Te cuento la película Te cuento la película
Portada Películas Años Directores Novedades
Falling
Falling

Falling (2020) * Canadá / Gran Bretaña

Duración: 112 min.

Música: Viggo Mortensen

Fotografía: Marcel Zyskind

Guion y Dirección: Viggo Mortensen

Intérpretes: Viggo Mortensen (John Peterson), Lance Henriksen (Willis Peterson), William Healy (John Peterson adolescente), Sverrir Gudnason (Willis joven), Laura Linney (Sarah), Terry Chen (Eric), Gabby Velis (Monica), Hannah Gross (Gwen), Bracken Burns (Jill), Ella Jonas Farlinger (Paula), Piers Bijvoet (Will).

Willis despierta a Gwen, en el coche para decirle que ya están en casa, a la que regresan con su bebé recién nacido, al que, al llegar a casa deben cambiar los pañales.

Mientras la mujer va a buscar algo para cambiarlo, Willis cuida a su bebé al que le dice que siente haberle traído a este mundo para que luego tenga que morir, rompiendo el niño a llorar en ese momento.

Años después John se despierta en el avión en que viaja con su padre al escuchar a este, que se levantó de su asiento y pregunta por Gwen a la que pide que baje del piso de arriba.

Él trata de calmarlo, pero cada vez grita más, despertando a los pasajeros que dormían.

Viene a su mente un recuerdo agradable. Cuando, siendo un niño de apenas 5 años lo llevó a cazar patos y le dejó disparar. Él lo hizo sin esperar y sin apuntar, pero con la suerte de que le dio a un pato tras lo que se lanzó al agua para recoger al ave.

Se lo muestran a la vuelta a su madre, que se siente sorprendida, observando que John se niega a soltarlo, bañándose incluso con él, con el que también se acuesta, aunque cuando se despierta ve que ya no tiene el pato a su lado.

Ve a su madre en la cocina quitándole las plumas al pato, que le dice, será su cena, ayudándole a desplumarlo y vigilando luego el horno mientras se hace el pato.

Cuando llegan al aeropuerto, y mientras esperan las maletas, Willis le dice a su hijo que se dejó las gafas en el servicio del avión, por lo que este debe regresar a buscarlas, mientras el anciano se queda observando a un grupo de mujeres árabes con Burka que llevan un bebé.

Cuando regresa de buscar las gafas, John ve que su padre no está ya donde lo dejó, por lo que se dirige a dos agentes para que le ayuden a encontrarlo, aunque después de un rato buscándolo recibe una llamada de su pareja que le dice que su padre está ya en casa adonde llegó en un taxi.

Está allí con Eric, su novio, que debe marcharse, pues tiene turno de noche en el hospital.

El viejo le pregunta por su hija, que, John le dice, está durmiendo, preguntando el anciano dónde está la madre, diciéndole John que Eric y él son su madre, ante lo que Willis le pregunta luego qué opina su hija de Eric, diciéndole que le quiere mucho.

Le pregunta luego qué clase de médico es su novio, recordándole John que no es su novio, que es su marido y que no es médico, sino enfermero.

Recuerda cómo unos años más tarde, con 10 años, y ya con su hermana en el mundo, podía ver a su madre llorando.

Al día siguiente el abuelo habla con Mónica, su nieta, a la que le dice que no debe preocuparse, pues todos mojaron alguna vez la cama, y que su padre incluso se cagaba porque creía que había un monstruo viviendo debajo de la suya y por eso no se levantaba para ir al lavabo.

Él recuerda que era por una historia de miedo que contaban en la escuela, recordando Willis que acabaron por colocarle el colchón en el suelo.

Le pregunta a Eric de qué parte de Japón es, contándole Mónica que es chino y hawaiano por parte de madre, regañándole John por hacer cada vez que va, la misma pregunta.

John recuerda un cumpleaños, en que su madre preparó todo, y cuando le pidió a su marido que apagara el cigarrillo y le ayudara, él dijo, delante de todos los invitados que era su casa y que le gustaba relajarse allí, antes de irse fuera dejándolos en vergüenza.

Por la noche el padre le pide un whisky y que le acompañe, aunque él no bebe.

