Haz clic aquí para volver a la página de inicio




Bienvenido a mi página de cine

Valkiria
Valkiria

Valkyrie (2008) * USA / Alemania

Duración: 120 min.

Música: John Ottman

Fotografía: Newton Thomas Sigel

Guión: Christopher McQuarrie y Nathan Alexander

Dirección: Bryan Singer

Intérpretes: Tom Cruise (Claus Von Stauffenberg), Kenneth Branagh (Henning Von Tresckow), Bill Nighy (Friedrich Olbricht), Tom Wilkinson (Friedrich Fromm), Carice Van Houten (Nina Von Stauffenberg), Thomas Kretschmann (Otto Ernst Remer), Terence Stamp (Ludwig Beck), Eddie Izzard (Erich Fellgiebel), Kevin R. McNally (Carl Goerdeler), Christian Berkel (Mertz Von Quirnheim), Jamie Parker (Werner Von Haeften), Tom Hollander (Heinz Brandt).

Túnez, Norte de África. El Coronel Claus von Stauffenberg escribe en su diario que una vez olvidadas las promesas de paz y prosperidad, solo queda destrucción habiendo mancillado las atrocidades cometidas por las SS el honor del ejército alemán, existiendo un descontento generalizado entre los oficiales que se sientan avergonzados, y aunque entre los oficiales existe un patente malestar, por lo que su deber como oficial no es ya salvar su país, sino salvar vidas humanas, aunque no encuentra a ningún general con capacidad para enfrentarse a Hitler, el mayor enemigo del mundo, pero también de la propia Alemania.

Cuando unas horas más tarde llega el general y le ordena seguir los planes oficiales, a lo que Stauffenberg alega que ya tienen prácticamente perdido el norte de África y que deberían preservar los soldados para defender Berlín, recordándole el general que el decir esas cosas le ha llevado a África, preguntándole el general cuál es su propuesta, señalando él que podrán alegar que no tenían agua suficiente para llegar a su destino, por lo que podrán ir a unirse a otra división y tener alguna oportunidad, pidiéndole el general que lo haga así, aunque cuando se disponía a ejecutar la orden aparecen unos aviones enemigos que los tirotean y lanzan sus bombas.

Stauffenberg herido y aturdido observa que el general fue alcanzado y murió, tratando él de huir tras subir a otro soldado herido a uno de los coches que es alcanzado por una de las bombas antes de que consiga arrancar.

13 de Marzo de 1943. Varios aviones alemanes se dirigen a Smolensko, en Rusia, llevando a Hitler para comprobar los avances de su ejército en el Frente del Este, siendo recibido por un nutrido grupo de oficiales con los que más tarde comerá, y entre los que se encuentra el General Henning von Tresckow, que junto con otro oficial prepara una bomba camuflada en una botella de Cointreau que mete en una lujosa caja, entregándosela a un coronel para que se lo entregue a otro coronel en Berlín.

Luego esperan ansiosamente junto al teléfono esperando el resultado de su acción, contestándolo al otro lado que el avión aterrizó sin problemas, por lo que vuelve a llamar al coronel al que le hizo el encargo para decirle que fue un error y que él mismo recogerá la caja con las botellas al día siguiente en Berlín.

Y en efecto al día siguiente acude a la oficina del Coronel y le pide que se las devuelva, con temor de que hubiera podido descubrir su verdadero contenido.

Le recibe el general Friedrich Olbricht, que teme que los descubrieran, pues detuvieron a varios de sus amigos disidentes, preguntándose ambos qué pudo fallar, yendo a ver al Coronel Brandt sin saber lo que le espera, y más cuando este le habla de la redada contra disidentes, aunque finalmente se da cuenta de que no los han descubierto, pidiéndole a Olbricht que busque a un sustituto para el oficial detenido.

Nina von Stauffenberg acude al hospital general de Munich a ver a su esposo, al que le cuentan han amputado la mano derecha, varios dedos de la derecha, habiendo perdido también su ojo izquierdo.

