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Una mente maravillosa

A beautiful mind (2001) * USA

          También conocida como:
                    - "Una mente brillante" (Hispanoamérica)

Duración: 134 min.

Música: James Horner

Fotografía: Roger Deakins

Guión: Akiva Goldsman (N.: Sylvia Nasar)

Dirección: Ron Howard

Intérpretes: Russell Crowe (John Nash), Ed Harris (Parcher), Jennifer Connelly (Alicia Nash), Paul Bettany (Charles Herman), Christopher Plummer (Dr. Rosen), Adam Goldberg (Richard Sol), Josh Lucas (Martin Hansen), Anthony Rapp (Bender), Vivien Cardone (Marcee), Jason Gray-Stanford (Aisnely), Judd Hirsch (Helinger), Austin Pendleton (Thomas King).

Princeton. Septiembre de 1947. John Nash, llega a sus aulas después de haber recibido, junto con Martin Hansen la prestigiosa beca Carnegie para jóvenes matemáticos, coincidiendo en la universidad con un grupo de talentosos compañeros, entre los que se encuentra el propio Hansen, Richard Sol, Ainsley y Bender, conociendo poco después a Charles Herman, su compañero de habitación, que, frente al estiramiento de los demás compañeros es un muchacho cercano que llega borracho, y al que le confiesa que por su forma de ser la gente no le cae bien y él no cae bien a la gente, fracasando cada vez que trata de abordar a una mujer.

Nash se siente frustrado debido a que, pese a considerarse superior a sus compañeros, ellos publicaron ya y él no pudo hacerlo aun, tratando de buscar una idea original para que puedan valorar su talento, lo que le lleva a no acudir siquiera a clase.

Encuentra la idea cuando un día en el bar rivaliza con sus compañeros para ver quién se quedará con la más guapa del grupo, una espectacular rubia, teniendo entonces una fabulosa idea al pensar que si todos van a por la rubia, se obstaculizarán entre ellos, y ninguno se la llevará, no deseando tampoco sus amigas salir con ellos al sentirse como si fueran un segundo plato, por lo que plantea ir directamente a las amigas ignorando a la rubia, de modo que estas no se sentirán ofendidas y todos ligarán, opone así a las ideas liberales de Adam Smith de que en la competencia, la ambición beneficia al bien común, es decir, que gane el mejor, otra idea, la de la dinámica rectora, que, pese a ir en contra de 150 años de teoría económica, Nash plasma en un brillante informe.

Concluidos sus estudios, Nash comienza a dar clases el Massachusetts Institute of Technology (MIT), junto con sus amigos Sol y Bender.

1953. En plena Guerra Fría, Nash es requerido por el Pentágono tras detectar la existencia de transmisiones de radio desde Moscú que piensan poseen algún tipo de patrón que no saben descifrar, para que él lo intente, consiguiendo encontrar entre una maraña de números patrones geométricos, que descubre son puntos de un plano que describen rutas para cruzar la frontera de Estados Unidos.

Tras ello es requerido por el agente William Parcher para seguir colaborando con ellos, ya que, según le explica, una facción del ejército rojo, "Nueva Libertad" está en posesión de una potente bomba, y su habilidad para descifrar claves y códigos ocultos, con los que se comunican es vital para evitar la muerte de miles de personas.

Como agente secreto, le implantan un diodo de radio en el brazo, lo que le servirá como clave para acceder a los lugares donde debe enviar sus informes.

Continúa entre tanto con la enseñanza, proponiendo un complicado problema que una de sus alumnas, Alicia Larde discute posteriormente con él en su oficina, pidiéndole que salga a cenar con ella, y tras algunas citas más se da cuenta de que la ama.

Vuelve a verlo su compañero Herman, profesor en Harvard, junto con su sobrina Marcee, hija de una hermana fallecida, que le aconseja que se case.

Entretanto continúa con su tarea de tratar de descifrar códigos secretos, cuyos resultados deja en un buzón secreto hasta el que solo puede acceder con el código del diodo implantado en su brazo, aunque, pese a todas las precauciones ve como un día, tras dejar sus informes se acerca Parcher en un coche y le dice que ha sido descubierto, siendo perseguidos por otro coche que dispara contra ellos.

Aunque consiguen librarse de sus perseguidores, Nash se siente incómodo con el trabajo, pues Alicia está embarazada y teme que le ocurra algo, aunque Parcher le dice que no puede abandonar la misión, empezando a sospechar desde ese momento de todo y de todos, ante la preocupación de Alicia, a la que le pide que se vaya con su hermana.

Hasta que un día, y mientras acude a dar una conferencia en Harvard, a la que acude su amigo Charles Herman con Marcee, observa cómo se acercan hasta él unos hombres que él toma por rusos, y que, pese a huir acaban por alcanzarle, poniéndole un tranquilizante y llevándoselo a un psiquiátrico.

Cuando despierta se encuentra atado, negándose a decir nada sobre su trabajo al Dr. Rosen, viendo que con este se encuentra Herman, que cree le ha traicionado., y al verle hablando con él Rosen afirma que no hay nadie allí.

Le explica luego a su mujer que es esquizofrénico, lo que le causa paranoias, que se remontan al menos al periodo universitario, ya que, según afirma, en Princeton le informaron que John no tenía ningún compañero, y que Herman no existe.

Le pide que averigüe quién es el supervisor William Parcher y en qué trabajaba, por lo que acude a ver a Sol y a Bender, pidiéndoles que le muestren su trabajo, aunque estos se niegan, afirmando que es confidencial, por lo que llega incluso a abofetear a Bender, comprobando tras entrar en su despacho que tiene fotos y restos de revistas por todas partes, confesándole Sol que lo siguió hasta un viejo caserón donde le vio depositar unos sobres lacrados.

