Frenético
Frantic (1987) * Francia / USA
También conocida como:
-
"Búsqueda frenética" (Hispanoamérica)
Duración: 120 Min.
Música: Ennio Morricone
Fotografía: Witold Sobocinski
Guion: Roman Polanski, Gérard Brach
Dirección: Roman Polanski
Intérpretes: Harrison Ford (Dr. Richard Walker), Emmanuelle Seigner (Michelle), Betty Buckley (Sondra Walker), John Mahoney (Williams), Jimmie Ray Weeks (Shaap), Yorgo Voyagis (Secuestrador), David Huddleston (Peter), Alexandra Stewart (Edie), Gérard Klein (Gaillard).
El prestigioso cirujano de San Francisco Richard Walker llega a París con Sondra, su esposa para participar en un congreso médico, y para volver a visitar la ciudad en la que pasaron su luna de miel.
Llaman a sus hijos para decir que están bien y el hijo les cuenta que alguien llamó y preguntó por su madre, aunque no dejó su nombre.
Se dan cuenta que, por error Sondra cogió una maleta que no era la suya.
Mientras Richard se ducha dispuesto a pasar un día relajado, Sondra sale de la habitación tras recibir una llamada telefónica.
Cuando Richard sale del baño Sondra no está, aunque no se inquieta e incluso se duerme, debido al efecto del jet lag, aunque al ver que pasa el tiempo se pone nervioso y busca a su mujer primero por el hotel, donde tanto el director como el encargado de seguridad del hotel no le pueden ayudar.
Busca luego fuera. Va a una floristería y luego a un bar donde pregunta si alguien la vio. Allí un borracho, a cambio de su consumición le dice que dos amigos vieron cómo introducían a una mujer en un coche contra su voluntad, y descubre en aquel lugar una pulsera con el nombre de su esposa.
Acude a comisaría para denunciar su desaparición, aunque no se lo toma demasiado en serio, pensando que pudo marcharse voluntariamente con algún antiguo amor.
Tras enterarse de que el recepcionista que estaba el día anterior está en el gimnasio acude a interrogarlo, y este le confirma que vio a su mujer salir del hotel con un hombre que la abrazaba por los hombros.
Acude tras ello a la embajada americana, para denunciar su secuestro, aunque tampoco allí le hacen caso, al dar por sentado que se trata de un asunto de cuernos.
En el hotel les indican que fueron los de la compañía aérea a recoger la maleta que se llevaron por error y que subirá un conserje a recogerla para su devolución.
Comienza a sospechar que la maleta que cogieron por error tiene la clave del enigma, por lo que decide abrirla, aunque no encuentra nada más que ropa y otros enseres que nada le dicen del motivo de la desaparición de Sondra.
Llama su atención una caja de cerillas de un pub, el Blue Parrot, en la que está anotado un nombre, Dédé y un teléfono.
Marca el número que venía en la caja de cerillas, aunque salta el contestador automático y deja un mensaje para pedir que le llame.
Por la noche acude al pub para tratar de hablar con Dédé, aunque le dicen que Dédé lleva varios días sin ir.
Al escucharlo, se dirige un tipo a él, un chico negro que le dice que él puede proporcionarle lo mismo que Dédé, "La dama blanca", que él piensa es su mujer, aunque enseguida comprobará que trata de venderle cocaína.
Paga al camello por la coca y por la dirección de Dédé.
Va a casa de este, donde al llamar no le abren, aunque comprueba que la puerta está abierta, por lo que entra, aunque tampoco le responde nadie, y ve, al llegar a la cocina a un hombre asesinado.
Llama alguien al teléfono y salta el contestador, y recuerda que él también grabó un mensaje, y decide llevarse la cinta.
Cuando llega al hotel le dicen que hubo varias llamadas, pero no dejaron recado.
Pide al recepcionista que le acompañe a su habitación, donde encuentra todo revuelto y desordenado, aunque le pide que no llame a la policía.
Le pone la cinta con el mensaje anterior al suyo, donde una mujer, Michelle, dice que llegó bien y le espera esa noche en el Blue Parrot y le pide que no olvide su dinero.
En una segunda llamada le dice que dejó la maleta en la consigna automática y no tiene nada que ponerse, ni las llaves, que estaban en la maleta.
En la tercera le dice que le esperará en el Blue Parrot hasta el cierre y luego irá a su casa si no aparece.
Él decide regresar a casa de Dédé y espera allí hasta que llega la chica de madrugada.
La ve subir al piso y entrar, al ver la puerta abierta, y, tras descubrir el cadáver de Dédé sale asustada.
La retiene y le pregunta dónde está su mujer, aunque ella no parece saber de qué le habla y ella le pregunta a su vez por qué mató a Dédé.
Él le muestra la caja de cerillas y ella comprende que él tiene su maleta y le dice que ella hizo el trabajo y él le dice que ella se equivocó de maleta, ante lo que, asustada, ella dice que debe recuperarla y que deben marcharse de allí enseguida.
