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Hierro 3
Hierro 3

Bin-jip (2004) * Corea del Sur / Japón

          También conocida como:
                    - "El espíritu de la pasión" (México / Perú)

Duración: 95 Min.

Música: Slvian

Fotografía: Jang Seung-baek

Guion y Dirección: Kim Ki-duk

Intérpretes: Lee Seung-yeon (Sun-hwa), Jae Hee (Tae-suk), Kwon Hyuk-ho (Min-gyu), Joo Jin-mo (Detective Jo), Choi Jeong-ho (Carcelero), Lee Dah-hae (Ji-eun), Park Dong-jin (Detective), Moon Sung-hyuk (Sung-hyuk), Park Ji-a (Jee-ah), Park Ji-a (Zia), Jang Jae-yong (Hyun-soo).

Tae-suk trabaja como repartidor de propaganda de comidas preparadas, que va dejando en las puertas.

Regresa más tarde al barrio en el que hizo el reparto, fijándose en las puertas de las que nadie recogió la propaganda, colándose en una de ellas, donde escucha en el contestador que están de viaje y regresarán al día siguiente por la tarde.

Entra en el baño donde hace sus necesidades, se lava los dientes y se ducha, yendo luego a luego a la cocina y donde se prepara la comida.

Se hace luego un selfie frente a un cuadro con la familia.

Repara una pistola de balines que estaba rota y con la que dispara a unos globos y se tumba luego en el sofá para ver la televisión, quedándose dormido.

Al día siguiente lava y tiende la ropa sucia de la familia, mirando luego el álbum de totos familiar, oyendo cómo se detiene un coche con la familia, que regresa.

Están enfadados y se pelean, pues el hombre le dice que fue ella la que quiso salir de fin de semana y la mujer le dice que no fueron vacaciones, sino un infierno, saliendo entonces el niño con su pistola, pidiéndole la madre que le dispare, harta como esta, haciéndolo el niño sin saber que iba a funcionar el arma.

Tae-suk va tras ello a otro barrio donde repartió propaganda, colándose en otra casa, una de la que vio salir el día anterior un elegante coche y cuyo dueño se enfadó porque había aparcado su moto obstruyendo la salida del garaje mientras hacía su reparto.

Comienza a explorar la casa, sin darse cuenta de que, tras una de las puertas, sentada en el suelo y con magulladuras de haber sido golpeada hay una mujer.

Suena el teléfono, escuchando cómo un hombre habla con el contestador automático, pidiéndole a la mujer que coja el teléfono, y que no entiende que siga enfadada con todo lo que hizo por ella.

Tae-suk se hace un selfie frente a un cuadro de la chica, yendo luego a la cocina sin percatarse de que la chica, Sun-hwa, lo observa todo, viéndolo también lavar su ropa, incluidas las zapatillas y tiende, tras lo que riega las plantas, practicando luego con los palos de golf del dueño de la casa que tiene un dispositivo para practicar en su jardín.

Se baña luego en la lujosa bañera mientras observa un libro con fotografías de desnudos femeninos.

Al salir se pesa, y, al ver que no funciona bien la báscula decide arreglarla.

Cuando él sale, se pesa Sun-hwa, que ve luego cómo Tae-suk plancha el libro de fotografías para secarlo, masturbándose luego cuando se acuesta mientras mira el libro de los desnudos, hasta que de pronto se percata de que está Sun-hwa mirándolo.

Suena de nuevo el teléfono y escucha al hombre volver a pedir enfadado a Sun-hwa que coja el teléfono, y, aunque lo coge, no dice nada. Solo da un grito mientras él, que se preparaba para irse, decide regresar a la casa, escuchando llorar a la chica, que está ahora en la bañera.

Él recoge la ropa que se había quitado y le busca otro traje que coloca en su lugar, poniéndole música agradable, percatándose entonces ella de que no está sola.

Y cuando sale del baño se pone la ropa que le dejó él.

