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Jojo Rabbit
Jojo Rabbit

Jojo Rabbit (2019) * Nueva Zelanda / USA / República Checa

Duración: 108 Min.

Música: Michael Giacchino

Fotografía: Mihai Malaimare Jr.

Guion: Taika Waititi (Novela: Christine Leunens)

Dirección: Taika Waititi

Intérpretes: Roman Griffin Davis (Johannes Betzler / "Jojo"), Thomasin McKenzie (Elsa Korr), Taika Waititi (Adolf), Scarlett Johansson (Rosie Betzler), Sam Rockwell (Capitán Klenzendorf), Rebel Wilson (Fräulein Rahm), Stephen Merchant (Capitán Deertz), Alfie Allen (Finkel), Archie Yates (Yorki).

Un niño de 10 años, Jojo Betzler se pone el uniforme del Jungvolk, las juventudes hitlerianas y va a pasar un fin de semana de entrenamiento, jurando ante el espejo entregar su energía y su fuerza al salvador de la nación, Adolf Hitler, estando dispuesto a dar su vida por él.

A su lado, y animándole está su mejor amigo, el propio Adolf Hitler, que le asegura que sí puede conseguirlo pese a que es flacucho y poco popular y no sabe atarse los cordones pese a tener 10 años.

Ese amigo imaginario, le enseña a jalearlo, gritando Heil Hitler.

Acude con su amigo, el gordito Yorki al fin de semana de entrenamiento, siendo recibidos por el capitán Klenzendorf, aunque piden que le llamen "capitán K", que se queja de tener que atenderlos a ellos en vez de estar con los soldados debido a que perdió su ojo en una escaramuza que pudo haber evitado.

Le acompañan el suboficial Finkel y Fräulein Rahm.

Les entregan sus dagas del Deutsches Jungvolk que deben llevar encima siempre y les explican que en ese fin de semana aprenderán marcha, uso de bayonetas, lanzamiento de granadas, trincheras, camuflaje, técnicas de emboscada, y aprenderán a utilizar pistolas y hacer explotar cosas, mientras que las chicas aprenderán a curar heridas, hacer camas y a quedarse embarazadas, instruyéndolas Rahm, que les dice que ha tenido 18 hijos para Alemania.

También reciben clases, describiendo Rahm a los judíos que dicen son un diablo que copuló con un pez y por eso tienen escamas, además de colmillos y lengua de víbora, diciendo que los arios son mil veces más civilizados que cualquier otra raza.

También hace quema de libros, algo que les entusiasma.

Por la noche habla con su amigo Yorki. Jojo asegura que si ve a un judío lo matará, y aunque su amigo le dice que podría ser como ellos, él dice que miraría si tiene cuernos, oliendo además a coles de Bruselas.

Al día siguiente preguntan quién de ellos se atreverá a matar a sus enemigos, pues en el ejército de Hitler no hay lugar para los débiles, preguntándole a él si puede matar, asegurando él que sí, y para que lo demuestre le entregan un conejo y le piden que lo mate retorciéndole el pescuezo, animándole todos a hacerlo, aunque él lo deja en el suelo y le pide que huya, cogiéndolo no de los mandos que le retuerce el pescuezo.

Finkel le dice que es un cobarde desertor como su padre, asegurando él que su padre está luchando en Italia, aunque le dicen que lleva dos años desaparecido porque es un miedoso como él y le dicen que tiene más miedo que un conejito, tras lo que le lanzan al suelo y le dicen que deberían retorcerle el cuello también a él, tras lo que, con su bota sobre él le llama Jojo Rabbit, lo que corean todos mientras él huye.

Solo en el bosque, vuelve a ver a su amigo imaginario, al que le cuenta que querían que matara al conejo, pero no pudo, diciéndole Adolf que no debe preocuparse, que a él le da igual, aunque él se queja de que ahora le llaman conejo miedoso, diciéndole Hitler que deje que digan lo que quieran, pues también decían cosas horrorosas de él como que es un lunático o un psicópata y le dice que el conejo no es cobarde, pues afronta un mundo peligroso cada día buscando zanahorias para su familia y le aconseja que sea el humilde conejo más listo que sus enemigos pues es valiente, escurridizo y fuerte.

