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Hive (Colmena)

Hive (2020) * Kosovo / Suiza / Macedonia del Norte / Albania

Duración: 84 min.

Música: Julien Painot

Fotografía: Alex Bloom

Guion y Dirección: Blerta Basholli

Intérpretes: Yllka Gashi (Fahrije), Çun Lajçi (Haxhi), Aurita Agushi (Zamira), Kumrije Hoxha (Nazmije), Adriana Matoshi (Lume), Molikë Maxhuni (Emine), Blerta Ismaili (Edona), Kaona Sylejmani (Zana), Mal Noah Safqiu (Edon).

Un contingente de Naciones Unidas, vestidos con trajes esterilizados llega con un camión lleno de ropa envuelta en bolsas que llevan hasta una carpa para clasificar.

Una mujer, Fahrije, sube al camión y rebusca entre la ropa, sin encontrar lo que busca, hasta que la echan.

Luego, vestida como apicultora, va a recolectar la miel de sus colmenas, aunque no puede impedir que una abeja se le cuele y le pique.

Ya en casa, su hijo pequeño, Edon, cuenta que vio un pez rojo en el río, diciéndole su abuelo que no es posible, pues desde la guerra no hay peces en el río.

Le dice luego a su nuera que cuando lleven más cuerpos, irá él, aunque él está inválido y es dependiente de Fahrije, que debe ayudarlo incluso a bañarse.

Lo lleva luego en su silla de ruedas hasta el mercadillo local, donde lo deja al cargo de un puesto donde tratará de vender su miel.

En el pueblo, donde hay decenas de hombres desaparecidos, una organización internacional de mujeres trata de ayudar a las mujeres con maridos desaparecidos, proponiéndoles que se saquen el carnet de conducir, ya que se lo pagará la organización, y con él les será más fácil encontrar trabajo, aunque todas se muestran reacias, pues creen que todos las criticarán por conducir los coches de sus maridos.

De vuelta a casa ve que el abuelo solo consiguió vender un bote de miel y rebajando el precio, quejándose porque hay poca miel y se vende mal.

La organización ayuda también a las mujeres, entregándoles a cada una 30 Euros al mes, que apenas les da para comer.

Durante el reparto hablan de una de las mujeres que no pudo ir a recoger su dinero porque encontraron a su marido y a su hijo muertos, comentando una de ellas la suerte que tiene, pues no se asustará más cuando llamen a su puerta.

Finalmente ninguna se apunta para sacarse el carnet, pese a que incluso les ofrecen un coche que ponen a su disposición.

Zamira, la directora de la organización trata de convencer a Fahrije, que la ayuda y colabora con ella a que se lo saque, pues así podría ayudarles en la ciudad y seguir allí con las mujeres.

Pero el abuelo no ve las cosas tan claras. Le dice que cualquier cosa que haga les afectará a todos y aunque piense que su hijo está muerto, él sigue vivo, diciéndole ella que no puede vivir de él, pues los niños crecen y debe pensar a largo plazo.

Empieza por ello a aprender a conducir y se saca el carnet.

Buscando trabajo acude con Zamira a un supermercado de la ciudad para proponer una idea. Hacer ajvar, comida casera y venderla allí, aunque Zamira duda que el negocio vaya bien, y si pierden dinero tendrían que cerrar y las mujeres perderían las ayudas, diciéndole Fahrije que no necesitan los fondos, que necesitan trabajar pues están desesperadas.

Fahrije pregunta luego a las otras mujeres, pero son reacias por sus familias, pues muchas de ellas dependen de los hombres de la familia de sus maridos, cuñados o suegros y ni siquiera se atreven a preguntarlo, pese a que ella les dice que trabajarían en su casa.

Pero, indican, eso sería peor, pues todo el pueblo habla de ella. La critican por conducir y por trabajar sola e ir, también sola, a Pristina, estando convencidos de que si su marido estuviera vivo, se avergonzaría de ella.

Solo Nazmije la apoya. Ella fue la que la animó a conducir y va con ella al supermercado, donde hablan con el gerente, al que mienten diciendo que han creado una empresa, diciéndoles el hombre que necesitan dinero para empezar, indicando Nazmije que lo poseen y que ella es la gerente.

El hombre les dice que si siguen adelante, él les ofrecerá algunos estantes, y si se vende la mercancía se llevarán su parte, pero si no, se la devolverán.

Pero cuando llegan de nuevo al pueblo y paran frente a la taberna, alguien les lanza una piedra y rompe el cristal, escuchando cómo la llaman puta.

Viendo noticias referidas a los desaparecidos en Kosovo, cree ver la ropa de su marido, por lo que acude a los cooperantes encargados de la búsqueda de los desaparecidos y, aunque no logran ver la cara del hombre, ella no duda de la ropa, diciendo él que lo investigarán.

Para conseguir dinero, Fahrije decide vender la sierra de mesa de su marido, ya inservible, algo que Zena, su hija, rechaza, igual que el abuelo, que pide que la dejen, pese a que ya habían pagado, debiendo ella devolver el dinero.

Le dice luego al abuelo que necesita el dinero y cree que si su marido vuelve, lo entenderá.

Continúa trabajando con la miel, aunque le siguen picando las abejas.

Empiezan a hacerse con tarros y material para la comida y compra pimientos, viendo cómo Bahri, el vendedor la invita a un café, que ella rechaza.

Zana, su hija, se muestra rebelde y asegura que la odia y le dice que es una puta como todo el mundo dice, abofeteándola Fahrije.

