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Vértigo. De entre los muertos
Vértigo. De entre los muertos

Vertigo (1958) * USA

          También conocida como:
                    - "Vértigo" (Hispanoamérica)

Duración: 128 min.

Música: Bernard Herrmann

Fotografía: Robert Burks

Guión: Alec Coppel, Samuel Taylor (Novela: Pierre Boileau, Thomas Narcejac)

Dirección: Alfred Hitchcock

Intérpretes: James Stewart (John Ferguson / "Scottie"), Kim Novak (Judy Barton / Madeleine Elster), Barbara Bel Geddes (Marjorie Wood / "Midge"), Tom Helmore (Gavin Elster), Henry Jones (Juez), Raymond Bailey (Médico de Ferguson), Ellen Corby (Encargada del Hotel McKittrick).

Un fugitivo sube por las escaleras de incendios de un edificio hasta una azotea de San Francisco, perseguido por un policía uniformado y otro de paisano

El fugitivo consigue saltar un pequeño patio de luces, al igual que el policía uniformado, pero el policía de paisano, John Ferguson resbala al hacerlo y está a punto de caer, evitándolo al sujetarse al canalón.

Al verlo así, su compañero vuelve sobre sus pasos para ayudarle, pidiéndole que le dé la mano, viendo cómo este, aterrorizado al descolgarse un poco el canalón es incapaz de soltarse, observando al mirar hacia abajo cómo el espacio se amplía, sintiendo un intenso vértigo

Mientras trata de coger su mano, el policía uniformado pierde el equilibrio y cae al patio, viendo Ferguson su cuerpo sin atreverse a moverse mientras mira aterrado hacia abajo.

Algún tiempo después, John, "Scottie" convalece en su apartamento mientras le hace compañía su amiga Marjorie, "Midge", que mientras hablan trabaja en un caballete diseñando un sujetador.

Scottie comenta que por fin al día siguiente le quitarán el corsé y podrá volver a manejarse sin bastón.

Ella lamenta que haya renunciado a su sueño de llegar a dirigir la policía, señalando él que no podría seguir trabajando con su problema de acrofobia, y aunque todos le dicen que no fue culpa suya, y que lo que padece es una enfermedad, no puede volver a poner en peligro la vida de ningún otro compañero.

Midge le sugiere que viaje para olvidar, aunque él no desea hacerlo.

Le pregunta tras ello por un sujetador que tiene allí y que no lleva tirantes, contándole ella que es lo último, y que lo diseñó un ingeniero aeronáutico basándose en el principio de los puentes de contrapeso.

Le pregunta tras ello a Midge si no va a casarse, respondiendo ella que solo hay un hombre en el mundo para ella, recordando él que fueron novios durante 3 semanas y que fue ella la que rompió el compromiso y él sigue disponible.

Le cuenta tras ello que le ha llamado Gavin Elster, un antiguo compañero de estudios, ahora un magnate de la construcción naval.

Scottie se muestras optimista y afirma que será capaz de superar su enfermedad haciendo pruebas para irse acostumbrando poco a poco a las alturas.

Se sube para ello a una pequeña banqueta, viendo que no le causa ningún temor, por lo que decide subir un poco, probando con una pequeña escalera, sobre la que coloca una banqueta, aunque al mirar hacia abajo vuelve a ver el patio ante sus ojos y cae.

Scottie va a visitar a Gavin Elster, que trabaja en el negocio de la familia de su mujer, afirmando que aunque no necesitaba trabajar para vivir

Visita a un amigo en el puerto, que ocupa un cargo en la empresa de la familia de su mujer, y aunque no necesita trabajar para vivir decidió volver a San Francisco y hacerse cargo de la sucursal de allí.

Le habla tras ello de su esposa y le dice que desea contratar sus servicios como detective para que la siga, pues teme que alguien pueda hacerle daño, y en concreto alguien de su pasado, pues cree que está poseída, algo que a John le parece una locura, asegurando que él no es la persona indicada para ayudarle.