Debido a sus lesiones tiene graves dificultades para realizar su vida normal, costándole mucho vestirse, pese a lo cual sigue ejerciendo su cargo, visitando al resto de los enfermos de un hospital y entregándoles medallas por su valor.

Allí es visitado por Olbricht.

Cuando habla con este dice saber que solo hay un modo de servir a Alemania y sabe que al hacerlo se convertirá en traidor, aunque lo acepta, aunque muestra cierta reticencia al no saber si los demás disidentes tienen el mismo grado de implicación que él, pues teme lo que le puede ocurrir a su familia si no es así, invitándole a una reunión del grupo para que pueda juzgar por sí mismo.

Acude por ello a la siguiente reunión del grupo, donde el Dr. Carl Goerdeler, al cargo de la organización de disidentes civiles está muy enfadado por haber dado demasiado poder a los militares que han fracasado en su estrategia.

Uno de los asistentes propone inhibirse y esperar a que sean los aliados quienes acaben con los nazis, afirmando Goerdeler que las consecuencias son demasiado graves, por lo que apuesta por derrocar a Hitler.

Stauffenberg pregunta qué pasará tras ello, pues tras derrocar a Hitler duda que el ejército acepte sin más sus órdenes, afirmando Goerdeler que así será, porque podrían haber formado parte del círculo de personas más cercanas a Hitler y lo rechazaron, anteponiendo sus obligaciones a su interés, contando por ello con el respeto del pueblo y del ejército.

Stauffenberg decide desligarse pensando que confunden popularidad con respeto, y los miembros del ejército juraron fidelidad a Hitler, y esta no se acabará solo con su muerte, si siguen Himmler, Goebbels y las SS, a lo que Von Tresckow le dice que eso no importa, que deben actuar para que el mundo vea que no todos eran como Hitler, lo que Stauffenberg afirma, para él no es suficiente y que debe haber alguna posibilidad de éxito, pidiéndole Von Tresckow que busque la forma.

Stauffenberg, ahora en la oficina de Olbricht regresa a su casa, donde es recibido por sus hijos con cariño, aunque se muestran impactados al ver sus heridas y el parche de su ojo.

El sonido de una alarma antiaérea hace que deban bajar al refugio, haciendo los bombardeos que tiemble la casa y el disco de la Cabalgata de las Valkirias de Wagner, que los niños habían puesto antes mientras jugaban, vuelva a comenzar, ocurriéndosele algo a Stauffenberg al escucharlo.

Reúne de nuevo a los disidentes para explicarles su plan, que tiene que ver con la "Operación Valkiria", un plan de acción diseñado por Hitler, por el que un ejército de reserva de miles de hombres que actuarían en caso de sublevación interna, pensando que pueden utilizarlos haciéndoles creer que hay un golpe de estado de las SS, para que los neutralicen, tomando el poder ellos pensando que luchan por Hitler, al que deben matar.

Para ello deben reescribir Valkiria excluyendo a las SS, lo que debe ser firmado por el propio Hitler, debiendo además involucrar al General Fromm, que es quien está al frente del ejército de reserva, para lo que sugieran que le ofrezcan un puesto clave en el nuevo ejército aprovechando que es un arribista.

Acuden a hablar con él Olbricht y Stauffenberg haciéndole entender que podrían necesitar de su ayuda, señalando, tras desenchufar el teléfono - dándoles a entender así que lo vigilan - que no dirá nada del incidente, pero que él siempre estará del lado de los vencedores, y mientras Hitler esté en el poder él estará con él.

Los altos mandos nazis se divierten en un club de lujo, estando entre ellos un hombre que ve de pronto algo en su vaso que lo perturba, por lo que va al baño lanzando el contenido de su vaso al lavabo, estando en este el ojo postizo de Stauffenberg al que le advierte que tiene acceso directo a Hitler y podría denunciarlo y hacerlo desaparecer, diciéndole este que nadie sabe que han hablado, diciendo el hombre que no debe obligarlo a tomar una decisión, haciéndole ver Stauffenberg que su participación es imprescindible para conseguir sus objetivos.

