y bebe su sangre.

Va tras ello al hospital para visitar a Tae-ju, a la que cuida Evelyn, su mejor amiga, que le pide al sacerdote que rece por ella.

Y, mientras simula rezar, y aprovechando que Evelyn no habla coreano, le dice que, cuando la interroguen, debe decir, como él, que Kang-woo estaba borracho cuando cayó al agua, y que, cuando todo acabe podrán estar juntos, aunque hasta entonces deben dejar de verse.

Entretanto los buzos tratan de buscar el cadáver de Kang-woo en el pantano, sin éxito.

Ya en casa, Tae-ju comienza a tener visiones de su marido con la roca sobre su pecho.

Los policías indican a la señora Ra que no pueden cerrar el caso hasta que aparezca el cadáver de Kang-woo, que, recuerdan que no sabía nadar, por lo que debe dejar de pensar que sigue vivo, aunque ella dice que sabía nadar.

Aparece entonces Shang-hyun, sobre el que la borracha señora Ra se abalanza, tomándolo por Kang-woo al verlo empapado, y aunque tratan de aclararle que no es él, ella insiste hasta que sufre un ataque y cae al suelo, debiendo ser llevada al hospital, donde comentan que bebió demasiado teniendo la tensión alta.

Shang-hyun y Tae-ju tienen la oportunidad de volver a estar juntos y de acostarse, aunque al hacerlo notan la cama donde antes vio a Kang-woo y además Shang-hyun lo huele, por lo que le pregunta a ella si estuvo allí.

Tae-ju comienza a tener visiones de Kang-woo, observando cómo la amenaza con su cuchilla, como ella hacía mientras él dormía.

También las tiene Shang-hyun, que ve cómo el armario en que duerme está cerrado con una roca y se inunda como el de su víctima.

Cuando sale, hacen el amor pese a que Kang-woo aparece entre ellos, pidiéndole Shang-hyun a ella que no le preste atención, pues se trata solo de una alucinación, y luego, mientras duermen está entre ambos Kang-woo con su roca sobre el pecho.

Tratando de calmar su ansiedad, Tae-ju se acuesta con Young-du, el marido de Evelyn, quejándose este de que no quede satisfecha después de hacer el amor cinco veces.

Cuando sale, Shang-hyun se encuentra con ella y la huele, comprendiéndolo todo.

La señora Ra sale del hospital totalmente paralizada, por lo que Tae-ju debe cuidar de ella, celebrando con ella la pareja su cumpleaños, aunque Tae-ju la abofetea, haciendo Shang-hyun lo mismo con ella, pidiéndole que tenga más respeto, lo que la sorprende, asegurando Tae-ju que Kang-woo nunca le levantó la mano, lo que hace enfadarse a Shang-hyun, que dice que hizo que le matara por ello, diciendo ella que no busque excusas, pues le habría matado de todos modos para estar con ella.

Él lamenta que tras mucho tiempo controlándose para no matar a nadie, ahora se siente como una bestia hambrienta de sangre, habiendo roto su juramento para salvarla, diciéndole ella que no se siente a salvo, porque vive aterrorizada por si le toca con sus frías manos y no puede dormir.

Corre luego hacia su madre y acusa al sacerdote de haber matado a Kang-woo y de querer matarla a ella, diciéndole el sacerdote que no lo hizo solo.

Vuelve a aparecérseles Kang-woo en la cama con la roca y le pregunta si fue idea suya, quitándose la roca y diciéndole ella que el plan fue de Shang-hyun, que dijo que acabaría matándolos a todos, tras lo que grita pidiéndole a su madre que la perdone y le dice a Shang-hyun que eran una familia feliz y él la destrozó y le dice que es un diablo.

Enfadado al escucharla, la lanza contra la pared, mientras la señora Ra comienza a echar espuma por la boca, dándole el sacerdote un masaje cardiaco, aunque Tae-ju decide llevársela para que él no le chupe la sangre.

Le pide luego que acabe con ella para poder estar al lado de Kang-woo, preguntándole él si quiere morir, y, al responder que sí, le rompe el cuello, aunque luego llora destrozado y lame su sangre, haciéndole incluso un corte en la muñeca para seguir tomándola con más rapidez, hasta que de pronto repara en que, tendida en el suelo, la señora Ra, aunque inmóvil, ha sido testigo de todo.

Da marcha atrás y se hace un corte en la muñeca para hacer que ella beba su sangre, mientras él sigue succionando la de ella, viendo que revive y chupa con ganas, cortándose luego él la lengua para que ella pueda beber su sangre mientras la besa

Luego la besa y ella lo abraza fuerte y lo besa también, viendo cómo se cierran sus heridas, curándosele incluso los callos de los pies.

Él le dice tras ello, feliz cumpleaños, Tae-ju, recordando que poco antes le prometió que le haría una fiesta de cumpleaños cuando ella recordó que su suegra nunca le hizo una.

Como no pueden salir de día, él decide pintar su habitación toda de blanco para que quede como si fuera de día y ella le dice a su madre que a partir de ese momento tendrá que vivir como ellos, durmiendo de día y comiendo de noche, y, aunque es feliz estando a su mando, nota que mueve algún dedo.

Tae-ju comienza a disfrutar de su nueva condición. Una noche se coloca delante de un automóvil y deja que la atropelle, saliendo el conductor asustado para atenderlo, siendo sorprendido por ella, que se levanta sin ningún problema y lo golpea a él, llevándoselo tras un seto, donde bebe su sangre, tras lo que le entierra.

