Belén
Belén (2025) * Argentina
Duración: 105 min.
Música: Marilina Bertoldi
Fotografía: Javier Juliá
Guion: Laura Paredes, Dolores Fonzi, Agustina San Martín, Nicolás Britos (Libro: Ana Correa)
Dirección: Dolores Fonzi
Intérpretes: Dolores Fonzi (Soledad Deza), Camila Pláate (Julieta Gómez / "Belén"), Laura Paredes (Bárbara Guindal / "Barba"), Ruth Pláate (Mecha), Julieta Cardinali (Beatriz Camaño), Sergio Prina (Diego), Luis Machín (Jorge Fariña), César Troncoso (Alfonso), Liliana Juárez (Mabel), Gaia Garibaldi (Flora).
San Miguel de Tucumán, Argentina. 2014
Una mujer ayuda a su hija a llegar al hospital Alberdi por un fuerte dolor abdominal y dice que lleva así horas, por lo que la pasan de inmediato adentro para que la vea un doctor.
Le pregunta si está embarazada y les dice que no, y que no comió nada raro.
Antes de ser atendida la chica se levanta, pese a su mal estado, para ir al baño y asegura a la enfermera que no necesita ayuda.
Después de un rato la enfermera ve que la chica no regresó y va a buscarla al baño donde la encuentra en el suelo y sangrando por la vagina.
El doctor pide que la lleven a ginecología, pues habrá que hacerle un legrado de urgencia, aunque cuando está en el quirófano llegan varios policías y una de las agentes le informa que la van a detener pese a que están en medio de una operación y le muestran un feto en una caja y le dicen que era su hijo, aunque ella niega tener un hijo, pese a lo cual la esposan a la camilla mientras ella grita pidiendo que llamen a su madre.
Dos años después
Varios padres y madres acuden a una reunión de clase para preparar la fiesta de fin de curso, de la que una mujer, Soledad Deza, debe marcharse, pues tiene una audiencia con un juez
Fuera, en los pasillos, la madre y la hermana de Julieta Gómez, la mujer acusada del aborto ilegal intentan que alguien del juzgado las escuche y comprenda que su hija no cabría en el pantaloncito que llevaba el día que fue al hospital si estuviera embarazada de 8 meses.
Mientras se reúne con su compañera Bárbara con el juez sigue escuchando los gritos de fuera, por lo que pretexta una infección urinaria y sale.
Se dirige a Mabel, la madre y a Mecha, la hermana, y les pregunta por qué están allí, y le cuentan que Julieta lleva dos años en prisión pese a no haber hecho nada, y ahora les dicen que le puede caer la perpetua, aunque ellas niegan que matara a ninguna criatura. Que tuvo un aborto espontáneo y la madre dice que estaba con ella, pero no la llamaron a declarar y no saben con quién hablar, porque la abogada no las quiere.
Soledad les pide que la esperen a que salga de su reunión.
Le cuentan cómo ocurrió todo y Soledad dice que no sabe cómo no se enteraron antes.
Ellas quedan con la abogada de Julieta, Beatriz Camaño.
Mientras la esperan, en un bar, Bárbara recuerda que cuando estudiaban tuvieron una relación, pero solo fue solo una exploración para Beatriz, que acabó con un hombre.
Le exponen el asunto y le sugieren que plantee el caso a partir de la violación del secreto profesional, ya que la policía irrumpió en el quirófano y le dieron el historial clínico de la paciente y buscaron una culpable dentro del hospital antes de que existiera la causa.
Beatriz cree en el homicidio, pues la chica entró en el baño y apareció allí un feto, aunque ellas le dicen que la madre dijo que la chica no tenía panza y nadie en el hospital sospechó que pudiera estar embarazada, pues pensaron que tenía peritonitis.
Pero Beatriz les dice que está haciendo lo que puede por la chica y se marcha.
En casa, Flora, la hija de Soledad cuestiona la idea de Dios, al que colocan donde les conviene, en las cosas buenas, y ella pregunta si en la maldad no se manifiesta, y Soledad le dice que se manifiesta en otras cosas como dando un propósito a tu vida o una vocación, pero Flora le dice que si Dios existiera ella no tendría a nadie a quien defender y que es abogada porque Dios no existe y les pregunta dónde está Dios cuando un niño muere.