Cuando llega su marido, Min-gyu, le pregunta qué hace con todas las puertas abiertas, asegurándole que por su culpa no logró concentrarse en el trabajo, recordándole que le había dicho que no se pusiera el vestido que lleva, acusándola de destrozarle la vida, aunque luego le dice que lo siente y que no sabe por qué actúa así, tras lo que le pide que sea bueno con él, que trata de acostarse con ella, que lo rechaza y él la abofetea y le pide que le deje hacer lo que desee y que se quede quieta mientras la besa.

Tae-suk empieza a jugar al golf en su jardín, llamando la atención de Min-gyu que decide llamar a la policía, procediendo Tae-suk a golpearlo lanzando varias bolas contra él, marchándose luego mientras lo deja dolorido en el suelo.

Sale entonces Sun-hwa que sube con él en la moto y se marcha dejando a su marido.

No tienen necesidad de hablar. Ella le acompaña y comienza a ayudarle en el reparto de la propaganda, colándose, ahora los dos, en otro piso donde está aún la propaganda.

Por su contestador comprueban que está en el extranjero haciendo un reportaje fotográfico ya que es fotógrafo, teniendo de hecho, una fotografía de Sun-hwa desnuda.

Él arregla un reloj estropeado.

La chica coge su fotografía y la recompone en cuadraditos que recoloca en el marco.

Luego la ve lavando la ropa, como suele hacer él.

Luego prepara la comida mientras ella tiende, regando luego las plantas.

El selfie se lo hace esta vez frente al cuadro recompuesto, colocándose ella junto a él frente a otra de las fotos, para hacerse un selfie, esta vez juntos.

Recogen y se marchan tras ello, ayudándole la chica a repartir la propaganda.

Van a un parque donde él continúa practicando el golf, para lo que taladra una pelota que ata con un alambre y este a un árbol, poniéndose ella delante cada vez que va a golpearla, por lo que no se atreve a hacerlo.

Se cuelan en la casa de una pareja que está en Hawái celebrando su aniversario según pueden comprobar por su contestador.

Él les arregla el equipo de música y luego le corta el pelo a ella, que le entregó unas tijeras para ello.

Se hacen un selfie frente a la foto del hombre, que lleva una máscara de protección de boxeador y guantes de boxeo, que se pone Tae-suk para la foto, haciéndole luego ella otra foto con la máscara, los guantes y un trofeo, viendo luego, mientras cenan, uno de los combates del hombre en televisión.

Él pone música y ella sirve unas copas, comenzando ella a llorar tras beber, por lo que Tae-suk la abraza y la recuesta sobre su hombro.

Cuando se va a la cama, él la arropa, haciendo Sun-hwa que se quede junto a ella, durmiendo abrazados.

Pero en medio de la noche, y mientras duermen, llegan los propietarios de la casa, que los sorprenden, colocándose el boxeador sus guantes, con los que comienza a golpearlo mientras su mujer busca por toda la casa, comprobando que no robaron nada, preguntándose el hombre qué son si no son ladrones y qué hacen con sus pijamas.

Deben abandonar la casa y se sientan en un banco. Ella entra a comprar comida y le da de comer a él, que coloca su pelota de golf atada a un árbol, aunque ella vuelve a ponerse en medio, cambiando él de posición y lanzando la pelota, viendo cómo pese a estar atada se suelta, pudiendo ver cómo un coche que pasaba cerca hace movimientos extraños, oyendo gritar preocupado al conductor al ver que algo alcanzó a su mujer en la cara y sangra mucho.

Tae-suk se asusta al ver lo ocurrido y se marcha, siguiéndolo ella, que lo encuentra compungido por el sentimiento de culpa, sentado en la acera, por lo que se sienta junto a él y lo consuela, acariciando su cabeza.

Vuelven a su rutina de reparto de propaganda en otro barrio al que regresan por la noche para colarse en otra casa.

Allí observan una fotografía de una pareja que parece feliz y se sientan en un sofá donde se sirven un té y ella coloca su pie desnudo sobre el de él y se besan.

