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Tierra de faraones

Land of the pharaohs (1955) * USA

Duración: 144 min.

Música: Dimitri Tiomkin

Fotografía: Lee Garmes, Russell Harlan

Guión: Harold Jack Bloom, William Faulkner, Harry Kurnitz

Dirección: Howard Hawks

Intérpretes: Jack Hawkins (Faraón Keops), Joan Collins (Princesa Nellifer), Dewey Martin (Senta), Alex Minot (Sumo Sacerdote Hamar), James Robertson (Vashtar), Luisa Boni (Kyra), Sydney Chaplin (Treneh), James Hayter (Mikka), Kerima (Reina Nailla), Piero Giagnoni (Xenon), Bud Thompson (Mabouna).

Hamar, sumo sacerdote escribe la crónica del reinado de Keops, cuando Egipto era la nación más poderosa.

Al regreso de una de sus exitosas batallas, Keops es recibido por su pueblo como un gran triunfador que trae consigo numerosos esclavos y grandes tesoros.

Un capitán egipcio busca entre los esclavos a un hombre llamado Vashtar, al que le lleva comida y bebida, invitándolo además a la ceremonia del entierro de los soldados fallecidos durante la batalla, observando que les esperan cánticos de felicidad.

Pero tras esa ceremonia se celebra otra en la que lanzan a los que desertaron o huyeron ante el enemigo a los cocodrilos, no teniendo derecho a una vida futura al no ser enterrados.

Keops admira su tesoro, el más grande del mundo, que desea enterrar junto a él para poder disfrutar de él en la otra vida.

Obsesionado con conseguir una tumba que guarde sus restos sin que sea profanada, acude a ver los proyectos diseñados por sus arquitectos, todos ellos conteniendo laberintos, que él cree en nada se diferencia de otras construidas en el pasado y que a pesar de dichas precauciones fueron saqueadas.

Le cuenta a Hamar que en su última batalla observó cómo la ciudad conquistada tenía defensas muy sofisticadas.

La ciudad tenía tres pasos. Dos de ellos demasiado estrechos y donde las tropas podían ser sorprendidas y masacradas por muy pocos enemigos, y otro muy amplio, pero lleno de ingeniosas trampas, pues el suelo se hundía en unos sitios o se alzaba en otros, siendo el artífice de tales defensas Vashtar, uno de los esclavos, al que el faraón le pide que construya para él una tumba segura contra los saqueos, a lo que él se niega en principio, por no creer en la segunda vida, aunque admite que aceptaría hacerlo si le promete liberar a todos los prisioneros, excepto a él cuando la termine.

Y poco tiempo después le muestra su proyecto, que incluye un laberinto, como el de sus anteriores arquitectos, pero que quedará sellado por piedras, mostrándole cómo puede hacer que se muevan las piedras gracias a la arena, haciéndola así inviolable.

El faraón se muestra satisfecho con el proyecto y Vashtar le pide que, dado que la construcción de la pirámide llevará años, libere cada año a algunos compatriotas.

Para construir tan magno proyecto, el faraón envía correos a todas las aldeas para que sus súbditos acudan a trabajar en la gran pirámide, llegando millares de personas que deberán realizar desde la extracción del granito, al tallado, su transporte y la colocación de las piedras, siendo precisas tres millones de piedras con un peso de 10 bueyes cada una y cortadas para encajar con precisión en el hueco previsto para cada una de ellas.

En un año colocaron los cimientos y se alzaron las primeras piedras.

Pero con el paso de los años, los cánticos iniciales de los trabajadores desaparecieron y el entusiasmo y la fe iniciales debieron suplirse con el ritmo de los timbales y con el látigo, sin que al faraón, obsesionado por su tesoro parezca importarle que millares de personas sufran en su vida para asegurar su muerte.

Como los trabajos se realizan a un ritmo inferior al que desearía, pues las canteras están cada vez más lejanas y la altura a la que hay que subir las piedras es mayor, pide más hombres, para lo que necesitará también más víveres para alimentarlos.