Se inicia el juicio contra Julieta por homicidio agravado por el vínculo, al que asisten Soledad y Bárbara y al que Camaño llega tarde.
Entre los testigos está la enfermera, que cuenta que Julieta fue al baño, doblada por el dolor y pasó allí 15 minutos.
El médico que la atendió cuenta que la paciente ingresó por un dolor agudo en el bajo vientre y después de ser atendida tuvo una hemorragia vaginal, por lo que la derivaron a ginecología, y el médico que la intervino asegura que ignoraba la existencia de un aborto ilegal.
La policía que irrumpió durante la operación dice que Julieta manifestaba los indicios de haberse provocado un aborto y dice que vio el feto, aunque no lo encontró ella.
El fiscal indica que ocultó su embarazo y se encerró en el baño para abortar.
Camaño indica que los peritos psiquiátricos indicaron que estaba en estado de shock, aunque no les permitieron hacer una junta médica para probarlo y alega que no se tuvieron en cuenta las emociones que hay tras un parto, y, tras su alegato, queda visto para sentencia.
Soledad visita a Julieta en prisión y dice que es su abogada para que le permitan entrar.
Le lleva un libro que escribió sobre un caso similar y se ofrece a ayudarla a preparar lo que tiene que decir el día de la sentencia.
Vuelve, como prometió a verla, pero no le permiten pasar por no ser su abogada.
Acuden el día de la sentencia y observa que Julieta llevó su libro y tomó notas.
Alega que llegó al hospital para que la ayudaran y acabó presa. No sabía que estaba embarazada y que había abortado, y no le permitieron hacer el duelo.
Mientras esperan fuera, Beatriz le dice que la ve muy comprometida, lo que Soledad le dice, no ve que le pase a ella.
Beatriz le dice que parece obsesionada en quitarle sus casos y le pregunta si tiene algo contra ella, y le dice que por el contrario, le gustaría no tener que hacerse cargo de las mujeres a las que ella sistemáticamente deja abandonadas.
Julieta es condenada por homicidio agravado por el vínculo a 8 años de prisión, ante lo que su hermana grita que Julieta es inocente y pide a Camaño que renuncie.
Soledad le pide que le entregue el caso, pese a que ella le dice que debería estar contenta con esa condena, y Soledad acaba arrebatándole la carpeta.
En prisión, Julieta debe habituarse a su situación y allí cose y ayuda en la cocina.
Soledad va a visitarla y le dice que pedirán la nulidad del juicio e intentarán que le permitan salir entretanto, aunque ella le dice que no sabe si podrá volver a pasar de nuevo por todo el proceso y contar cosas de las que no se acuerda.
Soledad le dice que no tiene que contar nada, pues lo hicieron todo mal los demás. Violaron el secreto profesional, la culparon sin pruebas y cambiaron la carátula sin investigación y es una víctima aunque en ese lugar les hacen creer que son culpables.
Julieta le pide que si siguen, no debe saberse nada fuera, pues sus padres pueden perder el trabajo y nadie sabe allí de lo que la acusan.
Soledad solicita el expediente, pero le dicen que no está listo.
Reciben en el despacho a la hermana, que va con su bebé.
Les explica que en Argentina la ley permite la prisión preventiva de hasta dos años y tras ellos deben dictar sentencia, y que solo procede esa prisión preventiva por peligro de fuga o por entorpecimiento de la investigación, y como su hermana no cumplía con ninguno de esos supuestos se dieron prisa por dictar sentencia para ocultar el desastre.
Le presentan al equipo que trabajará en el caso de su hermana, entre los que está Bárbara, a la que ya conoce y que es periodista además de abogada, que tratará de difundir el caso, Paulina, otra abogada que la ayudó en un caso similar, y a la que, como a su hermana, les pusieron a Camaño como defensora pública.
Perla, militante contra la violencia obstétrica, Coca, que estudia su tercera carrera y conoce muy bien los tribunales y luchan por obtener el expediente, pues la carpeta de Camaño no tenía apenas nada, ni siquiera el historial clínico ni los datos del ingreso.
