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Todos lo saben
Todos lo saben

España / Francia / Italia / Argentina / Alemania (2018) *

Duración: 130 min.

Música: Javier Limón

Fotografía: José Luis Alcaine

Guion y Dirección: Asghar Farhadi

Intérpretes: Penélope Cruz (Laura), Javier Bardem (Paco), Ricardo Darín (Alejandro), Eduard Fernández (Fernando), Bárbara Lennie (Bea), Inma Cuesta (Ana), Elvira Mínguez (Mariana), Ramón Barea (Antonio), Sara Sálamo (Rocío), Carla Campra (Irene), Roger Casamajor (Joan), José Ángel Egido (Jorge), Sergio Castellanos (Felipe), Jaime Lorente (Luis), Paco Pastor (Gabriel).

Ana recoge a su hermana Laura y a sus sobrinos, llegados desde Argentina en el aeropuerto, hablando por el camino con Alejandro, su marido, que le dice a Ana que lamenta no haber podido ir a su boda.

Llegan en plena vendimia, y la gente los va saludando a medida que avanzan por el pueblo, fijándose Irene, la hija mayor de Laura en un chico que se les cruza.

En el hostal les espera Mariana, la hermana mayor, que ha abierto un hostal con Fernando, su marido, viviendo con ellos su hija Rocío y la hija de esta.

También llega, desde Cataluña, la familia de Joan, al que conoce Laura en ese momento.

Va luego Laura a saludar a su padre, que camina con muletas y al que encuentra muy deteriorado, pero que se alegra mucho de verla.

Irene vuelve a ver desde la ventana de su habitación de nuevo al chico en que se fijó antes, que ronda por la plaza con su moto, que poco después ella conducirá por un camino rural, estando a punto de chocar con el coche en el que van Paco y Bea.

Esta, que es profesora, lo lleva a su clase para que hable a los chicos sobre el vino.

Fernando le cuenta a Laura que apenas sacan para pagar el crédito.

Rocío, por su parte les cuenta que Gabriel, su marido, se fue a Alemania para buscar trabajo y se están separando.

En la calle coincide con Paco y con Bea, a los que saludan, viendo también que llega Irene con Felipe, el sobrino de Paco, no haciéndole gracia a Laura verla en la moto.

Fernando critica a los extranjeros que van a recoger la uva y que, dice, les quitan el trabajo, diciendo Paco que no lo ve a él recogiendo uva.

El día de la boda, se llena la iglesia del pueblo, subiendo Irene y Felipe hasta la torre de la iglesia, donde está el reloj junto con su enorme mecanismo, atreviéndose él a besarla.

Observan que hay allí unas inscripciones en la pared. Una L y una P, explicándole Felipe que las escribieron su madre y Paco, sugiriéndole ella poner las suyas, aunque él le dice que sabe que ella se irá de regreso a Argentina, pidiéndole ella que se vaya con ellos.

Se columpia luego en la soga de la campana, haciendo que esta suene, para sorpresa de todos los que están en la ceremonia, momento que el sacerdote aprovecha para advertir del mal estado del campanario, lamentando que nadie les ayude y que no esté el marido de Laura, pues en el pasado ya les ayudó con la fachada.

A la salida se celebra la fiesta, que es grabada por un dron por dos alumnos de Bea y que es testigo de cómo bailan y beben todos, felices.

Irene se siente mareada, por lo que Laura la lleva a la cama y le da un inhalador.

El resto de los invitados sigue cantando abajo, cuando de pronto se va la luz, debiendo Paco llevar un generador desde su finca.

A la luz de velas y teléfonos, los recién casados cortan su tarta, cuando, gracias al generador vuelve la luz.

Laura va a lavarse los dientes y ve que Irene no está en la cama y que la puerta del baño está cerrada y no le responden, por lo que busca a Paco, que le ayuda a abrirla, aunque Irene no está allí y no la encuentran, viendo sobre su cama los recortes sobre e secuestro de una niña.

Paco sale a buscarla sin éxito mientras Laura trata de llamarla por teléfono desesperada y sube al desván, aunque tampoco está allí.

Recibe entonces un mensaje en que alguien le informa de que tienen a su hija y de que si se entera la policía la matarán, pidiéndole que espere su siguiente mensaje.

