Te cuento la película

Emilia Pérez

Emilia Pérez (2024) * Francia / México / Bélgica

Duración: 132 min.

Música: Camille y Clément Ducol

Fotografía: Paul Guilhaume

Guion: Jacques Audiard, Thomas Bidegain, Léa Mysius y Nicolas Livecchi, (Novela: Boris Razon)

Dirección: Jacques Audiard

Intérpretes: Zoe Saldaña (Rita Mora Castro), Karla Sofía Gascón (Emilia Pérez / Juan "Manitas del Monte"), Selena Gomez (Jessica del Monte / "Jessi"), Adriana Paz (Epifanía Flores), Édgar Ramírez (Gustavo Brun), Mark Ivanir (Dr. Wasserman).

Rita Mora, abogada, escucha desde su casa la camioneta de los chatarreros mientras examina las pruebas de un asesinato para preparar la defensa, que, su jefe le indica, mediante una llamada, que se basará en la alegación de que fue un suicidio.

Se ve obligada a seguir sus instrucciones pese a que sabe que a la mujer la mató el marido, Gabriel Mendoza, su defendido.

Ensaya "El alegato" mientras hace la compra mientras se pregunta de qué hablamos hoy y ahora.

Acude a la sala donde se juzga a Gabriel Mendoza y escucha a su jefe defender el alegato que ella redactó, aunque no lo conoce tan bien como ella.

A la salida, Rita llama a su madre para contarle que ganaron y que su cliente quedó libre y sin cargos.

Mientras está en el baño recibe una llamada de una persona que le dice que a quien deberían aplaudir es a ella y le dice que tiene una propuesta para ella que la podría hacer muy rica y la cita en 10 minutos en el puesto de periódicos.

Ella se pregunta cuánto tiempo más agachará la cabeza y le dará su talento a su jefe, pues la deja sin tiempo para poder tener un romance y tener hijos y decide que, ya que no tiene nada que perder le merece la pena acudir a la cita.

Pero aparecen entonces dos tipos que la encapuchan y se la llevan en un coche que la lleva a un lugar desértico donde es introducida en un camión.

Allí vuelve a escuchar la voz del tipo que la llamó, que le pregunta si tiene miedo, y le asegura que no debería tenerlo.

Le pregunta si sabe quién es, y ella le dice que es Manitas del Monte.

Este le pregunta qué sabe de su situación, y ella dice que sabe que su negocio va bien y que su cartel arrasó con la Alianza del Norte, su competencia en el mercado de las nuevas drogas. Que cambió de apoyos políticos y las elecciones le dieron la razón.

Cuando le quitan la capucha, ella le pregunta en qué le podría ayudar, y él le dice que responder esa pregunta sería asumir que ella ya aceptó la misión y el secreto que conlleva, y ya no habrá vuelta atrás, pero que si lo hace recibirá una considerable suma de dinero que se transferirá en Suiza, las Caimán y otros paraísos fiscales.

Pone un contrato ante ella, que pregunta a qué se arriesga, a lo que le responde que a volverse rica. Lee su oferta, y que percibirá 2 millones, ante lo que dice que está bien y le pregunta qué quiere que haga.

Le responde que desea ser una mujer.

Rita le pregunta si quiere cambiar de vida o cambiar de sexo, pues ella es abogada, no cirujana, y Manitas le responde que para eso acaba de contratarla, para que encuentre uno bueno.

Ella le dice que eso puede tardar años, y entonces Manitas le muestra sus pechos y le explica que comenzó el tratamiento dos años antes y le recuerda que ahora ya no se pueden echar atrás ninguno de los dos y le pide que busque un lugar lejano, pues no puede ser ni en México ni en Estados Unidos y que sea alguien difícil de rastrear.

Rita se pone manos a la obra y busca en Bangkok un lugar que sea competente e intachable, pues su anterior abogado le hizo perder mucho tiempo.

Como los vuelos disponibles le supondrían mucho tiempo y tiene que acudir a una vista, acaba cogiendo un vuelo en que irá en primera clase aprovechado la VISA Infinite que le proporcionó Manitas.

Bangkok

Acude a una clínica donde se informa sobre las operaciones de cambio de sexo y pregunta por el protocolo, la técnica y los riesgos y número de operaciones y tiempo.