La enfermera, que solo recuerda que fue al baño y volvió con las piernas ensangrentadas.
Soledad regresa al hospital tras el cambio de turno para hacer el mismo recorrido que hizo Julieta el día que ingresó y va al baño, aunque está inundado y la envían a otro, que está en otra ala del hospital, y allí ve que alguien dibujó en la puerta un corazón y la fecha 12/3/2014 y escrito," Que Dios te guarde en su gloria".
Ve así que el baño en que apareció el feto no era el mismo al que fue Julieta, y que fue imposible que en 15 minutos le diera tiempo a ir hasta la otra ala, que pariera y matara al bebé y regresara. Cree que encontraron un feto en la otra ala y se lo adjudicaron a Julieta.
Debido a su investigación llega tarde al concierto en que actúa su hija, y ve solo el final, por lo que Flora se enfada con ella y le dice que le gustaría ser un caso.
Cuando deja a sus hijos en el colegio recibe una llamada de Bárbara que le lee un artículo que apareció en la prensa donde el juez Fariña habla del caso de "la asesina del Alberdi", e indica el nombre de Julieta, que tras dos años en prisión se ve así expuesta por culpa del juez.
Una guardia de la prisión le muestra el periódico y la presiona. Le dice que guardará el secreto, pero a cambio debe cocinar sus salsas para su casa y pagar una cantidad cada mes.
Soledad la visita y le dice que solicitaron que quiten sus datos de Internet, pues es ilegal, pero ella les recuerda que les dijo que si fuera se sabía quién era, sus padres perderían su trabajo y además tiene que pagar una cantidad cada mes para que no les cuenten a las demás el delito de que la acusan y las acusa de no haber cumplido con ninguna de sus promesas. Pues ni está fuera esperando el juicio, ni logró que no saliera su nombre.
Pero Soledad le dice que ahora deben saber fuera lo que le hicieron, pues hasta ese momento nadie sabe que está allí y por tanto no existe.
Le piden autorización para inventarse otro nombre.
Durante la visita llegan su madre y su sobrino, con una tarta, pues es su cumpleaños.
Escriben un comunicado, y Soledad propone el nombre de Belén, que dice que está bien y es corto, aunque Bárbara le recuerda que en Belén nació un niño.
Pero, a pesar de sus esfuerzos, Bárbara no consigue que la prensa se haga eco del asunto y propone a Soledad que hable con Beto Bolaños, que será el único que les diga que sí, pues es el primer hombre con el que se acostó Soledad.
Este en efecto la recibe en su programa de variedades "Tarde caliente", donde la presentan como defensora de Belén, una mujer que fue al hospital de guardia y acabó en prisión condenada por realizar un aborto ilegal, y donde lleva dos años.
Tras exponer el caso, e indicar que la mujer sufrió un aborto espontáneo, pide públicamente al juez Fariña que les entregue el expediente, pues sin él no pueden apelar y Belén sigue indefensa y convoca a una marcha por la liberación de Belén el martes.
En el programa invitaron también a un abogado de la asociación "Vidas enlazadas" y que expone que el aborto es una moda, aunque ella le rebate y dice que no es una moda, sino una lucha de siglos por el derecho a decidir sobre su cuerpo.
Él afirma que desde 1943 no hay ninguna mujer presa por esa causa, y ella le dice que Belén lo está, que tuvo un aborto espontáneo, aunque él dice que lo está por homicidio.
Y la otra presentadora interviene para comparar el caso con el de las mascotas, a las que, si se quedan embarazadas no las hacen abortar. Regalan sus perritos.
Ella les dice que hay más de 200 mujeres procesadas en Tucumán por ello y les constarán antecedentes penales por perder un embarazo.
En el despacho leen la cantidad de mensajes de odio y machistas contra la abogada, que, enfadada, lanza un vaso contra la pared.
Comienzan a repartir pasquines en la calle pidiendo la libertad de Belén y afirman que estarán cada martes en la plaza de la Independencia para exigir su liberación.
Son muy pocas son las mujeres que se paran, aunque Flora les ayuda con las jóvenes.