Elster le explica que en ocasiones mientras habla de pronto se queda muda y él cuenta de que está en otra parte y que ni siguiera le oye, olvidándosele dónde estuvo y sale a pasear, olvidándosele dónde fue.

John le sugiere contratar los servicios de un psicólogo, psiquiatra o neurólogo

Elster le cuenta que otros días sale de casa y luego no sabe dónde estuvo, contándole que un día la siguió hasta el Golden Gate Park donde estuvo un montón de tiempo como mirando hacia los Portales del pasado.

Él tuvo que marcharse, y cuando llegó a su casa y le preguntó dónde había estado le contó que estuvo en el Golden Gate Park, en efecto, pero comprobó que el cuentakilómetros de su coche demostraba que había conducido durante 94 millas, por lo que desea saber dónde va y qué le ocurre antes de someterla a un tratamiento.

John le sugiere que contrate a un detective privado, pero Elster le dice que es un asunto demasiado delicado y necesita alguien de confianza, emplazándole para que la vea esa noche en Ernie's, donde irán a cenar antes de ir a la ópera.

Esa noche Scottie acude a Ernie's, observando desde la barra a Elster con su esposa, una bella mujer rubia con un bonito vestido de noche.

Esa fugaz visión bastará para que al día siguiente John espere a la mujer frente a su casa en Nob Hill hasta verla salir en su Jaguar al que sigue hasta una floristería donde adquiere un pequeño ramo, yendo tras ello hasta un cementerio, el de la Misión Dolores, viéndola cómo está durante un tiempo frente a una tumba en actitud de rezo.

Cuando ella se aleja de la tumba él se acerca hasta la misma leyendo en su lápida que allí está enterrada Carlotta Valdés que vivió entre 1831 y 1857.

La sigue después hasta el Museo de la Legión de Honor donde la ve sentada durante un largo rato y como hipnotizada frente a un cuadro, que observa representa a una mujer que guarda cierto parecido con ella, llevando su mismo peinado llevando en su mano un ramo exactamente igual al que cogió ella en la floristería.

Cuando pregunta cómo se llama el cuadro le dicen que se llama "Retrato de Carlotta".

A la salida ve que se dirige al viejo hotel McKittrick, viéndola asomarse a la ventana de una de sus habitaciones.

Scottie se dirige a la recepción y pregunta a la gerente por la clienta de la habitación del segundo piso, aunque la mujer se niega a facilitárselo hasta que él le muestra su placa policial, diciéndole que se trata de Carlotta Valdés, una mujer de origen español, que le dice acude dos o tres veces por semana desde tres semanas antes, aunque le asegura que ese día no ha ido, mostrándole la llave en el casillero, aunque ante la insistencia de él al decir que la ha visto asomada a la ventana la mujer sube a la habitación y llama a John, que cuando sube observa que, en efecto no hay nadie en la misma, viendo desde la ventana que tampoco está ya en la calle el Jaguar.

Poco después observa que está aparcado nuevamente en su casa, aunque sigue en el salpicadero el ramo de flores.

En su apartamento, le pregunta a Midge si conoce a alguna autoridad en la historia de San Francisco, aunque no de la gran historia, sino de anécdotas y sucesos, recomendándole al propietario de la librería Argosy, Pop Liebel, que ella se presta a presentarle para enterarse de lo que está buscando.

John le pregunta a Liebel sobre Carlotta Valdés, contándole este que la casa que ahora es el hotel McKittrick fue construida para ella por un hombre rico y muy influyente.

Ella había llegado de un pequeño pueblo al sur de la ciudad siendo muy joven.

El potentado la encontró cantando y bailando en un cabaret y le construyó la casa y tuvieron una hija, y entonces él la abandonó.

La mujer pasó a ser conocida como la triste Carlota que deambulaba por la gran casa y por las calles de la ciudad mientras sus ropas y ella iban envejeciendo.

