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Cafarnaúm
Cafarnaúm

Capharnaüm (2018) * Líbano / USA / Francia / Chipre / Katar / Gran Bretaña

          También conocida como:
                    - "Cafarnaúm: La ciudad olvidada" (Hispanoamérica)

Duración: 126 min.

Música: Khaled Mouzanar

Fotografía: Christopher Aoun

Guion: Nadine Labaki, Jihad Hojeily, Michelle Keserwany. Georges Khabbaz, Khaled Mouzanar

Dirección: Nadine Labaki

Intérpretes: Zain Al Rafeea (Zain El Hajj), Yordanos Shiferaw (Rahil / "Tigest"), Boluwatife Treasure Bankole (Yonas), Kawthar Al Haddad (Souad), Fadi Kamel Youssef (Selim), Nour el Husseini (Assad), Alaa Chouchnieh (Aspro), Cedra Izam (Sahar).

Un doctor examina a un niño, Zain, y señala, tras examinar su dentadura que cree que podría tener al menos 12 años.

En otro punto de la ciudad un grupo de inmigrantes, detenidas por la policía son interrogadas sobre su procedencia.

En la calle, los niños juegan a la guerra, con armas construidas con madera.

Zain es llevado esposado por un soldado, al igual que algunas de las inmigrantes, ante el juez.

Este lo llama al estrado, junto con sus padres, Souad y Selim, que son los demandados.

Informan que el niño permanece en el correccional, condenado a 5 años, por haber apuñalado a un hombre, informando asimismo que i Ignoran la fecha exacta de su nacimiento, ya que no lo inscribieron al nacer.

Hay frente al tribunal una enorme expectación, cubriéndolo las televisiones, ya que el caso ha adquirido una enorme relevancia al haber decidido Zain demandar a sus padres por haberle traído al mundo.

El niño recuerda ante el tribunal las razones de la demanda.

Recuerda ir a la farmacia con recetas falsas para comprar Tramadol, debiendo contar que va a comprarlo él porque su padre, al que se lo mandó el médico, está impedido.

Luego machacan las pastillas y las disuelven en un barreño, empapando con ellas algunas prendas de ropa.

Luego, con esas prendas acude con su madre y uno de sus su hermanos pequeños a prisión para visitar a Ibrahim, su hermano mayor, que luego hace negocio con ello.

Mientras otros niños iban al colegio, él debe trabajar ayudando en la tienda de Assad, cargando y llevando los recados.

Separados por una cortina duermen varios hermanos, que escuchan al otro lado a sus padres haciendo el amor.

Para conseguir dinero venden pañuelos o zumos de frutas que hacen ellos mismos.

Un día se fija en que Sahar, su hermana mayor tiene los pantalones manchados de sangre y decide lavarle la ropa para que no le pase lo mismo que a Alia, que cuando le pasó eso su madre la encerró en casa hasta que llegó un cerdo y se la llevó y no quiere que la entreguen a ella a Assad, que la pretende y que siempre le envía regaliz de regalo, aunque él lo tira.

Le da luego el pantalón lavado y su camiseta para que se la ponga entre las piernas.

Al día siguiente roba en la tienda de Assad compresas mientras Sahar lo entretiene.

Ella le da las gracias al hermano por cuidar de ella, pidiéndole él que no tire las compresas en cualquier sitio, pues no quiere que las vea su madre.

Zain quiere ir al colegio, pero su padre le dice que es mejor que siga trabajando con Assad, intermediando su madre, que le dice que le deje ir al colegio, pues le darán algo de comida y ropa y luego irá por la tarde a la tienda de Assad. Comerá allí gratis y podrá llevar comida para sus hermanas.

Un día, al llegar a casa ve que hay varias gallinas, y le cuentan que Assad está arriba.

Le pregunta a su madre si han cambiado a Sahar por las gallinas, aunque su madre le dice que está hablando del alquiler con su padre, pero enseguida ve que su hermana está pintada y lleva un bonito vestido.

Por ello, al día siguiente le pide a su hermana que esté preparada, pues cuando vuelva irán a un sitio, pidiéndole que no se lo diga a nadie.