Stauffenberg comienza a reescribir Valkiria, y donde se preveía que el ejército se hiciera con el poder en 6 horas él lo acorta a 3 concentrándose en Berlín, pues sabe que quien gobierna Berlín gobierna Alemania.

Pero mientras se lo cuenta a von Tresckow este le dice que lo han trasladado al frente, por lo que lo pone a él al frente del brazo militar de la operación ya que fue su ideólogo, recordándole que no basta con matar a Hitler, sino que deben aislar su cadena de mando y desconectarla del mundo exterior.

Olbricht acude a informar a Stauffenberg de que la han ascendido a Jefe del Estado Mayor del ejército de reserva y aunque piensa en rechazarlo, su superior le dice que no debe hacerlo, pues en su nuevo puesto tendrá acceso a Hitler, a su estado mayor y a sus planes, diciéndole que él mismo podrá conseguir que Hitler firme Valkiria.

Le presentan tras ello a un nuevo ayudante, el teniente Werner von Haeften, al que le explica que está implicado en un delito de alta traición, preguntándole si puede contar con él, respondiendo él que absolutamente.

Aceptado ese puesto de confianza acude con él en junio de 1944 al Berghoff, residencia particular de Hitler, siendo recibidos por este, que está reunido entre otros con Himmler, Göring y Goebbels, afirmando el Führer que es un gran honor conocer a un oficial que sacrificó tanto por Alemania y que debe ser un ejemplo para todos por ser el perfecto oficial alemán.

Fromm le dice que han reestructurado Valkiria para evitar que haya problemas dada la invasión de Normandía, que Hitler afirma no es un gran problema según Göring, pese a lo cual consigue que Hitler la firme, tras lo cual Keitel, le dice al coronel que puede regresar a Berlín, y que Fromm puede llevarles más te.

Fromm le dice a Stauffenberg que no sabe qué están tramando, pero lo único que le pide que consigan que Keitel ni siquiera tenga una silla en que sentarse.

El Coronel Mertz von Quirnheim, otro de los sediciosos les explica cómo preparar un potente explosivo, utilizando un temporizador similar a un lápiz al que debe llegar un ácido que deben poner en marcha teniendo 15 minutos para escapar, siendo un explosivo pequeño pero lo suficientemente potente ya que la estructura del búnker potenciará la explosión.

Stauffenberg asegura que iniciarán Valkiria aunque Hitler sobreviva, pues tienen alguien dentro de la guarida del Lobo que cortará todas las comunicaciones, con lo que tendrán tiempo para hacerse con todos los centros de poder.

Olbricht le dice que debe asegurarse de acabar a la vez con Hitler y Himmler, lo que les supondrá tener que aplazarlo, algo que no le parece demasiado bien a Stauffenberg que pide que a cambio de aceptarlo entre a formar parte del plan y con voto el propio von Quirnheim, debiendo aceptarlo el general Beck.

El 15 de julio de 1944 se convoca una reunión a la que acudirá Stauffenberg, estando previsto que este llame desde allí para pedir permiso para confirmar si sigue adelante, cortándose las comunicaciones tras la explosión, tras lo cual se iniciará Valkiria, esperando que Fromm se una a ellos, tomando en caso contrario Olbricht el mando, arrestando el ejército de reserva a los mandos de la SS, Gestapo y jefes nazis, tomando Goerdeler el mando del estado y Beck el del ejército, tras lo que negociarán una tregua con los aliados.

Ese día Olbricht da la orden de reunir al ejército de reserva, formando las tropas, que están en estado de alerta a la espera de órdenes.

Tras despedirse de su esposa va en avión hasta Rastenburg, en Prusia Oriental, donde Hitler se reunía, en la conocida como la Guarida del Lobo, un enorme búnker escondido en medio del bosque y fuertemente vigilado, con su círculo de oficiales para planificar las actuaciones a realizar.

Les explican que Fromm va explicarles sus planes de redistribución del ejército de reserva en el frente del Este, al haber lanzado los rusos un ataque en el frente de Polonia, por lo que enviarán tres divisiones nuevas.

