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El cuchillo en el agua
El cuchillo en el agua

Nóz w wodzie (1962) * Polonia

          También conocida como:
                    - "El cuchillo bajo el agua" (Argentina y Uruguay)

Duración: 94 min.

Música: Christopher Komeda

Fotografía: Jerzy Lipman

Guion: Jerzy Skolimowski, Jakub Goldberg, Roman Polanski

Dirección: Roman Polanski

Intérpretes: Jolanta Umecka (Krystyna), Leon Niemczyk (Andrzej), Zygmunt Malanowicz (Joven).

Andrzej y Krystyna viajan en su coche para pasar el fin de semana en el lago Masuria.

Va conduciendo ella, que no domina todavía la conducción, aunque después de un rato le deja a él de nuevo.

De pronto ven a un autoestopista en medio de la carretera, no entendiendo que lo haga a esas horas, aunque el chico les obliga a parar, pues no se aparta, para no atropellarlo, poniendo muy nervioso a Andrzej, que piensa que si hubiera hecho eso un poco antes sería un cadáver, pues iba conduciendo Krystyna, que tiene menos reflejos que él, aunque luego piensa que no habría pasado nada, pues ella lo habría cogido, decidiendo que también puede él ser bueno como ella, y para y lo coge.

El joven les dice que como es domingo, apenas hay camiones, y al ver su elegante coche pensó que eran diplomáticos, y por eso les paró, pues le cogen siempre, observando Andrzej que es domingo, aunque Krystyna le dice que a veces los chóferes de las embajadas salen con los coches el domingo, preguntando Andrzej si él tiene pinta de chófer.

El joven le dice que se fijó en que la matrícula era polaca, y él no parece un chófer, en efecto, diciendo él que cada vez hay más particulares con buenos coches.

Él chico está encantado y dice que le gustaría que creyeran cuando lleguen a la zona portuaria, a la que van, que llegó desde Varsovia en un coche tan bueno.

El hombre le pregunta qué habría pasado si no hubiera frenado, diciendo él que estaría muerto, pero que le gusta hacer cosas divertidas y siempre detiene así a los coches, aunque suelen frenar antes.

Llegan al muelle del lago, ayudándoles el joven con el equipaje, hasta su velero.

Le preguntan si ha navegado alguna vez, diciendo él que solo hace autostop, diciendo el hombre que eso es más propio de los americanos.

Le cuentan que estarán navegando hasta el amanecer, diciendo él que volverá al día siguiente para que le lleven de vuelta, aunque entonces Andrzej decide invitarlo a navegar con ellos, asegurando el joven que sabía que le llamaría, pues adivina el pensamiento.

Les ayuda a achicar el agua, viendo luego cómo Krystyna toma el sol en bikini.

El chico observa que el barco se llama Christine, y dice que es por su mujer.

El chico les ofrece unos rábanos y ven que lleva un cuchillo, diciendo él que en el bosque es muy necesario y por eso lo lleva siempre encima.

Se atreve incluso a mantener el timón, aunque no lo consigue, debiendo recuperarlo el dueño del barco, que le pide que enrolle las cuerdas, aunque él le pide que no le dé órdenes, diciendo el hombre que cuando hay dos hombres en un barco uno de ellos debe ser el capitán.

Andrzej le cuenta que es escritor en el Correo Deportivo.

Llegados a una zona de cañas, deben bajarse del barco y tirar de él hasta llegar a una zona limpia, diciendo el chico que está harto, pues es autostopista y no un mozo de cuerda, que allí hay muchos lagos y no era necesario ir justo por ese, diciéndole Andrzej que es un blando.

Y cuando la mujer se ofrece a tirar ella, herido en su orgullo, comienza a tirar del barco él solo, aunque Andrzej decide colaborar con él.

Ya en aguas libres, deciden ponerse a tomar el sol, trepando el chico con facilidad por el mástil, enfadándose Andrzej por su payasada.

Cuando preparan la comida, el joven se ríe al ver que Andrzej utiliza un cazo con un mango, haciendo que lo coja él sin él, que se quema, por lo que tira parte de la sopa.

De pronto el viento cesa y el chico se impacienta al ver que el barco no avanza, y de hecho coge un remo mientras ellos comen, para hacer que avance mientras ellos se sientan a comer, pues dice que quiere llegar a tierra, aunque le hacen ver que la orilla más cercana tiene arrecifes.

Además le toman el pelo, pues mientras él rema, Andrzej mueve el timón haciendo que solo den vueltas, por lo que, cuando se da cuenta se enfada y lanza el remo al agua, ordenándole Andrzej que se lance al agua para recuperarlo, diciendo él que no sabe nadar, por lo que, para evitar discusiones, se lanza Krystyna, que luego aprovecha para nadar, pidiendo que le lancen un flotador en forma de cocodrilo mientras nada.

Andrzej observa al chico jugando con su cuchillo, que clava en la madera, entre los dedos de su mano sin pincharse, haciendo Andrzej que haga lo mismo con él, haciendo cuando le para, que se corte el chico.

Mientras baja a curarse, observa Andrzej el cuchillo y realiza el mismo juego antes de lanzarse también él al agua con sus aletas, dejando al muchacho en el barco solo, siendo golpeado por la vela al comenzar a soplar el aire, viéndose obligado a manejar el timón, aunque no puede evitar que el barco se aleje

El chico trata de controlarlo, consiguiendo finalmente Andrzej llegar hasta el barco.

Gracias al viento pueden ahora navegar a toda velocidad, empezando ahora el chico a disfrutar de la navegación, aunque entonces encallan, recordando en un arrecife.

Empieza a llover con fuerza, consiguiendo desencallarlo.