El caserón existe, pero no había códigos secretos para entrar, pues está abandonado, y sus informes están en el viejo buzón sin que nadie los recogiera.

Él le cuenta entonces que aunque es confidencial, ha estado trabajando para el gobierno secretamente y que le tienen allí para evitar que haga su trabajo, ante lo que Alicia le dice que no existe ningún Parcher y le muestra todos sus sobres que nadie recogió, tratando de hacerle reflexionar para que se dé cuenta de que no existe ninguna conspiración, ante lo que él se ofende.

Enfadado con su mujer, lo encuentran en su habitación tras haberse herido en la muñeca tratando de encontrar la cápsula implantada.

Dado que es incapaz de distinguir lo real de lo imaginario, comienzan a someterlo a duros tratamientos de shocks de insulina, hasta ser por fin dado de alta, recibiendo la visita de Sol, ante el que se muestra triste al verse como una persona inútil incapaz de hacer nada.

Alicia, ya convertida en madre, lucha contra sí misma y sus pensamientos de rechazo, viendo cómo también su marido la rechaza cuando trata de animarlo a tener relaciones sexuales con ella.

Frustrado por los efectos de la medicación, Nash decide, en secreto dejar de tomarla.

Y una noche, tras escuchar ruidos sale de su casa, viéndose de pronto rodeado por soldados, apareciendo de nuevo Parcher, que le asegura que siguen necesitando de sus servicios, y que dado su estado, han habilitado un viejo almacén cercano a su casa para que pueda seguir colaborando con ellos.

Abril de 1956. Al ver que se avecina una tormenta, Alicia sale para recoger la ropa tendida, dejando a su hijo a cargo de John, que queda encargado de bañarlo.

Mientras destiende observa la puerta del jardín abierta, y sale hacia el bosque llegando hasta la caseta donde descubre que su marido ha vuelto a retomar su obsesión, teniendo las paredes de la misma llenas de recortes, ante lo que, asustada regresa corriendo a su casa, observando que John habla con el imaginario Herman, mientras su hijo está solo en la bañera, supuestamente a cargo de su amigo, llegando Alicia justo a tiempo de evitar que el pequeño se ahogue.

Llama entonces al Dr. Rosen, mientras Parcher le dice a John que la detenga, pues va a poner en peligro su misión, diciéndole que debe acabar con ella, lo que le piden también Herman y Marcee, optando Parcher tras ver sus reticencias por matarla él mismo, lo que John trata de evitar precipitándose sobre ella y golpeándola sin querer, cayendo con el niño en brazos.

Alicia, temiendo por su vida y por la de su hijo decide marcharse, siendo el coche detenido por John, que le dice que Marcee no crece, pese a conocerla desde varios años antes, comprendiendo que eso es imposible y que, en efecto está enfermo.

Ante el Dr, Rosen reconoce que dejó la medicación cansado de no poder trabajar, ni cuidar a su hijo, ni cumplir con su mujer, a lo que Rosen le dice que debe someterse a nuevas sesiones de shock, pues su enfermedad es degenerativa y estará peor.

Pero él pide que no lo internen, pues teme no volver a salir y le pide a su mujer que no firme la autorización para su ingreso, decidiendo ella darle un voto de confianza y seguir con él pese a que puede correr peligro físico y a que el propio John le aconsejó que se vaya a casa con su madre.

Dos meses más tarde Nash acude a Princeton para visitar a Hansen, ahora director, del departamento de matemáticas y le pregunta si le permitirá acudir a la universidad para adquirir rutinas.

Pero muchos estudiantes lo ven dando vueltas y gritando "no eres real" al fantasma de Parcher, preocupándole la imagen dada.

Y aunque sabe que el stress provoca sus alucinaciones, regresa al día siguiente a la universidad acompañado por Charles y Marcee a los que les dice que no volverá a hablar con ellos, acudiendo como oyente a algunas clases mientras continúa tratando de resolver complejos problemas.

Se convierte en un hombre peculiar que mueve a risa en el campus, pese a lo cual continúa yendo cada día a la universidad.

El tiempo pasa y su hijo crece, mientras él sigue con sus rutinas y tratando de ignorar a sus alucinaciones.

Octubre de 1978. Nash ha progresado mucho gracias a sus rutinas y es capaz de resolver complejas teorías, ganándose de nuevo el respeto de los alumnos, que les consultan sobre sus proyectos, sintiéndose tan a gusto que le habla a Hansen de la posibilidad de volver a dar clases.

Hansen le pregunta si continúa teniendo alucinaciones, a lo que responde afirmativamente, aunque, le explica, aprendió a ignorarlas y estas parecen ya un poco resignadas y cansadas. Hansen le promete hablar con el departamento y probar en primavera.

Pasan los años y recibe la visita de Thomas King, que le señala que están considerando nominarlo para el premio Nobel, ya que su teoría del equilibrio se ha convertido en la piedra angular de la economía moderna.

Este le convence para entrar en la universidad después de muchos años para tomar un té. Y King se sincera, diciéndole que trata de comprobar si su enfermedad mental lo hace ser considerado un buen candidato. Le informa que toma nuevos medicamentos, pese a lo cual mantiene algunas alucinaciones que trata de ignorar, tratando de no buscar patrones.

Y mientras hablan, uno tras otro los profesores de la universidad se acercan a su mesa para entregarles sus plumas en señal de respeto y consideración.

En diciembre de 1994 acude a recoger el premio Nobel, dándole las gracias a su mujer por su apoyo, viendo a la salida cómo los miran Herman, Marcee y Parcher.

Calificación: 3