Te cuento la película

La buena letra

España (2024) *

Género: Drama

Duración: 110 min.

Música:Marina Alcantud

Fotografía: Sara Gallego Grau

Guion: Celia Rico (Novela de Rafael Chirbes)

Dirección: Celia Rico

Intérpretes: Loreto Mauleón (Ana), Enric Auquer Sardà (Antonio), Roger Casamajor (Tomás), Ana Rujas (Isabel), Sofía Puerta Badenas (Anita), Teresa Lozano (María), Gloria March (Concha).

Ana, su hija Anita, Tomás su marido, y María, la madre de él, cenan a la luz de la vela.

Más tarde, desde su habitación escucha cómo dan el alto a una persona.

Hablan luego en la cama y Tomás le propone que escriba una carta como si fuera su hermano Antonio en que diga que consiguió irse con pasaporte falso para que su madre duerma tranquila, aunque ella se niega, pues no quiere mentirle y además tiene muy mala letra, aunque él le recuerda que su madre no sabe leer, aunque ella le responde que no es tonta.

Pero al día siguiente le da algo que escribió él para que copie la letra.

Le cuenta que se fue a Buenos Aires y le explica su viaje en barco.

Para la siguiente copia de nuevo la letra, aunque, cuando va a dejar en el cajón el cuaderno lee otro y llama su atención la definición del amor de Quevedo.

Ana y Antonio

Ana va a casa de una familia de dinero para arreglarles la ropa y coser.

Un día, mientras cose, escucha el sonido del afilador. Ve que es Antonio y sale corriendo a buscar a su marido, que trabaja cargando un camión y le cuenta que su hermano está en casa con su madre.

Tomás consigue que le den permiso, a cambio de volver al día siguiente más temprano.

Todos están felices con el regreso de Antonio que lee luego las cartas que, supuestamente había enviado él, que realmente estaba en prisión y se asombra de la inventiva de su cuñada.

Tomás está feliz de tener de nuevo a su hermano y van a la playa, donde corren como dos chiquillos y se bañan mientras ella los observa riendo.

Tiene que despertarlo al día siguiente para que vaya al cuartel a firmar.

Cuando regresa va al cuarto donde ella cose y se queda observándola. Ella le cuenta que tiene que coser porque a su hermano le pagan una miseria.

Esa noche llegan los dos hermanos tarde y borrachos.

Un día, Antonio llega con dos ramos de flores silvestres, uno para su sobrina y otro para Ana, que las coloca ilusionada en un vaso.

Antonio juega luego con Anita que simula tocar un piano hecho con piedras y luego Antonio canta un tango.

Además halaga los guisos de Ana.

Un día le pide que le deje unas pesetas, pues Tomás le está siempre invitando y le gustaría poder pagar él alguna vez, aunque ella le pregunta de dónde le dirá que las sacó, pese a lo cual se las da de sus ahorros.

Tomás está muy mal de la espalda debido a su trabajo como cargador y ella le debe dar masajes en las lumbares.

Antonio pasa momentos en su cuarto llorando y cada mañana ella debe animarlo a que se levante, y un día él le pide que le acompañe a la casa cuartel y le espera fuera.

Al volver, él le dice que pueden entrar a tomar un café en el bar, y aunque ella le dice que no, acaban entrando y disfrutándolo.

Él le dice que le gustaría mucho ir al cine y Ana le dice que su hermano ya no quiere ni pisarlo y que ella tampoco ha vuelto.

Una noche ella se levanta y ve que no está Antonio, que llega borracho y le debe ayudar a acostarse y que le dice mientras lo hace, que su letra está bonita.

Le dice a Tomás que debe regañar a su hermano, pues lee por la noche y gasta mucha luz, aunque Tomás le dice que necesita distraerse, ante lo que ella le indica que lo que debe hacer es buscarse un trabajo y ganar su propio dinero, aunque Tomás le dice que nadie le va a contratar por rojo, y Ana le recuerda que él lo ha conseguido, aunque Tomás le dice que ese trabajo es demasiado duro para Antonio y la cárcel lo dejó hecho polvo y le dice que es egoísta.

Pese a todo habla con él. Ana escucha la bronca. Tomás le dice que Antonio le contó que ella tampoco puede dormir por las noches y le dice que hablará con el capataz para ver si le puede colocar en algo.

Pero ese día cuando va a llamarlo para comer ve que Antonio ya no está, ni están tampoco sus cosas.

Tomás, muy triste, lamenta haberle regañado, pues le cree capaz de echarse al monte.

Ana observa que se llevó incluso sus escritos y luego comprueba que además, se llevó el dinero que ella escondía en una lata en la que le dejó una nota: "Señorita Laurel me voy a Buenos Aires. Echaré de menos sus guisos".

Ana e Isabel

Ana acude al cine.

