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Vacaciones en Roma
Vacaciones en Roma

Roman holiday (1953) * USA

          También conocida como:
                    - "La princesa que quería vivir" (Hispanoamérica)

Duración: 118 min.

Música: Georges Auric

Fotografía: Henri Alekan, Franz Planner

Guión: Dalton Trumbo (bajo el sobrenombre de Ian McLellan Hunter), John Dighton.

Dirección: William Wyler

Intérpretes: Gregory Peck (Joe Bradley), Audrey Hepburn (Princesa Ann), Eddie Albert (Irving Radovich), Hartley Power (Mr. Hennessy), Harcourt Williams (Embajador), Margaret Rawlings (Condesa Vereberg), Tullio Carminati (General Provno), Paolo Carlini (Mario Delani), Claudio Ermelli (Giovanni).

Un noticiario de la Paramount informa del viaje de la princesa Ann, la heredera de una de las familias reinantes más antiguas de Europa a Londres como primera etapa de su gira europea, siendo aclamada por las multitudes.

Después de tres días en Londres, visita incluida al palacio de Buckingham, Ann parte hacia Amsterdam, para ir luego a París antes de salir hacia Roma.

Una vez allí acude a una parada militar, celebrándose en la embajada de su país una recepción organizada por el embajador esa noche.

Con su elegante vestido es recibida por las grandes familias y jerarquías, entre ellas el nuncio de su Santidad, así como numerosos príncipes y personalidades internacionales.

Ante todos Ann muestra su mejor cara, pero bajo su vestido juguetea con el zapato que le aprieta hasta perderlo, debiendo hacer una pequeña parada para colocárselo cuando la sacan a bailar, debiendo hacerlo con todo tipo de personalidades, muchos ancianos.

Cuando por fin puede irse a dormir se queja de no poder usar pijama, contándole a su asistente, la Condesa Vereberg, que hay personas que duermen incluso sin nada.

Se asoma a la ventana al escuchar cómo muy cerca hay una fiesta popular.

Le lee tras ello la condesa el programa del día siguiente, en el que no tiene prácticamente ni un minuto de descanso, por lo que le da un ataque de ansiedad y se pone a llorar, tras lo que pide que la dejen morir en paz, llamando la Condesa al doctor, y aunque ella afirma sentirse avergonzada el doctor le inyecta un calmante para que pueda dormir mejor y descansar.

Cuando se queda sola vuelve a mirar por la ventana y al ver la fiesta y decide marcharse, debiendo hacerlo por la ventana para no ser descubierta por su asistente.

Una vez abajo se cuela en el motocarro de un proveedor, consiguiendo atravesar oculta en él las puertas del palacio y pudiendo ver a la gente normal por las calles, lo que le hace disfrutar mucho, aunque la inyección hace finalmente efecto y empieza a quedarse dormida, decidiendo bajarse del motocarro cuando se despierta para comenzar a deambular por el centro de la ciudad.

Un grupo de periodistas, entre los que se encuentra el norteamericano Joe Bradley, juega al póker, decidiendo retirarse junto con Irving Radovich, un cámara que iba ganando, pues deben madrugar para ir al día siguiente a la rueda de prensa de la princesa Ann, alegando además Bradley que le quedan solo 5.000 liras

Por la calle ve a la joven princesa tumbada y la cree borracha y trata de incorporarla para que no se la lleve la policía, extrañándole que alguien bien educada, culta y bien vestida esté en la calle en ese estado, no pudiendo evitar dormirse.

Bradley llama un taxi, aunque cuando va a subir ve que ella está nuevamente tumbada y decide cedérselo, aunque ella no lleva dinero, por lo que decide acompañarla.

Le pregunta dónde vive, diciendo ella que en el Coliseo, no diciendo otra cosa, dándole finalmente él su dirección al taxista.

Una vez llegan a su apartamento le da dinero al taxista y le pide que la lleve adonde ella le diga, aunque el taxista le dice que su taxi no es para dormir y amenaza con ir a la policía, ante lo cual Joe decide ocuparse de ella, llevándola a su apartamento, preguntando ella al entrar en el mismo si están en el ascensor.

Le pide a él que le ayude a quitarse la ropa, diciendo él que deberá hacerlo sola.