Acuden a un barrio más humilde a colocar su propaganda y se cuelan más tarde en otra de las casas viendo, al abrir una de las puertas que hay un anciano muerto y a su perrito junto a él, por lo que llaman a un teléfono que el hombre tenía anotado, pero no hay nadie, pues están de vacaciones.

Lavan y amortajan al hombre y ella friega el piso.

Escuchan luego una llamada tras ello del hijo del fallecido, que le pregunta si está bien, colgando él sin decir nada.

Tras dormir ella prepara la comida y, mientras comen escuchan cómo dos personas llaman a la puerta preocupados y cuando abren y los ven llaman a la policía, dejándolos dentro encerrados.

Detenidos, en comisaría son interrogados y les preguntan qué le hicieron al viejo.

Le cogen su cámara, viendo las fotos que se hizo en las casas en que entró, por lo que tratan de averiguar si alguien denunció algún robo en ellas.

Como ninguno de los dos habla, se llevan a la chica dispuestos a torturar al muchacho, que, pese a ello no habla, viendo la chica cómo lo golpean salvajemente.

Finalmente confiesan que enterraron al hombre cerca del apartamento, descubriendo los policías que así fue, en efecto.

Comprueban luego que la chica figura en un listado de personas desaparecidas, por lo que llaman a su marido, que antes de salir se guarda varias pelotas de golf.

Acusan a Tae-suk de allanamiento de morada, homicidio, ocultación de cadáver y secuestro y le pregunta qué le hizo a la mujer para que dejara de hablar, aunque las investigaciones les llevan a comprobar que el chico está limpio. Que llamaron a varios de los dueños de los pisos de las fotografías y nadie vio que faltara nada, no explicándose qué hace yendo de casa en casa pese a tener un título universitario.

Min-gyu va a buscar a su mujer, y antes de marcharse comienza a lanzarle las pelotas que llevó a Tae-suk que las consigue esquivar.

Llega el informe de la autopsia, donde pueden comprobar que el anciano no fue asesinado, sino que murió de cáncer de pulmón, y que, de hecho lo amortajaron con mucho cuidado y le dieron un entierro digno.

Min-gyu, le dice a Sun-hwa, una vez en casa y tratando de atraerla de nuevo, que durante su ausencia cuidó de su planta preferida porque sabía que volvería.

Le dice también que sabe que se pasó, pero que las cosas cambiarán y solo la tocará cuando ella quiera, contándole que siguió enviando dinero a su familia mientras estaba fuera, pese a lo cual ella no cambia de actitud, por lo que Min-gyu decide llamar al policía al mando, al que ofrece una importante cantidad de dinero, diciendo el policía que si tanto le molesta Tae-suk está en su derecho.

Llevan al muchacho hasta cerca del río, y le sacan del coche esposado, bajando Min-gyu de su coche con su palo de golf, comenzando a lanzarle a Tae-suk pelotas de golf como hizo aquel unos días antes con él.

Cuando está ya casi sin sentido, el policía vuelve a recogerlo, aunque el muchacho logra dominarlo y está a punto de ahogarlo pese a estar maniatado.

Va por ello a prisión, donde practica el golf sin palo y sin pelota, como si estuviera loco. Incluso se pelea por la pelota imaginaria con otro muchacho, lo que le lleva a una celda de castigo.

Min-gyu intenta conseguir que Sun-hwa se acueste con él, aunque lo rechaza, haciendo que se sienta frustrado, preguntándole qué le hizo el chico, y empieza a tocarla y a preguntarle si le hizo eso, y, viendo que no reacciona vuelve a abofetearla, aunque en esta ocasión ella lo abofetea también a él, tirándole incluso las gafas.

Cuando uno de los guardias entra en la celda de Tae-suk, no lo ve, observando que ha conseguido trepar por la pared y está arriba, por lo que lo golpea duramente con su porra haciéndole caer.

Sun-hwa se viste y se marcha de casa para ir a la casa donde tomó el té con Tae-suk y donde se besaron por primera vez y sin decir nada al dueño entra y se acuesta en el sofá en que lo hicieron, donde se duerme, sin que el hombre se atreva a molestarla.

