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Un italiano en Noruega

Quo vado? (2015) * Italia

          También conocida como:
                    - "¡No renuncio!" (Hispanoamérica)

Duración: 86 min.

Música: Checco Zalone

Fotografía: Francesco Di Giacomo, Valerio Evangelista

Guion: Gennaro Nunziante, Checco Zalone

Dirección: Gennaro Nunziante

Intérpretes: Checco Zalone (Checco Zalone), Eleonora Giovanardi (Valeria Nobili), Sonia Bergamasco (Doctora Sironi), Ludovica Modugno (Caterina), Maurizio Micheli (Peppino), Ninni Bruschetta (Ministro Magnu), Lino Banfi (Senador Nicola Binetto), Rufin Doh Zeyenouin (Dogon).

Un destartalado vehículo avanza por la sabana africana.

En él, un hombre que ronda los 40 años se queja de lo malo que es el coche, que no es lo que esperaba cuando le dijeron que tendría un coche con conductor.

Este, un nativo africano le asegura que ese coche no ha fallado en 30 años, justo antes de que empiece a salir humo y se pare, por lo que deberán seguir a pie.

El conductor trata de animarle diciéndole que al menos hace un día precioso antes de que estalle la tormenta y se ponga a diluviar, algo que no había ocurrido en meses.

Le explica tras ello que están en territorio de la peligrosa tribu de los Kasu, aunque trata de calmarle diciéndole que es difícil verlos a esa hora, cuando de pronto se ven rodeados y atrapados, siendo llevados hasta su poblado, donde les recibe Dogon, su rey, que no se fía del hombre blanco y que le pide que le cuente la historia de su alma para ver si es digno de vivir, o, de lo contrario será quemado en la hoguera.

Checco comienza a recordar su vida desde su infancia, cuando ya tenía muy clara su vocación, quería ser funcionario, como su padre. Cada vez que este le llevaba a ver a sus compañeros, veía que en la administración se respiraba tranquilidad, y ociosidad. Los funcionarios ponían sellos en algún momento, pero el resto del tiempo estaban ociosos y ponían conferencias al extranjero a costa de la administración.

Cuando él consiguió su puesto en la administración provincial, se encargaba de sellar las licencias de caza, percibiendo gracias a ellos numerosos regalos.

Asegura que los funcionarios eran venerados como dioses y las mujeres se los rifaban, como su novia, aunque él a quien veneraba era a su madre, que lo mimaba.

Pero un día, que llegó a trabajar antes de lo normal, y tras retirar su ficha, ya sellada e ir al bar, donde estaban el resto de funcionarios vio cómo en la televisión hablan de una racionalización de la administración, eliminando puestos de la administración provincial que serían llevados a Roma para reubicación.

Se exceptuaba a trabajadores con más de 30 años de antigüedad, policías, casados y/o con hijos o familiares discapacitados.

Gracias a ello acaban librándose del traslado todos sus compañeros, menos él, que reprocha a su madre que no tenga ninguna discapacidad.

Decide por ello pedir la mano de su novia, a la que invita a una fantástica cena a la que la lleva en carroza. Le entrega el anillo y antes de declararse ve a su jefe en el restaurante, contándole este que los efectos de la boda no son retroactivos, por lo que no llega a declararse, despide a la carroza que le costó 300 Euros y cenan un bocadillo.

Tuvo por ello, sin remedido y tras 15 años, que despedirse de su puesto e ir a Roma, siendo incluso abandonado por su novia que se busca otro novio funcionario.

Mientras espera su nuevo destino ve al senador Binetto, que enchufó a su padre y a su tío y le cuenta su problema, contándole este que no quieren movilizarle, sino echarle.

En efecto ofrecen a los funcionarios en su situación puestos en lugares muy lejanos para evitar que acepten y renuncien a su puesto a cambio de una indemnización, aunque Binetto le aconseja que no renuncie, pues el puesto fijo es sagrado.

Así, pese a que le ofrecen 35.000 Euros por la renuncia, él acepta su nuevo puesto en el valle de Susa donde debe comunicar órdenes de desahucio.

No le desanima ni ese puesto ni su traslado a Nuoro en Cerdeña, donde ignora el mobing que le hacen no dándole trabajo.

Le envían tras ello a Lampedusa al centro de acogida al resultado, aunque él solo deja pasar a los que juegan bien al fútbol.

El ministro se encuentra con la doctora Sironi. Está contento con ella y con los casos que consiguió resolver 1243 de 1244 contratos y espera resolver el último ese día, para lo que le ofrece a Zalone 50.000 Euros, aunque él sigue rechazándolos, por lo que ella pide que le den el peor destino que se podría soñar.

Le llevan en helicóptero y le dejan abandonado en medio de la nieve, viendo que está en el Polo Norte.

Su nuevo destino es en la base científica italiana en el archipiélago de Svalbard, en Noruega, decidiendo, esta vez sí, llamar a la doctora Sironi, aunque esta no le contesta, esperando que le suplique más adelante y con mayor insistencia.