Cuando regresa a su casa ve una maleta y su hija le muestra una muñeca que le regaló el tío Antonio, que aparece y les presenta a Isabel.

Esta, les dice que se conocieron en el puerto cuando llegaba ella de Londres y los presentó un amigo común.

Tomás y Ana cuentan que ellos se conocieron en el baile, durante las fiestas.

Le preguntan por qué regresó de Londres, ya que dice que le gustaba mucho, y dice que allí se estaban empezando a poner también feas las cosas y echaba de menos el sol de Valencia.

La madre recuerda que su padre decía que Antonio les iba a salir artista.

Isabel es muy moderna. Lleva pantalones y fuma y tiene fascinados a todos, pues Tomás le pide que le diga palabras en inglés.

Ana no puede evitar sentirse celosa y critica su forma de vestir.

Tomás le dice que tendrán que ayudar a la pareja, aunque ella dice que parece que les va muy bien, y Tomás le cuenta que ella está embarazada y que a Valencia no vuelven porque deben dinero y Ana concluye que por eso ha vuelto.

Tomás comenta que ellos nunca han salido del pueblo y Ana tiene ganas de ir a París.

Isabel le propone que se siente fuera con ella a tomar la achicoria y que les dé el sol, aunque ella dice que tiene que coser.

Antonio va a verla cuando cose y le da varios billetes y le dice que hay algo más.

Le pregunta por qué lo hizo, pues son los ahorros para la comunión de Anita, y le confiesa que a veces se imagina que algún día, cuando sea mayor se irá del pueblo y se hará pianista.

Ahora Antonio va a trabajar con su hermano.

A Isabel se le rompe la cremallera de un pantalón y ella le dice que se los arreglará y le pregunta si siempre lleva pantalones, a lo que le dice que en Londres se llevan muchísimo y que se los debe probar, pues son muy cómodos.

Aprovecha luego el arreglo para ponerse los pantalones.

Llevan una cama grande para la nueva pareja.

Isabel lee sentada al sol mientras Ana tiende y hace el resto de tareas de la casa.

Un día Tomás y Antonio dicen que van al fútbol, e Isabel dice que ellas también van, pues estuvieron allí todo el día solas cocinando, aunque lo hizo todo Ana.

Esta, que siempre regaña a Anita por usar la izquierda ve cómo Isabel también come con la izquierda porque es zurda.

Por la noche oye discutir a la pareja y que Isabel le pregunta a Antonio si quiere que sea como su cuñada y él la llama caprichosa. Que las mujeres se quedan en casa y que debería ser más prudente, como ella.

Isabel le pide que hable con él.

Antonio le dice que nota que Isabel no le cae muy bien, aunque ella lo niega y le dice que son familia.

Él dice que él va a acabar como su hermano y ella, fregando cazuelas y ella le recuerda que van a traer una criatura y es mejor que se lleven bien.

Ana trata de enseñar a Isabel a coser y esta le dice que a veces se pregunta qué pasa por su cabecita, siempre tan silenciosa y Ana le dice que a ella también le pasa y se pregunta qué pasa por la suya, a lo que le responde que muchas cosas.

Le cuenta luego que en realidad se fue a Londres como criada y que no es cierto que tuviera unos tíos ricos allí. Se fue en efecto con una familia rica, pero la llevaron para que hablara en español con sus hijos.

Pero se sintió muy sola y deseaba que terminara la guerra para volver, aunque le pide que no le cuente nada a nadie.

Una mañana ve que Antonio pide a su hermano que lo excuse, pues Isabel está muy floja con el embarazo y lo necesita.

Ve a la pareja fuera, sentados al sol, leyendo él, y ella encima de él muy cariñosa.

Ana y Tomás

Un día escucha música y ve que Antonio e Isabel compraron una radio donde escucha "Ojos verdes", que ella tararea con lágrimas.

Isabel le dice luego que tienen buenas noticias. Que Antonio consiguió un buen trabajo y lo contará luego él en la cena, y llevan incluso carne.

También se sorprende Tomás al llegar a casa agotado y escuchar la música.

Tomás le cuenta que su hermano conoció al hermano mayor de los Muyor, que tiene negocios y le va muy bien.

Ella pregunta qué negocios, y él le responde que no es cosa de ellos.

Tomás sale para ir al fútbol y llega tarde, cuando ella está ya en la cama y va a buscarlo a la parte de arriba, el sobrado, donde está bebiendo.

Un día, mientras tiende escucha un claxon e Isabel le pide que se ponga guapa, pues se van de paseo.

Antonio, que ahora es chófer, conduce un elegante coche y lleva a su mujer, a Ana, Anita y la abuela, y las dos últimas van felices, pero Ana parece triste, y más al ver a Tomás cuando regresa del trabajo andando.