Paco le pregunta a Felipe, pero tampoco sabe nada y le pide que la busque, saliendo entretanto él con su coche, en el que lleva a Mariana, Fernando y Bea, pues piensa que no pueden estar muy lejos, persiguiendo a un coche, aunque son solo unos chavales

Se topan también con los de la compañía eléctrica, que les cuentan que alguien cortó el cable.

Comentan el caso de la chica que aparecía en los recortes que vieron en casa, temiendo que sean los mismos secuestradores, pues acabaron matándola.

Se plantean que quizás le echaran algo en la bebida y que debía haber alguien en la fiesta que dio la señal para que cortaran la luz cuando estaba sola y deciden no llamar a la guardia civil para que no le hagan nada, pidiendo que les lleven el video.

Fernando le pregunta también a Paco por los temporeros, contando Felipe que se cayeron de la moto y ellos le ayudaron a arreglarla.

Pero Paco piensa que deben ser profesionales y lo prepararon con tiempo, pues tenían los recortes, organizaron el corte de la luz y sabían que Laura venía de Argentina.

Laura lee los artículos sobre el anterior secuestro y llora desesperada.

Paco investiga a los chicos que grabaron el video, viendo que tienen antecedentes por venta de drogas o algún tirón, cosas menores, decidiendo colaborar pese a que Bea le pide que deje que sea la familia la que se ocupe de todo y, de hecho busca algún indicio en donde duermen los temporeros, aunque no encuentra nada.

Los invitados catalanes y otros llegados de fuera se marchan y Laura llama por fin a Alejandro aunque lo estuvo retrasando por no saber cómo decírselo, pues eso lo matará.

Fernando le dice que se llevaron a su hija porque son los únicos que tienen suficiente dinero como para poder pagar el rescate, confesando ella que no les va tan bien y que Alejandro lleva dos años sin trabajar.

Bea va hasta la viña y le muestra un mensaje a Paco en que piden 300.000 Euros, extrañándole a él que le envíen el mensaje a ella, aunque ella dice que su teléfono lo tienen todos los chicos, pese a lo cual se resiste a creer que fueran ellos, pues en ese caso no se lo habrían enviado a ella y le echa en cara que se esté involucrando tanto.

Paco llama a Laura, que le cuenta que recibió el mismo mensaje.

En el bar, Paco encuentra a Antonio, el padre de Laura insultando a Andrés, el socio de Paco, al que llama muerto de hambre y al que le dice que le deben dinero, por las tierras, a lo que le responden que vaya a reclamar las tierras a los que se las ganaron al póker, llamándolo borracho, debiendo sacarlo del bar Paco con la ayuda de Fernando mientras dentro se preguntan por qué va a reclamarles las tierras 30 años después.

Su hija le regaña una vez en casa, pues, dice, les avergüenzan ante todo el pueblo.

El viejo dice que toda esa gente trabajaba para él y se habrían muerto de hambre si no fuera por él y dice que se puso así porque necesita el dinero para salvar a su nieta, recordándole su hija que malvendió sus tierras para irse de juerga.

Paco les dice que no es el momento de llamar la atención, recordándole el viejo que es solo el hijo de los sirvientes y que él le debe más que toda la gente del pueblo y que su finca se la debe a él, porque, dice, obligó a Laura a le diera esas tierras.

Llega Laura y Paco le pregunta si le obligó él a vender esas tierras, contando que se las compró a su hija por ayudarla, diciendo Marian que sí, pero al precio que le convino a él, ante lo que Laura interviene, diciendo enfadada que a ella no la engañó nadie, que en aquel momento Alejandro y ella necesitaban el dinero y ella le dijo a Paco que le diera lo que tenía.

Pese a la discusión, Paco se va con Fernando, tratando de mediar, yendo a ver a Jorge, un policía retirado amigo del segundo al que le van a mostrar el video de la boda y los mensajes recibidos, aunque les dice que es difícil el rastreo, pues usan varias tarjetas y envían los mensajes con móviles viejos y destruyen el móvil y la tarjeta tras cada envío, aconsejándoles denunciarlo, pues en cuanto la guardia civil conozca la desaparición, intervendrá, aunque les aconseja que simulen que están tratando de reunir el dinero entre su entorno.

Jorge se queda luego a solas con Laura y le pregunta cuándo conoció a Paco, contándole que crecieron juntos en la misma casa y estuvieron siempre juntos hasta que se fue a Argentina. Entonces estaban enamorados.