Le explican que su labor será la de defender a los investigadores de los ataques de los osos polares, sustituyendo a un hombre que sufrió el ataque de uno.

Decide ir al psicólogo, esperando que le den una baja, aunque este le dice que Sironi le advirtió que era una persona muy decidida y resuelta y con capacidad para adaptarse y dice lamentar que no pueda trabajar con el nuevo investigador asignado, presentándole al designado, la doctora Valeria Nobili, y al verla se queda prendado de ella de inmediato, por lo que cambia su decisión de inmediato, diciéndole a ella que es decidido, resuelto y con capacidad para adaptarse.

Ella le pregunta en su primera salida por qué fue allí, contando él que para salvar el puesto, diciendo ella que le gusta su actitud, pues no soporta a los egoístas, ya que el calentamiento global afecta a todos.

Él señala que la salvará de los osos, aunque se asusta al ver un lemmini.

Pero a partir de ese día se transformó un paraíso lo que era un infierno.

Ve cómo informan los contaminantes que están llegando a la alimentación de los animales que sobreviven en el polo cada vez en peores condiciones y la ayuda con los animales, consiguiendo hacerla reír cuando trata de coger a una foca.

Ven por fin un oso al que él debe disparar un tranquilizante, y pese a dudar de sí mismo consigue darle para que ella pueda analizar su sangre.

Recibe una llamada de Sironi justo cuando está masturbando al oso para que puedan hacerle un espermiograma, mostrándose feliz, dándole las gracias a la directora por su nuevo puesto.

Ella se va el fin de semana y él le hace ver que va a estar solo, consiguiendo que ella lo invite a ir con ella, pidiéndole a su madre que no lo llame tanto.

Ella le muestra sus fotos de su periodo africano y de su pareja de entonces, cuando tuvo a un niño negro, Said, que tiene allí con ella, apareciendo tras ello Emily, una niña que tuvo con su siguiente pareja, un filipino, y tras la que llega Lars, hijo de Lars, noruego

O en Filipinas donde tuvo otra pareja, y otra niña, Emily, y en Noruega conoció a otro hombre, el padre de Lars y una foto con una amiga, Carola, que también fue su pareja en lo que ella llama su periodo confuso.

Bendicen la mesa, ella como católica, Emily dando las gracias a Buda y Said a Alá, aunque Lars es ateo.

Aparece entonces en casa Gunnar, el padre de Lars, desnudo diciendo que no podrá quedarse a cenar. Ella le cuenta a Checco que pronto se va a casar.

Los niños se ríen de que Checco viva aun con sus padres y se ríen de su ridículo pijama.

Van a un partido de fútbol y Checco aconseja a Said que finja que le hacen un penalti, diciéndole Said que es antideportivo.

Aprende a no pitar en los semáforos y a reciclar y a respetar las colas cívicamente.

Incluso acude a ver un concierto de niños, donde toca Emily y aprende a hacerse cargo de las tareas domésticas y de los niños, e incluso o hace comida para los científicos en la base y les arregla la máquina de las bebidas.

Pero sentía que se le había enfriado su instinto latino, no atreviéndose a conquistarla, aunque afortunadamente fue ella la que se lanzó y se hicieron novios.

Pero en la prensa acaban aireando el derroche del ministerio, ya que percibe 3.700 Euros, ya que a su sueldo suma 900 Euros por desplazamiento y 1200 de prima de riesgo, por lo que le pide a Sironi que lo devuelva a Italia o la echará a ella.

Viaja por ello ella en persona hasta Noruega para comunicarle que debe regresar y solo podrá quedarse si firma su dimisión, lo que hará que perciba un cheque de 60.000 Euros.

Él llama a Binetto, que le aconseja que pida la excedencia de tres meses.

Y de pronto se presenta otro obstáculo, los celos, pues aparece Karl, un amigo de ella, que le pide que cuide a los niños mientras ella se va de rafting con Karl, deseándole él que le salgan unas almorranas.

Y al día siguiente no pueden ir al rafting porque le salieron hemorroides, tal como él había deseado.

Poco después le visitan sus padres, que observan que ha cambiado tanto que se ha dejado barbita y les dice que allí si no se trabaja el estado le da dinero - lo mismo que en Italia, recuerda su padre -, viendo estupefactos que se ha convertido en un hombre muy cívico, viendo su madre cómo él plancha y cuida de los niños ajenos, dando además clases de noruego.

Acuden al día siguiente a la boda de Lars, la tercera pareja de Valeria, que se casa con otro hombre.

Caterina le confiesa a Valeria que no soporta la barbilla rubia de su hijo, por lo que acepta afeitársela antes de que se marche.

Checco estaba convencido de quedarse allí, hasta que llegó el invierno, cuando se alternaba la oscuridad de la noche con la de la mañana, lo que dice influye en el humor de la gente, habiendo numerosos suicidios por depresión.

