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La casa Gucci

House of Gucci (2021) * USA / Canadá

Duración: 157 min.

Música: Harry Gregson-Williams

Fotografía: Dariusz Wolski

Guion: Roberto Bentivegna, Becky Johnson (Libro: Sara Gay Forden)

Dirección: Ridley Scott

Intérpretes: Lady Gaga (Patrizia Reggiani), Adam Driver (Maurizio Gucci), Jared Leto (Paolo Gucci), Jeremy Irons (Rodolfo Gucci), Al Pacino (Aldo Gucci), Salma Hayek (Giuseppina Auriemma / "Pina"), Jack Huston (Domenico De Sole), Reeve Carney (Tom Ford), Camille Cottin (Paola Franchi), Vincent Riotta (Fernando Reggiani)

Mientras termina de desayunar en un bar Maurizio Gucci la que fue su esposa, Patrizia recuerda lo apetitoso y seductor que sonaba su nombre, sinónimo de riqueza, de estilo y poder.

La gente miraba sus escaparates y soñaba con ganar el suficiente dinero algún día para comprarse lo segundo más barato. Aunque ese día no llegaría.

Pero su apellido también era una maldición.

Era una familia toscana, que no se peleaba por tierras, sino por su propio pellejo.

Terminado el desayuno, Maurizio llega en su bicicleta a la empresa, y mientras se quita las pinzas del pantalón ve cómo lo llama un hombre y se oye un disparo.

Milán 1978

Patrizia llega en su deportivo llamando la atención de los camioneros que trabajan para su padre.

En la oficina ella se ocupa de los papeleos, teniendo una gran facilidad para imitar la firma de su padre en los cheques.

Por la noche va con su amigo Max a una fiesta de máscaras.

Patrizia va a pedir una bebida, aunque el tipo que está con frac tras la barra le aclara que no es camarero, que es amigo de la organizadora de la fiesta y cuando se presenta como Maurizio Gucci, ella se queda un momento sin palabras, invitándolo inmediatamente después a bailar con ella, y aunque en un principio él dice que no se le da bien, ella acaba sacándolo y bailan hasta que él, al llegar las doce, se marcha.

Lo ve unos días más tarde y lo sigue hasta la biblioteca, donde se hace la encontradiza, aunque en principio, y hasta que ella no se quita el velo no la reconoce, recordando entonces que le dijo que se parecía a Elizabeth Taylor, recordando ella que es Patrizia Reggiani, preguntándole él si estudia allí, diciendo ella que le aburre leer, y contándole él que estudia Derecho.

Cuando luego él se dispone a marcharse ella dice que había pocas probabilidades de volver a encontrarse, pero que ha actuado el destino, observándolos mientras hablan y él se dispone a marcharse en su moto, un hombre desde un coche.

Él dice que fue una grata sorpresa, mientras se decide a marcharse en su moto, preguntándole ella si no le va a pedir salir, sintiéndose él muy extrañado de que quiera salir con él, escribiendo ella su número en el parabrisas de la moto con su pintalabios.

Patrizia recibe, en efecto su llamada y salen por la ciudad, comprando comida en un puesto callejero antes de ir al lago, donde suben en una barca mientras los sigue en un coche el mismo hombre que ya los vigilaba en su anterior encuentro.

En medio del lago se besan.

El muchacho la lleva a conocer a Rodolfo, su padre.

Llama la atención de ella un Klimt que ella confunde con un Picasso.

Comen juntos en un elegante restaurante, preguntándole Rodolfo si estudia, explicándole ella que trabaja en la empresa de su padre de transporte por carretera, pareciendo Rodolfo desconcertado.

Rodolfo le cuenta que fue actor en el pasado. Maurizio D'Ancora, y así conoció a la madre de Maurizio, que era una estrella.

Franco, el hombre que sigue siempre a Maurizio le lleva de nuevo a casa de su padre, que le dice que le ha gustado Patrizia, contándole él que la conoció en una fiesta.