Él le pide su billete del avión de esa mañana, que ella dice tiene en su casa, a la van en el coche de ella, que debe entrar después de saltar por una ventana hasta el tejado, ya que se dejó las llaves en la maleta.
Busca su billete, que encuentra en la basura con la indicación del número de la maleta.
Ella cree que él está con la gente que la siguió esa mañana, pero él dice que no es así, pero escuchó sus mensajes.
Ella le dice que ya no puede recuperar la maleta, aunque él le aclara que no desea encontrar la maleta, sino a su mujer.
Que esa mañana, en la maleta no encontraron lo que buscaban, pero estaba el nombre de su mujer y su teléfono y fueron al hotel y secuestraron a su mujer.
Ella dice que la contrató Dédé, pero no sabe quién contrató a Dédé, aunque Richard le asegura que Dédé estaba muerto antes de esa mañana.
Le pregunta qué traía de San Francisco, y ella le dice que algo de droga, aunque no sabe de qué tipo.
Van tras ello al aeropuerto y van a las oficinas de la TWA para recuperar la maleta que él devolvió en el hotel.
Ve pasar a varios gendarmes con perros y teme que detecten la droga, aunque ella le dice entonces que no es droga.
Coincide entonces en el aeropuerto con varios compañeros que van también al congreso, aunque un día más tarde, y que, al verlo allí con Michelle dan por sentado que se trata de una amante.
La chica aprovecha que él va a ayudar a sus amigos con sus maletas para marcharse con la maleta que acaban de recuperar, aunque él la persigue por el aparcamiento y la alcanza en la barrera de salida, debido a que ella no tenía dinero.
Ella, que cogió la cocaína que él compró antes al camello y que se le había caído en el aeropuerto, la prueba, aunque él se la quita y la tira por la ventanilla.
Van hasta el hotel y él la despide, aunque ella dice que no se irá sin más, pues quiere también la maleta, por lo que suben a la habitación tras pedir el desayuno.
Richard decide pagar a la chica el dinero que le faltaba por cobrar para no tener que estar más con ella y ocuparse él solo de la maleta.
Aparecen entonces, junto con el director del hotel y el encargado de seguridad, los agentes de policía que el día anterior no le hicieron caso alguno en comisaría.
Él le entrega a Michelle el dinero prometido para que se vaya, aunque ella solo coge la mitad a cambio de que le deje seguir con él, pues no desea acabar como Dédé, y él le promete que irá a su apartamento cuando acabe.
Para que los policías le dejen marchar, él simula que era solo una prostituta.
Él dice a los policías que no desea presentar ninguna denuncia. Que fue él quien organizó ese revuelo en la habitación tras una discusión con su esposa porque él buscaba su agenda, pues ella tenía, en efecto, un amigo en París.
Como el conserje les mencionó que le mostró una cinta para que se la tradujera, de un tal Dédé, le dicen que encontraron a un hombre con ese nombre, muerto.
Cuando se marchan abre la maleta de nuevo, aunque sigue sin encontrar nada, por lo que se fija en una pequeña representación de la estatua de la Libertad.
Llama a sus hijos, que celebran una fiesta y les dice que se lo están pasando muy bien.
Acude luego a casa de Michelle con la maleta, aunque tras la puerta escucha a unos hombres que la amenazan.
Decide entrar por la ventana, como hizo ella la noche anterior, y sale al tejado donde está a punto de caerse, por lo que debe agarrarse a una antena, pero la maleta se le engancha y caen las cosas que había en ella.
Decide dejarla allí y continúa, esta vez descalzo para no resbalarse tanto, agarrándose a las chimeneas. Hasta llegar a la claraboya desde donde escucha cómo dos hombres la interrogan.
Le dicen que vieron cómo en el aeropuerto de San Francisco se le acercó un hombre que le entregó una estatua de la Libertad en miniatura, que le preguntan dónde está, a lo que ella les responde que la dejó en la maleta que colocó en la consigna automática, aunque, les dice, en realidad no estaba en la maleta que cogió, sino en otra.
Escuchan entonces a Richard, que, desde la cama, y desnudo, llama a Michelle haciéndose pasar por su amante, y pide a los dos hombres que la interrogan que se marchen, y consigue que lo hagan, aunque antes recibe un golpe de uno de los hombres, que le deja sin sentido.
Cuando lo recupera ve que está en un barco en el Sena, donde un grupo que lo ignora ensaya con su banda.
Michelle le dice que su mujer telefoneó dos veces al hotel y que volverá a hacerlo a la 1.
Van hasta el hotel, al que llega justo cuando suena el teléfono, al que no llega, aunque hay una segunda llamada y un hombre le pregunta dónde está, aunque en vez de responder él pregunta dónde está su mujer, a la que ponen para que pueda comprobar que está viva.
Él pide que no le hagan daño y les dice que tiene lo que ellos buscan.
Lo citan en un parking al que le piden que acuda sin hacer tonterías, pues de lo contrario no volverá a ver a su mujer.
Michelle le ayuda a recuperar la estatua del tejado de ella, del que ella está a punto de caer y la estatua se le acaba cayendo al patio y se rompe.
