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Adiós
Adiós

España (2019) *

Duración: 111 min.

Música: Zeltia Montes

Fotografía: Pau Esteve Birba

Guion: José Rodríguez, Carmen Jiménez Fernández

Dirección: Paco Cabezas

Intérpretes: Mario Casas (Juan Santos), Natalia de Molina (Triana), Ruth Díaz (Eli), Carlos Bardem (Manuel Santacana), Vicente Romero (Andrés Santos), Mona Martínez (María Santos), Paulina Fenoy (Estrella), Mauricio Morales (Chico Santos), Sebastián Haro (Barroso), Salva Reina (Kempes), Moreno Borja (Gordo Fortuna), Pilar Gómez (Maravilla), Pablo Gómez-Pando (Nando), Ramiro Alonso (Taboa).

Una niña, Estrella, acaricia uno de los pájaros que cuida su padre en la azotea.

Su padre, Juan Santos mira en su celda la foto de Estrella, su hija.

I Una estrella de oro

Triana, la madre de la niña espera a la puerta de la cárcel de Sevilla a Juan, al que abraza contenta.

Consiguió permiso para acudir a la comunión de la niña, bromeando Juan con la pequeña a la que le dice que como no tienen dinero para el convite, lo harán en casa.

Pero en realidad harán una fiesta por todo lo alto, con la familia cantando y bailando.

Triana se enfada cuando ve que llegan el Chico, el hermano de Juan y su tío Andrés pese a que no fueron invitados.

Le llevan dinero en un sobre, de parte de ellos y de la abuela.

Le muestran además unas cápsulas rellenas de droga que les entregó Paniagua fue a su casa con eso, y le preguntan por sus permisos, contando él que cada vez que regresa le revisan cada agujero, aunque ellos le cuentan que Paniagua tiene un primo en Sevilla 1, un funcionario de confianza, que se ocupa del registro y que cada vez que salga podría meter 10 cápsulas tragándolas y echándolas, aunque él se niega y les recuerda que ya les dijo antes que no, preguntándoles ellos cómo va a ganarse la vida, si como mozo cargando y destrozándose la espalda, asegurándole que con eso no podrá mantener a su familia.

Su hermano le echa en cara que no quiera nada con la familia, diciéndoles él que tienen la puerta abierta, pero no para eso, diciéndolo su tío que para lo bueno y para lo malo es un Santos, respondiendo él que se muere antes de comer de su apellido.

Él dice que se comió el marrón que el Chico no se quiso tragar, por robar a los Fortuna y les dice que desde que les echaron de las 3.000 Viviendas no venden nada.

Antes de acabar la fiesta, Juan deja que su hija le coloque una calcamonía de una mariposa, como las que se puso ella, que le pregunta si él es bueno o malo.

Terminada la fiesta regresan en coche a casa, bromeando entre ellos mientras la niña duerme en la parte trasera.

Él se queja de que con media jornada no les llegará, diciéndole Triana que le diga sí a su familia, bromeando, quedándole a él solo media hora para regresar a la cárcel.

Y mientras van bromeando, un coche se les echa encima haciendo que su coche vuelque, mientras que el coche que les envistió se da a la fuga.

Gritando Triana, que sale gateando el nombre de su hija.

Una pareja de policías, Manuel Santacana y Eli llegan a las 3.000 viviendas para investigar la muerte de cuatro rumanos, extrañándoles que la cocaína sigue sobre la mesa y ven que es demasiada para haberla podido vender sin el permiso de los Fortunas o los Taboa.

Eli descubre en el baño una bolsa con varios fajos atados con gomas rojas.

Preguntan a los vecinos, aunque nadie parece haber visto ni escuchado nada.

Reciben información de un accidente ocurrido a dos calles de allí, y de la huida de un coche y de la muerte de una niña.

Acuden al lugar y les informan que el coche envistió por el lateral y se dio a la fuga y los padres están en el hospital.

Van a verlos, y les informan que creen que el vehículo que provocó el accidente estuvo relacionado con el robo a unos vecinos rumanos.

Juan, muy enfadado les pide que salgan a buscarlos, pues llevan allí 6 horas y no les han dicho dónde está su hija, llevándolos hasta el depósito, donde les muestran el cadáver de la niña, aun con su vestido de comunión.

