Te cuento la película

El secreto del orfebre

España (2024) *

Género: Drama romántico

Duración: 95 min.

Música: Lau Nau

Fotografía: Marc Miró

Guion: Olga Osorio (Novela: Elia Barceló)

Dirección: Olga Osorio

Intérpretes: Mario Casas (Juan Pablo), Michelle Jenner (Celia San Juan 1976), Zoe Bonafonte (Celia 1953), Enzo Oliver (Juan Pablo), Quique Niza (Onofre), Manel Barceló (Eloy 1999), Teo Soler (Eloy 1953), Jordi Coll (Alberto), Ainara Elejalde (Pilar), Ana Peregrina (Sabela), Martina Olsen (Carmen).

Barcelona. 1999

Juan Pablo trabaja en su taller de orfebrería en un anillo.

Recibe una llamada y dice que pasará su encargo a su tío Eloy, que está a su lado, porque él va a estar un tiempo fuera, pues se va a Nueva York.

Le dice a su tío que se irá al día siguiente, aunque va a pasar por Oneira antes de irse a Nueva York a una exposición, pues apareció un comprador para el piso de sus padres.

Eloy le pregunta si parará en Vilasanta, pues no ha vuelto desde aquel verano y él dice que no se le ha perdido nada allí.

Una vez en el tren recuerda otro viaje en tren en el pasado, cuando fue a Vilasanta.

Vilasanta, 1976

Le cuesta abrir la puerta de la casa de sus abuelos, que llevaba mucho tiempo cerrada.

Vuelve a abrir las ventanas y observa las fotografías de sus abuelos y de él de niño.

Por la noche se encuentra con antiguos amigos, a los que les cuenta que se ha quedado en casa de sus abuelos, pues va a hacer prácticas de periodismo en el Heraldo.

Al día siguiente se presenta, en efecto, en el periódico donde lo recibe Alberto, que lo lleva hasta el Negresco, un bar local, donde cuenta al dueño que se trata del hijo de Julio y sobrino de Eloy, que es estudiante de Filosofía.

Ve en el bar a una mujer que le dicen que se llama Celia, aunque Alberto la llama Penélope, y se ríe de su aspecto, aunque el dueño del bar dice que su ropa es especial porque es modista y viste la moda de fuera.

Le preguntan si le gustaría ser escritor y les dice que quiere ser profesor o periodista.

Por la noche va al cine y ve delante de él sentada a Cecilia.

Comienza su trabajo, pero también tiene tiempo para ir a bañarse.

En el bar vuelve a ver a Cecilia y se quedan mirándose mutuamente y ella parece sorprenderse y, de hecho, se marcha, y una vez fuera, vuelve a mirarlo.

Son las fiestas del Carmen y por la noche va con sus amigos a la verbena, donde vuelve a ver a Cecilia, que esta vez se dirige a él y le dice que cree que conoce a su padre, que se llamaba Julio, y le cuenta que él tiene 19 años.

Le pregunta luego cómo se llama su abuelo, que dice que es Juan, como él y era de allí, no como él que es de Oneira.

Ella le dice que se parece mucho a alguien que conoció.

Luego, mientras bailan, vuelven a coincidir y ella bebe de su vaso.

Un día va a la tienda de ella porque se le rompió la cazadora para que se le arregle.

Ella le pide que se levante el niqui observa una cicatriz que le pregunta si es de apendicitis y él le responde que sí, tras lo que se lanza a besarla y ella le responde.

Luego, en el bar, él le pregunta cómo sabía que tenía la cicatriz y ella le dice que es difícil de explicar, que es como si le conociera desde hace mucho.

Se comienzan a ver a partir de ese momento y él le pregunta si nunca pensó en irse a vivir a Nueva York, pues encajaría mejor allí que en Vilasanta.

Juan Pablo comienza a utilizar su nombre completo en el periódico.

Se ve constantemente con Celia. Salen al campo y se siguen acostando.

Un día le pregunta a ella qué pasará en dos semanas cuando se vaya y ella le dice que no lo sabe, y él le sugiere que se vaya con él a Barcelona, pues allí podrán estar juntos sin esconderse, aunque ella le pregunta cuánto tiempo tardará en sentirse incómodo cuando lo vean con una mujer mayor, pues tiene edad para ser su madre, aunque él asegura que no le importa.

Ella le recuerda que les quedan todavía dos semanas.

