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El buen patrón
El buen patrón

España (2021) *

Duración: 120 min.

Música: Zeltia Montes

Fotografía: Pau Esteve Birba

Guion y Dirección: Fernando León de Aranoa

Intérpretes: Manolo Solo (Miralles), Almudena Amor (Liliana), Óscar de la Fuente (José), Sonia Almarcha (Adela), Fernando Albizu (Román), Tarik Rmili (Khaled), Rafa Castejón (Rubio), Celso Bugallo (Fortuna), Yael Belicha (Inés), Mara Guill (Aurora), Francesc Orella (Alejandro), Martín Páez (Salva).

Un grupo de muchachos árabes fuma unos canutos en el parque cuando se les acercan varios tipos que se abalanzan sobre ellos y los golpean y les piden que se vayan de allí, y, aunque huyen cuando llega la policía, consiguen atrapar a uno de ellos.

En la empresa Básculas Blanco, el patrón, Julio Blanco, habla a sus empleados para contarles que su empresa es finalista al premio que da el gobierno regional a la Excelencia Empresarial, lo que supone que recibirán a una comisión para investigar y preguntarles, y asegura que, aunque su mujer y él no tienen hijos, ellos son como sus hijos y son como una familia.

Interrumpe su paternalista discurso un hombre que entra con sus hijos y se dirige a Rubio, el encargado de personal y le pide que le repita lo que le dijo delante de sus hijos, y que al perder su trabajo tendrá que irse de su casa y quedarse sin ellos.

Celebran tras ello el final de las prácticas de las becarias, a las que regala un pin, viendo cómo una de ellas se marcha llorando tras decirle que le ama.

Domingo

Desayuna en su imponente casa y lee la prensa, donde dan cuenta de su discurso, mientras Fortuna, uno de sus empleados trata de arreglar la depuradora.

Su mujer le dice que tenía algo importante que recordarle, pero se le ha olvidado.

Tras hacer su trabajo, Fortuna le cuenta que su chico se metió en una riña y estuvo detenido toda la noche, viendo Blanco que viene la noticia en el periódico, aunque él asegura que los moros les provocaron.

Blanco llama al delegado provincial y poco después saca a Salva, el hijo de Fortuna, que le pide al patrón, que le hable al muchacho, pues a él le respeta.

Blanco habla en efecto con el chico y le dice que pase el lunes por la tienda de su mujer.

Lunes

Al llegar a la fábrica, y tras ordenar que arreglen la báscula que la preside, le dicen que le estuvo llamando toda la mañana el hombre que el día anterior fue con los niños.

Rubio le dice que él se ocupará, que tienen problemas peores, pues Miralles volvió a equivocarse y pidió unos procesadores equivocados.

Mientras hablan, ve a unas muchachas que están recorriendo la fábrica, las nuevas becarias, fijándose de inmediato en la más alta, que, le explican, está en marketing, viendo que ella también se fija en él y le sonríe.

Por el error de Miralles tienen paralizada alguna sección y no van a llegar a los plazos, por lo que Blanco plantea hacer turnos, y de pronto, Miralles, en plena crisis recibe una llamada y deja a Blanco con la palabra en la boca y discute con su mujer.

Al verlo tan despistado que está a punto de ser atropellado por un camión, Blanco pide que le pidan una mesa para dos para esa noche.

Salva llega a la tienda de Adela, la mujer de Blanco, diciéndole su marido que le mantenga como chico de los recados y le mantenga ocupado para que no se meta en líos y le llevará a la fábrica cuando pasen los de la comisión.

Por la noche lleva a cenar a Miralles, que se excusa por sus errores, recordándole Blanco que llevan trabajando juntos 22 años, y que por eso ya no es un empleado, sino un amigo o un hermano y que a él no le importa la carga, sino él, porque no le ve bien y que no le trate como jefe, pues sus padres iban a cazar juntos, recordando una vez que ellos, con 10 años, les acompañaron, y a la vuelta les dejaron en el coche mientras ellos iba a tomar algo y se metieron en un lío, pues él cogió la escopeta, se le disparó y casi le da a un perro, y que fue él quien le salvó, pues se echó la culpa para ayudarle, lo que le valió una buena paliza, y que ahora es él el que le quiere ayudar.

Finalmente Miralles le cuenta que su mujer, Aurora, se quiere ir y dice que necesita aire.

Blanco le cuenta lo de Miralles luego a su mujer, en la cama, diciendo su mujer que eso es que está con otro.

