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Un toque de distinción

A touch of class (1972) * G.B.

Duración: 106 Min.

Música: John Cameron

Fotografía: Austin Dempster

Guion: Melvin Frank, Jack Rose

Dirección: Melvin Frank

Intérpretes: George Segal (Steve Blackburn), Glenda Jackson (Vickie Allessio), Paul Sorvino (Walter Menkes), Hildegarde Neil (Gloria), K. Callan (Patty Menkes), Cec Linder (Wendell Thompson), Michael Elwyn (Cecil), Mary Barclay (Martha Thompson).

El domingo en Hyde Park un grupo de hombres maduros juegan al beisbol cuando uno de ellos, el norteamericano Steve Blackburn tropieza con un niño y cae al suelo, perdiendo el punto, cogiendo su pelota la madre del niño, que va también con otra niña.

Cuando al día siguiente él sale de su trabajo en Londres vuelve a ver a la mujer del día anterior subida en un autobús mientras se aleja.

Unos días más tarde, y mientras llueve a mares ambos coinciden al llamar a un taxi, que deciden compartir, ofreciéndole ella su parte, que él rechaza.

Se presentan, contándole ella que se llama Vickie Allesio, siendo su apellido italiano porque esa era la nacionalidad de su marido, que, le aclara, vive en Milán con otra mujer.

Steve la invita a tomar té en el Churchill a las 4 del día siguiente.

Cuando llega a su cita, él la invita a comer al día siguiente, aunque ella rechaza la invitación hasta ver cómo les va en el té.

Steve le cuenta que trabaja en seguros, que está casado y tiene dos hijos y ella le dice que roba diseños de las marcas parisinas que luego su jefe neoyorkino realiza en telas baratas, llevando la moda de París a Brooklyn y para ello estudió en Milán, donde conoció a su marido.

Él le cuenta que lleva 11 años casado y nunca le fue infiel a su mujer "estando en la misma ciudad", aunque en ese momento ella está fuera, por lo que vuelve a invitarla a comer, aceptando ella está vez.

Cuando va a llegar al restaurante, en un barrio apartado, ve que es también un hotel.

Él pide enseguida la cuenta y le cuenta que un amigo suyo tiene allí una habitación y podrían tomar en ella el café, aceptando ella la oferta.

Una vez arriba, le cuenta que lleva 6 meses divorciada y que le apetece tener unas sanas relaciones sexuales con alguien casado que no le dé problemas cuando todo acabe, pero no le gusta esa sórdida habitación donde dice, no habrán cambiado siquiera las sábanas, y tiene prisa, por lo que le propone que busque algún lugar fuera de Londres un fin de semana.

Steve le pide a su ayudante el parte meteorológico del continente y de entre los trabajos pendientes elige uno en Málaga, donde se prevé tiempo soleado.

Una vez decidido va al trabajo a ver a Vickie para decirle que pasarán una semana en España, diciendo ella que solo le habló de un fin de semana y tiene hijos, trabajo, un perro y un gato, aunque recibe entonces una llamada de Nueva York y le dice a su interlocutor que se va al día siguiente a Marbella con una amiga con mucha clase.

Pero la mujer de Steve, decidida a darle una sorpresa, regresa de Estados Unidos antes de lo previsto, llevando con ella a sus padres.

Él, ignorante de la situación va a la agencia a sacar los billetes, pagando uno de ellos con la tarjeta de crédito de la empresa y el otro al contado, porque, le explica a la vendedora, es un regalo para su madre, aunque cuando le dan los billetes llega Vickie que dice que el billete es para ello, descubriendo el asunto ante la vendedora.

Pero al llegar a su casa, el verdaderamente sorprendido Steve acaba discutiendo con su mujer, que no entiende que se tenga que marchar el día que llegan sus padres, debiendo explicarle él que es debido a un asunto de trabajo.

Propone entonces la madre de Gloria que vaya con él a Marbella, aunque Steve les dice que a Gloria no le gusta viajar y se cansa, contando ella que estuvo allí en septiembre y les hizo mal tiempo, interviniendo su padre para animarla, pues ahora es julio, y le pide a Steve que insista y que si tienen problemas con los pasajes él conoce a uno de los jefes de Iberia.