Entretanto la policía interroga a los vecinos, ninguno de los cuales parece haber visto nada pese al tiroteo, consiguiendo finalmente que una mujer, la Maravilla, les diga, tras amenazar un policía con matar a su ratoncillo, que el coche era gris e iban dos personas.

Santacana le dice a Eli que deben tratar de encontrarlos antes que el padre, pues se trata de Juan Santos, el hijo de María Santos, explicándole que ella y sus hijos eran quienes dominaban el narcotráfico en las 3.000 viviendas hasta que los Fortuna empezaron a disputarles el territorio.

Juan les robó un alijo y hubo cinco días de tiros y cuchilladas y los Fortunas y otras familias los echaron de las 3.000 y la familia acabó en las chabolas.

María, Andrés y El Chico van a visitarlos y a darles el pésame, preguntándose María desde cuándo los rumanos trapichean en las 3.000, indicando que deben preguntar a sus rivales quién robó y por qué, por lo que pide a su hermano que arregle el encuentro, pese a que ninguno fue a darles el pésame.

Cuando Juan y Triana regresan a su casa, dos vecinos piden hablar con él.

La mujer cuenta que vio que salían tres tipos del local de los rumanos, uno de ellos con pelo largo, al que llevaban los otros dos. De los otros dos, uno llevaba pistola, y el otro escopeta y la cara tapada y se fueron en un coche negro muy grande, entregándole unos casquillos, e indicándole que el de los pelos largos era el Kempes, uno del barrio.

II A la tierra

Los policías acuden a investigar un nuevo asesinato. Aparecen dos hombres muertos en un descampado en un todoterreno con signos de haber muerto por sobredosis, habiendo en el maletero una bolsa llena de dinero, también sujeto con gomas rojas, calculando uno 8.000 Euros.

Juan se reúne con el jefe de los Fortuna, el Gordo, ya que la muerte de los rumanos fue en su territorio, por lo que le pregunta quién hizo el robo, diciendo que no lo sabe.

Le recuerdan que le permiten que viva allí con su mujer, pero no al resto de su familia, por el robo de su hermano, pues ellos saben que el asesino y ladrón de su familia es el Chico, y que si saben algo se lo dirán.

Juan va a visitar a su madre. Su hermano le cuenta lo de los dos hombres muertos en el coche gris, sabiendo que fue la Maravilla la que habló del coche gris, y que ella está con el Kempes.

Su madre le dice que si él y su mujer quieren creerse la versión oficial se callarán, pero ellos podrán sacarle la verdad a la Maravilla si se lo pide él, que les pide que no hagan nada hasta que él se lo indique.

Triana le entrega a Eli los casquillos que guardaba Juan.

Este va con su tío y con su primo a buscar a la Maravilla.

Los policías ven que el dueño del coche en que aparecieron muertos los yonquis era el Gordo y varios de los Fortuna aunque cambiaron la matrícula.

Deciden por ello hacer una redada en las 3.000 viviendas, adonde acuden con los GEO.

Por su parte Juan y los suyos buscan a la Maravilla en el "Hotelito", un edificio abandonado y lleno de yonquis.

La gente de las 3.000 viviendas sale corriendo al ver la llegada de la policía, mientras otros les lanzan piedras, o incluso estufas desde los balcones, macetas o todo lo que tienen a mano, incluidos cócteles molotov habiendo decenas de detenciones, habiendo un tiroteo con los Fortuna.

El Gordo se escabulle y huye en una moto con uno de sus hijos, viéndolo Eli, que lo persigue a la carrera.

Juan hace lo mismo en el Hotelito con la Maravilla.

Otro de los Fortuna es alcanzado por Nando, el hijo de Manuel Santacana, y que es novato, debiendo acudir Manuel a su rescate, consiguiendo dominarle.

Juan alcanza finalmente tras una larga carrera a la Maravilla y le pregunta si iba el Kempes en el coche y le pregunta quiénes eran los otros, diciendo ella que no vio nada.

Y mientras la tiene en el suelo preguntándole, ve la moto del Gordo y a Eli corriendo tras él. Le pregunta si fueron los Fortuna, y cuando la Maravilla le responde que sí, sale él corriendo también tras la moto y adelantando a Eli, pese a lo cual no logran alcanzarlo.

Juan trata de robar un coche para seguirlos, aunque llegan otros policías y se lo impiden y lo detienen, gritando Juan para que se enteren en todo el barrio que los Fortuna mataron a su niña, llegando también Triana al lugar.

