Te cuento la película Te cuento la película
Portada Películas Años Directores Novedades
El sustito
El sustituto

España / Bélgica (2020) *

Duración: 117 min.

Música: Manuel Roland

Fotografía: Áles de Pablo

Guion: Óscar Aibar, Maria Luisa Calderón

Dirección: Óscar Aibar

Intérpretes: Ricardo Gómez (Andrés Expósito), Vicky Luengo (Eva Vidal), Pere Ponce (Juan Bofill / Colombo), Pol López (Rafa), Joaquín Climent (Barea), Nuria Herrero (Lola), Frank Feys (Klaus), Susi Sánchez (Eva Vidal), Bruna Cusi (Raquel).

Raquel acude a la casa de Eva Vidal. Le cuenta que trabaja para el periódico digital, "El Universal" y está haciendo un reportaje sobre algo ocurrido en Denia en los 80 y vio su nombre en un artículo de la época junto al de un policía, Andrés Expósito y quiere saber si le conocía.

Andrés viaja en un autobús con su mujer y su hija a principios de los 80 hacia su nuevo destino, Denia, no parando de quejarse Eva de dos tipos que viajan en la parte trasera del autobús y que molestan a todos con su radiocasete puesto a todo volumen.

Andrés va hasta ellos, y, sin hablar, coge la litrona que tenían y se la bebe de un trago.

Tras ello apagan la música para alivio de todo el autobús.

Cuando llegan a su nueva casa y observan el mal estado en que está todo se queja de que pagara por adelantado pese a sus advertencias.

Acude luego a tomar posesión de su puesto en la comisaría, donde debe tocar el timbre de una bicicleta para que le hagan caso, presentándose como Andrés, el sustituto.

Le atiende Juan Bofill, un policía desarrapado, al que por su aspecto llaman Colombo, al que le dice que prefiere que le llamen solo Andrés, sin el apellido Expósito.

Barea, el comisario, le dice que ya conoce su historial y que realizó 136 detenciones el último año, ridiculizando a Bofill, que dice, hizo solo tres, y uno de los detenidos lo fue por gritar en la calle, y era el butanero, fijándose mientras hablan en un pin que el comisario lleva en su solapa de la bandera de España.

Bofill le aclara que allí casi no patrullan porque nunca pasa nada.

En su nueva mesa encuentra las cosas de su predecesor. Una revista erótica, un paquete de tabaco, una botella de whisky, una navaja, varios mecheros y una foto donde aparece con varios compañeros, contándole Bofill que apareció muerto con pinchazos en el brazo, muriendo por una sobredosis de heroína y que la causa está archivada.

Sale a patrullar con Bofill, que le lleva a echar un vistazo "donde los alemanes", viendo que se trata de un complejo, "Dreyer Bungalows", donde deben vigilar por órdenes del comisario.

Se les acerca entonces un hombre, que Bofill le presenta como Klaus Dreyer, que le da la bienvenida, diciendo que sienten mucho lo de su antecesor y les da las gracias.

Un día que baja a la playa con su mujer y su hija, llama su atención una mujer a la que ve en una cabina y a la que vio el día anterior frente a la urbanización de los alemanes, y que se marcha con un tipo al que también vio allí pescando, aunque el día anterior simuló, al verles a ellos, que no lo conocía, apuntándose la matrícula en la mano.

Pide luego a un compañero que llame a la central para rastrear la matrícula, diciéndole su compañero que creía que estaría con "Colombo", recordándole Andrés que es domingo, diciéndole el chico que Colombo algunos fines de semana patrulla solo.

A la salida se acerca adonde los alemanes, donde, en efecto está Bofill apostado y le pregunta si se dedica a eso los fines de semana y le habla de la pareja que vio allí el día anterior y que investigó su coche y vio que era un coche de alquiler a nombre de una empresa de venta de aspiradoras en París.

Bofill le aclara que no están allí para vigilar a los alemanes, sino para protegerlos.

Y mientras hablan llega justamente el Ford Fiesta alquilado, saliendo para darles el alto, momento en que los dos ocupantes suben al coche y tratan de huir marcha atrás, aunque, como otro coche se lo impide, deben salir hacia delante.

Él les da el alto con su arma, viendo que se acercan hacia él a toda velocidad, por lo que dispara a las ruedas, provocando que choquen.

