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Truman
Truman

España / Argentina (2015)

Duración: 108 min.

Música: Nico Cota

Fotografía: Andreu Rebés

Guión: Cesc Gay y Tomás Araguay

Dirección: Cesc Gay

Intérpretes: Javier Cámara (Tomás), Dolores Fonzi (Paula), Eduard Fernández (Luis), Àlex Brendemühl (Veterinario), Pedro Casablanc (Médico), José Luis Gómez (Don Alfredo), Elvira Mínguez (Gloria), Oriol Pla (Nico), Javier Gutiérrez (Asesor funeraria).

Tomás observa, mientras termina de beber su café al taxi que llega entre la nieve a su casa de Montreal.

Tras entrar a ver a sus hijos se despide de su mujer, que sigue en la cama.

Vuela luego hasta Madrid, cogiendo un taxi que lo lleva hasta un hotel del centro, dirigiéndose, tras instalarse, a un portal cercano, subiendo hasta un piso donde le abre otro hombre, Julián, que al verlo se sorprende y lo abraza, diciéndole que está feliz de verlo aunque no le haya avisado de su visita, recriminándole que se haya instalado en un hotel en vez de quedarse con él.

Tomás se disculpa diciendo que Paula le dijo que la sorpresa le iba a sentar bien, comentando Julián que sabe que él y su prima Paula hablan a sus espaldas, diciéndole Tomás que lo hace porque él no le cuenta demasiado, excusándose tras ello por no haber ido antes a verlo, y que solo puede estar 4 días con él.

Julián le pregunta si ha ido con la idea de convencerlo, respondiendo Tomás que ha ido porque tenía ganas de verlo, aunque también quiere hablar con él, diciéndole Julián que si esas son sus intenciones puede volverse por donde vino, a lo que Tomás le responde que le costó mucho el billete y se va a quedar esos cuatro días y lo va a tener que aguantar.

Julián le pide que saque a Truman, su perro a hacer pis mientras él se viste para ir a ver a su médico.

Se le acerca mientras está en el parque una chica que le pregunta si es amigo de Julián y cuando asiente le da un paquetito que dice que este le encargó días antes, pidiéndole a cambio de la mercancía, que él huele comprendiendo que es droga, 50 Euros.

Cuando baja Julián, le deja el perro a su vecina mientras ellos van al médico, aunque antes pasan por el veterinario, poniendo en su tablón una foto del perro, pues busca alguien que lo adopte, no pudiendo hacerlo su prima que tiene un piso muy pequeño y además tiene un gato y le dice que está preocupado de lo que le puede pasar al perro.

Le pregunta tras ello al veterinario cómo puede afectarle a un perro una pérdida, a lo que le responde que puede estar irritable, perder pelo o comer peor, aunque lo importante es que se sienta arropado y atendido, no siendo preciso que tenga cosas personales del dueño con su olor.

A la salida Tomás le hace ver la incomodidad que le ha supuesto estar en la reunión, diciéndole Julián que lo más importante para él son las relaciones, con la familia, o con los amigos como él o con Truman.

Le dice tras ello que hay algo importante que ha aprendido de él a lo largo de los años sin que él se diera cuenta, y es que nunca pide nada a cambio, debiendo Tomás corresponder diciéndole él que lo que él ha aprendido es a ser valiente, pues siempre se atrevió con todo.

Ya en la consulta médica, el doctor le informa que van a cambiar el tratamiento de quimioterapia para que la incidencia del nuevo sobre los tumores sea mayor y le van a programar un TAC para ver el alcance de las nuevas formaciones aparecidas.

Julián le responde que ha ido para decirle que no piensa volver. Que han luchado mucho durante meses y que el tiempo que le queda no quiere pasarlo entrando y saliendo del hospital.

El doctor trata de disuadirle, preguntándole él si se curará si vuelve al tratamiento, respondiéndole el doctor que no y que morirá igualmente, pero que ganarán tiempo, pues si no siguen con el tratamiento todo se acelerará.

Tomás le dice que quizá se ha precipitado tomando esa decisión y que podría pensarla tranquilamente, señalando Julián que lleva un año pensándola tranquilamente, que es él el que acaba de llegar.

El doctor tampoco puede decirle cuánto le queda, señalando que depende de la evolución de la enfermedad, citándolo para un par de semanas después, entregándole Julián antes de despedirse una de sus películas.