Le pregunta otro día si estudió ya a Nietzsche y él le dice que aún no, pues cree que no lo entendería, aunque ella le dice que seguro que sí

Él ve que ella dibujó a alguien parecido a él y le quita el álbum y lo guarda, molesta.

Otro día ella lo espera en la plaza muy guapa, pero sus compañeros se lo llevan al bar y él no se atreve a dejarlos e ir con ella.

En el bar, Alberto le dice que se comenta que se ve con la modista y le recomiendan que lo aproveche, pero que no se quede colgado, pues ya tiene dueño.

Finalizada la "fiesta", en que él se sintió mal, y de regreso, Alberto le pregunta qué pasa con Celia, y le dice que la gente decía de ella que era un poco "echada para adelante" y que se chifó por un extranjero que la dejó plantada y se quedó plantada esperándole.

Va a verla de nuevo y le dice que se le rompió la misma cazadora del primer día.

Ella le dice, mientras pasean, que entiende que se avergonzara de ella pues sabe lo crueles que son las ciudades pequeñas, aunque él le replica que es ella la que no quiere saber nada de un futuro con él y oculta cosas pues no le contó nada de su pasado.

Le pregunta qué quiere saber y él le pregunta por qué no se casó.

La lleva a casa de sus abuelos donde hay una Polaroid con la que se fotografían.

Ponen luego un casete y suena "Un compromiso" de Machín, que ella baila e invita a él a hacerlo con ella.

Él le pregunta por qué están bailando esa canción y le dice que cree que es porque está pensando en él ahora, y ella le dice que sí, aunque él concluye que se lo dice para que se vaya y que no entiende que está loco por ella y quiere quererla a la luz del día.

Le cuenta luego que en la ciudad la llaman Penélope porque se quedó aferrada al pasado y se ríen de ella, aunque él cree que es una excusa para no vivir una vida de verdad y que él no va a volver y se ha hecho vieja esperando.

Ella le dice que no quiere verlo nunca más y se marcha enfadada.

Tras recordar aquel verano durante su viaje, Juan Pablo mira aquella vieja foto de la Polaroid, y en ese momento anuncian que la próxima estación es Vilasanta y, pese a lo que le dijo a su tío se baja allí y se dirige al hotel.

El recepcionista le dice que su mujer acaba de romper aguas y le deja la llave de una habitación y él se va al hospital.

Al día siguiente no está Dimas y otro hombre le pregunta si lo vio, y le cuenta que ha sido padre, y el hombre le pregunta luego si tiene cambio para un viejo billete de 500 pesetas, y se fija entonces en un calendario en la pared de 1953 y observa en el libro de clientes que pone que el último hospedado llegó el 18 de julio de 1953.

Sale a la calle y observa a la gente vestida como en aquellos años, mulas y un mercado callejero.

Vilasanta ,1953

Entra de nuevo en el Negresco y ve en el periódico que es 20 de julio de 1953.

Entra un grupo de jóvenes y se fija en una de ellas y se quedan mirándose mutuamente.

Uno de los jóvenes le arranca la trabilla de la gabardina sin querer y la chica le dice que se lo arreglará, pues es modista y se la dará al día siguiente y además pide al chico que se la descosió que le pague el café.

Todos comentan, cuando se va, la extraña ropa que lleva.

En el hotel cuenta que en el tren le robaron la cartera con toda la documentación y el dinero, por lo que el recepcionista le sugiere que vaya a poner una denuncia.

Su dinero y su carnet siguen siendo los actuales de 1976.

Va hasta la casa de sus abuelos, ahora abierta, aunque nadie le contesta, por lo que entra en ella y va hasta la caja donde guarda la documentación su abuelo y se la queda.

Ve que llega entonces de la compra una mujer, su abuela, aún joven, a la que mira con curiosidad y a la que miente diciendo que buscaba al médico.

Onofre, el muchacho que le descosió la gabardina trabaja en el campo mientras su novia, Celia, que se ofreció a cosérsela dibuja bocetos.

Él le dice que deben buscar ya una fecha para casarse y podría dejar ya las clases, aunque puede seguir cosiendo si lo prefiere, pero sin necesidad de trabajar.

Ella le dice que le gusta coser y vale para ello y él nota que ella no le hace mucho caso ante su entusiasmo por casarse y tener hijos.

Juan Pablo regresa al hotel y le dice al recepcionista que encontraron la cartera, pero sin el dinero y le entrega el documento que cogió en casa de su abuelo y le pregunta si podrá pagarle en dólares, pues iba a hacer un viaje a Nueva York, aunque le dice que no pueden cogerlos.