Regresa con gran decisión mientras el capitán enseña a los demás cómo activar y lanzar una granada.

Él llega corriendo, coge la granda de manos del capitán y sigue corriendo, tras lo que la lanza, con tan mala fortuna que rebota en un árbol y explota a sus pies.

Lo lleva una ambulancia al hospital, donde llega su madre a verlo.

Cuando vuelve a su casa cojeando y observa sus heridas en el espejo, ve su cara con cicatrices, no entendiendo que su madre parezca tan contenta, pues su hijo está horrible como un monstruo., diciéndole ella que las cicatrices se curarán y podrá mover la pierna, aunque él teme no poder ser ya guardia personal de Hitler y además teme salir afuera, pues llamará la atención de todos por su aspecto, aunque su madre le obliga a salir.

Al día siguiente, su madre lo lleva a la oficina de reclutamiento, y al ver allí a Klenzendorf, que fue degradado por su negligencia en el incidente de la granada, le da una patada en sus genitales, echándole la culpa del aspecto de su hijo, por lo que le pide que cuide de él mientras ella trabaja, y haga que se sienta útil como si pudiera seguir en las juventudes hitlerianas, enviándolo a pegar carteles de propaganda para reclutamiento.

De regreso a su casa ven a cinco personas ahorcadas en la plaza junto a un cartel que indica que han traicionado al pueblo alemán, obligándole su madre a mirarlos y cuando él pregunta qué hicieron, ella le contesta que lo que pudieron.

Al día siguiente le envían a repartir cartas de reclutamiento, viendo mientras lo hace a uno de los suboficiales del campamento, que lo llama Jojo Rabbit y le dice que mientras ellos van a luchar en el frente él es un simple cartero.

Regresa a casa tras ello y escucha ruidos arriba, por lo que sube, aunque ve que no está su madre, fijándose en unas hendiduras en la pared, y con la ayuda de su machete abre una puerta oculta, que da al desván, en el que se adentra con su pistola, para descubrir que hay allí una niña que lo saluda, aunque él se asusta mucho al verla, por lo que sale corriendo y se cae por la escalera.

Ve luego cómo la niña avanza y le pregunta si es un fantasma, diciéndole ella que sí, aunque lo alcanza y le pide que no la haga correr, pues tiene mucha hambre y sabe que les gusta la sangre humana.

Ve que sabe que se llama Johannes y trata de coger su machete, pero lo perdió y lo tiene ella, que le dice entonces que no es un fantasma, sino algo peor y le pide a él que le diga lo que es, diciendo finalmente que una judía.

Él le dice que no puede estar allí, diciéndole ella que su madre la invitó, respondiendo él que no es legal, a lo que ella contesta que si la denuncia contará que le han ayudado él y su madre y si se lo cuenta a su madre, le cortará la cabeza.

Le pregunta luego a su amigo imaginario, Adolf Hitler, qué hace, aunque él tampoco sabe aconsejarle y no entiende cómo le ha podido dominar, diciendo él que usaría sus poderes de control mental, acordando entre los dos que debe negociar con ella.

Armado con un cuchillo de cocina y una tapa como escudo, vuelve a subir y llama y le dice desde fuera que no le da miedo y que debe buscarse otro sitio para vivir.

Ve entonces que ella está a su lado y le dice que no se irá y le pide que se marche de su cuarto, haciéndose también con el cuchillo.

Vuelve a pedir ayuda a Hitler, que le aconseja que haga que se sienta segura. Entonces bajará la guardia y él tendrá el control.

Por la noche le dice a su madre que oyó al fantasma de Inge, pero su madre le dice que son ratas y que no suba arriba.