Se ve obligado a llamar, hablando con la señorita Ramos, a la que compró los billetes por la tarde, y le dice que no hay problemas para conseguir el billete a su esposa.

Vickie lleva el perro el gato y el canario a uno de sus asistentes.

Tratando de disuadir a su mujer, Steve le dice que si deja solos a los niños con sus padres los malcriarán, consiguiendo que ella decida llevarse también a los niños, por lo que debe llamar a la señorita Ramos para sacar dos billetes más, volviendo a llamarla de nuevo para pedirle otros dos, esta vez para sus suegros, pues no puede permitir que después de viajar desde Estados Unidos para estar con sus nietos se queden allí solos, viendo Gloria que todo es tan complicado que decide cancelar el viaje.

Vickie y él llegan juntos al aeropuerto, viendo que a él le acompaña su mujer, por lo que deben disimular hasta que están dentro, aunque cuando entonces van a juntarse, aparece Walter, un amigo de Steve productor de cine que también viaja a Málaga y que le propone ir juntos en el avión ya que van los dos solos.

Tras un viaje en el que debe aguantar la cháchara de Walter sobre su última película y sus necesidades de financiación, llegan por fin a Málaga, donde esperan poder librarse de él, si bien, cuando ya están juntos tratando de recoger el coche alquilado, aparece de pronto Walter de nuevo, no habiendo ya coches para él, por lo que le pide que lo lleve, ante lo que Steve insiste con la empleada en que le consigan uno, si bien esta le dice que solo tienen un 600 con el embrague estropeado, decidiendo Steve cederle su Fiat 124 y quedarse él con el 600.

Con él irán casi a tirones y además Steve no lo domina y va casi todo el camino en segunda, por lo que llegan ya tarde a su destino, el Golf Hotel Guadalmina, donde ya no tienen suites, por lo que deben conformarse con una habitación con vistas al mar.

Pero después de subir cargadísimos hasta la habitación se dan cuenta de que este no tiene vistas al mar, sino a los lavaderos, por lo que deben seguir subiendo varios pisos más hasta llegar a otra habitación, donde ven que está roto el inodoro, por lo que deben volver a cargar y a subir, para por fin dar con la habitación ideal, estando tan cansados que posponen para el día siguiente el deshacer el equipaje.

Se van a la cama, donde descubren que a los dos les gusta estar en el mismo lado, pues él dice que está sordo del lado derecho y sin escucharla no funcionará en la cama, proponiéndole ella que se ponga encima, lo que a él no le parece muy romántico, aunque finalmente lo hace, aunque al hacer un movimiento brusco para mirar el mar por la ventana a sugerencia de Vickie sufre una contractura, debiendo llamar al médico.

Este le recompone los huesos y le entrega unas pastillas para dormir, señalándole que no debe intentar volver a hacer el amor hasta que se alcance los dedos de los pies.

Al día siguiente, mientras él duerme, ella sale de compras al mercadillo local, donde coincide con una mujer estadounidense, Patty, que trata de entablar conversación don ella e invitarla a cenar, aunque ella declina la invitación.

Cuando Steve se levanta por fin ve a Vickie tumbada tomando el sol en biquini en la terraza y él le dice que ya se llega a los pies.

Consiguen hacer el amor, aunque cuando él le pregunta cómo fue, ella dice que muy bien, una descripción de su relación lo que a él le parece poca cosa por lo que acaban discutiendo y decide bajar a jugar al golf muy enfadado, seguido por ella.

Juega con Enrique, el Caddy, un chaval de 13 años contra el que apuesta dinero, dejándole el chaval dos golpes de ventaja al verle peor que él, tanto que aparecen otros niños, los primos del chaval, que apuestan también por él, apareciendo luego los amigos de sus primos, que también quieren apostar por él, hasta que llegan los primos de los amigos de sus primos, siendo seguido por un ejército de chavales.

Pero entonces mejora su juego y gana a Enrique, ante lo que salta de alegría, viendo cómo Vickie se marcha enfadada, y los niños, tristes reúnen el dinero de la apuesta, aunque en vez de cobrarles les da un billete para que puedan ir al cine.

En el coche, ella se queja, porque más que un viaje romántico parece un viaje de pruebas, quería mostrarle al chico que podía ganarle, y cree que también su mujer debe darle dos puntos de ventaja y tampoco se retira muy contenta.

