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Historia del último crisantemo

Zangiku monogatari (1939) * Japón

Duración: 143 min.

Música: Senji Ito, Shiro Fukai

Fotografía: Minoru Miki, Yozo Fuji

Guion: Yoshikata Yoda, Matsutaro Kagawuchi (Novela: Shôfû Muramatsu)

Dirección: Kenji Mizoguchi

Intérpretes: Shôtarô Hanayagi (Kikunosuke Onoe), Kakuko Mori (Otoku), Kôkichi Takada (Fukusuke Nakamura), Gonjurô Kawarazaki (Kikugoro Onoue), Tokusaburo Arashi (Shikan Nakamura), Benkei Shiganoya (Esposa de Kikuguro), Yôko Umemura (Osato), Kinnosuke Takamatsu (Matsusuke Onoe).

Año 1888. Teatro Shintogi (Tokio)

Se lleva a cabo una representación de teatro kabuki, al frente de la cual está el afamado actor Kikugoro V, el cual se queja al final de la función de los numerosos fallos y de la floja actuación de Kikunosuke, del que duda que llegue a ser algún día un buen actor pese a estar llamado a sucederle como Kikugoro VI.

Uno de los asistentes le pide al indignado actor que se calme, pues empieza a haber habladurías de que desde que nació su hijo trata mal a Kikunosuke, su hijo adoptivo.

El aludido va a ver a su padre a su camerino y le pregunta cómo lo hizo, diciéndole los acompañantes que ha mejorado mucho, no permitiendo que su padre le regañe.

Todos le alaban, por lo que ni siquiera Fukusuke, su amigo es sincero con él, que tras la función va a una casa de geishas como hace habitualmente.

Allí, y de forma accidental, mientras espera a su favorita, Kuzumi, escucha cómo todos hablan a sus espaldas y comentan qué gran actor es Goro y lo torpe que es su hijo, comentando una de las geishas que lo peor es que él no lo sabe, pues todos le halagan por quedar bien con su padre y que la reputación de su padre suple su falta de talento.

Se muestra por ello enfadado con Kuzumi, que piensa que es porque llegó tarde y le pide que no la rechace, pues sería humillante, apareciendo otra geisha que se pelea con Kozumi por los favores del actor, que hace que se vayan ambas.

De regreso a su casa, ya de madrugada, se encuentra con Otoku, la niñera encargada de su hermano recién nacido, que salió afuera para tratar de dormir al bebé.

Otoku le dice que ese día tuvo la oportunidad de verlo actuar por vez primera.

Había pasado por su casa y su tía comenzó a hablar de él criticando sus dotes como actor de forma cruel, y ella, como niñera de su hermano, se sintió indignada, aunque no podía ser objetiva al no haberle visto nunca actuar, y por ello fue a verle.

Él le pregunta qué le pareció, respondiéndole ella que no debe conformarse con los halagos y la popularidad superficial, pues su vida es desenfrenada, ya que llega siempre de madrugada y no descansa lo suficiente y debería esforzarse para llegar a convertirse en un digno sucesor de Kikugoro y quiere que su tía cambie de opinión.

Le dice que él tiene un encanto natural que atrae a la gente, pero que no está preparado para los escenarios.

Él reconoce que es la primera vez que alguien le hable así, diciendo ella que no puede vivir en el engaño, pues es más fácil el halago superficial que la crítica constructiva.

La noche siguiente, todos salen para ver los fuegos artificiales, extrañando a su madre que no esté Kikunosuke, comentando una de las criadas que no ha ido porque tiene una cita secreta con Otoku, pidiendo la mujer que cesen esas habladurías.

Pero, Kikunosuke se ha quedado en casa, en efecto con Otoku, que lo anima a ir a ver los fuegos, aunque él dice que prefiere quedarse allí y hablar con ella, pese a que ella le dice que no se le da bien hablar ni tiene nada interesante que contar.

Tras acostar al niño, se dispone a servirle sandía, yendo él a la cocina y cortando la sandía, que compartirán allí mismo, en la cocina.