Ya totalmente loca iba por las calles preguntando a todo el mundo si sabían dónde estaba su hija, hasta que acabó suicidándose.

Midge le pregunta por su interés por esa historia, contándole que su amigo Gavin piensa que el espíritu de Carlotta ha vuelto de entre los muertos y ha poseído a su mujer.

Midge lo considera una locura, aunque le pregunta si es guapa la mujer de Gavin, señalando que le echará un vistazo al cuadro.

Se reúne de nuevo con Gavin, que sigue temiendo que Carlotta esté ejerciendo una influencia maligna sobre Madeleine, su esposa, señalando que a menudo la ve sentarse ante un espejo usando algunas joyas heredadas de su bisabuela, Carlotta.

John cree que Madeleine puede vivir obsesionada por la historia, respondiéndole Gavin que su mujer no conoce la historia de Carlotta, pues su madre se la contó a él y lo demás lo descubrió por sí mismo, y teme que se vuelva loca como su antepasada, asegurándole que tiene ya tendencias suicidas

John vuelve a seguir, viéndola que va de nuevo al museo, yendo luego hasta la Bahía, bajo el Golden Gate, donde empieza a deshacer su ramo y a lanzar pétalos al agua, viendo cómo luego, y sin pensarlo se lanza al agua.

John, sorprendido corre tras ella y se lanza al agua para rescatarla, consiguiendo sacarla, tras lo que la lleva hasta su coche donde intenta reanimarla sin conseguirlo.

La lleva finalmente hasta su apartamento

Allí acuesta a Madeleine en su cama mientras él tiende su ropa en la cocina para secarla mientras él toma café.

Cuando la escucha murmurar "¿ha visto a mi hija?" se levanta.

Suena entonces el teléfono Madeleine se despierta, sorprendiéndose al ver que está desnuda bajo las sábanas y en la cama de un extraño, ofreciéndole él un batín e invitándola a ir junto a la chimenea.

Madeleine le pregunta qué hace allí y qué ha sucedido, contándole él que se cayó en la Bahía de San Francisco, y que él la ayudó y trató de secarle el pelo lo mejor posible.

Madeleine no parece recordar que se cayó a la Bahía. Recuerda que estuvo en Old Fort Point, pues va a menudo allí a ver la puesta de sol.

Recuerda que fue de compras y a pasear, pero le asegura que nunca ha estado en el Museo de la Legión de Honor.

Le da las gracias por las molestias causadas, y le dice que pudo llevarla a su casa, alegando él ignorar dónde vivía, y que además pensó en que no querría llegar en ese estado, diciendo ella que se alegra de que no lo hiciera porque así le ha podido conocer y darle las gracias, diciéndole su nombre, Madeleine Elster, y presentándose él como John Ferguson, aunque dice que los conocidos le llaman Scottie, aunque ella le dice prefiere llamarle John, diciéndole él que vive solo, aunque ella le aclara que está casada.

Recibe una llamada entonces de Gavin al que le dice que la llevará pronto a casa, y que se repondrá enseguida, advirtiéndole que ella no sabe lo que le pasó.

Cuando sale de la habitación en que entró para hablar ve que Madeleine se ha marchado ya, viendo cómo se aleja con su coche desde la ventana.

También la ve marcharse Midge, que llegaba en ese momento y que también se marcha pensando que John ha debido divertirse.

Al día siguiente Scottie vuelve a seguirla, encontrándose con que esta se dirige a su casa, donde la ve que va a dejar una carta en su buzón.

Él se presenta entonces, recriminándole que no le dejara acompañarla el día anterior hasta su casa, señalando ella que ha ido a dejarle una nota de agradecimiento y de disculpa, asegurando él que no era necesario y que no fue en absoluto embarazoso, estando encantado de haberla conocido.

Le explica que no pudo enviar la nota por correo porque desconocía su dirección, sirviéndole de referencia la torre Coit

Trata de invitarla a tomar café, aunque ella lo rechaza, volviendo a su coche, aunque John se resiste a dejarla marchar y le pregunta a dónde va, contestándole ella que a pasear, diciéndole John que es lo que también va a hacer él, por lo que le propone hacerlo juntos.

