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Crímenes de familia

Argentina (2020) *

Duración: 99 min.

Música: Sebastián Escofet

Fotografía: Julián Apezteguia

Guion: Sebastián Schindel, Pablo Del Teso

Dirección: Sebastián Schindel

Intérpretes: Cecilia Roth (Alicia Campos), Miguel Ángel Solá (Ignacio Arrieta), Yanina Ávila (Gladys Pereyra), Benjamín Amadeo (Daniel Arrieta), Sofía Gala Castiglione (Marcela Sosa), Paola Barrientos (Psicóloga), Marcelo Subiotto (Pedro Vieytes).

Una mujer sale del baño tambaleándose y con su ropa manchada de sangre.

Alicia Campos acude a clase de pilates, y toma luego tarta con sus amigas mientras cotillean sobre otras ausentes o de su marido, que, aunque jubilado, sigue yendo de cuando en cuando a la empresa.

Les interrumpe la llegada de un niño de tres años, Santi, que la llama tía y le entrega un dibujo que dice, hizo para ella, pasando la empleada de hogar Gladys a buscarlo y a llevárselo.

Las amigas comentan que hace tiempo que no ven a su nieto.

Cuando se marchan sus amigos va a la cocina y se lleva a Santi con ella para ver los dibujos con ella, interrumpiéndole una llamada a cobro revertido de su hijo Daniel desde la cárcel

Gladys, aún con la bata manchada de sangre despierta en una cama de hospital, observando que está esposada a la barra de la cama.

Alicia e Ignacio acuden a ver a su hijo a prisión y le piden que les explique por qué está allí, contándoles que Marcela volvió a denunciarlo. Que le dijo que le iba a dejar ver a su hijo Martín y cayó en su trampa.

El padre no entiende que esté en prisión, pues otras veces no fue así, diciendo que esta vez le denunció por algo más grave y su defensor no le hace caso, diciéndole ella que su padre hablará con su amigo Roberto.

Gladys Pereira pasa a que le hagan la ficha, acudiendo también su abogado de oficio, que le pregunta qué pasó, y aunque trata de hacer que hable constándole lo que él sabe, que se levantó por la noche y fue al baño, pero ella no habla pese a que él le dice que la acusan de homicidio agravado por el vínculo.

Alicia va a recoger a Santi al colegio.

Reciben luego en su casa a Roberto, el abogado amigo de la familia.

En la cocina, Alicia le comenta a Gladys que parece embarazada, diciendo ella que no, diciéndole Alicia que mejor, porque allí no hay sitio para otra persona.

Le preguntan a Roberto qué posibilidades hay de sacar a su hijo de inmediato, diciéndoles este que casi ninguna, pues tenía una condena previa de dos años y le acusan de violación de prohibición de acercamiento y lesiones múltiples.

Que él pudo conseguir gracias a su amistad con el fiscal que den prioridad al caso y el juicio sea en dos meses en vez de seis.

Gladys recibe la visita de una psicóloga, que le pide que le cuente algo de su familia.

Le cuenta que su madre murió cuando ella tenía apenas 4 o 5 años y la crio solo su padre, aunque a veces se iba al monte y la dejaba sola durante varios días y cuando estaba con ella dormía la siesta con ella.

Mas tarde tuvo otra pareja, pero afirma que fue peor, pues aunque solo tenía 12 años tenía que hacer todo lo de la casa.

Una vecina le compró un pasaje hasta Buenos Aires y la mandó a trabajar en casa de su hija, hasta que esta tuvo novio y regresó al pueblo.

Le preguntan si tiene novio y ella dice que no, ni salió con nadie, preguntándole la mujer quién es el padre, aunque no responde.

En la vista por la denuncia que hicieron contra él, le acusan de la propiedad privada, de llevar arma de abuso sexual y lesiones y violación de la prohibición de acercamiento.

Daniel habla ante el tribunal indicando que es comerciante de repuestos para motos y declara que Marcela no le deja ver a su hijo desde hace más de un año y que le puso 23 denuncias para evitarlo y como no consiguió hacerle daño le tendió una trampa diciéndole que quería que fuera para ir a hablar sobre su hijo.

Dice también que siempre le engañó, y lo hizo con sus compañeros de trabajo y a él le trataba como un inútil cuando tuvo que cerrar su negocio por problemas financieros y no conseguía trabajo.

Debido a ello cayó en la droga. Dice que fue ella quien le daba dinero para que las comprara para ella y él terminó probándolas y haciéndose adicto, y, aunque hizo terapia, no consiguió dejarlas.

Ella le decía que no era lo suficientemente hombre y le engañaba con sus compañeros de trabajo para lo que pidió trabajar de noche y él seguía consumiendo para aguantar y no paraban de discutir e incluso le pegaba. Por ello, una vez que quiso defenderse le dio sin querer y ella aprovechó para denunciarlo y llevarse a su hijo, al que no volvió a ver y lo bloqueó en todas partes, estando él cada vez más desesperado por verlo.