Hay varias mujeres que desean hablar a favor de Belén, pero tienen miedo de que se enteren en el trabajo y se plantean cómo hacerlo sin que las reconozcan y sin que sea de espaldas, y se le ocurre a Soledad que lo hagan con máscaras.
Graban un vídeo en que muchas mujeres hablan a favor de Belén y piden su libertad.
En el cole Flora se pelea con un compañero que dice que su madre defiende a una asesina, y empiezan a tener problemas con los padres.
Todas las del grupo de defensa se alternan para acudir cada día a buscar el expediente, aunque siempre les informan de que no está todavía.
Un día un hombre le da a Manuel, su hijo un sobre para su madre en el que hay un mensaje en que pone, "Ojo por ojo, hijo por hijo", y su madre le pide que no ande solo por la calle.
Otro día, desde una moto lanzan una piedra contra su cristal.
El padre de Soledad es abordado en los vestuarios, tras jugar al tenis, por Fariña, que se queja de que su hija lo nombrara en televisión y le pregunta si quiere poner a todo Tucumán en su contra y él le dice que no lo cree, que solo necesita un expediente para hacer su trabajo, aunque él afirma que los expedientes son complicados.
Le pide a su marido que se vaya unos días a la casa del Cerro con sus hijos, pero él le dice que le da miedo que se quede sola y que no se irá.
Un día, mientras conduce, siente que se le agarrota la mano. Se despista y se sale de la carretera y está a punto de tener un accidente.
Informa a Julieta que irán de la asociación "Ni una menos", de Buenos Aires y se sorprende de la cantidad de firmas que piden su libertad, incluso desde África.
Le dice que la vio en televisión y Soledad le dice que lamenta haber perdido los papeles, aunque Julieta le cuenta que el resto de reclusas se rieron y que cuando la vio se dio cuenta de que ella la iba a sacar de allí.
Un día su padre se acerca a su casa, y, aunque no entra, le dice a su hija que debería ir al bautizo del hijo de unos amigos, pese a que ella dice que si lo hace la lincharán, aunque su padre le dice que en el bautizo estará Fariña, pues es el padrino.
Van por ello, aunque Diego, su marido le pide que espere a que acabe la ceremonia.
Aprovecha ese momento, en efecto, para dirigirse a Fariña y le indica que si no firma el expediente lo denunciará por revelar la identidad de la defendida.
Él le dice que puede pasar a retirarlo, aunque tendrá que esperar a que regrese de sus vacaciones y de la feria judicial. E indica que no cree que dos meses más cambien nada.
Finalmente acude, junto con los demás padres a grabar para la fiesta de fin de curso el
Gangnam Style, para el que se ponen pelucas.
Se acerca con Bárbara al registro, aunque le indica que lo que quiere hacer le parece una locura, y su amiga se queja de que nunca le hace caso y la desautoriza.
Esperan en el coche hasta que ven salir a la hora de la comida al funcionario que les atiende habitualmente, y entonces le indican a su sustituto que Raúl, el encargado, con el que se encontraron cuando salía, les dijo que le pidieran el expediente a él.
Pero el chico, para asegurarse decide llamarlo y ven que se dejó el móvil allí, por lo que les dice que deberán esperar a que llegue, aunque Bárbara le pide que avise a su superior, pues no desea esperar más, pues le dijeron que ya le iban a dar el expediente.
Mientras lo busca ellas le preguntan de dónde es y cuenta que de Córdoba, pero que su tío le consiguió ese trabajo mientras termina la carrera, y que su tío es Fariña.
Ellas le dicen que le diga que le mandan un beso de parte de Beatriz Camaño.
Consiguen así el expediente.
Comienzan su estudio y ven que hay numerosas actas contradictorias, pues en unas ponen que el feto era de sexo masculino y en otras, femenino, y varían también respecto del tiempo de gestación, desde 32 "meses" a 20 semanas, o 26, o, incluso 40, y comprueban que el cuerpo se extravió, y esa es la razón por la que no hay ADN.
Ven que la historia clínica está tachada y pasa directamente al homicidio.