Le pide luego a la niña, Elsa Korr, que tenga cuidado y no haga ruidos, pues si su hijo lo sabe, ellos también, diciéndole la niña que se lo explique, aunque Rosie le dice que ahora no puede hacerlo, pues su hijo es un fanático de Hitler, aunque le queda la esperanza de que el único hijo que le queda no sea otro fantasma.

La niña le dice que quizá son todos fantasmas y no lo saben.

La mujer le dice que quizá ella ha vivido más vidas que la mayoría, pero que solo si ella no vive, habrán ganado, a lo que la niña le responde que van ganando, aunque Rosie le dice que nunca ganarán y que ese es su poder, pues mientras alguien siga vivo habrán perdido.

Rahm le ayuda a recuperar su pierna con ejercicios y hace además natación para mejorar, diciéndole la mujer que recomendará otro mes sin ir al cole para que no asuste a otros niños.

Ve en la piscina también el Capitán K, que debe dar entrenamiento de guerra en el agua.

Jojo le pregunta qué debe hacer si ve a un judío, respondiéndole que se lo diga a ellos, ellos se lo dirán a la Gestapo y estos a las SS y acabarán con él y con quien le ayudara.

De regreso a casa llama a Rosie y le dice que si la denuncia tendrá un buen problema, y no lo hará para que no se chive y les dé problemas a ellos, por lo que están en tablas, aunque le pondrá unas condiciones, como que le cuente todo sobre la raza judía, pues ha decidido hacer un estudio sobre ellos.

Ella le dice que son como ellos, pero humanos.

Le pide que no se siente en la cama de su hermana, diciéndole que ella era amiga de Inge y que incluso se acuerda de él.

Le cuenta luego que ellos, los judíos, son demonios y les encanta el dinero, diciendo él que todos saben eso, contándole que lo que la gente no sabe es que son alérgicos a la comida y eso les mataría al instante, comprendiendo él que bromea para que le dé comida, y no tienen mucha, contando ella que su madre le consiguió un poco de pan y la trata como una persona, diciendo él que no lo es de verdad.

Él dice que es de la raza aria, que es la más fuerte, pero ella le retiene y le muestra que es más fuerte de él y le dice que fueron elegidos por Dios, mientras que a ellos los eligió un enano que ni siguiera tiene un bigote entero.

Habla luego con Hitler, que le pregunta por la judía, diciéndole él que no quiere hablar con él por lo que su libro será más difícil de escribir de lo que creía.

Ve que llega entonces su madre y quema algo, aunque observa que está feliz y le cuenta que las cosas están cambiando, pues los aliados tomaron Italia, por lo que cree que pronto acabará la guerra.

Él no entiende que eso la alegre, y le pregunta si odia a su país, diciéndole ella que ama a su país, pero odia la guerra, aunque él cree que acabará aplastando a sus enemigos.

Pero él observa que su madre no come, y le dice que no tiene hambre, diciendo él que él tiene mucha hambre y se comerá su cena.

Le dice luego que echa de menos a su padre, poniéndose ella el chaquetón nazi de su marido, tras lo que se pinta la cara con ceniza y se muestra como él, de forma autoritaria con ella y bebe, pidiéndole luego a él que cuide a su Rosie.

Acaban bailando como si fueran los tres.

Al día siguiente vuelve a hablar con la chica, y le pregunta dónde comen y duermen los judíos y dónde la judía reina pone sus huevos y pide que le hable de su familia.

Elsa le dice que le hablará de los judíos, pero no de su familia.

Ella le pregunta por qué pasa tanto tiempo con ella y si no tiene amigos, diciéndole que tiene a Yorki.

Ella le cuenta que tiene un prometido, Nathan, luchando con la resistencia e irá a rescatarla y se irán a París.

Él le pregunta si le dará la espalda a Alemania, diciendo Elsa que ella se lo dio primero.

Él le dice que eso le aburre y le dice que no tiene tiempo para pensar en novias, diciéndole ella que lo tendrá, y que llegará un momento en que no pensaré en otra cosa y estará esperando el momento de volverla a abrazar otra vez.

Le pide que le dibuje el lugar donde viven los judíos, viendo que ha dibujado su cabeza, diciéndole ella que ese es el lugar.

