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Un monstruo en mi puerta
Un monstruo en mi puerta

Dohee-ya (2014) * Corea del Sur

Duración: 119 Min.

Música: Jang Yeong-gyu

Fotografía: Kim Hyunseok

Guion y Dirección: July Jung

Intérpretes: Bae Doona (Lee Young-nam), Kim Sae-ron (Sun Do-hee), Song Sae-byeok (Park Yong-ha), Kim Jin-gu (Park Jum-soon), Son Jong-hak (Capitán Eom), Na Jong-min (Oficial Kim), Gong Myung (Oficial Kwon Son-oh), Jang Hee-jin (Eun-jung), Kim Min-jae (Jun-ho), Park Jin-woo (Detective jefe), Arvind Alok (Bakeem).

El capitán Eom muestra su tranquila población, en la península de Yeosu, a la nueva comisaria, explicándole que los principales ingresos de sus habitantes provienen de la pesca del pulpo y de la cría de la ostra, dedicándose la mayoría de las mujeres a reparar las redes.

Enseguida puede conocer a algunos de los habitantes, como Park Jum-soon, una anciana a la que el capitán regaña por circular borracha con su moto.

Poco después le presenta a su hijo, Park Yong-ha, que le cuenta, es el único hombre joven que permanece en el pueblo, lo que les obliga a buscar trabajadores en el sudeste asiático, pues son los únicos dispuestos a trabajar allí.

Lleva luego Lee Young-nam, la nueva comisaria a su casa, extrañándoles tanto a su compañero como a la dueña su escaso equipaje y que entre este figure una caja entera de botellas de agua, pues, le dicen, aunque el pueblo es pequeño, allí también tienen.

Mientras pasea de noche ve a una niña que corre y la sigue, llegando así hasta el mar, donde en ese momento se refleja la luna, y que se queda admirando.

Al día siguiente, mientras va en su bicicleta a comisaría, escucha a unos niños insultando a una niña, la misma que vio la noche anterior, y le dice que les diga a sus maltratadores que si vuelven a molestarlos la policía irá a por ellos.

Por la noche organizan una fiesta en el pueblo y le piden a Young-nam que salga a cantar en el karaoke, aunque rechaza la propuesta, siendo Yong-ha, muy borracho quien lo haga.

En el supermercado compra un montón de botellas de soju, que luego vacía en botellas de agua, que bebe en gran cantidad por las noches.

De vuelta a su casa, escucha a un hombre que amenaza a una muchacha y corre para auxiliarla, escuchando cómo la golpea y la insulta y observando que se trata de Yong-ha, que está muy borracho y golpea a Do-hee, la niña a la que auxilió por la mañana, consiguiendo inmovilizarlo pese a que su madre sale en su auxilio y la golpea.

Al día siguiente los policías despiertan a Yong-ha, todavía resacoso, y al que preguntan por qué le pega a su hija, recordándole que el maltrato a menores es un delito, preguntando él si no puede educar a su propia hija como desee.

Pese a todo le permite que se vaya, aunque le dice que debe servirle de aviso.

El capitán le explica luego a la comisaria que Yong-ha ha criado a la muchacha pese a que no es su hija biológica, y le hace ver que toda la vida económica del pueblo depende de Yong-ha y que sin él se hundirían, pero que tiene un grave problema con el alcohol.

Vuelve a ver a Do-hee y la lleva a su casa y le da de comer y le pregunta si su padre la pega a menudo, diciéndole ella que cuando no bebe no le pega, pidiéndole que, si le vuelve a pegar, se lo diga, viendo luego cuando la lleva cómo también su abuela la insulta y le pega.

Young-nam va a ver a su superior, que le pide que mantenga la discreción, pues iniciaron una investigación por lo suyo y después de solo 10 días en su nuevo puesto llamó la atención con su actuación, pues tuvieron una llamada de la asociación de alumnos y deben mantener la reputación del colegio.

Le dice también que él no se inmiscuye en asuntos personales, por lo que si consigue pasar un año desapercibida, podrá regresar.

Otro día, mientras corre observa a la niña bailando en el espigón.

Por la noche observa cómo Do-hee la sigue, lo que ve también su padre que comenta que a su hija le ha dado por seguir a la jefa Lee a todas partes, porque es imbécil como su madre.

Young-nam le pregunta por qué la sigue y si le quiere contar algo, llevándosela en su bicicleta, preguntándole qué hacía en el espigón esa mañana, contándole ella que ensayaba una coreografía, volviendo a hacerlo para ella, bajo la luz de una farola.