Le dicen que deberían hacerle mamoplastia, vaginoplastia, rinoplastia, laringoplastia y condrolaringoplastia para reducir la nuez.

Pregunta también cuánto le costaría operarse de las nalgas a ella. 4.500 dólares.

Aunque ahora dispone de dinero para comprarse ropa de más calidad, se ve abordada en su casa por Manitas, que le cubre la cabeza con una bolsa de plástico y le pregunta cómo va el asunto y le pregunta si cree que le paga para que vaya en primera clase, para pedirle luego que se apure, pues se le acaba el tiempo.

Tel Aviv

Realiza un nuevo viaje, esta vez a una clínica israelí.

Allí es recibida por el doctor Wasserman, que le dice que él solo se ocupa del cuerpo pero que el cambio de mentalidad es algo complicado y si él es un lobo, ella lo será también y por ello recomienda que cambie de identidad, pero ella le dice que un cambio de cuerpo es un cambio en la sociedad y eso cambia el alma y un cambio del alma cambia la sociedad y un cambio en la sociedad lo cambia todo, y que, cuando solo te han enseñado a matar es mejor que te dediques a bailar

Él le pregunta si puede conocerlo, a lo que le responde que solo si acepta operarle.

Wasserman viaja con ella a México, donde conoce a Manitas, aunque para ello deben aceptar llegar encapuchados.

Ella espera fuera mientras Manitas habla en su camión con el doctor.

Le cuenta que para ser respetado, Manitas debía ser más cabrón que el resto de cabrones en el vertedero y ya no puede más y que pensó incluso en quitarse la vida en múltiples ocasiones, pero que no es justo desaparecer sin haber vivido tu propia vida y le dice que él es su única esperanza para vivir su vida.

Fuera, una mujer, Jessi, pregunta a Rita qué hace allí.

Jessi le cuenta que es la mujer de Manitas y le pregunta si los va a sacar del país y los va a llevar a Estados Unidos.

Se libra de la conversación por la llegada de Manitas que dice que estaba tratando de asuntos de negocios con el hombre con el que estaba.

Rita observa a Manitas jugando al fútbol con sus hijos, que luego ríen con él y con su madre, felices.

Manitas contó al doctor que lo deseó toda su vida, desde niño aunque sabe que tiene que dejar muchas cosas atrás.

Rita le entrega a Manitas los nuevos pasaportes de la familia y le explica que siguió sus instrucciones y le da las cuentas bancarias tras programar y codificar todas las transferencias. Y le dice que Jessi y sus hijos vivirán como personas muy ricas en Lausana a la orilla del lago y ella los acompañará y los ayudará a establecerse.

Suiza

Algún tiempo después llegan Jessi y sus hijos a Suiza.

Ella, llorosa, le dice a Rita que allí no están en casa y que desea volver, aunque Rita le explica que es para protegerlos si vuelven los que van tras su marido y él quiere mantenerlos a salvo.

Pero ella pregunta por qué no pueden ir a casa de su hermana en Estados Unidos y pregunta cuánto va a durar, si unos meses y Rita le dice que tal vez más.

Le explica luego a Manitas por teléfono que fue muy difícil, pero que están a salvo.

Él le dice que disfrute, pues su misión terminó y ahora es rica.

Tras escucharlo, Rita llora y ríe a la vez.

En las noticias informan que los restos humanos encontrados en un almacén de Veracruz son, según su ADN de Manitas del Monte, del que pensaban que se había esfumado del país.

Jessi, al escucharlo, llora desconsoladamente.

Pero en realidad, Manitas está cubierto de vendas en el hospital y ríe y llora también.

Cuando finaliza el proceso ensaya cómo responderá cuando la llamen por su nuevo nombre, Emilia Pérez.

Cuatro años después. Londres

Rita come en un restaurante con un grupo de amigos.

Cerca de ella hay una mujer que le pregunta si es inglesa y ella le dice que no, que es mexicana, y la mujer que está cerca de ella le dice que ella es de Monterrey.

Se sientan juntas y Rita le cuenta que ella es de Veracruz. Que en realidad nació en la República Dominicana, pero que estudió en México.

Dice que no extraña México, pues siempre soñó con viajar y vivir en diferentes lugares.

Emilia le cuenta que está allí con Simon, que se encarga de sus asuntos. en Europa.