Como ella le dijo que su novio se declaró recitándole un poema de Rilke, busca un libro de este y copia uno de sus poemas, y en su siguiente visita a la chica le dice que encontró una vieja carta de Nathan y se la leerá.

En ella le dice que ha conocido a otra chica y no quiere casarse con ella, pues se ríen mucho y se dan besos con lengua y una frase de Rilke: "donde amemos, debemos alejarnos el uno del otro". Le dice además que no está en la resistencia, sino en el paro.

Ve entonces cómo ella se encierra de nuevo.

Al ver su tristeza le dice luego que había otra carta en la que le dice que no quiere romper con ella y que cambió de opinión porque no quiere que se suicide por él, pues en el pasado dos chicas lo hicieron y es muy agobiante y quiere que ella siga viva y que gracias a Dios está ese chico que la cuida y que es extraordinario, mayor de lo que parece y muy valiente.

Ella vuelve a salir.

Pasan mucho tiempo juntos e incluso compiten para ver si hay más intelectuales judíos o alemanes.

Ella le dice luego que si encuentra más cartas de esas se las lea.

Un día sale con su madre a la orilla del río, contándole que esas riveras antes estaban llenas de amantes, diciéndole él que no hay tiempo para el amor, pues están en guerra, diciendo ella que siempre es momento para el amor, y le asegura que algún día conocerá a alguien, preguntándose él por qué todos le dicen eso, diciéndole su madre que no hay nada más fuerte que el amor y que cuando le llegue lo sentirá y que duele mucho, en el estómago, que lo sentirá como lleno de mariposas.

Le dice luego que a los 10 años una persona no debería hablar de la guerra ni de política, pues la vida es un regalo y se pregunta qué hará cuando pierdan la guerra.

Su madre le dice que deben bailar para dar gracias a Dios por estar vivos, aunque él dice que bailar es para gente si trabajo, diciendo ella que es para la gente libre.

De regreso, en bici ven un camión que regresa del frente cargado de soldados heridos.

En su siguiente visita a Elsa esta le habla de los judíos y le dice que al principio vivían en cuevas, lugares tenebrosos llenos de criaturas extrañas unidas por el amor al arte. Tras muchos años de perfeccionar la magia y los hechizos, pasaron de las cavernas a las ciudades, aunque algunos se quedaron en las cavernas con cuerpos de animales.

Él le pregunta por los cuernos, diciendo ella que es joven y no salen hasta los 21.

Le cuenta que ahora viven como personas normales, aunque a veces se cuelan en una casa y se cuelgan del techo cuando duermen, como murciélagos y que también pueden leer las mentes excepto las de los alemanes, que son demasiado espesas y que les atraen las cosas brillantes.

Cuando vuelve a ver a Hitler le dice que parece que se llevan muy bien, aunque él dice que solo quería asegurarse de que sigue viva pues no quiere muertos en su casa y lo hace por el libro, diciéndole Hitler que no debe dejar que nadie controle su cerebro.

Su madre le dice a Elsa que lo ve cambiado, y cree que el espíritu de Inge vive allí arriba.

Cuando les cuenta al capitán Klenzendorf y a Finkel que está escribiendo un libro sobre judíos y algunas de sus conclusiones, estos ríen fuertemente.

Su nuevo trabajo con ellos es conseguir metal para ayudar a la guerra, recogiendo cazos y cazuelas junto con otros chicos, disfrazado como si fuera un robot.

Con ese disfraz puede ver a su madre, dejando notas, viendo que en ellas pide que liberen Alemania.

Se encuentra luego con Yorki, vestido como un pequeño soldado, aunque su traje es de papel.

Le cuenta que ha visto un judío, diciendo Yorki que él vio cómo cogieron a un grupo de estos en el bosque y le parecieron muy normales.

Se siente mal cuando habla con Elsa, al sentirse como un tullido, y le dice que debe aceptar que nunca lo besará una chica, diciéndole ella que lo harán, y le pregunta si quiere que lo bese ella.