Ordena por ello que los embajadores de cada provincia lleguen con más provisiones, acudiendo como embajadora de Chipre la princesa Nellifer que dice que su pueblo es muy pobre, y que si lleva las provisiones solicitadas, pasarán hambre, por lo que se ofrece ella misma, pidiéndole que elija entre el tributo o ella, ante lo que el faraón le dice que quiere ambas cosas, el tributo y a ella, pidiendo que la encierren y que exijan el tributo a su padre, ante lo que ella hace que el esclavo que la acompañaba trate de acabar con el faraón, impidiéndoselo sus hombres.

El faraón ordena azotarla a ella y a su esclavo y que tras ello se la lleven a su cámara, donde ella rechaza la bebida que le ofrece, por lo que la abofetea, mordiéndole la mano cuando trata de volver a hacerlo, tras lo que le ofrece nuevamente el vino, ante lo que ella le dice que solo lo aceptará si la elige a ella en vez del tributo.

Se convierte a partir de ese momento en favorita del faraón y en su segunda esposa a la que trata de impresionar enfrentándose a un toro al que consigue tumbar gracias a su fuerza, tras lo cual organiza un espectáculo del que disfruta junto a ella y su corte.

Luego muestra a Nellifer su enorme tesoro, permitiéndole entrar en una sala a la que accede él solo y donde guarda sus mejores tesoros, que guarda para su vida futura, dejándole que elija una de las joyas, aunque ninguna de las de esa cámara.

Pero Nellifer se queda prendada de las joyas, por lo que no duda en seducir a Treneh, el capitán encargado de custodiar los tesoros del faraón y más adelante lo invita a beber con ella aprovechando que no está su marido, aduciendo que se siente sola.

Agotadas ya las canteras, cada vez es más difícil la extracción de bloques de granito, debiendo traer las piedras de las remotas canteras del alto Nilo.

Los años pasan y Senta, hijo de Vashtar se da cuenta de que su padre está perdiendo vista y que no ve ya en la oscuridad, por lo que se pregunta cómo, una vez terminada por fuera la pirámide, podrá trabajar en el interior de la misma, por lo que decide ayudarlo pese a que sabe que eso puede suponer su muerte.

Llegado el momento de realizar los trabajos en el interior de la pirámide, le presentan a Vashtar a sus ayudantes, que serán sacerdotes adiestrados en el arte de la construcción a los que les cortaron la lengua para que no puedan revelar ningún secreto del interior ni aun en sueños, estando destinados a morir junto al faraón, debiendo entrar el resto de los obreros con los ojos vendados y guiados por los sacerdotes.

Senta entra también con su padre, con los ojos vendados, aunque con la venda un poco levantada para aprender el camino, pasando a ser los ojos de su padre.

Realiza entonces el faraón una visita a las obras, ocurriendo un accidente, al romperse

Una de las cuerdas que sujetaban una gran piedra, que cae sobre los sacerdotes que lo acompañaban, salvando él su vida gracias a la rápida actuación de Senta, aunque queda herido sin que nadie pueda ayudarlos dado el secretismo guardado respecto al interior de la pirámide, debiendo ayudarle Senta a curar su herida y a salir de la pirámide gracias a que conoce el camino, aun a sabiendas que eso supondrá su muerte.

El faraón se muestra agradecido al hombre que le salvó la vida, por lo que, aun condenándolo a morir con él en su tumba, le ofrece una recompensa.

Justo en ese momento Nellifer regaña a Kyra, una esclava porque rompió un frasco de fragancia, negando la muchacha haberlo hecho y negando ser una esclava, ante lo que el faraón ordena que la azoten hasta que aprenda a obedecer.

Senta pide entonces que le regale a la esclava, concediéndoselo el faraón pese a las protestas de Nellifer que la consideraba esclava suya.

Pero el accidente del faraón hace reflexionar a su segunda esposa, que piensa que si el faraón hubiese muerto ella lo habría perdido todo, por lo que decide que tiene que hacer lo posible por llegar a ser su primera esposa, para lo que le pide a Treneh que acabe con la reina Nalila, a lo que él en principio se niega, hasta que ella le plantea que puede continuar con ella y compartir su destino, o no continuar, actuando solo ella, ante lo que él opta por ser su cómplice.

Desde ese momento Nellifer se hace pasar por amiga de la reina, mientras él se ocupa de mantener alejado al faraón, para lo que le lleva a este una preciosa figura, diciendo que la encontró en posesión de un esclavo que dijo haberla obtenido de una tumba enterrada en las arenas del desierto, disponiendo de inmediato el faraón una salida con su ejército para hallar tan preciado tesoro.