La lleva hasta su casa y le pide que no salga de noche, pues es peligroso, preguntándole la niña si le deja que se vaya con ella, que le pide que regrese a su casa, viendo cómo la abuela vuelve a regañarla cuando lo hace.

En su casa recibe la llamada de su amiga Eun-jung, pero no lo coge.

Llaman a su puerta, viendo al abrir que se trata de Do-hee que tiene algunas heridas que le cura, recibiendo poco después una llamada en que le cuentan el accidente de una anciana con la moto, y que enseguida comprobarán que es la abuela de la niña, que cayó al mar.

Le pregunta a la niña qué le ocurrió a su abuela, contándole que su padre estaba borracho y le empezó a pegar y ella se escapó para evitarlo. La abuela la persiguió con su moto gritando que la mataría y se cayó al mar y que a ella le daba miedo el mar porque estaba muy oscuro.

Cuando llega Yong-ha, en efecto muy borracho, regaña a su madre hasta que se da cuenta de que está muerta y rompe a llorar, exigiendo que le hagan una autopsia.

Esta rebela que la anciana tenía principio de Alzheimer y además estaba borracha, por lo que murió ahogada como resultado de una conducción negligente.

Una noche de lluvia, recibe de nuevo la visita de la niña, que llega empapada, por lo que la envía al baño, observando al desnudarla que tiene el cuerpo lleno de marcas de golpes.

La niña le pregunta si la dejará que se quede allí.

Young-nam le pregunta por su madre y ella asegura que no volverá, pues la vio marcharse a escondidas por la noche y en las anteriores ocasiones en que dijo que quería irse, le pedía a ella que se vistiera, y esa vez no, por lo que se lamenta y dice que no la quería ni su madre.

Young-nam le pide que se quede con ella unos días, pareciendo la muchacha feliz por ello, dejándole su cama y yendo ella al sofá.

Mientras desayuna, la niña bebe de su vaso, dándose así cuenta de que no toma agua.

La lleva luego de compras y le compra ropa, entregándole incluso un móvil para que la llame si su padre vuelve a pegarle, colocando su número en el 1 y el de la comisaría en el 2.

La niña le cuenta que aprendió a bailar viendo la tele y le muestra cómo lo hace.

Aparece entonces Yong-ha para recoger a su hija, preguntándole la comisaria por qué le pega, diciendo él que la niña tiene problemas y a veces se golpea la cabeza ella sola, pues está tan loca como su madre.

Young-nam le dice que se quedará con Do-hee durante las vacaciones, hasta que él supere lo de su madre, admitiendo él que lo haga.

Un día, mientras se baña, entra la niña en el servicio y le pide que le deje bañarse con ella, pudiendo cuando lo hace observar las numerosas heridas de su cuerpo.

La niña le pregunta por qué bebe, diciéndole que para dormir, pues le cuesta a hacerlo.

Do-hee le cuenta que ella baila para poder dormir bien pese a que a su abuela le molestaba que bailara.

Vuelve a recordar que ella solo intentaba escapar de la paliza cuando su abuela murió.

Van juntas a la playa para estrenar sus nuevos bikinis.

Un día llega una mujer a la comisaría pidiendo ver a la comisaria, que, al verla, decide tomarse el día libre.

Va con la recién llegada, su amiga Eun-jung a su casa, donde está la niña.

Eun-jung mira en varios cajones de la cocina, viendo que guarda numerosas botellas.

Se van juntas y le dice a la niña que llegará tarde y que no la espere despierta.

Van juntas a la playa, diciéndole su amiga que no le imaginaba en un sitio como ese y le pregunta si era necesario irse a vivir tan lejos e intenta coger su mano, que ella aparta.

Van luego a cenar juntas y le pide a la niña, que la llama por teléfono, que se vaya a dormir.

Eun-jung le pregunta si quiere que se mude allí y empezar de nuevo.

Le propone también irse juntas a vivir a Australia, diciéndole Young-nam, que se alegra por ella, pues siempre quiso ir, declinando su oferta, lo que hace que Eun-jung se enfade, quejándose de que siempre desaparezca en cuanto le hacen un poco de daño, tras lo que sale enfadada.

Young-nam sale tras ella y le dice que está borracha, replicándole Eun-jung que ella siempre lo está y que no puede dormir sin alcohol, lanzándose finalmente Young-nam a besarla, momento en que las iluminan las luces de la furgoneta de Yong-ha.