Van hasta un bosque de secuoyas, que le comenta tienen algunos más de 2.000 años, señalando ella que ellos son apenas un puntido insignificante en la vida de esos árboles cuando le muestra un tronco y en sus anillos reflejados los acontecimientos históricos del país.

Madeleine parece entrar en trance y se aleja, siguiéndola John hasta verla apoyada en uno de los árboles, respondiendo ella cuando John le pregunta que sí ha estado allí hace mucho tiempo.

Al verla en ese estado John le pregunta cuándo nació, respondiendo ella que mucho tiempo antes, tras lo que le pregunta qué le impulsó a lanzarse a la Bahía, pidiéndole ella que no siga preguntándole y que la saque de allí y que la lleve a algún lugar donde haya luz, pidiéndole que no vuelva a preguntarle de nuevo sobre aquel suceso.

La lleva hasta un lugar distinto, junto a un acantilado de la bahía de Monterrey, donde le dice que la sigue porque se siente responsable de ella tras salvarle la vida.

Una vez allí ella le cuenta un sueño recurrente en que se ve caminando por un corredor lleno de espejos, cada uno de los cuales refleja uno de los lugares que recorre cada día por San Francisco, estando convencida de que al final del mismo está la muerte, si bien nunca quiso llegar al final hasta el día anterior, cuando fue a la bahía.

Le cuenta que entre los retazos de los espejos recuerda una habitación - la habitación del hotel - donde está siempre sola y una tumba abierta que asegura es la suya, pese a que en la lápida no hay escrito aún nombre alguno.

Recuerda también que en aquel lugar hay una torre, una campana y debajo un jardín, aunque parece que está en España.

Ella le dice que a lo mejor está loca y sería la única explicación.

Le dice tras ello que no quiere morir, pero algo le dice que sí y tiene miedo, tras lo que se abraza a John y se besan, pidiéndole que se quede con ella, pues tiene miedo.

Scottie va a casa de Midge, que le ha invitado a cenar esperando que le cuente qué ha estado haciendo durante esos días, en que no ha podido contactar con él ni siquiera por teléfono pese a carecer de trabajo, aunque él insiste en que ha estado paseando.

Ella le dice que ha vuelto a su primera pasión, la pintura, mostrándole su último cuadro, que Scottie observa es una reproducción del cuadro del Museo de la Legión de Honor de Carlotta, aunque en vez de la cara de esta, ha dibujado un autorretrato, algo que a John le parece una broma de mal gusto, por lo que se marcha.

Midge lamenta tras ello lo estúpida que ha sido.

John está adormilado en su sofá cuando lo despierta el timbre, viendo al abrir que es Madeleine que asustada le cuenta que ha vuelto a soñar con la iglesia del pueblecito español y la torre y la campana y lo vio todo muy claro, la iglesia blanqueada y el claustro, y una cuadra con viejos carros, contándole con tanto detalle que John se da cuenta de que no es ningún sueño, sino que el lugar existe, que es la Misión española de San Juan Bautista que está a solo 100 millas de San Francisco y que se mantiene igual que 100 años antes, aunque ella insiste en que nunca estuvo allí, decidiendo él llevarla hasta aquel lugar, convencido de que de ese modo pondrá fin a su sueño y lo destruirá.

En efecto esa tarde viajarán hasta la antigua misión, que se conserva como en el pasado y tal como Madeleine la vio en sus sueños, yendo hasta el establo, done ella se sube a un carruaje antiguo, pidiéndole Scottie que trate de recordar cuándo estuvo allí antes, recordando que entonces no había tantos coches y que había más caballos.

Recuerda que el establo era su lugar favorito, pero que sor Teresa les regañaba y les prohibió jugar allí.

