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Tú y yo
Tú y yo (Io e te)

Io e te (2012) * Italia

Duración: 97 min.

Música: Franco Piersanti

Fotografía: Fabio Cianchetti

Guión: Niccolò Ammaniti, Umberto Contarello, Francesca Marciano y Bernardo Bertolucci (N.: Niccoló Ammaniti)

Dirección: Bernardo Bertolucci

Intérpretes: Jacopo Olmo Antinori (Lorenzo), Tea Falco (Olivia), Sonia Bergamasco (Arianna), Veronica Lazar (Abuela), Tommaso Ragno (Ferdinando), Pippo Delbono (Psicólogo), Carlo Cozzani (Portero).

Lorenzo, un introvertido adolescente que no se relaciona con sus compañeros, estando aislado siempre escuchando su músico, acude cada semana al psicólogo, no pareciendo dispuesto a colaborar demasiado.

De regreso a su casa, Lorenzo escucha que su madre habla de él por teléfono, contándole contenta a su interlocutor que ha decidido él solo ir a la semana blanca y pasar una semana entera con sus amigos, algo impensable un año antes.

Al día siguiente algunos de sus compañeros de clase entregan el dinero para la excursión que van a realizar a Cadore durante la semana blanca. Él también lo lleva, pero no lo entrega y se lo queda.

Su madre le cuenta mientras comen en un restaurante que su padre está muy contento y le va a regalar una tabla nueva de snow board.

Mientras comen le pregunta a su madre si cree que alguien del restaurante podría llegar a pensar que son pareja, a lo que su madre responde negativamente, preguntándole tras ello él entonces que si la humanidad de extinguiera y se salvaran ellos solos, si por preservar a la humanidad se acostaría con él, enfadándose su madre con sus ocurrencias.

En vez de pagar el viaje se va a una tienda de venta de animales y se gasta allí una parte, tras lo que se va al hospital en que está su abuela ingresada para despedirse, y con el resto del dinero va a un supermercado y compra comida para toda la semana, diversas latas y botellas, todas en número de 7 para cada uno de los días de la semana.

Llegado el día de la salida, le pide a su madre que le deje varias calles antes del colegio porque asegura que le da vergüenza que lo vean llegar con ella, llegando a ponerse violento y a decirle que prefiere no ir a que lo vean con ella.

Y una vez solo regresa a su casa, y tras burlar al conserje se cuela en el sótano de su casa tras haberse hecho con una copia de la llave.

Tras ordenarlo todo a su gusto, y bajar una vieja cama, limpia un poco, tras lo que se siente a comer, colocando luego el hormiguero que se compró en la tienda de animales, dedicándose a observar con una lupa a las hormigas, dedicándose luego a escuchar su música o a jugar con su ordenador.

Su madre lo llama para ver cómo está y muestra su deseo de hablar con su profesora, debiendo decirle que no está con él.

Y de pronto, y cuando está tranquilo oye que se abre la puerta y entra una mujer hablando por teléfono, oyéndolo, ya que se le cae una cosa.

Ve entonces que se trata de Olivia a la que le pregunta cómo consiguió la llave, diciéndole ella que su madre le pidió a la casera que no la dejara entrar en casa y que le dijo que habían bajado sus cosas en una caja al sótano.

Abre su casa, encontrando a faltar un brazalete de oro que le regaló su abuela, diciéndole a Lorenzo que se lo debió coger su madre, enfadándose Lorenzo con ella por sus insultos hacia su madre.

Ella le pregunta si tiene dinero, negándolo él, diciendo que su padre, que es también el de ella, no se la da.

Ambos se observan mutuamente para ver lo cambiados que están desde la última vez que se vieron.

Cuando ella se marcha él le pide que no cuente a nadie que le ha visto allí, tras los que examina las cosas de la caja de ella, y en especial sus fotos, sacando una en la que ella aparece en una sensual postura.

Se tumba tras ello a leer "Entrevista con el vampiro", y cuando se duerme le despiertan unos fuertes golpes en los cristales, observando que se trata de Olivia que le pide que le deje entrar, ya que no tiene ningún sitio donde ir a dormir.

Cuando entra le cuenta sus planes de estar allí escondido hasta el sábado.

Lorenzo le explica que todo lo que hay allí era de la Condesa Nunziante, la anterior propietaria del sótano y de la casa de sus padres, que ella les vendió por poco dinero, dejándola ellos vivir con ellos hasta que murió.

Por la mañana le pide que se vaya, escuchándola hablar con alguien al que llama Marco al que le dice que no tiene donde quedarse y que desea verlo, asegurándole que está limpia y que esperará hasta que la llame.

Él por su parte recibe varios mensajes de su padre y de su madre, preocupados porque siempre tiene el teléfono apagado.

Suena entonces el teléfono, siendo de nuevo su madre, insistiendo en que se ponga su profesora, cogiendo entonces Olivia el teléfono haciéndose pasar por una profesora, consiguiendo de paso el teléfono de Arianna, pudiendo de ese modo amenazarlo con llamar a su madre y descubrirlo si no hace lo que quiera.