Stauffenberg hace la llamada que debía, aunque al no estar Himmler Goerdeler ordena retrasar el ataque pese a que tanto él como Quirnheim deciden hacerlo, descubriendo al volver a la reunión que está terminó ya.

Las tropas en estado de alerta reciben la orden de retirarse, echando en cara Fromm a Olbricht y Stauffenberg que le pusieran en peligro al ordenar que estuviera el ejército de reserva en alerta en su nombre, por lo que si vuelven a hacerlo les arrestará.

Stauffenberg se queja en la siguiente reunión de que los políticos pongan trabas a sus planes por falta de valor, decidiendo Goerdeler someter la continuidad de Stauffenberg a votación al ver que estuvo a punto de desobedecer los planes, aunque Beck antes de hacer la votación le dice a Goerdeler que Himmler ha ordenado su detención, por lo que es urgente que se marche de Alemania, señalando Beck que a partir de ese momento Stauffenberg actuará según su criterio.

La siguiente reunión sería el 20 de julio de 1944, adelantándose la reunión ya que esa tarde llegará Mussolini, debiendo preparar el mecanismo enseguida, aunque cuando van a la reunión les avisan de que debido al calor la reunión no será en el búnker, sino en el pabellón de conferencias, siendo las circunstancias diferentes, lo cual cambia la situación, por lo que debe ponerse más cerca del Führer, colocando el maletín junto a este, siendo avisado por el General Erich Fellgiebel encargado de las comunicaciones de que tiene una llamada, por lo que debe salir

Como el maletín se cae, Brandt lo coloca en otro lugar, viendo Stauffenberg mientras se dirige a su coche cómo se produce la deflagración tras el estallido del maletín pidiendo a su conductor que arranque, pues tiene órdenes del Führer de salir.

Fellgiebel llama a la oficina de Olbricht y le cuenta que ha ocurrido algo terrible, aunque justo entonces ve salir de dentro a varias personas, una de las cuales parece Hitler, ordenando pese a todo que se corten todas las comunicaciones.

Como no llegó a contar lo ocurrido Quirnheim, que fue quien cogió el teléfono se siente confuso, no pudiendo ya volver a comunicar, aunque sabe que la bomba estalló.

Al llegar a la puerta le dicen que tienen orden de no dejar salir a nadie, por lo que él simula llamar a Keitel, haciendo así que le abran.

Entretanto Olbricht decide esperar a que Fellgiebel les asegure que todo salió bien, o que Stauffenberg regrese.

Este llega al aeródromo y sale hacia Berlín, donde, ante la inacción de Olbricht, Quirnheim toma el mando y redacta, en nombre de aquel, la orden de poner en estado de alerta a las tropas de reserva.

Cuando Stauffenberg llega al aeródromo ve que está todo demasiado tranquilo, por lo que llama encontrándose con que no se han movilizado las tropas hasta ese momento, por lo que llama a Olbricht, en ese momento abroncando a Quirnheim por haber tomado una decisión que no le competía, y el cual recibe a su vez el reproche de Stauffenberg por haber perdido tres horas vitales, preguntando si Fromm está con ellos, debiendo reconocer que nadie habló todavía con él, por lo que le pide que inicie Valkiria en su nombre y si no se une a ellos deberá detenerle.

Finalmente firma la orden y llama a comunicaciones indicando que Hitler ha muerto y un grupo de extremistas de las SS está tratando de hacerse con el poder, debiendo poner en marcha Valkiria.

En la central de comunicaciones transmiten las órdenes.

Olbricht y Quirnheim se presentan ante Fromm al que dan la noticia de la muerte de Hitler, algo que Fromm no se cree por lo que llama a la Guarida del Lobo, comprobando que las comunicaciones funcionan y hablando con Keitel, que le asegura que el Führer está vivo tras un atentado fallido, pidiéndole que le avise cuando llegue Stauffenberg.

Este llega justo entonces afirmando que Hitler está muerto y que él lo vio y que ha de iniciarse Valkiria, ante lo que Fromm asegura que solo la puede iniciar él, mostrándole que ya lo ha hecho, al haber firmado Olbricht por él, siendo arrestado al negarse a unirse a ellos.