A Shang-hyun no le parece bien, pero ella dice que no le da vergüenza como a él, que le recuerda que le dijo que podría conseguirle la sangre, preguntándole ella si robándola del hospital, a lo que le responde que hay un grupo de personas que desean suicidarse y que se confesaron con él y él les ayuda a morir sin sufrimiento y podrá convocar a más gente por Internet si les faltan.

Ella le dice que conseguir sangre gratis no es divertido y que ya no es humano, por lo que no debería actuar como ellos, preguntándole si es pecado que un zorro mate a una gallina, conversación que tienen mientras saltan de tejado en tejado.

Él la atrapa y le dice que no quiere arrepentirse por haberla salvado, sugiriendo ella que se separen, haciéndole él daño al dejarla caer desde lo alto para luego decirle que solo la tiene a ella.

Pronto ella comprobará que también se infectó del Virus Emmanuel, pese a que no afectaba a las mujeres, e incluso vomita la sangre que él le da, por lo que decide ir a buscar a un médico.

Pero cuando este llega, Tae-ju le clava la navaja en el cuello y toma su sangre.

Llega entonces el grupo de amigos de mahjong, en que hacen participar a la señora Ra, que se hace entender con los parpadeos. Rápido para decir sí y largo para decir no.

Se dan cuenta entonces de que también mueve uno de sus dedos, con el que es capaz de escribir "mataron", preguntándole a quién, ante lo que mira la foto de su hijo.

Seung-dae le dice que fue un accidente y que nadie mató a su hijo, por lo que le pide que no se torture, mirando ella hacia Shang-hyung y Tae-ju.

Cuando comprenden que es cierto, Evelyn rompe a llorar horrorizada, burlándose Tae-ju de ella imitándola, tras lo que les dice que están en zona de guerra, y cuando Seung-dae dice que llegó la hora de irse, acaba con él.

Young-du y Evelyn tratan de huir, encontrando él al tratar de esconderse en un armario, el cuerpo del doctor, escondiéndose él en el baño sin esperar a Evelyn, que se ve atrapada entre Shang-hyun y Tae-ju, escondiéndola el primero en el armario.

Young-du, entre tanto trata de escapar por la ventana, aunque Tae-ju arranca la puerta y lo coge por el cuello, apiadándose de él Shang-hyun, que a su vez coge del cuello a Tae-ju mientras le pide que pare, consiguiendo ella acabar con Young-du pese a todo, para luego atrapar entre sus brazos y piernas a Shang-hyun apretando su cuello hasta hacerle caer, acusándolo de ser un cobarde que bebe sangre barata.

Comienza a succionar la sangre de Young-du, viendo que no sale apenas sangre, diciéndole Shang-hyun que sus corazones dejaron de bombear, por lo que le aconseja que les corte los pies a él y a Seung-dae y los cuelgue como si fueran ropa tendida y podrán guardar la sangre y conservarla en la nevera.

Entretanto, Evelyn, a la que habían atado a una silla consigue desatarse y corre con un cuchillo hacia Tae-ju y se lo clava en el corazón, aunque ella no se inmuta.

Shang-hyun le dice que deben huir, pues investigarán la desaparición de 4 personas.

Evelyn intenta escapar, pero es ahora Shang-hyun quien muerde su cuello.

Tras serrarle los pies a los dos muertos para hacerse con su sangre salen, llevándose a la señora Ra, deteniéndose ante el campamento de sus seguidores.

Allí, el grito de una muchacha despierta a sus compañeros, que ven a Shang-hyun en la tienda de la chica intentando violarla, consiguiendo gracias a esa simulación que todos cambien su percepción respecto a él, por lo que lo golpean y le lanzan piedras.

De regreso en el coche, Tae-ju observa que a Shang-hyun comienzan a salirle ampollas, comprendiendo que no se bebió la sangre de Evelyn, y solo lo simuló para salvarla, volviendo ella en ese momento en sí en la casa.

Shang-hyun conduce hasta un lugar desértico junto al mar, rompiendo la llave.

Cuando despierta Tae-ju y ve la hora, trata de subir a Shang-hyun al coche para ir a un lugar seguro en que ocultarse, pues pronto amanecerá, aunque al no encontrar las llaves y no ver dónde ocultarse se oculta en el maletero con él, aunque Shang-hyun lo revienta de una patada.

Ella trata de recomponerlo, aunque él lo arranca de nuevo, por lo que ella trata de recuperarlo, rompiéndole a él los dedos, pese a lo cual consigue tirar el portón al mar.

Le coloca a la señora Ra el móvil en la mano y pone música, empujando luego el coche hasta la orilla del mar, dejando de nuevo al descubierto a Tae-ju escondida bajo este.

Tae-ju asume lo inevitable y se sienta junto a él en el capó del coche, colocándose los viejos zapatos de él, a la vista de la señora Ra, que puede observar cómo, tras compartir el último frasco de sangre ella reclina su cabeza sobre él, que le dice que quería vivir con ella para siempre y que lo harán en el infierno, diciéndole ella que el infierno no existe, pero que se lo ha pasado muy bien.

El sol comienza a salir y la piel de ambos empieza a echar humo y a quemarse ante los ojos de la madre, que sonríe al verlos.

Se abrazan y ella llora hasta que, convertidos en cenizas, se deshacen sus cuerpos, quedando solo sus zapatos.

Calificación: 3
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