Ya con el expediente, tienen que tratar de conseguir audiencia.
Hay un número cada vez mayor de voluntarias para trabajar en las manifestaciones y entregar todo tipo de propaganda, flyers, pegatinas, banderas o pañuelos, con los que se graban para la convocatoria de marchas el martes en todas las plazas del país.
La manifestación es cada vez más grande y las mujeres llevan máscaras mientras piden en silencio libertad para Belén.
Mecha la visita y le lleva cartas de apoyo y consigue que se le salten las lágrimas.
Pero una noche provocan con una vela un incendio en su celda. Los gritos de otras presas alertan a la guardia y consiguen rescatarla y la lleva al hospital, pues perdió el conocimiento.
De regreso a prisión, un día, la funcionaria que la rescató le pide que coja un cubo de basura y la lleva hasta la puerta, que está abierta y la deja sola.
Julieta saca la basura y ve el campo ante ella, pese a lo cual, regresa.
La funcionaria le dice que otra noche puede que no esté ella, pero le asegura que no se va a escapar, que ella quiere salir por la puerta de delante.
Consiguen que Mecha, su hermana, hable en la radio.
Piensan que es urgente conseguir que liberen a Julieta tras lo sucedido, pues las amenazas arrecian, por lo que convocan una manifestación contundente a nivel federal.
Reparten pasquines y hacen pintadas y exigen su liberad y la manifestación es multitudinaria, y se les unen las madres de la Plaza de mayo, y aparece abriendo todos los informativos.
Durante la manifestación la Defensoría General de la Nación llama a Soledad y le pide que vaya a ver a un funcionario de tribunales para que les den audiencia.
El funcionario le dice que debe ser ese jueves, o tendrán que esperar al año siguiente.
El caso trasciende y salta a la prensa de otros países y a organizaciones de derechos humanos que solicitan la libertad de Belén.
Le pintan un pene en el coche y la llaman Chupapingo con el que deben ir a la audiencia, durante la cual hay una enorme manifestación frente al tribunal de justicia.
Soledad expone el caso y cómo ocurrió, sin que en ningún momento le concedieran la presunción de inocencia y estuvo dos años en prisión provisional pese a no existir riesgo alguno y sin pruebas suficientes.
Y pese a haber pasado dos años, no tuvieron tiempo para leer un expediente, pues si hubiesen visto las pruebas no la hubieran acusado de homicidio agravado por el vínculo, ya que no probaron dicho vínculo, ya que el feto fue extraviado y no hay ADN y, de hecho, el feto cambia de acta en acta en semanas y en sexo y recalca que apareció en la otra punta del hospital, por lo que era imposible que cometiera el aborto en el tiempo declarado y los médicos hicieron de policías y los policías de médicos.
En su alegato pide que escuchen las reclamaciones de las mujeres en las calles que piden protección y que son asesinadas por sus agresores, o de las niñas obligadas a dar a luz a los 11 años y que escuchen a esas mujeres que piden que las protejan de sus agresores y a las que gritan en la plaza y cuyos gritos no van a parar ya.
Julieta puede ver desde el furgón policial que la va a llevar de regreso a prisión a la gente concentrada pidiendo su libertad.
Soledad espera con Bárbara en el bar y recibe una llamada.
Llama luego a Julieta, que, al escucharla respira aliviada y llora de emoción y le da las gracias.
Mientras recorre los pasillos hacia la salida sus compañeras de prisión la aplauden.
La espera fuera Soledad, a la que abraza emocionada y comparecen luego con máscaras, ante sus seguidoras, que la jalean y gritan que también ellas son Belén.
Va a visitar al día siguiente al equipo de la defensa.
El caso de Belén fue un punto de inflexión en la lucha por la legalización del aborto en Argentina.
Cuatro años después los movimientos de mujeres festejaban en la calle la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.
En la actualidad, Soledad Deza dirige la fundación "Mujeres X mujeres" en la provincia de Tucumán, y Flora, su hija trabaja con ella en la fundación.
Belén dejó Tucumán y permanece en el anonimato.
6 meses después de su liberación fue absuelta de culpa y cargo y decidió hacer pública su historia para evitar su repetición.