Kikunosuke le dice que la otra noche le hizo sentir muy feliz, pues sabe que muchos le insultan a sus espaldas, pero que ella fue sincera y eso le agrada.

Que, aunque sus padres adoptivos han sido siempre buenos con él, siempre se ha sentido solo, habiendo un gran vacío entre ellos, no habiéndose sentido nunca querido como un hijo, y quizá por ello su padre no le aconsejó bien, pero que ahora, cada vez que actúa piensa en ella, que es su inspiración y le ha hecho confiar por vez primera en sí mismo y en su capacidad y sabe que con esfuerzo llegará a ser un buen actor.

La muchacha llora al escucharlo, pues no esperaba que valorara tanto su sinceridad y le dice que también ella se esforzará para que llegue a ser un actor famoso.

Llega de regreso toda la familia, que los encuentra en la cocina, por lo que, al día siguiente la madre despide a Otoku, preguntando ella por qué, asegurando la mujer que lo sabe, aunque ella le asegura que no lo entiende, diciéndole la mujer que le dijeron que había intimado mucho con Kikunosuke, pensando que trata de cautivar al futuro Kikugoro VI para casase con él, no escuchando a la muchacha cuando le dice que está equivocada, diciéndole la madre que no quiere que lo tiente, jurando ella que nunca lo hizo, que solo quería animarle a ser un buen actor, a lo que la mujer le responde que esa no es su atribución como criada que es y no debe entrometerse y que no le gustan los rumores y por ello debe despedirla.

Antes de una reunión, la madre recuerda a Kikunosuke que debe comportarse como un digno heredero de la familia Towa, contándole su madre que despidió a Otoku cuando él se percata de que no está, decidiendo él marcharse y no acudir a la reunión, yendo a buscar a Otoku al barrio de Asakusa, donde le dijo que vivía, aunque cuando llega a su casa le dicen que ya no vive allí y no saben dónde está.

Un niño le dice que solo sabe que está en casa de un pariente, pidiéndole que averigüe donde vive para el día siguiente, tras darle una generosa propina.

Tras conseguir saber dónde vive ahora, envía a una mujer, la propietaria de un salón de té junto al templo de Kishibojin, que le dice a Otoku que uno de sus clientes le dijo que deseaba encontrarse con ella para hablar en su salón.

Otoku la acompaña y vuelve a ver a Kikunosuke, que le pregunta cómo averiguó dónde encontrarla, pues ella que no quería que la encontrase.

Él le dice que lamenta que sufriera por culpa de los rumores y que la despidieran, temiendo ella la reacción de sus padres si se enteran de que se ven, pues volvería a haber rumores y mancillaría el nombre de su familia, pues los rumores sin fundamento les hicieron ya mucho daño y, de seguir viéndose, dejarán de ser rumores, a lo que él responde que no importa y que quiere que sea su esposa.

Ella le dice que él tiene un gran futuro por delante y ella solo entorpecería su carrera, pues es solo una criada, asegurando él que no le importa, aunque ella insiste en que no deben verse más, diciendo él que la necesita.

Convocado por sus padres, Kikugoro le pregunta a dónde va últimamente, pues ha sido visto cerca del templo de Kishibojin, rogándole que tenga sentido común, pues Otoku es solo una criada a la que despidieron por su bien y solo puede darle problemas.

Su madre le dice que es joven e ingenuo, pero no todos son tan honrados y cree que Otoku solo ve en él un buen partido, asegurando Kikunosuke que ella es honrada, pidiéndole nuevamente su padre que se aleje de ella.

Habla luego con su madre y con Matsusuke, que le dicen que su padre no desea que su relación sea de dominio público, pues ella es solo una criada y mayor que él y no es digna de ser su esposa, y sería una gran vergüenza para la familia y que ya la gente comenta que se lio con la niñera de su hijo, lo que es una vergüenza, aunque también dicen que la familia Towa es buena y no se ha deshecho de su hijo adoptivo pese a haber tenido otro niño natural y pese a que su conducta les da motivos para repudiarle.