Ya en el taxi Tomás le confiesa que está allí porque se lo dijo su mujer que si no iba a verlo podría arrepentirse en el futuro.

Van a comer, aunque antes Tomás entra en una librería y pregunta por libros de psicología animal y le compra dos libros a su amigo, regalándole Julián otro a él de "Ayudar a morir".

Mientras comen, ve que Julián saluda a una pareja de lejos, que no responde, contándole a Tomás que son unos compañeros actores que eran amigos suyos, y asegura que le vieron pero no lo saludaron porque no saben qué decirle y prefieren evitarle, aunque él, en vez de ignorarlos se levanta y decide ir a saludarlos.

Gerardo, el actor, asegura que no lo había visto y que piensa ir a verlo al teatro y él les asegura que sí lo vieron pero que disimularon y lamenta que no lo saludaran y fueran a darle un abrazo y un ánimo pues cree que no se volverán a ver.

Por la tarde Tomás acude con Paula como espectador a ver la representación de "Las amistades peligrosas" que hace su amigo.

Luego van a un bar y Paula le pregunta si no ha pensado en volver a España, asegurando Tomás que no, diciendo ella que pensó en volver a Buenos Aires cuando se separó, pero que no quiso dejar a su hija sin padre y además este espera otro hijo y la niña podrá disfrutar de su hermano.

Le pregunta cómo fue con el médico y si logró que Julián se replantease su decisión, diciéndole Tomás que no.

Ella lamenta que aunque Julián tiene muchos amigos, los verdaderos los tiene lejos, reconociendo Tomás que tardó demasiado en ir a verlo, pero fue porque era el primer amigo que iba a morir y no se sentía con fuerza.

Regresa al hotel derrotado tras un día tan duro, despertándolo de madrugada el sonido de su teléfono, viendo que se trata de Julián al que le dice que son las 4 de la mañana y que no quiere hablar.

Julián le dice que está fumando la marihuana que le compró porque padece insomnio, y que cuando se duerme sueña con sus padres, diciendo que leyó en el libro que le regaló que es algo habitual como una forma subconsciente de irse preparando para el "viaje" y que serán ellos los que te vienen a buscar y que aunque no se entendía con su padre le da seguridad que sea él quien venga a buscarle.

Por la mañana le despierta nuevamente Julián, que aparece con una camarera que le lleva el desayuno a la habitación, aprovechando mientras su amigo desayuna para bañar al perro ya que él no tiene bañera.

Van luego a casa de una posible familia adoptiva, una pareja de lesbianas que tienen un niño ruso adoptado, Sacha.

Julián les cuenta que le cuesta encontrar alguien que quiera adoptarlo, pues todos buscan cachorros, afirmando ellas que para ellas no es problema pues forma parte de la terapia: adoptar un animal igual que lo adoptaron a él y que quiere darlo en adopción porque se tiene que ir de viaje, y por eso quiere dejarlo.

Ellas le piden que se lo deje esa noche para probar cómo se adapta y para ver cómo se siente, y, aunque reticente, Tomás lo anima, y accede finalmente.

De vuelta llora, pues lleva muchos años sin separarse y haciéndolo todo juntos, por lo que le pide a Tomás que esa noche duerma con él, pues no soportará estar solo.

Van luego a un tanatorio, porque desea informarse de cómo preparar su sepelio, informándole el encargado de los tipos de urnas que tienen, recordatorios, etcétera, pidiendo finalmente Tomás que le envíe varios presupuestos por mail.

Van luego a un restaurante, ofreciéndole Tomás dinero, pues sabe que no pasa por un buen momento, diciéndole que si acaso puede dejarle un sobrecito con dinero en algún lugar de la casa.

Van a comer a un restaurante y es esta vez él quien trata de ocultarse al ver que entra un hombre que le explica a Tomás que era un amigo y que se acostó con su mujer y debido a ello al poco tiempo se separaron.

Pero pese a haber tratado de pasar desapercibido el hombre, Luis, se dirige a él, contándole que sigue con su estudio, ahora con un socio francés que les da mucho trabajo, tras lo cual le dice que se enteró de lo suyo y que a veces se acuerda de él y quiere darle ánimos.