No van más allá. Llama a uno de sus compañeros policías para que lleve a su amiga al hotel, pues está demasiado borracha para conducir.

Cuando regresa a su casa encuentra todo tirado y a Do-hee vestida con su traje de policía y golpeándose con la cabeza, pidiéndole que le pegue, pues no se portó bien, viendo Young-nam que además está borracha.

La niña le pregunta por qué no le pega si está enfadada, diciéndole Young-nam que no está enfadada, por lo que la abraza y la acuesta.

Al día siguiente, los policías van al puerto avisados de que un hombre atacó a varios hombres, pidiendo el hombre que le permitan regresar a su casa, pues su madre está enferma, preguntando ella quién se lo impide.

Acaban llevando a Yong-ha a comisaría acusándolo de contratar a inmigrantes ilegales y pagarles una miseria, lo cual es delictivo.

Yong-ha le dice que si le mandan a casa, todos los demás empezarán a pedir cosas, a lo que le replica que si no les paga lo que debe ni deja que el hombre se marche, tanto la policía como inmigración irán a por él.

Al escucharla, Yong-ha se enfada y amenaza con contar lo que vio desde su furgoneta.

Esa noche Young-nam se enfada con Do-hee por llegar muy tarde, contándole la niña que fue a su casa a recoger su uniforme, pues comienza el colegio al día siguiente, mostrándole que le está pequeño debido a que creció y engordó.

Le dice luego que, como se acabaron las vacaciones, debe volver a casa, pues no es su madre, aunque, dice, la buscará, diciéndole la muchacha, enfadada, que no quiere marcharse.

Por la noche va hasta el sofá, donde duerme Young-nam y se acuesta con ella y le dice que lo siente y le pide perdón por su comportamiento, y le dice que no necesita a una madre, que solo la necesita a ella.

Al día siguiente le compra a la niña un uniforme nuevo de su talla y la lleva a la peluquería también para que se corte el pelo, escuchando cómo las mujeres hablan mal de Bakeem, uno de los trabajadores indios, que, dicen sublevó a todos los trabajadores.

Lleva luego la niña a su casa, y, aunque le asegura que se portará bien, para que la deje seguir en su casa, ella se muestra inflexible.

Acude luego al puerto por el indio, Bakeem, que le dicen no está allí, preguntando a los marineros si volvió a su casa, a lo que no le responden.

En su casa, Yong-ha le pregunta a la niña por qué la mantuvo la policía, si hasta su madre la abandonó, preguntándole luego si hacía cositas, pues, le cuenta, la mujer que vino de Seúl era su novia y a ella la echaron de allí por un escándalo de lesbianismo, estando convencido de que la cogió a ella para eso, lo que la niña niega.

Corre luego hasta la casa de la comisaria, a la que llega con los pies destrozados, mostrándose muy enfadada e incluso agresiva, diciéndole que le ha regalado la ropa porque va a volver con la otra mujer, abofeteándola Young-nam por ello, aunque luego, arrepentida, le pide que se quede.

Llega entonces Yong-ha, que la acusa de robarle la inocencia a la niña y luego mandarla a su casa porque ya creció y no le interesa, preguntándole la comisaria escandalizada a la niña, qué le contó a su padre, tras lo que los echa a ambos de su casa, enfadada.

Al día siguiente llega un hombre a la comisaría para denunciar que Bakeem lo está destrozando todo en las oficinas de Yong-ha.

Descubren a este maltratando al trabajador indio por el destrozo causado, llevándose los policías tanto al inmigrante ilegal como a su empleador, aunque los demás trabajadores se quejan de su arresto, que les deja sin trabajo, diciendo a la comisaria que abusa de su poder.

Dado que su padre está en el calabozo, Young-nam va a buscar a Do-hee, sola en su casa.

Le pregunta cómo le va en el colegio, diciéndole que sus compañeros ya no se meten con ella por miedo a la policía, aunque tampoco juega con ellos porque, dice, son muy aburridos.

Aparecen poco después los demás policías por su casa y le dicen que Yong-ha presentó una denuncia por abuso sexual de una menor.

Ella, ya en comisaría, se defiende diciendo que quiso mantenerla alejada de su padre porque la maltrataba, aunque no entienden que acogiera a una niña que tenía familia, hablándoles ella de la situación de violencia, considerando que necesitaba una protección especial.

A su vez interrogan varias policías a la niña, a la que le preguntan si la trataba bien, diciendo la niña que sí.