Ella conoce a Simon y de pronto se queda parada y parece atar cabos y la observa, y le pregunta entonces si es ella.

Asustada, Rita le pregunta si envió a alguien para buscarla y le dice que no, aunque Rita no cree que fuera por casualidad. Cree que fue a borrar el pasado y callar al último testigo molesto.

Emilia reconoce que no fue por casualidad. Ni por amistad, ni para contarle su vida.

Le cuenta que cambió de cuerpo y le dolió, pero que valió la pena, pues es feliz y le asegura que puede irse si lo desea y que tal vez algún día entenderá lo que es cambiar de vida y dejarlo todo atrás.

Le cuenta luego que fue a pedirle algo. Le dice que necesita que traiga a sus hijos de regreso con ella a México, pues no puede vivir sin ellos.

Rita viaja a Suiza y habla con Jessi y le explica que van a regresar a México y vivirán en casa de Emilia Pérez, una prima lejana en quien Manitas dijo que podrían confiar si le pasaba algo, y vivirán en su casa de las Lomas.

Ciudad de México

Emilia espera ilusionada la llegada de su familia, que llegan con Rita.

Abraza feliz a los niños y los besa, y luego lo hace con Jessi, a la que le dice que ahora ella es como su hermana.

Rita le dice que cogió habitación en un hotel y debe regresar a Londres y le dice luego que es un milagro que no lo haya reconocido y le pide que tenga cuidado con los niños y que deje de estarlos besando a cada rato, pues es su tía, no su madre.

Los niños se muestran tristes. No quieren ir a la escuela allí y quieren ir a esquiar.

Jessi tampoco está a gusto. Para ella es como una lujosa cárcel en la que estará tan cómoda que nunca huirá.

Dice que lloró a su marido y se ocupó de sus hijos, pero llama a Gustavo Brun para decirle que ya regresó porque ya no corre peligro y que lo hizo por él.

Rita vuelve a ver a Emilia en un bar. Emilia le dice que le pagará para que se quede allí sin necesidad de hacer nada, por lo que no entiende que prefiera ir a Londres.

Mientras hablan se acerca una mujer repartiendo afiches y les explica que busca a su hijo desaparecido.

Rita le pregunta luego si no siente remordimientos por lo que hizo Manitas y Emilio le dice que ya no sabe quién es Manitas, pero que sí piensa en ello y se arrepiente de muchas cosas.

Se lleva el cartel del muchacho cuando se marcha.

Emilia entra en la habitación de los niños y ve que su hija está despierta y va a ayudarle a dormir y la niña le dice que huele como su padre. Ella le pregunta si lo extraña y le dice que sí.

Le pregunta si prefiere que se ponga perfume y la niña le dice que le gusta su olor, pero no el perfume que se pone encima.

Emilia acaba llorando.

Junto a la cárcel central, Emilia habla con un sacerdote al que muestra el afiche que recogió en el bar el día anterior.

Dentro de la cárcel, el sacerdote pregunta a algunos presos si conocen al desaparecido.

Uno de ellos le dice, a cambio de dinero, que no lo reconoce, pero al ver qué día y dónde desapareció recuerda que tuvieron problemas y tuvieron que deshacerse de ellos en la antigua refinería de San Cristóbal.

Comienzan a excavar en el lugar indicado y lo desentierran.

La madre del muchacho, agradecida por poder enterrar a su hijo le besa las manos llorando. Asegura que en ese momento, y por vez primera, se amó a sí misma.

Le pregunta a Rita cuántos desaparecidos hay en el país, y esta le dice que decenas de miles y Emilia concluye que deben ayudarlos.

Cuando Rita se pregunta cómo, ella le dice que conoce a muchos arrepentidos dispuestos a hacer el bien, aunque Rita piensa que eso sería peligroso para ella, que le responde que será ella quien vaya a verlos como abogada.

Rita comienza, en efecto, a hablar con los arrepentidos que le hablan de diferentes asesinatos en lugares como Sinaloa, Tierra Caliente o Veracruz, aunque les advierten que a algunos los quemaban, los cortaban o los desmembraban, y algunos los enterraban, pero a otros los dejaban en el camino.

Recaba datos, lo más precisos posibles y los buscan.

Su acción trasciendo y Emilia Pérez se hace famosa por su labor con su asociación "La Lucecita" para dar esperanza a quienes no la tienen.