Martes

Camino de la fábrica ve a los trabajadores que llegaron en autobús y se dirigen hacia la fábrica, fijándose en la chica alta que vio el día anterior en la fábrica y aminora la marcha.

La chica escucha el ruido del coche ralentizado y sonríe aunque sin mirar, riendo luego cuando comprueba que es él.

Al llegar a la fábrica ve que José montó un toldo enfrente y tiene a sus hijos con camisetas de protesta.

Blanco pide a Román, el vigilante, que lo eche de allí como sea, aunque él le dice que no puede hacerlo, pues no está haciendo nada ilegal, mientras José le muestra una cruz que clavó y le asegura que es su tumba y que le ha matado.

Blanco se muestra preocupado, pues si llega su comisión se quedará sin premio, proponiendo Rubio negociar con él un aumento de la indemnización.

Va luego hasta el supermercado donde trabaja Aurora, la mujer de Miralles para decirle que su marido no está bien, lo que le preocupa, y en su empresa se les juntan inspecciones, controles técnicos, recortes y lo necesitan a tope.

Le dice que todos tienen problemas de parejas, que él mismo los tiene y le pregunta si está apoyando a su marido, diciendo ella que están pasando un mal momento y quizá les hace falta un poco de aire, diciendo él que se den un poco de tiempo, pero que no tome ninguna decisión hasta final de mes.

Ella le pregunta entonces si él le habló de la historia que tuvo con la secretaria del propio Blanco, pues estuvieron tres meses de hotel en hotel.

De regreso a la empresa llama a Inés, su secretaria y le pregunta si no tiene nada que decirle que crea que él debería saber, diciendo ella que devolverá el lunes la impresora.

Blanco se une al grupo de las becarias y bromea con ella cuando las pesan en la báscula del ganado.

Rubio le dice que José dice que no hay trato, que no quiere dinero, sino que le devuelvan su puesto, pues no puede pagar la hipoteca, observando cómo José se hizo con un megáfono y grita consignas contra él.

Por la noche le pregunta qué tal el muchacho, a su mujer, diciendo esta que mal, porque fuma con sus amigos en la puerta de la tienda y la gente se asusta y no entra.

Reflexiona y dice que se acordó de lo que le tenía que decir, pero se le volvió a olvidar.

Y de pronto lo llama Miralles. Se levanta y va con él hasta un lugar donde está su mujer a la que siguió gracias a una aplicación de rastreo de su móvil.

Blanco cree que espiar a su mujer no puede ser legal y está invadiendo su intimidad y lo puede denunciar y además dejó solos a los niños, que tienen menos de 10 años, por lo que decide llevarlo de vuelta a casa, pues puede ver lo mismo desde allí.

Miércoles

Cuando llega Blanco ve al vigilante de seguridad, Román, charlando con el trabajador acampado, e incluso aconsejándole lo que debe poner en su pancarta.

Le explica a Blanco que José tiene una cafetera de cápsulas, diciéndole Blanco que si tanto le gusta puede que acabe tomando café con él y le dice que no quiere que hable con él, ni él ni nadie, y que debe apuntar en un papel a los que se le acerquen.

Llama tras ello a la policía para denunciar la presencia del manifestante, pues dice tiene unos niños que no saben si son suyos, estando el lugar en malas condiciones sanitarias.

Al entrar ve que están todos parados, de nuevo por culpa de Miralles, que además no coge el teléfono.

Blanco pide soluciones y Khaled da algunas que les sirven para tres días.

Luego Blanco investiga el Facebook de Khaled y se da cuenta de algo.

De pronto escucha los gritos de Miralles discutiendo con Khaled que, ante su ausencia organizó todo, pidiéndole Miralles que no se meta en su terreno, debiendo salir Blanco y llevárselo a su despacho recriminándole por el escándalo, pues podría haber llegado la comisión y presenciar la bronca.

Él le cuenta que su mujer no apareció en toda la noche y lo llamó por la mañana para decirle que se quedó dormida en casa de su hermana y él sabe que no se soportan.

Blanco le dice que esa noche saldrá con él.

Llega la policía al descampado, pero no hacen nada, pues, dicen, no está haciendo nada ilegal, pues los papeles de su coche están en regla y el terreno no es de nadie y de los niños le dicen que llame a servicios sociales.