Y cuando de pronto una noche ponen el festival de San Remo y ve que Al Bano y Romina vuelven a cantar juntos, algo que él no sabía, piensa en todo lo que se ha estado perdiendo.

Ni la aurora boreal le sorprende y empieza a notar la llamada de Italia y decide no seguir con las clases de noruego.

Al ver las cerezas, allí escasas, recuerda cómo ya las rechazaba cuando se las regalaban en su trabajo porque le regalaban demasiadas.

Empieza a no respetar las colas y a discutir por cómo hacen la comida italiana allí y vuelve a pitar en los semáforos y a dejar el coche en segunda fila.

Ella decide irse con él pese a que sus compañeros tratan de convencerla de que en Italia no encontrará trabajo.

La directora Sironi se siente mal al ver que rechaza los 70.000 dólares, sugiriéndole su secretario que lo envíe a su provincia, a Castrovizzo en el cuerpo forestal del estado, ya que tendrá que dedicarse a incautar los animales retenidos ilegalmente por los mafiosos.

Viven en una casa que fue incautada por el ayuntamiento que les dicen deben abandonar en varias semanas, pues aunque les pertenece no decidieron aun lo que van a hacer con ella.

Valeria vio una oportunidad en aquello y fue a ver al alcalde para convencerle de constituir en la casa un hogar para rehabilitar a animales incautados, antes de reintroducirlos en la naturaleza.

El alcalde acepta aunque no entiende la meticulosidad de ella con los papeles, haciendo informes sobre impacto ambiental e indicando que crearán de una fosa séptica, lo que crearía un peligroso precedente para los demás vecinos.

Consiguen realizar lo que será como un zoo para la rehabilitación de los animales, si bien, el meterse con la mafia tiene sus consecuencias, amaneciendo un día el zoo y su coche destrozados.

El párroco se involucra pidiendo paz y acaba siendo trasladado a otra diócesis.

También encuentran dificultades para integrar a sus hijos y no les llegan los fondos para alimentar a los animales del ayuntamiento, por lo que Valeria acaba cansada y decide cerrar el Oasis y marcharse con sus hijos.

Él le dice que no puede vivir sin ella, que le pide que se lo demuestre abandonando su obsesión por el puesto fijo y marchándose con ella.

Él lo acepta, algo que toda la tribu aplaude hasta que el jefe de la tribu, que tiene capacidad para leer el alma se da cuenta de que miente, debiendo reconocer que se negó a abandonar todos sus privilegios y sus pagas de Navidad.

Se volvió más quisquilloso y comenzó a beber para olvidarla.

Aparece entonces Sironi, que cambia de estrategia. Esta vez lo seduce, y tras ir a la cama con él trata de convencerle para que firme a cambio, esta vez, de 100.000 Euros, aunque él no firma y acepta el consejo del senador de pedir la baja.

Volvió a casa de su madre, pero ni sus cuidados conseguían mejorar su estado de ánimo.

En Roma, Sironi ya no tiene argumentos que dar al ministro, que anuncia haber finalizado el cambio de la administración, recibiendo pocos días después Checco una carta donde le anuncian su reincorporación al puesto de siempre, aunque ahora ya no es la administración provincial, sino la metropolitana, donde hará lo de siempre.

Pero no es feliz, y al ver volar a un pájaro piensa en Valeria, a la que no puede olvidar.

Y cuando recibe una llamada de ella en la que le dice que está embarazada, decidió viajar a África, encontrándolo allí la tribu.

Dogon le dice que ha llevado una vida miserable pensando en su puesto y eso le ha condenado, pero un hijo supone una nueva oportunidad, por lo que le permite acudir al parto de Valeria, e incluso les ayudan empujando el coche.

Tiene una niña y Valeria le pregunta si se quedará mucho, señalando él que cogió el permiso de paternidad de 3 meses y un amigo médico se inventó un tifus para él y una malaria para ella que le dan derecho a otros seis meses.

Pero cuando ve que su hija no tiene ni para vacunas, ya que en ese país carecen de fondos, decide hacer algo y llama a Sironi para anunciarle su renuncia a su puesto.

Ella que le dice, que arruinó su vida por su culpa, pues la trasladaban a una región lejana, viaja a África para ofrecerle los 31.000 Euros que le corresponden por su finiquito, ya que no hay fondos como antes, aunque él le dice que quiere 50.000 aunque tenga que ponerlos ella de su bolsillo, lo que Sironi acepta con tal de olvidarlo.

Ese dinero lo empleará en conseguir vacunas para todos los niños de los alrededores, recibiendo pocos días después la doctora Sironi un video del hospital agradeciendo su dinero.

Eso le supone también que el ministro vuelva a admitirla en su gabinete, lo que provoca la emoción de la funcionaria, que llama a Checco para darle da las gracias, pues se siente afortunada de haber podido echar una mano a los más desfavorecidos.

Checco y Valeria reciben la visita de los padres de él, y mientras estos cuidan del bebé, él acude, ahora como ayudante de Valeria a ayudar a parir a una elefanta.

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