Ella le dice que no ha estado nunca a solas con un hombre, decidiendo él ir a buscar una taza de café mientras ella se desviste, dándole uno de sus pijamas, advirtiéndole que debe acostarse en el diván y no en la cama.

Entretanto, en la embajada se dan cuenta de la desaparición de la Princesa y comienzan a ponerse nerviosos, aunque deciden mantenerlo como un secreto de estado, aunque avisando a sus padres del problema.

Cuando Joe regresa a su apartamento encuentra a Ann en la cama y no en el diván, sin que ni siquiera su portazo altere su sueño, por lo que decide solucionarlo llevando el diván hasta el lado de la cama, tirándola al mismo y acostándose él en la cama.

Entretanto la embajada emite un boletín hablando de la repentina enfermedad de la Princesa para anular todos sus compromisos.

Bradley se despierta con las campanadas de las 12 que da el campanario de al lado, siendo ya demasiado tarde, pues tenía la rueda de prensa a las 11'45, por lo que sale corriendo al periódico, donde su jefe, el señor Hennessey le regaña por llegar tarde, señalando él que lo ha hecho porque tuvo que acudir a la rueda de prensa de la princesa.

Hennessey le hace ver entonces que le ha descubierto informándole de la cancelación de todos los actos de la Princesa debido a su enfermedad, pese a lo cual no lo despide.

Le muestra la noticia de la cancelación, que sale en todos los periódicos, dándose cuenta al ver la fotografía de la Princesa de que es la mujer que dejó en su cama.

Llama de inmediato a su casero para pedirle que vaya a mirar si hay alguien durmiendo en su apartamento, y cuando este se lo confirma le pide que lo vigile para impedir que nadie entre o salga del mismo.

Vuelve tras ello al despacho de Hennessey y le pregunta cuánto le pagaría por una entrevista exclusiva y privada, preguntando incluso por su vida amorosa, incluidas fotografías, señalándole que le daría 5.000 dólares, apostándose además 500 dólares a que no la hará, pues la princesa sale a la mañana siguiente hacia Atenas.

Él asegura que conseguirá ese dinero y regresará a Nueva York para trabajar en un periódico importante y sin tener que aguantar sus broncas.

Cuando regresa a su casa encuentra a Giovanni, su casero, vigilando la puerta tal como él le indicó, pidiéndole que le preste dinero que promete devolverle muy pronto, a lo que Giovanni se niega, recordándole que ya le debe dos meses de alquiler.

Una vez en su apartamento compara la fotografía del periódico con la cara de la muchacha que tiene en su cama para cerciorarse de que es la misma persona.

La llama Alteza y ella, aunque dormida aun, le pregunta qué quiere y sigue durmiendo, decidiendo él trasladarla de nuevo a la cama para que se despierte en ella y crea que ha pasado la noche en allí, mientras ve cómo varios coches policiales recorren la ciudad.

Creyendo que está ante el doctor, y aun con los ojos cerrados, Ann cuenta que ha soñado que estaba durmiendo en la calle y se le acercó un joven que la trató bruscamente, aunque le dice es un sueño maravilloso.

Al abrir los ojos y se da cuenta de que no está en un palacio y que tiene puesto un pijama.

Él se presenta y le dice que se llama Joe Bradley, diciendo ella que se llama Anya, y al enterarse de la hora decide que debe marcharse, aunque él le dice que no hay prisa y que le preparará el baño.

Mientras ella se baña él sale para llamar por teléfono a Irving Radovich, el fotógrafo, al que le pide que esté en su casa en 5 minutos para algo muy importante.

Mientras él habla por teléfono entra en su apartamento la mujer de la limpieza, que, al ver a Ann en el baño, le echa la bronca tomándola por una cualquiera y la obliga a salir.

Cuando regresa Joe encuentra a Ann en la terraza, y le dice que sería divertido vivir en un lugar así, aunque asegura que debe irse, negándose a que la invite a desayunar.

Ella le da las gracias por haberle dejado su cama y se marcha, sin dejar que él la acompañe, por lo que la observa desde la terraza mientras se aleja, aunque luego ella regresa porque necesita dinero.