Le pregunta a Eli si así les va a ayudar.

El resultado de la actuación policial lleva a la incautación de 92.000 Euros, 256 papelinas, cuatro armas cortas, dos escopetas y un rifle con mira telescópica, indicando que el calibre coincide, por lo que concluyen que los Fortuna acabaron con los rumanos, aunque no pudieron detener ni al Gordo ni a ninguno de sus hijos.

Mientras esperan, Triana y María, su suegra están juntas, diciéndole esta que si quiere no la mire, pues ella también sabe lo que duele perder a una hija, recordando una que tuvo con 15 años. Entonces tuvo que disimular, pues su familia creía que era virgen y tuvo que parir a escondidas a una sietemesina a la que daba de comer a escondidas y que se le murió.

Triana le reprocha que por su culpa su hija creció sin su padre, diciendo la mujer que a su Chico lo hubieran matado en la cárcel y por eso le pidió a Juan el favor, diciéndole Triana dice que solo han llevado desgracia y muerte a su familia.

Eli habla con Juan al que le pide que deje actuar a la policía y le dice que los cogerá.

Cuando sale Juan, su mujer le cuenta que entierran al día siguiente a su hija y no tiene ropa, dudando qué ponerle, pues si la viste se irá para siempre y le pide a Juan que la llame para que vuelva, pues está sola y tiene frío.

El tío lo lleva a ver al Paniagua. Le entregan la droga a Juan y le pide que al llegar diga que se encuentra mal y lo llevarán a la enfermería donde lo atenderá el Sigüenza.

A cambio, les informa que la moto del Gordo y el Vicente apareció cerca de Villafranca

Eli va a ver a Triana y le pregunta de dónde sacó las balas su marido, contándole que ella habló con la vecina y le contó que vio salir a tres personas, entre ellos al Kempes.

En la cárcel, Juan tiene problemas para expulsar la droga, aunque consigue hacerlo, tras lo que consiguen, extorsionando a otro preso, que esté les dé el nombre de una persona, el Pacheco, que sabe dónde esconden al Gordo.

Triana, ya sola se hace una prueba de embarazo.

Eli habla con Manuel y le cuenta lo que le dijo Triana y le muestra los casquillos, que no coinciden con los que, supuestamente acabaron con los rumanos.

Los Santos retienen al Pacheco y le interrogan, valiéndose de un taladro, consiguiendo así que les confiese que está en la carretera de Vejer en la parcela "Mi Gorda".

Manuel y Eli van a ver a la madre del Kempes, que les dice que no sabe dónde está y que ya se lo dijo a los dos policías que la interrogaron antes, uno mayor y otro joven.

Van a hablar con Nando y con Barroso, al que le preguntan por qué buscan al Kempes, diciendo el último que un confidente les dio su nombre, pero que no llegaron a nada.

Mientras hablan en el bar, y frente a la máquina tragaperras, Eli ve cómo Barroso saca su monedero, atado con una de las gomas de los billetes, acusándolo Eli de haberse llevado el dinero de los rumanos, y que cerró el caso por eso.

Manuel los separa y le recrimina a Eli que hiciera eso delante de media comisaría, asegurándole ella que Barroso y Nando cobraron ese dinero, colocaron a los yonquis y cerraron el caso y se basa en la gomilla roja para ello.

Manuel le dice que conoce a Barroso desde 28 años antes y los acusa sin pruebas a él y a su hijo, diciéndole que actuando así se quedará sola.

Los Santos acuden con un hacha hasta la casa en que dijeron está el Gordo, y tras abrirla se escuchan gritos y se ven los fogonazos de cuatro disparos, carreras y rastros de sangre, tras lo que sale el Gordo cojeando, seguido de Juan, que lo golpea con un martillo sin piedad, mientras dentro se escuchan dos disparos más.

Tiran los cadáveres de los Fortuna en una zanja y los queman.

María ayuda luego a Juan a bañarse y a quitarse los restos de sangre, recordando cuando lo bañaba de pequeño.

Consumada su venganza Juan llora abrazado a su madre.

III Dentro de mi pecho

Eli acude a casa del Kempes, pues en la anterior visita su madre le habló de su marido enfermo al escuchar un ruido, habiendo leído en un informe que es viuda, por lo que, amenazándoles con el arma les dice que quiere hablar con el marido.