Él trata de convencerla de que son recuerdos del pasado, mostrándole un caballo de madera y diciendo que en sus recuerdos lo ve como real, luego cuando ella se baja la besa apasionadamente, aunque ella parece ausente, mirando hacia el campanario

Le dice que ella también lo ama, aunque es demasiado tarde, pues hay algo que debe hacer, tras lo que se dirige hacia la iglesia, la retiene un momento y ella le dice que le ama, y espera que si le pierde recuerde que le amaba.

Vuelven a besarse y ella luego corre hacia la iglesia sin que él pueda retenerla, observando que se dirige hacia las viejas escaleras del campanario y va tras ella, aunque a medida que sube y cada vez que mira hacia abajo ve que se agranda el abismo a sus pies, debiendo quedarse a media escalera por su acrofobia.

Escucha entonces un grito y observa cómo el cuerpo de Madeleine cae al tejado de la iglesia desde el campanario.

Impotente y acongojado baja las escaleras tras ello, mientras un sacerdote y varias monjas suben al tejado para rescatar el cuerpo.

Los informes de la policía y del forense son estudiados por el juez de instrucción señalando Elster que prefirió no internar a su esposa a pesar de sus problemas mentales hasta saber exactamente qué le sucedía, para lo que contrató los servicios de su amigo Ferguson.

Interrogan además al capitán Hansen, superior de Ferguson antes de su retiro, que narra su problema y lo que ocurrió unos meses antes con su compañero por culpa de su acrofobia.

El forense declara que el miedo a las alturas de Ferguson lo volvió impotente en el momento en que Madeleine lo necesitaba pese a que conocía sus tendencias suicidas, asegurando que ni siquiera esperó en el lugar tras el suicidio, no habiendo querido afrontar el trágico resultado de su debilidad y se marchó.

El jurado llega de inmediato, y sin necesidad de retirarse a deliberar, al acuerdo de considerar a Elster inocente, pues Madeleine se suicidó durante un arrebato de locura.

Finalizada la vista Gavin se acerca a John lamentando que se viera envuelto en ese asunto, señalando que se marchará de allí, posiblemente a Europa tras arreglar sus asuntos, quizá para no volver, diciendo que solo ellos saben quién mató a Madeleine.

John va al cementerio a la tumba de Madeleine.

Tras ello John visita la tumba de Madeleine.

Sufre a menudo pesadillas motivadas por el triste suceso de la pérdida de la mujer a la que amaba, viéndola a ella, o su lápida, o incluso su tumba abierta y se ve a sí mismo cayendo al tejado de la iglesia.

Víctima de una fuerte crisis, John es internado en un psiquiátrico, donde Midge lo visita y trata de confortarlo, pidiéndole que se esfuerce recordándole que no está solo, mientras le pone música de Mozart que dice, es terapéuticamente muy reconfortante, aunque él ni siquiera es consciente de que ella está con él.

Antes de marcharse Midge habla con su médico, que le dice que su amigo sufre un caso de melancolía aguda junto con un complejo de culpa por lo que le ocurrió a Madeleine, pudiendo tardar en recuperarse entre 6 meses y 1 año.

Pasado un tiempo logra salir y vaga sin rumbo por la ciudad, llegando al edificio donde vivían Gavin y Madeleine, observando que sigue allí su Jaguar y que una mujer rubia como Madeleine se dirige a él, por lo que se acerca hasta ella, observando que se trata de una anciana que le cuenta que le compró el coche a Elster.

Regresa también a Ernie's, donde la vio por vez primera, y donde vuelve a verla, aunque enseguida se da cuenta de que se trata de otra mujer que lleva su mismo color de pelo.

Acude también al Museo de la Legión de Honor, donde hay una mujer frente al cuadro, aunque tampoco nada tiene que ver con ella.

Regresa también a la floristería donde Madeleine compraba sus flores, donde ve un ramo parecido al que compró la primera vez que la siguió, cuando de pronto ve a otra mujer que se la recuerda pese a que esta lleva el pelo de otro color y un peinado diferente y utiliza otro maquillaje.