Como solo le quedan 2.000 liras, le entrega a Ann 1.000 (un dólar y medio).

Ella sale a las populosas calles observando la vida de la gente normal mientras él la sigue discretamente, viendo cómo todo le llama la atención, y en especial los mercados callejeros.

La ve pararse para comprarse unos zapatos, viéndose él obligado para disimular a comprar una sandía, siguiéndola hasta la Fontana di Trevi.

Luego, al pasar frente a una peluquería decide entrar y hacer que le corten el pelo pese a los recelos del propio peluquero que le pregunta una y otra vez si está segura.

Joe le regala la sandía a unos niños y trata de conseguir que una niña le preste su cámara, siendo tomado por un ladrón, evitando que se la coja la profesora.

El peluquero, tras terminar su trabajo invita a Ann a que se pase esa noche por el Tíber, donde esa noche hay una fiesta en un barco.

Con su nuevo peinado, que la hace menos reconocible sigue su periplo por la ciudad hacia la Plaza de España, parándose a comprar un helado, regalándole un vendedor de flores un clavel al ver que no tiene dinero para comprarle un ramo.

Finalmente Joe se hace el encontradizo con ella, contándole ella que se escapó la noche anterior del colegio esperando estar fuera solo una o dos horas.

Él le aconseja que se tome unas cortas vacaciones, diciendo ella que como mucho una hora, pidiéndole él que se tome todo el día para hacer lo que siempre quiso.

Ella le dice que sueña con mirar escaparates, o sentarse en una terraza y observar a la gente, por lo que él la lleva al café Rocca, donde ella pide champán mientras él le cuenta que es vendedor de fertilizantes y productos químicos.

Llega entonces Irving, a la que se la presenta como Anya Smith, que va esperar allí a Francesca, notando muy raro a Joe, que para evitar que meta la pata le tira el café encima, debiendo más tarde empujar su silla y tirarlo al suelo ante el enfado de su amigo, que no cree que lo hiciera sin querer.

Finalmente consigue hablar con él a solas y le cuenta a quién tienen delante, ofreciéndole 1.250 dólares por sus fotos, debiendo pedirle antes que le preste 30.000 liras para poder acabar el día con la princesa.

Cuando vuelven le ofrecen un cigarrillo, reconociendo ella que es la primera vez que fuma, no sabiendo que Irving lleva una cámara oculta en su encendedor, fotografiando con él el primer cigarrillo de la princesa, yéndose luego con Joe y con ella, dejando allí a Francesca.

Llega un avión desde el país de la princesa cargado de policías secretas.

Joe la lleva entretanto a ver el Coliseo haciéndoles Irving fotos desde su coche mientras ellos circulan en una Vespa.

Les para la policía y entonces aprovecha Ann para conducir ella la moto, algo que no había hecho nunca, creando un gran peligro por ello y tremendos sustos al meterse en una terraza, o tirar cosas, haciendo que Irving los pierda de vista, y que la policía los vea y los persiga.

Llevados a comisaría, reciben numerosas denuncias de todos los afectados por la conducción de la muchacha, aunque salen indemnes gracias al carnet de prensa americano de él y a que cuenta que iban a casarse, viendo cómo todos los denunciantes salen de la comisaría felicitándolos, tras quitar sus denuncias.

Van tras ello hasta la boca de la verdad, contándole Joe que según la leyenda, si un mentiroso mete la mano la boca se la comerá, no atreviéndose ella a meterla, por lo que lo hace él, viendo ella asustada cómo queda su mano atrapada, viendo cómo cuando logra sacarla ha desaparecido su mano, que luego saca de la manga, mostrándole que era solo una broma.

Desde ese momento van los tres juntos en el coche de Irving, visitando un muro lleno de inscripciones de gente que vio sus deseos realizados, formulando ella su deseo que piensa tiene pocas probabilidades de que se realice.

Deciden finalmente terminar la jornada acudiendo al barco del río, dejándoles Irving para ir a revelar las fotografías, yendo ellos en un coche de caballos que les lleva hasta el río, junto a Sant Angelo, donde hay un baile popular.

Pero allí es vista por varios de los hombres llegados desde su país, decidiendo avisar al resto de sus compañeros.

