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Fue la mano de Dios

È stata la mano di Dio (2021) * Italia / USA

Duración: 130 min.

Música: Lele Marchitelli

Fotografía: Daria D'Antonio

Guion y Dirección: Paolo Sorrentino

Intérpretes: Filippo Scotti (Fabietto Schisa), Toni Servillo (Saverio Schisa), Teresa Saponangelo (Maria Schisa), Luisa Ranieri (Patrizia), Massimiliano Gallo (Franco), Renato Carpentieri (Alfredo), Marlon Joubert (Marchino Schisa), Betti Pedrazzi (Baronessa Focale), Biagio Manna (Armando), Ciro Capano (Capuano).

"Yo hice lo que pude. Creo que tan mal no me fue" (Diego Armando Maradona)

Patrizia espera el autobús cuando para junto a ella un lujoso coche y el ocupante de este la llama por su nombre y se ofrece a llevarla a su casa con su chófer, y le dice que es San Genaro - patrono de Nápoles -, y, aunque se muestra recelosa, el hombre le dice que sabe que no puede tener hijos y que él le explicará cómo puede tener un hijo con su marido, Franco.

Al ver que sabe tanto de ella accede a subir con él, que, antes de llevarla a su casa, la lleva a un edificio casi en ruinas, donde ve que hay un niño vestido de monje, que identifica como el munaciello - monjecillo -, un espíritu al que se atribuyen poderes, que le mete dinero en el bolso, pidiéndole el sante que se incline para besar la capucha, pues le dará buena suerte, diciéndole tras ello el santo que ahora podrá tener todos los hijos que desee.

Cuando llega a su casa, Franco, su marido le pregunta dónde estuvo, diciéndole ella que el autobús tardó dos horas en pasar, pero él, al ver el dinero en su bolso le dice que lo ha vuelto a hacer y la golpea y la llama puta, por lo que se encierra en la habitación, desde la que llama a su hermana María pidiéndole que vaya deprisa, pues Franco la quiere matar.

María va con Saverio, su marido, y con Fabietto, su hijo menor, juntos en la moto.

Encuentran destrozos en la casa por la pelea y Maria le pregunta qué hicieron, diciendo Franco que la puta lo volvió a hacer, contando Patrizia que no es cierto. Que la paró San Genaro, la llevó con el monjecito y le dio 200.000 liras y que lo hizo para darle un hijo.

Ven la puerta de la habitación destrozada y a ella sangrando por la nariz, quedándose mirándola su cuñado y su hijo, ya que muestra uno de sus pechos.

Saverio habla con su cuñado y le dice que no es una puta, que está trastornada por no poder tener hijos y está deprimida, terciando Fabietto, que dice que tal vez es cierto que vio al monjecito, aunque ningún otro cree esa fantasía.

Encima de los Schisa vive la Baronesa Focale, que desde que se quedó viuda no deja entrar a nadie. Su marido fue un prestigioso ginecólogo, aunque ella no le dejaba salir más que el sábado 20 minutos, para echar la quiniela.

Empieza a rumorearse en la ciudad que irá Maradona a jugar al Nápoles, aunque su padre cree que eso es imposible, no cree que vaya a dejar un club como el Barcelona para ir, según dice, a esa mierda de ciudad.

Les visita la Baronesa Focale, su vecina, cuando se entera de que se están haciendo un apartamento con jardín en Roccaraso.

Realizan una salida al campo para una comida, donde Maria les entretiene haciendo malabarismos con las naranjas.

También podrán conocer al novio de Luisella, la hermana de Saverio, que se burla de ella, pues no entiende cómo a sus 42 años y con lo fea que es consiguiera un novio.

Marchino, el hermano de Fabietto quiere ser actor y aprovecha que Fellini va a buscar extras en la ciudad para tratar de conseguir trabajo.

Vuelven a comentar el asunto de Maradona, que no creen la mayoría, aunque el viejo tío Alfredo asegura que si Maradona no va al Nápoles, se suicida.

Cuando llega el novio de Luisella, un niño con los prismáticos lo divisa y asegura que es cojo, lo que Saverio va a comprobar y comentan que es feísimo.

Cuando llega la pareja deben hacer esfuerzos para no reírse. Ven que además de cojo es un hombre muy mayor que tiene la traqueotomía, por lo que su voz suena metálica.