Ve a la becaria alta, Liliana, en la parada del autobús y se ofrece a llevarla, preguntándole la chica si es normal que el jefe baje a ver a las becarias y las lleve a su casa en coche, diciendo él que le gusta estar con sus empleados porque son su familia y las becarias como sus hijas.

Él le pide que anote su número y le llame si necesita algo cuando la deja.

Por la noche va con Miralles al Paradise, un club. Allí le pide que se olvide del hombre que está con su mujer, y que debe buscarse a otra, y le dice que le invita a subir con dos de las chicas, aunque él no puede olvidar a su mujer.

Llama luego a Liliana, que va con otra de sus compañeras becarias, Ángela

En el bar se hace el intelectual hablando del principio de incertidumbre de Heisenberg.

Llevan luego a las chicas a los apartamentos que les pone la empresa, regalándoles a cada chica bolsa de lencería fina de las que le dio su mujer para que llevara a casa.

Blanco se acuesta con Liliana, que le dice mientras hacen el amor que le gusta y que le gustó siempre, revelando que tiene tatuada una balanza en su cuello, y, de hecho, cuando acaban, la chica le dice que su signo es Libra, la balanza.

Mientras se prepara para regresar a su casa escucha la puerta de la habitación de al lado y discutiendo a Ángela con Miralles, pidiéndole que se marche, mientras él le pide a la muchacha que hable con su mujer.

Le lleva a su casa y le invita a hacer las paces y que al día siguiente no vaya a trabajar.

Cuando por fin se acuesta, su mujer le dice que por fin recordó lo que tenía que decirle.

Le pide que trate a Liliana igual que a las demás, pues es la hija de los Urbina, que les pidieron que la tuviera unos meses en prácticas y que, de hecho, no querían que supiera de quién era hija, pues no desea un trato especial, confesando él que no la había reconocido, diciéndole Adela que los Urbina irán a verla y cenarán en su casa al día siguiente.

Jueves

Al llegar a la fábrica pide que suba a verlo Liliana, pero ese día no apareció ni contesta.

Vuelve a ver a Aurora y le dice que nunca había visto a su marido así y que le da miedo que pueda hacer cualquier locura, por lo que le pide que lo tenga en cuenta en sus decisiones, por lo menos por sus hijos.

Aurora no puede dar crédito y le pregunta quién es él para meterse en su vida y que los problemas que tiene con su marido no son cosa suya, diciendo él que lo son, pues afectan a sus negocios y le pide que deje de tirarse a sus empleados.

Aurora le da una bofetada y le dice que ella se acuesta con quien le da la gana.

Va tras ello a la tienda de su mujer y encuentra allí a Liliana probándose un vestido, diciéndole Adela que el vestido para la cena de esa noche.

Él le dice que la han echado de menos en la fábrica, diciéndole su mujer que fue ella la que le dijo que no fuera y que esa tarde van a la peluquería.

Se lleva a Liliana y pasa por la pastelería para comprar el postre de la noche.

Ella le explica que no quería favores y que si pasaba algo entre ellos fuera porque tenía que pasar, diciendo él que no tenía que pasar, lamentando ella que ahora la mira como a la pequeña de los Urbina, diciendo él que lo es y no puede verla de otra forma, pues estudió la carrera con su padre y la llevó en brazos.

Le dice que esa noche también irá su novio a la cena porque no le dio tiempo a explicarle la nueva situación, preguntado blanco qué situación, diciendo ella que la de ellos juntos.

Le dice que cuando está a su lado se siente otra y no se reconoce, pidiéndole él que esa noche intente ser ella misma con sus padres y su mujer allí, diciendo ella que esa situación le excita.

Cuando llega a la empresa ve que el manifestante tiene cada vez más pancartas y hay un periodista que va a hacer un reportaje sobre él, por lo que llama de inmediato al director del periódico local, que defiende la libertad de prensa.

Baja luego a hablar con Khaled y le dice que es la mujer de un compañero y no quiere que la vea más, diciéndole el trabajador que ese es su problema y que hable con Miralles si tiene problemas con él, insistiendo Blanco en que está perjudicando a la empresa, diciendo Khaled que son adultos y les gusta acostarse y le dice que él es bueno en lo suyo y hace bien su trabajo y le pregunta si le va a echar, pues no le va el rollo ese de que son de la familia, pidiéndole que se fije en el color de su piel.

Por la noche cenan con la familia de su amigo y con el novio de Liliana.

Le pide a Liliana que al día siguiente preparen una página de publicidad para el diario local.