Él por su parte le pide que no siga haciéndole psicoanálisis.

En ese estado de cosas, él ve como un alivio el ir a Málaga para el asunto de trabajo que le llevó hasta allí, y antes de marcharse le dice que probablemente cenará allí, viendo a su amigo Walter, que le pregunta si sigue libre, invitándolo a cenar esa noche.

Por su parte, Vickie recibe una llamada de Patty, la norteamericana que conoció el día anterior para invitarla a cenar esa noche, que saldrán con unos amigos, y ella acepta.

Cuando esa noche Steve acude al restaurante donde quedó con Walter y su esposa, se encuentra con que esta, Patty, invitó a Vickie, también ignorante de la situación a cenar con ellos, siendo por ello la cena un tanto tensa.

Patty alaba a Gloria, que dice es encantadora, y no se da aires, preguntándole Vickie a Steve por qué no la llevó a Marbella, a lo que él le responde que ojalá la hubiera traído.

Walter habla también de la hija de Steve, que tiene problemas metabólicos y por eso es gordita y además le están haciendo la ortodoncia.

Cuando vuelven a la habitación sigue el enfado, y ahora Steve está más enfadado si cabe tras ver que ella se río con sus amigos de su hija.

Vickie trata de hacer las paces y le pregunta si perteneció a una familia numerosa, y cuando él le dice que así es, ella concluye que se pica tanto porque su madre no le hacía demasiado caso ocupándose mucho de los otros hijos, defendiendo él a su madre, aunque entonces ella dice que está en la cama con su madre, enfadándose él todavía más y afirmando que regresará a Londres.

También Vickie decide hacer las maletas, pidiéndole Steve que espere al día siguiente, señalando ella que ya no aguanta, ni con él ni sin él y prefiere irse ya aunque tenga que compartir el mismo avión.

Van juntos hasta el aeropuerto, aunque al llegar ven que el vuelo está completo, no habiendo otro hasta el día siguiente a las 11'30, por lo que no les queda más remedio que regresar al hotel y volver a subir cargados las escaleras hasta la habitación.

Ella se queja de que no le hiciera caso y no llamara para reservar los billetes, comenzando una nueva pelea frente al encargado del hotel. Empiezan a lanzarse cosas el uno al otro, yendo muchas de ellas a parar al recepcionista que trata de poner paz entre ellos.

Cuando consiguen que se vaya, continúa la pelea, golpeándolo ella con la almohada y acabando a golpes en la cama hasta que él le rompe el vestido.

Al verla así de pronto decide que deben aprovechar la ocasión y empieza a desnudarse, aunque no consigue bajar la cremallera del pantalón, señalando ella que era la última oportunidad de pasarlo bien y no puede quitarse los pantalones, no pudiendo evitar ambos echarse a reír, tras lo que vuelven a acostarse.

Al día siguiente acuden a la plaza de toros a ver una corrida, sin saber que también están Walter y su mujer, que los ven y se fijan en que están muy unidos y se abrazan.

Walter vuelve a verlos compartiendo un helado y besándose en la playa.

En el hotel también les observan mientras están en la piscina, aunque Walter defiende que son solo amigos, pese a ver que se cogieron de la mano.

Tocan juntos una canción algo bebidos y hablan, contándole ella que nunca ha estado enamorada de verdad, cuando les interrumpe un mozo que les lleva los billetes del avión, a lo que Steve le replica que no se van hasta el día 26, ante lo que el mozo debe recordarle que es día 26 y salen a las 5.

Antes de marcharse van a darse un último baño a la piscina, interrumpiéndoles Walter, que le echa en cara el hecho de que no se esconda con Vickie, diciéndole que a él le pasó algo parecido en Malibú.

Acabó yendo a un psiquiatra porque quería a su familia y a la chica, y después de muchas sesiones y de gastarse 18.000 dólares le hizo la gran pregunta, que era que si quería lo suficiente a la chica como para dejarla.

Vuelven a acostarse antes de irse, asegurándole él que no va a dejarla. Le propone alquilar un piso en el Soho, que les va bien a los dos, proponiendo ella un apartamento en la zona del barrio chino, en la calle Macclesfield.