Cuando llega la mujer la ve allí y el marido le pide que la deje dormir, viendo cómo cuando se despierta se marcha sin decir tampoco nada.

Cuando regresa a su casa, su marido le pregunta dónde estuvo, aunque no le contesta y se zafa de su agarrón.

En prisión, el guardián vuelve a entrar en la celda del chico, donde ahora ve su camisa, pero no a él, que está detrás de él siguiendo sigilosamente sus pasos e imitando sus movimientos aprovechando que el ojo solo puede ver hasta 180 grados, aunque al final le descubre al ver su sombra, y entonces vuelve a golpearlo, aunque él, sonríe y sigue practicando para volverse más ágil.

Min-gyu piensa que Sun-hwa está esperando que él salga de la cárcel, por lo que le dice que se irán al día siguiente de esa casa, aunque ella le aparta el teléfono cuando él trata de llamar para organizar la mudanza.

Cambia entonces de opinión y piensa que quizá sea mejor esperarle allí con ella.

La siguiente vez que el guardia pierde de vista a Tae-suk, le dice que acabará con él, pero al ser en esta ocasión incapaz de verlo, siendo además él el golpeado, sale y cierra la puerta asustado.

Finalmente es liberado y sorprende en un parking al carcelero que tanto le maltrató y comienza a lanzarle pelotas de golf con gran pericia.

Min-gyu recibe una llamada de la policía y le cuenta luego a Sun-hwa que le comunicaron la liberación de Tae-suk, por lo que prepara uno de sus palos de golf para defenderse.

El boxeador de la casa en que estuvieron Tae-suk y Sun-hwa discute con su mujer, que cree que la engaña, cuando le parece escuchar un ruido, viendo que alguien colocó sobre los ojos de su fotografía unas pegatinas pareciendo estar sin ojos.

También en la casa donde durmió Sun-hwa y donde se besaron por primera vez, la mujer siente la presencia de alguien, aunque no ve a nadie, si bien, cuando regresa el marido notas los cojines desordenados.

También en la casa del fotógrafo, este nota que entró alguien, aunque no lo ve.

También su novia, que va a verle, y cuando se van a acostar, tiene la sensación de que alguien les está mirando y dice que tiene miedo, viendo luego que el marco donde estaba la foto de la chica desnuda está vacío, y además, en ese momento se va la luz.

Min-gyu se despierta sobresaltado, pareciendo intuir su presencia, por lo que se levanta y se arma con su palo de golf, aunque no ve a nadie. Sí lo hace Sun-hwa, que ve su sombra tras el cristal.

Se vuelven a acostar, levantándose Sun-hwa, que se levanta cuando su marido vuelve a dormirse y le intuye, aunque no lo ve hasta que se coloca ante un espejo, y entonces sonríe y lo acaricia.

Sale tras ello su marido que le pregunta qué hace levantada. Ella se vuelve y dice, "Te quiero", dejando a su marido atónito, tanto que mira hacia atrás aunque no ve a nadie, y, emocionado, la abraza, aunque ella alarga su mano para coger la de Tae-suk, e incluso se besan pese a estar abrazada a su marido.

Por la mañana Sun-hwa avisa cuando está el desayuno, yendo tanto el marido como Tae-suk, siempre como una sombra.

Min-gyu está contento, aunque le extraña que ella sonríe demasiado y comenta que desde el día anterior parece que está con otra persona.

Ella va acercándole algunos de los boles, de los que va cogiendo comida desde la parte de atrás, pareciendo Min-gyu intuir su presencia, por lo que vuelve a preguntarle por qué sonríe tan contenta.

Cuando se va a trabajar le pide a su mujer que no abra a extraños.

Una vez solos, el chico pone música, y, aunque tampoco ella logra verlo, pero camina hacia atrás hasta acorralarlo con la pared y se besan de nuevo tras ello y se abrazan juntos sobre la báscula, que marca 0 kilos, tras manipularla ella.

Concluye con la frase: "Es difícil saber si el mundo en que vivimos es sueño o realidad".

Calificación: 3
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