Pese a todas las dificultades comienza a preparar la comida y a llenar tarros.

Entretanto, y para poder localizar a los desaparecidos, los cooperantes piden a los supervivientes muestras de su sangre y de su ADN, aunque Haxhi se niega, pese a que Fahrije le dice que eso no significa matarlo.

De cuando en cuando, los familiares de los desaparecidos se manifiestan exigiendo que se encuentre a los desaparecidos, quejándose de que su gobierno no haga nada ni presione a Serbia para que informe sobre la ubicación de las fosas comunes.

Fahrije, cada año ella lleva a su familia al río y lanzan flores. Dice que no tienen ningún sitio donde ir y cree que su padre podría estar allí.

Tras dejar nuevamente a Haxhi en el puesto del mercadillo, vendiendo ahora, además de la miel, ajvar, yendo ella y Nazmije a ver al gerente del supermercado para darle a probar la mercancía, que le encanta.

Edona, una de las mujeres que se había negado a trabajar con ella, empieza a ayudarle con las conservas, atreviéndose a contradecir las órdenes de su cuñado, comentando luego, mientras trabaja, que lamenta no haber estudiado, y haberse casado demasiado joven, aunque Nazmije le dice que todavía es joven y puede volver a casarse, y que debe hacerlo con un joven.

Al día siguiente Lume y otra mujer, Emine llevan algunos botes de ajvar hechos en sus casas, aunque la segunda no se atreven a ayudarla ni a entrar en su casa.

Poco a poco se van sumando mujeres y hacen más cantidad de ajvar.

Reciben una llamada del gerente del supermercado, y temen que les diga que no se vende su mercancía, aunque en realidad les muestra las estanterías llenas con su ajvar y les pide que les pongan etiquetas con el nombre de la empresa o que ponga al menos, ajvar casero.

Pero unos días más tarde ven que alguien entró en la casa y tiraron las estanterías rompiendo buena parte de los botes.

Rabiosa, Fahrije va hasta el bar y lanza una piedra contra el cristal de este.

Luego, por la noche tiene pesadillas en que ve a su marido en el agua.

Zana, su hija, lamenta no tener más fotos de su padre, recordando el abuelo que las perdieron cuando les quemaron la casa.

Como cada vez tiene más trabajo debe comprar más pimientos, viendo cómo Bahri, el vendedor, la ataca, consiguiendo empujarlo y librarse de ser violada.

Una fortísima tormenta está a punto de llevarse las colmenas, que deben cubrir y sujetar con piedras entre ella y Zana.

Cuando esta tiene la regla, su madre le explica dónde tiene las compresas, confesándole ella que es la segunda vez que la ha tenido, emocionándose su madre al ver que es ya una mujer.

Un día llegan a su casa los encargados de la búsqueda de desaparecidos, confesando Haxhi que los llamó él para hacerse las pruebas de ADN, esperando que ayude a encontrar a su hijo, tras cambiar de opinión.

Ella recuerda luego, hablando con Haxhi, cómo su marido sabía tratar a las abejas, que nunca le picaron, recordando su padre que era muy tranquilo, incluso de niño.

Ella recuerda que era feliz cuando construía sus colmenas y dice que le echa de menos, mientras llora, haciéndolo luego a solas, en la ducha.

Cada una de las mujeres lleva sus joyas y las ponen a disposición de la empresa, y le dicen a Fahrije que no lo hacen por ella, sino por ellas mismas.

Unos días más tarde vuelve a casa de Bahri, aunque esta vez se guarda una llave inglesa en el bolso, y cuando llega a su casa le lanza el dinero que le debe al suelo.

Cada vez se suman más mujeres a su proyecto, estando felices con su trabajo.

El abuelo y los niños pegan las nuevas etiquetas en los botes.

Nazmije insiste mientras trabajan en que deben casarse con hombres jóvenes, pues si en vez de ser ellas fueran los hombres lo habrían hecho sin dudar.

Felices por su logro, bailan luego juntas, contentas con su trabajo.

Un día llegan de nuevo los cooperantes en la búsqueda de desaparecidos que le cuentan al abuelo que encontraron la ropa de su hijo.

Fahrije y Haxhi van juntos, aunque es ella quien pasa para tratar de reconocer la chaqueta y el reloj que encontraron, y rompe al llorar al verlo, aunque les dice que eso no es de su marido, diciéndoles los cooperantes que debe tener en cuenta que la ropa estuvo enterrada mucho tiempo, pero ella insiste en que cometieron un error y sale llorando.

Sigue con su vida, cuidando de las colmenas, ahora ya sin guantes, viendo cómo, pese a ello, ya no le pican las abejas.

En marzo de 1999, en Krusha e Madhe se produjo una de las mayores masacres de la guerra en Kosovo. Más de 240 personas fueron asesinadas y desaparecieron.

20 años después casi 1.600 personas siguen desaparecidas. 64 de Krusha e Madhe.

Algunos dicen que fueron tirados al río, otros, que fueron asesinados en el bosque, otros esperan que volverán… vivos.

Fahrije Hoti mantiene su negocio de manera exitosa, habiendo empleado a más de 50 viudas de Krusha.

Su empresa "KB Krusha", exporta productos a muchos países de Europa y estaba negociando para exportarlos a Estados Unidos.

Sus hijos trabajan junto a ella en la empresa, que heredarán. Haxhi ya murió.

Calificación: 3
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