John comienza a seguirla hasta el hotel Empire, viéndola desde fuera cuando se asoma a una ventana del segundo piso.

Entra entonces en el hotel y llama a la puerta de se precipita hasta su habitación, a la que llama diciéndole a la mujer cuando le abre que desea hacerle unas preguntas, tomándolo ella por un encuestador.

Él trata de tranquilizarla diciéndole que le recuerda a otra persona, tomándola ella por un conquistador, pese a que le deja entrar en la habitación aunque con la puerta abierta.

La chica le dice que se llama Judy Barton, que llegó de Salinas, Kansas tres años antes, que trabaja en Magnin y que vive en el hotel, mostrándole, al ver la cara de incredulidad de John su permiso de conducir donde consta el nombre de Judy Barton, ya de malas formas, aunque al ver la cara de él comprende que la quería mucho y se disculpa por haberle gritado.

Le muestra tras ello las fotografías de sus padres, y cuando su padre murió y su madre se casó de nuevo no le gustó su marido, por lo que decidió viajar a California.

Antes de marcharse John la invita a cenar alegando que le debe algo después de las molestias causadas, aceptando ella y quedando para una hora más tarde.

Cuando se queda sola, Judy recuerda lo ocurrido en la Misión. Se ve a sí misma subiendo las escaleras del campanario como Madeleine, viendo cómo al llegar arriba Gavin Elster lanza a su verdadera esposa, ya muerta, y con el mismo vestido que ella.

Tras ello saca su maleta del armario y comienza a escribir una nota en la que le dice que ha llegado el momento que tanto temía, asegurándole a John que deseaba volver a verlo, tras lo que trata de tranquilizarlo asegurándole que no tiene nada que reprocharse pues él fue la víctima del plan de Gavin para asesinar a su esposa y ella la herramienta debido a su parecido con Madeleine a la que casi nadie conocía en la ciudad debido a que vivía en el campo y raramente iba a San Francisco, habiéndolo planeado todo para tener un testigo del suicidio ya que conocía su enfermedad.

Finaliza reconociendo que en sus planes no contaba con enamorarse de él y que le gustaría quedarse y conseguir que la conozca de verdad cómo es y se enamore realmente de ella, aunque no tendrá valor.

Pero acaba decidiendo romper la carta y vuelve a guardar la maleta, arreglándose para ir a cenar con él a Ernie's, aunque una vez en el restaurante se siente molesta al observar que John se dedica a mirar a otras mujeres que llevan el pelo rubio como lo tenía ella cuando imitaba a Madeleine.

La acompaña tras ello hasta su habitación y la cita para el día siguiente, aunque Judy le dice que tienen que trabajar, pidiéndole él que deje su empleo, pues desea verla tanto como pueda, preguntando ella si es porque le recuerda a Madeleine, diciendo él que no, señalando ella que tratará de encontrar una excusa para faltar al trabajo.

Al día siguiente pasean juntos por la ciudad, por los jardines del Palacio de Bellas Artes o por los Portales del Pasado y por la noche van a bailar a una sala de fiestas.

La lleva al día siguiente de compras a Ransohoffs, dándose ella cuenta enseguida de que lo que él busca es el vestido que llevaba Madeleine el día en que murió y se enfada dándose cuenta de que él sigue obsesionado con ella y de que no la quiere por sí misma, y se niega, aunque él le ruega que lo haga por él, accediendo finalmente a sus deseos, encargándole otro para lo noche igual al del día que la conoció.

Angustiada le pide que la deje marcharse, aunque se siente incapaz de irse, asegurándole él que esos son los primeros días felices que ha tenido en el último año.

Ella lamenta que no la quiera por ella misma, aunque acepta ponerse esos trajes por él, que le pide que se cambie también el color del pelo, lo que ella, muy enamorada, acepta.

La hace sentarse ante el fuego como la noche en que la llevó a su casa tras rescatarla.