Tras ello Olivia vomita machándose la ropa, que se debe quitar con la ayuda de Lorenzo al que le dice que está con el mono, pues es drogadicta.

Le pide tras ello que la deje sola, pues no desea que la vea así.

Cuando se recupera un poco le dice que se irá pronto al campo, a una granja, aunque antes debe pasar el mono y no tiene ningún sitio al que acudir.

Le cuenta que toma heroína y que el dinero que tiene es el que le pasa mensualmente su padre para sentirse menos culpable.

Él le pregunta si cree que se siente culpable de haberlas abandonado a ella y a su madre por la suya, diciéndole ella que a su padre nunca le importaron, porque su madre solo tiene una tienda de zapatos en Catania.

Su siguiente mono coincide con un momento en que sus padres están fuera, y muy cerca de las ventanas del sótano hablando con alguien, por lo que Lorenzo trata de hacerla callar para evitar que los descubran.

En su siguiente ataque ella grita porque no le quedan ya somníferos, por lo que le pide que la ayude consiguiéndole algo que le ayude a superarlo, saliendo finalmente de su escondite para acercarse hasta el hospital en que está ingresada su abuela, que se despierta al escucharlo y lo ve, preguntándole él si se acuerda a Olivia, que ella enseguida dice que es su nieta, y que su madre, aunque un poco pendón, era muy simpática y una vez la llevó a visitar el Etna.

Tras coger dos frascos regresa, encontrándose al llegar al sótano con que hay un hombre, Ferdinando, con ella, un amigo, lo que hace que él se enfade por haberlo dejado entrar y que tocara su ordenador.

Ferdinando le dice que se vaya con él y que al día siguiente se despertará al lado del mar, aunque ella prefiere quedarse allí con su hermano.

Pese a todo, él le dice que quiere quedarse con una de sus fotos, una de una farola con brazos, que le paga en ese momento.

Tras tomar los somníferos consigue dormirse, dedicándose Lorenzo a buscar las fotos hechas por ella en Internet, observando que son muy bonitas y artísticas.

Como la noche anterior, durante el mono se rompió el hormiguero, debe recogerlas y tirarlas por la ventana.

Se acerca el día del "regreso" y él vuelve a hablar con su madre describiéndole perfectamente el lugar en que está con todo tipo de detalles como si realmente estuviera en la nieve.

Mientras su hermana duerme él camina como un loco sorteando varias cajas, como vio que hacía el armadillo en la tienda de mascotas.

Se toma tras ello él algunos somníferos y coloca la caja junto al sofá donde duerme su hermana, durmiéndose también.

Sueña entonces que regresa a su casa y es recibido por su madre, que está muy feliz.

Cuando Olivia se despierta se encuentra con que no les queda comida, pues se la comieron las hormigas, y ella está hambrienta, por lo que decide aprovechar que sus padres duermen para subir hasta su casa y asaltar el frigorífico.

Observa entonces cómo Olivia se queda parada frente a su madre, que se quedó dormida ante la televisión, mirándole con cara de rencor ante el miedo de Lorenzo a que se despierte y los descubra.

De nuevo en el sótano brindan con cerveza para celebrar su último día de encierro.

Ella le cuenta que hasta unos años antes se dedicaba a la fotografía artística, llegando incluso a hacer una exposición, ganando un premio cuando tenía 18 años y estuvo en Los ángeles, aunque cuando empezó a drogarse lo dejó.

Aprovechando que la condesa tenía su misma talla se prueba varios de sus vestidos, algunos muy elegantes y le muestra cómo le quedan

Olivia le envía un mensaje a su amigo, el de los caballos, que le dice que no es su novio, pues estaba casado y después de varios meses regresó con su mujer, aunque dos semanas antes le envió un mensaje en el que le decía que quería volver a estar con ella, aunque solo si dejaba las drogas.

Le cuenta que es un diseñador gráfico de Roma que desea dejarlo todo para irse a vivir al campo con ella, en la Maremma, aunque le confiesa que tiene miedo a dejar las drogas, porque estas te vuelven indiferente, temiendo volver a estar con personas normales.

Bailan tras ello juntos y fuertemente abrazados, preguntándole él por qué no volvió a su casa, contándole ella que porque durante un verano le tiró una piedra a la cabeza a su madre porque la odiaba por haberle quitado a su padre.

Antes de dormirse él le pide que le prometa que no se drogará y ella le pide a él que deje de esconderse, pues aunque le golpeen no pasa nada.

Pero ella está inquieta y no consigue dormirse por lo que envía un mensaje, llamando poco después una persona a la ventana para venderle droga, aunque finalmente no llega a tomarla.

Por la mañana temprano él recoge todo para dejar las cosas como estaban antes de esa semana, dándole él la cajetilla de tabaco, que ella había olvidado, sin saber que dentro de esta escondió la droga.

Salen de madrugada a la calle, asegurando ella que no podrá hacerlo, diciéndole él que podrá porque está con ella.

Dicen haberse repetido y que deberían repetirlo al año siguiente. Su semana blanca.

Tras ello, él regresa a su casa feliz.

Calificación: 3