El conductor sale con un arma y le dispara, aunque él logra herirle antes, viendo cómo entonces la chica saca también su arma y se entabla un tiroteo entre ambos.

Pide a Juan que le cubra, pero montando el arma, este se dispara él solo en el pie, momento que la chica aprovecha para huir.

Mientras la persigue, la chica le dispara, por lo que responde, consiguiendo herirla y retenerla, viendo que es extranjera. Le escupe, diciéndole con acento extranjero que le da asco y no entiende cómo puede hacer algo tan bajo, y maldice a su familia y a sus hijos, ante lo que acaba abofeteándola.

Visita a Bofill en el hospital para llevarle tabaco y le cuenta que los detenidos eran extranjeros y se los llevaron a Madrid.

Bofill le cuenta que se separó de su mujer 5 años atrás.

Llega entonces la doctora que le atiende, Eva Vidal, que le dice que deberá quedarse unos días más para que le hagan más pruebas, aunque le aclara que no es grave y que estará curado en unas semanas, pero le hizo una placa de tórax y vio que tiene los pulmones muy mal y por eso va a hacerle más pruebas.

Él le cuenta que sustituye al Inspector Boada, preguntando ella si descubrieron ya quién lo mató, sintiéndose confuso ante la pregunta.

Ella le dice que el forense llegó de Valencia cuando el cuerpo estaba ya en Alicante y recuerda que apareció, en efecto muerto junto a su coche, y, aparentemente debido a una sobredosis, habiendo ido ella a certificar la muerte, pero se dio cuenta de que los pinchazos eran recientes, hechos probablemente después de su muerte y piensa que ese hombre no se pinchó nunca.

Él le dice que el caso está archivado como un asunto de drogas, diciéndole ella que al examinar el cuerpo vio otro pinchazo más grande y profundo en el corazón.

Va al bar de enfrente de la comisaría, donde el comisario pasa más tiempo que en el despacho y lo recibe como un héroe por las detenciones, riéndose del otro, al que llama el "socialista", que se pegó un tiro en el pie.

A Expósito le extraña que no apareciera nada en la prensa pese a que tras la detención del día anterior aparecieron dos periodistas.

El comisario le cuenta que los detenidos eran israelíes y el asunto se maneja desde Madrid, en Interior y le dice que habló con Valencia y ya se habla de su ascenso, asegurándole que llegará a ser el Inspector de Primera más joven de la provincia.

Rafa, hijo de la dueña del bar invita al héroe a una segunda copa, y grita luego, levantando el brazo, "Arriba España", a lo que responden todos los presentes menos él, aunque el camarero lo repite por si no lo había escuchado.

Marica la recepcionista, le dice que retiró ya las cosas de Boada y había cosas que pensaba llevárselas a su viuda, pero le ordenaron que las tirara, animándole la chica a que se quede con la foto y a revisar su expediente antes de que se lo lleven, y le dice que era un buen hombre y que cuando llegó allí tenía ilusiones pero la vida le fue matando sin darse cuenta y le pide que no deje que ese sitio le cambie como a ellos.

En efecto, accede al expediente tras las palabras de Marica, viendo fotos e informes.

Le pregunta a otro policía qué relación tenía Marica con Boada, diciéndole que se acostaba con ella años atrás.

Recibe una llamada de su mujer y lo cita en un edificio y le dice que eso es su nueva casa. Tiene chimenea, dos baños, piscina comunitaria y una enorme terraza, preguntando él cuánto cuesta, diciendo ella que lo mismo que donde estaban antes, y que es cosa de su amigo Klaus, pues la inmobiliaria es de un amigo suyo como agradecimiento por lo que hizo.

Va a hablar con Klaus, que le explica que forman una comunidad pacífica que solo quiere pasar sus últimos días en paz, viendo cómo todos le saludan agradecidos.

Klaus le cuenta que su padre construyó ese hotel 30 años antes.

Le hace un regalo más. Un reloj de oro, que él se niega a aceptar, aunque Klaus insiste en que debe hacerlo, pues es un recuerdo, como si fuera una medalla.

Justo en ese momento se escucha una puerta y todos se ponen de pie y firmes, y solo se sientan cuando el hombre les hace un gesto con la mano para que lo hagan.

El hombre le dice que es un honor saludarle y le habla del mundial y brindan.