Le preguntan con qué dinero van a financiar la asociación y ella dice que con el suyo, pero que quienes lo deseen pueden contribuir con sus aportaciones.

Van a presentar los estatutos de la asociación, señalando que son una ONG sin ánimo de lucro y su objetivo principal es ayudar a las familias a encontrar a sus seres queridos.

La propia Emilia es la cara visible de la asociación, que se anuncia en televisión.

Cientos de familia buscan en la asociación una ayuda.

Jessi, entretanto, tiene una aventura con Gustavo.

Cuando regresa a casa, Emilia le pregunta cómo estaba con su marido, a lo que le responde que no sabe, aunque luego le dice que estaba loca por él.

Emilia le pregunta si él la quería a ella y le dice que no lo sabe, pero que después de tener a los niños nada era lo mismo y ella se sentía sola y cree que si no hubiera desaparecido habría hecho como todos. Se habría buscado otra mujer más joven y habría tenido hijos con ella, o quizá fuera la ella la que hubiera encontrado otro, a un tipo que era demasiado intenso pero al que paró.

Emilia le pregunta si no pensaron en fugarse, pero ella dice que fueran a donde fueran, Manitas los habría encontrado y los habría destrozado y dado de comer a los perros.

Entrevistan en televisión a Emilia y Rita se queja que cuando descuben las fosas comunes el Departamento de Seguridad y Protección Ciudadana no realiza ninguna investigación ni manda a nadie para ocuparse de los casos y Emilia denuncia que la policía judicial no tiene los medios suficientes.

Realizan una gala de beneficencia para recaudar dinero a la que convocan a ministros y diputados y gente de la Cámara de Comercio, pero también jueces corruptos, al gobernador al que colocó el cártel que compró los votos de los campesinos, pero también a narcos y maleantes, lo que no gusta a Rita, pues es dinero sucio.

Está incluso Gabriel Mendoza, que ahora tiene una nueva esposa.

Un día acude a ver a Emilia Epifanía Flores, que lleva una navaja en su bolso.

Le dice que le llegó una comunicación de que habían encontrado a su marido y le pregunta dónde está, a lo que Emilia le responde que en la morgue y le dice que lo siente mucho.

Epifanía comienza entonces a reír y luego llora.

Le explica a Emilia que pensaba que iba a estar allí su marido y tenía mucho miedo, pues la había dejado en paz durante 5 años y temía que hubiera reaparecido, pues la golpeaba, le robaba su dinero y la violaba, por lo que si no hubiera estado muerto lo hubiera matado y le cuenta que llevaba un cuchillo para hacerlo.

Emilia la abraza y luego le pregunta qué hacen con su marido, y le responde que tirarlo.

Le pregunta luego si es cierto que llevaba un cuchillo y se lo muestra, y Emilia le muestra su pistola y le pregunta si pueden volver a verse.

Va a casa de Epifanía y pasa la noche con ella, aunque se va temprano para poder estar con los niños antes de que despierten.

Se besan para despedirse y quedan para volver a verse.

Emilia se queja de que no sabe quién es, pues es medio padre, medio tía, pero también, y después de años sin amor se siente feliz de hacer el amor con amor.

Rita le dice a Emilia que le está ganando la vida a todos, pues ella antes trabajaba para hacer al rico más rico y al puerco más puerto, aunque Emilia le dice que todo eso es gracias a ella.

Jessi canta en un karaoke con Gustavo, que quiere quererse a sí misma.

Rita la ve besándose con él en el club.

Llega tarde y borracha a casa mientras Emilia juego con los niños.

Cuando ellos se van habla con Jessi, que le dice que se va a casar con Gustavo.

Emilia le pregunta si no le parece precipitado aunque ella dice que lleva 5 años esperando y encontraron una mansión en Polanco.

Emilia le pregunta por los niños y Jessi le dice que se irá con ellos, ante lo que, enfadada, Emilia le dice que si lo desea puede irse con su novio, pero que "mis hijos" se quedan aquí, y al escucharlo, Jessi le recuerda que son "sus hijos".

Emilia llora triste.

Envía a un hombre que ofrece a Gustavo 100.000 dólares para que se vaya al día siguiente de la ciudad o lo echarán a los perros.