Debe ir por ello al banco para que se los cambien y consigue 7.400 pesetas.

Pregunta luego en el hotel por el próximo tren a Oneira, pero le muestra una noticia del periódico donde informan de que la vía está cortada, aunque los miércoles hay un coche de línea, aunque él dice que tiene que ser un tren.

Celia se acerca al hotel a devolver cosida la gabardina, pero Juan Pablo salió y ve que hay una casa de costura en el mismo lugar donde tenía su tienda Celia.

Esta regresa con sus compañeras, decepcionada por no haberlo visto.

Cuando regresa, Juan Pablo huele la gabardina.

Acude a una joyería local y pregunta si tienen un tipo de joya, pero le dice que es muy moderna para una ciudad pequeña.

Le pide al dueño que le permita utilizar su taller a cambio del material y le presenta a su aprendiz, Eloy, su tío, que en ese momento es un chaval y el joyero le pide que le enseñe y a cambio no le cobrará más que los materiales.

Eloy le cuenta que es aprendiz de relojero, aunque él le asegura que le gustará más la orfebrería, aunque él chico dice que lo que quiere es emigrar a Venezuela o Argentina y que tiene un hermano - su padre - haciendo el servicio militar en La Coruña, pero que tiene una novia en Oneira.

Él le explica que va a hacer un regalo para una amiga, unos pendientes, y le enseña cómo debe hacerlos, y le habla de Nietzsche y el eterno retorno, aunque no pensó que eso pudiera existir de forma real, pues en ese caso se podría intervenir para cambiar el destino y se pregunta si sería correcto hacerlo o habría que dejar que las cosas ocurrieran igual, a lo que Eloy asegura que él intervendría.

Las amigas le proponen a Celia ir al cine, pero ella dice que quedó con Onofre para tomar unos churros, ante lo que una de las amigas le dice que va a coger fama de fresca, aunque ella le recuerda que se van a casar.

Se encuentran con Juan Pablo que aprovecha para darle las gracias por el arreglo de la gabardina y le dice que necesita arreglar unas camisas y las invita al bar.

El día que le lleva las camisas toman un café en el Negresco y él le explica que en América se ve bien que las mujeres persigan sus sueños y peleen por su independencia y allí podría crear su propio taller de costura y su línea de ropa.

Le dice que él está allí por un impulso, pues años atrás pasó allí el mejor verano de su vida, o el peor… pues conoció a una mujer muy especial y paró para poder decirle lo que no le dijo en su momento, aunque no la ha encontrado.

Le dice que estaba enamorado de ella, pero se alegra de que no esté, pues ese pueblo está muy cerrado sobre sí mismo para una chica con sus alas y su talento, como ella, y pensó que ese impulso le trajo para evitar que cometa los mismos errores.

Ella le pregunta qué pasó y él le dice que lo que pasó fue la vida.

Él dice que se aficionó a la soledad y por eso está solo y no tiene familia.

Ella debe irse, pero le pide que otro día le cuente lo que se lleva en Barcelona o en Nueva York, y él le dice que lo intentará.

En el taller todas cosen y la dueña abronca a Celia porque pese a tener una buenísima mano ese día lo está haciendo mal.

Hay una tremenda tormenta, y Celia a pesar de todo sale, y Juan Pablo, que la ve, sale a buscarla con el paraguas.

Ella le muestra una carpeta que le dice que llevó para dibujar todo lo que le cuente y, al ver a un fotógrafo cerca, que se resguarda de la tormenta bajo un arco, ella le propone que se hagan una foto juntos bajo el paraguas.

Se ve más tarde con Onofre, que le dice que la vio salir del Negresco el día anterior y luego entró él y vio que estaba allí el extranjero de la gabardina y le recuerda que se van a casar y no está bien que se pasee con otros hombres, a lo que ella le responde que no lo hace, y Pablo podría ser su padre y que no puede darle órdenes, y él le dice que no puede comportarse como una fresca y menos con un viejo.

Ella insiste en que no ha hecho nada malo, y él le dice que creía que era diferente y que no parece una chica decente y le asegura que si vuelve a verlo, no lo verá más a él.