El padre de Liliana, Jandro, dice que a ellos nadie les regaló nada, que hay que tener esfuerzo y humildad, aunque Adela recuerda a Julio que él heredó la fábrica de su padre, diciendo lo mismo la mujer de Jandro, diciendo Julio que heredar es también una carga de responsabilidad.

Jandro dice que Liliana podría tener en su empresa cualquier puesta, pero que prefirió estar con Julio, y está contento, porque sabe que la cuidará como si fuera su hija, diciendo Adela que, conociéndolo estará encima de ella todo el día, recordando Jandro que la tuvo en sus rodillas y le dio el biberón, rematando con un, "parece que fue ayer", al que Liliana termina con "fue ayer".

Viernes

Blanco llama a la oficina del alcalde para denunciar que hay un sintecho acampado frente a su fábrica y que deben tomar medidas, aunque el alcalde no se pone, recordándole su secretaria que se verán esa noche en el palco del teatro en el ballet.

Su ayudante le dice que los de la comisión ya estuvieron en las otras empresas y decide solucionar de una vez el problema yendo él en persona a hablar con Jose, el manifestante y le pregunta qué quiere para marcharse, diciéndole el hombre que le llamó 20 veces al teléfono y no quiso ponerse, por lo que ahora ya es tarde.

Blanco le pregunta cuánto quiere, diciendo que no quiere nada. Ni su dinero, ni el trabajo, pues ya nada puede empeorar si no puede tener a sus hijos, y cuando Rubio le pide que piense en ellos, él recuerda que ya se ríen de ellos en el colegio.

Blanco le pregunta qué puesto de trabajo quiere, aunque Jose le dice que no se moverá.

Se va, enfadado para descubrir que además el hombre hizo sus necesidades en uno de los platillos de la báscula que preside la fábrica, por lo que, indignado baja para hablar con Fortuna.

Liliana se acerca a él para decirle que rompió con Rafa, su novio, diciéndole él que si quiere hablar con él pida a cita de su secretaria, pues va a tratarla como una más como ella deseaba.

Más tarde, cuando se reúne con ella y con el encargado de marketing, para mostrarle los posters que pidió, él la ignora deliberadamente, y luego, al terminar la reunión le pregunta, delante de ella al jefe de marketing cuánto duran las prácticas de la becaria, respondiéndole este que un mes, aunque se puede renovar, diciéndole Blanco que en cuanto se acabe que se marche, pues no la quiere allí.

Llama luego al director del periódico para indicarle que tiene una propuesta que no podrá rechazar, comprando su silencio a cambio de un anuncio a toda página en el dominical.

A la salida le entrega a Román unos cascos con inhibidor, pues este se quejaba de dolor de oídos por tener que escuchar constantemente el megáfono de Jose, y se disculpa por su trato de los últimos días, explicándole que ha tenido muchos problemas y ha tenido que tomar decisiones que no le apetecen, entregándole en señal de desagravio un regalo: las entradas para Romeo y Julieta que le mandó el alcalde a él, aunque Román le dice que no podrá ir, pues es a las 8 y a esa hora todavía está allí, diciéndole Blanco que se vaya antes.

Va luego a recoger a su mujer, observando ella que ese día hay más amigos del hijo de Fortuna.

Mientras Román acude con su mujer al ballet, junto al alcalde, Jose ve tranquilamente la televisión instalado frente a la fábrica, sin percatarse de que, de pronto llega un grupo de jóvenes, Salva y sus amigos, que le golpean, echan gasolina a su coche y lo incendian.

Liliana va esa noche a la discoteca con Khaled, aunque parece distante, y luego se acuesta con él.

Julio cena tranquilamente con su mujer, interrumpiéndoles una llamada en su puerta, viendo al abrir que se trata de Fortuna, que llega llorando.

En el descampado, y mientras Salva y sus amigos lo destrozaban todo y lo pateaban, Jose consigue hacerse con la barra del coche y desde el suelo golpea al hijo de Fortuna, que cae sin vida.

Se celebra el entierro bajo una fuerte lluvia, diciéndole Blanco al padre que su hijo era un muchacho extraordinario, añadiendo Adela que le ayudaba mucho en la tienda, diciéndole a la mujer que dará un extra a su marido para que hagan un viaje y descansen, tras lo que, subido en una escalera para que todos le escuchen elogia al muchacho e indica que, como homenaje, darán su nombre a la nueva generación de básculas para que su memoria siga viva.