Él le dice que es ilegal que nazis y judíos sean amigos como ellos y menos que se besen, y además lo besaría por lástima y eso no cuenta.

Elsa le dice entonces que él no es un nazi, aunque él dice que se muere por las esvásticas, diciéndole ella que no es nazi, que es un niño de 10 años al que le gustan las esvásticas, disfrazarse con un uniforme ridículo y que quiere formar parte de un club.

Al ver que está sucia y la deja que se bañe, sintiendo él mariposas en su estómago.

De pronto llaman y ella debe correr a esconderse.

Ve que se trata del capitán Herman Deertz, de la Gestapo de Falkenheim, acompañado de otros cuatro hombres, todos trajeados iguales.

Ve que comienzan a rebuscar por todas partes, llegando en ese momento el capitán Klenzendorf con Finkel, al que le cuentan que están haciendo una inspección rutinaria, diciéndole el capitán que ellos fueron allí para dejarle a Johannes algunos panfletos, pues colabora con ellos.

Mientras revisan todo, el capitán le pregunta dónde está su puñal, viendo que entonces sale Elsa con él en la mano, preguntándole el capitán de la Gestapo quién es ella, preguntando ella quiénes son ellos y qué hacen en su casa, diciendo que es Inge, la hermana de Jojo.

Entran en la que supuestamente es su habitación y le piden sus papeles que ella busca, y en los que tiene una foto de tres años atrás.

Klenzendorf le pregunta por su fecha de nacimiento, diciendo que es del 1 de mayo de 1929, diciéndole el capitán que es correcto.

Los nazis ven el libro sobre los judíos y ríen al leerlo, llegando a una parte donde él ha escrito formas de matar a Nathan, habiendo imaginado montones de maneras de hacerlo.

Se van finalmente, pidiéndole Klenzendorf a Jojo que cuide de su familia.

Pero cuando lo hacen Elsa se siente preocupada, pues Inge nació el 7 de mayo, no el 1, dándose cuenta Jojo de que el capitán les ha ayudado.

Pero ella cree que descubrirán que Inge está muerta y volverán, aunque Jojo le dice que nadie sabe que Inge murió.

Le dice que le contará todo a su madre cuando vuelva. Que se conocen y que son amigos, aunque es ella ahora la que dice que los judíos y los nazis no son amigos.

Su amigo imaginario está cada vez más indignado, pues Jojo dice incluso que Elsa no es mala persona, diciéndole Adolf que está empezando a cuestionarse su fidelidad al partido y que Alemania depende de la fidelidad de sus jóvenes y su disposición a caer por su patria y debe decidir entre si quiere ser recordado o desaparecer sin dejar rastro.

Paseando por la ciudad con su cesta persigue a una mariposa, llevándole su revoloteo hasta la plaza donde ve unos pies, reconociendo los zapatos de su madre, que ve que han colgado junto con los considerados traidores.

Se abraza a sus piernas y al ver que tiene el zapato desatado se lo ata.

Se queda luego sentado en la plaza frente a los ajusticiados, destrozado.

Regresa a su casa y coge su machete con el que se dirige a Elsa y se lo clava en el hombro, aunque ella le retiene y la herida no es profunda.

Llora luego, dejando caer el cuchillo y dejándose caer él también.

Por la noche hablan. Ella le dice que su madre le contó que trabajaba con sus amigos y que su padre también ayudaba desde lejos y él cree que no le contó nada a él porque le odiaba por ser nazi.

Ella le dice que no quería complicarle la vida, diciendo él que ahora no tiene nada ni a nadie, contándole Elsa que ella vio por última vez a sus padres en la estación, de la que ella consiguió escapar, pasando por varios sitios de acogida hasta que finalmente la escondió su madre.

Él le pregunta qué hará cuando sea libre, diciéndole que bailar.

Él apoya su cabeza en el hombro de ella mientras ven bombardeos a lo lejos.

Los efectos de los bombardeos son cada vez mayores y mucha gente debe abandonar sus casas, recorriendo él las calles para tratar de encontrar comida entre los restos de las basuras.