Tras ponerle cinta adhesiva, acuden al lugar donde quedaron y le pide a Michelle que se esconda con la figurita hasta que él se lo diga.
Llegan dos coches en el primero de los cuales está su mujer y le piden la estatua para no acabar con ella, por lo que llama a Michelle para que lleve la figurita, aunque ella les dice que se la dará cuando le entreguen su dinero, y Richard no entiende lo que hace.
Aparecen entonces desde el segundo coche los hombres que interrogaban a Michelle en su piso y se entabla un tiroteo, tras el que los ocupantes del primer vehículo, con su mujer huye, y acaban con los ocupantes del segundo.
Michelle y Richard suben en ese segundo coche, aunque debe conducir desde el asiento del copiloto, al estar el conductor muerto todavía en su asiento.
Debido a los atascos de la ciudad, los pierden.
Llama luego a la embajada americana para denunciar el secuestro de su mujer para conseguir un aparato electrónico.
Michelle cogió la cartera al muerto del coche donde había 2.000 francos y unas tarjetas de una sala de fiestas, "A Touch of Class", un lugar, que le dice Michelle está lleno de gente mayor, sobre todo árabes ricos y griegos.
Llega entonces el embajador americano que le dice que deben reconocer que tenía razón, y que el objeto por el que secuestraron a su mujer es un peligroso dispositivo que se utiliza para la separación de misiles y capaz de hacer detonar ingenios nucleares.
Richard les pregunta quiénes fueron al apartamento de ella y le dicen que probablemente eran de los suyos.
Michelle se hace con el ingenio y tras rociar a los dos encargados de la embajada con un espray huyen juntos, aunque también Richard está ciego y no puede ver.
Regresan al barco, y ella esconde en un bote de café el detonador.
Acuden juntos a la sala de fiestas A Touch of Class, elegantemente vestidos.
Allí, Richard insiste a un camarero para que compruebe si aceptan la American Express, sabedor de que al ver su nombre, el encargado sabrá quién es.
Coinciden en el local con varios médicos más de los que acudieron al congreso que reconocen a Richard con el que ya estuvieron en otra reunión en El Cairo, que le dicen que echaron de menos su conferencia, ya que no acudió.
Los libera de ellos Michelle, que pidió que pusieran la música de Grace Jones que Richard ha escuchado repetidamente desde que llegó a París, tanto en el coche de Michelle como en la fiesta de su hija.
Lo saca a bailar con ella, aunque no puede seguir su sensual ritmo, ante el que se siente confundido y extraño.
Finalmente aparece el dueño del local, que le dice que aceptan American Express.
Le entregan la documentación del hombre muerto, que su interlocutor achaca a los israelíes.
El hombre propone volver a realizar el intercambio, aunque Richard le dice que esta vez será él quien decida cómo lo harán.
Desde el barco, fondeado frente a la estatua de la Libertad francesa, llama y les cita a las 5 en el puente cercano a la estatua y se marcha antes de que despierte Michelle, a la que deja el resto del dinero que le prometió.
Mientras espera en el puente llega Michelle, muy enfadada, que le dice que rompió su promesa de llevarla con él y le devuelve el dinero. Él le responde que es muy peligroso y no quiso involucrarla.
Ven que se acerca una lancha con Sondra y bajan hasta la orilla para realizar el intercambio.
Él les muestra el detonador y el árabe le pide que se lo dé a Michelle, aunque él exige que antes le devuelvan a su mujer.
Las dos mujeres se cruzan y Sondra corre a los brazos de él.
Pero al llegar a la lancha, Michelle pide a los árabes que le den los 10.000 dólares que le deben, o tirará el detonador al río, aunque le dicen que no llevan nada, y la cogen del tobillo y la tiran, y cae el detonador, momento en que, desde lo alto del puente les dan el alto los dos hombres que frustraron el intercambio anterior, y se entabla de nuevo un tiroteo.
Muere uno de los árabes, y el otro coge a Michelle como rehén.
Richard decide actuar y sorprende al árabe por detrás y libera a Michelle a la que pide que se marche, aunque ella se queda y le ayuda. Le muerde la mano al hombre y consigue que suelte su arma.
Richard y él se pelean, y el árabe saca una navaja, aunque recibe un disparo desde arriba que salva la vida de Richard.
Pero el hombre, que no murió, recupera su arma y alcanza a Michelle, que consigue llegar hasta Sondra.
Richard trata de ayudarla y le dice que se pondrá bien. Y mira su herida.
Antes de perder el conocimiento Michelle mete el bolsillo de su chaqueta el detonador y le pide que no la deje sola, aunque muere de inmediato.
Llegan los dos agentes americanos que acabaron con los árabes, y, enfadado por todo lo ocurrido por culpa de esa pequeña pieza que encuentra en su bolsillo, decide lanzarla al Sena en vez de entregársela.
Coge luego en brazos a Michelle y se la lleva.
En el taxi que les lleva de vuelta abraza a su mujer y le dice que la quiere mientras llora.