Ella se muestra feliz bailando con Joe lejos de todo protocolo y le da las gracias por haberle ayudado a cumplir sus sueños de forma generosa y desinteresada.

Se encuentran allí con Mario, el peluquero con el que baila también, llegando Irving entonces que comienza a sacar fotos disimuladamente.

Varios coches del servicio secreto llegan entonces hasta allí, pidiéndole uno de los agentes que baile con él tratando de llevarla así hacia la salida, aunque ella se defiende y le dice que la ha confundido, llamando a Joe, que al ver que se la llevan a la fuerza corre a buscarla, iniciando una pelea a la que se unen Irving y Mario, no arredrándose tampoco la propia Ann que golpea también a sus captores, primero con una botella y luego con una guitarra, lo cual es fotografiado por Irving.

La pele provoca la llegada de la policía, acabando Joe en el río lanzado por uno de los hombres, lanzándose a este también Ann para huir de uno de ellos.

Juntos nadarán hasta la orilla donde él le ayuda a salir empapada y helada, besándose en ese momento sin poder reprimir ya sus deseos, tras lo que huyen en el coche de Irving a su apartamento donde ella se baña, poniéndose el batín de él mientras espera que se seque su vestido, que le cuenta que no tiene cocina y siempre come fuera.

Escuchan entonces un boletín de noticias en el que señalan que todavía no se sabe nada del estado de la princesa Ann, rumoreándose que su estado podría ser grave.

Toman una copa de vino, lamentando ella no poder hacer nada de cena, pues aunque sabe hacer todas las tareas de la casa nunca tuvo oportunidad de hacerlo para nadie.

Tras ello le dice que debe marcharse, abrazándose a él, y aunque él trata de decir la verdad, ella no le deja hablar.

Tras vestirse la lleva, pidiéndole ella que pare en una calle cercana al palacio, haciéndole prometer que no la seguirá, asegurando ella que no sabe cómo despedirse, diciendo él que no necesita buscar palabras, abrazándose y besándose de nuevo antes de que ella salga corriendo sin mirar hacia atrás.

Ya en la embajada sus asistentes le dicen en palacio que 24 horas no pueden quedar en blanco, pidiendo ella que les cuenten a sus padres que estuvo indispuesta y que ya se encuentra mejor, asegurando que si no se considerase esclava de su país y de su rango no habría vuelto.

Al día siguiente Hennessey, el director del periódico llama a la puerta de Joe y le reclama la entrevista en exclusiva con la princesa, diciendo él que no la consiguió, aunque Hennessey no le cree, pues sabe que la princesa no estuvo enferme y que estuvo deambulando por Roma, estando al tanto del escándalo que se formó en la barcaza, por lo que insiste en que le entregue el reportaje, señalando él que no lo hay.

Llega entonces Irving, al que Joe le tira el vino encima para evitar que hable, pese a lo cual este insiste preguntándole si le habló ya de Smith, disponiéndose a entregarle las fotos, evitándolo Joe, haciéndolo caer de nuevo.

Cuando se marcha Hennessey enfadado les recuerda que hay una rueda de prensa.

Le explica a Irving que no publicará el reportaje, aunque es consciente de que no puede evitar que él negocie con sus fotografías si lo desea.

Se verán de nuevo en la conferencia de prensa algo más tarde, estando ellos en primera fila, siendo allí vistos por la princesa que habla de la amistad entre los pueblos y entre las personas, diciendo Joe que su confianza está justificada.

Preguntada por su viaje ella rompe el protocola asegurando que aunque todos los lugares visitados son muy bellos, ella dice que siempre recordará especialmente Roma.

Pasan entonces los fotógrafos a hacer su trabajo, viendo cómo Irving lo hace con su mechero, haciéndole comprender que lo hizo el día anterior.

Saliéndose del protocolo Ann se acerca a saludar a los representantes de la prensa internacional, obsequiándole Irving con fotografías conmemorativas de su visita a Roma, entregándole las que hicieron el día anterior.

Tras saludar a los representantes de la prensa y darles la mano, y entre ellos a Joe, se retira echando una última mirada a este con ojos llorosos.

Cuando se retira la prensa Bradley será el último en hacerlo mientras piensa en todo lo ocurrido el día anterior.

Calificación: 3