Rodolfo le dice que hay cierto tipo de mujeres que buscan fortuna echando el lazo a hombres como él, y cree que a Patrizia le interesa por su dinero, pues su padre es camionero, aunque Maurizio le dice que quiere casarse con ella, diciéndole su padre que haga con ella lo que quiera menos casarse.

Maurizio le dice que él se esconde en el pasado, pero él no quiere estar como él, allí con sus fantasmas, amenazándolo Rodolfo con desheredarlo si le desobedece, aunque él dice que no le importa, pues la quiere.

Maurizio va a casa de los Reggiani cargado con sus maletas. Dice que tuvo que abandonar la casa de su padre y el negocio de la familia y, aunque todavía está estudiando y no tiene trabajo, le dice a Fernando que le gustaría casarse con su hija.

Maurizio comienza a trabajar en la empresa de los Reggiani lavando camiones como cualquier otro trabajador y luego juega con ellos al fútbol y es feliz.

Algún tiempo después se celebra la boda, con la familia de los Reggiani en un lado de la iglesia, y el de los Gucci, vacía.

Aldo viaja desde Nueva York al ver en las revistas las fotos de la boda de su sobrino y va a ver a su hermano Rodolfo, que desea participar en la construcción en Japón de un centro comercial, aunque Rodolfo se niega.

Le dice que Maurizio es su único hijo y si no vuelve a acogerlo acabará siendo un viejo solo y amargado.

Le dice que el domingo celebrará su cumpleaños y lo invita a acudir.

Llama luego a casa de su sobrino, cogiéndolo Patrizia, a la que le dice que siente mucho no haber podido ir a su boda y les invita a acudir el domingo a su cumpleaños y le dice que estará por allí solo un par de semanas y así ella podrá conocer a la familia.

Acuden, en efecto, a la fiesta.

Allí Aldo le cuenta a Patrizia que su familia fabricaba sillas de montar ya para las cortes medievales.

Conoce también a Paolo, el hijo de Aldo, del que este comenta que es idiota, pero es su idiota y sabe cómo tratarlo, viendo que lleva un traje diseñado por él demasiado extraño para la familia, aunque él dice que es diseñador y viene a renovar la marca.

Cuando se marcha, Aldo le entrega un sobre como regalo de bodas y les pide que viajen a Nueva York.

Maurizio le cuenta luego a Patrizia que en realidad su abuelo era botones en Londres y por eso hizo marroquinería, que es incierto lo de la realeza y que él es solo Gucci de apellido y no es como ellos.

Ven que en el sobre que les dejó Aldo hay dos billetes para el Concorde a Nueva York, lo que entusiasma a Patrizia, aunque Maurizio parece reacio.

Por la noche Patrizia llama a Pina Auriemma, una adivina televisiva y le pregunta si va a tener éxito, diciéndole esta que ve una gran fortuna en su futuro.

Viajan en efecto a Nueva York y visitan la tienda Gucci, viendo salir a Aldo con Sophia Loren.

Aldo le pregunta cómo le va a Maurizio con su padre, diciendo ella que siguen igual, diciendo Aldo que deben reconciliarse, diciéndole ella que Maurizio quiere formar parte de la familia y necesita su ayuda pasando más tiempo juntos, diciendo que Maurizio es orgulloso.

Aldo los lleva a su finca, donde tienen ganado cuya piel utilizan luego.

Sus empleados le felicitan por su 70 cumpleaños y le llevan una gigantesca tarta.

Mientras comen él le dice que le ha enseñado todo lo que se podía ver en un día porque Patrizia le dijo que podría interesarle entrar en el negocio y él está dispuesto a que pase a ser como su hijo, aunque Rodolfo lo perdiera.

Por la noche ella le dice que su familia es importante, aunque él le asegura que nunca había sido tan feliz en su vida como con los camiones, aunque ella trata de convencerle de que debe trabajar con su familia.