Se presenta como Aldo Cavallo, y les cuenta que es carabinero retirado y repostero aficionado y les asegura que tiene buenas intenciones, que quiere casarse con Luisella y hacerla feliz para siempre, diciéndole Saverio que para siempre será hasta Navidad, pues tiene 80 años.

Le deben aclarar que está de broma, aunque el hombre aclara que tiene 70 años y no bebe ni fuma.

Geppino les invita a ir a su barco, bañándose todos menos Aldo y Patrizia, que se queda tomando el sol y que, al ver que Aldo no para de hablar le pide que le deje la maquinita con la que habla, a la que le quita la pila y la tira al agua para que no vuelva a hablar.

Luego, cuando todos suben al barco se quedan mirando el escultural cuerpo de Patrizia, que toma el sol totalmente desnuda, diciendo Franco que está loca y es puta.

Se acerca hacia ellos a toda velocidad un barco perseguido por gendarmes. Unos contrabandistas de tabaco que tiraron la mercancía al mar, por lo que no pueden hacerles nada.

Patrizia le pide a Fabietto una toalla mientras deja ver su sexo, y se queda mirando su entrepierna cuando se la lleva diciéndole que ha crecido mucho.

Tras el baño, y de regreso a casa, Patrizia y Fabietto se quedan detrás, no pudiendo él evitar quedarse mirándola embobado.

Por la noche, mientras Maria y Saverio revisan los planos de su casa, que tendrá chimenea, Fabietto y Marchino hablan de lo buena que está la tía Patrizia, preguntándole Marchino a su hermano que si pudiera elegir entre acostarse con Patrizia o que fuera Maradona al Nápoles qué elegiría, asegurando Fabietto que a Maradona.

Al día siguiente acompaña a

Fabietto acompaña a Marchino al casting para la película de Fellini, viendo que acudió una galería de tipos de lo más extravagantes, contándole Marchino al salir que el director le dijo que tenía una cara muy convencional y le escuchó hablando por teléfono con un periodista que el cine no sirve para nada, pero distrae de la realidad que es decadente.

Mientras caminan, de pronto se quedan parados mirando a un coche, asegurando que su conductor era Maradona.

Maria, que es muy bromista, llama a su vecina Graziella por teléfono.

Esta, le contó a la baronesa que había conocido en una boda a Zefirelli, y en su llamada, María dice que es secretaria y que busca a una persona para el casting de una película sobre Maria Callas.

Cuando Graziella y su marido van a su casa, felices a contarles la noticia, ellos deben aguantarse la risa.

Rompen a reír cuando se marchan, diciéndole Saverio a su mujer que debe ir a decirle que era una broma, pues la matará de un disgusto de lo contrario, pese a que ella dice que nunca sabrá que fue ella, aunque Saverio insiste en que debe contarlo, pues son comunistas y de corazón honesto.

Van todos ellos a contárselo, enfadándose mucho Graziella, que les dice que los napolitanos son mala gente y que no quiere volverles a ver en la vida.

Una noche, Maria recibe la llamada de una mujer que le pregunta si no le ha dicho nada todavía su marido.

A raíz de la llamada tiene una bronca tremenda con Saverio, al que le pide que deje a esa puta, pues le había prometido que no volverían a verse.

Fabietto y Marchino escuchan la bronca, diciendo el segundo que hablan de la señora Villa, una compañera de trabajo del padre con la que lleva años liado.

Saverio dice que la situación es complicada y no puede dejarlo, tras lo que se marcha dando un portazo, viendo los chicos a su madre haciendo malabares con las naranjas mientras llora.

Fabietto comienza a convulsionar, diciéndole que no piense en eso, que piense en su tía Patrizia o en Maradona, aunque él asegura que no puede parar.

Por la noche Saverio recibe una llamada que parece muy seria. Es de un compañero del banco para contarle que el Nápoles compró a Maradona, abrazándose los hermanos felices, diciendo Fabietto que tienen que contárselo al tío Alfredo.

Al día siguiente, Fabietto va a ver a su padre al banco, y le dice que no podrán celebrar su cumpleaños juntos, pues su madre está enfadada, pero le dice que vaya a celebrarlo con sus amigos, recordándole que él no tiene amigos, diciéndole su padre que debe buscarse una novia, aunque para la primera vez debe aceptar a cualquiera para quitarse de en medio lo de la primera vez y le da como regalo de cumpleaños un abono para el campo del Nápoles.