Matsusuke le dice que su reputación debe ser inmaculada, diciendo él que esa reputación no se la ha ganado ni se la merece, pues vive de la gloria de su padre y por eso le detesta, pues no quiere vivir de la fama de otro y quiere ganarla con su trabajo, aunque ellos le dicen que sin un buen nombre es imposible triunfar, aunque él cree que puede demostrar su valía.

Tras escucharlo, su padre le pide que desaparezca de su vista.

La madre le ruega que le pida disculpas, accediendo a hacerlo. Se arrodilla ante este y le pide perdón por haberle ofendido, aunque el hombre insiste en pedirle que se vaya.

Va hasta la casa de Otoku, donde le dicen que no está, y que tienen órdenes estrictas de no dejarle verla, por lo que le piden que se marche.

Recurre de nuevo a la dueña del salón de té para enviarle una nota.

Aparece Matsusuke, que le dice que se excedió al hablar de esa forma a su padre, aunque le pide que vaya con él a su casa, que él conseguirá convencerlo para que le perdone, aunque él dice que no piensa volver a su casa, pese a la insistencia de su amigo, que consigue que vaya con él.

Pero Kikunosuke insiste en marcharse, diciéndole Matsusuke que deberá esforzarse para triunfar, dependiendo ahora solo de él, aunque le da los datos de otro actor.

Con esa recomendación viaja hacia Nagoya.

Mientras esperan al tren aparece Fukusuke, que trata de convencerle de que regrese a casa de su padre para pedir disculpas, incluso se ofrece a pedirlas él en su nombre, pues no puede renunciar a su nombre, su familia y su carrera, aunque él dice que sabe que puede demostrar al mundo de qué es capaz.

A punto de subir al tren le extraña que no haya comparecido Otoku, pensando que quizá sus padres le impidieron ir.

1 año más tarde

Pese a tener la protección del actor principal, todos le desprecian.

De hecho otros compañeros le piden que prescinda de Shoko, como le llaman, pues el público siempre lo abuchea, aunque él se niega a cambiarle.

Kikunosuke comparece ante él para decirle que lamenta que su interpretación fuera tan decepcionante, no habiendo estado a la altura de su generosidad y apoyo, diciendo él que ya mejorará y que ayudan más las críticas que las alabanzas, pues estas son palabras huecas y que él le apoya y le pide que trabaje duro y siga estudiando y trabajando y le pide que no se desanime.

Tamiso, un joven compañero le pregunta qué le pasa, diciendo que piensa que no tiene talento, pero cree que buscará trabajo en una compañía de pueblo, pues en esa no tiene futuro, pues nunca le darán un papel a su medida.

Ve al salir cómo el público espera al actor principal y le alaban, rodeándolo las mujeres, mientras él pasa desapercibido, aunque entonces ve que está allí Otoku.

Le dice que tiene una habitación alquilada y van hacia ella, preguntándole él por qué no fue con él a Osaka, diciendo ella que tanto su familia como la de él se opusieron y no pudo escaparse de casa, pero que al saber que recibía duras críticas no pudo permanecer más tiempo lejos de él y se escapó para verle.

Él le cuenta que desde que entró en esa compañía su fama decayó, y haga lo que haga ha perdido la confianza, diciendo que de haberlo tenido a su lado habría sido diferente, pero que al verla frente a él, quería morirse.

Cuando salió de Tokio creía que era alguien importante y ahora comprende que no tiene talento como actor, aunque ella le dice que ha visto una clara progresión. Que ha mejorado muchísimo y lo está logrando, pidiéndole que no se desanime. Que en Tokio los falsos halagos no le permitían progresar, pero que ahora, gracias a su esfuerzo es mucho mejor actor.

La lleva hasta su habitación alquilada, preguntando ella si puede quedarse con él, pues solo ha ido para servirle hasta que sea famoso y pueda regresar con orgullo ante sus padres y luego se irá, diciendo él que eso es una tontería, pues sabe que la quiere y le dice que es feliz de que haya ido.