Impresionado por lo ocurrido, Julián se acerca antes de marcharse a la mesa de Luis, que le presenta a Mónica, su nueva novia, y le da las gracias por haberlo saludado pese a todo lo que le hizo y por lo que le pide disculpas diciéndole que le emocionó que lo hiciera, pues él no se portó con él, ya que era su amigo y no le pidió disculpas.

Él se las acepta y le da las gracias y le dice que en el fondo es él quien debe darle las gracias, pues tras separarse conoció a Mónica, que ahora está embarazada.

Tras la función de esa tarde, Julián recibe en el camerino la visita de Don Alfredo, productor de la obra y dueño del teatro que le dice que se ha enterado de su enfermedad y le puso muy triste, aunque también se enfadó pensando que él debió ser el primero en saberlo, ya que fue él el primero en darle trabajo en teatro en España, tras lo que le indica que debe descansar y cuidarse y que para ello le ha buscado ya un sustituto que comenzará a fin de mes.

Mientras descansan luego en casa reciben la llamada de Paula, llamando luego a preguntar por Truman, pidiéndole las mujeres que se lo deje un día más.

Hablan luego de Nico, el hijo de Julián, que le dice que cumple 22 años al día siguiente, proponiendo Tomás invitarlo a comer, lo que a Julián le parece una excelente idea, pero a Tomás no tanta al enterarse de que Nicolás vive en Ámsterdam, aunque al ver a su amigo entusiasmado ante la idea de ir ver a su hijo, acepta.

En el avión le comenta a su amigo que no le ha dicho nada a su hijo de que continúa con la quimio y de su estado real y que aquel cree que el cáncer está controlado discutiendo por ello, pues Tomás piensa que debería decirle la verdad, ante lo que Julián se enfada, no aceptando su opinión y cambiándose incluso de asiento.

Tomás, que no desea amargarle el viaje cede y le pregunta qué planes tiene, enterándose de que Nico no sabe aún que van a ir a verle, pues Julián le dejó un mensaje, pero no sabe si lo leyó o de siquiera de si va a estar allí.

Una vez en Ámsterdam van hasta el barco en que vive su hijo, donde les atiende uno de sus compañeros que les dice que Nico está en clase, dándoles la dirección de la universidad e indicándoles que pueden ir en tranvía.

Mientras van en el tranvía Julián se plantea que quizá su amigo tenga razón y deba decirle todo a Nico, diciendo que en algún momento le hará una señal para que les deje solos y puedan hablar.

Una vez en la facultad Julián vuelve a llamar a su hijo, con el que finalmente se encuentran, aunque el muchacho le pregunta cómo no le avisó, pues tiene un examen y por la noche tienen un concierto.

Julián le cuenta que está allí porque ha ido a acompañar a Tomás a un congreso, diciéndole el muchacho que solo puede estar con ellos mientras comen algo rápido, y que ha quedado con Sophie, su novia.

Van juntos hasta un restaurante y le regala una petaca, que el muchacho le agradece aunque dice que casi no bebe.

Mientras Tomás, fuera habla por teléfono, Julián se queda a solas con el muchacho, aunque no se atreve a decirle nada, excusándose el muchacho por su recibimiento y diciéndole que está contento de que haya ido.

Tomás cuenta que ha ido a un congreso de robótica, pues trabaja en una empresa en Montreal y da clases en la universidad, contándole que fue a hacer el doctorado y se quedó, igual que su padre se quedó en España, diciendo Nico que no cree que él se vaya a quedar en Ámsterdam y que ha pensado en ir a Buenos Aires, algo que deja descuadrado a Julián que no tenía ni idea de sus intenciones.

Tomás sale fuera a fumar y los deja nuevamente solos, aunque enseguida llega Sophie, su novia, que les cuenta es francesa.

Tras comer y mientras se despiden, Julián le pide a Tomás algo de dinero para dejarle a su hijo pese a que este insiste en que no hace falta, aunque él insiste, despidiéndose hasta que Nico vuelva tras los exámenes a Madrid en un par de semanas, aunque tras alejarse, Nico vuelve para devolverle su mechero, aprovechando para darle un abrazo muy fuerte a su padre, estando ambos a punto de llorar.

Ya solos le dice a Tomás que no pudo contarle nada aunque lo intentó.