Se refugian luego entre las cañas para pasar la noche, pudiendo ver el joven los pechos a Krystyna mientras se cambia.

Toman luego un poco de licor y comienzan a hinchar sus colchonetas haciendo de ello un concurso, el chico soplando y Andrzej con un aparato.

Empiezan a jugar con palillos, que tiran, debiendo coger uno sin mover ningún otro, debiendo el que pierde, pagar una prenda. Deja Krystyna su zapato y él su cinturón y el cuchillo, que lanza contra una tabla, haciendo luego lo mismo Andrzej.

Luego Krystyna debe cantar una canción para que le devuelvan su prenda, debiendo él para recuperar las suyas, recitar un poema.

Él se queda dormido, diciendo Andrzej que deben poner el despertador a las 5, pues al día siguiente, lunes, tiene una conferencia a las 9.

Pero Krystyna se levanta antes para fumar un cigarrillo, levantándose también el chico al escucharla, despertando a su vez a Andrzej al improvisar un silbato.

Antes de subir coge el cuchillo del joven y se lo guarda en el bolsillo del albornoz, viendo al salir al chico en lo alto del mástil reparando la vela.

Levantan el ancla, y le pide al chico que la guarde y que limpie la cubierta, haciéndolo el chico sin protestar en esta ocasión, aunque cuando luego baja echa de menos su cuchillo y le pide que se lo devuelva, aunque en vez de entregárselo sin más juguetea con él y lo lanza contra el mástil, esperando clavarlo como hizo el chico el día anterior, con tan mala fortuna que rebota y cae al agua.

Enfadado, el chico le pide que vaya a buscarlo, y se pelean, tratando de golpearlo, pero Andrzej detiene su golpe y le arranca los botones de la camisa y lo empuja haciendo que caiga sentado sobre el palo de la vela, lo que le hace reír.

Más enfadado aún, vuelve a intentar pegarle, cayendo entonces al agua.

Krystyna se asusta, pues el día anterior el chico dijo que no sabía nadar, pero Andrzej asegura que mentía y que nadará, aunque no lo ven salir, por lo que decide ella lanzarse y nadar hacia él, yendo hacia una boya cercana donde cree que estará agarrado.

Y aunque así es, él se oculta bajo el agua, por lo que no consigue verlo.

Regresa al barco y acusa a Andrzej de haber ahogado a un hombre, aunque él sigue insistiendo en que mentía.

Ella pide avisar a la policía, aunque él dice que es perder el tiempo, pues nadie lo echará de menos, llamándolo ella asesino cuando ve que él trata de lanzar las cosas de él al agua para deshacerse de cualquier prueba.

Ella le acusa de haberse hecho el machito delante del muchacho y le dice que es un fanfarrón.

Él decide irse nadando, asegurando no temer a la policía.

El chico, que lo vio todo desde la boya comienza a nadar hacia el barco, donde ahora solo está ella, que en ese momento está desnuda, cambiándose, por lo que, apurado, decide esperar en el agua hasta que sale con el albornoz. Entonces ve subir al autostopista y lo abofetea, al ver que los engañó y que sabía nadar.

Él se excusa diciendo que no les escuchó y empiezan a gritar para que les oiga Andrzej, que nada en ese momento hacia la orilla.

Él dice que de saber lo que iba a ocurrir lo habría impedido, diciendo ella que él es igual que Andrzej, aunque con la mitad de años y de cerebro y que si tiene la oportunidad será y se comportará como él.

Él se defiende y le pregunta si ella sabe lo que es la vida, seguro de que vivirá sola en una casa grande mientras él debe compartir piso con 6 personas.

Como está empapado se pone el albornoz de Andrzej y ella le seca el pelo, ante lo que él se revuelve, pues no quiere que le considere un niño, y acaban besándose.

Él le dice luego que lo siente, mientras recoge sus cosas, aunque ve que ella no parece arrepentida, y que se acerca a él, por lo que vuelve a besarla, tras lo que hacen el amor.

Él le dice tras ello que volverá haciendo autostop, pues el lunes es el mejor día para hacerlo, ya que los camiones reanudan su actividad, bajándose del velero antes de llegar a puerto, aprovechando los troncos que flotan en el agua.

Ella por su parte llega hasta el puerto, donde la espera Andrzej, todavía en bañador, que sube al barco y, nervioso, fuma un cigarrillo mientras se viste.

Recogen luego las velas y regresan al coche, viendo que le robaron los limpiaparabrisas.

Ella le pregunta si fue a la policía, diciendo él que era de madrugada, estaba en bañador y no tenía las llaves del coche, pero que irán ahora, preguntando ella si para denunciar el robo de los limpiaparabrisas.

Ella le dice que no irán a la policía si está asustado, diciendo él que responderá de las consecuencias de lo ocurrido.

Ella le explica entonces que el chico no murió. Que regresó, aunque él piensa que es una historia que se está inventando para salvarse, convencido de que murió pese a que Krystyna insiste en que está vivo, contándole además que le fue infiel con él, aunque él no la quiere creer.

El coche llega a una intersección. Un cartel indica que la comisaría está a 5 kilómetros en una dirección, siendo la contraria la de su casa.

Ella le pregunta por qué ha parado, diciendo él que quiere crearla, pero piensa que intenta engañarlo para que crea que le fue infiel

Ella le pregunta sobre el final de una historia que comenzó a contarles el día anterior sobre un marinero que saltaba sobre cristales rotos.

Era un truco porque tenía los pies tan duros de estar con el carbón que no se cortaba, pero con el tiempo los pies se le ablandaron de tanto estar en tierra.

El coche continúa en la intersección sin moverse.

Calificación: 3
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