En casa, mientras toma leche con galletas, le dice a su madre que no quiere otra cosa por su cumpleaños, confesándole ella que echó a su padre porque tenía que hacerlo, pero que el jueves le dejará volver y el viernes terminarán la casa.

Sale con su moto hacia el centro, donde ve que se está rodando una película.

Entretanto Maria recibe una llamada en la que solo silban, sabiendo que se trata de su marido que cada día lo hace.

Un día, tras un partido y un gol de Maradona, coincide haciendo pis en la calle con Armando, al que recuerda de haberlo visto conducir la lancha de los traficantes, que le propone volver a ver otro partido juntos.

Una noche ven que hay un animalito en el jardín, y cuando Saverio va a ver de qué se trata, de pronto le da un susto de muerte un oso, enfadándose luego al ver que es otra broma de su mujer.

Ven en televisión la final del mundial, asegurando Alfredo, frente al gol metido con la mano, que Maradona es un genio, pues se ha vengado del ataque imperialista de las Malvinas y ha humillado a los ingleses.

Mientras ven el partido se presentan unos carabineros buscando a Geppino, acusando su madre a todos, pues, dice que lo detuvieron por culpa de ellos, que sabían que su hijo hacía trapicheos y no le pararon, aunque una de las mujeres le lanza una bici a la mujer y luego todos la patean, pues estaban hartos de aguantarla.

Terminada su casa, los Schisa se van a Roccaraso, pero Fabietto se queda, pues quiere ver el partido del día siguiente.

Frente a la chimenea de su nueva casa Saverio lee el periódico y Maria teje hasta quedarse dormida en su hombro, durmiéndose él también poco después.

Marchino va a buscar a Fabietto, pues sus padres están en el hospital, por lo que marchan a toda velocidad.

Al llegar al hospital ningún doctor se atreve a informarles. Finalmente les dicen que hubo una fuga de monóxido de carbono y que su madre falleció en casa y su padre en el hospital y que antes de morir dijo "María, no hagas bromas".

Fabietto pide que le dejen verlos, aunque le aconsejan que no lo haga, enfadándose tanto que empieza a tirar cosas, debiendo calmarlo su hermano.

Durante el funeral se entera de que a su tía Patrizia tuvieron que ingresarla en un psiquiátrico, recordando su tío que él siempre fue su sobrino favorito.

El tío Alfredo le pregunta cómo es que no estaba él en Roccaraso, diciéndole Fabietto que quería ver a Maradona, asegurando su tío al escucharlo que fue Maradona el que le salvó. "La mano de Dios".

Su hermano ya no quiere seguir siendo actor, pues es muy difícil y tendría que irse a Roma, y al contrario que Maradona, él no tiene perseverancia, aunque le indica que él sí debe tenerla.

Su hermana le cuenta dice que su padre no dejaba a la señora Villa porque ocho años atrás tuvieron un hijo, sintiéndose mal de que no se lo dijeran antes, diciéndole su hermana que esperaba a que fuera mayor para decírselo.

Graziella, su vecina, pese a su enfado les lleva comida.

Fabietto va a ver a su tía Patrizia al psiquiátrico y le cuenta que no puede llorar.

Ella le pregunta qué va a ser de mayor, diciendo él que le da vergüenza decirlo, pues es una locura, diciendo ella que si es una locura, ella es la persona más adecuada para saberlo, contándole que quiere ser director de cine, diciendo ella que si lo consigue puede ser su musa, diciéndole él que ya es su musa.

Ella le recuerda aquella vez que fueron a su casa porque el tío Franco le había pegado. Le cuenta que cuando ellos se fueron su tío y ella hicieron las paces e hicieron el amor y se quedó embarazada. Pero una semana después volvió a pegarle y abortó.

Empezó tras ello a tomar pastillas, pero no podía más y pidió que la llevaran al psiquiátrico para no matarse.

Un día lo llama la baronesa, pues dice, entró un murciélago en su casa y le pide que intente cazarlo, viendo tras salir cómo la mujer le espera en su dormitorio, y le pregunta si echa de menos a sus padres.

Él recuerda que su madre le decía que trataba muy mal a su marido, diciendo ella que eso es porque les oyó discutir, pero que nunca se sabe realmente qué pasa en casa de los demás, aunque reconoce que ya olvidó a su marido, asegurando él que nunca olvidará a sus padres.