De regreso al hospital habla con Eva, que le dice que es una sustituta como él, que reemplaza a otro médico que estará de baja dos meses, explicándole él que tuvo acceso a una copia del informe forense de Boada y no tenía ningún estupefaciente en sangre, solo una mezcla de alcohol, parafina, benceno, metanol y plomo, diciéndole ella que eso es gasolina.

Le informa que la enfermedad de su compañero se ha extendido muy rápido. Que tiene un cáncer en fase terminal y le pide que la acompañe para informar a Juan de la enfermedad.

Eva le cuenta a Raquel, la periodista, que la primera vez que vio a Andrés le pareció un pobre hombre. Muy tímido y algo paleto, pero el día que tuvo que dar el diagnóstico a su compañero se dio cuenta de que no era como los demás. Notó el dolor que había dentro de él.

Cuando sale del hospital, Juan encuentra a Andrés revisando el coche de patrullo, contándole que le puso un turbo y lo revisó todo, extrañándole que el cuentakilómetros marque solamente 90 kilómetros, pues, dice, debe tener al menos 600.000, diciéndole Juan que él no sale del pueblo, contándole que se lo turnaban Boada y él.

Venancio, el mecánico les dice que Boada desaparecía una vez al mes tres días con él.

Al ve que Juan tiene un mechero del Charli's, como los de Boada, Venancio le dice que todos tienen uno, pero que para Boada era su segunda casa.

Van juntos al club y la dueña les sirve y les entrega varios billetes, indicando: "las bebidas y la vuelta", aunque ellos lo devuelven y le preguntan por Boada, contándole ella que se veía siempre con Miriam.

Andrés sube con ella, indicando la madame que invita la casa, aunque él solo quiere hablar, y la chica le cuenta que José Luis le llevaba siempre regalitos. "Polvos mágicos", aunque Boada no la probaba, solo tomaba alcohol, cocaína y pastillas.

Le muestra la foto de Jose Luis por si conoce a sus compañeros, diciendo ella que no, pero que la foto está hecha en la Plaza de San José en Bilbao y que José Luis iba mucho a Bilbao y traía de allí la droga, pero que solo le daba a ella, que no traficaba, pues le contó que esa mierda era solo para los gitanos.

Y, aunque él no quiere acostarse con la prostituta, aprovecha la invitación de la madame para que se acueste Juan con ella.

Juan sale feliz tras ello, aunque entonces ven que llegan Rafa y dos de sus amigos fascistas, que al verlos gritan, "Viva España", preguntándole Bofill a uno de ellos qué hace allí, aunque le responde mal. Le aclar luego que es su hijo.

Van luego hasta el lugar donde vive Juan, que es un barco, el Albatros.

Andrés le pregunta si Boada tenía algún lío con ETA, pues viajaba a menudo a Bilbao y traía heroína, contándole Bofill que Boada trabajó en Bilbao antes de ir allí y que la foto es de entonces y le asegura que a Boada no le interesaba nada ETA.

Dice luego que su cáncer es de callarse y ser un pringado y de obedecer y ayudarles a esconder la basura, tras lo que le dice a Andrés que no debería llevar ese reloj.

Regresa a casa ya de madrugada, diciéndole Lola que tienen una invitación de los alemanes para la fiesta de la primavera, que es un mes más tarde.

Acuden a la fiesta muy arreglados, diciendo Lola dice que deben relacionarse, encantada al ver lo bonito que es todo.

Pero de pronto él repara en que varios de los invitados llevan uniformes de oficiales nazis y le dice a Lola que tienen que marcharse, aunque ella le dice que no puede hacerle eso, y menos, cuando una de las alemanas se acerca y le indica que le gusta su vestido, diciéndole que se lo hizo ella porque antes de casarse era modista.

Les presenta luego a su marido, Jürgen, que le pregunta a Andrés si es el primer aniversario del Führer al que asisten, y le cuenta que se dedica al sector inmobiliario y se están expandiendo a Calpe, Altea y Benidorm y le aconseja que invierta en el ladrillo y le da una tarjeta de su empresa, Promosol.

De pronto Klaus, también con uniforme pide una canción a la orquesta, que todos cantan con entusiasmo, sintiéndose él muy incómodo, aunque Lola, incluso baila feliz, diciéndole él que deben marcharse, dándose cuenta entonces de que no está la niña.

Buscándola entra en la casa, donde ve un cuarto lleno de banderas y símbolos nazis y un gran retrato de Hitler.