Judy acude a la peluquería, tal como le pidió Scottie, que espera ansioso en su habitación, viéndola llegar con el mismo vestido y color de pelo y maquillaje que Madeleine, aunque con un peinado diferente, pues no lleva el pelo recogido, diciendo en que no le sentaba bien recogido, aunque él insiste en que se lo recoja.

Le parece ver un fantasma cuando ella sale del baño con el mismo peinado y se besan apasionadamente, aunque mientras lo hacen él vuelve a verse de nuevo en las caballerizas de la misión cuando se besaron por última vez.

Tras recuperar su amor del pasado ella le pregunta adónde la llevará a cenar, señalando que a Ernie's, aunque cuando se prepara para salir y se coloca las joyas le pide a Scottie que le ayude con un collar, que es el mismo que llevaba Carlotta en su retrato y que supuestamente heredó Madeleine.

Entonces le pregunta si no le gustaría cenar fuera de la ciudad, proponiéndole ir a la península, lo que ella acepta, aunque de pronto se da cuenta de que se han alejado mucho y le pregunta a dónde va, diciendo él que debe hacer una última cosa para verse libre del pasado.

Llegan de nuevo a la misión, preguntándole ella qué hacen allí, insistiendo en que debe volver al pasado y que esa vez será la última, diciéndole que necesita que sea Madeleine un momento para verse libre.

Ella no desea seguir su juego, pero él le recuerda los últimos momentos de ella el día de su muerte, cuando la besó por última vez y sus últimas palabras antes de salir corriendo hacia la iglesia

John la arrastra hacia la iglesia, aunque Judy trata de resistirse y luego comienzan a subir nuevamente las escaleras recordando aquellos momentos vividos y recordando que no pudo llegar hasta la torre, pidiéndole a Judy que ella sea su segunda oportunidad ayudándole a superar sus miedos.

Llegan así hasta el punto en que él no pudo continuar por su acrofobia y le confiesa que la ha descubierto al haber cometido el error de quedarse con el collar de Madeleine, tras lo que insiste en seguir subiendo, advirtiéndole Judy que no puede por su miedo, aunque él insiste en hacerlo, diciendo que ha comprendido que quien cayó aquel día era la verdadera mujer de Elster, confesando Judy que arriba, en el campanario la esperaba Gavin con el cuerpo de Madeleine, a la que previamente había estrangulado, aunque fue la propia Judy la que gritó al llegar arriba.

Entiende que Gavin, igual que él la obligó a modificar su ropa, su cabello y el modo de hablar, así como a simular aquellos trances y a saltar a la bahía, siendo él el elegido por su accidente.

Hablando con ella consigue llegar hasta lo alto del campanario sin que apareciera su acrofobia, viendo el lugar donde se escondieron aquel día los dos, hasta que todo se despejó y pudieron regresar a la ciudad y a pesar de ser libre la abandonó porque sabía que ella no podía hablar, reconociendo ella que le entregó algo de dinero y el collar de Carlotta, habiendo sido esa su equivocación, pues no se deben guardar, según asegura John, los recuerdos de un crimen.

Él lamenta que le engañara con todo lo que la había amado, diciéndole ella que también se enamoró de verdad, y por ese amor accedió a cambiar y le pide que la quiere, aunque él afirma que es demasiado tarde.

Pero ella corre a abrazarlo insistiendo en que lo ama y se besan, aunque mientras lo hacen se escuchan unos pasos y surge por las escaleras una figura vestida de negro, asustando a Judy, que se aleja de la figura que cree un fantasma sin darse cuenta de que tras ella está hay una de las aberturas de la torre, cayendo al vacío, esta vez de verdad, sin que John pueda hacer nada, antes de darse cuenta que se trataba de una monja que al ver lo ocurrido se santigua y hace sonar la campana mientras Scottie sale hacia la cornisa desde la que mira horrorizado el cuerpo de Judy, sin sentir el menor atisbo ya de vértigo.

Calificación: 4