Además el viejo enciende un cigarrillo, pidiéndole John que salgan fuera, pues Eric y él no dejan que se fume en su casa, optando el anciano por apagarlo, tras lo que le pregunta si votó a ese negro, mientras señala una foto de Obama que tienen.

Le pregunta luego si en el ejército sabían que era marica, diciendo él que entonces ni siquiera él estaba seguro.

Le dice luego que hay mucho marica trabajando en las compañías aéreas.

John le dice que se levantarán pronto para visitar casas.

El hombre no parece saber de qué le hablan, diciéndole John que ha ido para eso a California para buscar un casa, diciendo el padre que no piensa vivir en ese agujero, pues California es para chupapollas y quemabanderas.

John recuerda que fue él quien le pidió que fuera a buscarle porque ya no podía arreglárselas en la granja y que quería vivir cerca de él y de Sarah.

El viejo le pregunta si Sarah se fue con su madre a comprar tonterías de mujer, pues tiene que ir al colegio al día siguiente, recordándole John que Sarah vive en Ventura con su familia y el domingo irá a cenar con ellos.

El viejo le dice que lo que pasa es que él odia a la familia y su hogar.

Recuerda el momento en que su madre se los llevó a él y a Sarah en un taxi, dejando a Willis.

Le dice a John que sabe que él y su hermana quieren aprovecharse de él pensando que ha perdido la cabeza, pero que no es así.

Le pregunta luego si le cortaron las alas y ahora es un ama de casa, diciendo él que ha pedido vacaciones esa semana para ayudarle a mirar casas, pero que aún pilota y le dice también que se prometió a sí mismo no dejarse llevar por sus provocaciones y no ponerse a su nivel.

El hombre le dice que no parece marica, que si está seguro de serlo, a lo que no le responde.

Recuerda que su padre comenzó a salir con Jill una joven que trataba de ser amable con ellos, aunque, en plena adolescencia, John y Sarah se quejaban por todo. No le gustaba, cuando iban de vacaciones dormir en una caravana, se quejaban de que los gofres no eran caseros y por no poder llamar a su madre, proponiéndole su padre, a cambio, que le envíen una postal.

John va con Eric, Mónica y su padre a ver una exposición de Picasso, en la que el anciano se burla de su pintura, aunque recuerda que a su mujer le gustaban esas "mierdas" e iba con sus amigas dos veces a la semana a clases de arte, hasta que, recuerda John, se lo prohibió él.

Siguió con la misma actitud desafiante con su padre, recordando que si aquel pedía pastel de carne para todos, él pedía otra cosa y se enfadaba con él.

Mónica le pregunta a su abuelo qué dijo la abuela al morir, aunque ninguno de ellos lo sabe, pues no estaban con ella.

Willis indica que quiere ir al servicio, pero al salir se aleja y va hasta la playa, sentándose en la misma, donde fuma y recuerda buenos tiempos de cuando era más joven.

La marea comienza a subir y de pronto el agua comienza a cubrirlo y avanza hacia dentro, mientras las olas lo van alcanzando.

Al día siguiente recuerdan mientras comen, ya con Sarah y sus hijos, que los policías fueron muy amables cuando lo encontraron, gracias a Mónica, el día anterior.

Willis recuerda que su madre cuidó de los abuelos hasta el fin de sus días, aunque Willis se queja porque eso supuso que lo dejara solo cuidando la granja, aunque Sarah le recuerda que no estaba solo, pues mientras Jill, no su madre, cuidaba de los abuelos, estaba todavía ella con él y cocinaba y limpiaba, siendo aquel el año en que John se graduó como piloto militar y lo destinaron a Alemania.

John recuerda que aquel año pasaron la Navidad en la granja porque Jill estaba cuidando de los abuelos y ella recuerda que se pasó las vacaciones patinando con unos patines enormes que le compró su padre porque no tenían otros en la tienda.

El abuelo le pregunta a su otra nieta, Paula, si le molesta el piercing de la nariz al hurgársela, tras lo que le pregunta si es una moda idiota o un rollo de lesbianas, preguntando ella si no pueden ser las dos cosas.

Su otro nieto, Will, le pregunta por qué siempre está regañando cuando se reúnen, metiéndose luego con él para preguntarle por qué se tiñe el pelo de azul, preguntándole si va a hacerse marica, asegurando que si su abuela viviera estaría horrorizada.