Sube al piso de arriba, donde ve que tumbado en una colchoneta está el Kempes, que sobrevive allí como un animal, avisando tras ello a sus compañeros.

La madre les cuenta que le tenía encerrado allí para quitarle de la droga, aunque descubren un arma bajo su colchón.

El Kempes le asegura que si le dan droga él les contará lo que quieran, aunque Eli le pide que lo haga al revés.

Le cuenta que él se fijó en que los rumanos manejaban y tenían dinero, y por eso fue a hablar con Barroso y le llevó hasta allí.

Él fue primero simulando que iba a por droga, pero los otros se liaron a tiros y acabaron con los rumanos, contándoles que los autores eran Barroso y el otro niñato.

Manuel no puede permitir que acusen a su hijo y le dice que fue él quien se lio a tiros, lo que Kempes niega, reafirmándose en que fueron Nando y Barroso.

Manuel le dice que miente.

Eli le dice que tiene que ir a comisaría para declarar, a lo que se niega, cogiendo un cuchillo con el que les amenaza, diciendo que no quiere que nadie le encierre, pues cuando lo hagan, el Barroso acabará con él.

Eli le ofrece la jeringa a cambio de que deje el cuchillo.

Tras el pinchazo pierde el conocimiento, despertando ya en el coche policial.

Triana le dice a Juan que espera que lo que haga no avergonzara a su hija, pues no había heredado sus defectos y le asegura que si vuelve a prisión no estará esperándole cuando salga.

Mientras llevan al Kempes en el coche, Eli le coge el móvil y mira las llamadas perdidas y llama al último número que le llamó, sonando el móvil de Santacana.

Este para el coche y le cuenta que se enteró unas horas antes y le dieron el número del Kempes y quería encontrarlo antes que ellos y arreglarlo, preguntándole qué haría ella si su hijo le pidiera ayuda.

Le dice que no quería ensuciarla y que les cogieron medio millón de euros a los rumanos, preguntándole qué espera que haga.

Eli intenta salir del coche, pero él la retiene, siendo luego ella la que le coge del cuello a él, que saca su pistola y dispara, aunque solo contra los cristales, pues ella logra desviar el disparo.

Consigue luego escapar por la ventanilla y corre bajo la lluvia sin que Manuel le dispare.

Eli llega cojeando hasta el Hotelito, preguntando a unos yonquis si tienen un teléfono, pero estos la reconocen y como saben que es la policía le aseguran que acabarán con ella, por lo que debe sacar su arma y disparar al aire.

Manuel baja al Kempes del coche y dispara contra una puerta con un arma que llevaba en una bolsa y que le entrega para que toque y deje sus huellas.

Eli debe pelearse con los yonquis, que la tiran y la golpean.

Pero en ese momento pasan por allí Juan y Triana, decidiendo esta bajar del coche pese a que Juan le dice que no va con ellos, logrando que la dejen, amenazándolos con una barra de hierro, tras lo que se la llevan.

Cerca de allí, Santacana deja libre al Kempes y le pide que se marche, y, mientras se aleja le da dos disparos y luego destroza su teléfono con una piedra.

Se reúne luego con Barroso y con Nando, que le dicen que la vieron por las 3.000 viviendas con el mayor de los Santos, que no regresó a prisión todavía pese a tener que haberlo hecho dos horas antes.

Manuel asegura que si Eli habla en comisaría la degüella, diciéndole Barroso que es su palabra contra la de ellos y no tiene a nadie, aunque Manuel indica que tiene a los Santos y ellos irán a por ellos por la muerte de su hija, pues era Nando el que conducía.

Eli le cuenta a Triana que fue la policía quien provocó el accidente y colocaron a los yonquis para inculparlos, pero fueron Barroso y Nando, que era quien conducía.

Triana dice que habrá que denunciarlos, pero Juan pregunta a quién, si fueron los policías mismos, y que si habla le dispararán por la espalda.

Se preguntan qué hacer, pues la policía va a por ellos, pidiéndole Triana que hable con su gente.

Santacana, por su parte, va a hablar con Taboa, y le lleva un paquete con droga y le dice que los Santos acabarán con ellos cuando se enteren de que en su bar se preparó el palo a los rumanos y asegura que se enterarán y que los Santos deben saber quién manda, tras lo que le entrega una escopeta recortada y le dice que si no hacen lo que les pide le acusará de tener en su bar 20 kilos de heroína y armas de contrabando.