Ella, tras escucharle, se marcha, aunque él le recuerda que tienen que hablar con el cura y le pide que entienda que lo hace porque está loco por ella y no debe dar qué hablar, aunque ella le asegura que no le importa lo que digan los demás, pues no está haciendo daño a nadie y le aclara además que si está aprendiendo a coser no es para coserle a él los botones y se va pese a la advertencia de Onofre de que si se va debe considerar que han roto.

Reunida con Juan Pablo ella le dice que su madre la va a matar, aunque él le dice que las madres siempre entienden las cosas y el tiempo lo cura todo.

Ella dice que le encantaría vivir uno de esos amores que atraviesan el tiempo y más grandes que la vida.

Él le asegura que ese chico no merece que malgaste su vida pensando en él y que ahora ya no hay nada que la ate a Vilasanta.

Le muestra los bocetos que hizo con lo que él le contó y él le dice que es precioso.

Le informan que pusieron ya en servicio la vía.

Le dice por ello que debe marcharse, pues ya resolvió lo que le llevó allí. Que ya encontró a la mujer, y le entrega los pendientes que estuvo haciendo en el taller.

Él recuerda el dibujo del álbum de Celia en que aparecía él con su edad actual.

Ella, triste por su próxima partida, lo abraza, y él le responde, aunque luego le dice que eso no está bien y se aleja, pero ella le sigue y le pregunta cómo es ella y si se parece a ella y le dice que mucho, ante lo que ella le pregunta si le parece guapa, y como le dice que sí, le pregunta por qué no la besa. y si es porque sigue enamorado de ella, y él le dice que no va a salir bien, pues él no debería estar allí y que, tal vez no esté allí.

Ella le pide que no tenga miedo y se besan y él ve en ella a la Celia adulta y se acuestan.

Le pide luego que la lleve con él a Nueva York o a Barcelona.

Juan Pablo acude a la catedral y habla con el párroco para decirle que les gustaría casarse cuanto antes, aunque el cura le dice que necesitan la partida de bautismo de ambos y deben exponer las amonestaciones durante tres semanas en las iglesias de cada uno de ellos.

Onofre lo visita en el hotel. Le dice que lo vio salir de la catedral y habló con el párroco, que es de Montecaín donde estudió con un hombre que se llamaba igual que él, Pablo Fernández, que era tío de Eloy, y que emigró a Cuba, por lo que si no se va en tren lo denunciará.

Juan Pablo le asegura que Celia no volverá con él, aunque Onofre le dice que estaban bien antes de que llegara él, y le indica que en una hora irá a la guardia civil.

Recoge sus cosas y deja el dinero en recepción, ya que no hay nadie y entra en el taller de costura, donde dice que debe hablar con Celia.

Le dice que se tiene que ir sin ella y le entrega un sobre con dinero y le explica que es republicano y si le pillan le fusilarán.

Ella dice que se irá con él igualmente, pero él le dice que no pueden estar huyendo siempre, pues lo descubrieron y si se van juntos no llegarían ni siquiera a la siguiente estación y además ignora lo que va a pasar cuando se suba a ese tren.

Le dice que con ese dinero se puede ir a Nueva York y montar su propio estudio.

Él le dice que no va a volver allí nunca y le pide que le prometa que ella se irá también y que irá él también en algún momento y le indica un lugar, el Chelsea Hotel.

Cuando sale la jefa del taller de costura a buscarla ella finge enfado y le devuelve los pendientes y le pide que no la vuelva a molestar más.

Coge el tren y se marcha, y después de un rato ve que ya no está en un compartimento antiguo, sino en un tren moderno.

En la estación compra un billete para Vilasanta para el día siguiente.

Pero cuando llega todo cambió de nuevo y ve que la casa donde estuvo con Celia de joven, está ahora en venta.

Va hasta la sastrería, pero ahora es un videoclub y la gente ya no recuerda a la dueña de la sastrería.

Busca en su cartera, pero ya no está la foto que se hizo con ella con la Polaroid, solo la del paraguas.

Nueva York. 1999

Juan Pablo va al Chelsea Hotel y ve en recepción fotografías de Celia con Patti Smith.

Le dicen que es la diseñadora de moda.

Pregunta si sigue viva y le dicen que solía vivir allí. Que era una de sus residentes de larga duración, y aunque ya no lo es, acude allí cada Nochevieja.

En efecto se celebra una gran fiesta en el hotel y Celia recibe una nota en la que dicen: "Soy Pablo. He atravesado el tiempo.

Celia es ahora ya una mujer mayor. Se miran mutuamente y sonríen.

Calificación: 2