De vuelta en Madrid y mientras van en taxi Julián recibe una llamada que no atiende y que dice es del teatro, preguntándole Tomás si se había olvidado de la función, a lo que él dice que no se le olvidó, pero que ya tienen a otro y lo que le apetece es emborracharse.

En el bar Tomás le ve cómo ya bebido sigue siendo un conquistador, llegando más tarde Paula, que se muestra feliz de verlo contento, animándose también Tomás a bailar.

Esa noche la pasa Julián en el hotel junto a su amigo, al que le da la mano para dormir.

Cuando se levanta, Tomás va a buscar a su amigo a un bar donde está con Truman ya, y esperando a otra candidata a adoptarlo, pues la familia que iba a hacerlo finalmente lo ha rechazado pues temen que el perro se muera y el niño sufra, por lo que prefieren un cachorro.

A la nueva candidata, Elena, le ha contado que se tienen que ir los dos a Canadá y por eso deben dejar el perro, pareciendo muy amable hasta que la ve cómo se dirige al camarero sudamericano con absoluto desprecio, por lo que cuando se marcha Tomás le dice que no puede pensar en dejar de verdad a su perro con esa mujer racista.

Mientras Julián va a la farmacia Tomás observa a una mujer que se acerca a Truman, viendo que se trata de Gloria, a la que abraza y a la que le cuenta que ha ido a ver a Julián, que sale de la farmacia y se sorprende de ver a su ex mujer y a su mejor amigo juntos, saludándose también cariñosamente.

Le cuenta tras ello que estuvieron el día anterior con Nico en Ámsterdam hablando con él, ante lo que Gloria reacciona diciendo que le alegra, pues no sabía cómo manejar el asunto, pues dice que el muchacho la llamó el fin de semana y aunque sabía que se lo quería contar él empezó a hacerle preguntas y se dio cuenta de que algo iba mal y ella se lo dijo todo, incluida la decisión que había tomado, por lo que le dijo debía estar preparado.

Le dice que se alegra que lo vieran, pues Nico quería llamar a su padre, pero no se sentía con fuerza para hacerlo por teléfono, estando encima de cada prueba y de cada análisis que se hace.

Más tarde, y mientras charlan en un bar Julián le dice que no irá a despedirlo al aeropuerto, pues es la última vez que se verán y odia las despedidas.

Se pregunta tras ello cómo no se dio cuenta cuando su hijo lo abrazó.

Y de pronto avergonzado reconoce ante su amigo que se ha meado encima, él que era un galán.

Tomás prepara la cena esa noche en casa de su amigo, a la que acude también Paula, aprovechando la ocasión Julián para confesarles que no va a esperar hasta el final, que cuando las cosas se pongan muy mal para él se tomará unas pastillas y acabará con su vida, pues no desea que Paula o su hijo le limpien el culo o acabar su vida en un hospital.

Paula se enfada mucho, pero Tomás le dice que se alegra de haber viajado para verlo y de que se lo haya contado, viendo cómo Paula se marcha enfadada.

Cuando poco después se despiden los dos amigos hasta la mañana siguiente, Julián le da las gracias por el sobre que sabe le ha dejado.

Cuando Tomás sale a la calle encuentra a Paula, que le dice que ha vuelto para buscar su teléfono que se le olvidó, encontrándola muy afectada.

Cuando se despiden, ella le dice que le llamará, o mejor no, pues no será muy agradable lo que tenga que contarle, diciéndole él que no conseguirá hacerle sentirse culpable, pues se siente muy orgulloso de Julián, aunque reconoce que no se lo ha dicho por no ponerse a llorar.

Le dice a Paula que no se merecen despedirse enfadados, proponiéndole ella subir con él a su habitación, acostándose juntos esa noche.

Cuando a la mañana siguiente Julián sale con Truman ve cómo el perro se para junto a un coche que se da cuenta es el de su prima, aparcado junto al hotel de Tomás, al que espera en recepción, viendo que en efecto baja con Paula, sonriendo al verlos y diciendo que tiene sentido.

Paula le dice que va a llevarlo ella al aeropuerto, yendo Julián con ellos pese a lo que dijo el día anterior.

Una vez en el aeropuerto se despiden y entonces le entrega toda la documentación y el pasaje de Truman, diciéndole que habló ya con la compañía para que vaya en la bodega del avión en un contenedor especial, viendo tras abrazarse cómo Tomás se aleja con Truman sin decir nada.

Calificación: 3