Juntos alquilan un piso que acondicionan, empapelándolo y amueblándolo, siendo los únicos inquilinos que no se dedican a la prostitución.

Desde ese momento buscan excusas para verse, a veces tan absurdas como sacar al perro, al que a la vuelta debe regresar a buscar por haberlo dejado olvidado en el apartamento.

Pero juntos pasan buenos momentos, e incluso lloran viendo "Breve encuentro", tras la que se preguntan cómo terminará lo suyo.

Los domingos sigue jugando al golf, pero cuando termina el partido sube corriendo a verla, y corriendo debe volver a marcharse, pues debe ir a comer con sus hijos, dejando a Vickie plantada con la comida que había preparado.

Aunque va con prisa, él para en un puesto callejero y le compra un ramo de flores y se lo sube, descubriendo así al regresar a Vicki ante la comida preparada.

Se siente culpable, por lo que vuelve a ver a Walter y le pregunta cómo rompió con su chica, diciéndole que ante todo debe ser sincero y no andarse con rodeos.

Llama tras ello a Vickie y le dice que quiere verla esa noche para decirle algo importante.

Steve debe acudir esa noche a un concierto en el Albert Hall esa noche con su mujer, pero a mitad del mismo finge estar mal de la tripa y coge un taxi para ir a ver a Vickie.

Le dice que ha estado pensando, pero es incapaz de decirlo lo que deseaba y por el contrario le dice que la quiere mucho y piensa en ella constantemente, tras lo que ella empieza a desnudarlo y vuelven a hacer el amor antes de regresar al Albert Hall, quejándose su mujer de que tardara mucho. Fijándose además en que lleva un calcetín de golf, diciéndole él que es por las prisas que le mete ella cuando se está vistiendo.

Un día que habían quedado a comer llama ella para decirle que no puede acudir, por culpa del trabajo, aunque le propone cenar y pasar juntos la noche, diciendo él que tratará de arreglarlo pese a que cree que Gloria tiene planes.

Debido a que tiene que terminar unos informes, tiene que quedarse hasta tarde en el trabajo, recibiendo entonces una llamada de Gloria para recordarle que debería estar en su casa vistiéndose para ir a una obra a beneficio de la UNICEF, a cuyo comité pertenece, por lo que le pide que vuelva y termine los informes después de la función.

Por su parte, Vickie debe bajar a comprar orégano para prepararle la cena, a una tienda cercana, viendo debido a ello a Steve saliendo del teatro con su mujer.

Cuando este llega al apartamento encuentra a Vickie enfadada, pues se siente engañada, aunque él le dice que trató de llamarla y comunicaba, diciéndole ella que ya está cansada de esperar a que él se digne a ir a verla entre su béisbol y su golf o cuando no tiene que ir a llevar a comer a sus hijos y le dice que es desconsiderado, cruel, bruto y egoísta, llorando tras ello, hasta que ella misma se dice que empieza a hablar como una esposa, tras lo que beben vino.

Regresa a su trabajo cuando amanece y redacta un telegrama para Vickie en el que le dice que su amigo el gordo tenía razón, solo que no cuesta 18.000 dólares, sino mucho más.

Regresa tras ello a su casa, aunque antes de subir la escalera corre al teléfono y llama a telégrafos pidiendo la anulación del telegrama.

Pero a pesar de ello llegó a su destino, tratando ella de escribir algo al respecto, aunque está rodeada de bolas de papel con los mensajes desechados en los que reconoce haberse sentido con 18 años por primera vez en su vida, tras lo que recoge su ropa y la pone en la maleta.

Steve llega contento, diciéndole que ha comprado lasaña para cenar, aunque entonces ve el armario sin su ropa, viendo a Vickie desde la ventana abajo esperando un taxi.

Ve entonces el telegrama y lo comprende todo, viendo desde la ventana cómo se aleja bajo la lluvia al no encontrar taxi, quedándose él desolado y recogiendo tras ello sus cosas mientras y mira alrededor con tristeza.

Vickie para un taxi en la calle de al lado, pero coincide con otro hombre que le propone compartirlo, preguntándole ella si es casado, y cuando él le responde que sí, ella le dice que se lo quede y sigue andando.

Calificación: 3