Llena una bolsa con comida y otras cosas de la tienda, simulando que es la basura, y se la lleva, preguntándole al conductor del autobús si les llevará a él y a su hermana en el mismo asiento por el precio de uno, aunque cuando llega a su casa ve que su madre se está llevando a la niña, que llora, debiendo la madre luchar tanto con ella como con Zain, que trata de evitarlo, pegándoles a los dos.

Finalmente se la lleva su padre en brazos pese a sus quejas, no sirviendo de nada que Zain se coloque delante de la moto.

Enfadado, él llama vendida a su madre, no entendiendo que se deshaga así de su hija.

Ante el juez, el padre dice que entregó a su hija para sacarla de la miseria, pues en su casa apenas podía comer ni ducharse ni ver la televisión y esa no era vida, y casada tendría una cama de verdad, asegurando que no se esperaba lo que sucedió y que él no ha tenido mejor vida, que es un producto de ese sistema y no tuvo oportunidades, habiendo visto solo miseria durante toda su vida.

Zain se fue de su casa enfadado, subiendo a un autobús donde coincide con un anciano vestido como Spiderman, pero que lleva el dibujo de una cucaracha, en vez del de una araña, diciéndole el anciano que es el hombre cucaracha y que es primo de Spiderman.

Él le cuenta que va a casa de su abuela, aunque cuando ve que el anciano se baja en un parque de atracciones, donde se pondrá a pedir, él decide bajarse también.

Buscando al anciano sube a una de las atracciones, pero eso no lo anima.

Va luego a la cafetería y le pregunta a la limpiadora, que dice llamarse Tigest, por el dueño, pues quiere pedirle trabajo.

Pero allí nadie quiere emplear a un niño, y apenas tiene dinero, comprándole un hombre algo de comida.

Terminada la limpieza, Tigest trabaja en el baño, ocultando a su hijo en una de las cabinas, que dice está fuera de servicio, dándole de mamar cuando puede, llevándolo oculto en un carro de la compra.

Zain la sigue a la salida y le pregunta si tiene para comer algo que le sobre, decidiendo la mujer, que en realidad se llama Rahil, llevarlo a su vivienda, una chabola más en un barrio repleto de estas, bañándolo junto con su bebé.

Mientras finge dormir observa que la mujer guarda su dinero junto a un fajo de billetes.

Al día siguiente Rahil lo deja al cuidado de su hijo mientras ella se va a trabajar, dejándole los biberones preparados y le pide que no salga y que no deje que Yonas llore mucho, pues los vecinos no paran de quejarse.

Rahil necesita 1500 dólares para poder renovar los papeles, que le van a caducar.

Zain da al niño el biberón, le cambia los pañales y le duerme.

A su regreso Rahil les lleva una tarta que rescató y a la que solo falta un trozo, para celebrar el primer cumpleaños del niño, encontrando a los dos pequeños dormidos.

En el juicio declara también ella, Rahil Eressa Shifaraw detenida por no tener permiso.

Cuenta que trabajó 6 años para una señora, hasta que se quedó embarazada y se fue, pues no quería que la policía le quitara a su hijo.

Confiaba en Zain y asegura que no cree que Zain hiciera nada malo, y cree que es inocente porque conoce a Aspro, el tipo que falsificaba los permisos.

Recuerda que fue a ver a Aspro a Souk Al Ahad, el mercadillo de Beirut, y que es el encargado de conseguirle el permiso falso, quejándose de que a ella le pida 1.500 dólares por este, mientras que a su amiga le costó solo 900, diciéndole él que entonces se lo consiga su amiga.

Él le dice que si le entrega a Yonas, el permiso le saldrá gratis y ya no tendrá que pintarse su lunar para pasar desapercibida, pues si la encuentran los enviarán a los dos a Etiopía, mientras que si se lo da, podrá seguir viéndolo cuando quiera.

Acepta finalmente rebajarle a 1.200.

En la chabola Zain coloca un espejo en la ventana con el que puede el niño ver los dibujos de la televisión de los vecinos, inventándose Zain lo que dicen.