Le sigue escribiendo cartas a Elsa como si fuera Nathan.

Los alemanes recurren a la población civil para la defensa de la ciudad, y en su deambular se encuentra con Yorki, transportando armas, entre ella un bazuca, y al verle a él se despista y lo deja caer, lanzando un proyectil contra una tienda.

Yorki le dice que siente lo de su madre y que lloró mucho al enterarse.

Le cuenta también que están llegando los rusos y los americanos entre otros, quedándoles como aliados solo los japoneses, que, señala, no parecen muy arios.

Él le cuenta que la judía de que le habló está aún con él y es su novia.

Por Yorki también se entera de la muerte de Hitler, que se rindió y se voló la cabeza porque hizo cosas muy malas a espaldas de todos.

Deben huir al toparse con un tanque americano.

Ve como Fräulein Rahm reparte a los niños pistolas o los utiliza como bombas humanas.

Le coloca a Jojo una americana nazi, y ella misma se lanza con una ametralladora hasta sucumbir por una bomba.

Él pierde la audición por culpa de esta mientras ve a los paisanos defenderse frente a los soldados aliado.

Ve que llega también el capitán Klenzendorf y Finkel con ridículos trajes que diseñó con plumas, viendo decenas de muertos por todas partes, huyendo en dirección contraria a los bombardeos, escondiéndose asustado bajo un edificio.

Cuando cesa el tiroteo sale, viéndolo todo destruido y la bandera americana ondeando.

Al ver su uniforme le llevan junto con otros detenidos nazis, encontrándose allí al capitán Klenzendorf que le dice que siente lo de su madre, pues era buena de verdad.

Le pide tras ello que vuelva a su casa y cuide de su hermana. Le quita la chaqueta nazi y lo llama sucio judío, consiguiendo que los aliados lo saquen de allí y lo envíen a su casa, escuchando tras él los tiroteos que acaban con el capitán y el resto de detenidos.

Vuelve a encontrarse con Yorki y lo abraza emocionado, diciéndole este que ahora su novia es libre y se podrá ir.

Al escucharlo regresa a su casa triste. Elsa le pregunta qué ocurre fuera y si hay peligro si sale, diciéndole él que no puede marcharse.

Ella le pregunta quién ganó la guerra, diciendo él que Alemania y que lo siente.

En una nueva carta de Nathan le pide que resista y que él y Jojo han ideado un plan de huida para que pueda irse con él a París.

Ella le cuenta entonces que Nathan murió un año antes, de tuberculosis, dándole las gracias Elsa por haber sido bueno con ella.

Él le confiesa entonces que la quiere aunque ella lo vea como un hermano pequeño y le pide que confíe en él, pues sabe cómo podría escapar.

Vuelve a aparecérsele Hitler, ahora con un balazo en la sien, que le dice que tiene que quedarse allí y se ha dado cuenta de que se ha enamorado de la chica y le dice que no funcionará, pues es mayor para él, que además es feo, y lo abandonará.

Le entrega tras ello su brazalete con la esvástica, y Jojo hace con él un gurruño y lo tira, negándose a gritarle Heil Hitler, mandándolo a la mierda en vez de ello y le da una patada, lanzándolo por la ventana y deshaciéndose así de él para siempre.

Ve luego que Elsa se ha vestido para salir, tal como él le dijo, atándole el zapato antes.

Ella le pregunta si hay peligro, diciéndole él que mucho, aunque cuando salen ella ve un coche con soldados americanos y comprende que Jojo le ha mentido,

Él le dice entonces "lo conseguimos", dándole ella una bofetada por la mentira anterior, reconociendo él que se lo merece, tras lo que le pregunta qué hacen ahora.

Ella comienza entonces a bailar, siguiéndola él, mientras ambos ríen.

"Deja que todo te suceda: la belleza y el terror. Tú sigue adelante. Ningún sentimiento es definitivo" (Rainer Maria Rilke).

Calificación: 3
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