Le cuenta tras ello que está embarazada.

Se siente fascinada por la suite que les reservaron.

Al día siguiente acuden a la tienda familiar, donde Aldo le dice a ella que lo que le guste se lo regala.

Por la noche salen y le propone a Maurizio que sea coordinador de asuntos internacionales. Representará a la empresa cuando él esté de viaje, diciendo él que lo pensará.

Por su parte Paolo va a visitar a su tío Rodolfo y le cuenta que Maurizio y su padre se han estado viendo mucho en Nueva York y él quiere hacer lo mismo con él, mostrándole sus ideas. Un conjunto de diseños inspirados en un viaje a Cuba.

Rodolfo le pide que los esconda y no se los enseñe a nadie.

Acaba diciéndole que hay algo en lo que su padre y él están totalmente de acuerdo. En su total incompetencia.

Enfadado, Paolo mea sobre el pañuelo creado por su tío, y que este le contó que llevaron las más grandes actrices.

Patrizia tiene a su hijo y Maurizio recibe una carta en que le indican que su padre está enfermo, por lo que acuden a verlo y le dan un mechón del pelo de su nieta, enterándose así de que es abuelo.

Le cuentan que se llama Alessandra, como la madre de Maurizio, lo que hace que el padre se emocione y abrace a Maurizio y le pide que se ocupe él de Gucci.

Muere Rodolfo y Aldo le insiste en que vaya a Nueva York con la familia.

El abogado de la familia Domenico De Sole les lee el testamento, aunque ven que Rodolfo no firmó el título de las acciones, por lo que debería pagar el derecho de sucesiones, sugiriéndole el abogado que venda las acciones, pues los derechos suponen 14.000 millones de liras que no tienen, aunque Patrizia dice que lo estudiarán.

Se siente indignada, no entiende que le pidan que venda las acciones solo porque su padre se olvidó firmar, fijándose en una foto de Rodolfo firmada.

Patrizia va a ver a Pina que le habla de la existencia de un intento de engañarla en su propia casa y le aconseja que se ponga ropa interior verde para vencer las fuerzas negativas y le asegura que junto con su gran amor podrán conquistar el mundo y ella será la reina.

Regresan a Nueva York y Aldo le enseña su magnífico despacho.

Un día Patrizia ve que su asistenta lleva un bolso de Gucci, que ella dice le regaló su marido, extrañándole que este tenga dinero para eso, viendo que hay cientos de imitaciones de Gucci en un mercadillo.

Se lo cuenta a Aldo, que le dice que no son falsificaciones, sino réplicas e indica que son muy rentables. Que la calidad es para los ricos, pero si alguien con poco dinero tiene la ilusión de llevar un Gucci deben dejarlas.

Pero Patrizia le dice que eso es porquería y perjudica la credibilidad de la marca, recordándole Aldo que es él quien convirtió Gucci en un imperio y sin él seguirían recogiendo mierda de vaca en la Toscana.

Desfile de primavera de 1983 de Versace en Milán

Acuden entusiasmados Maurizio y Patrizia

Tras la fiesta, Maurizio conoce a un diseñador, Walter, que le dice que ningún diseñador desea trabajar para Gucci, que se ha convertido en algo barato.

Patrizia dice que Aldo y Paolo están perjudicando a la marca y que él debe poner orden en el negocio.

Paolo anuncia entonces una guerra comercial, deseoso de crear su propia línea, diciéndole Patrizia a Maurizio que deberían tender puentes con Paolo, pues necesita alguien que le escuche.

Patrizia habla con Paolo y halaga sus oídos diciéndole que tiene un don, reconociendo Paolo que nadie se lo había dicho, preguntando ella por qué no tiene su propia línea en Gucci, pues la marca necesita modernizarse y le dice que le molesta cómo le trata su padre, dejándolo tirado por Maurizio y le dice que si se junta con este harán algo grande, aunque él dice que su padre no se lo permite.