Ella trata de hablar con su jefe para conseguir el dinero y poder tener el permiso, pero este se niega a adelantárselo, diciendo que ya se arriesga con ella teniéndola trabajando sin papeles.

Consigue que el padre de Yonas le entregue una tarjeta de identidad que robó a su señora, arriesgando por ello su trabajo de portero, pero se niega a ver una foto del niño.

Deciden tratar de conseguir el permiso preparando un teatrillo con una compañera y con el Sr. Harout, el Hombre Cucaracha, debiendo simular ser la mujer su antigua señora, que debe decir que la quiere despedir, debiendo el señor Harout pedir que se la transfieran a él, pues quiere que trabaje en su casa ahora.

Pero al hombre le cuesta entender la estrategia, pues dice, no necesita ni puede pagarse una empleada, y cuando finalmente van a realizar el papeleo acaba metiendo la pata, aunque tienen suerte de que no les denuncien.

Rahil vende su coleta para conseguir dinero y llama a su madre en Etiopía para decirle que no puede enviarle ese mes dinero.

Cuando despierta, Zain ve que no está Rahil y empieza a preocuparse, por lo que sale con Yonas de madrugada para ir hasta el parque de atracciones a buscarla, aunque no la encuentra, y le dicen que pensaban que estaba enferma, contándoles él que fue a un recado a Souk Al Ahad y no regresó, diciéndole que vaya a ver si Aspro sabe algo.

Va hasta allí cargado con Yonas y le pregunta por Rahil, diciéndole que él es familiar suya, reconociendo él a Yonas, comprándoles Aspro unos falafeles.

Aspro la llama al móvil, pero lo tiene apagado, pero Zain no se queda a esperar, prefiere regresar a casa.

De camino se topan con otra niña que vende por la calle.

A la chica le dice que se llama Ibrahim, diciendo ella que es Maysoun. Le pregunta si usa al niño para mendigar, diciendo él que son hermanos, pese a su color.

Ignora que en realidad Rahil fue detenida junto a otras mujeres, también ilegales.

El niño llora y Zain no sabe qué hacer ya, por lo que sale para buscar comida para el bebé, aunque la leche que puede comprar con el poco dinero que tiene no le gusta y lo rechaza, viendo además que no tienen agua, por lo que decide preparar helados, rociando hielos con leche, que al niño sí le gusta chupar.

Consigue comprar pescado y le va dando trocitos al pequeño.

Se pregunta si su madre no se preocupa por Yonas, y si es aún peor que la suya.

Le quita a un niño su monopatín y con él crea un carrito para llevar al niño en una olla grande y poder salir con él, decidido a vender las demás ollas para conseguir dinero.

Vuelve a toparse con Maysoun, viendo que va a vender una corona de flores.

Le pregunta a la niña si él podría ir al banco de alimentos, diciéndole ella que no, porque es libanés y no un refugiado sirio como ella.

La niña le dice que quiere irse a Suecia, donde hay un barrio de sirios y podrá vivir en un sitio normal y no en un campamento, aunque necesita unos 300 dólares para el viaje, que le cuenta que organiza Aspro.

Decide hacerse pasar por sirio para conseguir comida del banco de alimentos, con lo que le contó la niña, diciendo que viene de Alepo y que perdió la cartilla, pidiendo leche para el bebé y pañales.

Poco después le da la leche, pero sin diluir.

Luego en casa, arranca el termo para venderlo y conseguir dinero, consiguiendo que se lo compre Aspro, que le cuenta que él conoce a una familia que puede ocuparse del niño y le propone darle 500 dólares a cambio.

Él le dice que quiere viajar a Turquía o a Suecia, diciéndole Aspro que si convence a Rahil se lo conseguirá.

Va con el niño a un baño público. Se duchan y lava la ropa.

Va de nuevo a una farmacia con una receta que dice metió en la lavadora, consiguiendo una caja de Tramadol.

Lo disuelve y empieza a venderlo en chupitos para conseguir dinero.

Pero eso le supone tener broncas y robos.