Fue por ello a verla para hablar y ella lo denunció diciendo que la amenazaba de muerte.

Tenía que pagar las deudas de la casa, pero no tenía trabajo ni dinero para su adicción, por lo que pensó en suicidarse, hasta que ella le llamó para hablar de Martín y cayó.

Recibe de nuevo a sus amigas para comer, diciéndole una que no la ve bien, preguntándole si es por su nuera, diciendo ella que le hace la vida imposible a su hijo y no les deja ver a su nieto, diciendo que se judicializa todo y ellas se provechan para quitarles a los hijos, diciéndole sus amigas que ella tiene derecho como abuela a ver a Martín, aunque les dice que decidió con su marido no meterse.

Ignacio, habla ante el tribunal en el juicio a Gladys.

Cuenta que es ingeniero jubilado y que Gladys era su empleada de hogar desde 2014.

Recuerda que se la recomendó una amiga de su mujer antes de que ella tuviera a su hijo, Santiago y cuando lo tuvo lo cuidaron ellos.

Cuenta que el padre trabajaba en el barrio y desapareció cuando se quedó embarazada.

De nuevo en el pasillo frente al baño, Gladys, con su ropa manchada de sangre regresa al baño con la fregona.

Un día Alicia se da cuenta de que Santi tiene fiebre, decidiendo Alicia suspender una cena que tenían con unos amigos. Lo prefiere porque así no les hablarán de Daniel, pues todos se enteraron del asunto por Roberto, asegurando Ignacio que no fue su amigo, sino él mismo quien habló de Daniel, decidiendo ir con él.

En el otro juicio declara Marcela.

Cuenta que conoció a Daniel 7 años antes y después de un año saliendo se quedó embarazada y él se fue a vivir con ella, pues había cerrado la concesionaria de motos y tenía muchas deudas.

No consiguió ningún trabajo y por ella tuvo que conseguir un trabajo nuevo por la noche, y cuando regresaba se tenía que hacer cargo de todo, por lo que no era de mucha ayuda, y menos cuando empezó a drogarse y con la droga el maltrato y la llamaba puta pese a que trabajaba hasta 14 horas.

Le propuso hacer terapia de pareja, pero fue solo dos veces.

Cuando se quedaba sin drogas se volvía más violento y por eso es por lo que empezó a darle dinero para que les dejara en paz a ella y a su hijo.

Hasta que un día se quedó sin droga y se puso como un loco y los encerró a Martín y a ella en un cuarto y les empezó a golpear. Incluso cogió un cuchillo, por lo que se tiró por la ventana con su hijo y fue a casa de una compañera, que la ayudó a poner la denuncia.

Él seguía amenazándola cuando se enteró dónde vivía y aunque consiguió una orden de alejamiento, él seguía yendo sin que sus denuncias sirvieran para nada y solo cuando la acuchilló la escucharon y le condenaron a dos años, aunque lo dejaron en suspenso, y la condena hizo que estuviera más enfadado aún.

Cuenta que los vecinos le dijeron que él vivía encerrado en la casa y vivía de vender lo que quedaba en ella.

Un día, cuando regresaba del trabajo él la cogió por la espalda, la amenazó con un revólver y la metió en casa y entre forcejeos y gritos le arrancó la ropa y abusó de ella y ella solo quería que terminara y se fuera, pues iban a llevarle al niño.

Sus padres discuten. Ignacio cree que debe admitir lo ocurrido y decir que estaba drogado, pues existen muestras de semen, asegurando Alicia que ella le calentó para poder hacerse el análisis, asegurando que su hijo no es un violador y propone contratar a Echezabal, aunque Ignacio dice que ese hombre cobra fortunas, no solo por él, sino para sobornar, diciendo ella que recortarán gastos.

Echezabal le dice que no podrían encontrar soluciones solo jurídicas, tendrían que hacer caer el expediente, y para ello necesitaría 400.000 dólares.

Mientras limpiaba el baño, Gladys acabó cayendo. Al escuchar el ruido, Alicia se despertó y al ver que Gladys no contesta, Ignacio va a ver qué sucede, encontrándola tirada en el baño, por lo que llaman a la policía y a una ambulancia.

Detenida Gladys, ellos aceptan la guarda temporal de su hijo.

En el juicio sobre Gladys declara el médico que la atendió porque estaba de guardia, que confiesa que cuando la atendió estaba consciente pero en shock y vio que había dado a luz y le preguntó por el bebé que encontró en la ducha muerto.

Indica que el bebé nació, pero murió por asfixia.

Vieytes, el defensor, pregunta si pudo suceder que ella intentara callarlo, y accidentalmente lo matara, ya que no tenía marcas en el cuello, y ella lo había arropado como para cuidarlo, no pudiendo el doctor determinar la verdadera causa.

Alicia insiste ante su marido en contratar a Echezabal para salvar a Daniel, aunque Ignacio insiste en que es mejor que se declare culpable, pues siempre están tapando sus cagadas, primero con el bar, después las motos, vender un local para pagar sus deudas, aunque ella insiste en que firmen con Echezabal y se muden a un apartamento más pequeño, diciéndole él que haga lo que quiera, pero sin él, pues se irá.