Luego le cuenta a Ana que le echaron del trabajo por haber cubierto a Antonio.

Él contaba que Antonio estaba enfermo y le veían por ahí paseándose con el falangista, aunque le pide que no se lo diga a Antonio.

Ana ve cómo Anita baila con Isabel, que le muestra los ritmos modernos, y le indica que debe irse ya a la cama, aunque tercia Tomás, que se asoma y le pide que la deje.

Y las dos sacan también a Antonio a bailar con ellas.

Ana se va a su cuarto y le pide a Tomás que baile allí con ella, aunque debe insistir varias veces.

Cuando lo hacen, se abrazan fuerte, después de mucho tiempo sin hacerlo. Ella ríe, y luego llora emocionada.

Ana

Prepara el vestido de comunión de Anita, que le pregunta si irán los tíos Antonio e Isabel.

Luego, en la cama, Ana le pregunta a Tomás si le dicen algo a su hermano y si le piden algo prestado para el convite.

Él le dice que les invite, pero que no les pida nada pese a que ella insiste en que en esa ocasión podrían ayudarles ellos.

Le recuerda que el día que Antonio se marchó a Valencia le faltó dinero, pero Tomás le pide que se calle.

Cuando se despierta a medianoche, ve que Tomás no está en la cama, por lo que sube al sobrado, donde duerme en el suelo y cuando llega ella le pide que no le deje.

Anita escribe a sus tíos para invitarlos, y su madre le dice que tiene una letra muy bonita.

Ana se arregla y va a ver a Isabel para darle la invitación.

La pareja vive ahora en la casa del hombre viudo y sin hijos para el que trabaja Antonio, Don Vicente y le cuenta que la casa es muy grande y muchas veces no está.

Incluso les sirve la muchacha que tienen contratada en la casa.

Ana muestra a su hija una fotografía del día de su boda. Una foto borrosa, porque las hizo su tío Antonio, y, como nunca las había hecho, le salieron todas mal.

Celebran la comunión y comen en una terraza frente a la playa, pero sin Antonio e Isabel.

Luego bailan. Ana lo hace con Anita, pero Tomás no cambia su cara tal como observa su madre y se acerca solo hacia el mar, y Ana va tras él a buscarlo.

Regresan a casa ya de noche y al entrar ven que hay una caja con una nota. Es el regalo de los tíos, que observan es un piano de juguete.

La abuela dice que sabía que Antonio no se olvidaba.

Tomás le pregunta a Ana qué ponía en el papel y esta lee que Isabel está a punto de dar a luz y está delicada, pero que les desean felicidad.

En realidad el papel solo pone: "Te deseamos un feliz día de comunión".

Tomás se levanta y le pide que le dé el papel y, tras leerlo, sale.

Ella se despierta nuevamente y sube a buscarlo, aunque esta vez no lo encuentra y regresa a la cama. Pero no consigue dormir y sale para tratar de encontrarlo por las calles solitarias a esas horas y lo busca por todas partes sin resultado.

Por la mañana espera en casa impaciente hasta que suena la puerta. Pero no es Tomás, sino una mujer que le pide que les siga.

Ven su bicicleta tirada en el camino y él en una zanja.

Ella corre a la casa donde viven sus cuñados a los que llama, aunque está solo la chica de servicio que les dice que Isabel se puso de parto y se fueron.

Horas más tarde llega Antonio a su casa.

Escucha llorar a la madre al ver a su hijo.

Antonio se sienta luego con ella en la cocina.

Ana le pregunta si ya nació y le contesta que sí y que es una niña, y ella le felicita.

Antonio le dice que él se ocupará de todo lo del funeral.

Ella le pregunta si se acuerda de sus cartas. Ella le cuenta que su hermano le daba por muerto aunque ella sabía que estaba vivo y se esforzó mucho para que le quedara bien la letra para que fuera igual que la suya.

Y por un momento, incluso pensó que era ella la que escribía todo aquello de verdad. Como si estuviera viviendo otra vida en otro país. Y disfrutaba imaginándoselo en Buenos Aires paseando y escuchando tangos.

Le cuenta que leyó sus cosas y por eso sabía lo que le gustaba. Las poesías, los viajes con los que soñaba… y pensó que le conocía mejor que nadie.

Le dice luego que fue Tomás quien le pidió que copiara su letra aunque ella no quería, pues lo de las cartas fue idea de él, que siempre pensó que su hermano se merecía una vida mejor que la suya y ella no supo decirle que era él quien se la merecía.

Antonio llora tras escucharla.

Ana llora, vestida de luto, tumbada en su cama. Va a buscarla Anita, que le dice que le ha preparado el desayuno, y le pide que le lleve un vaso también a la abuela, que sigue en la cama.

Luego, ella se sienta en una silla al sol como hacía antes Isabel.

Calificación: 4