Ella le pide que le cepille el pelo y luego le pide que le cepille "la grieta", mostrándole su pubis y recuerda que su marido lo llamaba el "supercoño".

Le pide tras ello que deje el cepillo y se ponga encima de ella, aunque le pide que no la mire y piense en una chica que le guste, recordando él a Patrizia mientras hacen el amor, dándole tras ello un cigarrillo.

Él le dice que le gustó mucho y habla de una próxima vez, aunque ella le dice que la próxima vez lo hará con una chica de su edad, pues ella ya finalizó su función. Echarle una mano para ayudarle a mirar al futuro.

Su hermano adivina al ver el cigarrillo, que no llegó a fumarse, que ha hecho el amor.

En el patio del instituto se muestra ausente y de pronto rompe a llorar.

Tras acudir al teatro se encuentra con su compañero del fútbol, Armando que recuerda que hace mucho que no le ve y que lo lleva hasta el puerto.

Allí, Armando se fija en una chica extranjera y la piropea pese a que sabe que tiene pareja, y pretextando que lo insultó su novio, aunque no era así, lo golpea salvajemente, tras lo que se marchan en la moto, asegurando Fabietto que le encanta ver Nápoles desde esa perspectiva.

El contrabandista asegura que quiere ser piloto de embarcaciones.

Le lleva luego a bailar a Capri en una barca y mientras navegan dispara una bengala, encantándole a Fabietto la visión.

Pero en Capri está todo cerrado, diciendo Fabietto que mejor así, pues no sabe bailar.

De pronto ve a un árabe con una joven y se da cuenta de que es Kashoggi y trata de reconocer a la chica, su esposa italiana de entonces, aunque no recuerda su nombre.

Regresan a la mañana siguiente tras haberse bañado.

Fabietto le dice que tiene previsto ir a Stromboli con su hermano y le invita a ir con ellos, aunque Armando se excusa.

Se queda en efecto con su hermano unos días y se baña, aunque no puede olvidar a sus padres, rechazando quedarse más tiempo pese a que su hermano le invita.

Le dice que deben pensar en qué quieren ser de mayores, aunque Marchino le dice que no quiere pensar. Solo divertirse, pues es verano, aunque él dice que no sabe si conseguirá ser feliz después de lo que les pasó a sus padres.

Unos días más tarde va a ver a Armando, que está en prisión y que le dice que ha observado que siempre está enfadado, recordándole que está libre y debe disfrutarlo.

Entretanto sigue acudiendo al cine y al teatro, viendo cómo en una función hay un director, Capuano, que se levanta y pide a la actriz, Yulia, que lo deje, pues es todo decorado y no actúa bien, haciendo que la chica abandona el escenario llorando.

A la salida él se dirige a Capuano, al que dice admirar, asegurando él que no le importa y que a él solo le gusta el conflicto.

Pese a ello insiste y le dice que quiere una vida imaginaria, pues la realidad ya no le gusta, y por eso quiere ser cineasta.

Él le dice que olvide el dolor y piense en divertirse para hacer cine, y busque algo que decir. Que reconoce que él solo tiene cuatro cosas que decir.

Le dice también que solo los imbéciles van a Roma y que hay muchas cosas que contar en esa ciudad y le pregunta si no le inspira Nápoles para contar nada, y trata de presionarle para que le cuente algo que le interese.

Fabietto recuerda que no le dejaron ver a sus padres cuando murieron.

Capuano le pide que no se rompa y le dice que debe hacer que le llamen Fabio y le pide que no se descomponga y que no le han dejado solo, sino que le han abandonado y le pide que no vaya a Roma y que vaya a verlo a él.

El Nápoles se proclama campeón de la liga italiana, pero él no está ya interesado

Escucha cómo la baronesa golpea para llamarlo, aunque él se marcha sin hacer caso, y la mujer sonríe desde su balcón al verlo alejarse.

Observa a su tía Patrizia desde la ventana del psiquiátrico y ella le lanza una pila, que él recoge sonriendo, antes de que ella desaparezca.

Las calles de Nápoles hierven por la emoción del campeonato mientras él se aleja.

Cuando su hermana, siempre encerrada en el baño sale finalmente de este, se encuentra sola.

Fabio toma finalmente el tren para Roma.

En una parada intermedia pude ver al monjecito del que le habló años atrás su tía y sonríe, pues sabe que le dará suerte, mientras el tren continúa su camino.

Calificación: 3
Te cuento la película