Ella comienza a trabajar cosiendo, diciendo él que le gustaría que no tuviera que trabajar y que algún día la compensará.

Un día le cuenta que le han ofrecido un buen papel con el que cree que podrá triunfar y se muestra feliz, regalándole ella un espejo para que pueda ensayar cuando lo desee, aunque entonces llega entonces la noticia de la muerte del director.

El nuevo encargado de la compañía le dice que sabe que el director le apreciaba, pero él no puede seguir protegiéndolo, aunque le presenta a otro empresario que busca actores para su compañía itinerante, lo que le dará para vivir.

Otoku le dice que no se haga actor itinerante y que se quede en Osaka, donde podrá perfeccionar su arte, preguntando él de que vivirán, pues allí nadie le quiere.

4 años más tarde

Los actores se quejan, pues llevan mucho tiempo sin cobrar y el empresario les dice que no hay dinero y cada día hay peleas por ello.

Otoku dice que desea abandonar esa vida tan miserable, pues llevan mucho tiempo así y lamenta cómo está desperdiciando la vida, diciendo él que no se preocupe por él, pues está disfrutando con esa vida despreocupada, habiendo comprobado que le resulta muy fácil ganarse el aplauso del público.

Kikunosuke le pide dinero para salir, aunque ella le dice que solo les queda el dinero guardado para comprarle a él la ropa que necesita, insistiendo él en que se lo dé, preguntando ella cómo ha podido cambiar tanto, recordando que en Tokio tenía una gran fuerza de voluntad, recordándole que le dijo que se esforzaría, diciendo él que ha triunfado, pues le dan muchos papeles, diciendo ella que ya nunca quiere escuchar sus consejos.

Él la abofetea exigiéndole el dinero y acusándola de haber destruido su carrera.

Más tarde, mientras él duerme afuera ella sale y le pide perdón y le dice que sabe que los actores necesitan relajarse y le deja allí el dinero, aunque él le dice que se lo quede.

Cancelan incluso su función, pese a que aún les quedaban dos días y de que el empresario desapareció con la recaudación.

Se preguntan qué harán ahora, pues deben marcharse del teatro y llueve mucho fuera.

Deben acudir a un humilde albergue en que resguardarse, estando ella enferma.

Cuando otro de los alojados lee el anuncio de la actuación de una compañía de kabuki de Tokio con Nakamura, Shikan y Fukusuke. Otoku dice que eso podría ser una bendición del cielo, pues Fukusuke era un buen amigo, aunque él dice que le da vergüenza presentarse ante él, aunque él prefiere buscar otra compañía, pues no es lo bastante bueno, aunque ella dice que ha llegado el momento de probar su suerte.

Pero él no está seguro de que vayan a ayudarle, pues, dice, nadie regala nada, y prefiere seguir por su cuenta pese a que ella le dice que va a desperdiciar los esfuerzos de todos esos años.

Como ella no para de toser, Kikunosuke sale para comprar medicinas, aprovechando Otoku su ausencia para ir a ver a Fukusuke.

Este le pregunta si viven en Nagoya y le pregunta por Kikunosuke, diciendo ella que ha ido para pedirle un favor.

Él le pregunta si lo pasaron mal, diciendo ella que sí, pero que las dificultades le ayudaron a madurar y le dieron una nueva forma de entender la vida e interpreta mejor y le pide ayuda, pues cree que si no le ayuda le espera un futuro mísero, estando a las puertas de la perdición, pues sus fuerzas se van agotando.

Él le dice que tanto él como su madre intentaron a menudo conseguir el perdón de su padre, pero sin éxito.

Fukusuke ruega a su padre que le dé un papel, aunque este cree que no está al nivel, pues es solo un actor itinerante, aunque Shikan dice que le harán una prueba.

Pero pregunta a Otoku si le satisfaría que saliese adelante, pues que su padre le perdone, la perjudicaría a ella, asegurando ella que hará lo que sea por ayudarle.