Cuando sale la encuentra en las rodillas del jefe nazi que conoció el día anterior que le dice que deben cuidar de la rodilla de la pequeña, pues tiene una ligera osteomielitis.

Él se la arranca y la coge en brazos y coge a su mujer y le dice que se van ya.

Va luego hasta el barco de Bofill y le despierta, dándose cuenta entonces que tiene llenas las paredes del barco de fotos y noticias de los nazis.

Está el padre de Klaus, el fundador de los bungalós que fue un discreto funcionario de la Gestapo que acabó escalando puestos durante la guerra y llegó a jefe de transportes de las SS y mano derecha de Eichmann, responsable de la "solución final".

Le muestra luego una antigua foto de otro nazi que estaba en la fiesta y al que llaman Óscar, pero cuyo verdadero nombre es Otto Heckel, un pequeño Führer de las SS, condenado en Holanda a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad al ser el líder de los Tulipanes Negros que fusilaron a miles de personas en Ámsterdam.

Bofill estuvo anotando durante años cada entrada y cada salida, incluso sus reuniones, en una de las cuales aparece Fraga.

Andrés se fija en el hombre que cogió a su hija, que Bofill le confirma que es el pez gordo, el doctor Aribert Heim, uno de los tres nazis más buscados del planeta, pues ejerció el cargo en el campo de concentración de Mauthausen, igual que Mengele en Auschwitz, que utilizaba a los prisioneros como cobayas, y especialmente a niños, siendo conocido como Doctor Muerte y por los españoles como "El Banderillero" y le muestra un artículo donde un antiguo prisionero cuenta cómo el doctor explica cómo él y otras 29 personas fueron envenenados personalmente por Heim con inyecciones de gasolina aplicadas en el corazón.

Andrés le pregunta qué va a hacer con todo eso, diciéndole Juan que está esperando, pues la democracia no es todavía una cosa seria, pues siguen gobernando los mismos, aunque cree que las cosas cambiarán tras las elecciones.

Al salir de allí bebe, mientras camina por la playa de madrugada. Se quita su reloj de oro y lo lanza al mar y luego le dice a Lola que se irá a vivir con Juan hasta que muera, sin escuchar las objeciones de esta, despidiéndose de su hija mientras Lola le dice que si sale por esa puerta no debe volver.

Se hace acompañante de Juan mientras está ingresado, viendo abajo el duelo de una familia gitana, contándole Eva que en la última semana murieron dos chicos más por síndrome de abstinencia agudo, lo que llevó a uno de ellos a cortarse las venas, contándole que parece una limpieza étnica, y no lo entiende, porque parece que solo los gitanos consumen heroína en ese pueblo, diciéndole Andrés que porque se la regalaban a un precio muy barato y el que lo hacía ya no está, pues era Boada.

Se acerca a un descampado para hablar con algunos gitanos yonquis sobre Boada.

Ellos se muestran recelosos y no hablan, interrumpiéndoles una niña que les avisa de que ya están allí, acercándose al poblado, donde ven que llegan las grúas para derribarlo, observando que colocaron un enorme cartel de Promosol anunciando la construcción de una nueva promoción de viviendas.

Al ver lo mal que está uno de los yonquis decide llevarlo al hospital para que le den algo.

Eva le cuenta a la periodista que como Andrés iba casi todos los días a ver a su compañero se veían a menudo y un día él le propuso ir a tomar algo.

Fueron al barco de Juan, donde observaron las estrellas mientras fumaban, contando ella que al verlas piensa en que están mirando al pasado, diciendo él que cuando murieron sus padres, siendo él niño, miraba también hacia el cielo esperando verlos.

Le cuenta que no los conoció y se crio en Paracuellos, en Auxilio Social, aunque dice, gracias a ellos pudo estudiar mecánica e ingresar en la Policía.

Acaban haciendo el amor luego dentro.

Después de eso ella se fijó en las fotografías de los nazis, mostrándole Andrés el artículo donde explican los experimentos de Heim inyectando gasolina.

Concluyen que Boada trabajaba para los nazis. Conseguía heroína en los bajos fondos de Bilbao y la traía para enganchar a los gitanos y degradar el poblado y conseguir que el ayuntamiento autorizase el derribo de las chabolas y la construcción de una urbanización promovida por Promosol, y que los israelíes fueron a por alguno de ellos.