De regreso, ve que el casero puso un candado en su chabola que él trata de romper, queriendo él recuperar su dinero.

Acaban en la calle y sin saber qué hacer.

Trata de marcharse, abandonando al niño, pero este le sigue cada vez que se aleja, por lo que decide atarle la pierna para que no lo haga.

Lo vigila durante un rato, siendo incapaz de dejarlo, por lo que acaba de nuevo con él, decidiendo ir a ver a Aspro.

Escucha cómo este llama diciendo que tiene un niño que pueden sacar del país.

Le pide luego a Zain algún documento con su identidad, para salir por el puerto de Beirut.

Le pide que se arregle para poder sacarlo, y le da 400 dólares, pese a que le había prometido 500, diciendo que 100 son para pagar su comida.

Se lleva luego a Yonas, del que se despide dándole un beso.

Va, como le dijo Aspro, a cortarse el pelo y a tratar de conseguir alguna documentación, lo que le obliga a regresar a su casa.

Ve a su padre durmiendo y busca entre los papeles tratando de encontrar alguna documentación, viéndolo su madre, que le regaña y le pregunta dónde ha estado todo ese tiempo mientras le pega, diciendo que solo ha ido a por sus papeles, no a verlos.

Su padre se despierta y le dice que tiene que aceptar la vida sin papeles o tirarse por la ventana, pues él tiene muchos papeles y no hace caso de ninguno, ni siquiera de los avisos de desahucio.

Como vio unos papeles, pregunta quién fue al hospital, aunque no quieren decírselo, no atreviéndose tampoco ninguno de sus muchos hermanos, comprendiendo que fue Sahar, y pregunta qué le hizo su marido.

Su padre le cuenta que Sahar ya no está.

Zain coge entonces un cuchillo y sale corriendo a la tienda de Assad, sin que sus padres consigan detenerlo.

Acaba detenido en una cárcel donde la gente está hacinada.

Llega Assad al juicio en una silla de ruedas.

Cuenta que se casó con Sahar cuando ella tenía 11 años, asegurando que no sabía que ella podía morir por eso, pues muchas niñas del barrio se casan a esa edad.

Pasaron tres meses antes del embarazo, pero un día empezó a sangrar mucho y la llevó al hospital, aunque ni siquiera quisieron atenderla porque no tenía papeles.

Un día avisan a Zain para que recoja sus cosas y le dicen que se prepare para un traslado, pero cuando Rahil escucha el nombre del niño desde la celda de las mujeres se asoma y ve al niño y lo llama y le pregunta qué hace allí y le pregunta llorando dónde está Yonas y con quién lo dejó, pensando aterrada que estará solo en casa.

Son interrogados ambos, contando Zain dónde dejó al niño.

Zain recibe en prisión la visita de su madre, a la que recrimina que no vaya ya de luto y que le dice que cuando Dios te quita algo, te bendice con otra cosa y le dice que se ha quedado embarazada y que si es una niña la llamará Sahar.

Él dice que le parte el corazón escucharla y le pide que no vuelva a verlo, pues cree que no tiene corazón y tira los dulces que le llevó.

Viendo un programa en que hablan sobre el maltrato infantil, Zain decide llamar, contando en directo que está llamando desde la prisión de menores de Roumieh, sorprendiendo a sus propios compañeros.

Dice luego que quiere denunciar a sus padres, y que está harto de los padres que no saben cuidar a sus hijos y se pregunta qué sacará para su vida de todas las palizas e insultos. Que él esperaba ser un buen hombre, respetado y amado, pero Dios no quiere eso para él. Quiere que sean felpudos y que todos puedan pisotearlos

Unos días más tarde recibe la visita de Nadine, una abogada.

En el juicio le preguntan qué quiere de sus padres, diciendo él que dejen de tener niños.

La policía entra en un almacén donde encuentran 15 personas secuestradas, deteniendo a Aspro y a sus cómplices y rescatando entre ellos a Yonas, al que Rahil puede recuperar así.

Le hacen una foto para hacerle un nuevo carnet de identidad, y aunque le cuesta, consiguen que vuelva a sonreír.

Calificación: 3
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