Shikan le dice que dependerá de las pruebas, pero que si de verdad mejoró, debe estar segura de que le permitirá regresar con su padre sin dudarlo, asegurando ella que si es preciso, renunciará a tenerle, pues lo que más desea es ayudarle a conseguir el triunfo.

Va con Fukusuke hasta la pensión y despiertan a Kikunosuke, que se sorprende al ver a su amigo, que le dice que Shikan aceptó darle un papel en su compañía.

Actúa en efecto en la obra, de nuevo con un papel de mujer, observándolo Otoku, ansiosa, retirándose antes de que finalice su actuación, esperando afuera.

El público aplaude y patea, siendo la obra un gran triunfo.

Le dicen que ha mejorado mucho, diciéndole tanto Fukusuke como Shikan que ha estado muy bien, por lo que lo felicitan.

Él, feliz, dice que le parece un sueño, y pide a Fukusuke que le diga que no está soñando, diciéndole su amigo que ese es el pago a sus sufrimientos y Nakamura le dice que ahora podrá volver a Tokio con la cabeza alta y será recibido con todos los honres.

Abajo, Otoku espera expectante, contenta por el resultado, marchándose, débil y triste, aunque sale entonces Kikunosuke y le dice que volverán juntos a Tokio, pues sin ella no lo habría logrado y no hay ya nada que le impide volver, que se esforzó mucho para que llegara ese día, pero que no imaginaba que iba a alcanzar tanta fama.

Ella le dice que sabía que lo conseguiría desde que le vio actuar por vez primera y confiaba en él y sus rezos fueron escuchados, tras lo que encarga una cena especial para celebrarlo, diciendo él que no deben malgastar el dinero, diciendo ella que deben celebrar la ocasión.

Él recibe un tejido y le dice que cuando regresen a Tokio quiere que ella vaya elegante, y puede hacerse un kimono con él.

Él debe acudir a una reunión antes de esa celebración, llorando ella cuando él se va.

Al día siguiente, cuando van a la estación de regreso a Tokio, y cuando el tren está a punto de partir, pregunta a todos si vieron a Otoku, aunque nadie parece haberla visto.

Recorre el tren varias veces de una punta a otra, subiendo al tren en el último momento, preocupándose al no encontrarla.

Entonces su amigo le entrega una carta de Otoku y tras leerla le pregunta a su amigo cómo pudo permitirlo, pues ella tenía que ir con él a Tokio, diciéndole Shikan que debe entender lo ocurrido, pues Otoku quiere lo mejor para él.

Todos querían que triunfara y consiguió hablar con su padre y le ha perdonado, aunque para dejarle regresar a su casa debía dejar a Otoku.

Él le dice que es un entrometido y les dice que le han destrozado, diciéndole Fukusuke que si supiera lo que siente Otoku no diría eso.

Él dice que su relación con Otoku es muy importante, y, aunque vuelva a Tokio, aunque triunfe, y aunque su padre le perdone, si no la tiene a ella no podrá ser feliz.

Le dicen que en una compañía ambulante jamás lograría el éxito y Otoku comprendió que en ese oficio un buen nombre ayuda mucho y podrá triunfar en los mejores teatros de Tokio y el público lo conocerá.

Él dice que el éxito no tiene sentido si no la tiene a ella y que se bajará en la próxima estación, aunque todos tratan de impedírselo y le piden que no se precipite.

Él se pregunta qué será de ella, pues debido a tantos viajes su salud es débil.

Sabe que les debe el éxito, pero también se lo debe a ella y quería que lo disfrutara a su lado.

Le piden que la comprenda y cumpla los deseos de ella, que quiere que regrese a Tokio y triunfe, pue eso la hace más feliz que cualquier otra cosa en el mundo y no querría que su fama peligrase por culpa de ella.

Él se pregunta cómo pudo hacer ese sacrificio, pues gracias a su apoyo y a su amor superó todos los disgustos y quería pasar el resto de su vida junto a ella y se pregunta por qué lo ha hecho y por qué lo abandonó.