Paula dice que su abuela se casó con el abuelo Michael para huir de ese "cerdo", diciendo el viejo que ese hombre no era abuelo de nadie, que era solo el hombre con el que se acostaba la zorra de su abuela, que le recuerdan, está muerta.

El abuelo recuerda que su padre era un hijo de perra, diciendo Will que de tal palo tal astilla, lamentando que trate a su madre y a todos como una mierda, tras lo que se marcha, llamando a su abuelo gilipollas.

John, recuerda cuando, cabalgando con su padre, este le decía que parecía una chica, y le pidió que se cortara el pelo, asegurando él que no lo haría, recibiendo una colleja de su padre, lo que le hizo enfadarse. Se alejó de él y luego volvió corriendo junto a él y lo empujó, estando a punto de hacerlo caer, tirándolo luego su padre a él del caballo.

Sarah dice que trajo las fotos de Jill, recordando que hacía fotos de cada lugar al que iban y escribía al pie el lugar y las fechas. Dicen que era una santa y al final hablaba de él constantemente, repitiendo lo mucho que le quería.

Pero Willis recuerda que ponía la radio a todo volumen para que no escuchara cuando hablaba con otro, antes de dejarlo, pues ella también lo odiaba, como todos ellos.

Al día siguiente, John lleva a su padre a una revisión médica. 5 años atrás le extirparon 10 centímetros de colon y desde entonces no le han hecho ninguna colonoscopia. El doctor le dice que tiene la próstata hinchada, y que deben hacerle una colonoscopia lo antes posible.

Pero Willis dice que no se quedará allí y tiene un ataque de ira, por lo que John decide llevarlo de regreso a su granja, siendo operado unos días después de cáncer.

Mientras ve la nieve, Willis recuerda que nevaba cuando se casó con Gwen.

Tras varios días de ingreso, cuando salen, Willis se niega a comer sano, lanzándole, enfadado, los huevos a la cabeza a su hijo, al que le dice que esa es su casa y que hará lo que quiera, y que él se puede ir a California.

John recuerda otro día de caza con su padre en su adolescencia. Entonces, pese a tener un ciervo a tiro, no llegó a disparar.

Allí solo tiene la ayuda ocasional de Danny, su vecino, aunque Willis le dice que solo le ayuda porque se siente culpable por haberse llevado a Jill, que pasó sus últimos años con él.

John debe recordarle que tanto su madre como Jill murieron ya.

Su padre le pide ayuda para levantarse y al hacerlo aprovecha para abofetearlo, respondiéndole él esta vez, golpeándolo.

El hombre recuerda que su hermana y él siempre se pusieron del lado de ella sin darle a él el beneficio de la duda.

John le regaña. Le dice que no escucha a nadie. Que no sabe ni en qué día vive ni distingue entre quiénes están vivos o muertos ni deja que le ayuden y nada le complace.

Que tiene miedo de vivir y de morir y nunca dijo lo siento ni te quiero.

Él dice que no hace falta decir esas cosas, diciéndole John que nunca dijo que lo sentía porque es un cobarde y que ni siquiera quiso ir a ver a su madre cuando estaba agonizando.

Solo entonces Willis rompe a llorar al recordar a Gwen y debe tranquilizarlo.

Willis recuerda al policía que le contó que el coche de Gwen quedó parado en una intersección y no pudo esquivarla un camión, muriendo Michael al instante.

Fue a buscar a Sarah, aunque le dijo al policía que no iría por el hospital a ver a Gwen.

John le explica que ha pedido a la hermana de Danny Ward, que va a limpiar cada dos semanas, que vaya un par de veces cada semana para hacerle la compra, controlarle la medicación y lavarle la ropa, pues él tiene que regresar a California.

Ya de regreso en su casa, ve que su hija tiene el reloj del abuelo, contándole ella que se lo regaló él, diciéndole él que es una chica afortunada, diciendo ella que son amigos.

De regreso al trabajo, recuerda los buenos tiempos en que sus padres todavía se amaban

Willis cae frente a la cuadra sobre la nieve, recordando mientras está allí una noche en que hizo el amor con su mujer junto al río, diciéndole esta que era muy feliz.

Calificación: 3
Te cuento la película