Va a ver a Beck, extrañándole que no vaya uniformando, afirmando él que debe parecer una rebelión popular, garantizándole el apoyo de la policía berlinesa, poniéndose a sus órdenes todos los que participaban en la rebelión.

El distrito gubernamental es tomado

Va a ver a Beck, que observa no lleva uniforme, entrando también el jefe de la policía de Berlín, que señala que tiene a sus hombres junto a él.

Las tropas van tomando el Distrito Gubernamental, mientras en las oficinas del ejército los teléfonos hierven, llegando noticia de que tienen ya el Distrito 13 mientras tratan de hacerse con el mando del resto de las ciudades.

Consiguen tener el control del distrito gubernamental, debiendo luchar por conseguir el resto de Berlín.

En la central de comunicaciones reciben dos órdenes contrapuestas, una en la que se ordena la detención de Goebbels, y otra de la Guarida del Lobo ordenando la detención de Stauffenberg, decidiendo que se tramiten ambas órdenes, tratando de permanecer neutrales.

Las noticias que llegan de París son buenas, pues detuvieron a los oficiales de las SS y Gestapo, siendo también prometedoras las noticas que llegan de Viena.

Cuando Goebbels observa que van a detenerlo se introduce en la boca un veneno, encontrándolo el comandante Remer al mando de las fuerzas de reserva al teléfono, que le pasa, escuchando al otro lado la voz del propio Hitler que le ordena que detenga vivos a los traidores, dándose cuenta Remer de que han sido manipulados y que son ellos los golpistas.

En el centro de comunicaciones comprenden que se está produciendo un golpe de estado y que no pueden seguir neutrales, optando por cortar las comunicaciones con Stauffenberg y tramitar solo las órdenes procedentes de la Guarida del Lobo.

Comienzan a observar que sus comunicaciones se cortan, mientras las tropas de reserva reciben la orden de retirarse de los lugares tomados al haber sido cancelada la operación Valkiria.

Se informa por la radio de que el Führer salió prácticamente ileso del atentado, habiendo algunos altos mandos heridos, aunque ninguno muerto.

Ya todo vuelve a su estado anterior, no logrando Stauffenberg ponerse en contacto con su familia, al haber cortado las líneas.

Todos los que participaban activamente hasta ese momento van dejando sus puestos, decidiendo sacar de allí a Beck para salvar su vida, aunque no les da tiempo a huir, pues llegan las tropas del ejército, ahora con órdenes de detener a los golpistas.

Olbricht es el primer detenido, topándose los soldados que lo llevan con Stauffenberg y Beck, iniciándose un tiroteo, llegando un nuevo grupo de soldados con el comandante Remer al frente, que le pide a Stauffenberg que se entregue por una orden directa del Führer, estando arrestados para entonces ya Beck y Quirnheim.

Liberado, Fromm se pone al mando y les indica que transmitirá los mensajes que deseen enviar a su familia.

En ausencia del Führer crea un consejo de guerra ordenando la detención de Beck, y condenando a muerte a Olbricht, Stauffenberg, Quirnheim y al teniente Haeften.

El comandante Remer señala que tiene orden de entregar a esos hombres con vida.

Beck solicita, por razones personales una pistola, que Fromm le entrega y con la que se suicida.

Olbricht dice entonces que matándolos no ocultará su implicación, ya que sabiendo lo que iba a ocurrir no hizo nada.

Hitler habla sobre la conspiración mientras los implicados van a ser fusilados, cayendo primero Olbricht y tras él Quirnheim, mientras Tresckow se suicida también.

Detienen también a Fellgiebel, que es ejecutado el 4 de septiembre, como lo fue Goerdeler en febrero de 1945.

Finalmente llega el turno de Stauffenberg, aunque se interpone Haeften, que cae antes que el coronel, observado por Fromm, que fue ejecutado en marzo de 1945.

Nueve meses más tarde, con Berlín rodeado Hitler se suicidó.

Nina von Stauffenberg y sus hijos se salvaron, muriendo ella en 2006.

Calificación: 3