Él le hace ver que sabe algo sobre su padre, aunque no se atreve a contárselo y pregunta qué sacaría él de todo eso, diciendo que sacarían su colección y que uniéndose a ellos está velando por sus intereses.

Fruto de esas promesas, Maurizio va a ver a Paolo, que le pasa una documentación que le entregaron tres de las exsecretarias de su padre, viendo tras su examen que hay un gran agujero negro de falta de pago de impuestos, diciéndole Maurizio que con esa documentación podrán presionarle, pero no denunciarlo, y podrán sumar sus acciones.

Paolo llama a su padre, que está en una fiesta y le dice que quiere su libertad, pues está harto de que le frenen, y le indica que tiene sus declaraciones de impuestos, pero no quiere exponerlo, aunque el padre le cuelga y dice que hablarán al día siguiente.

Pero no hay ocasión para ello. Aldo es detenido por la policía por la evasión de impuestos, asustándose Paolo de sus acciones, pues teme que puedan encontrar algo más y su padre es ya muy mayor, preguntándose él cómo pudo Paolo hacer algo así.

Se le sentencia a 1 año y un día en una penitenciaría estatal por sus delitos fiscales.

Paolo está feliz de poder presentar su colección, organizando un gran desfile en que actúa su esposa Jenny, cantante de ópera, viéndose todo interrumpido por la llegada de la policía que acusa a Paolo de violación del copyright.

Va enfadado a ver a su primo y los que acusa de falsos, pese a apellidarse Gucci y le pregunta a su primo cómo pudo denunciarlo siendo familia, respondiéndole Maurizio que no quiere hacerle daño y que tienen una propuesta para él.

Es Patrizia la que le dice que quieren comprar sus acciones de Gucci, diciéndole Paolo que ella tiene los huevos más grandes que él, pero que prefiere ver arder Gucci a entregárselo a ellos.

Unos días más tarde llega la policía financiera a casa de Maurizio, que enterado de la llegada huye por la parte trasera en su moto, mientras los policías registran la casa hacia Saint Moritz, en Suiza.

Patrizia llega para ver cómo se llevan cajas y cajas de cosas de su casa, indicándole Domenico la marcha de Maurizio y le pregunta qué es lo de la firma falsificada, comprendiendo que es Paolo quien está detrás.

Un día, mientras esquía, Maurizio se encuentra con su antigua amiga, Paola Franchi y retoma su amistad.

Mientras está con ella y con otros amigos, llegan Patrizia con su hija y se une al grupo y comienza a contar que compró unos macarons en París, aunque dando todo tipo de detalles del viaje a París que hicieron en su 25 cumpleaños, debiendo decirle Maurizio, avergonzado, que no les cuente su viaje a sus amigos, pues son detalles innecesarios.

Luego a solas, él recuerda que ha enfrentado a la familia. A su padre con él, y su tío está en la cárcel y cuestiona a Domenico.

Ella dice que se mete porque él es incompetente, haciendo que se enfade.

Celebran la Navidad en su casa de Suiza y se entregan los regalos en Noche Buena, viendo Patrizia cómo el suyo es una tarjeta regalo de una tienda en la que nunca compra.

Al día siguiente habla con Paola y le dice que está enseñándole a su hija la importancia de no robar, tras ver cómo la saluda Maurizio.

Pero esa misma noche Maurizio le dice que al día siguiente irá a buscarlas Franco para llevarlas de vuelta a Milán, y que le dirá lo que tiene que decirle cuando esté listo.

Él habla con Domenico de la posibilidad de introducir un inversor. Alguien que compre la otra mitad de las acciones de Gucci para poder llevar a la empresa a la vanguardia, pensando para ello en el grupo de Gemir Kirdar, que ya reflotó Tiffany.