Mientras se marcha, antes de que el féretro entre en el nicho, se le acerca Miralles, que le dice que quiere hablar con él, diciéndole Blanco que lo harán en la fábrica el día siguiente.

Lunes

Al pasar por la parada del autobús mira la fila de gente que va hacia la fábrica, pero no está Liliana, la ve luego con Khaled en su moto, haciéndole la chica una peineta.

Observan el descampado quemado y con las cintas de seguridad policiales.

Blanco se para y Román le indica la mala suerte de que para un día que salió antes ocurriese eso, pidiéndole el jefe que haga que limpien todo para la comisión.

Habla luego con Inés, su secretaria.

Cuando llega a la fábrica Miralles ve que todos le observan camino de su despacho, donde ve que pusieron todas sus cosas en cajas, observando que se está instalando en el despacho Khaled.

Va al despacho de Blanco y pregunta qué hace el moro de mierda en su despacho, diciéndole él que Khaled lo hace mejor que él, asegurando Miralles que está más tranquilo y que no puede hacerle eso, pues no tiene nada. Aurora le dejó y se llevó a los niños, por lo que solo le queda el trabajo, por lo que le pide que le ayude.

Blanco le dice que mejor le ayude él, como cuando eran niños y se echó la culpa para salvarle el culo, recordando Miralles que las cosas no fueron así. Que él no se echó la culpa, que fue él quien le puso la escopeta en la mano y le dijo a su padre que había sido él, y, de paso, le recuerda que sus padres no iban a cazar juntos, que su padre le cargaba la escopeta al suyo.

Le dice tras ello que no se lo pondrá fácil, que irá al juzgado, pues no es Jose y sabe muy bien cómo funcionan allí las cosas y se guardó papeles, diciéndole Blanco que igual que Inés, que se guardó sus mensajes también, aunque ella no le va a denunciar pese a que él se sirvió de su puesto en la empresa para abusar de ella.

Miralles lo niega y Blanco le dice que él ha conseguido, como un favor, que ella no le denuncie a cambio de que él coja la indemnización que le dé Rubio y se marche, y recuerda que ya decía su padre que a veces había que trucar la balanza para que la medida sea exacta.

Cuando llega a su casa su mujer le recibe muy contenta y le dice que ya se ha enterado de la buena noticia y que abrirá un Château Lafite para celebrarlo.

Él le pregunta qué noticia, viendo que está en el salón Liliana con ella, por lo que pregunta qué se celebra, diciéndole su mujer que ya le contó Liliana que la hacía fija y que ya habló con su madre y se puso hecha una loca, añadiendo Liliana que además de jefa responsable de marketing, y pregunta cómo cree que se lo tomará Albert.

Su mujer le dice que el anuncio les quedó precioso, añadiendo Liliana que también el concepto de justicia, pues no es solo que se hagan buenas balanzas, sino de que se trata de una empresa justa que se ocupa de sus empleados, apuntando la mujer que eso para el premio es muy bueno.

Añade luego que le ha dicho a la chica que se quede en la habitación de arriba mejor que en el apartamento y que a Liliana le pareció perfecto y así les hará compañía.

Cuando se quedan solos, ella le pregunta si tiene que decirle cuánto va a cobrar o no hace falta, negando él con la cabeza.

Al día siguiente llega la comisión, que es recibida con un cartel enfrente - ocultando lo ocurrido - dándoles la bienvenida -, no reparando ellos en que la balanza de la entrada está equilibrada porque colocó una bala pegada, de la pistola de Román, debajo.

Toda la fábrica recibe entre aplausos, y con un ramo de flores, a la comisión.

Les guía por la fábrica y por cada departamento, y les presenta a Liliana, que presenta como un valor joven y que aporta una mirada femenina, algo imprescindible para cualquier empresa y luego a Khaled, el responsable de producción, destacando lo importante que es para su empresa la interculturalidad, como un reflejo del mundo en que vivimos y que es como un hijo para él.

Les habla de la pérdida irreparable de Fortuna y lo abraza mostrándole su ánimo.

Será el propio Fortuna quien haga el agujero para que Blanco cuelgue de su pared su nuevo trofeo, frente al que sonríe, aunque poco a poco su rostro se va demudando, pareciendo reparar en la situación por la que pasa su empleado, aunque en realidad le indica que ha quedado un poco torcido.

Calificación: 3
Te cuento la película