Acude al bar, lleno de gente para ver el primer partido de la selección española, y donde, como siempre, está el comisario, que le dice que le contaron que va preguntado por un caso cerrado y le advierte que debe dejar el asunto o se arrepentirá.

Cuando llega al hospital ve a Juan lleno de sangre por sus toses.

Ve llegar al hijo de Juan, pero al verlo a él se marcha, alcanzándolo Andrés, diciendo el muchacho que no había ido a verle, pues es un cobarde y un rojo, recordando él que habría dado un brazo por hablar con su padre 5 minutos.

Cuando su compañero, ya cambiado le pide que quite la información deportiva, ya que solo se habla del "hondurazo", viendo un documental sobre arañas donde hablan de la viuda negra, ocurriéndosele a él ver a la viuda de Boada.

Va con Eva al piso de Boada, que está en su misma urbanización, observando que está vacío. Andrés logra abrirlo, encontrando Eva en la basura restos de Fenobarbital, un hipnótico muy fuerte para la ansiedad y depresión en grandes cantidades, concluyendo que es una adicta, decidiendo buscar al psiquiatra que se lo recetaba, aunque en el pueblo no hay ninguno.

Tras enterarse van a una imponente urbanización donde les abre un muchacho en bañador que es puro músculo, recibiéndoles Rosario, la viuda de Boada en un diván, quejándose de haber contratado a un mayordomo tan guapo pero gay.

Le pregunta por qué tiene tanta seguridad en su casa y de quién tiene miedo.

Le pregunta si sabía que su marido trabajaba para los alemanes y le dice que piensa que ellos lo mataron y antes lo torturaron, observando que no parece sorprendida.

Ella dice que cambió y se convirtió en un hijo de puta porque ese sitio te cambia.

Andrés le pregunta si los alemanes pagaban tan bien como para comprar una casa así, diciendo que los alemanes solo les dejaron el apartamento y Klaus un reloj de oro, pero casi no pagaban y él se gastaba todo en putas y bebidas, asegurando que esa casa se la compró ella con sus ahorros y les cuenta que viajó dos meses antes a París adonde fue de compras.

Cuando regresa al hospital encuentra muy mal a Colombo, que le pide que no lo deje.

Le dice que sabe que si se apellida Expósito es porque estuvo en un orfanato y allí se encerraba a los hijos de los rojos que fusilaron, y que los alemanes son iguales, y por eso no puede dejarlo, tras lo que le entrega un cuaderno muy gordo donde le dice que está todo, nombre y fechas y quiere que todos lo sepan. Que cuando lleguen los socialistas será su momento, y le pide que le prometa que lo hará.

En el barco encuentra entre los recortes de Juan, uno en que anuncian el pago, por parte del Centro Wiesenthal de una recompensa a quien informe sobre el paradero de Albert Heim, contándole luego a Eva que los israelíes tenían un coche alquilado a nombre de una empresa de París, y recuerda que la viuda de Boada les habló de París, de, donde cree que volvió con los 70 millones de la recompensa.

Cree que Boada se cansó de no recibir todo lo que consideraba que merecía y les amenazó con delatarles a los judíos y cuando lo hizo lo mataron.

Asegura luego que él entregará toda la información de Colombo a París y gratis, aunque Eva le dice que le da miedo, diciendo él que no quiere irse del pueblo y no le gusta tenerlos cerca.

Cuando regresa del acantilado donde estuvo con Eva escucha disparos.

Para junto al Mercedes y, siguiendo el ruido de los disparos, llega hasta un claro donde ve a Rafa con el hijo de Bofill y otro amigo, haciendo pruebas de tiro, observando cómo se burlan del hijo de su amigo por su mala puntería, diciéndole que dispara igual que su padre, y luego le disparan a los pies haciendo que deba saltar mientras ellos se ríen.

Recibe un aviso por radio de que llamaron del hospital sobre Colombo.

Al día siguiente le entierran, acudiendo sus compañeros y su hijo.

Eva recuerda que la muerte de Juan le afectó mucho y se obsesionó con el caso.

Y el día de la final del mundial acabó todo.

Los alemanes estaban felices reunidos, esperando ganar.

Los fascistas, tras tomar unas pastillas, y ajenos a esa mundial también salen con intención de atacar a los aficionados italianos, acudiendo a un bar en que se reúnen estos y donde, casualmente está también Andrés, que ve cómo llegan, con la cara cubierta con pasamontañas y comienzan a disparar sus pistolas y metralletas.