Paco va a ver a Andrés a la bodega y le dice que necesita urgentemente dinero por un problema personal, aunque Andrés le dice que no, pese a que Paco le dice que está dispuesto a venderle su mitad, algo que le extraña, pues hasta ese momento ni dejó que pudieran llevar a ningún comprador a la finca, insistiendo en que necesita urgentemente el dinero.

Cuando regresa al coche encuentra a Laura muy agitada, mostrándole un nuevo mensaje. Llama entonces Bea, que también recibió el mensaje, en que les informan que su hija no se encuentra bien y que preparen el dinero antes que muera, mostrándose Laura muy asustada, ya que no llevaba sus medicinas.

Fernando comenta que Jorge se planteó que fuera una huida voluntaria, pues vio raro que Alejandro en el último momento dijera que no iba, llegando a plantearse si no estará compinchado con la hija, dada su situación laboral, aunque Paco cree que en ese caso la propia Laura sospecharía de su marido.

También le parece raro que manden los mensajes a Bea.

Cuando Laura se despierta esa noche y baja, encuentra allí a Alejandro.

Por la mañana se acercan juntos hasta el cuartel de la Guardia Civil, aunque no se atreven a entrar por miedo a que le ocurra algo a su hija.

En casa debaten sobre la conveniencia de denunciar o no, comentando ella que Paco les ayudará, pues desea vender la finca a su socio, aunque luego, a solas, Alejandro le pregunta por qué iba a hacer eso Paco, diciendo ella que solo finge que va a vender para que se corra la voz de que están buscando el dinero.

Jorge pide hablar con Alejandro a solas en un sitio apartado, donde le pregunta por qué no fue en esa ocasión con la familia, diciendo que tenía varias entrevistas de empleo, aunque reconoce que no lo consiguió, preguntándole Jorge si fue por la bebida.

Él le asegura que lleva 16 años sin probar el alcohol, diciéndole Jorge que si van a la policía lo primero que le dirán es que no es obra de desconocidos, enfadándose al ver que insinúa que él tiene algo que ver.

Entretanto, Paco le pregunta a Laura si confía totalmente en su marido.

Este, le pregunta enfadado a Fernando si fue él quien le contó lo de la bebida, lo del trabajo y lo de que estaba arruinado, aunque le cuenta Laura que fue ella quien habló con él porque creía que les podría ayudar, lamentando él que toda su familia sospeche que es él el autor, algo de lo que ella no se había percatado.

Alejandro se siente muy mal por no poder hacer nada, ni siquiera ir a ver a la policía.

Laura le dice que si quieren, Paco les puede facilitar el dinero, preguntando él por qué lo haría, diciendo ella que está dispuesta a hacer lo que sea para recuperarla y que si no se lo da, irán a la Guardia Civil.

Va en efecto a ver a Paco y le pregunta si le contestó algo su socio, diciendo él que no, pero que ya se corrió la voz, que era lo importante.

Ella le pregunta si estaría realmente dispuesto a vender su parte, y si no lo haría por un hijo, diciendo que no sabe qué responder, pues de ese trabajo dependen muchas familias, asegurando ella que todavía no la ha perdonada por haberlo dejado, ni le dejó que se lo explicara, diciendo él que no quiere hablar de ese asunto.

Pero ella insiste y le pregunta si recuerda el primer viaje que hizo después de haberse marchado Argentina, y cuando hacía tres años que no se veían.

Entonces ella vino sola y él todavía no estaba con Bea. Y le recuerda que la última noche, cuando la llevó al aeropuerto, él paró a medio camino y se echó a llorar diciendo que todavía no se creía que la había perdido. Bajaron del coche e hicieron el amor.

Ella le dice que si quiere vengarse no lo haga haciendo daño a su hija, tras lo que le confiesa que es hija de los dos.

Cuando se marcha, se cruza con Bea que llega, y que le pregunta a Paco qué quería, a lo que le responde que quería que les ayudara con dinero.

Paco y Bea van a casa de la familia de Laura, encontrando a todos en la mesa, aprovechando Bea el momento para decirles que están muy afectados y que quieren ayudarles, pero que tienen la impresión de que los consideran unos deudores.

Paco le dice que no es el momento de hablar de eso, pese a lo cual ella le insiste, pues ve que ellos siguen teniendo pretensiones sobre las tierras.