Pero a pesar de todo, una noche Jessi se marcha con los niños y se lleva todo sin que nadie de la casa los viera.

Le envía un mensaje a Jessi pidiendo que la llame.

Llama luego a Rita para explicarle la situación.

Jessi ve que todas sus cuentas están bloqueadas

Ambos progenitores se quejan a Rita de que el otro se quiere llevar a sus hijos.

Rita le dice a Emilia que ya no puede manipular a la gente como en su otra vida.

A Jessi le dice que hablará con ella y lo solucionará y ella dice que el dinero es el de Manitas, su marido y no entiende cómo tiene acceso a sus cuentas y debe decirle que fue la voluntad de Manitas dejárselo a ella y a sus hijos.

Pero Emilia insiste en que quiere a sus hijos.

Rita acude a la oficina, donde tiene la oportunidad de conocer a Epifanía, que le dice que desde la conoció es como una quinceañera efusiva y radiante.

Epifanía le dice que Emilia le dijo de ella que era como su hermana, pues le cambió la vida y que ellas dos son sus únicas amigas.

Rita recibe de pronto una llamada de la policía. Le cuentan luego que asesinaron al conductor y secuestraron a Emilia.

Un hombre deja una bolsa en la oficina. Descubren que en ella hay un paquete con dos dedos de Emilia.

Y a continuación recibe luego una llamada en que le piden 30 millones.

Consigue que le dejen hablar con Emilia, que le dice que haga lo que le pidan, que no está allí por casualidad.

Rita llama a Ponchís, uno de los hombres de Emilia y le pide que vaya con ocho o nueve de los fuertes. Un grupo fuertemente armado y dispuesto a todo.

Incluso le dan a Rita una pistola.

Avanzan sus autos por un terreno desértico acompañada de la gente armada, que llegado a un punto toman otro camino con los faros apagados.

Quien la tiene secuestrada es Jessi, a la que Emilia le pregunta qué van a hacer con ella, que le responde que desea recuperar el dinero que le robó.

Cuando llega Rita con el dinero, en la casa apagan la luz y, con gafas de visión nocturna la ven y le piden que apague la luz del coche y disparan contra los faros para apagarlos.

Ella exige ver a Emilia para darles el dinero y deciden sacarla.

Pero gracias a sus gafas ven que no llegó sola y ven a sus acompañantes, por lo que comienzan a disparar, entablándose un tiroteo entre los dos grupos.

Dentro Emilia y Jessi deben agacharse para no ser alcanzados.

Emilia le dice a Jessi que la conoció cuando tenía 17 años y él estaba con Julianne, su hermana, pero era a ella a quien miraba, y un día la besó en la azucena y luego subieron para acostarse.

Ella pregunta quién le contó eso.

Emilia sigue. Dice que cuando se casaron le dio dos collares y cuando ella le dijo que había perdido uno, él sabía que en realidad se lo regaló a Julianne para que la perdonara.

Y recuerda que el día de la boda su familia les daba tanta vergüenza que los colocó al fondo de la iglesia.

Al escucharla contando todo eso, Jessi le pregunta quién es. Le responde que Emilia, pero Jessi dice que es Manitas.

Emilia le pide perdón y Jessi se lo pide a ella.

Deben huir y Gustavo se lleva a Emilia y la esconde en el maletero de su coche.

Jessi se pregunta que están haciendo mientras huyen y le pide a Gustavo que pare, y lo golpea para que lo haga. Y trata de obligarlo a hacerlo.

Él la golpea y Jessi le dice que llevan en el maletero a su marido, "Manitas" y le coge el arma a Gustavo y le pide que pare de nuevo.

Este da un frenazo y logra sorprenderla y quitarle el arma.

Pero siguen peleándose e incluso salen algunos disparos del coche. Y en medio de la pelea Gustavo pierde el control del auto que acaba volcando y poco después explota.

Rita ve el auto ardiendo sin poder hacer ya nada.

Recibe en casa de Emilia a los hijos de Emilia y de Jessi y les cuenta que su madre tuvo un accidente de coche y no volverá y que ahora ella se ocupará de ellos.

Unos días más tarde se celebra una procesión en que llevan en andas una representación de Emilia, a la que acude mucha de la gente a la que ayudó y en la que Epifanía canta a la mujer amada al ritmo de una orquesta.

Calificación: 3