Pero si se encargan de los Santos les darán 10 kilos al mes hasta 50.

En la chabola de María Santos ven que se acercan dos coches de los Taboa y María le pide a su hijo y a su hermano que huyan por una salida secreta, negándose ella a acompañarlos, diciéndole a Andrés que cuide a sus hijos y al Chico que obedezca a su hermano Juan.

Ella coge un cuchillo y sale hacia los coches y los saluda mientras ellos se dirigen a ella con sus armas y le preguntan por sus hijos, invitándolos ella a entrar, preguntando quién se atreve a hacerlo primero.

Cuando el que comanda al grupo se adelanta para hacerlo, María lo atrapa y le pone el cuchillo en el cuello.

El Chico hace un amago de regresar, pero su tío se lo impide, debiendo luego empujar el coche, que no arranca, para huir.

María le corta el cuello al de los Taboa cuando ve el coche de los suyos alejándose, muriendo tras ello por los disparos del resto de los hombres, tras decir que no saben de lo que es capaz una madre.

Los policías van entretanto a casa de Juan y Triana, que están ocultos en una iglesia.

Eli besa un rosario de su madre. Dice que no es creyente, que es supersticiosa, contándole Triana que está embarazada y Juan no lo sabe aún y que tiene mucho miedo y no quiere que el niño nazca allí ni tenga esa vida y le pide a Eli que le prometa que no habrá más cárcel.

Poco después llegan Andrés y el Chico y le cuentan a Juan que los Taboa llegaron a buscarlos y que su madre se quedó para que ellos huyeran.

Los Santos con Eli llegan hasta el Hotelito donde están los Taboa, logrando sorprenderlos, llevándose al jefe del clan, al que piden que llame a Santacana.

Cuando los policías corruptos llegan al Hotelito encuentran a Taboa atado a una columna, siendo sorprendidos por los Santos y por Eli, que les obligan a dejar sus armas.

Pero son a su vez sorprendidos por Nando, que dispara al Chico, comenzando un tiroteo en el que también es alcanzado Andrés.

Manuel huye, perseguido por Eli, mientras Juan persigue a Nando.

Barroso se dirige al Chico, herido, para rematarlo, intentando evitarlo Andrés, también herido, aunque por falta de balas no consigue acabar con él.

Nando es sorprendido por Juan, que se abalanza sobre él, aunque se revuelve y pelean, consiguiendo dominarlo, y disponiéndose a acabar con él de un disparo, aunque también se quedó sin balas, pudiendo Juan revolverse y tirarlo.

Entretanto, Eli es sorprendida por Manuel

Andrés consigue cargar su arma y acaba con otro de los policías y con Barroso, que estaba sobre el Chico golpeándolo inmisericordemente.

Santacana apunta a Eli, recordándole que le dijo que parara y le dice que van a matarle a su hijo, escuchándosele gritar a lo lejos mientras lo golpea Juan, que acaba hundiéndole una barra de hierro en el pecho, acabando en efecto con él.

Santacana le pide a Eli que le deje que cumpla y que él mismo se lo entregará y lo llevará ante el juez, pero que no se lo maten.

Ve entonces que llega Juan por el fondo y, comprendiendo lo ocurrido, comienza a dispararle, aprovechando Eli para coger su pistola que había perdido, y dispara a Santacana evitando que este haga lo propio con Juan.

Trata de ayudar a Santacana para evitar que muera.

Aparece también Andrés, diciéndole a Juan que cree que le dieron en el hígado. Y aparece también el Chico, herido, pero bien, diciendo Eli que alguien tiene que pagar y que no puede dejarles marchar.

El Chico amenaza con su pistola a Eli, que no quiere dejarles marchar, apuntándole, a su vez, Eli a él.

Juan. que recuerda a Estrella bailando, se acerca a su hermano y le baja la pistola y lo abraza, llevándoselo la policía cuando llegan.

Antes, Eli colocó en la mano de Barroso el arma que acabó con Manuel.

Poco tiempo después Juan vuelve a salir de prisión y le espera Triana, llevando él su mano a su tripa.

En la terraza, frente a la pajarera, suelta uno de sus pájaros y le pide que le diga a Estrella que la quieren, mientras abraza a Triana.

Calificación: 3
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