En el juicio contra Gladys interrogan a la psicóloga que atendió a Gladys.

Dice que esos hechos suceden en un estado de angustia extrema. La madre se convence de que el embarazo no existe. Ni siquiera lo recuerdan.

Ella sufrió violencia intrafamiliar y se vio incapaz de hacer frente a la maternidad y tenía miedo a que la despidieran si tenía otro hijo, y además cabe la posibilidad de que el embarazo fuera fruto de una violación.

Le dicen que podría haber realizado otras acciones, diciendo ella que para ella el embarazo no existía, pese a que ya había tenido un hijo y no menstruaba. Ella dice que la negación en estas madres llega a tal extremo que pueden incluso no desarrollar síntomas ni tener panza.

El fiscal dice que podía haberlo dado en adopción o abandonado a la puerta de una iglesia, recordando ella que Gladys es semianallfabeta y con retraso madurativo y el shock anuló toda capacidad de distinción moral.

Alicia contrata pese a todo a Echezabal que le entrega la prueba de ADN de la muestra de semen y sin ella es difícil que pueda seguir adelante la acusación.

Solicitarán por ello la libertad de Daniel, que, asegura, harán en cuestión de días.

Alicia ve cómo incluso echan a Santi de la guardería.

La interrogan en el juicio de Gladys, asegurando que no sabía que estaba embarazada cuando le sugirió que no había lugar para un segundo hijo, indignándose de que la declaren a ella responsable, pues dice, ellos la acogieron, la educaron y criaron a su hijo, y miente diciendo que no le dijo que en su casa no había lugar para otro hijo.

De regreso a su casa con el niño ve a sus antiguas amigas en una cafetería.

Daniel sale, en efecto, en libertad y lo recibe con una milanesa

Le dice a su madre que su padre no la valoraba e insinúa que pudo tener algo que ver con el problema de Gladys.

Le dice que con lo que saquen de la casa podrá montar un nuevo negocio de motos, arreglando las que están en el desguace.

Antes de dictar sentencia le dan a Gladys la posibilidad de hablar, y, aunque no tenía previsto hacerlo, pide la palabra, sorprendiendo incluso a su abogado.

Dice que no sabe qué pasó y que su vida no importa, pero la de Santi sí y quiere que se lo entreguen a la señora Alicia y le pide perdón, pues, dice, fue muy buena con ella y es como una madre para ella y para Santi y se dijeron cosas muy feas de ella en el juicio.

El juez dice que transmitirá al juez de familia su deseo.

Leen tras ello el veredicto, siendo condenada a 18 años de prisión.

Alicia visita a Gladys en prisión y le lleva a Santi para que pueda verla, diciéndole ella que el niño debe ser suyo por todo el mal que le hizo.

Le dice luego que no sabía que hacer, pues él le dijo que si le contaba algo los mataría a ella y a Santi, aunque luego ya no volvió por casa.

Le dice luego que la vez que faltó dinero fue su hijo, que fue un día que no estaban ellos y la forzó y que el bebé que murió era de su hijo Daniel.

Mientras prepara la mudanza, Alicia ve que se cae la caja con su precioso juego de té y llora desconsolada.

Llega poco después Ignacio mientras trabajan los encargados de la mudanza e indicar lo que va a casa de cada uno de ellos.

Alicia va a hablar con la psicóloga que atendió a Gladys. Le informa que una vez cumplida la mitad de la condena le concederán algunas salidas. Ella le pregunta si podrían apelar para reducir la condena, pero le dice que sin nuevos elementos es difícil que prospere, ofreciéndose ella a declarar, diciéndole la psicóloga que ella ya declaró y debería aportar algún elemento nuevo a la causa.

En su nuevo apartamento, mucho más pequeño y además junto a la vía del tren, rechaza una llamada de su hijo.

Alicia acude a casa de Marcela y puede así volver a ver a Martín. Le dice luego a Marcela que ha ido a llevarle algo, entregándole los resultados de ADN que le consiguió el abogado y le dice que espera que le sirvan y que se lo lleve al fiscal.

Acude, junto con Vieytes y con la psicóloga a la apelación del caso de Gladys.

Mientras va en el autobús con Santi recibe una llamada a cobro revertido de su hijo Daniel desde prisión, pero no la acepta.

Lleva luego la tarta para el cumpleaños de Martín, al que llevan un regalo, con el que juegan los dos niños, Santi y Martín.


"Con sus últimas fuerzas se arrastró hasta el retrete y allí, sin más vueltas, parió hacia el amanecer.

Dice que entonces se sintió muy confusa y luego, congelada, porque en el baño del servicio entra la nieve, apenas tuvo fuerzas para alzar al niño.

En cuanto a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar, pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás" (La infanticida Marie Farrar de Bertolt Brecht).

Calificación: 3
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