Le pregunta también si le tocó el cuerpo, contándoles que el primer día que fue con ella, se bañaron juntas, tras lo que le preguntan dónde lo tocó.

También le preguntan a la comisaria si tubo algún contacto físico con la niña mientras vivió con ella, contando que miró sus heridas, diciéndole su interrogador que el hecho de que ella sea homosexual es un problema por haberla desnudado y abrazado, aunque ella se niega a contestar a la pregunta sobre su homosexualidad e insiste en que lo único que hizo fue proteger a una niña maltratada.

Por su parte, la niña responde a las policías que la interrogan que la comisaria la quería mucho y por eso la besaba y la abrazaba, viendo cómo, cuando le preguntan que señale en una muñeca dónde la tocaba, ella toca todo el cuerpo, incluyendo el sexo.

Terminados los interrogatorios, la niña trata de acercarse a abrazar a la comisaria, aunque se lo impiden, siendo de hecho la mujer encerrada en una celda mientras su superior le reprocha que no le hiciera caso cuando le dijo que no se metiera en líos.

A su lado está Bakeem, mientras que, según le cuenta el policía que lleva a la niña a su casa a esta, su padre arregló lo suyo con Bakeem y volverá a casa, aunque la comisaria debe ser castigada por lo que le hizo, pues es un delito.

Cuando la deja en casa le coloca su número en el móvil por si su padre le pega.

Esa misma noche su padre vuelve a emborracharse y vuelve a golpearla, aunque en vez de amedrentarse, la niña le pide que vuelva a hacerlo, mientras le dice que solo sirve para pegar a las mujeres, preguntándole su padre por qué está tan rara y por qué imita a su madre.

Más tarde, y mientras su padre duerme, la niña va su cuarto y, tras desnudarse, se acuesta junto a él y le desabrocha los botones y lo toca.

Marca tras ello el número de la policía y deja el móvil encendido mientras le desabrocha el pantalón y comienza a masturbarlo. Grita tras ello, "papá, lo siento", tras lo que dice que le duele mucho y se queja, pese a que, su padre está tan borracho que no entiende qué hace, siguiendo ella diciendo que le duele, pero que hará todo lo que quiera, preguntando él qué dice, mientras la llama zorra.

Luego la niña golpe el suelo simulando que la está pegando.

Los policías irrumpen en la casa, donde encuentran a Yong-ha medio desnudo y a la niña desnuda completamente, por lo que proceden a detenerle, llevándose un agente a la niña.

Poco después Young-nam ve cómo encierran a Yong-ha en una celda cercana a la suya, viendo cómo la insulta.

Sacan a la comisaria de la celda y vuelven a interrogar a la niña, que cuenta que la otra vez dijo que la había tocado la comisaria porque su padre le contó lo que tenía que decir, porque de lo contrario la mataría y la tiraría al mar y nadie se enteraría.

Acusan al padre de abusar de la niña, que cuenta que se fue de casa para escapar de su padre, por lo que se disculpan con la comisaria, que pregunta qué harán con la niña, diciendo que irá a servicios sociales si la madre no aparece.

Tras el incidente Young-nam será trasladada.

Le pregunta al joven policía que la lleva en su coche por lo ocurrido la noche anterior explicándole este que le dio su número a la niña y lo llamó esa misma noche y escuchó a su padre golpeándola e insultándola, por lo que dio el parte.

Van a casa de Yong-ha, poniéndose muy contenta Do-hee al verla.

Pero Young-nam le pregunta si lo hizo ella a propósito, tras lo que le pregunta además por su abuela, no respondiendo la niña, que solo llora.

La policía le dice que no debe tener miedo de su padre, pues no le volverá a ver, aunque tampoco a ella, pues se tiene que marchar.

Antes de marcharse le dice que se cuide, que vaya al colegio y que no salga sola de noche.

Cuando se van, el otro policía le dice que no le da buena espina Do-hee, pues no parece una niña y parece que esconde un pequeño monstruo dentro.

Ella le pide entonces que le deje bajarse y regresa a casa de Yong-ha, aunque Do-hee no está ya allí, por lo que sale a buscarla, viéndola de nuevo en el espigón.

Se acerca a la niña y le pregunta si quiere irse con ella.

Do-hee, al escucharla rompe a llorar, abrazándola.

Poco después, la niña duerme a su lado mientras ella conduce bajo una fortísima lluvia hacia su nuevo destino.

Calificación: 3
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