Nellifer trata de hacerse amiga de Zanin, el hijo de Nailla, enseñándole a tocar la flauta sin saber que con su canción conseguirá atraer a una cobra que Nellifer hizo soltar, abalanzándose Nailla sobre la serpiente para evitar que ataque a su hijo falleciendo ella.

Kyra llega entonces a casa de Senta, aunque se muestra tan indignada que se niega a hacer nada para ellos hasta que le convencen de que no es su esclava, ya que los esclavos no pueden tener esclavas, accediendo solo entonces a cocinar para ellos.

Enterado de la muerte de Nailla, Hamar envía mensajeros para comunicárselo al faraón, ordenando que se interrogue a todos los vendedores y encantadores de serpientes.

Temiendo ser descubierta, Nellifer envía a Mabouna, su esclavo para que acabe con el faraón y poderse coronarse ella de inmediato como reina.

Y cuando esa noche el faraón se queda solo antes de su partida hacia Luxor, que será al día siguiente, Mabouna se cuela en su tienda y apuñala al faraón, que aunque herido, consigue acabar con él, decidiendo partir para Luxor en ese mismo momento pese a su herida.

Una vez que llega a la ciudad sorprende a Nellifer hablando con Treneh, estando a punto de sorprenderlos. Pero ella ve su rastro de sangre debido a su herida y se da cuenta de que Keops los observa, por lo que reacciona astutamente acusando al capitán de tratar de aprovechar la ausencia de su esposo para hacerle proposiciones deshonestas.

Keops, indignado se enfrenta a Treneh, estando a punto de morir al estar muy débil por su herida, aunque finalmente conseguirá vencerlo al lanzarle su espada y clavársela.

Le pide tras ello a Nellifer que vaya a buscar ayuda, pues está muy enfermo, simulando ella hacerlo, aunque es falso, quedándose junto a él para verlo agonizar.

Sabiendo que le queda poco tiempo de vida, le pide a su esposa que haga que lo entierren según sus deseos, dándose cuenta solo entonces de que Nellifer lleva puesta la joya que él le prohibió sacar de su cámara secreta, y de que fue ella quien lo urdió todo para acabar con él, muriendo tras ver cómo ella le confiesa que así fue.

Hamar obedece la primera orden de la reina, y hace que le abran las puertas de la cámara del tesoro, observando al hacerlo que está vacía, explicándole el sumo sacerdote que los tesoros fueron llevados a la pirámide, no pudiendo aun disponer nada hasta que no sea enterrado el faraón y ella coronada, lo que sucederá 30 días más tarde.

En la gran pirámide ya está todo listo para el entierro del faraón, explicándole Vashtar a Hamar el mecanismo que hará que la pirámide quede sellada, y este, satisfecho con el trabajo le dice que cumplirá la promesa del faraón y liberará a su pueblo, con el que podrán irse tanto Vashtar como su hijo, pues una vez sellada la pirámide no existirá ya ningún peligro de que pueda revelar el secreto de la misma.

Finalmente llega el día de la ceremonia funeraria, en la que Nellifer se hará cargo de la corona de Egipto como regente y tutora de Zanin.

Finalizada la ceremonia, los restos del faraón son trasladados al interior de la gran pirámide, acompañando al faraón Hamar y los demás sacerdotes que construyeron la pirámide, acompañando también Nellifer el cortejo para honrar a su marido y para que sea ella como nueva reina quien dé la orden de sellar el sarcófago, observando tras hacerlo cómo se pone en marcha el mecanismo ideado por Vashtar, comenzando a inundarse las cámaras con arena mientras enormes piedras sellan todas las salidas.

Habiendo cumplido el último acto del ritual funerario, Nellifer se dispone a dar su primera orden cuando se da cuenta de que la cámara donde se encuentra junto con los sacerdotes ha quedado sellada no teniendo ya escapatoria, y comprendiendo que va a morir, llorando y gritando de desesperación.

Mientras el gran mecanismo se ha puesto en marcha dentro de la pirámide, fuera Vashtar y Senta inician, junto con su pueblo el camino de regreso a su tierra natal.

Calificación: 3