Patrizia vuelve a hablar con la vidente, que le dice que Maurizio no es nadie sin ella.

Cuando Aldo es puesto en libertad, va a recogerlo su hijo con un Fiat 600 y se excusa con él, pues, asegura que no sabía que le meterían en la cárcel, mostrándole luego el acuerdo de venta de sus acciones, lo que hace enfadarse a Aldo mucho.

Maurizio sigue viéndose con Paola y dice que por primera vez en su vida puede hacer lo que desee, yendo al dormitorio con ella.

Envía a Domenico a ver a Patrizia para entregarle unos documentos.

Le dice que ella y su hija podrán seguir viviendo en el ático y le pasará una pensión hasta que pueda mantenerse por sí misma, aunque le pide la custodia compartida de su hija, comprendiendo que le habla de divorcio, ante lo que asegura que no permitirá que le arruinen la vida a su hija.

Aldo se reúne con los compradores de las acciones que le ofrecen dinero por su parte, afirmando, al ver que detrás de ese movimiento está Maurizio, que es un traidor, aunque acaba firmando la venta debido a sus dificultades económicas.

Maurizio trata de reflotar la marca buscando nuevos diseñadores, aunque solo Tom Ford parece dispuesto a trabajar en su colección.

Un día Maurizio encuentra a Patrizia en su puerta, suplicándole esta que vuelva a casa, y le dice que sabe que compró la otra mitad, como ella le dijo.

Él le dice que su historia ya finalizó pese a lo cual ella insiste en que le quiere, diciéndole Maurizio que él no le quiere a ella, que le dice que no sabía que se casaba con un monstruo, diciendo él que se casó con un Gucci.

Patrizia se va de vacaciones con Pina a las islas Caimán, recordando que ella convirtió a Maurizio en lo que es, diciéndole ella que cuando vuelvan le echarán un mal de ojo, aunque Patrizia dice que necesitan algo más fuerte.

Le envía un mensaje a su exmarido asegurándose que no le concederá ni un minuto de paz, pues sabe muchas cosas de él y que su infierno está por llegar.

Se citan con dos sicarios, Ivano y Benedetto, a los que ofrece 6 millones de liras, diciendo ellos que entonces será un servicio rápido, pues pedían ocho.

La presentación de la nueva colección es un éxito y los comentarios en la prensa son elogiosos por la renovación que supone para la marca.

Pero los nuevos socios están preocupados con los números, pues sus proyecciones son catastróficas y recuerdan a Maurizio que ha cargado todos sus bienes, antigüedades y coches, palacio, ático o reloj de lujo, a las cuentas de la empresa.

Le ofrecen 150 millones por sus acciones para salvar la empresa, de la que pasará a ser director ejecutivo Domenico, al que Maurizio dice, rabioso que Patrizia le tenía calado y tenía razón al desconfiar de él.

Lunes 27 de marzo de 1995

Tras desayunar, Maurizio coge su bicicleta para ir a la empresa.

Cuando llega los dos hombres contratados por Patrizia salen de su coche, aparcado a la entrada y Benedetto dispara repetidamente contra él.

En su diario, Patrizia escribe, Paradiso, antes de salir hacia la casa de Maurizio, a la que entra entre los fotógrafos se apelotonan a la entrada, con su hija.

La recibe Paola, que la abraza, aunque ella pide que la envíen fuera de su casa.

2 años después

Patrizia, Pina, Ivano y Benedetto son juzgados por el crimen de Maurizio

Condenados por este, Patrizia fue sentenciada a 20 años de prisión, Pina a 25, Ivano a 26 y Benedetto a cadena perpetua.

Aldo murió de cáncer de próstata en 1990

Paolo murió en la indigencia en Londres 5 años después.

Gucci comenzó a cotizar en bolsa con Domenico y Tom al frente, aunque en la actualidad nadie de la familia Gucci trabaja para Gucci.

Calificación: 3
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