Esta regresa a la casa donde vivió con Kikunosuke en Osaka, a los que considera su familia, llamando de hecho padre y hermana al dueño y a su hija.

A esta le cuenta que Kikunosuke volvió a Tokio, preguntándole su hermana qué ha pasado, diciendo ella que es lo que siempre deseó y lo mejor para los dos, y le cuenta que buscará un trabajo y saldrá adelante.

En casa de los Towa, todos parecen felices, diciendo la madre que hacía seis años que no reían así en la casa, estando contentos tras la reconciliación, planeando la compañía viajar a Osaka con la compañía, ya que Kikunosuke es allí conocido y ayudará a la compañía a triunfar.

Pero Kikunosuke está triste mientras los demás se divierten, sentándose fuera meditabundo, volviendo a ver, después de todos esos años a su hermano pequeño, ya muy crecido y que no le conoce.

Hacen una obra, en la que antes del comienzo alaban la vuelta de Kikunosuke y el perdón de su padre.

En Osaka ven el nombre de Kikunosuke en farolillos, observando que es muy querido, pidiéndole su padre que les lleve a sitios interesantes, ya que conoce bien la ciudad y le dice que espera que en el escenario sea agradecido con el público por su apoyo.

Tras su triunfo, se organiza un desfile en honor a los actores, aunque justo antes de su comienzo aparece Otosha para visitarlo.

Le dice que Otoku está en su casa, en el cuartito de arriba donde vivieron juntos. Que estuvo trabajando en Kobe, pero enfermó y lleva en cama desde la primavera y el médico la ha desahuciado y ella le hizo prometer que no le diría nada, pero el médico piensa que puede morir esa misma noche.

Él no se atreve, pues el desfile está a punto de empezar, pero el padre le dice que vaya a ver a su mujer y que le diga que gracias a su enorme sacrificio se convirtió en lo que es, y que él está agradecido, pues demostró ser una gran mujer provista de una gran bondad y generosidad y que le diga que la admira y que la acepta como su esposa y que luego se reúna con ellos.

Cuando llega a la casa de Otosha, poco después de la marcha del médico ella pregunta por qué le llevó, pues le pidió que no lo hiciera y le ruega a él que se marche, pues no quiere que se quede allí.

Él le explica que su padre le pidió que fuera a ver a su mujer y le dijo que la acepta, y que ante todos es su mujer.

Le dice que le debe todo y que por fin son marido y su mujer y vivirán siempre juntos.

Ella, feliz tras escucharle, le pide que regrese, pronto y que está segura de que se pondrá bien y todas sus ilusiones se verán realizadas.

Él dice que no es necesario que vaya al desfile, que pueden hacerlo sin él, aunque ella dice que el desfile carece de sentido sin él y cuando termine tendrán mucho tiempo. Que ella escuchará la música desde allí y le imaginará desfilando y saludando a su público, aunque él dice que prefiere estar con ella, diciendo ella que si todos la aceptan como su esposa, debe hacer lo que le pide e ir al desfile y ella estará esperándole.

Le dice que se siente orgullosa de su triunfo, diciendo él que se lo debe a ella.

Ella le dice que nunca se ha sentido tan feliz como ahora. Que desfile y demuestre a todos lo mucho que vale, en nombre de su amor, pues es el mejor actor del mundo y ella la mujer más feliz de la Tierra gracias a él.

Él acepta ir al desfile y le dice que luego volverá con ella, diciéndole que la quiere, antes de marcharse.

Le dice a Otosha que espera volver a tiempo e indica que mereció ser feliz.

Acude en efecto al desfile por el río, donde triunfa ante su público.

Otoku escucha todo y pide a Otosha que vaya a ver el desfile y se lo cuente luego.

Su hermana va a darle la medicina, comprobando que ha fallecido, mientras escuchaba los halagos y la ovación a Kikunosuke en el desfile.

Calificación: 4
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