Ana dice que no tienen pretensiones, pero que no olvidan cómo Paco le compró las tierras, diciendo Bea que eran tierras muy secas y que trabajaron mucho para salir adelante, insistiendo Laura en que se las vendió baratas porque eran para un amigo al que quiso ayudar.

Alejandro dice que no necesita el dinero de nadie y que su hija va a volver.

Alejandro le pregunta luego a Laura qué le dijo a Paco, respondiendo ella que todo, recriminándole él que lo hiciera, pues se prometieron que lo mantendrían en secreto.

Paco pasa la noche intranquilo y Bea también al verlo, diciéndole él que va a vender su parte a Andrés, pues teme lo que le pueda ocurrir a la niña, diciéndole Bea que pagar a esa gente es animarles a seguir.

Él le dice que si fuera madre no lo diría con tanta seguridad, diciendo ella que por suerte no lo es ni nunca ha querido serlo, confesándole entonces él que Irene es su hija.

Ella se enfada y le dice que pensaba que no se ocultaban nada, asegurando Paco que no lo ha hecho, y que no lo supo hasta el día anterior, porque se acostaron una vez y se quedó embarazada, diciendo ella que lo único que quieren es dinero y que todos están metidos en el asunto y por eso hicieron la boda en el pueblo cuando nadie lo hace.

Le dice que aunque se acostara con él, también pudo acostarse con su marido al día siguiente y que es muy inocente.

Luego Bea va a ver a Laura, que no para de llorar arriba con Rocío y le pregunta si le ha mentido, diciéndole que no pensó que se lo fuera a contar.

Bea le dice que si lo que intenta es sacarle el dinero con esa mentira, se verá obligada a contárselo todo a Alejandro, respondiéndole Laura que no es mentira y que su marido lo sabe.

Cuando llega Bea a la finca es recibida con inquietud por los jornaleros, que le dicen que escucharon en el pueblo que quieren vender la finca, asegurando ella que les pagarán.

Jorge vuelve a la casa. Le cuentan que estaba cerrada con llave la puerta del baño y por eso tardaron más tiempo en darse cuenta de que se la habían llevado.

Observa que el niño estaba durmiendo en la misma habitación aquella noche y concluye que es extraño que no se lo llevaran a él, pues habría sido menos arriesgado, por lo que concluye que tenían una razón para llevársela a ella.

Jorge sabe que Alejandro no es el padre y cree que los secuestradores son gente de su entorno que tiene esa información, aunque Laura le dice que nadie lo sabía hasta ese momento, explicándoles Jorge que sabían que llevándosela a ella tenían más probabilidades de que si no podían ellos, pagaría Paco el rescate o ayudaría al pago, aconsejándoles estar atentos a su entorno y descubrir quién lo sabe.

Alejandro le dice que, cuando decidieron tenerla acordaron que no se lo dirían jamás a nadie, por lo que le pregunta a Fernando qué piensa la gente sobre la locura que está haciendo Paco, contándole Fernando que la gente rumorea que eso solo se hace por un hijo.

Alejandro le pregunta qué decían antes, viendo que es reacio a hablar, aunque finalmente señala que al principio había algunas sospechas, pues decían que su hija hacía cosas que les recordaban a Paco cuando era niño.

Dice que llevaban mucho tiempo sin decir nada, pero al ver que Paco vendió la finca volvieron los rumores, concluyendo Alejandro que todos lo saben.

Entretanto, Bea le pregunta a Paco si la sigue queriendo, afirmando él que es por la niña, concluyendo ella que no lo es.

La familia vuelve a ver el video tratando de encontrar alguna pista, yendo Paco a informarles que ya tiene todo el dinero.

Alejandro le pregunta por qué lo ha hecho, diciendo él que, porque si no lo hiciese y le pasara algo a Irene no se lo perdonaría, diciéndole Alejandro que no tiene ninguna obligación con ella, aunque él le asegura que no tiene obligación, pero tiene el derecho, lamentando que pasaran 16 años y que solo se lo dijeron cuando lo necesitaban.

Alejandro le cuenta que el nacimiento de Irene a él le salvó la vida, pues entonces estaba hundido por la bebida y a veces ni volvía a casa.

Una noche, desesperado, le pidió a Dios que le matara o le salvara, y cuando volvió a casa pensando que la había perdido para siempre, ocurrió lo contrario y Dios le cambió.