Andrés, oculto tras una mesa, se lanza contra ellos y retiene al hijo de Juan, huyendo sus compañeros, por lo que, mientras los municipales se hacen con el retenido, él persigue a Rafa, que se oculta en un piso, bloqueando la puerta y consiguiendo huir hasta el coche.

Pero Andrés le persigue con el suyo, que en que instaló el turbo, logrando, gracias a ello alcanzar al Mercedes y ponerse a su altura, aunque entonces, un coche que venía por el otro lado le hace frenar y sale volando.

Pero Rafa no huye. Lo saca del coche y le muestra que tiene una jeringuilla y gasolina, confesándole que fue él quien acabó con Boada, pero que se dejó llevar por la emoción y fue demasiado deprisa, y el doctor le contó luego que tenía que ser muy lento.

Le clava la aguja y le pide que lo mire mientras lo hace, echando mano Andrés a su bolsillo trasero donde guardaba la navaja de Boada, que le clava en la pierna.

Con un tremendo dolor, Rafa sale hasta el coche para buscar una pistola, mientras, aún medio inconsciente, Andrés recuerda la promesa que le hizo a Bofill, logrando levantarse y detener al fascista, al que lleva al calabozo sin que Barea, que está en el bar pueda hacer nada.

Lo encierra en el calabozo, aunque cuando Rama lo llama rojo de mierda, entra en la celda y comienza a golpearlo.

Comenta Eva que no sabe cómo lo hizo, pero Andrés no tardó ni 5 minutos en hacer hablar al asesino, que confesó que el asesinato de Boada lo encargó Klaus, que le pagó con el Mercedes, y, de hecho, la documentación del alemán estaba en el coche y eso fue suficiente para conseguir una orden de detención.

Fue el propio Expósito quien detuvo al alemán que estaba viendo la final.

Raquel indica que, entonces resolvió el caso y acabó con ellos, diciéndole Eva que no. Que hubo un juicio, pero Andrés se quedó sin pruebas, pues incendiaron el barco.

Debido a ello, los asesinos, los fascistas del pueblo, fueron exculpados y salieron en libertad porque los alemanes contrataron al mejor gabinete de abogados de Madrid.

Ella, dice, le ayudó y le consiguió un abogado, un amigo que hizo lo que pudo, y fue a la salida del juicio cuando ella hizo alguna declaración y por eso salió en el artículo.

Andrés perdió su trabajo tras ello, y además, y lo que fue más duro, a su hija, pues la mujer se fue y desapareció sin decir adónde se iba.

Se despidió de la niña cuando se conoció la victoria del PSOE en las elecciones generales.

Eva piensa que, pese a todo fue una pequeña victoria para Andrés, pues la mayoría de los alemanes se sintieron amenazados y salieron del país.

Raquel le pregunta qué pasó entre ellos, contándole Eva que se fueron distanciando. Que le vio alguna vez tras el juicio, pero asegura no acordarse muy bien.

La realidad es que Andrés estaba en los coches de choque, durante las fiestas del pueblo, cuando vio a Klaus, feliz como si no hubiera pasado nada, sorprendiéndose al ver que llegaba Eva y lo saludaba cordialmente.

Cuando fue a buscarlo a él en los coches de choque, donde habían quedado, ya no estaba.

Eva dice no acordarse de mucho más. Que llegaron los socialistas y el cambio, aunque dice, no sabe qué cambió, diciéndole Raquel que para ella sí cambió, pues a los pocos días la nombraron jefa de Neumología en el Hospital de Alicante y llegó a directora del hospital.

Le agradece la entrevista y le dice que Andrés debió ser un hombre muy especial, diciéndole Eva que sigue en Denia. Que vive en el puerto y se dedica a arreglar motores de barcos.

Raquel coge su coche, parado frente a una pared donde lucen carteles de un partido fascista liderado por Rafa.

Raquel va hasta el puerto y consigue dar con Andrés, que está arreglando un motor y que le pregunta si puede ayudarla en algo, diciéndole la muchacha: "Hola, papá".

"Cada dos o tres generaciones, cuando se agosta la memoria y desaparecen los últimos testigos de las masacres anteriores la razón se eclipsa y otros hombres vuelven a propagar el mal" (Oliver Guez).

Calificación: 3
Te cuento la película