Laura quería abortar y él la convenció para que no lo hiciera. Le sacó del infierno y por eso está seguro de que Dios la salvará.

Paco le dice que a lo mejor su Dios le está usando a él para salvarla. Que la salvó una vez, y ahora lo hace él.

Laura regaña a Alejandro y le dice que está arriesgando la vida de su hija por su orgullo y que deje que les ayude, pues si su Dios quisiera salvarla ya lo habría hecho.

Esa noche Rocío va con el coche hasta el río, y tras cruzarlo llega a una cabaña donde está Luis, que le pregunta qué hace allí y si la ha seguido alguien.

Ella le pide que llame a Gabriel, al que le dice que no puede seguir, pues están destrozando a su familia, ya que sospechan de ella, aunque también le cuenta que Paco vendió su finca.

Luis y Gabriel le piden que aguante hasta el día siguiente y le dicen que, incluso aunque les descubrieran, la dejarían a ella fuera y dirán que no tenía nada que ver, aunque ella insiste en que la liberen ya, amenazando con ir a contarlo todo si no lo hacen, pidiéndole él que espere hasta el día siguiente, y le recuerdan que prometió aguantar hasta el final.

Ella le dice que si todos creen que se han separado, es mejor hacerlo de verdad, pero Gabriel le dice que podrán irse de allí, pese a que ella está convencida de que les detendrán, asegurando Luis que, aunque haya solo una posibilidad entre 100 de cobrar, él seguirá.

Ella le recrimina que enviaran el mensaje también a la mujer de Paco, algo que Gabriel ignoraba, indicando Rocío que lo ha hecho para vengarse de su familia, diciendo Luis que, en efecto, odia a su familia.

Surge una pelea entre Gabriel y Luis, amenazando este con contarle todo a Irene.

Finalmente Gabriel le promete a Rocío que soltará a la muchacha en cuanto amanezca, pidiéndole ella que lo jure por su hija.

Cuando llega a su casa, encuentra a su madre durmiendo con la niña, diciéndole que ha tardado mucho, tras lo que le pregunta qué le dijo el médico, a lo que le responde que le dijo que era un virus, observando que lleva mojados los pantalones, contándole que tuvo que pararse para vomitar en la carretera y al lavarse se mojó la ropa.

Se fija también en que tiene sus zapatillas llenas de barro.

Paco se despierta al recibir un mensaje en que Irene pide que la salven, pues de lo contrario, dice, la matarán ese día, tras lo que pide que dejen el dinero donde les indicaron.

Paco recoge el dinero y sale corriendo, despertándose Bea que lo ve corriendo y escucha el coche, tras lo que piensa en llamar a la Guardia Civil, aunque no lo hace.

Paco llega hasta el puente romano donde les indicaron y grita diciendo que está allí, pero que no se marchará hasta escuchar a Irene, escuchando entonces algo al caer al agua, por lo que baja hasta el río asustado.

Cuando regresa al coche ve las puertas abiertas y que ya no está el dinero, tras lo que escucha un lloriqueo, viendo que está Irene, maniatada y amordazada, en el asiento trasero, por lo que la desata y le pregunta si le hicieron algo.

Alejandro y Laura salen al encuentro del coche de Paco y la abrazan y besan, felices, dándole las gracias, y asegurándole Alejandro que le devolverá el dinero.

Rocío hace las camas cuando escucha a su padre decir que encontraron a Irene.

Cuando Paco regresa a su casa, no encuentra ya a Bea.

En el hostal todos rodean y abrazan a la niña y lloran de emoción.

Pero Mariana repara entonces en los zapatos llenos de barro de Irene. Luego Rocío se cruza con ella y la ve bajando con la mirada perdida y sin decirle nada.

Alejandro y su familia se preparan para regresar a Argentina, asomándose Felipe al coche para pedirle a Irene que lo avise cuando lleguen, asegurándole que la llamará.

Ella le pregunta a su padre por qué fue Paco a buscarla mientras Laura se despide de toda la familia y de Felipe, partiendo luego hacia el aeropuerto.

En la plaza, Mariana, sentada en una terraza tiene la mirada perdida, y cuando Fernando le dice que deben irse para casa ella le pide que se siente, pues tiene algo que contarle.

Calificación: 3
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